Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.

Advertencia! Contenido +18

Si eres menor y sigues leyendo esto, eres todo un malote.


Sin Caer en el Amor


"No juzgues mis decisiones sin conocer mis razones"


DOS

Incómodo. Aquel momento era completamente incómodo. Tenía un par de ojos azules sobre mí que parecían no querer mirar hacia otro lado. Cansado decidí sostenerle la mirada, alcé una ceja, ella me sonrió, no pude evitar sonreír. Al parecer a Juvia le gustaba jugar.

—Entonces, ¿por qué volvieron a Japón?

Erza estaba curioseando, ella quería irse de Japón por eso mismo no comprendía la gente que se iba y decidía volver. Aunque las razones por las cuales ella se quería ir no tenían mucho que ver con el país.

—Conseguí una propuesta de trabajo mejor aquí, una empresa muy importante me ofreció un empleo que no pude rechazar y por supuesto la hermosa de Juvia decidió acompañarme.

Aquel sujeto albino tomó la mano de su novia y le sonrió, aquel tipo estaba hasta el copete, se le notaba en la forma en que la miraba. Tenía ganas de reír. Entonces ella hablo…

—Juvia no tiene problemas mientras pueda seguir sus estudios aquí…

Ladeé la cabeza y tan solo pensaba en desnudarla, sacando una a una las prendas que llevaba hoy, lastimosamente cubrían mucho más que ayer, también me di cuenta que era muy pálida, la oscuridad de la noche no me dejo apreciar su piel tan blanca.

— ¿Y usted que estudia, Gray-sama?

— ¿Gray-sama? — Repetí y cubrí mi boca con una de mis manos para reír suavemente aunque mi risa acabo cuando Lucy me pegó un codazo en las costillas. Tosí. —Letras, comparto algunas clases con Natsu que estudia Filosofía. Vamos casi juntos.

Ella hizo una exclamación y junto sus manos un tanto sorprendida, a mí me parecía muy normal. Decidí pararme e ir a tomar un poco de aire afuera, pase al lado de Natsu y le mencione que iría a fumar.

Me senté en unas de las bancas que había al lado de las flores, coloqué el cigarro entre mis labios y cerré los ojos. ¡Que incomodidad! Aquella muchacha y su novio… Pero como todo caballero que trataba ser, no tenía memoria, aunque sería difícil olvidar ese trasero.

—¿Necesita fuego, Gray-sama?

Esa voz… Abrí uno de mis ojos y comprobé que la figura frente a mi era nada más ni nada menos que Juvia Loxar, con unos hermosos pantalones blancos y una camisa azul con rayas, su pelo atado en una coleta alta y sin ninguna gota de maquillaje en el rostro.

—No…

Respondí con voz ronca al sentirme excitado tan solo con su presencia. Ella no pareció notarlo, se sentó al lado mío y clavo su mirada en las flores del jardín. Se llevó un chicle de menta a la boca y no dijo nada.

— ¿Viniste a comer un chicle afuera?

Ella negó con la cabeza, me acomodé y encendí el cigarro, nuevamente no dijimos nada.

—Juvia pensó que no lo vería más…

—Yo también pensé lo mismo, fue una coincidencia rara… —Aspiré el humo de mi mentolado y agregué: —No te preocupes por tu pareja, no diré nada si eso lo que te preocupa.

Ella volteó a verme y pude notar que sus ojos se abrieron con sorpresa, luego volvió a negar con un movimiento, mi gesto era de total desconcierto, ¡volvía a estar incómodo maldita sea!

— ¡Juvia esta muy feliz de volver a encontrarlo!

¿…eh? ¿EH?! ¿Ella estaba feliz? ¿Qué significaba eso?! ¡Lo nuestro había sido sexo de una noche!

—… ¿Quieres repetir lo de anoche?

—Juvia si quiere… Juvia ama a Gray-sama…

¿Había dicho amor? Menos mal que estaba sentado, me había hasta tragado el humo de mi cigarro. Me reí fuerte y luego la volví a mirar serio.

—¿Amor? Fue solo sexo…

Me encogí de hombros, era la primera vez que me planteaban algo así y no hacia otra cosa que causarme risa, ¡vamos! El sexo en estos casos era solo para disfrutar, el amor y esas cosas… Eran porquerías.

Al parecer a Juvia le molestaron mis palabras, o así lo tomé yo cuando se levantó del asiento y volvió adentro sin decirme palabra. Termine mi cigarro pensando en lo rara que era esa tipa, es decir, ¿quién venía a plantearte amor después de un simple revolcón?

Cuando volví adentro Lucy y Natsu me preguntaron si desea quedarme a comer, pedirían algo para todos pero rechacé la oferta al instante, ¡adoraba a mis amigos pero el sábado a la noche ya lo tenía ocupado! Hable con el idiota y le pedí disculpas por lo sucedido en la madrugada, omití comentarle acerca de que mi ligue fue con la amiga de su novia, después de unos golpes amistosos y que nuestra amistad fuera tan insufrible e insoportable para el resto como de costumbre me despedí de los presentes, Erza había decido quedarse en la casa de Natsu, se llevaba tan bien con Lucy, parecían amigas de toda la vida, le sonreí antes de irme, apenas le dedique alguna que otra mirada a Juvia, ¡ella no despegaba su mirada azul de encima mío y aquello me ponía los pelos de la nuca de punta!

Se habían hecho las siete de la tarde, el sol se estaba escondiendo y un ligero viento despeinaba mis cabellos, me arrepentí de no haber llevado algún tipo de abrigo, la cercanía del invierno se estaba haciendo sentir aunque todavía faltaba un mes para que el frío polar cayera en Japón. Lo primero que hice al subir al bus que me dejaba en mi departamento fue asegurarme que tenía asiento al lado de la ventanilla, allí me senté y clave mi mirada en las calles, mi cabeza le daba vuelta a lo que había soltado aquella chica, definitivamente esa noche tendría que olvidar esas palabras y tener el sexo de mi vida.

Bajé del bus y comencé a buscar las llaves, iba distraído, tan así que no noté la presencia de Meredy en la puerta del edificio hasta que la tuve al lado.

— ¡Pero si es mi vecina preferida! —Solté mientras le sonreía galante, subí y baje mi mirada por su cuerpo, aquellos shorts de jean y la musculosa de tirantes blanca que llevaba dejaba tan poco a la imaginación. Ella me saludo amablemente y ambos nos dirigimos al ascensor, maldijimos cuando el encargado nos dijo que estaba averiado y tendríamos que subir por las escaleras.

—Esa cosa se rompe cada dos por tres. —Comenté llamando su atención.

—Es un edificio viejo después de todo…—Se encogió de hombros y subió deprisa un par de escalones dejándome atrás, ¡ni siquiera me apuré! Disfruté de la vista de su trasero. Cuando llegamos al cuarto piso me costaba respirar y en ese momento pensé que era indicado dejar de fumar aunque probablemente tendría otro pucho entre mis labios dentro de un rato. Meredy se volteó para despedirse y antes de que lo hiciera me anime a sacarle tema de conversación.

—¿Haces algo hoy a la noche?

Ella negó con la cabeza y colocó sus manos sobre su cintura, me sonrió, llevaba labial ese día, rosa o fucsia, no importaba, le quedaba lindo.

—¿Me propones algo, guapo?

Sonreí, le dije que a las diez la pasaría a buscar e iríamos por unos tragos, ella acepto y luego se despidió con un tentador beso en la mejilla. No podía borrar mi estúpida sonrisa del rostro, sin dudas hoy llevaría a la cama a esa mujer. Me metí a mi depto y fui directo a darme una ducha, me rasure la barba y escogí una camisa negra con un simple pantalón, entre el tiempo que tarde en arreglarme y comer algo se hicieron las diez, otra vez tomé mis llaves, mi billetera y la caja de puchos, que antes de guardar tomé uno colocándolo entre mis labios. Me dirigí al ascensor para recordar que no funcionaba, ¡maldito edificio antiguo! Menos mal que solo tenía que subir un piso. Golpeé la puerta del 5C y esperé. Al instante se escuchó un "Ya va", sin dudas era la dulce voz femenina de mi vecina. Me paré bien cuando sentí que destraba la puerta y cuando la abrió ante mi apareció mi linda vecina vestida simplemente con ropa interior, su sostén haciendo juego con la tanga color rosa, su pelo suelto y revuelto, sus labios resaltaban con el labial rojo que llevaba ahora, no quedaba dudas de que la había devorado con la mirada, estaba sorprendido tan así que el cigarro que tenía cayó al piso y mi cuerpo ni lento ni perezoso empezaba a reaccionar a la atractiva mujer que tenía delante.

— ¿Qué estas esperando? Pasa…

Su invitación me lo dijo todo, apenas di un paso fue para apresarla entre mis brazos y pegarla a mi cuerpo, devoré con lujuria sus carnosos labios, ella paso su lengua por los míos y sus dientes presionaron el inferior, estirándolo, soltándolo, volviéndolo a atrapar, era un juego divertido.

—Hace tiempo que me moría por hacer esto… —Le confesé mientras ella rodeaba con sus piernas mi cintura, la sostuve de los muslos para ayudarla, ella enredó sus dedos en mi cabellos mientras nuestros labios no se separaban. Caímos en su sofá, con desesperación me desabrochó la camisa y paso sus manos por mi pecho, mi entrepierna acumulaba calor y ella me incentivaba moviendo sus caderas de forma circular en aquella zona, generando la fricción de nuestras partes más íntimas.

De un momento a otro ella se levantó, pensé que cortaría todo el rollo pero tragué saliva cuando se colocó de espaldas y se dio vuelta mirándome sensualmente, ¿cómo alguien podía mirar así? Sus manos se dirigieron hacia su trasero dándose una nalgada ella sola.

—He sido una niña mala… —Murmuró y comenzó a jugar con su tanga, le seguí el juego y me dedique a mirarla. Sus manos separaron sus glúteos y me miró nuevamente por encima de su hombro. —¿Quieres meterla aquí?

¿Qué si quería? Ya la hubiera metido si era por mí. Asentí y mano descendió por mi pecho hasta mi pene tocándolo suavemente por encima del pantalón. Me miraba. —Te quiero aquí… Ahora. —Dije demandante. Pareció que mis palabras le calentaron pues noté que mientras yo me tocaba ella también lo hacía. En movimientos lentos se sacó el sostén, no sin antes jugar con sus pechos luego por fin dejo caer la prenda al suelo. —Ven aquí niña mala… —Estiré mi mano para que la tomará y se acercará, obedeció lentamente, cuando estuvo cerca mío la miré. —Sácate la tanga… Lento. —Volví a ordenar, ella asintió, se dio vuelta y me dio el mejor ángulo para que pudiera apreciar su belleza, sin poder contenerme más saqué mi pene y me comencé a masturbar frente a Meredy.

—Gray, estas siendo malo, debería tocarte yo. —Dijo mientras su mano se movía suavemente sobre su monte de venus.

Tomé sus caderas y la jalé hacia mí, mis labios rozaron su cuello y mis manos se dirigieron hacia su entrepierna, comencé a estimularla mientras sus gemidos y jadeos invadían la habitación. Se dio vuelta y se sentó a horcajadas sobre mí, enredó mis cabellos entre sus dedos y tiró de ellos suavemente, me besó, jamás era tan calmado pero por alguna razón me gustaba, me excitaba que sea Meredy quién dominará la situación, tal vez porque pocas mujeres eran así. Apreté con más fuerza sus caderas moviéndola en vaivén sobre mi falo. Separó nuestras bocas y me miró fijamente para después sonreír y bajar lentamente hasta que sus rodillas quedarán en el piso y su rostro entre mis piernas. Tiré mi cabeza hacia atrás cuando sentí como su lengua pasaba por mi glande, mordí mi labio inferior al sentir sus labios envolviendo mi pene, subiendo y bajando mientras sus dientes rozaban suavemente aquella zona tan delicada, un ronco gemido escapó de mi boca sin querer al sentir su mano sobre mis testículos. Bajé la mirada y ella aumento la velocidad en la que movía su cabeza, llevé mi mano hasta sus hebras rosadas y marqué el ritmo, ¡no quería acabar tan rápido!

—Perdón… —Fue lo único que pude decir con la respiración entrecortada viendo como sus mejillas rosadas estaban manchadas con mi esencia. Ella se acomodó y lamió los restos del líquido blanquecino haciendo que volviera a sentirme acalorado. Estábamos dispuestos a seguir sin embargo antes de que ella o yo pudiera hacer cualquier movimiento una melodía comenzó a sonar cortando todo el ambiente. De todas formas no me importó y quería recuperar lo que se había perdido, sin embargo la melodía no dejaba de sonar, ella colocó una mano sobre mis labios.

—Puede ser importante… —Me dijo y se levantó caminando hacia la mesa que estaba detrás de nosotros, no la seguí con la mirada pero escuché la conversación, un tal Jellal la había llamado y ella se emocionó bastante, ¡no necesitaba escuchar más! Acomodé mis ropas y cuando estuve listo le hice una seña a la dueña del departamento. — ¿Te vas? —Asentí con la cabeza. Ella frunció los labios junto con el entrecejo. — ¿Luego la seguimos? —Sonreí, llevé una de mis manos a mi nuca y sin pensarlo demasiado volví a asentir con la cabeza.

Baje las escaleras sin creerme lo que acaba de pasar, ¡y pensar que estuve a punto de agregar a Meredy a mi lista! Seguramente Jellal era su novio, esa llamada había arruinado todo, negué con la cabeza mientras buscaba las llaves en el bolsillo de mi pantalón, era relativamente temprano aún estaba a tiempo de poder salir pero sin dudas necesitaba un baño.

Al llegar al pasillo vi a alguien sentado al lado de mi puerta, una cabellera azul caía larga hasta el piso, al verme se levantó de su lugar y camino dando saltos hacia mí, abrazo mi cintura, tan solo suspiré y trate de apartar a la pequeña de mi cuerpo.

—¿Qué haces aquí, Wendy? Te he dicho que no vinieras… —Reproché molesto, la niña apartó la mirada, ¡me hizo sentir mal, maldita sea! Gruñí y camine hasta mi puerta, después de sacar la traba la hice pasar, ella entró corriendo y se tiró de lleno en el sofá.

—¡Gray-san no podía esperar al lunes para verlo!

Revolví mis cabellos con molestia, en ese momento me arrepentía demasiado de haber tomado aquella suplencia como profesor, pero era una oportunidad que no se daba siempre, estaba dando los primeros pasos en mi carrera y la docencia no me desagradaba, el problema eran las alumnas con hormonas demasiado alteradas. Wendy era una alumna excelente, siempre participaba y hacia sus deberes, me prestaba atención, charlaba conmigo animadamente y yo estaba feliz de que así fuera sin embargo cuando me confeso su reciente "amor" por mí, ¡POR MI! Pensé en renunciar inmediatamente.

—A Natsu no le gustará saber que estas aquí… —Amenacé, sabía que Natsu siendo su primo/hermano, era demasiado cercano a la pequeña y que la peliazul respetaba y admiraba, mis palabras algo debían causar.

—Natsu-san no tiene por qué enterarse de que he venido a verlo… —Ella agachó la mirada, sus mejillas tenían un leve color carmesí y sus dedos se movían nerviosos entre ellos.

Saqué un cigarro y lo encendí inmediatamente, camine hasta la ventana más cercana. Tanto las estrellas como la luna estaban cubiertas por nubes negras, maldije en silencio. —Te llevaré a tu casa pequeña, anda…

Tras seguir insistiéndole a Wendy termino aceptando con la condición de que fuéramos de la mano. Estuve rezando en todo momento para que nadie conocido nos cruzará aunque era bastante tarde y en cualquier momento comenzaría a llover, la niña estuvo todo el viaje mirándome de reojo, tratando de sacar algún tema de conversación pero me limitaba a ser lo más cortante posible, no por malo, por mi trabajo y porque le sacaba unos cuantos años. La deje en su casa y me retiré lo más rápido posible, termine en el bar de un amigo, lugar de alta categoría, Gajeel Redfox, nos conocimos en nuestros peores años, si juntábamos los ligues de Natsu, Gajeel y míos llegábamos a más de la mitad de Japón, aunque fue Redfox el primer en sentar cabeza, había conocido a Levy McGarden, una joven peliceleste, bibliotecaria, que no resaltaba demasiado del resto, era pequeña y no tenía grandes atributos, sin embargo había logrado conquistar el corazón de nuestro amigo de una manera increíble.

Tenía una gran relación con Levy, me retaba cuando era necesario y a la vez me escuchaba cuando pedía un consejo, el mundo de Gajeel comenzó a girar alrededor de ella, hacían una gran pareja, y sí, hacían… Fue lamentable para todos cuando nos enteramos del trágico accidente que había dejado a Levy sin vida, un conductor ebrio había acabado con la vida de una persona tan maravillosa como Levy, el mundo sin dudas a veces era demasiado injusto.

—Gajeel… —Salude con una sonrisa al pelinegro que estaba sentado en la barra hablando con una jovencita. Él me miro y se paró a darme un abrazo, golpeo mi espalda y yo hice lo mismo. — ¡Andas desaparecido! Ya no vendré a visitarte si tu no vienes a visitarme a mí.

— ¿Qué son esos modales, Gray?! Además tú no tienes un bar. —Rió golpeándome el hombro y luego se giró acercándome a su compañía. La muchacha sonrió mostrando sus dientes y extendió su mano hacia mí. —Ella es Karen, Karen, él es Gray.

Besé la mano de la dama y la miré de la mejor manera que sabía hacer, devorándola con la mirada aunque si estaba en compañía de Gajeel era obvio que primero pasaría por él, desde que Levy había fallecido, Gajeel había vuelto a sus viejas rutinas, no era quién para criticarlo ni mucho menos aconsejarlo, cada uno pasaba el duelo como podía, sabía que era doloroso para él, Levy fue y era la única mujer que amaba.

Nos quedamos conversando los tres, Karen tenía un humor particular y se llevaba demasiado bien con Gajeel, cuando se hicieron las cuatro de la mañana y me di cuenta que ya había bebido lo suficiente y que estaba siendo un mal tercio en aquella pareja decidí irme a mi departamento, al parecer no acabaría con una mujer hoy.

Agradecí cuando mi amigo le pidió a su chofer que se encargará de llevarme así que tarde menos de quince minutos en estar en la soledad de mi depto. Busqué nuevamente un cigarro y lo dejé entre mis labios mientras me deshacía de la ropa que llevaba puesta a medida que avanzaba hacia mi habitación. Me senté en el colchón y busqué fuego, acabé con el vicio lo más rápido posible para después dejarme atrapar en el bello mundo de los sueños.

Los domingos eran bastantes tranquilos en mi rutina diaria, sino despertaba con una mujer desconocida en mi pieza, estaba en un motel con una o podía variar si era Erza la que estaba en mi pieza o en el motel pero ninguno era el caso este domingo, este domingo era diferente, me estaba despertando solo, ni recordaba cuando fue el último domingo que había amanecido solo. Desayune, me bañe, me puse lo primero que encontré para andar entre casa y me senté en la silla de escritorio con mis carpetas y libros para mañana. A primera hora tenía que dar clases en el Instituto, bendito sea el embarazo de la profesora titular, aún quedaban tres meses.

Mañana comenzaríamos a leer "Romeo y Julieta", no había mejor obra, a mi gusto, para comenzar con el tema de teatro, en la literatura mi género preferido sin dudas. Hacia tanto tiempo que no leía esa obra, cierta nostalgia me invadió, pensé leerlo en el aula, mi profesora de literatura usaba ese método para meternos en el tema, nos hacía meternos en los personajes y yo lo disfrutaba, ¡mi clase lo disfrutaba! Acomodé un par de hojas, guarde el libro en la mochila que llevaba y cuando todo lo del trabajo estuvo acomodado me pase el resto del día frente a la computadora viendo películas, estando en las redes sociales, hable en el chat con Natsu y acordamos para vernos mañana a la tarde antes de la Universidad. Me dormí temprano para el lunes a la mañana despertar a las cinco, me bañe, afeite y busque la camisa blanca y el pantalón de traje que usaba para ir a enseñar al Instituto. Cargue mis cosas en la mochila y baje por el ascensor, que por fin funcionaba, directo a la parada del bus, a la mañana siempre iba lleno, así que desistía de poder sentarme. Salude al guardia en la entrada del Instituto y a un que otro alumno que me cruzaba, entre a las salas de profesores y arrugue en el entrecejo al verme solo con el profesor de gimnasia.

—Buenos días… —Salude educadamente y me acerqué a la cafetera para servirme un café. Aquel tipo me caía mal, no me había hecho nada en particular pero por alguna razón era una persona que no me cerraba.

—Buenas…

Él siguió metido en su mundo mientras yo tomaba mi café y miraba hacia la ventana, era claro que ninguno de los dos deseaba fingir llevarse bien y charlar como amigos de toda la vida. En un par de minutos la sala se llenó de profesores, me senté en mi lugar para releer lo que daría en la primera hora pero fui interrumpido por el director, acercó su silla a la mía y me miró fijamente.

—Gray… Haz hecho un excelente trabajo desde que estas aquí, no hemos recibido ninguna queja tuya… —Oh no, ya sé a dónde va esto. —Por eso no quiero que sientas esto como una falta de respeto hacia ti, tendrás una acompañante para dar clases, también es una estudiante de Letras, es sobrina de la profesora titular y sabes que aquí se le tiene mucho cariño a sus profesores, no creo que cause molestia.

¿Eso era? ¿En serio? Suspiré aliviado y sonreí. —No habrá problema, ¿la jovencita está aquí?

El director palmeo mi espalda. —Aún no llegó, seguramente llegará un poco tarde pero la llevaré hacia el aula correspondiente y después podrán conocerse mejor.

Cuando el timbre sonó tomé mis cosas y me dirigí al salón 3-1, pedí silencio a los chicos mientras tomaba lista, aunque los lunes siempre eran conflictivos, venían el doble de alterados.

— ¡Chicos, por favor! ¡No puedo tomar lista!

— ¡Profesor, están molestando! —Se quejó una de las alumnas.

Bufé, me paré frente a todos y me cruce de brazos, no iba a seguir las clases de esta manera. Poco a pocos todos se fueron callando, había un silencio atroz en el aula a pesar de ser más de treinta personas. Unos golpes en la puerta y un "permiso" me hicieron relajar mi gesto de enfado.

—Soy su compañera, profesor Fullbuster.

El destino me odiaba o el mundo era demasiado chico como para encontrarme con ella otra vez. —Hagamos un buen trabajo entonces, Juvia.

Me sonrió, retomamos la clase y les presenté a los chicos a su nueva profesora, tuve que explicar la situación y al parecer a todos les gustaba la idea de tener dos profesores, se les haría innovador, que se yo. La peliceleste empezó a preguntarle cosas a los más chicos, cómo que libros habían leído o cuál era su materia preferida. Estuvieron un buen rato, dónde yo me mantuve callado, simplemente escuchaba o eso intentaba y es que el cuerpo de Juvia no ayudaba mucho, por más que estuviera vestida con una simple camisa blanca y pantalones azules pegados a sus piernas quería saber que llevaba debajo. ¡Que la tipa era insoportable y tenía una rara idea sobre el amor ya lo sabía! Eso no le quitaba que estuviera bien buena.

—Profesora, ¿y cuál es su libro favorito? —Soltó Wendy desde el fondo del salón, con voz algo tímida, todos miraron a Juvia, parecían interesados en saber, ¿y para qué mentir? También lo estaba.

Ella junto sus manos y sus ojos brillaron mientras el nombre del libro salía de sus labios "Los Ojos del Perro Siberiano", todos hicieron una mueca, al parecer los alumnos no conocían de qué novela se trataba y era entendible, no era un libro demasiado conocido, era de un autor argentino, a mis doce años encontré su traducción en italiano y con duda empecé a leerlo, las criticas eran buenas y la historia en sí lo era, no había otro libro en la tierra que me hiciera llorar como ese. Los sentimientos encontrados de felicidad a momentos, de tristeza en otros, de verme reflejado en algún párrafo, de sentirme tan dentro de la historia como para llorar cada vez que lo leía. Y lo que ese libro significaba en mí. Significaba para mí los últimos momentos junto a Ur, era nuestra promesa. Yo leía para ella un par de hojas por día y ella me prometía que estaría ahí conmigo al día siguiente para continuar con la lectura. Siempre me decía que no quería llegar a la muerte de Ezequiel si es que sucedía, y cómo si supiera, y como si lo tuviera planeado, un día antes de llegar a ese capítulo, Ur decidió dejarme a mí.

Juvia se giró al darse cuenta que tenía mi mirada clavada en ella pero no la estaba mirando, mis orbes grises miraban a la nada misma. Se removió y luego preguntó: — ¿Y usted, Gray-sama? ¿Cuál es su libro favorito?

Carraspeé, volví a la realidad del salón de clases, alejé todo pensamiento repentino y rasqué mi mejilla al sentirme incómodo, ¿por qué me ponía incómodo qué tuviéramos algo en común? ¿Era por su repentina confesión de amor? —Los Ojos del Perro Siberiano… —Murmuré.

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Continuará.


Buenas!

Primero que nada quiero agradecer todos los reviews, favs, follows que recibió la historia, ¡muchas gracias! El capítulo anterior estaba bastante nerviosa y se me paso decir muchas cosas.

Quiero agradecer a elMoou por tomarse el tiempo de leer cada uno de los capítulos que ya tengo escritos, por corregirlos, por sus consejos, ¡muchas gracias! Sabes que tu opinión es importante para mi. Además fuiste quién me dio ánimos para que comenzará con la historia, la siguiera y la compartiera acá en . Te lo agradecí mil veces pero no podía dejarlo pasar por acá...

Ahora responderé los reviews que me quedaron pendientes:

CRM: ¿Te sorprendió Lyon? No quiero adelantarte nada de lo que pasará con él pero espero disfrutes el nuevo capítulo.

Monse: Acá la actualización! Ehm en cuanto a lo que me pediste, paciencia! La historia irá tomando su curso pero no te adelantes jaja.

gatiya: Gracias, me alegro que te guste! Espero disfrutes el nuevo capítulo.

En fin, creo que eso es todo. Solo para que sepan trataré de actualizar una vez a la semana viernes-sábados, dependiendo. Hoy se los traigo un viernes (casi sábado) por que mañana no creo que pueda actualizar. Espero tenga un buen finde, un saludo enorme (:

Sugar.