Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.
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Sin Caer en el Amor
"El peor error es hacer lo correcto con la persona equivocada, y hacer lo equivocado con la persona correcta."
TRES
Después de dar por terminada las clases Juvia y yo nos dirigimos a la sala de profesores, los demás la recibieron cálidamente felicitándola por su primo recién nacido, no entendí hasta que recordé que el director me había dicho que mi compañera era sobrina de la profesora titular.
El escritorio de Juvia estaba frente al mío así que apenas se sentó clavo, sin ningún tipo de disimulo, su mirada en mí. No sabía que me esperaba con esto, ¿el destino me estaba poniendo una prueba?
—No sabía que a Gray-sama le gustaría enseñar…
Su comentario no me sorprendió, es decir, ni yo sabía que me gustaría enseñar. —Las cosas se dieron de una manera en la cual no pude rechazar la oferta.
— ¿Pretende dedicarse a la docencia?
—Aún no estoy seguro…
—Juvia piensa que sería un gran profesor…
Sonreí, me agradaba que la gente me alague de alguna manera, está chica no dejaba de ser interesante.
— ¿Y a ti si te gusta la docencia? ¿Pretendes dedicarte a esto?
—A la hora de elegir mi carrera jamás pensé en la docencia, Juvia jamás se había llevado bien con los niños. —Hizo una mueca y unos movimientos con los brazos como si rechazará totalmente la oferta. —A Juvia le ofrecieron una suplencia en Estados Unidos e hizo que su pensamiento cambiará totalmente.
—Ya veo… —Asentía con la cabeza mientras guardaba mi carpetas en la mochila, me tenía que juntar con Natsu a almorzar, ¡no me olvidaría de la cita con mi digno rival! Así mismo debía pasar por mi departamento a bañarme y hacer "intercambio" de mochilas para poder ir después a la Universidad.
—Gray-sama…
Iba a retirarme cuando Juvia me llamó, la miré esperando a que siguiera hablando.
—Juvia piensa que sería correcto, si usted tiene tiempo organizar las clases juntos, y que usted le comenté a Juvia acerca de cómo da sus clases ya que Juvia no desea ser una molestia.
Tenía razón, si íbamos a trabajar juntos teníamos que hacerlo bien. — ¿Te parece bien hoy a la noche? Mi última clase termina a las diez.
—Lo esperaré a la salida de la Universidad.
Me despedí de todos en general y nuevamente me dirigí directo a la parada del bus, maldije la fila de alumnos interminables, ya me veía viajando parado una vez más.
¡Y dicho y hecho, pero si ya era todo un experto! Además de parado viaje apretado entre dos niños que no paraban de hablar del último videojuego que acaba de salir para la ps4. Tenía ganas de decirles en la cara "Ey, yo ya lo tengo" pero me mantuve en mi postura de profesor y viaje con la seriedad que me caracterizaba delante de mis alumnos hasta llegar a mi destino.
Llegué a mi departamento, me bañe, me cambie, busque mis apuntes y mochila y salí nuevamente, decidí ir caminando hasta lo de Natsu en el camino compré algo para tomar, Natsu amaba tomar té. No sé qué rara obsesión tenía con esa bebida, hasta cierto punto era gracioso a veces daba miedo.
Cuando llegue a la casa de mi amigo encontré la puerta abierta así que después de unos simples golpes pase y comencé a buscarlo por la casa.
— ¡Idiota! ¿Dónde estas?
Natsu no aparecía y se me hacía raro, me encamine a su cuarto y retrocedí cuando lo vi salir del baño desnudo, mis ojos se abrieron a más no poder y giré rápidamente para después insultarlo.
— ¡¿Es que no sabes lo qué es una maldita toalla?! ¡AHG! No podré dormir durante semanas con esa imagen en mi cabeza.
— ¿Por qué no me avisas qué estas aquí, Gray?! ¡Desgraciado!
—Si te avise, ¿es qué eres sordo?! Te estuve llamando, maldita sea.
— ¡NO TE ESCUCHE!
Fui hasta la cocina a dejar la bebida, sacudí mi cabeza al recordar a Natsu desnudo y un escalofrío recorrió mi cuerpo. —Maldito sea… —Murmuré entre dientes.
Cuando el idiota apareció ya con ropa me dediqué a mirarlo de mala gana, preparo la comida sin decirme una palabra, no creía que estuviera avergonzado, ¡no voy a engañar a nadie! Después de tantos años de amistad no es como si no hubiera visto a mi mejor amigo desnudo, eso no quería decir que me llevará un trauma cada vez que lo hiciera. Nos sentamos a comer y después de unos largos minutos escuchando solamente el ruido de los cubiertos chocar contra el plato Natsu me hablo.
—Necesito un consejo…
Termine de masticar lo que tenía en la boca y me fui para atrás en la silla para dedicar toda mi atención al pelirrosa. — ¿Qué paso?
—Tú… Tú…. Alguna vez.
— ¿Alguna vez, qué?
—Crees que… que a las mujeres, ¡ash! No es tan fácil decirlo ahora que quiero.
Natsu podía llegar a ser desesperante si no encontraba la manera de decirte algo, me arme de paciencia, junte mis manos y sin despegar mis orbes de los jades de mi amigo esperé a que se animara a preguntarme lo que sea que quería preguntar.
— ¿Crees qué a las mujeres les gusta que los hombres se disfracen?
Una de mis cejas se curvó, mis labios dibujaron una sonrisa burlona e iba a empezar a reírme pero me aguante las ganas. — ¿Disfraces?
—Sí. —Afirmo. —Disfraces como, no sé, policía sexy o bombero hot.
A veces me preguntaba que era lo que desayunaba Natsu por las mañanas. —No lo sé Natsu, supongo que habrá algunas mujeres que les gustará que los hombres se disfracen de policía sexy o bombero… hot.
— ¿Crees qué Lucy es una de esas mujeres?
— ¿Quieres disfrazarte para Lucy? ¿De policía sexy?
—No sé si disfrazarme, tal vez ¿algún juguete para empezar? No lo sé. ¡Por eso te pido consejos!
Carraspeé y metí un gran bocado de comida a mi boca, pensé muy bien en que decir mientras masticaba. Natsu me miraba impaciente.
—Creo que Lucy estaría feliz de que su primera vez contigo sea como Natsu y no con un policía sexy… Aunque no sabría que decirte, no es como si me acostará con Lucy.
— ¿Nunca te disfrazaste para una mujer, Gray?
Casi escupo el arroz que estaba comiendo ante la pregunta del idiota, tosí, bebí un poco de té. Y cuando me calmé logré gritarle: — ¡No te voy a responder eso!
Natsu comenzó a reír, ¡este tipo era tan raro! Luego me miró y entre risas me volvió a hablar. — ¡Gray me has contado cosas peores! ¿Acaso tienes un fetiche con los disfraces qué te de vergüenza admitir?
Quería levantarme y darle con la silla por la nuca a mi amigo, ¡ahg para amigos como Natsu para qué quería enemigos?! —Cállate…
—Gray tiene vergüenza, Gray tiene vergüenza, Gray tiene… —Estaba por asesinar a alguien con un palillo pero me sorprendí bastante cuando se calló de repente.
— ¿Y ahora qué pasa? —Le pregunté de malas.
—Me olvide la letra…
Ambos estallamos en carcajadas, en momentos así me daba cuenta porque apreciaba al idiota pelirrosado aunque jamás se lo diría a viva voz.
El resto de la tarde antes de salir para la Universidad no nos pasamos jugando videojuegos, el resultado final 10-11, esta vez había ganado y el idiota debía pagarme el café en el receso. Las clases avanzaron normal, nos cruzamos con Lucy que se dirigía a la biblioteca y fingí arcadas cuando comenzaron a besarse con Natsu, recibí un golpe por parte de la rubia ¡A veces pensaba que tenía la mano más pesada que mi amigo! La última hora siempre se me hacía eterna, no importa que materia tuviera, el cansancio del día me hundía de tal manera que ni siquiera escuchaba al profesor, gruñí cuando antes de terminar con la clase el viejo recordó el asunto de la monografía que teníamos que preparar para la semana que viene, venía demasiado atrasado con ese estúpido trabajo aunque puntal como siempre a las diez de la noche estuve libre.
Al salir del campus observé atentamente la figura femenina apoyada sobre la pared de la Universidad, casi me olvidaba de Juvia. Apresuré el paso hasta quedar frente a ella.
— ¿Te hice esperar mucho? —Ella alzó su mirada y con una sonrisa negó con la cabeza. —Venga, vamos…
Comenzamos a caminar, la noche estaba fresca observé que ella estaba más abrigada que yo, luego de un rato caminando en silencio y de lo aburrido que me sentía recordé un pequeño detalle que podría salir como tema de conversación.
— ¿No tenías auto? —Pregunté desviando apenas la mirada hacia ella.
—El auto es de Lyon-sama…
¿Lo habíamos hecho en el auto del novio?! — ¿Y qué paso? ¿Está noche no te lo presto?
Ella agachó su mirada y se vió de cierta manera extraña, tal vez había preguntado algo que no debía.
—Juvia termino con Lyon-sama…
No iba a decir que esas palabras lograron sorprenderme, una mujer que se acostaba con un tipo que apenas conocía no amaba demasiado a su pareja. Ahora no me quería imaginar como estaría ese pobre infeliz. El silencio nuevamente se estableció entre nosotros hasta que llegamos a mi edificio, subimos en el ascensor y llegamos a mi departamento sin ningún tipo de problema.
—Pasa…
Ella entre tímida y curiosa, podía notarlo, observo con detalles cada rincón de mi tres ambientes. Dejó su bolso sobre mi sofá y luego deslizo su abrigo dejando a la vista el bello vestido negro que llevaba debajo. Me fue inevitable querer imaginarla desnuda.
Camine hasta el sofá más cercano mientras masajeaba el puente de mi nariz y tiraba la mochila por ahí. ¡Vamos Gray, se habían juntado por trabajo!
Me concentré en hablar únicamente de trabajo, de las clases, de los alumnos, en especificar quien daba más trabajo que otros, quién necesitaba más atención o a quien le costaba más la Literatura, en esos casos solo había que encontrar la manera de llamar su atención. Juvia parecía apasionada por lo que hacía, tanto como yo, habíamos reído en varias ocasiones aunque esa mirada azul sobre mí me ponía bastante nervioso.
—Juvia se sorprendió mucho cuando Gray-sama dijo que su libro favorito era el mismo que el de ella.
—No creí que otra persona en Japón lo conociera. —Admití. Y antes de que pudiera reaccionar tenía los labios de Juvia sobre los míos, mis manos sostuvieron su cintura y mi lengua buscó la suya de inmediato, su boca se abrió dejando que la recorriera a gusto y claro que lo hice, mis manos comenzaron a bajar más allá con la intención de levantar su falda sin embargo sus piernas se cerraron y alejó su boca de la mía. — ¿Qué pasa? —Pregunté sin entender muy bien que era lo que había hecho mal.
—Juvia ama a Gray-sama…
La miré sin creer nuevamente lo que me estaba diciendo, ¿otra vez eso? No entendía, no comprendía como es que podía sentir amor. Iba a rechazarla y pedirle que se fuera, no podía acostarme con una chica que me estaba diciendo que me amaba.
—Pero Juvia entiende que Gray-sama no la ama…
Esto se ponía cada vez más raro, me preguntaba si se podía poner aún más raro. Me alejé de Juvia y me senté en el suelo, a cierta distancia de ella. Suspiré, jamás había pasado por una situación así. — ¿Entonces qué es lo que quieres de mí?
Al parecer ella no esperaba esa pregunta por qué me miro con cierto brillo en sus ojos, como si le estuviera dando una esperanza de algo y no era así, ¿había formulado mal mi pregunta? No era eso, es decir si venía y me decía que me amaba y ella sabía que no lograría nada, ¿para qué demonios hacia todo eso?!
—Juvia quiere a Gray-sama, ella quiere estar con Gray-sama…
Negué con la cabeza, no me agradaba pasar por esto, cualquier otro hombre tal vez estaría en el cielo. Una dulce chica, linda, atenta, con buen cuerpo me confesaba su amor y yo simplemente no podía sentir nada, absolutamente nada y la parte difícil era explicarles eso. "No eres tú, soy yo" Siempre terminaban llorando. ¡Ahg las lágrimas! ¡Como odiaba eso!
—Lo siento pero lo nuestro solo fue sexo. —Tenía que ser directo. —No me voy a enamorar de ti, no voy a decirte palabras cariñosas, ni caminaremos juntos de la mano… No puedo darte eso.
Y ahora era el turno del llanto desconsolado y tal vez alguna cachetada, debía preparar mi mejilla. Ella se levantó de su lugar y cerré mis ojos esperando el golpe pero nunca llego, otra vez sus labios rozaron los míos.
— ¿Y sexo? ¿Le puede dar a Juvia sexo?
Pestañé varias veces, ¿acostarme con ella nuevamente? Iba a negarme, no porque el sexo con ella me desagradará pero acostarnos solo seguiría confundiéndola. Tarde o temprano sería un problema para mí.
—Juvia sabe lo que está pensando, Juvia no le será problema. Puede usar a Juvia y cuando se cansé de ella…
Puse mi dedo sobre sus labios, no quería que dijera esas cosas, "usar" "cansar" eran palabras que no me agradaban. Tragué saliva.
—Nos acostaremos con una condición…
—Juvia aceptará.
—Todavía no te la he dicho… —Reí suavemente y luego mis orbes grises la miraron fijamente. —…Sin enamorarnos, ¿entendido? Nada de palabras lindas, ni palabras cariñosas, ni de sentimientos de por medio, si entiendes que es solo sexo, que no eres exclusiva, me acostaré con otra mujeres y no te pediré permiso para ello. Tú acuéstate con otros hombres o haz lo que quieras.
Ella pareció dudarlo aunque después me miró con una seguridad increíble. —…Sin enamorarnos. —Repitió.
—Perfecto. —Sonreí y volví a acercarme a ella, acaricie su mejilla y volví a acercarme a su boca y no me separé de ella hasta dejar sus labios hinchados de tanto besarla, ella aprovechó para sacarme la camisa y yo se la hice fácil, al separarnos ella se levantó de su lugar y dejó caer su vestido negro dejando a la vista su hermoso conjunto azul marino. Su cuerpo, su piel blanca, tenía algo que me encantaba, no sabía decir qué pero necesitaba tocarla. La invité a pasar a mi habitación y entre más besos llegamos cayendo sobre el colchón, presione su cuerpo, el roce de nuestra piel era estremecedor. Mi pantalón había caído hace rato así que ambos estábamos en iguales condiciones de ropa, ¡pero en nuestro juego la ropa estaba de más! —Tócame… —Murmuré sobre su oído y pude ver la confusión en su rostro. Sonreí, lamí el lóbulo de su oreja logrando que Juvia gimiera de placer, mi mano presionó con fuerza su muslo y repetí: —Tócame, Juvia… —Su cuerpo se removió bajo el mío y sus manos frías recorrieron mi abdomen de abajo para arriba, llegaron al elástico de mi bóxer y al parecer tuvieron miedo de bajar más allá. —Me gusta que me toques, Juvia… Tócame más. —Sus manos temblaban mientras se movían sobre la tela que tenía apresada mi miembro que ante el mínimo contacto hacia que una corriente eléctrica recorriera mi columna, esta mujer sabia volverme loco. —Excítame, Juvia… —Mi falo estaba caliente y su mano tan fría como el hielo, el contacto directo hizo que quisiera metérsela sin previo aviso sin embargo me contuve porque empezó a masturbarme de manera tan exquisita que cría que el placer me llevaría hasta el mismísimo infierno. —Así… —Gruñí y mordí mi labio inferior tratando de ahogar en mi garganta los sonidos placenteros que deseaban salir. Sus movimientos se detuvieron haciendo que notará lo mucho que necesitaba de ella en ese momento, mis manos atraparon sus pechos y mi boca rápidamente empezó a jugar con ellos, la escuchar jadear, gemir, pedirme más, echo su cabeza hacia atrás dejando a mi merced su cuello, lo devoré con maestría dejando esta vez pequeña marcas rojizas, el sostén termino en algún lugar alejado, saqué sus bragas y ella abrió sus piernas para mí. — ¿Tomas la píldora, cierto? —Me atreví a preguntar y es que estaba tan excitado que la idea de que usará protección me desagradaba un poco, bastante.
—Sí, Gray-sama.
Sonreí ante la respuesta de Juvia y me incliné hundiendo mi sexo en ella, ¡tan estrecha! ¡Tan caliente! Me mantuve quieto y es una estocada llegué al fondo, sentí sus uñas sobre mi espalda, cuando comenzó a moverse buscando desesperadamente algún movimiento comencé las embestidas, gritaba mi nombre de manera demasiado sensual, sus pechos se movían junto con mis caderas y el sudor que caía por su rostro me tentaba a ir mucho más rápido.
— ¡Más, más, más, Gray-sama!
Sentía como sus paredes cada vez apretaban más mi falo, curvó su espalda en un intento de sentirme más adentro, el grito de placer de cuando llegó al orgasmo invadió mi habitación sin embargo no me detuve, aumente mis movimientos y largué un ronco gemido al llegar al clímax.
Se abrazó a mi cuerpo y dude en corresponder o no ese gesto de cariño sin embargo lo hice, ella rió suavemente. — ¿De qué te ríes?
—Juvia piensa que eso fue genial, Gray-sama.
—Pienso igual… —Le sonreí y ella se sentó sobre mí mientras se movía de manera circular y tortuosa sobre mi sexo.
— ¿Una segunda ronda, Gray-sama?
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Me desperté a causa de un delicioso aroma que venía de mi cocina, me removí en la cama y busqué con el tacto a Juvia, ella ya no estaba, con pereza me levante y coloqué la ropa interior para ir hasta dónde provenía el olor a café y tostadas.
— ¡Buenos días, Gray-sama! —Juvia se acercó a mí dándome un beso en los labios.
—Buenos días. —Me senté en la mesa y deduje que aquel era mi desayuno, Juvia tomó otra taza de café y se sentó junto a mí. No era que me molestará que haya preparado el desayuno es que ninguna de mis conocidas hacia este tipo de cosas así que me ¿sorprendió? Bueno, ninguna repetía, a excepción de Erza, así que tal vez podía compartir estas cosas con Juvia.
La muchacha era divertida, me hacía reír y no dejaba de hablar ni un minuto, aunque sus comentarios no me molestaban en absoluto, hacia demasiado tiempo que no dejaba que una mujer me sacará tantas sonrisas.
—Juvia cree que Gray-sama es raro, ¿cómo no le va a gustar el helado de chocolate?
—Prefiero el de frutilla…
Ella infló sus mejillas, como una niña pequeña y volví a reír. Miré la hora. —Será mejor que se vaya retirando, Juvia. —Comenté sin querer llegar a ser grosero pero dentro de una hora tenía que ir a la Universidad. La Universidad, el trabajo, todo abarcaba gran parte de mi tiempo. Juvia me dio la razón, no parecía molesta y eso era un punto a su favor. Al parecer nuestra relación no tendría problemas, si Juvia se acostumbraba a esto de que solo fuéramos conocidos que tenían encuentros sexuales hasta podría ser bastante divertido.
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Buenas! Como siempre gracias por los reviews, favoritos, follows!
La verdad esta semana fue bastante complicada, me tuve que sentar a tomar decisiones nada fáciles pero que era hora que tomará. Aunque duela en el alma si hay personas que te hacen mal en la vida hay que sacarlas del medio, por que estorban y no te dejan avanzar o ver lo que tenes adelante.
En cuanto al capítulo no tengo mucho que decir, el próximo es uno de mis preferidos hasta el momento así que ansiosa por poder subirlo! Esta semana no he escrito nada sobre este fic, o muy poco a decir verdad. Pero estoy trabajando en un nuevo fic llamado "Cobarde", es una adaptación de un trabajo increíble. La pareja principal es Nalu pero tiene Gruvia, Jerza y muchas parejas extrañas más. Los invito a leerla y me den su opinión.
Tengan buen fin de semana y ¡nos leemos pronto!
Sugar.
