Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.
Advertencia: Spoiler del manga.
(A pesar de que esto es AU, la condición de un personaje fue inspirada en el manga y aún no ha salido en el anime, así que están avisados, realmente no creo que haya alguien que no sepa de esto pero bueno, ¡por las dudas aviso! )
Sin Caer en el Amor
Lluvia Carmesí
(Erza Scarlet)
"No pienses tanto, deja que la vida te sorprenda."
Uno.
Hubo un momento en mi vida donde creí y confíe en el amor ciegamente, es decir, no podía pedir más en aquel aspecto de mi vida, tenía un novio amoroso, gentil, gracioso, que me cuidaba y se preocupaba por mí. O eso quería creer.
Mi relación con Mystogan había durado lo que debía durar. ¿Si me arrepiento? Claro que no. Más allá del dolor que me causo saber que él me engañaba, aprendí demasiado de esa relación y ¿para qué mentir? Había conocido el amor. No podía compararlo, jamás me había vuelto a enamorar, y realmente no creía volver a hacerlo.
A mis veinticinco años estaba soltera, con una carrera estable, trabajo no me faltaba, tenía salud y un techo donde vivir, pero jamás había vuelto a encontrar el amor. Y aunque trataba de que no me afecte, por más que intentara, saber que los años pasaban y yo seguía sola, me daba miedo.
Era una mujer, como toda mujer tenía sueños y proyecciones a futuro, soñaba con casarme con alguien que me amará, un vestido blanco que pueda lucir toda la noche, con brillos y un hermoso peinado, comprar una casa y un perro, luego vendrían los niños y ¡Pufff! Todo sería perfecto. ¿Una vida de cuento de hadas era lo que quería? Tal vez, tal vez estaba pidiendo demasiado.
Aunque añorar esas cosas actualmente dolía, dolía porque por muchos años fue Mystogan el hombre con el cuál las imagine. Él siempre se quejó de que su familia no era muy unida y es que tener a sus padres divorciados y a su madre viviendo en otro continente junto a su hermano seguro no había sido nada fácil, por eso yo deseaba darle ese calor familiar que en su momento no había recibido, sabía que podría llegar a ser un excelente esposo y padre. Y por un momento pensé que seríamos eternamente felices. ¡Que equivocada estaba! Hasta sentía un poco de pena por mí misma.
Me sobresalte al darme cuenta que estaba por llegar a mi destino, me levanté de mi asiento del bus y baje en mi correspondiente parada frente al centro comercial donde iba a encontrarme con Lucy. Era increíble la relación que habíamos logrado en tan poco tiempo. Natsu había encontrado a una chica increíble, realmente se la merecía.
Apresuré mi paso entre la multitud y alcé mi mano para que la rubia me divisé.
— ¡Perdón! ¿Te hice esperar mucho? —No me gustaba ser impuntual, y llevaba dos minutos de atrasado. ¡Era imperdonable!
—Está bien, Erza —. La menor rió nerviosamente. —Acabo de llegar.
El centro comercial de Tokyo contaba con cinco pisos, ¡era enorme! Y las tiendas de ropa era nuestra debilidad, a Lucy le gustaba tanto como a mí salir de compras, Natsu me agradecía cada vez que cedía a acompañarla diciendo que él terminaba con dolor de pies. ¡Hombres! No aguantaban nada. Nos detuvimos en una tienda de ropa interior, le señale a Lucy un conjunto provocativo que a mi parecer le quedaría muy bien. Ella sonrojó.
— ¿Te parece? —Tomó la percha del conjunto en sus manos para apreciarlo mejor. —No lo sé…
—Puedes probártelo, estoy segura que a Natsu le encantará…
Al mencionar al pelirrosado Lucy sonrió, cambiando su expresión de duda a una sonrisa tonta, aquella niña estaba totalmente enamorada.
— ¿Cómo van las cosas con él? ¿Te trata bien? —Me animé a preguntar. No quería parecer metiche pero era amiga de ambos y tenía cierta curiosidad.
—Van bien… Estoy muy enamorada de Natsu. —Vaya, aquello no era una confesión que no supiera.
— ¿Ya lo han hecho? —Pregunté con cierta vergüenza mientras desviaba la mirada. Lucy abrió sus ojos con sorpresa.
—No, aún no… Es complicado y entendible. —Mencionó la rubia. Alcé una ceja confundida por sus palabras pero antes de que pudiera preguntar algo Lucy pasó por mi lado hacia los vestidores. — ¡Iré a probarme esto!
Al final terminó comprando el conjunto que le señale y paseando solo en los primeros dos pisos ambas llevábamos cinco bolsas cada una. Nos reíamos, nos probábamos ropa que sabíamos que jamás compraríamos pero era divertido, estuvimos una hora en una tienda de zapatos, ¡ah, los quería todos! Después de tanto caminar claramente nos dio sed y hambre así que decidimos ir por algo fresco. Tomamos asiento en una cafetería y rápidamente una chica con traje de mesera se nos acercó con el menú. Lucy pidió un licuado de frutilla y durazno mientras que yo, por mi parte, pedí un jugo de naranja y una porción de pastel. A pesar de que estaba distraída hablando con la muchacha de ojos chocolates no pude evitar sorprenderme cuando mis orbes se fijaron, un poco más allá de donde estábamos sentadas, en una mujer de cabellera negra. "Imposible" Pensé.
¿Qué hacía ella aquí? ¿En el centro comercial? ¿Qué hacía ella en Japón?!
Me removí incómoda al cruzar la mirada con esa mujer, rápidamente la aparte. No quería hablar con ella. No deseaba cruzar palabra con ella. ¡Terminaría tirándola por las escaleras! Y aún era muy joven para ir a prisión.
— ¿Qué sucede, Erza? —Preguntó Lucy mientras giraba su rostro.
—Nada —Respondí. —No es nada.
Aunque ese "Nada" al verme, dijo unas palabras al hombre que le acompañaba y se alzó de su lugar dirigiéndose a dónde Lucy y yo estábamos sentadas.
— ¡Erza! ¡Qué alegría verte! —Dijo una vez a nuestro lado. — ¿Cuántos años han pasado? ¿Cuatro, cinco?
Desvíe mi mirada hacia ella, seguía viéndose igual. Mi entrecejo se frunció por sí solo. —Hola Ultear, ha pasado un tiempo, es verdad…
—Regresé hace unos días de Londres… —Comentó y luego se dirigió a Lucy con una sonrisa. —Mucho gusto, soy Ultear. Es un placer.
—Lucy… —Dijo la rubia educadamente, más después me miró buscando alguna explicación.
—Es la hermana de Gray… —Dije sin más. —Por cierto, Gray, ¿él sabe que estás aquí? —Eso me preocupaba.
—No, quiero darle una sorpresa a mi hermanito. —Mencionó, si no la conociera, diría que hasta había sonado fraternal pero esa mujer era la falsedad en persona. — ¡Oh, que modales los míos! Les presentaré a mi prometido… —La mujer se dirigió a su mesa y tomó del brazo a aquel hombre que la acompañaba, cuando ambos se giraron el corazón de Erza de oprimió, aquel cabello azul, esa marca en su rostro, por más que llevará lentes oscuros y vistiera algo diferente era imposible no reconocerlo. Mystogan…
— ¿Erza? —Preguntó Lucy al ver la expresión afligida en el rostro de la pelirroja.
—Erza, supongo que ahora seremos familia… —La mencionada no podía despegar sus ojos de aquel hombre, ¿a qué demonios estaban jugando? ¿Qué hacía Mystogan con Ultear?! —Él es Jellal, mi prometido. —Dijo la pelinegra mientras sonreía mostrando sus dientes. —Es el hermano de gemelo de Mystogan. Fue una casualidad enorme encontrarlo en Londres y que nos enamoremos, ¿no cariño?
—Así es…
No caía en lo que veía frente a mí. ¿Jellal? ¿Aquel hermano del que tanto le había hablado su exnovio? Aquel cuñado que jamás había conocido.
—Cariño, ella es Erza, la novia de tu hermano.
—Te equivocas, ya no soy la novia de Mystogan. —Dije con voz firme. Extendí mi mano para saludar a Jellal. —Mucho gusto de todas formas, he escuchado hablar de ti, Jellal. Soy Erza Scarlet.
—Lo siento, Erza. No sabía. —Ultear hizo una mueca.
—Es un placer, Erza. —Respondió Jellal, pero jamás movió su mano para saludar a la pelirroja lo que hizo que Erza se molestará aún más.
—Por lo general cuando tiendo la mano espero que mínimo me devuelvan el saludo.
"Oh…" Fue lo único que salió de la boca del hombre y elevó su mano para corresponder el saludo aunque le costó encontrar la mano de la mujer, cosa que no pasó desapercibida por Erza.
—Lo siento, es que soy ciego.
Aparte la mano de él al sentir un cosquilleo en la palma. Me insulté en mi cabeza una y otra vez saliendo de la sorpresa, ella jamás supo que Jellal era ciego. ¡Seguramente quedó muy rudo de su parte! ¡Ash! Sonrojó de inmediato. ¡Que vergüenza sentía!
—Y-yo lo siento, n-no sabía.
—No te preocupes, no pasa nada. —Le dedicó una sonrisa.
Una sonrisa que hizo que mi corazón se estremeciera. Que bombeará sangre con tanta fuerza que no tardaría en subir a mis mejillas y ponerse del color de mi cabello.
¿Por qué su corazón reaccionaba así? ¿Era por qué aquel hombre era idéntico a su único amor? ¿Por qué pensó que jamás volvería a ver esa sonrisa? ¿Por qué se sentía tan tonta y con ganas de llorar?
—Así que hemos venido a Japón a arreglar algunas cosas para nuestro casamiento, ¿cierto cariño? —Ultear había depositado un beso en la mejilla del más alto. —Estaremos unos meses por aquí…
—Espero que tengan mucha suerte… —Dijo Lucy al ver que yo no reaccionaba.
—Bueno, nos iremos yendo. ¡Le dejas saludos a Gray de mi parte! Ya iré a verlo.
La pareja se despidió y yo pude dejar escapar el suspiro que había reprimido hasta ese momento. ¡Demonios, no entendía porque me dolía tanto!
¿Dejarle sus saludos a Gray? ¿Cómo sería capaz de decirle que Ultear estaba en Japón? ¡Y encima con planes para casarse! Si ella se había puesto así, no quería imaginarse como llegaría a ponerse su amigo. Por más que el tonto dijera que las cosas del pasado en el pasado estaban ella lo conocía lo suficiente como para saber cuáles eran las que le seguían doliendo actualmente.
— ¿Estas bien, Erza? —Lucy estaba preocupada.
—Lo estoy, no esperaba encontrarme a ella aquí, mucho menos al hermano gemelo de mi ex.
— ¿Son muy parecidos?
—Iguales. —Reí, algo nerviosa.
—No sabía que Gray tuviera una hermana…
—No son hermanos —Solté un suspiro. —Se criaron juntos pero no comparten ningún tipo de lazo de sangre. —Expliqué, la otra parte de la historia es demasiado complicada.
—Es raro que Natsu no me haya hablado de ella… Ni que Gray nunca hable. ¿No son cercanos?
—Pasaron algunas cosas… Tal vez no soy yo la que tiene que contarte estas cosas, Lucy.
—No quiero obligarte a que me cuentes nada, Erza. Déjalo ahí si crees que no está bien hablar del tema.
—Gracias por comprender. —Le sonreí.
. . . . . .
Me sentía cansada, confundida, en pocas palabras ¡no era mi día! Cruzarme a esa mujer y al hermano de Mystogan, que por cierto, ¡es igual a él! Me había alterado más de lo que hubiera querido. Y él único con el que me sentía capaz de hablar esto era con Laxus, pero el muy desgraciado no era capaz de responderme el móvil. Camine de un lado a otro en mi habitación, me reí de mi propia teoría de que sí seguía caminando haría un pozo en el suelo y terminaría cayendo a la sala comedor. Debía aclarar mis ideas. Lo que principalmente me preocupaba era la estadía de Ultear en Japón, solo tenía que retroceder un par de años y recordar a Gray para tener ganas de asesinar a esa mujer. Lo segundo, claramente fue un shock del momento, ver a alguien tan parecido a Mystogan, por no decir idéntico, de la mano de otra mujer, siendo besado por otra mujer. Los malos recuerdos jugaban bastante en contra. Y es que aunque ya hubieran pasado unos cuantos años desde mi separación aún duele la traición, ¿cómo vuelves a confiar en alguien después de haberlo entregado todo? ¿Cómo vuelves a entregar algo qué no sabes si está contigo? Porque podía asegurar que lo único que había quedado de mi corazón eran los pedazos. Gray solía decirme que vivir una vida sin sentimientos de por medio era lo mejor que podíamos hacer, a veces lo admiraba, de verdad parecía que no sentía absolutamente nada pero en el fondo sentía algo de pena por él, estaba segura que aquella fortaleza que había puesto a su alrededor algún día alguien la haría caer, solo esperaba que el mismo Gray no sea quien arruine todo.
Me senté en la cama y con cuidado me saque mis zapatos de tacón negros dejándolos a un lado, me recosté apoyando mi cabeza en la almohada cubriendo mis ojos con mi antebrazo. —Gray… —Murmuré. Fue el único que estuvo incondicionalmente a mi lado durante mi duelo de la separación con Mystogan, ellos eran muy amigos pero luego de que se enterara lo que el peliazul me había hecho él y Natsu le dejaron un ojo morado y una nariz rota. Al principio me había indignado porque soy de las que creen que la violencia no soluciona nada y el daño ya estaba hecho, después pensando más en frío y comparando dolores estaba segura que él no había recibido ni el 10% del dolor que sentía en esos momentos.
Natsu también había estado, es el chico dinámico del grupo, el que hace reír a cualquiera en cualquier momento, siempre encuentra la forma de sacarte una sonrisa, no importa que tan triste estés, a su lado, al menos por un segundo, seguramente lo olvidarías. Jamás he visto triste a Natsu, estuvo aquella excepción de cuando murieron sus padres pero ¿quién no estaría mal en una ocasión así? Fuera de eso no tengo recuerdo alguno de Natsu llorando o algo así entonces te das cuenta que seguramente es un chico que carga demasiadas cosas. Hubo un tiempo, tal vez fueron cuatro o cinco meses, dónde no supe nada de él, no iba a la Universidad, ni aparecía por casa y a pesar de que tratábamos de comunicarnos con él jamás nos atendía, después como si nada volvió a aparecer con su típica sonrisa de oreja a oreja y hablando sin parar de una rubia de ojos chocolates que le había robado el corazón.
El amor puede ser la peor enfermedad, porque si bien sé que no se puede morir de amor, un corazón roto puede causar mucho dolor, muchas ganas de llorar, pérdida de apetito, perdida de entusiasmo para hacer las cosas, la rutina empieza hasta doler. Un corazón enamorado puede sanar hasta la herida más profunda, puede renovarte el alma, puede simplemente mejorarte como persona. Tal vez por eso, a pesar de saber lo mal que la puedo pasar, busco enamorarme nuevamente y sé perfectamente que el amor no es algo así que veo pasar por la calle y decir "Uy, estoy enamorada", es algo más profundo que se construye día a día. ¡Y quiero eso! ¡Quiero construir algo así con alguien! Pero ese alguien no quiere aparecer en mi vida.
Di media vuelta en la cama, quedando de costado, me cubría con las frazadas y cerré los ojos, intentando dormir, intentado de que mi mente deje de pensar una y otra vez en temas que dolían tanto. Soy un poco masoquista en traer a mi cabeza los mismos temas. Dejé escapar un suspiro, mañana por la mañana tendría que levantarme temprano para ir a clases de Kendo luego a casa para ir luego al trabajo. Dónde seguramente me tendría que comer el discurso de mi jefe por no haber terminado el papeleo del día anterior, la reunión especial era a mitad de la semana pero el señor Makarov Dreyar era de aquellos hombres a los cuales le gustaba tener todo en orden un mes antes, ¡bueno! Tal vez exageraba un poco pero… no tanto.
Volví a girar en la cama, al menos podría despejar mi cabeza con las clases de Kendo que por cierto, yo era la instructora, de niña que practico y era un honor para mí decir que era la mejor del país, y sí, era un poco de ego propio, no le veía lo malo a eso.
Volví a suspirar… Agradecería por fin quedarme dormida.
.
.
.
Buenas! He aquí el primer capítulo de Erza, por cierto la pareja principal será sin dudas Jerza, aclaro por si hay dudas. Espero haberlos dejado con al menos algunas dudas (:
En el próximo capítulo volvemos con Gray.
¡Muchas gracias por los reviews, follows, fav! Me animaron mucho esta semana que fue algo complicada.
Y por cierto, ¡Felices Fiestas a todos! ¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo!(?)
Nos leemos
Sugar.
