Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.

Advertencia: +18!


Sin caer en el Amor


"No somos personas frías por falta de sentimientos, sino por abundancia de decepciones"


CINCO

Acá estaba, cumpliendo con mi obligación de mejor amigo, aunque dudaba de que muchas personas hicieran esta clase de cosas por su mejor amigo. Natsu me había arrastrado a este local, el sexshop cerca de la Universidad. No quería pensar demasiado sobre lo que estaba haciendo, solo pensaba en que el idiota me debería una muy grande. Di unos pasos investigando el lugar, llevaba unos apuntes en mis manos, mi primera clase del día era Lenguas Muertas, aunque podía sonar bastante aburrido era una de mis materias favoritas. Escuche que Natsu me llamaba a los gritos, la chica que estaba detrás del mostrador rió suavemente y yo le hice una cara que la hizo reír aún más.

Cuando llegué el pelirrosa corrió la cortina del vestidor dejando que vea como le quedaba el traje de policía que llevaba puesto en ese momento. Unos pantalones azules ajustados, una camisa del mismo color con los detalles bien colocados, la gorra que aplastaba su revoltoso pelo rosado y el accesorio del cinturón con aquel bastón negro.

— ¿Y qué tal? —Me preguntó mientras se miraba así mismo.

—Espeluznante. —Hizo una mueca de desagrado y Natsu me miró con el entrecejo fruncido. El idiota tenía buen cuerpo, ¡vamos, que hasta lo había visto desnudo! De todas formas, no tenía nada que envidiar.

— ¿Crees qué a Lucy le gustará?

—Creo que a Lucy le puede llegar a gustar…

—Genial… ¡Me lo llevaré entonces!

— ¿Estás seguro de todo esto? —Asintió con la cabeza afirmativamente y yo desistí de seguir preguntando. Volví sobre mis pasos y no pase por alto la sonrisa coqueta que me dedicaba la castaña de ojos azules, jugaba con unas cartas, de repente se detuvo y me hizo una seña con su dedo para que me acercara. Me señale, preguntando en silencio si era a mí a quién llamaba y ella movió su cabeza de arriba abajo. Miré hacia ambos costados, no había demasiados clientes, me acerqué a ella y apoye mi codo sobre el mostrador, observando de reojo los pequeños juguetes sexuales que había sobre él. Algunos, muchos, que no conocía.

— ¿Tu novio se llevará el traje? —No sé cuál habrá sido mi expresión pero la carcajada que largo la muchacha se había escuchado desde unos cien metros seguro. —Tranquilo, estaba bromeando, me comentó que era para su novia. ¿Tú no estás interesado en ver algo para tu novia?

— ¿Novia? —Alcé una ceja y negué con la cabeza. —No tengo novia.

Ella frunció el entrecejo, molesta, mezclo las cartas y las volvió a tirar. Su gesto se relajó y yo estaba allí parado sin comprender absolutamente nada.

—Aunque siempre quise una novia castaña y de ojos azules… —Ella alzó su mirada y me sonrió. — ¿Interesada?

—Realmente no… —Mordió su labio inferior. —Tu destino está marcado ya por una mujer…

¿Mi destino marcado por una mujer? Imposible. Iba a preguntar a qué se refería sin embargo Natsu llegó feliz de la vida y pagó por aquel traje con el cual tendría su noche especial con Lucy, ¡Natsu Dragneel preocupado por una mujer! No se veía todos los días. Me sacó del local arrastrado, una vez fuera me pidió una y otra vez que metiera el traje en mi mochila, que esa noche iría a lo de Lucy y que no quería arruinar la sorpresa, que si Lucy lo encontraba que no sabría que decirle, ect, ect, ect. ¡Termine diciéndole que sí para que se callará!

Entramos al salón, el profesor nos mencionó algo acerca de un futuro trabajo dónde elegiría a los mejores de la clase para que hagan una presentación en una convención dónde convocarían a varias Universidades importantes, al parecer el grupo ganador tendría la posibilidad de viajar a Inglaterra a una convención mucho mayor, probablemente con un nivel mejor, una posibilidad única que no podía dejar pasar. El brillo en mis ojos no desapareció ni después de terminada las dos horas, Natsu se reía de mi emoción. Nos despedimos a la salida del campus y es que el idiota iba para la casa de su novia como ya me había mencionado. Metí mis manos dentro del sacó que llevaba puesto y camine hacia mi departamento, dentro del bolsillo jugaba con mi teléfono celular, mi mente estaba hundida en el pensamiento de si llamar a Juvia o no, ella me había dicho que esperaría mi llamado para vernos, estaba un poco cansado después de todo había dormido poco y bastante mal por culpa del estúpido sueño, había ido a la Universidad y no veía la hora de estar en mi cama. Sin embargo la idea de tener una sección de sexo antes de dormir profundamente no me parecía mala.

Mi abrigo se perdió apenas entré a mi hogar, había caído en algún lugar. Camine hasta la cocina y revolví mis cabellos molesto tras pensar una y otra vez en lo mismo. ¿Llamar o no llamar a Juvia? Esa era la cuestión. Decidí por llamarla y a la mierda todo. Busqué su número y marqué. Rápidamente ella me contestó.

—Hola Juvia, ¿te parece vernos hoy? —Ella aceptó mi propuesta sin dudarlo aunque me dijo que estaría libre recién dentro de una hora y que tenía alrededor de media hora de viaje. —Claro, no te preocupes. Te esperaré. —Sonreí, por alguna estúpida razón estaba sonriendo. —Trae ese labial de frutilla… —Estaba seguro que sus mejillas se habían puestos rojas a pesar de no poder verla. —Antes de terminar la llamada escuche una voz masculina llamándola y finalmente ella se despidió con un "Hasta luego"

Decidí hacer tiempo hasta que llegará mi compañía así que me puse en el sillón con mis carpetas del instituto para preparar las próximas clases, cuando la profesora titular volviera mis semanas sin esos chiquillos se verían muy aburridas. Tal vez tenía que ponerme a pensar seriamente lo que quería para mi futuro, es decir, tenía veinte años, casi veintiuno, estaba por recibirme en poco más de un año y necesitaba saber ya a que me iba a dedicar. La docencia no parecía del todo una mala elección. Tal vez hablarlo con mi gente de confianza, mis amigos podrían darme una mano con esto aunque tenía en claro que la decisión final caería sobre mí.

Estaba copiando las preguntas del próximo trabajo práctico que le daría a la clase cuando mi timbre sonó, supe al instante que se trataba de Juvia, había pasado exactamente la hora y media que me dijo que tardaría, deje la montaña de papeles, carpetas y libros a un costado y rápidamente fui a abrirle la puerta.

Juvia clavó sus ojos azules en mí, sus labios dibujaron una dulce sonrisa, llevaba una camisa blanca con volados y una pollera negra de tiro alto, cada detalle de la ropa remarcaba las partes más sensuales de su cuerpo. Lucía como una muñeca, con sus mejillas rojas a causa del frío y sus labios rosados, tan tentadores. Ahora caía en que no traía nada de abrigo.

—Pasa… —Me hice a un lado y ella paso deteniéndose a mi lado antes dándome un corto beso. —No es que quiera retarte pero no traes nada de abrigo…

—Juvia se lo olvidó… No pensó que haría tanto frío, todavía estamos en otoño.

—Estas helada… —Rocé con mis dedos la piel desnuda de su brazo comprobando que mis palabras eran ciertas.

—Gray-sama puede arreglar eso… —Dijo Juvia. Apoyó sus manos sobre mi pecho y se inclinó atrapando entre sus labios los míos, ¡su labial de frutilla me encantaba! Mordí su labio inferior robándole un leve quejido.

— ¿Quieres tomar algo antes? —Le pregunté al separarnos. — ¿Un café? ¿Un té? —Ella me miró extrañada, como si mi ofrecimiento le pareciera extraño. Y si bien la había invitado precisamente para tener sexo y en eso se basaba nuestros encuentros, no dejaría de preocuparme por la salud de alguien. ¡Juvia de verdad estaba helada! — ¿Café?

—Café… —Respondió mientras se hacía lugar en el sillón para poder sentarse, tomó entre sus manos el próximo libro del que hablaríamos en clases, al verla entretenida me dirigí a la cocina.

Preparé los cafés sobre una bandeja, lamentablemente no tenía nada que ofrecer para comer, no había hecho las compras, bufé y cuando me dirigí hasta los sillones casi se me cae lo que llevaba entre las manos al ver a Juvia sacando de mi mochila el traje que Natsu me había obligado a guardar.

Sus labios estaban entreabiertos y en sus ojos se reflejaba la sorpresa, me miró, sus mejillas no tenían nada que envidiarle a un tomate maduro, estaba demasiado roja.

—Puedo explicarlo… —No quería que pensará algo que no era. —Eso no es mío, es de Natsu. —Hable rápidamente. Noté como una de las finas cejas de Juvia se curvó al igual que sus labios, dibujando una media sonrisa, algo burlona.

—Y yo que pensé que Gray-sama lo había comprado para Juvia… —Dijo la peliazul en tono lastimero causando una sensación en la boca de mi estómago.

— ¿Quieres qué me disfrace para ti? —Asintió con la cabeza. Me acerque a la mesa de centro y apoye la bandeja, olvidándome al instante de la bebida caliente que había traído, aquello del disfraz y de la próxima experiencia que podía llegar a tener con Juvia tenía mi completa atención.

La verdad era que jamás había usado disfraces, ni siquiera una mujer lo había usado para mí. ¿Qué si me parecía llamativo? Creo que a todo hombre le mueve un poco el morbo de los disfraces, todos sueñan con la fantasía de la enfermera o colegiala, ¡a mí no me engañan! No había pasado por mi cabeza el tener que disfrazarme para alguien, dar una clase de show, ¿qué tan erótico podría llegar a ser? Me carcomía la curiosidad en saber que tan húmeda podría llegar a ponerse Juvia sin ni siquiera tocarla, solo ofreciendo mi cuerpo.

Ladeé la cabeza, ella se movió acercándose a mí, su mano se apoyó sobre mi rodilla y alcé la mirada para verla directamente a los ojos.

—A Juvia le fascina la idea…

—Está bien, tómate el café, iré a cambiarme. Pero te saldrá caro…

.

Me miré en el espejo del baño mientras abrochaba el último botón de la camisa azul Prusia, estiré la mano para tomar la gorra y antes de colocarla sobre mi cabeza peiné con mis dedos los rebeldes cabellos negros, que me daban siempre ese aire desprolijo. Desate un poco el nudo de la ajustada corbata que apretaba demasiado mi cuello. El pantalón que se pegaba a mi cuerpo hacia resaltar mi trasero de manera impresionante. Reí al encontrarme sin poder despegar mi mirada gris de mí mismo cuerpo. No recordaba en ese instante ocasiones dónde tuviera vergüenza, no recordaba cómo se sentía precisamente por eso mismo no comprendía porque dudaba tanto en salir del baño. Estaba haciendo esperar a Juvia más de la cuenta. "¡Vamos, solo era un estúpido juego!"

Pasé por la cocina hasta llegar a los sillones sin embargo abrí los ojos con sorpresa a no encontrar a Juvia allí. Un golpe fuerte, como una puerta cerrándose vino de mi habitación. Sonreí, tomé entre mis manos el maldito juguete que venía con el traje y me encamine por el pasillo hasta dar con mi habitación, la puerta se agitó y la vista de la peliazul se posó sobre mí. Su lengua saboreo sus labios y yo inmediatamente sentí envidia de no poder tocarlos en ese preciso momento.

— ¡Contra la pared, señorita! —Grité, totalmente en mi papel, chocando la tonfa contra la palma de mi mano una y otra vez. Juvia se colocó mirando hacia la pared y ladeó su cabeza al sentir que me acercaba. Me coloqué atrás de ella y mis labios rozaron su oreja. —Me han dicho que alguien se ha portada muy mal…—Murmuré, ella intentó voltearse y sin llegar a ser brusco tomé su cintura haciendo que se pegara a la pared. — ¡Quieta! —Ordené.

—U-uhm… Gray-sama…

—Oficial Fullbuster para usted. —Le dije entre dientes. Moría por tocar a Juvia en ese preciso momento. Subí mis manos, que aún seguía sujetas a su cuerpo, hasta por debajo de sus pechos, palmeando suavemente. Las volví a bajar y una vez que llegué a sus caderas me detuve. —Separé las piernas… —Pedí y al instante Juvia me obedeció, acaricié sus largas piernas, al tener que subir nuevamente acaricié su entrepierna por sobre la ropa y al segundo sentí como su respiración se agitaba. Apoyé mi cuerpo contra el de ella, apretándola contra la pared. —Al parecer no tiene nada, pero debería asegurarme… —Mis manos buscaron rápidamente los botones de la camisa, desabrochando cada uno con cierta desesperación. Dejando a la muchacha tan solo de la cintura para arriba con un sostén color negro con detalles en rojo. Mordí mi labio inferior. Juvia despertaba mis instintos de deseo muy rápido. Era provocativa, era seductora, su piel encendía partes en mí que iban más allá de la lujuria. Era mucho más fuerte que eso. Quería poseerla entera. Hacerla gritar mi nombre una y otra vez hasta que quedará sin voz. Darle tanto placer de manera que no olvide jamás a Gray Fullbuster.

— ¿Qué sucede, oficial-san?

—Quédese quieta… —El tono de voz que usaba sonaba seco. Y es que trataba de que no se notara lo nervioso que podría llegar a estar aunque a esa altura era más calor que nervios lo que sentía. Baje el cierre de la pollera de Juvia y lentamente la fui bajando hasta que acabará en el suelo. Ahora podía ver claramente el conjunto negro que lucía esa noche. Sostuve la tonfa con fuerza en mi mano y subí acariciando su pierna derecha, pasando por sus glúteos hasta llegar a apoyar la punta entre ambas piernas. Juvia jadeó suavemente cuando ejercí fuerza para que el palo rozara su intimidad lentamente. Quería escucharla más. —No separes las piernas. —Movía lentamente mi mano, viendo el vaivén de aquel juguete que rozaba exquisitamente lo ropa interior de Juvia.

—Gray-sama…

— ¿Uhnm? —Sonreí de lado cuando la peliazul abrió sus miembros inferiores tratando que el movimiento sea más rápido. Negué con la cabeza y tiré la tonfa sobre la cama. Juvia se dio vuelta mirándome fijamente, podía ver su deseo en aquellos ojos cielo. Quería más. —Te dije que no separarás las piernas… —Ella sonrió, tenía las mejillas rojas y un gesto divertido. La estaba pasando bien. —Ahora el oficial tendrá que darte tu merecido… —Se desnudó completamente mientras yo tiraba de la corbata negra del traje. Tomé las manos de Juvia colocándolas juntas y atando la corbata negra alrededor de sus muñecas. Traté de no ajustar demasiado como para lastimarla y no lo suficiente flojo como para que tirará y se librará.

Mi miembro dolía dentro de mis pantalones de tan solo verla desnuda. Se lo hice sentir, me pegué a su cuerpo de manera que pudiera sentir lo que causaba en mí. Mis dedos acariciaron suavemente desde su vientre, su abdomen, recorrieron sus pezones y podía ver en cada suspiró que escapaba de sus labios lo mucho que disfrutaba de mis caricias. "No te olvides que es solo sexo, Juvia."

Gruñí al encontrarme su entrepierna ya lista para recibirme. No quería que el juego acabara tan rápido. La hice apoyar contra la pared y me agache frente a ella, no pude ver su mirada en ese momento, aunque me hubiera encantado, Juvia hacía gestos muy lindo y divertidos, sostuve su pierna para que la colocará sobre mi hombro mientras la otra la apoyaba con firmeza en el suelo y acerqué mi boca a su intimidad, si bien al principio lo único que escuchaba era "¡No, no, no! A Juvia le da vergüenza" Cuando mi lengua paso una y otra por sobre su clítoris aquello fue interrumpido por fuertes gemidos. No era precisamente la primera vez que le hacía sexo oral a una mujer aunque mentía si decía que era un experto en el tema. Los jadeos de la peliazul me decían que no lo estaba haciendo tan mal. Mordí suavemente su parte más sensible y ella gritó mi nombre mientras trataba que la pared la ayudara a sostenerse. Su cuerpo se sacudió bajo el orgasmo y yo me puse de pie mientras recorría su piel con besos.

—Eres deliciosa… —Relamí mis labios degustando el sabor de los rastros de su flujo y ella desvió su mirada sin decirme nada.

Juvia comenzó a empujarme hacia la cama y me pidió con la mirada que la liberará del nudo de la corbata. Lo pensé un segundo y la corbata se perdió en el suelo de la habitación, arrancó mi pantalón y se colocó encima mio una vez que me hizo caer sobre el colchón. Se inclinó ofreciéndome sus pechos tentadoramente mientras trataba de agarrar la gorra, jugueteé con ellos hasta que nuevamente se enderezó y la gorra termino sobre su cabeza, logrando que la devoré con solamente la mirada.

Sentí sus manos frías por debajo de la camisa acariciando mi abdomen, rompió cada botón dejando a la vista mi pecho el cuál ella recorrió con besos, caricias, mordidas, logrando estremecerme.

Y finalmente me montó. Estaba tan hundido en las sensaciones que recorrían mi cuerpo que apenas sentí cuando tomó mi miembro pero tuvo toda mi atención al ver como ella se hundía en él hasta el fondo, gimió mi nombre mientras apoyaba sus manos en mi pecho, sus ojos se abrieron mostrándolos algo brillosos. Comenzó a moverse, dejé que marcará el ritmo, jadeé cuando éste se hizo más rápido y sostuve su cintura para llegar aún más profundo, Juvia no dejaba de gemir ante cada movimiento, sus labios entreabiertos, sus cabellos alborotados, la vista perfecta de nuestras intimidades unidas, todo era excitante. No pude evitar llenarla de mi esencia a la vez que ella caía sobre mi cuerpo devastada.

. . . . . .

Viernes, otra vez. La universidad me obligaba a levantarme e ir a mis clases. Mi mano tomó la caja de cigarros y llevé uno hacia mi boca mientras observaba como la muchacha que se había vuelto mi nueva compañera de "juegos" buscaba desesperada su ropa. Pensar que una semana atrás quién me estaba acompañando en la cama era Erza, no pensé de qué manera rápido la había reemplazado.

—Cálmate, llegarás a tiempo. —Le dije despreocupado mientras buscaba fuego en mi mesa de noche.

— ¡Gray-sama, Juvia llegará demasiado tarde!

—Tranquila, no es la muerte de nadie. —Juvia me miró por unos segundos y después, tal cuál niña caprichosa, infló sus mejillas y siguió vistiéndose.

Me despedí de ella en la puerta, no dejaba de decirme lo mucho que le dolía la cabeza y le mencioné que seguramente sería por el frío que había tomado ayer. Le recomendé tomar alguna pastilla antes de que enfermara.

Después de mi básica rutina en mi departamento me marche hacia la universidad, en el camino pensé en una y mil excusas para comentarle a Natsu que su traje, aquel que había comprado con tanto esmero, para que su primera vez con Lucy sea única, estaba usado, roto, manchado y seguramente no lo querría ni ver.

Aunque aquel detalle era lo de menos, pensaba en que decirle a su amigo cuando éste empiece con las preguntas estúpidas, porque si Gray conocía a su mejor amigo/rival, y claro que lo conocía, sabía que tendría que responder todo un interrogatorio de preguntas una más tonta que la otra. Que seguramente el idiota llamaría a Gajeel y entre ambos le arruinarían la hermosa noche del viernes.

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Buenas!

Espero hayan disfrutado el capítulo. Me divertí mucho escribiéndolo, siempre he leído fics donde es la mujer quien se disfraza y le hace el show al hombre y así, yo quise cambiar eso. Además imaginarme a Gray como un policía sensual es ahsjajskajsjas. ¡Espero hayan pasado una bonita Navidad!

La mía no fue tan buena y ando con los ánimos por el suelo, así que ahora para tratar de animarme un poco iré a escribir parte del próximo capítulo.

Quiero agradacer a todas las personas que dejan review, que le dan fav y follows a la historia. ¡Muchas gracias! Especialmente a Sicaru-chan, Taty Hyuuga y Sonatika-San que siempre están ahí para darme su opinión :')

Lebyrinth: ¡Muchas gracias por tus reviews! Me alegra que la historia te guste. Lamento haberte decepcionado el capítulo anterior jaja aquí traje Gruvia :3 Un beso enorme y espero sigas disfrutando de la historia.

Espero pasen un bonito fin de año y lo mejor para el 2015.

Sugar.