Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.
Advertencia! +18
Sin Caer en el Amor
"Cuando amas a alguien más de lo que se merece, terminas con más dolor del que te mereces."
Siete
Las reuniones entre amigos antes de las fiestas eran algo de lo que no podía escapar, además tenían su gracia y me gustaba. Mis amigos eran los únicos capaces de hacerme despejar mi mente de malos recuerdos.
A mi derecha estaba Natsu, vestido seguramente por Lucy, estaba demasiado serio como para su estilo, tenía un vaso en la mano con un trago que había preparado hace rato, a mi izquierda estaba Gajeel, con su ropa negra tan su estilo, con una jarra de cerveza, él no tomaría algo hecho por Natsu ni aunque le pagarán. Yo estaba en el medio de ambos, escuchando sus gritos, sus palabrotas, los tres éramos de alzar la voz. En una mesa alejada de nosotros estaban las chicas, Lucy y Erza se maquillaban entre ellas y charlaban animadamente. El timbre sonó y por la puerta de la casa de Lucy apareció Juvia, con un vestido blanco pegado a su cuerpo que hacia resaltar todo lo más bello en ella, mentía si decía que no había quedado embobado mirándola.
— ¿Quién es ella? —Murmuró cierto pelinegro.
—Juvia, una amiga de Lucy. —Respondió Natsu para después darle un trago a su bebida y clavar su mirada jade en la rubia que se venía acercando con su recién llegada. —Es media rarita…
—Su cabello es hermoso… —Mencionó Gajeel y después sonrió. Oh no. Conocía esa sonrisa. —Me acostaré con ella está noche…
—Por lo que me dijo Lucy cortó hace poco con su novio, tal vez te da una oportunidad…
— ¿Tu qué opinas, Gray?
—Haz lo que quieras…
No me interesaba lo que Gajeel quería hacer con Juvia, al menos intentaba convencerme de eso. No, definitivamente no era como si me importará.
Lucy se acercó para presentar a Juvia a Gajeel, ella le sonrió y él le devolvió la sonrisa, nuestras miradas se cruzaron por un momento, me saludo amablemente y luego se dirigió a Natsu, finalmente se alejó con las chicas. Por un momento pensé en decirle a Natsu: "Ey, yo me acuesto con esa chica" pero mis palabras quedaron atoradas en mi garganta. Estábamos bien así.
Me levanté de mi lugar indicando que iría a la parte trasera de la casa, dónde Lucy tenía un pequeño jardín, a fumar. Mantuve el cigarro entre mis labios un buen rato, hasta que la vi aparecer por la puerta de madera, sonriente, arriba de su vestido llevaba un abrigo, supuse que estaría mejor pero no se había recuperado del todo. Juvia se acercó a mí y me extendió una bolsa, mediana, de color azul con brillo. Parpadeé, confuso.
— ¿Qué?
—Es un regalo de Juvia para Gray-sama…
—No me tenías que regalar nada…
—Pero Juvia… Juvia quería hacerlo.
Tomé la bolsa sin decir nada y cuando estaba por agradecer, levanté la vista encontrándome con Gajeel a pocos metros de distancia, haciéndome una seña media rara con la mano para que me fuera. Fruncí el entrecejo y desvíe la mirada. ¡A mí nadie me daba órdenes! Bufé. Camine hacia adentro de la casa, no pude mirar a Juvia a la cara, sé que el pelinegro aprovechó que me alejará para acercarse. No, no es como si me importará lo que ese par podría llegar a hacer.
Erza se acercó dónde estábamos con Natsu hablando de la Universidad, a veces podíamos llegar a hablar de cosas serias si queríamos. Logró distraerme un buen rato, comenté emocionado acerca de los nuevos proyectos que nos habían planteado los profesores y es que no, no era de esas personas que se desvivían por los estudios y las notas altas sin embargo podía ubicarme en un nivel intermedio, dónde sabía que con un poquito de esfuerzo y ganas podía llegar a mucho más.
Cenamos, aunque comí muy poco, no pase por alto el lugar que había tomado Gajeel en la mesa, precisamente al lado de Juvia y Juvia enfrente del mío. La charla animada que mantenían todos era la de cualquier grupo de jóvenes que se juntaban un sábado a la noche. Con mi plato ya vació apoye tranquilamente los codos sobre la mesa, reojo pude observar al mayor de mis amigos susurrándole algo en el oído a la peliceleste mientras ella reía suavemente.
No, no eran celos lo que llegaba a sentir pero si me lo preguntaban tampoco podría explicar qué demonios era esa sensación. La ignoré, era lo mejor que podía llegar a hacer ahora. Ignorar. No quería que los demás se enterarán sobre lo que Juvia y yo hacíamos en la cama, no era asunto de nadie, simplemente nuestro. Y lo que ella quisiera hacer en su cama, ya era asunto solamente de ella.
Llegamos al bar que había elegido Lucy con ayuda de Erza, elegante, música moderna y con gente con más dinero en su bolsillo de lo que podría imaginar, recorro el lugar con la mirada. Me agrada. Parece tranquilo. Como siempre Natsu, Gajeel y yo nos dirigimos a la barra, las chicas anuncian que irán al baño, se alejan entre la multitud y no puedo evitar desviar mi mirada del trasero de Juvia. Maldigo en mi interior y prestó toda mi atención al menú de bebidas que me acerca el barman. El primer trago de la noche siempre es algo fuerte, miró a Natsu esperando por su decisión y se encoje de hombros, Gajeel igual. Tequila. Decidido. Mientras esperamos el trago las chicas vuelven a aparecer, se ríen divertidas y ellas se animan a ir a bailar en el medio de la pista, paso de eso. No es que no me agradará bailar pero la barra y las risas de mis amigos es mi lugar. Gajeel no sale de encima de Juvia, la lleva al límite y ella no tiene otra opción que prestarle atención, odio que haga eso, porque esa sensación inexplicable vuelve a mí. Y me hace sentir mal. Alzó la mano para captar la atención del barman, necesito otro trago.
— ¿Podrías pedir algo para mí también?
—Claro… —Respondo. Antes de girarme. —Yo invitó lo que quieras… —Mis ojos brillaron y mi mejor sonrisa se dibujó al ver a mi linda, linda profesora de inglés.
— ¿Un Martini?
Asiento con la cabeza. Pido dos. Uno para mí, otro para ella. Mirajene era una mujer hermosa, madura, llevaba un vestido rojo que le quedaba pintado y es que era mejor que en cualquiera de mis tontas fantasías. Mi virtud a la hora de romper hielo era una de mis más grandes ventajas, mi profesora reía animadamente y yo reía junto a ella. Me estremecí de tan solo imaginar esa noche haciéndola gemir. Me atreví a acomodar un rebelde cabello detrás de su oreja y ella me sonrió. Sin querer en ese momento desvíe mi mirada hacia Juvia, nuestras miradas se cruzaron pero Mirajane volvió a captar mi atención cuando se acercó a mi cuerpo.
—Gray, eres de mis estudiantes favoritos, ¿sabes?
Mi garganta se secó, de repente sentí mucho más calor. Aproveché para romper la distancia que alejaba su boca de la mía. No esperé que ella me diera autorización alguna, me lancé, devorando sus labios desesperadamente, rodeando su cintura con mis brazos y bajando mis manos hasta su trasero bien formado. Ella jamás se resistió, profundizó el contacto y degusté de su lengua el sabor al Martini recién tomado. Con su pierna rozó una y otra vez mi miembro, logrando que reaccionara de inmediato, mi erección golpeaba mis pantalones. Necesitaba de ella. Ella tomó mis manos al separarnos, miré a los alrededores, mis amigos estaban juntos en un rincón no muy alejado, todos mis amigos juntos excepto ellos dos. Otra vez esa sensación.
—Te necesito dentro de mí Gray… —Murmuró Mirajane en mi oído. Sonreí. La seguí hasta un baño ubicado en el subsuelo. La gente que estaba arriba no llegaba hasta ahí, era como una zona clausurada o algo así. —No te preocupes, nadie viene hasta aquí… —Respiré profundo y me volví a acercar a mi profesora, ella puso una mano en mi pecho y me alejó marcando cierta distancia, agarró la falda de su vestido rojo y comenzó a subirlo lentamente. Relamí mis labios al encontrarme que no llevaba nada debajo. La empotre contra el lavamanos y la ayude a sentarse sobre el mientras volvía a adueñarme de sus labios, cerré los ojos con fuerza tratando de que aquella sensación que sentía en mi pecho desapareciera, la besaba con más pasión intentaba controlar todos mis impulsos. Ella sacó un preservativo de entre sus pechos y me lo dio. Tarde poco y nada en acomodarlo de forma correcta en mi pene erecto y penetrar a Mirajane de una estocada, la sensación placentera recorrió mi cuerpo, otra vez y otra vez, las embestidas se hicieron rítmicas mientras la mujer arqueaba su espalda y gemía sin preocupación de ser escuchada. Su vestido fue cayendo por sus hombros dejando a la vista tan solo uno de sus pechos, mi boca de encargó de estimularlo mientras mi cadera no dejaba de moverse junto a la de ella en busca de más placer. Ella aumentó el ritmo y supe que estaba por venirse. —¡Aaah! ¡Graaaygha! —Se aferró con desesperación al mueble en el cual estaba apoyada llegando al orgasmo. Minutos después la sensación del climax también invadió mi cuerpo.
Lavamos nuestros rostros, acomodamos nuestras ropas y con un último beso nos despedimos hasta las próximas clases que tendríamos en la semana. Subí buscando a Natsu, lo encontré bailando con Lucy en medio de la pista, me acerqué a él, toqué su hombro y ambos dirigieron su mirada hacia mí.
— ¿Dónde estabas, Gray? —Preguntó Lucy. Natsu rió. Él sabía perfectamente donde estaba y que estaba haciendo.
—Eh…
—No importa. —Respondió la rubia frunciendo el entrecejo. — ¿Ya te vas?
— ¿El resto? —Pregunté desinteresado.
—Erza baila con un chico. —Mencionó Natsu. —Juvia y Gajeel se fueron hace un rato.
—Ah… —Asentí con la cabeza. — Entonces iré a la barra…
Dejé que la parejita feliz siguiera disfrutando, pedí un trago tranquilo, por mi mente cruzó la idea de que si Juvia también estaría disfrutando de una sesión de sexo sin mí. Con Gajeel. La idea me molestó, yo jamás había estado con dos amigas. Si hubiera sido otro hombre tal vez no tendría la estúpida sensación de sentirme amenazado.
Además, ¿con qué cara la recriminaría algo a Juvia? Yo fui quién puso las reglas en este juego, sería tonto querer cambiarlas. Estábamos bien como estábamos. Erza llegó unos minutos después, molesta. Al parecer aquel chico que la había sacado a bailar era una compañía que la pelirroja no quería, sin embargo conociendo a Lucy y Natsu seguramente la habían abandonado a su suerte y recién había podido liberarse de aquel pesado. Llegó maldiciendo sus tacones, su dolor de pies, que había escuchado que se había largado a llover y que ella no había traído nada para la lluvia, que su pelo se iba a arruinar, que el lunes tenía que ir a un torneo, que no se sentía con la fuerza suficiente. Le di unas palmaditas en la espalda y le pase mi trago. Alcohol era lo que esa mujer necesitaba. Cuando los cuatro decidimos irnos, Erza y yo tomamos un taxi, primero pasamos por su casa y al final del recorrido terminamos en mi departamento. Pagué al chofer y subí a mi querido tres ambientes.
. . . . . .
Habían pasado tres días que no tenía noticas de Juvia, el domingo a la noche, siendo veinticuatro de Diciembre y Noche Buena, le mande un mensaje deseándole "Felices Fiestas" y agradeciendo la bufanda que me había regalado en la casa de Lucy, mensaje del cuál no obtuve respuesta. El martes veintiséis le mande otro mensaje con una propuesta sugerente para vernos y cabía destacar que tampoco había recibido respuesta. Lo primero que pensé fue que Juvia tenía problemas con el móvil pero supuse que de ser así me hubiera avisado de alguna manera, de entre todas las posibilidades no quería llegar a la conclusión de que ella me estuviera ignorando. No era como si yo me creyera demasiado importante pero… ¡Nadie me ignoraba! ¡NUNCA!
Así que con paciencia espere al día de hoy, veintisiete de diciembre, miércoles. Los chicos estaban más alterados que de costumbre, seguramente por las fiestas, habían jugado al Santa Secreto con una de sus profesoras titulares, la profesora Loxar venía atrasada, así que les pedí que me comentaran brevemente cada uno que era lo que habían regalado y por qué. A los minutos Juvia entró pidiendo disculpas por su atraso, el tráfico se veía afectado por un reciente accidente de automóviles en la ruta y llegar al instituto había sido toda una travesía. Los chicos la saludaron animadamente por las fiestas, ella devolvió el saludo y dimos la clase naturalmente, ninguno hizo comentario acerca de los mensajes y ella no me trató en ningún momento como si estuviera molesta.
Cuando nuestro horario termino Juvia tomó sus cosas y salió del salón sin dirigirme la palabra, en un manotazo agarré mi mochila y salí corriendo detrás de ella. Teníamos que hablar.
Apresuré el paso al ver que se dirigía a la salida del instituto, trate de llamarla pero ella o no me escuchaba o simplemente me estaba ignorando (de nuevo), no llegué a alcanzarla hasta estar afuera, cerca de la parada del bus que ella tomaba para ir a su casa.
— ¡Juvia! Te estoy llamando desde hace un rato. ¿Es que no me escuchaste? —Me quejé mientras trataba de tomar al aire que me faltaba. Debía dejar de fumar algún día. Ella me miró pero no me dijo palabra alguna. — ¿Recibiste mis mensajes? —Pregunté.
—Juvia los recibió.
— ¿Y por qué no me respondiste? —Otra vez silencio. Agacho su mirada cielo, por alguna razón no quería verme a los ojos. Me sentí mal, como si fuera mi culpa.
—Juvia lo siente, Gray-sama. Pero Juvia no puede seguir con esto…
— ¿Con esto? —Alcé una ceja. — ¿Te refieres a nuestra relación?
— ¡No lo llame relación! ¡No es como si para Gray-sama fuera una relación!
— ¿Qué paso, Juvia? —Pregunté con duda, ¿qué había hecho mal? El sexo era bueno, nos estábamos entendiendo bien, no entendía a que venía todo esto.
—Juvia se sintió fatal cuando vió a Gray-sama besando a otra mujer. —Iba a hablar pero ella me interrumpió. —Lo sé, Juvia sabe que Gray-sama está con otras mujeres pero es tan diferente verlo, todo dentro de Juvia se quebró. Ella era incapaz de soportarlo.
—Tu sabías como sería esto… —Carraspeé. La situación era incómoda, me sentía demasiado raro, alguna parte de mi quería abrazar a Juvia y la otra parte de mí terminar todo esto. —Yo te apreció mucho y…
— ¡NO! Juvia no quiere saber lo que Gray-sama siente, Juvia no quiere saber qué es lo que él siente porque sabe perfectamente que no es amor… Usted no siente amor.
—Te lo dije desde un principio, jamás jugué contigo. Nunca hice algo que no quisieras. —Me defendí, no es como si ella me estuviera atacando, mis propios pensamientos de culpabilidad me atacaban y estaba tratando de defenderme de mi mismo.
—Por eso Juvia quiere terminar todo esto. —Ella volvió a agachar la mirada y entrelazó sus manos. Movía sus dedos nerviosa. —Terminar algo que jamás existió…
—No tenemos que terminar Juvia… Podemos hablar las cosas. —Apresuré mis palabras.
—Ella sabe que usted no cambiará, Gray-sama. Ella no quiere sufrir. Amarlo duele mucho. —Alzó la mirada, sus ojos azules estaban llenos de lágrimas. —Por un momento Juvia pensó que estaba loca, que todo había sido su culpa, ella era la tonta que había sentido amor…
Me quedé en silencio, viendo como las lágrimas descendían por sus mejillas corriendo su leve maquillaje. Eran lágrimas verdaderas, lágrimas de un dolor de amor de verdad y eran por mi causa. ¿En algún momento había medido estas consecuencias? ¿Por qué demonios no quería verla llorar? Algo en mi interior se estaba quebrando viéndola así. Mi corazón me gritaba "Abrázala" y mi cabeza: "Termina todo esto". Nada sale bien en estas historias. Lo sé.
—Tienes razón, estás loca. ¿Sentir amor? Eras solo una más del montón con el que me acuesto. Lo que hago contigo lo puedo hacer con cualquiera. —Maten tu decisión. La miré fijamente. —Será mejor que solo mantengamos el contacto por el trabajo, nos quedan dos meses de vernos la cara pero después cada uno sigue su camino y ya. ¿Amor? —Reí fuertemente. — ¿Acaso pensaste qué podría llegarme a enamorar de ti? —Mi pecho se estrujó al ver como las lágrimas seguían cayendo en un llanto más intenso. — Jamás me voy a enamorar de ti…
Paff…
Mi mejilla ardía. La mano de Juvia había quedado en el aire, había impactado contra mi rostro. Mis orbes grises se giraron para buscarla pero ella había salido corriendo. Llevé mi mano hacia la zona golpeada. Tenía una mano pesada pero aquel golpe era totalmente merecido.
—Lo siento, Juvia… —Dije, sabiendo que era incapaz de escucharme. Cuando los sentimientos empiezan a interponerse es mejor terminar las cosas, por tu bien, por mí bien. No nos lastimaremos más.
Buenas!
¿Qué tal va todo? Pensé que no llegaba esta semana con el capítulo pero llegué. Es un poco más corto de lo normal, lo siento. Pero esta cargado de momentos tensos. Siento si hay algún error o algo, escribí el capítulo entre ayer y hoy, la semana fue un caos, no me acostumbro a mi nueva rutina con el trabajo. Aunque estoy feliz de haber conseguido algo :')
Quiero agradecer a todos los que leen mi historia y me dejan comentarios tan positivos y lindos, me animan un montón. Amo escribir esta historia, me divierto mucho pero lo mejor es leer sus opiniones, saber que están metidos en el drama y que esperan que pase esto o lo otro. Son geniales, de verdad.
Espero les guste el nuevo capítulo, no quieran matar a Gray, por favor.
Tengan una hermosa semana, y nos estamos leyendo pronto!
Un beso!
Sugar.
