Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.

¡Capítulo totalmente dedicado a Erzebeth K! Feliz cumpleaños, Chas.


Sin Caer en el Amor


"Un millón de palabras no te traería de vuelta, lo sé, lo sé porque lo intenté. Tampoco un millón de lágrimas, lo sé, porque las lloré."


Ocho

Apreté con más fuerza el ramo de flores blancas que tenía entre mis manos, flores blancas cómo le gustaban a ella. Suspiré, y volví a apoyar mi cuerpo contra la baranda que había en aquel acantilado, el agua del río estaba picada, las olas parecían furiosas y hacía demasiado frío, no me sorprendería que este día, más tarde cayera nieve. Miré la hora en mi móvil, las 9:36 am, ese jueves había decidido no asistir a clases en la Universidad, era mucho más importante mi cita con ella.

— ¿Qué tal has estado? —Dejé escapar un suspiro profundo. —Yo he estado bien, he conseguido buenas notas este año también, dentro de poco voy a recibirme. El otro día vino Zero a casa, me trajo un montón de regalos y chucherías. —Reí suavemente. —Si lo vieras te enojarías. Natsu se ha puesto de novio este año, ¿puedes creerlo? Se le ve feliz y aunque odie a ese idiota cabeza de flama estoy feliz por él y por Lucy, su novia. Te caería bien, Lucy es una buena chica, nos hicimos amigos rápidamente. —Busqué la caja de cigarros dentro de mi abrigo, saqué uno colocándolo en mi boca y lo encendí. —Sigo con el mal hábito, lo siento, algún día lo dejaré. ¿Qué te estaba diciendo? Ah, sobre Lucy es una buena chica. Erza está bien, para tu felicidad ya no tenemos encuentros sexuales. —Hice una mueca con mis labios. —Lo sé, no tendría que contarte estas cosas… —Cerré los ojos y aspiré suavemente dejando escapar el humo entre mis labios luego. —Lo siento, este año tampoco sé nada de ella y siento que es mejor así, ¿sabes? No sé cómo reaccionaría si la vuelvo a ver. Sé que te prometí cuidarla pero espero que me entiendas, todo lo que paso, lo siento mucho, Ur. —Por un momento lo único que escuche fue el ruido de las olas golpear entre ellas. Apagué el cigarro dejándolo caer al suelo para después pisarlo. Miré fijamente hacia el río, en mis orbes grises se acumulaban las lágrimas que no querían salir. Solté el ramo de flores blancas. —Son para ti… —Los pétalos comenzaron a flotar sobre el agua, alejándose lentamente de la orilla. —Aún eres la única mujer a la que le regalo flores…

El día había pasado lento, dolorosamente lento. Como si hubiera predicho el clima cerca del mediodía comenzó a nevar en las calles de Japón, hacía un frío polar pero a mí me encantaba, el clima de invierno era mi favorito. Disfrutaba de sobremanera una taza de café caliente y arroparme en la cama. Mi cabeza había divagado por los recuerdos de mi madre adoptiva, en las cosas que compartí con ella. Al principio los recuerdos que más me atormentaban eran los del hospital, su agonía me pesaba como la peor carga día tras día sin embargo con el tiempo empecé a priorizar su sonrisa, sus abrazos así porque así, sus consejos, lo mucho que en realidad la amaba y cuánto me hacía falta.

Si tan solo pudiera volver el tiempo atrás, si me regalarán la oportunidad de verla una vez más, tan solo una vez más, poder abrazarla y nunca soltarla. No importa cuando tiempo pase, este dolor jamás sanaría, nadie nunca llenaría el vació.

Así como empezó, el día terminó, se había acabo el veintiocho de Diciembre, había pasado otro año más. Otro año más sin ella. Recibí un mensaje de Natsu a eso de la 1:00 am diciendo que quería verme por la noche, me pregunté si Natsu insistía en arruinar mis fines de semana apropósito. No le respondí, di por sentado que asumiría que allí estaría. Es decir, ¿cuándo le había fallado?

Mi mente también trajo a mi cabeza los recuerdos de Juvia. Llevé mi mano a la mejilla que la muchacha había abofeteado. Bien, admitía que le había tomado cierto cariño pero era mejor terminar todo tipo de relación antes de que ella se siguiera confundiendo o peor, yo comenzará a confundirme. Si bien trataba de ignorar aquellos sentimientos de sentirme tan bien y a gusto con la peliazul y lo mucho que disfrutaba en la cama, allí estaban. No podría ignorarlos por siempre. Mi personalidad se había estado endureciendo con el transcursos de los años, mi única experiencia amorosa había terminado demasiado mal, y eran un lapso en mi vida que no me gustaba recordar, todos tenemos nuestros demonios, ¿verdad? Todos luchamos con ellos cada día. Me había jurado a mí mismo no volverme a enamorar, no volver sentir amor por una persona. Por eso las chicas con las que estoy son al azar, ninguna me conoce, a ninguna conozco, no tenemos ningún tipo de lazo que nos una. ¿Pero por qué permití que Juvia se metiera en mi vida? Suspiré. Tal vez en un principio me había parecido divertido, diferente. Juvia no se parecía a ninguna de las chicas con las que estuve… A nadie en realidad.

Primero que nada, esa forma en la que habla. Jamás le pregunte pero no era para nada normal. Sus atuendos a la hora de vestirse, era una chica que no tenía ni la mínima idea sobre la moda actual, ni siquiera estaba cerca. Su perfume, su perfume era una mezcla rara, como a flores, aunque su aroma natural luego de tener sexo era exquisito, su piel tan blanca, como si fuera la muñeca más frágil a punto de romperse. Sus ojos azules, azul como mi color favorito. Su aliento a menta, como el chicle que masticaba el día que nos conocimos. Su voz tan femenina gritando y gimiendo mi nombre.

Abrí los ojos con sorpresa, mis propios pensamientos me habían traicionado. Gray Fullbuster estas en problemas. ¿Cuándo fue la última vez que suspiraste por una mujer?!

—Demonios… —Maldije rodando en la cama. Hundí mi rostro en la almohada. Quería abandonar todo tipo de pensamientos extraños en ese preciso momento.

Al despertar por la mañana me di una ducha y me preparé mi necesaria taza de café. Oh dios, ¡cómo la necesitaba! Había dormido pésimo, parecía que mi colchón había sido cambiado por una roca. O tal vez en una roca hubiera estado más cómodo.

Prepare todas mis cosas para la Universidad y allí fui, a pesar de que intenté sacarle algún tipo de información a Natsu por la repentina cena no me dijo nada, estaba demasiado serio y eso a cierto grado me preocupo. Natsu y seriedad no combinaban en una misma oración. Después de clases fui directo a lo de Maria, ella me recibió en un fuerte abrazo. Necesitaba uno de esos.

— ¿Por qué la cara larga? —Preguntó ella.

Negué con la cabeza. Demasiadas cosas.

Se acercó dejando un café frente a mí, mi preferido. Maria bebía de su propia taza y me miraba, intentando descifrar que era lo que ocultaba. La miré con ternura, como si estuviera mirando a mi madre, a una mujer importante en mi vida.

—Te conozco, algo pasa. —Aseguró ella. — ¿Una mujer? —Insistió.

Respiré profundo. ¿Juvia era la culpable de mis malas caras? La verdad es que no salía de mi cabeza.

—Una mujer que me da dolores de cabeza.

—Eso es buena señal, Gray.

Ladeó la cabeza, medito con mi propio yo. ¿En qué sentido era buena señal? No me agradaba nada lo que estaba sintiendo. Me sentía débil.

—Zero ha venido el otro día, ese hombre siempre tan guapo… —Sonrió. —Me dijo que se quedaría en Japón por unos cuantos meses, quiere tenerte vigilado… —Menciona cómplice.

— ¿Desde cuándo ustedes dos se juntan sin mi? ¿Qué andan tramando?

Las risas invadieron el local, me retiré una vez que termine mi taza de café. Al llegar a mi edificio me crucé con Meredy en el ascensor, la salude educadamente y baje en mi correspondiente piso. Ella se despidió, sugerente, sensual. ¿Pero había que volver a repetirlo? No repito con las mujeres. Y la pelirrosa había sido toda una diosa en la cama pero bueno, ¿fue lindo mientras duro?

Me visto para la cena con mis amigos, camisa blanca de lino, vaqueros gastados y unas cómodas zapatillas para nada presentables. Buscó un saco, en la calle hace frío y no quiero enfermarme. Estoy por retirarme cuando veo sobre mi sillón una bolsa, sí, la bolsa azul con brillos que Juvia me había dado para Navidad, ¿qué hacía ahí? La observó durante varios segundos, me acercó y sacó la bufanda de su interior. Azul… un color que combinaba con ella, y conmigo. La enredo en mi cuello, aseguró mi billetera, llaves, móvil y caja de cigarros en mis bolsillos y ahora si salgo.

La diferencia de temperatura es notable. Me agrada el frío. Camino hasta la parada del bus que me deja cerca de la casa de mi amigo. Para mi suerte no tarda en llegar. Me siento junto a la ventanilla y oculto parte de mi rostro en la bufanda. Me doy cuenta que la tela lleva un perfume, perfume a flores. Una sonrisa se dibuja en mis labios. Esa mujer era todo un tema.

Cuando llegó a casa de Natsu, su novia está presente. Lucy me hace pasar y nos sentamos en la mesa mientras esperamos que llegué Erza. Media hora después la pelirroja hace su entrada triunfal aunque su rostro se muestra agotado, ¿qué le habría pasado? Nadie dice nada, observó a Natsu esperando que dijera algo pero nada.

— ¿Comemos? —Propone Lucy desde su lugar.

Todo el mundo asiente. Ayudamos con la mesa. El estofado de Lucy es exquisito. La cena es acompañada de una amena charla, de repente a Lucy le suena el teléfono y se disculpa para poder atender. Me tensó al escuchar que está hablando con Juvia. Y mi rostro se desfigura cuando la rubia menciona sorprendida: "Así que estas con Gajeel, ten cuidado", ¿qué demonios hacía con Gajeel? Algo en mi interior grita, quiere golpear y romper cosas. Trato de calmarme, después de todo no soy así. Fullbuster no siente celos de nadie.

Lucy vuelve a la mesa, comenta la novedad que ya habíamos escuchado.

—No me sorprende que Gajeel se fije en ella… —Comenta Natsu.

—Tienes razón, ¿se han dado cuenta que el color de pelo de Juvia es igual al color de pelo de Levy? —Dijo con una sonrisa nostálgica Erza. Los ojos de todos en seguida reflejaron tristeza. —Es común que la busque en otras mujeres…

Guarde silencio. Odiaba la lastima. Juvia no se parecía en nada a Levy, absolutamente en nada. Terminamos de comer, y el tema de conversación se había desviado. Lo agradecía. Natsu seguía serio, me seguía preocupando.

—Bueno, ¿vas a decir por qué nos invitaste a la esta improvisada reunión? —Miré al dueño de casa, esperando que por fin hablará.

—Tienes razón, debería empezar a hablar. —Natsu busco la mirada de su novia y Lucy asintió. —Pero dejen que termine de hablar, por favor…

Erza y yo cruzamos miradas, curiosos, asentimos con la cabeza.

—Hace un par de meses he recibido una noticia que ha cambiado mi vida… Sé que se los tendría que haber dicho antes pero no encontraba el momento, además no estaba cómodo conmigo mismo para hablar sobre eso. —Miró a Lucy, que no despega sus ojos chocolate del chico de cabello rosado. —Tengo VIH positivo… —Dice de pronto.

No puedo ver la reacción de Erza, creí haber escuchado mal. Luego de unos segundos me aseguro que no es así. Me alzó de mi lugar, molesto, enojado.

— ¿Es una clase de broma, idiota? Si es así no es nada divertida.

— ¿Crees qué bromearía con algo así? —Me ataca Lucy, su mirada es furiosa pero a la vez notó que esta por quebrarse en cualquier momento.

La miró, no sé que decirle.

—Gray, cálmate, déjalo terminar… —Murmura Erza. Natsu le agradece.

—La única que supo desde un principio lo de mi enfermedad fue Lucy. Ella me acompañó desde un principio, he intentado cuidarla y la seguiré cuidando, ella me aceptó… Y espero que ustedes también lo hagan.

Se forma un silencio donde las miradas de todos se cruzan. Entonces Erza, cohibida como primera vez en la vida la veía, murmura:

— ¿Cómo te contagiaste?

—Eso no importa. —Responde Natsu inmediatamente. Todavía no está preparado para hablar de eso. Erza baja la mirada, notó su angustia, me siento igual y no puedo ver a Natsu a los ojos. ¿Qué clase de amigo era?

—Claro que te vamos a apoyar, Natsu. —Dice Erza con voz segura, se levanta de su lugar y atrae contra su cuerpo al pelirrosado. Lucy derrama algunas lágrimas y rápidamente se las limpia con el dorso de su mano.

Ahora toda la atención se refleja en mí, en mi respuesta y accionar. Los ojos jades me miran, penetrantes, conozco esa mirada, la mirada desesperada de mi mejor rival, de mi mejor…amigo. Y como nunca antes lo había hecho, lo abrazo, lo abrazo fuertemente. No quiero perder a nadie más, no quiero perder a personas importantes para mí.

—Cuentas conmigo… —Murmuró y Natsu palmea mi espalda.

La noche avanza y Erza y yo nos dirigimos a nuestros hogares, luego de aquella noticia no me quedan ganas de salir a buscar mujeres, por más que lo necesitará. Al parecer los problemas no dejaban de llegar a mi vida, aquello me deprimía de cierto modo.

No entendía por qué la vida era tan injusta, ¿por qué a personas buenas le pasaban cosas tan malas? Natsu no se merecía lo que estaba viviendo, ni las personas a su alrededor. Me daba cuenta que los cuentos de hadas dónde son todos felices no existen. Entre todos el único que parecía estar bien era el pelirrosado y ahora, salta con esto. ¿Es una clase de karma?

Natsu siempre tan sonriente, siempre tan positivo, siempre tan atento con los demás, siempre a la disposición del resto, él único capaz de sostener a cualquiera para que no caiga en su propia oscuridad. ¿Y quién lo había sostenido a él cuando más lo necesitaba? Seguramente Lucy. Eso debía ser el amor verdadero, ¿verdad? Del que tanto me hablan Zero y Maria, de ese que dudo alguna vez conocer.

Escuché un sollozo y desvíe mi mirada gris para encontrarme las lágrimas en el rostro de Erza, le tendí un pañuelo. Ella lo acepto.

—Natsu no se merece algo como esto…

Lo sé, lo sé. ¿Qué más podemos hacer?

—Todo estará bien, nos tendrá para lo que necesite.

Abracé a Erza con fuerza, con demasiada fuerza. Nos quedamos así unos minutos y después su rostro quedó frente al mío, sus ojos se entreabrieron y sus labios buscaron mis labios. Supongo que ambos lo necesitábamos, porque ninguno se puso a pensar en lo que estaba haciendo, solo buscábamos sentir más uno del otro con ese beso. Pero por más que lo buscaba sentir, por más que Erza besará como los dioses, no lograba moverme ni un pelo, no sentía absolutamente nada, ni el calor correr mi cuerpo, ni la necesidad de tener sexo con ella, aquel beso claramente no tenía sabor a menta o frutilla. Nos separamos, me miró con un leve sonrojo, dejé escapar un suspiro de entre mis labios. Volvimos a abrazarnos y ninguno de los dos volvió a mencionar aquel beso.

. . . . . .

El sábado por la mañana me despertaron los golpes en mi puerta, Zero estaba allí con una gran sonrisa, paso dirigiéndose directo a mi sillón, quedé en la puerta, observando como él se sentaba y me hacía señas con las manos para que me acerque.

— ¿Por qué has venido sin avisar?

— ¿Tengo que avisarte?

Me encogí de hombros. Realmente me daba igual, solo me había sorprendido.

—Faltan pocos días para que termine el año, así que venía a proponerte que hagamos unas compras.

— ¿En serio? ¿Por qué no vas con otra persona?

—Siempre lo hemos hecho juntos, Gray… Desde que eras niño.

—Por qué me comprabas helado… Ahora no creas que podrás comprarme con un simple helado. —Le comenté jugando pero al parecer él se lo tomó seriamente.

—Bien, entonces te daré tu regalo de Navidad y ahí no me podrás decir que no.

— ¿Mi regalo de Navidad? —Y entonces él tendió una cajita hacia mí, tenía un gran moño dorado en la tapa. Y cuando lo abrí… —Debes estar de bromas…

—Claro que no. —Respondió seriamente. —Está ahí afuera esperándote. Quiere que vayamos de compras…

Me acerqué apresuradamente a la ventana y vi el automóvil más hermoso sobre la faz de la tierra esperando por mí.

— ¿Có-cómo sabias que ese era él qué yo quería?

—Aprendí a conocerte, Gray.

—No puedo aceptarlo… —Murmuré. Me apenaba recibir semejante regalo.

Zero frunció el entrecejo y se negó a que rechazará su regalo. Después de estar varios minutos discutiendo, me rendí.

—Bien, me visto y… ¿a dónde querías ir de compras?

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.

.


Buenas! ¿Qué tal va todo? Oh por dios, ¿han leído el manga? Me emocionado demasiado con el momento Gruvia, en serio, Gray dejo de lado su tsunderísmo por un momento y fue hermoso. Y ya ando planteando todas mis teorias, desde batallas hasta romances jaja

En el próximo capítulo volverá a aparecer Juvia, y lo voy a escribir escuchando el tema "Perdón perdón" de Ha-Ash, así que a la que le interesa saber maso menos de que tratará el próximo capítulo, escuche el tema (;

¡Gracias por todos los review, favs, follows! ¡Me alegran demasiado!

Lebyrinth chola: ¿Le agregaste el chola? Deberías hacerte una cuenta jaja Apenas leí tu review me fui a leer el manga, maso menos te comenté como reaccione, casi me pongo a gritar en medio de un BurgerKing de la emoción del momento Gruvia jaja Me alegra que te haya gustado el NaLu, tenía mis dudas ya que decidí no escribir más NaLu porque realmente era muy mala y me costaba mucho D: pero para este fic era necesario. Espero hayas disfrutado el nuevo capítulo. Un beso.

¡Buen finde a todos! Y nos estamos leyendo pronto.

Sugar.