Sólo nosotros.

Osa toma una desición el día de su destierro cambiando parte del rumbo de la historia. Arco 1 Infancia.

Avatar: The Last Airbender No me pertenece

Género: Aventura, Familia y Amistad.

Cápitulo 2.

Desde que por primera vez fue capaz de hacer Fuego control y comenzo sus prácticas para perfeccionar su elemento había una cosa que Azula sabía muy bien: Maestros fuegos despiertan con la salida del sol que es cuando su elemento natural es más fuerte, sin importar que ella todavia no fuera un maestro si no un estudiante, siempre podía sentir el calor desde su interior, como si se tratará de una alarma llamandola a despertarse. Tampoco importaba si la noche anterior se había quedado más tarde de la hora de dormir por estudiar algunas cosas que su padre le había dado como adelanto de sus proximas lecciones, era una costumbre que a sus casi ocho años se había adaptado de inmediato.

Sin embargo, había algo extraño y fuera de lugar esa mañana al igual que la vaga sensación del recuerdo de su madre meciendola y cantandole para quedarse dormida. Lo cual era rídiculo, su madre no visitaba su habitación desde que tenía cuatro años. Además, eso lo hacía con Zuko, el visitar su alcoba, meserlo como un bebé y cantarle hasta quedarse dormido. Azula no nesecitaba algo así, era un maestro fuego, los maestros fuego no nesecitaban que sus madres les cantaban para dormir, eso seria como una debilidad y Azula no era débil y sobre todo; eso nunca pasaría, por que su madre creía que había algo mal, algo terriblemente mal en ella, su propia hija.

Fruncio el seño apartando esos pensamientos que solo le traían un pequeño dolor en su pecho y se concentro completamente en su entorno sin abrir los ojos.

Sabía que el sol comenzaba a salir podía sentirlo, al igual que el movimiento del lugar como si se estuviera meciendo suavemente, no sentía bajo de ella la suavidad de su cama, bueno, era obvio que estaba en una pero era más dura, reconocía el olor de sus sabanas mezclandose con el olor a humedad, tierra y algo salado. No estaba en su habitación. Entonces ¿dónde?. Por el movimiento podía decir que era en algún tipo de transporte; Un palanquín, no; Un carruaje, habría una probabilidad por el movimiento pero tampoco era por el lugar en donde estaba recostada; el otro medio era... era... pero ¿comó? no había forma de que ella estuviera en un barco ¿en primer lugar por qué estaría en uno?. Las únicas veces que viajaba en uno era cuando visitaban Isla Ember y que supieran aun no estaban en esa epoca del año. Trató de recordar si sus padres habían decidido adelantarlo pero de nuevo nada.

Se concentró, tratando de averiguar si había alguien con ella en ese lugar en donde se encontraba pero ni siquiera otra respiración pudó escuchar. Abrió los ojos lentamente, entrecerrandolos tratando de acostumbrarse a la oscuridad, sus ojos se diriguierón de inmediato a la pequeña luz que se adentraba bajo la puerta, que no era suficiente para iluminar todo el lugar. Levanto su pequeña palma una llama anarajanda bailo en ella alumbrando lo suficiente. Se quito la sabana de su cuerpo y se puso de pie para tener una mejor visión de todo.

El lugar en donde estaba no era tan grande como los que estaba acostumbrada, ni siquiera tenía un buen gusto, parecía algo que usaría más un campesino, algo de baja clase.

Frunciendo el seño vio otra cama aparte de la que ella había acostada en el otro extremo de la habitación. Era pequeña en comparación con la suya dandose la vuelta pudo notar que en la que había estado durmiendo era del mismo tamaño y que sí sobre ella estaba la sabana que usaba en el palacio.

Lo primero que le vino a la mente que alguien -alguien habíl- se había adentrado en el palacio sin que los guardias lo notaran y la había secuestrado. Después de todo es una princesa.

Apretó la mandíbula regañandose así misma por no estar más pendiente de su propio entorno, incluso aunque estuviera dormida, era algo que tendría que cambiar no podía permitirse débilidad de ninguna clase. No podía.

Pero primero haría pagar a aquella persona que había osado sacarla del palacio. Vio a su alrededor una vez más tratando de encontrar un lugar en el cual podría esconderse y sorprenderlo. Pués su otra idea de escapar tenía una gran cantidad de fallas.

Hubiera observado más la pequeña cabina de no ser cuando la puerta fue abierta, tensandola.

Se dio la vuelta entrando de inmediato en su postura de batalla, esperando el momento. Sorpresa fue lo que sintió en ese momento al ver a la persona frente a ella que de inmediato fue cubierto por su fachada neutral aunque por dentro sentía algo parecido a la confusión, miedo y una rabia fria.

Los rayos del sol se reflejaban desde detrás de aquella responsable de su actual situación; Su Madre. Al igual que la vista a un extenso mar solo pudo comprobar su teoria no estaban en el palacio más, si no en un barco.

Su madre se quedó observandola, solo había sorpresa en su rostro la misma que ella ya había ocultado y salido de su postura parandose firme. Calma. Se dijo. Lo primero que nesecito es información.

- Azula, estas despierta.-

En lugar de saludar como sus modales mandaban exigió: - ¿Por qué estamos en un barco?.-

Su Madre cerró la puerta trás ella quedandose parada, solo viendola, sin decir paralabra alguna durante un par de minutos. Azula no dejo de mirarla aunque lentamente la paciencia se le iba agotando, sabía que lo mejor en esta situación era conservar la calma.

- Madre ¿por qué estamos en un barco?.- Una vez más, preguntó, calmada.- ¿Dónde esta pap-Padre?.-

Y, antes, de que pudiera preguntar algo más, su madre se había adelantado, caminando hacía ella y abrazandola fuertemente, tanto que la levanto del suelo. Se tensó, y tuvo que reprimir el instinto de apartarla de ella. Eso era algo que no esperaba, no recordaba cuando fue la última vez que alguien la había abrazado. Se regaño mentalmente por el momento en el que lo encontro reconfortable. Pero había algo extraño en aquel abarazo. La forma en como sus brazos la estrechaban su pequeño cuerpo contra su pecho era demasiado fuerte pero no para lastimarla, como... como si tratará de protegerla de alguna clase de peligro que no podía ver.

Lo cual era rídiculo, ella no nesecitaba protección. Ella es un prodigio en fuego control, estaba más adelantada que cualquier otro a su edad y estaba comenzando con tecnicas más complicadas dentro de poco. Podía batir a cualquier enemigo, bueno, tal vez a cualquiera no pero ese no era el punto ahora. Además, de que podría protegerla su Madre si ni siquiera era una maestra fuego, o bueno, Azula nunca la había visto practicar y con su constante rechazo cada vez que ella lograba una tecnica solo lo llegaban a confirmrlo.

Fruncio el seño al recordarlo sintiendo esa molesta punzada en su pecho, no importa lo que hacía su madre siempre parecia negar sus intentos de tratar de impresionarla y con ello simplemente llego aquella rabia que la hizo alegarse de la comodidad y calidez que los brazos de su Madre le proporcionaban y colocarse a la defensiva de nuevo. Tal vez, era por que no confiaba en lo su Madre tramaba o por el dolor -que nunca admitiria más que para ella misma- de su constante rechazo o sólo por que Azula no queria mentirse a ella misma y fingir que su madre se preocuaba por ella.

Cual fuera la razón no importaba ahora ya lo pensaría más tarde, pero en ese momento era saber lo estabá pasando.

- Azu...-

- ¿Por que no estamos en la Nación del fuego?, ¿qué hacemos en barco que no pertenece para trasportar a la familia real y dónde está Padre?.

El desconcierno en el rostro de su Madre se borró ante sus palabras, pudo verla vacilar hasta que llegó a una conclusión, y no importó el que todas sus preguntas no fueran contestada, por que al decirla la sangre de Azula se congeló.

- Lo siento hija, pero no regresaremos a la Nación del Fuego de nuevo, ni volveras a ver a Ozai otra vez.-

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N/A:...

Siento la demora...

De todas formas Gracias por leer y por favor comente.

Matta ne~ XD (15/05/17)