Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.


Sin Caer en el Amor


"Si me quieres en tu vida, tú me pondrás en ella yo no debería estar peleando por un puesto."


Trece

Unas largas piernas se enredaron entre las mías, sus manos se apoyaban en mi pecho y su cabeza se apoyaba suavemente sobre mi brazo. Juvia durmiendo era realmente hermosa y no sabía exactamente desde cuando era que la estaba contemplando pero no podía dejar de mirarla. Ella se removió, sus labios se fueron curvando en una bella sonrisa mientras aun no abria sus ojos, se apegó más a mi cuerpo y la abrace más fuerte.

—Buenos días. —Murmuré sobre su oído. Ella volvió a removerse.

— ¿Qué hora es?

—Aún es temprano, no creo que Natsu ni Lucy se hayan levantado, ¿quieres desayunar?

Juvia no me respondió pero asintió con la cabeza mientras se separaba de mí para sentarse en la cama. Su cabello estaba revuelto y su espalda desnuda me tentó a abrazarla, bese su cuello y aspire el olor, su aroma a menta, el aroma especial de Juvia. ¿En qué momento había empezado a necesitar tanto de ella? Acaricie su mejilla y le di un corto casto beso, sus ojos azules brillaron después.

Busque las partes de mi pijama y me vestí de manera rápida, sabía de sobra que las visitas no deseaban verme desnudo ni mucho menos, deje a Juvia sola en la habitación para que se arreglará tranquila. Como sospechaba ni Lucy ni Natsu se habían levantado aún, así que me puse a preparar el café y un par de tostadas, Juvia apareció rato después, ya vestida y su cabello atado en una coleta alta, se sentó sobre un taburete, parecía cansada.

—Puedes seguir durmiendo si tienes sueño… —Ella negó con la cabeza. Seria, algo que me preocupo. — ¿Pasa algo?

—Juvia quiere chocolatada… No café.

Una de mis cejas se curvo y con una sonrisa grabada en mi rostro me acerqué a ella, que imitó mis gestos divertida. — ¿Chocolatada? ¿Cómo una niña pequeña?

— ¿Acaso Juvia no se lo merece?

— ¿Interrumpo?

La voz de Natsu me hizo dar varios pasos atrás hasta chocar con uno de los muebles, aunque su voz había sonado ruda y enfadada su rostro tenía un gesto de burla enorme. Tenía muchas cosas que hablar con él. Atrás apareció Lucy, que saludo amigable a Juvia mientras se sentaba a su lado. Los cuatro desayunamos en una tranquila armonía, entre risas y comentarios generales, desde la novela que la rubia veía los sábados por la noche hasta el último juego que Natsu no podía descargar, cerca del mediodía todos mis invitados, incluyendo a Juvia, se retiraron, me hubiera encantado que ella se quedará pero por el momento no queríamos dar más sospechas y aclarar situaciones en ese momento no se veía como algo tentador.

Decidí saltarme el almuerzo e ir directo a la ducha, no tenía planes así que seguramente volvería a llamar a Juvia, recordar lo que había sucedido en la madrugada en parte me alegraba, por otra me daba terror. Me preocupaban mis sentimientos, lo que yo pudiera llegar a sentir, quise relajarme bajo el chorro de agua caliente y pensar en otra cosa pero la respuesta mental que le había dado a Juvia giraba en mi mente sin intenciones reales de desaparecer hasta que por fin me diera cuenta cuales eran mis verdaderos intereses.

Cuando salí del baño me sobresalte a ver a un hombre un poco más alto que yo sentado en mi sillón principal.

— ¿Qué demonios?! Casi me matas de un susto Zero.

—Gusto en verte, Gray. —Rió fuertemente, fruncí el entrecejo. —Vamos, cambia esa cara. ¿Tienes planes para hoy?

—No realmente. —Respondí mientras me dirigía a mi habitación para cambiarme, Zero me siguió pero se quedó del lado de afuera. — ¿Me necesitas?

—Quiero que me acompañes a un lugar.

— ¿Negocios? —Pregunté realmente sin entusiasmo.

—No realmente. —Me dijo. Sorprendido por su respuesta, acomodé mi camisa y me asomé en la puerta. — ¿Me acompañas?

. . . .

Zero no me había dicho específicamente a donde íbamos, no me había dado respuestas ni siquiera una pista, simplemente me pidió que lo acompañará. Habíamos ido en su coche, solo nosotros dos, tampoco había prendido la radio, como solía hacer, fue una larga hora en silencio, me sorprendí al ver que parábamos en una florería y él me pedía que bajáramos. Compró un ramo de flores celestes, me sorprendí por el extraño color y pensé que seguramente a Juvia le gustarían mucho algunas flores de esas. Su color se parecía al de su cabello, algún día tendría que llevarle un ramo.

— ¿Tienes una cita? —Zero sonrió pero no me respondió, así que no pregunte más nada. Era extraño esa actitud en él, cuando en realidad era mucho más ¿divertido? que yo.

La siguiente parada me sorprendió aún más. El cementerio de Tokyo era enorme.

Caminar entre las tumbas no era algo del todo agradable, aunque los árboles de Sakura ayudaban un poco al ambiente, un poco más allá del templo Zero paró frente a una tumba dónde solo se leía "Mika", y había una foto de una bella mujer de cabello castaño y ojos grises, joven, muy joven, y poseía una hermosa sonrisa. Sentía que podía trasmitir la felicidad solo por una foto e imagine lo feliz que ella estaría en el momento que la fotografiaron. Él dejó las flores y pareció rezarle por un momento, lo acompañé en silencio, un silencio que duro bastante, hasta que él decidió hablar.

—Ella era mi esposa. —Dijo al fin. — Hace mucho que no venía a su tumba, hoy sería su cumpleaños.

—Era una mujer muy hermosa. —Mencioné, al no saber que más decir. Él asintió con un movimiento de cabeza.

—Nunca te conté que fue lo que le paso…

—Si no quieres… No tienes por qué.

—Si quiero. Mika y yo nos conocimos de muy jóvenes, estábamos muy enamorados. —Comenzó, con una sonrisa que pocas veces le había visto. —Nos amábamos mucho, de verdad. Su familia se oponía un poco a nuestra relación, queríamos casarnos y decían que éramos demasiado ingenuos como para saber que queríamos en la vida. —Zero se encogió de hombros. —La amaba, y eso me bastaba a mí para querer formar una vida a su lado.

— ¿Se casaron?

—Claro que sí, el primer día de primavera, nos juramos amor eterno. La convivencia no era problema, ambos nos entendíamos bastante bien, ella tenía sus caprichos, por mi parte yo tenía los míos, había discusiones pero como toda pareja joven terminaban en la cama.

—Demasiada información. —Murmuré rodando los ojos. Zero rió.

—Al poco tiempo ella quedó embarazada, los dos estábamos muy felices, tendríamos la familia que tanto deseábamos. Esa foto, es del día que se enteró que iba a ser madre, por eso se veía tan feliz. El embarazo iba perfecto, todo iba bien, éramos felices y parecía que tendríamos la posibilidad de vivir una vida sin complicaciones, sin embargo todo empeoró el día del parto, algo salió mal, Mika falleció tres días después de dar a luz a nuestro hijo, una parte de mi murió ese día con ella. Desde ahí todo empeoró. Perdí mi trabajo, lejos estaba de ser el que soy ahora y tenía un niño en mis brazos, con pocos días de edad, que lloraba pidiendo a su madre, no sabía qué hacer.—No sabía si era mi imaginación o es que en verdad podía llegar a sentir la desesperación de él en cada palabra.

—Zero… —No sabía que decir, pero jamás había visto al hombre tan dolido.

—Tomé la decisión cobarde de darlo en adopción. —Sus palabras me sorprendieron. —No podía mantenerme yo, mucho menos podría con el niño en aquel entonces. Después tomé fuerzas de algún lado y desde abajo, muy abajo, cree la empresa que hoy en día me da de comer, todo gracias a Mika y las ideas que veníamos formando de jóvenes.

— ¿Nunca quisiste buscar a tu hijo?

Zero agachó la mirada. Pensativo. — ¿Tú nunca quisiste buscar a tus padres?

—Yo pregunte primero. —Torcí los labios. Después relaje mi gesto, Zero había hablado demasiado ya. Se había abierto de una manera impresionante a mí así que decidí no atacarlo. —Lo pensé. Es decir, me hubiera gustado escuchar la excusa por la cuál me abandonaron, todavía conservo su apellido "Fullbuster" y el nombre que ellos me dieron… Lo pensé muchas veces, pero después simplemente pensé que si me abandonaron, si no quisieron saber nada más de mí fue por algo. Tal vez simplemente querían deshacerse de mí.

—Vaya, no sabía que pensaras así.

—De todas formas creo que deberías buscar a tu hijo, él entenderá todo lo que me has dicho.

—Tal vez nunca me perdone…

—Si mis padres tuvieran alguna excusa como esa yo creo que los perdonaría, haber perdido a tu mujer y quedarte en la vida con un niño simplemente no parece fácil, además tal vez tuvo la suerte de caer en una familia buena, que se yo.

— ¿Cómo tú?

—Ur me salvó sin ninguna duda. Si bien nunca la llamaba madre, no podría haberme dado la vida una mejor madre que ella.

Zero se levantó y paso sus manos por mi cabello, despeinándolo, como cuando era pequeño.

—Has crecido tanto…

Le corrí la mano de un golpe.

—No te pongas sentimental. Ya no soy un niño, no me gusta que me trates como tal.

—Eres todo un hombre, Gray Fullbuster. Estoy muy orgulloso de ti. —Luego paso su brazo por atrás de mi cuello y tomándome del hombro, sonrió. — ¿Verdad Mika? ¿No estas orgullosa de Gray? —Después de decir aquello me soltó, paso sus manos por su rostro.

Podía jurar que sus ojos se habían llenado de lágrimas, pero no me había dejado verlo con claridad. Y después de unos minutos más, dónde no podía dejar de mirar la fotografía de la esposa de Zero él comenzo a caminar hacia la salida, con la cabeza gacha, sin decir nada.

Volvimos al departamento, antes paramos a comprar pizzas y un par de cervezas, si bien era un poco temprano no había almorzado. Mis ojos se abrieron con sorpresa al ver a una muchacha de cabello celeste apoyada contra la puerta de madera que correspondía a mi hogar. Cuando baje del ascensor Juvia alzó la mirada y me vió, cuando estuve cerca de ella me dedicó una linda sonrisa, después desvió sus orbes azules hacia Zero.

— ¿Ha pasado algo? —Le pregunté, queriendo captar su atención y fingir mi sorpresa.

—No. He olvidado mi móvil aquí. Lamento no haberte avisado, no tenía cómo.

—¿Amiga tuya, Gray?

Gruñí, "amiga" no era exactamente la definición que podíamos usar. —Juvia, él es Zero, Zero ella es Juvia.

—Un placer. —Dijo Zero y beso con confianza la mejilla de la muchacha. — ¿Te quedarás a comer una porción de pizza con nosotros? —Invitó, con demasiada confianza para mi gusto.

Juvia me miró, como pidiendo permiso, volví a gruñir mientras abría la puerta. —Claro que se quedará. —Dije, y ambos sonrieron.

La peliceleste ayudo con la mesa y los vasos mientras me dirigía a mi habitación para buscar su móvil. Sabía que curiosear las cosas de los demás era ilegal y blablablá, su móvil estaba en mis manos y ella no vendría a la habitación así que deslice el dedo por la pantalla rezando por que el aparato no tuviera otro tipo de bloqueo. Al confirmar que así era mi adrenalina aumento al cien por ciento, decido me dirigí a la bandeja de entrada de los mensajes y allí encontré lo que estaba buscando:

De Lyon Vastia

¿Cuándo piensas responder mis mensajes?

No hemos terminado de hablar.

Mensaje recibido a las 12:30 a.m 02/03/2015

De Lyon Vastia

Juvia, por favor.

Amor estoy desesperado. No puedes hacerme esto.

Mensaje recibido a las 12:45 a.m 02/03/2015

De Lyon Vastia

¿Qué te parece si nos juntamos a hablar en mi departamento?

Te preparé tu cena favorita, Juv, respóndeme, por favor.

Mensaje recibido a las 10:36 a.m 02/03/2015

De Lyon Vastia

Gracias, por dejar de ignorarme. ¿Acaso te he hecho algo

para qué me trates de esta forma?

Mensaje recibido a las 13:25 p.m 02/03/2015

De Lyon Vastia

¿Te molestaría que nos veamos?

Mensaje recibido a las 15:58 p.m 02/03/2015

Siempre había creído que los celos eran algo del diablo, o de un ser maligno. Transformaban a las personas en seres no deseados. En primera instancia no podía decir a ciencia cierta que estaba celoso pero que quería asesinar al idiota albino ganas no me faltaban, es decir, ¿qué parte de qué Juvia había terminado con él y no quería saber más nada no entendía? Podía llegar a explicárselo si era falta. Suspiré, tratando de calmarme, salí de la bandeja de mensajes y volví a bloquear la pantalla del móvil, queriendo no leer más, cuanto más leería de peor humor me pondría. Y Juvia tal vez no notará mi "enfado" en este momento pero estaba seguro que a Zero no se lo pasaría por alto.

Cuando salí de mi cuarto pude ver a Juvia riendo mientras Zero parecía divertido contándole algo, me acerqué a la mesa y apoye el móvil cerca de su dueña.

— ¿De qué tanto hablan? —Juvia me miró con una sonrisa hermosa que sin problema se la devolví. Ya me había hecho olvidar al idiota de Lyon.

—Le comentaba a Juvia lo mucho que Ur te retaba cuando eras niño y te andabas quitando la ropa en medio de la calle.

Desvíe mi mirada hacia Zero y fruncí el entrecejo. —¿Por qué cuentas esas cosas?! ¡Demonios! Era un niño.

—Por eso es adorable. —Respondió Zero. —Si fueras a quitarte la ropa ahora en medio de la calle serias un pervertido.

—Juvia piensa que sería un pervertido muy guapo.

Mis mejillas se enrojecieron y Zero rió con ganas dándole la razón a Juvia, refunfuñé mientras me sentaba y me servía un poco de cerveza.

—También está la vez que se sacó la ropa interior y la tiró por el balcón, Ultear la hermana de Gray tuvo que salir corriendo a buscarla y pedirle perdón a un señor por que se le había caído en la cara. —Zero contó entre risas. Me tensé al escuchar el nombre de Ultear, más delante de Juvia.

—¿Tienes una hermana? Jamás me contaste de ella.

—Hay muchas cosas que no te conté. —Respondí cortante, era un tema del que prefería no hablar. No en ese momento.

—Ultear no vive en el país, ahora mismo está en Inglaterra. Era la hija de Ur, la madre de Gray. —Explicó Zero. Le dediqué una mirada molesta para que ya dejará de hablar idioteces delante de Juvia.

Después de las pizzas y un par de cervezas el ambiente dejo de ser tenso, Zero y Juvia continuaron una conversación agradable sobre como era vivir en Estados Unidos, para después llegar a la conclusión de qué no había lugar como el hogar y que en definitiva siempre volverían a elegir Japón sobre todas las cosas. Al llegar el anochecer la peliceleste comentó que tenía que irse pues mañana debería levantarse temprano por alguna razón que no menciono, Zero propuso llevarla y ella si bien rechazo la primera oferta termino aceptando, no eran horas para que una mujer anduviera sola por las calles, se lo agradecí, si ella lo seguía rechazando la hubiera llevado yo pero estaba demasiado cansado como para manejar, ¡demonios! ¡Un sábado y quería ir a dormir temprano! ¡Peor lo había pasado con Zero y Juvia en mi departamento! Comiendo y bebiendo, y la había pasado particularmente bien, algo nuevo, supongo.

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Continuará.


Buuuenas! Esto de estar enferma y hacer reposo tiene su lado positivo, les subo los fics a tiempo! Van a querer que me enferme más seguido (?) Lo peor es que el médico me dijo que fue por estrés, así que supongo que hago bien escribiendo y distrayéndome. Como siempre agradecer a los que leen, a los que dejan review mucho más. Me encanta leerlos.

En fin, se han pasado a leer mi nuevo (y corto) fic "Cuando deje de llover" ? Están invitados, no será muy largo. Más Gruvia, por supuesto!

Les deseo un buen fin de semana, nos leemos pronto.

Por cierto, si ha quedado alguna duda del capítulo se los responderé sin problema, así que no duden en consultar

Sugar.