Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.
Sin Caer en el Amor
"La gente me pregunta por qué es tan difícil confiar en alguien y les pregunto por qué es tan difícil mantener una promesa."
Me quedé claramente sorprendido, ¿había dicho Mika? ¿Mika? ¿Cómo la esposa de Zero? Aunque era ridículo sacar conclusiones apresuradas, Mika después de todo era un nombre común.
Catorce (Parte dos)
—No sabia que tenías unas hija, Maria. —Dijo Natsu. En realidad, yo tampoco lo sabía, de hecho no sabía exactamente nada de la familia de Maria, a pesar de conocerla hace tantos años.
—No hablo mucho de mi familia, niños. No es que no confíe en ustedes. —Sonrio apenada, le devolví la sonrisa y ella pareció relajarse. —Entonces Gray, ¿tú y esta linda muchachita son novios?
De a poco, y como si fuera en cámara lenta mis mejillas se fueron sonrojando, un rojo intenso invadía mi rostro, podía jurarlo, lentamente negué con la cabeza. Con cuidado, un movimiento corto. No giré a ver a Juvia, sabía que ella estaba peor o igual. Aunque no sabría decir si por la pregunta o por mi respuesta.
La tarde paso rápidamente, me despedí de Maria y de mis amigos, acompañe a Juvia hasta su casa, la peliceleste estaba más callada de lo normal y no sabría decir si era por que mi comentario la había ofendido, esperaba que no sea así, había sido un bonito día a su lado después de todo.
—Juvia piensa que la señora Maria es una persona muy agradable, ¿Gray-sama la conoce hace mucho?
—Bastante. —Respondí, observándola de reojo.
—Espero que no le moleste que Juvia se pase cada tanto a tomar un café.
—Quédate tranquila, le encantará que te pases.
—A Juvia le ha gustado mucho el disfraz que Gray-sama se compró. —Me dijo mientras jugaba con sus manos. —Será entretenido verlo mañana luciéndolo.
— ¿De verdad? Creo que será más interesante a ti verte vestida de angelito. ¿Sabes lo lindo que te queda? —La mire fijamente aprovechando que habíamos llegado a la puerta de su edificio, ella negó con la cabeza mientras cerraba los ojos.
Juvia podía llegar a ser adorable, eso era un arma que ella lucía demasiado bien, a veces era demasiado inocente y otras veces era demasiado atrevida, me volvía loco en todas sus facetas. Me acerqué a sus labios lentamente y pude saborear el sabor del café que aun mantenía su boca, ella se aferró a mi abrigo y se alzó poniéndose de puntas de pies.
—Mañana Juvia lucirá el disfraz para usted… —Mencionó una vez que nos separamos. Su sonrisa cálida contrarrestaba con el frío de la ciudad.
—¿Puedo hacerte una pregunta? —Juvia asintió con la cabeza. Y no me cuestione si preguntarle por Lyon estuviera bien o mal. —¿Te sigues hablando con tu ex?
El silencio y la mirada incrédula por parte de ella no me dijo nada, luego suspiró, negó con la cabeza y sus azules me miraron confundidos.
—¿Acaso a Gray-sama le interesa? Juvia no se acuesta con Lyon si eso es lo que le preocupa.
—No es eso, es que vi tus mensajes y…
—¿Gray-sama ha revisado el celular de Juvia?
—¡Estaba sonando y fue sin querer!
—Gray-sama dice que no somos novios pero actualmente está actuando como uno celoso…
Resoplé, incómodo pase mis manos por mi pelo. Me sentía arrinconado en una situación que no daba merito a nada.
—No son celos, es solo que me preocupa que ese idiota te esté molestando y no, no somos novios pero dijimos que no nos acostaríamos con otras personas y no me gustaría que…
—Juvia no se acostaría con otra persona…
La mire fijamente, la seguridad que me trasmitía Juvia me hacia sentir más relajado con todo ese asunto aunque podía notar que estaba molesta.
—Lo siento, no quiero que todo esto se vuelva un avalancha de reclamos sin sentido, me gusta tener las cosas claras, solo eso.
Al volver al departamento, tuve en mi mente la conversación con Juvia, los reclamos, la palabra novios y lo mal que me sentaba saber que no éramos nada, que no podía haber reclamos, que una vez que estaba haciendo algo bien, algo salía mal, como siempre, como todo en mi vida.
Mi móvil sonó, reconocí la melodía y lo atendí, no me sorprendí de la hora.
—Hola Erza. —Me congelé al sentir el sollozo por parte de mi amiga. Erza nunca lloraba, porque Erza era una mujer fuerte y ella siempre se mantenía bastante segura.
—He hecho algo malo, Gray.
—Cálmate, ¿quieres? ¿Dónde estas? —Su respiración agitada, podía imaginarme a la pelirroja llorando sin contención alguna. —Erza, por favor. No te entiendo.
—Gray, ¡no está bien lo que hice! Tendría que haberte contado que la vi, que él estaba con ella, y que, era su hermano, y no sé que me paso, tal vez el alcohol que tengo encima. —Erza rió histéricamente. —Pero nos besamos, ¿entiendes? Y disfrute de su beso, y no está bien, nada está bien, él se va a casar.
Tomé cierta información de lo que Erza me contaba, que estaba alcoholizada ya lo había notado, que se había besado con un hombre, el cuál era hermano de alguien y que se va a casar.
Erza y yo podíamos darnos la mano en temas del amor.
— ¿Puedes decirme dónde estas? Te iré a buscar, verás que todo estará bien. ¿Si?
Apenas mi amiga me pasa una dirección recé por que sea correcta, en menos de diez minutos estaba allí con el auto, Erza estaba sentada en un escalón de un edificio enorme, con el maquillaje corrido a causa de las lágrimas que aun corrían por sus mejillas, llevaba un bolso negro y una falda del mismo color, la camisa blanca y la chaqueta de la empresa donde trabaja de color rojo. Aún con el pelo desarreglado y con el maquillaje corrido Erza era una mujer hermosa a la vista de cualquier hombre. Cuando me baje del coche y camine hacia ella alzó la mirada, sus ojos chocolate brillaron a la luz de la luna y buscó un pañuelo para limpiarse la nariz, me senté a su lado y corrí con cariño el cabello que caía rebelde a un costado de su rostro, ella no dejaba de llorar. En situaciones así, muchas veces fui yo quién llamo a Erza en medio de un ataque, a veces de furia, a veces de llanto, siempre ella venía a mi rescate en los momentos más complicados, aquellos momentos donde deseaba caer, por eso, las veces que ella se sentía caer me aseguraba de estar siempre allí, manteniéndome firme para que sepa que pase lo que pase yo estaría a su lado.
—¿Llorando por un hombre? ¿Qué hiciste con Erza?
—No quería enamorarme de él. —Me confesó.
—Que maravilloso sería poder elegir de quién enamorarnos, ¿no? ¿Cuánto tomaste? —Le pregunté, al ver que no estaba tan alterada como creía.
—No lo suficiente como hacer un escándalo. —Rio, pero con tristeza. — Quería enamorarme, Gray. Quería sentir algo bonito por alguien y que la otra persona me correspondiera pero…—Las lágrimas invadieron nuevamente su rostro.
—¡Hey, hey, hey! —La rodeé con fuerza entre mis brazos. — ¿Qué idiota no se enamoraría de ti, Erza? Eres una mujer hermosa, seductora, exitosa, que ama la vida y las personas que la rodean.
—Pero él ya está enamorado de otra mujer. Se va a casar. —Parecía que Erza iba a seguir hablando pero se quedó callada y las lágrimas comenzaban a caer sobre mi abrigo de algodón.
—¿Él te ha dicho que está enamorado de ella?
—No, no me lo ha dicho. Pero se casarán y habla de ella con tanto cariño.
—Cariño no es lo mismo que amor. También hablo de ti con mucho cariño, por todas las cosas que compartimos pero…
—No es amor, lo sé.
— ¿Y qué tiene qué el hecho de qué se casen? ¿Cuántas parejas se casan sin estar enamorados? Miles, a cada momento. Además te ha besado, un hombre enamorado no besa a otras mujeres…
—No me hagas sentir como si tuviera alguna posibilidad Gray…
— ¿Pierdes algo por intentarlo? Creo que ya no eres virgen, ¿verdad? Ya no puedes perder nada — Erza rió y golpeó mi pecho. — Auch. —Me quejé entre risas.
—¿Vamos a casa? Hace frío, mañana debes trabajar. Y yo debo estudiar.
Subimos al auto, Erza se encogió en el asiento y prendí la calefacción para que se sintiera más a gusto. Decidí llevarla a casa, en esas condiciones no podría dejarla sola, en el camino ninguno de los dos hablo, ella mantenía su mirada clavada en las calles de la ciudad, demasiado pensativa, en ocasiones, donde podía observarla se mordía el labio y aguantaba las ganas de llorar.
Cuando Erza salió del baño, con el rostro limpió, el pelo recogido y con mi ropa que la quedaba un poco grande se veía mucho más calmada.
—Puedes usar mi cama, usaré el sillón.
—Gray…—El tono en que me había llamado había sido raro, volteé a verla y su mirada estaba bastante seria. —¿Hay un sostén en tu baño?
Tragué saliva. Trate de apartar la mirada pero aquello solo empeoraría la cosa. —Sí, seguro, es de… Bueno, me veo con alguien, solo con una, debe ser de ella, perdón.
Erza sonrió. —No tienes que pedirme perdón, me alegro que te estés viendo con alguien. Iré a la cama, mañana hablaremos sobre esto. Descansa.
Dejé escapar todo el aire de mis pulmones y sentí que volvía a la vida cuando la pelirroja se metió en mi habitación.
Con frazadas de por más abracé con fuerza mi almohada, cuando estaba por quedarme dormido mi móvil sonó.
"Juvia lo extraña, Gray-sama"
Y con una sonrisa tonta, pude por fin quedarme dormido.
.
.
.
Continuará.
Buenas! ¿Cómo andan? En fin, el capítulo anterior y este vendrían a ser uno solo, a partir del capítulo 15, volverán a su largo normal, pido disculpas por el atraso. Muchas gracias a todos los que leen y espero que disfruten del capítulo (:
Un beso.
Sugar.
