Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.
Advertencia: +18!
Aclaraciones: Este capítulo esta redactado en presente pero es el pasado de Gray. (Para que no haya malentendidos)
Sin Caer en el Amor
"Si estas con el demonio correcto, hasta el infierno es divertido"
Dieciséis
Quería agradecerle a mis amigos todo lo que habían hecho por mí, por los años de amistad incondicional, por las tardes de sonrisas, por las salidas, por su apoyo en las buenas y en las malas, quería agradecer a Maria por malcriarme, por sus sonrisas, por sus abrazos, quería agradecer a Zero por ser el padre que nunca tuve, por palmear mi espalda para que me mantuviera derecho, por confiar en mí aún hasta el día de hoy, quería agradecer a Ur, por darme una familia, por darme un lugar en el mundo, por enseñarme quién soy, quién puedo ser. Quería pedir perdón, de verdad perdón. Por ser tan cobarde, por querer huir, por no poder aguantar este dolor asfixiante, por que no soy capaz de soportar los golpes que la vida quiere darme. Lo siento. ¡Perdón Ur! No me siento capaz de poder seguir de pie, no tengo fuerza para respirar, he intentado llorar pero créanme cuando digo que las lágrimas ya no son capaces de salir. Estoy seco.
Mis manos temblaban y la cuchilla se deslizaba lentamente por mi brazo, un hilo rojo empezaba a brotar de mi muñeca. ¿Saben qué fue raro? Pensé que dolería. No duele. ¿O era yo incapaz de volver a sentir dolor?
Volví a realizar otro pequeño corte, profundo, cada vez más profundo. Tal vez si hundía aquel filo encontraría la fuente de mi dolor, ¡debía doler en algún momento!
Los golpes desesperados del otro lado de la puerta de mi habitación eran opacados por la música pero los gritos desgarradores me hacían sentir mal. Un golpe, dos golpes, cada vez más fuertes, una cortada, dos cortadas, cada vez más profundas.
— ¡Por favor, Gray! ¡Abre la maldita puerta!
La voz de Ultear era tan parecida a la Ur, ellas eran tan iguales, sus ojos, su cabello, su forma de hablarme. Mi brazo lloraba sangre y temblando, camine hacia la puerta, lentamente saqué la traba que impedía a Ultear entrar y ella desesperada entró, llevó sus manos hacia su boca cuando vio la cantidad de sangre en mi habitación, ¿debía pedirle perdón a Ultear? Sus hermosos ojos negros se llenaron de lágrimas, ella comenzó a temblar conmigo.
—Lo siento —Le dije. —Perdón, lo siento. —Repetí.
—Debo curarte eso… —Con voz quebrada busco algo con que retener la sangre, me sacó la pequeña cuchilla, Ultear lloraba, lloraba al ver mis heridas. Las que podía ver, por dentro también estaba desangrando.—¿Qué te has hecho? —Me preguntó, negando con la cabeza. —Mírate Gray.
—Ya no lo soporto. —Le confesé. —Me falta el aire, me duele, aquí. —Llevé mi mano derecha, el brazo no estaba lastimado, hasta apoyarla en mi pecho. —Donde se supone que debo tener un corazón.
Ultear buscó unas vendas y algo para desinfectar mis heridas por el momento. Aunque ella insistía en que debía ir a un hospital le rogué que no me llevara a uno, después de todo, no dolía.
—También estoy mal por lo de mamá, ¿sabes? Pero, hacerte esto Gray. —Entrelazo mis dedos con los de ella, con su mano libre acarició mi barbilla y alzó mi rostro, sus ojos negros se clavaron en mí, su tristeza, es como si viera la tristeza de Ur a través de sus ojos. —No lo hagas.
Mis grises se llenaron de lágrimas, lágrimas que pensé ya no tenía.
Ultear me sonrió y cuando quise darme cuenta los labios de Ultear estaban apoyados sobre los míos, cuando salí de mi asombro correspondí de inmediato a su beso, era un beso lleno de protección, aunque…me pregunté si Ultear se sentía tan sola como yo. Si este beso era tan solo para sentirse menos sola. Para que ambos nos sintiéramos menos solos.
—No vuelvas a lastimarte…—Murmuró sobre mis labios. Con los ojos cerrados y aún sintiendo su respiración asentí con la cabeza. Busqué sus labios nuevamente, un beso lleno de pasión, un beso que arrancaba todo mi dolor. Mi mano acarició su cintura descendiendo lentamente hasta su trasero, podía sentir la mano de Ultear bajo mi camiseta, acariciando mi abdomen, sus manos rozaron el elástico de mi pantalón deportivo y mi piel quemaba, era como si fuera fuego.
—Nunca he tocado a una mujer, Ultear. No se como hacerlo. —Le confesé, apenado. ¡No quería pasar más vergüenza! ¡No más de la que estaba sintiendo! Ella parpadeó para después sonreírme, una hermosa sonrisa. Se puso de pie y bajo mi mirada fue sacándose la ropa, primero su pantalón, después su camiseta, tragué en seco al verla en ropa interior. La había visto muchas veces en bikini pero jamás había estado tan sensual, jamás la había deseado tanto. Cuando Ultear se acercó mordí mi labio y me sentí tonto al no poder despegar mis grises de sus senos.
— ¿Quieres tocarlos? —La voz de Ultear preguntando esas cosas hizo que me pusiera más nervioso.
— ¿Puedo? —Murmuré, sintiéndome bastante idiota.
—Claro.
Después de que ella me respondiera mi mano se apoyó con cuidado sobre uno de sus pechos, bastaba decir que a pesar de estar el sostén de por medio mi cuerpo entero estaba reaccionando. Mi mano volvió apretar con cuidado, tan suave, tan atractivos. Ultear era tan perfecta. Cansado de tan solo tocar mi boca se acercó a su cuello, el perfume de Ultear me invadió, besé su cuello, baje hasta sus senos besé el borde de aquella tela queriendo de una vez sacárselo.
—Gray, sácame el sostén… —Me pidió en un ronroneo. Ella se sentó y me dio la espalda para que me fuera más sencillo, agradecí en silencio que me tuviera tanta paciencia, cuando la tela se perdió entre las sábanas el cuerpo de Ultear me empujó hasta que mi espalda tocará la pared. Ella agarró mi muñeca con fuerza y la apoyó sobre su pecho, mis dedos rozaron su pezón, me sentía un niño investigando algo totalmente nuevo, un niño ingenuo. Mientras mis manos se encargaban de recorrer su cuerpo las de ella no se quedaban atrás, si bien Ultear no me había sacado la ropa me acariciaba y sentí una puntada cuando su mano rozó mi miembro. Ella metió su mano debajo del bóxer.
—Me siento halagada que te pongas así por mi. —Y apretó mi miembro con fuerza. Me fue incapaz aguantar los gemidos. —Estas tan duro, Gray…
Inseguro, pero alentado por sus palabras mis dedos se pasearon juguetonamente por sus bragas mojadas. Ultear me pedía más, más. Sus piernas se abrieron de par en par mientras caía en el colchón, antes de colarme entre sus piernas me saque completamente la ropa, en ese momento invadido por la pasión la vergüenza había desaparecido por completo. Mi glande hizo fricción con la parte más intima de Ultear. Ambos jadeamos, las bragas de Ultear se perdieron también entre las sábanas, y la humedad de sus labios me invitaron a entrar.
Las paredes de Ultear me apretaron, jamás había sentido algo parecido, y aunque trate de resistir un poco más no tarde en venirme dentro de ella. Caí sobre su pecho avergonzado, me hubiera gustado aguantar un poquito más pero… Sentí los dedos de Ultear acariciar mi cabello.
—Lo siento. —Le susurre. —No has podido llegar.
—No te preocupes. —Me respondió, me dio un beso en la frente, llena de sudor. — ¿Te ha gustado? ¿Te has sentido bien?
—Gracias. Te quiero mucho, Ultear. —La abracé con fuerza y a pesar de que no respondió a mis palabras, me sentía feliz de lo que acababa de pasar, es decir, ¿cómo no ibas a entregarte de esa manera a alguien qué querías? Ultear quedó dormida entre mis brazos, sus pechos desnudos se movían lentamente rozando con mis costillas, mi dedo delineaba su brazo y su cintura. Sus labios entreabiertos, sus mejilllas sonrosadas, sus cabello negro despeinado, sensual, su rostro tan lleno de paz a pesar del dolor por el cual estábamos pasando, el aroma que nos invadía en ese momento, una mezcla a sangre y sexo, a mi sangre aun tirada en el suelo.
Quería refugiarme en Ultear, tal vez ella era capaz de sacarme del fondo, le quería entregar todo, mi amor, mi soledad, mi dolor, que ella entregará su dolor, su soledad, su amor. Tal vez, si uníamos todo esos sentimientos éramos capaces de volver a respirar. ¿Podíamos tener fé todavía? Es que ya había perdido la esperanza en casi todo.
¿Qué pensaría Ur de esto qué acaba de pasar? Ella me había pedido que cuidará de su hija en los últimos momentos de su agonía y eso quería hacer, por que yo quería mucho a Ultear.
Se removió y la apreté entre mis brazos para que se diera cuenta que estaba despierto. Ella sonrió y levantó su rostro para darme un beso.
.
.
.
Continuará.
Buenas! ¿Cómo están? Espero que bien, también espero que no quieran asesinarme por no traer respuestas todavía, el próximo capítulo, sin dudas! Como verán Gray no nació siendo un rey del sexo jajajaja Me gusto bastante escribirlo tan inseguro y que noten la diferencia. Era necesaria esta parte, para que se vayan dando una idea de lo que paso entre ellos, sé que es corto, tómenlo como una introducción a lo que viene.
Espero tengan una excelente semana c: Nos estamos leyendo pronto.
Un beso enorme.
Sugar.
