Capítulo cuatro
Louis sí que opina que las cosas no pueden empeorar.
Ok, que de hecho haya sido separado de sus dos mejores amigos en el mundo, o los únicos mejor dicho, tenga que mudarse de casa a una reserva en las montañas, y que su compañero nuevo de cuarto sea por mucho uno de los felinos más peligrosos del mundo; no tiene nada que ver.
De hecho, si su día se hubiera basado solamente en esos hechos, probablemente estaría sonriendo sobre su nueva cama mirando el techo y pensando en las cosas grandiosas que podrá hacer después de su conversión. No obstante, y lamentablemente, hay más acontecimientos que tener en cuenta: tiene mala suerte, punto.
Por lo mismo, cuando vuelve a intentar destrozar la cuerda que le toma del tobillo, no es una sorpresa que no pueda alcanzarla y caiga colgado hacia abajo como en los últimos diez minutos.
Caminar en el bosque como humano es una de las cosas que siempre quiso hacer y que nunca había podido— porque el bosque es solo para los clanes y los chicos menores no podían acercarse y bla bla bla—; no le vio el lado malo cuando decidió hacerlo. Aunque claramente no pensó que habría trampas.
Suelta un suspiro, y es entonces cuando se da cuenta que si se relaja lo suficiente puede escuchar las aguas leves de un rio a la lejanía, que los arboles hacen un ruido tranquilizador cuando el viento pasaba por sus hojas, y que algo se acerca.
—¡Diablos!—exclama, y cuando se gira a ver que sucede puede ver a un león (o una leona, no está muy seguro porque no tiene melena) mirarle desde el suelo.
Sí, definitivamente esto no puede empeorar
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—Adivinare—Stiles escucha como Laura dice, y le mira de reojo acercándose a él con una sonrisa—. No sabes donde esta el patio trasero.
—No es que recuerde todo lo que Derek dijo, sinceramente. Estaba mucho más ocupado en ignorar que no tendré agua caliente en la ducha—admite, encogiéndose de hombros—. Además, sigo sin saber porque debo ir ahí.
—Todos nos reunimos ahí para la fogata. Sígueme, yo te llevo—Laura comienza a caminar mucho antes de poder acceder, y Stiles le sigue de manera rápida, sin querer perderse.
Cae el silencio entre ellos, mientras caminan a lo que Stiles supone es la salida de la casa hacia la parte trasera. Las miradas obviamente están presentes sobre él—o sobre Laura, quien no parece estar al tanto de eso—una vez que llegan a una sala común, pero la chica la pasa de largo, metiéndose al gran pasillo de la derecha. Puede ver que en el fondo del pasillo hay una puerta abierta, donde la luz entra como una gran lámpara, y no puede evitar pensar que el edificio se parece más a un castillo por dentro, aunque por fuera parezca un edificio de apartamentos, con millones de salidas y pasillos. Decide que puede explorarla más tarde en busca de pasajes secretos.
—¿Qué es la fogata?—pregunta con curiosidad, sin poder soportar más el silencio. Laura le mira con una pequeña sonrisa burlona—. Aparte de lo obvio.
—¿Y qué es lo obvio?
—¿Un fuego a partir de madera, la cosa esa que usan los niños exploradores para quemar malvaviscos?
—Es el momento del día en el que todos nos reunimos—Laura termina contestando, y cada vez están más cerca de la puerta—. Mamá dice que es una manera de acercarnos mutuamente, así que todos tenemos que ir.
Stiles está a punto de responder algo cuando salen por fin, el sol ocultándose detrás de los arboles siendo lo primero que ve. Cuando su mirada se enfoca en el resplandor naranja rosado del atardecer, está vez observa a, probablemente, todos los miembros alrededor de una hoguera grande, como de dos metros de diámetro, y recuerda de inmediato las películas universitarias en donde las fiestas en playas están a la orden del día.
Si se fija mejor, puede ver que no son cientos de jóvenes como pensó en un inicio, sino que apenas se acercan a los treinta. De hecho, ahora que lo piensa esto no parece una fiesta universitaria de fraternidad, sino a un campamento. Un bonito campamento, al parecer.
—Los lobos somos seres sociales—Laura comenta sin siquiera avisar, caminando hacia el grupo más apartado del patio. Stiles reconoce a la chica de la cicatriz en él, junto con el hombre de la barba—. Esto es necesario en nuestro desarrollo.
—Laura—llama la mole humana, con una sonrisa que parece entrañable—. Pensé que Derek era el encargado de los novatos.
—Lo es—Stiles contesta en lugar de la chica, con una sonrisa irónica—, pero parece que no aprecia mi compañía. O la de nadie en o absoluto, por lo que pude apreciar.
—Así que no eras salvaje después de todo—la mole le sonríe, alzando la mano en su dirección. La toma sin siquiera pensarlo, y cuando le da un fuerte apretón tiene que morderse la mejilla para no soltar un gemido de dolor. Eso, sin embargo, no funciona, y termina haciendo una mueca que le saca una carcajada al sujeto—. Perdóname chico, soy de mano dura.
—No me había dado cuenta...
Sí, el sarcasmo es su mejor defensa.
—Me llamo Erik, por cierto—al parecer el hombre ignora el comentario, antes de dirigirse a Laura—. Iré a ver porque tu madre tarda tanto.
Y con eso se va, sin esperar a que Laura conteste. La chica de la cicatriz le dirige una mirada molesta.
—Me metí en muchos problemas por tu culpa—gruñe, en serio lo hace, como los gruñidos de Derek, guturales y molestos.
—Entonces funciono mi plan. Meterte en problemas siempre es mi prioridad, considerando que te conozco tan bien como para querer hacerlo—dice, frunciendo levemente el ceño—. Créeme que no fue mi intención. ¿Gruñir es cosa de lobos, o solo de Derek y tuya?
—¿La muestra de sarcasmo es de los zorros, o solo de los idiotas?—escucha la voz de su "maestro" detrás de él, y cuando se gira, puede ver que tanto la parejita (Erika y Boyd), Josh, y Scott e Isaac vienen con él. Derek le frunce el ceño un poco, cruzándose de brazos.
—No lo sé, ¿eres un zorro también?
Los ojos azules se iluminan de nuevo, pero antes de responder siquiera la voz de Thalia Hale resuena por completo en el patio, callando las voces sueltas.
Stiles siente sus ojos brillar en admiración cuando la ve, en un pequeño cajón de madera al lado de la fogata, siendo rodeada por todos los jóvenes cuyas expresiones son similares a la suya. Laura y los demás se acercan sin decir nada, como si estuvieran en automático, y Scott y él se ven un poco antes de acercarse también, decidiendo que es mejor seguirlos.
—Muy bien—dice Thalia—. Como pudieron ver durante el día y en la ceremonia, tenemos nuevos miembros a nuestra gran familia, así que ¡Scott, Isaac, Stiles!, suban aquí ahora mismo—exclama, haciendo que la multitud estalle en aplausos.
Stiles sonríe ladinamente, adelantándose a los otros dos, quienes al parecer se han congelado, y camina con decisión hacia el centro, donde Thalia esta. Cuando llega, recibe una sonrisa cálida por parte de ella, y no pasa mucho tiempo para que Scott e Isaac se unan a él, y aunque su amigo tiene las mejillas sonrojadas, puede ver que también le gusta ser reconocido.
—Ellos son los nuevos miembros, y espero que le den una cálida bienvenida y les ayuden a adaptarse a nuestro estilo de vida como nosotros les ayudamos a ustedes—la sonrisa de Thalia se ensancha—. ¡Ahora a divertirse!
La multitud se dispersa, reuniéndose en grupos de nuevo, y la matriarca Hale les mira directamente.
—Bueno, ahora yo me voy, tengo cosas que hacer. Pero mi hijo Derek les dirá sus habitaciones.
Se va después de eso, como si no pudiera perder el tiempo con novatos, y probablemente Stiles se hubiera sentido ofendido a no ser porque sabe perfectamente que hay cosas más importantes que hacer que convivir con ellos—si él fuera la cabeza de un clan como los hale, probablemente también se iría lo más pronto posible, no pudiendo gastar el resto del día cuando ya había mandado a alguien a mostrarles todo; pero no es por eso que se queda abriendo la boca como un pez fuera del agua.
Porque eso lo hace básicamente por enterarse que Derek, el chico que solo gruñe y al que esta a punto de poner en su lista de: "Sexy pero imbécil"—cuyo único miembro era Jackson, de momento—, es hijo de Thalia Hale, LA Thalia Hale maravillosa que es mejor que Superman.
Sus ojos buscan de inmediato la mirada verdosa en la multitud, y la encuentra, sobre él y con una ceja arqueada a juego.
Y sí, probablemente este jodido, porque lo único que quería hacer con Derek es darle un puñetazo en el brazo, decirle idiota y esperar a sobrevivir; ahora sabe que si lo hace lo más probable es que no lo haga, porque si Thalia es Superman, Derek probablemente sea Goku—quien es igualmente fuerte—.
Conclusión: no meterse con Derek...
Lo cual es básicamente imposible, considerando que es un imbécil.
Un imbécil con bonitos ojos pero un imbécil al fin y al cabo.
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El ciervo corre velozmente por el bosque, sin importarle siquiera que lo estén asechando en lo absoluto, o bien sin darse cuenta. Evade un tronco caído, y el cazador, desde las sombras y avanzando tan velozmente como él, le observa desde los arboles cercanos, saltando entre ellos sin dejarse ver.
Él comprende que, si el venado le ve, probablemente no logre ganar, que sea un perdedor no es nada bonito en realidad. Entrecierra los ojos, y sin esperar mucho se lanza contra él, sin sacar las garras pero cayendo sobre el lomo de manera ruda, tanto que el animal se desnivela y cae por completo en el suelo con él encima, pero en un movimiento rápido le patea en las costillas, haciendo que se separe de él gruñendo de dolor y el venado aproveche para salir disparado lejos de él.
En pocos segundos, Liam le ha perdido de vista por completo.
Bufa, con fuerza, porque de nuevo se le ha escapado y seguramente tendrá una reprimenda llegando a casa.
Con ese pensamiento, comienza a caminar, alejándose de la zona de casa con dirección al lago, queriendo ir ahí y descansar antes de escuchar como Carlos silba para llamarles de regreso. O al menos eso hacía, antes de observar a lo lejos como algo se mueve en los arboles.
Liam conoce que las águilas son astutas, y los halcones de igual manera lo son, y ninguna de ellas se dejarían ver tan fácil si lo que quieren es cazar en el bosque, descarta la idea de un ave de inmediato, ya que es demasiado grande para serlo.
—¡Diablos!—escucha, y es entonces cuando decide salir por fin de su escondite en los arbustos.
No, no es un ave.
Un chico de ojos azules le mira colgando de una rama, y Liam aprieta los dientes para no reír divertido ante la imagen que da.
—No me comas—pide el de ojos azules, sonriendo levemente.
Liam sonríe, antes de comenzar a regresar a su forma humana, agitando su cabeza una vez que ha terminado. El chico le mira, suspirando aliviado.
—¡Gracias a los cielos! Pensé que de este día no pasaba. Y créeme, tengo demasiado que darle al mundo aun.
—¿Cómo qué amigo?—pregunta sonriendo, inclinando la cabeza ante el curioso chico.
—Mis buenos chistes, por ejemplo.
—Bueno, siendo así, no es nada—dice riendo levemente—. Perdón por presentarme de esta manera, pero no es como si tuviera ropa conmigo ahora—comenta levemente avergonzado por su desnudes.
—No importa—el chico niega con la cabeza divertido—. Con tal de que me ayudes a bajar de aquí.
Liam asiente, apresurándose a acercarse hasta la cuerda. Concentrándose, sus uñas crecen hasta ser por completo las garras largas y gruesas que buscaba, y de un zarpazo corta la soga que mantenía al chico colgando del tobillo. Sorprendentemente, este cae levemente de cunclillas, usando sus manos hacia el frente, haciendo la posición de las cuatro patas (como Carlos la llama) que Lia,m conoce tan bien.
—Eres un felino.
—Lo soy—responde él, levantándose con una gran sonrisa—. Me llamo Louis, por cierto.
—Liam. ¿Eres un nuevo integrante del clan Campbell?
Louis parece un poco confundido.
—Si te refieres al clan de los chicos sopita[1], sí, soy el nuevo.
Asiente con la cabeza antes de hacer un ademán con ella.
—Sígueme, te llevaré a la cueva.
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Stiles suspira con fuerza lleno de satisfacción, sintiendo la mollida cama debajo de él, su cuerpo hundiéndose en suavidad y escucha claramente como Isaac y Scott suspiran igual que él. La cama es hermosa, y eso definitivamente es un punto a favor para este lugar.
—¿Creen que podamos pasar todo el día de mañana durmiendo?—pregunta en voz alta, antes de restregar su cara contra la almohada como lo haría un gatito—. No me molestaría hacerlo...
—No. No puedes—la voz de Derek le provoca soltar un gruñido de molestia. Stiles se reincorpora para verle en el umbral de la habitación, alzando las cejas como si estuviera sorprendido—. Ahora levántate, que Laura en persona te ha solicitado. Un gran honor.
El sarcasmo no pasa desapercibido para Stiles, quien se levanta a regañadientes y en contra de su voluntad. Le dirige una mala mirada de reojo cuando pasa por su lado, y Derek le sonríe irónicamente mostrando su diversión.
Ambos caminan en silencio por unos minutos, y Stiles comienza a preguntarse porque el pasillo esta lleno de marcos sin fotografías, todos en fila como si fuera una especie de costumbre hacerlo, y trata de ignorar las miradas curiosas que algunos chicos le dirigen cuando pasa a su lado.
—¿Por qué los marcos?—termina preguntando, dedicándole una mirada a Hale.
Derek suelta un suspiro, de esa manera que harías con un niño que hace preguntas tontas.
—Es una costumbre. La pared—dice, y pasa una mano por uno de los muros de manera suave. Dan vuelta en una esquina y entran a lo que él supone es otra área común, sillones alrededor de una chimenea que no está encendida y un par de chicas al fondo hablando en susurros—. Todos los miembros de la familia se colocan en la pared cuando se vuelven oficiales, su nombre específicamente.
—¿Y por qué hay tantos marcos vacíos?
—¿No estás escuchando?—Derek frunce el ceño—. No todos se vuelven parte de la familia rápido, Stiles. Se cuelga un nuevo marco cuando un nuevo miembro se une, pero no cualquiera tiene su nombre en él.
Stiles sonríe ironicamente.
—Me imagino que tu si lo tienes, ¿eh grandote?
Derek rueda los ojos pero no dice nada, como si se hubiera dicho así mismo que no vale la pena explicarle. Stiles conoce esa mirada porque su padre siempre la tenia, pero él entiende que no es su culpa en lo absoluto, que por el contrario es de manera inconsciente en tomarse todo seriamente y bromear al respecto. Su padre y sus profesores aprendieron a no tomarlo en serio, pero al parecer Hale aun no puede.
Caminan y siguen caminando por lo que Stiles piensa son interminables minutos, y justo cuando llegan casi a la salida de la casa doblan a la derecha en unas escaleras que él podría asegurar, en la mañana no estaban ahí. De manera inconsciente hace una mueca de extrañeza y se detiene.
—¿Las escaleras siempre han estado ahí?—pregunta en voz alta, y sorprendentemente, no espera respuesta alguna.
Derek parece poco sorprendido por su reacción, y sigue adelante, subiendo los peldaños con agilidad a pesar de lo estrecho que es la escalera de caracol de metal. Stiles traga grueso y él también se acerca para subirlos, pero cuando pone el primer pie sobre el escalón, este hace un sonido extraño.
Se detiene y alza las manos en rendición.
—Ok. Decidido. Yo no subo por ahí—comenta, recordando las casa embrujadas de las películas y todas sus escaleras que rechinan.
Ante su sorpresa, Derek se detiene, girando su cuerpo para verle con molestia desde unos cinco escalones arriba.
—Oh claro que subiras—dictamina, con una sonrisa que no es nada comprensiva y le provoca a Stiles escalofríos.
Tenebrosa.
—Na-ah—dice, chasqueando la lengua—. Si pongo solo un pie en ella de seguro moriré, amigo.
—¿Estas completamente seguro que no quieres subir la escalera?
—Sí.
—Bien.
Derek de un salto esta a su lado, y antes de que Stiles se de cuenta del todo lo que sucede, lo toma en brazos y lo coloca sobre su hombro como si fuera un costal de papas sin valor.
—¡Hey!—exclama, frunciendo el ceño y sintiendo las manos de Derek aferrarle las piernas. Hay un leve movimiento que le hace marearse un poco, y poco a poco el suelo se va alejando y las escaleras aparecen debajo de él—. ¡Bájame de una buena vez!—se remueve—. ¡Esto de donde yo vengo es secuestro! ¡Violación a mis derechos!
—De donde yo vengo—Derek dice—, adolescentes parlanchines como tu no tienen derechos.
—¡Que me bajes!
—Deja de quejarte—el mayor bufa, y Stiles casi esta completamente seguro de la sonrisa divertida que tiene en el rostro—. Al menos tienes una buena vista.
Esta a punto de replicar cuando, oh sorpresa, cae en cuenta de la realidad.
Está en frente de un buen trasero.
«Ok, puede que esto no sea tan malo»
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[1] Campbell es una marca de sopa, de ahí la referencia de Louis.
