Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.

Capítulo dedicado a Fer c:

Ánimo, como ya te dije en una ocasión siempre que quieras hablar a pesar de la distancia, sabes que contás conmigo.


Sin Caer en el Amor


"Cómo dejar de querer lo que empezaste a querer sin querer"


Dieciocho

Mentiría si dijera que la voz quebrada de Natsu no me sorprendió, me senté en el sofá esperando que se calmará, sonaba nervioso.

La conversación me había dejado helado, cuando mi amigo me había comentado que el padre de Lucy, Jude Heartfilia, se había acercado a su casa tan solo hace un par de horas diciéndole de mala forma que se había enterado de su enfermedad y quería que dejará a su hija me dieron ganas de matar al sujeto.

—El tipo es un idiota de primera. —Le comenté mientras me cruzaba de piernas y miraba hacia la cocina dónde Juvia había quedado desayunando. — ¿Quieres qué vaya a verte?

—No. Estaré bien. —Me respondió y me inquieté, era obvio que no estaría bien pero vamos, era Natsu, a veces me ganaba en testarudo y orgulloso.

—En todo caso, llámame si necesitas algo, ¿te parece? Deberías hablar del tema con Lucy. Tal vez ella sabrá explicarte como es que el padre se enteró, tal vez ella le dijo, no tomes decisiones apresuradas.

Cuando Natsu cortó la llamada diciendo por último que volvería a llamarme al otro día me quedé mirando la pantalla de mi móvil, ¿estaría bien qué no vaya a verlo? Levanté la mirada y me encontré con la mirada azul cielo de Juvia, su sonrisa y una calma en su expresión que me contagiaba a tal punto que le devolví la sonrisa.

— ¿Ha pasado algo? —Juvia se acercó y se sentó sobre mis piernas, acarició una de mis mejillas y me dio un tierno beso en los labios. —Gray-sama tiene en el entrecejo fruncido, ¿está preocupado?

—No te preocupes. No es nada. —Acaricié su cabello, una aroma de mezcla de flores llegó a mi nariz. — ¿Tienes que irte? —Le susurré.

—Juvia no tiene opción. Ella quedó con Lyon, es más Juvia ya debería irse.

—Ese idiota… —Las palabras salieron de mi boca sin darme cuenta. ¡Como me gustaba hablar sin pensar!

—Lyon no es un idiota Gray-sama es por eso que ella irá a verlo, su reunión es únicamente de trabajo, quiere que chequeé algunos de sus textos.

Dejé escapar el aire en forma de bufido, algo en mi interior se retorcía haciendo que la boca de mi estómago doliera, era una mezcla extraña de celos, enojo, y ganas de asesinar… Bueno, no tanto así, pero me faltaba poco. Sentí la mano de Juvia nuevamente en mi mejilla, acariciando la barba que apenas me crecía, sabía que ella con su toque deseaba transmitirme confianza, sabía que ella era incapaz de faltar a nuestra palabra y es que no desconfiaba de ella, desconfiaba del sujeto albino que alguna vez fue su novio, que alguna vez la beso, la tocó y encontró los puntos exactos donde Juvia se retuerce de placer, que la vio sonrojarse, la escucho gemir otro nombre que no era el mío. ¡Oh dios mio! Estaba ardiendo en celos. ¡CELOS!

Era algo totalmente nuevo, tuvo miedo que Juvia se diera cuenta así que me comporté como un idiota, para variar…

— ¿Te irás o no? Se te hará tarde. —Dije en un tono frío, tan así que los ojos color cielo se abrieron sorprendidos.

Ni siquiera me sentí capaz de acompañarla o llevarla hasta el lugar donde tendría la "reunión" con su ex. Quería negar que la bronca y decepción que sentía en mi interior fuera culpa y causa de mis celos. Había olvidado lo triste e insoportable que me ponía con este sentimiento en mi interior. Al cerrarse la puerta de mi departamento sentía mi cabeza estallar, no solo Ultear se había aparecido esa mañana en mi casa diciendo que se iba a casar, no solo Natsu me había llamado a punto del llanto diciendo que su suegro se había enterado sobre su enfermedad, no…. Juvia iba a verse con su exnovio por asuntos de "trabajo" y la angustia de mi pecho crecía más y más. ¿Hace cuánto que no me sentía así?

Tratando de despejarme me metí en la ducha, el agua tibia recorrió mi cuerpo, pase mi mano por mi cabello mojado y cerré los ojos. Si pudiera dejar de pensar todo sería más fácil. Levanté la cabeza para que el agua cayera directo en mi rostro. Me sentía ahogado. Quería hablar con alguien… Necesitaba hablar con alguien que pudiera aconsejarme.

Salí enredando una toalla blanca en mi cintura y caminando hacia mi habitación marqué su número en la pantalla de mi móvil. Sonó varias veces hasta que finalmente me atendió.

— ¡Gray! Que alegría que me llamarás. Estaba pensando en ti.

—Hace tiempo que no nos vemos y… —Respondí mientras abrí la puerta de mi clóset para sacar una camiseta que quedará bien con el pantalón negro que tenía sobre la cama.

— ¿Necesitas hablar hijo? —Rodé los ojos al escuchar a Zero llamarme así, ya ni me molestaba en decirle que no dijera de esa forma.

—Algo así… —Tragué saliva. Zero sabía perfectamente toda mi historia con Ultear, él había sido quien más me había apoyado para que saliera adelante, por supuesto que no sabia de la enfermedad de Natsu y bueno, seguramente tenía sospechas sobre Juvia.

—Pasaré más tarde, ¿en unas dos horas? ¿Te parece bien?

—Claro. —Asentí aunque Zero no pudiera verme, terminaba de ponerme el pantalón cuando corté la llamada y deje el móvil sobre la cama para ponerme la camiseta que con cautela había elegido.

Ya que era un día dónde no pretendía salir de mi casa decidí ponerme un poco al día con las clases, ya me quedaba tan solo un par de semanas con los chicos y no quería irme sin intentar una alocada idea. Ya que los últimos meses habíamos estado viendo teatro deseaba que ellos actuaran, hiciera la escenografía, los guiones, que se divirtieran. A veces me pregunta si los chicos se daban cuenta que hoy en día con todo el tema de la tecnología, con toda la rutina se perdían de la oportunidad de sostener un libro, de conocer otras culturas, de ver otras cosas. Mi amor a la literatura se lo debía sin duda a Zero, él se la pasaba leyéndome historias y comprándome libros. Prefería sentarme a leer. Siempre. Y el día que descubrí que sin duda era algo a lo que me quería dedicar encontré total apoyo en mis más cercanos.

El timbre sonó exactamente pasadas las dos horas, para mi suerte había aprovechado el tiempo y me faltaban tan solo unos puntos para terminar el programa de la clase. Del otro lado de la puerta un Zero sonriente me miraba curioso y con un movimiento de cabeza le dije que entrará. Sus zapatos resonaron en mi silencioso depto y el abrigo que traía en las manos termino en el respaldo del sillón, lo vi aflojarse la corbata y después sus manos terminaron en su cintura, como esperando que comenzará a hablar.

—Gracias por venir. —Le dije.

—No tienes que agradecerme, ¿ha pasado algo? —Mientras me preguntaba esto tomó asiento, sus ojos grises me miraban expectantes. Se que mi entrecejo se frunció y sin intenciones un suspiro escapo de entre mis labios. — ¿Qué te preocupa, Gray?

—Hoy he visto a Ultear. —Le solté, sin rodeos. Zero enderezó su espalda, estuvo unos segundos mirándome en silencio. Carraspeó. Aparte la mirada.

— ¿Te la haz cruzado en la calle? Pensé que estaba en Londres.

—Ha venido hasta aquí… Se casará. También pensé que estaba en Londres, al parecer nos equivocamos.

— ¿Y cómo te sientes?

— ¿Debería sentir algo? —Masajeé el puente de mi nariz.

—Creo… Ella fue alguien importante para ti, además no deja de ser tu hermana.

—Esta hermosa, ¿sabes? Su cabello esta más largo y se nota que ha madurado, sigue poniendo la misma cara cuando esta nerviosa y vi sus ojos brillar cuando estuvimos cerca.

— ¿Aún la quieres? —Preguntó Zero. Su pregunta no me sorprendió, yo también me la había formulado y me la había preguntado.

—Por supuesto, la quiero pero no estoy enamorado de ella, ya no. —Me sinceré.

—Ya veo… —Murmuró el mayor mientras una leve sonrisa de iba dibujando en su rostro.

—…

— ¿Estas enamorado de otra persona? —Preguntó sin borrar aquella sonrisa traviesa, esa que solía poner cuando sabía ya la respuesta a su pregunta.

Me sentí atrapado bajo aquella mirada gris, era como si Zero siempre pudiera ver más allá de lo que yo quería aparentar. A él no podía mentirle ni engañarlo, con él nada de eso servía. Mi silencio se extendió a casi un minuto y medio dónde mi cara seguramente había pasado a hacer varios gestos mientras trataba de pensar una respuesta.

—Ya veo… —Dijo finalmente Zero y entrelazó sus manos mientras las apoyaba sobre su rodilla.

El tema de Natsu no quise hablarlo, si bien era algo que también me temía mal era obvio que el pelirrosa no dejaría a su pareja simplemente por que un tercero se lo exigía, Lucy era grandecita y podía tomar sus propias decisiones, estaba seguro que todo terminaría bien. Después de una película y de algunas acotaciones de Zero para que diera un par de vueltas por su empresa decidió irse, lo acompañé hasta su auto excusando que necesitaba ir a comprar, realmente no tenía nada en mente. Con los auriculares y la música al máximo di un par de vueltas por el barrio. Por alguna extraña razón, ¡totalmente incompresible! Termine en la calle frente al edificio de Juvia, ¿cómo mierda había caminado tanto?! Llevé ambas manos a mi cabeza mientras despeinaba furioso mi cabello, ¿qué demonios me estaba pasando?! Me quedé de piedra al verla salir por la puerta principal con Lyon mientras saludaba al portero. Me escondí detrás de un árbol y rápidamente me rete por hacer semejante tontería, ¿a quién quería espiar?! Juvia le sonreía al idiota mientras asentía con la cabeza, maldije estar tan lejos como para no poder oír. ¿Qué tenía que hacer Lyon en su departamento?! ¿Desde cuándo las reuniones de trabajo se hacían así? Bufé. Mis puños se cerraron y me tensé al ver a Lyon abrazarse a Juvia con demasiada pasión para mi gusto. Para colmo de los colmos, ¡Juvia le había correspondido el puto abrazo!

Al final el tonto albino se subió a su coche, el coche donde Juvia y yo habíamos tenido nuestra primera vez, mientras que la peliazul se despedía con un movimiento de mano. Refunfuñé mientras en mi interior estaba hecho un huracán de celos, no podía exteriorizarlos, ahora ni nunca.

Cuando quise darme cuenta tenía una mirada celeste fija en mí, del otro lado de la calle con una dulce sonrisa, con sus manos a su espalda y las mejillas sonrosadas Juvia me dedicaba una hermosa sonrisa. Giré la cabeza, como si ello pudiera salvarme de que no me viera, era tarde. Resignado, crucé la calle, ella bajo un par escalones de su edificio y su risa hizo que mis celos y enojo disminuyeran un poquito, pero poquito…

— ¿Qué hace aquí, Gray-sama?

—Daba una vuelta. —Respondí cortante, sin atreverme a mirarla fijamente.

—Esta algo lejos de su casa… —Mencionó. Punto para ella, tenía razón y la verdad no andaba de humor para inventarme alguna excusa.

— ¿Terminaste tu reunión? —Pregunte.

—Sí, Juvia ya termino.

— ¿Y cómo te fue? —Creí que Juvia se divertía al ver mis gestos desinteresados por que me respondí de la misma forma, ¿deseaba torturarme?!

—Bien, muy bien… —Me respondió sonriente. Mis labios se abrieron para responder pero no emitieron sonido, mejor me quedaba calladito, mis puños se habían vuelto a cerrar. —Pero Juvia lo extraño mucho. —Agregó, mientras enredaba sus brazos en mi cuello y apoyaba tentadoramente sus labios contra los míos. ¿Cómo le hacía para enfadarme con esta mujer?!

Al final del paseo ambos terminamos en mi departamento, a diferencia de la mañana no nos quedamos con las ganas de hacer de la nuestras en la ducha, aun puedo sentir la sensación del cuerpo caliente de Juvia rozando con el mío mientras el agua fría recorría nuestro cuerpo. Cuando nos metimos en la cama quedó dormida rápidamente, la podía ver dormir junto a mí sin terminar de creerme todo lo que esa mujer había cambiado mi vida y antes de quedarme dormido me pregunté: "¿Hasta cuándo duraría todo esto?"

Por la mañana, después de haber tenido una guerra de cosquillas de la cuál había salido victorioso Juvia y yo desayunábamos en la cocina. No me sorprendí cuando el móvil comenzó a sonar con la típica melodía que hasta la misma Juvia conocía.

—Es Natsu. —Le mencioné antes de dirigirme a atender. Estaba esperando su llamado después de todo.

Cuando atendí claramente esperaba escuchar la voz de Natsu del otro lado pero escuché una voz femenina, al principio me desconcerté, no era la voz de Lucy ni la voz de Erza, la muchacha repetía una y otra vez mi nombre, si era Gray Fullbuster con quién hablaba.

—Soy yo. Gray es el que habla. —Dije una vez que me di cuenta que si era del número de Natsu del cual me llamaban.

—Señor Gray, encantada. Mi nombre es Yukino, soy enfermera del hospital principal de Tokyo, lamento molestarle pero el señor Dragneel me ha pedido que me comunicara con usted mediante su móvil.

— ¿Le ha pasado algo a Natsu? —Me comenzaba a preocupar, una llamada del hospital jamás eran buenas noticias. Natsu podía ser muchas cosas pero primero que nada era mi amigo, casi como un hermano.

—Señor le pido que se calme, el señor Dragneel se encuentra internado por una crisis que tuvo ayer a la noche, actualmente se encuentra estable así que le pido que por favor si usted conoce a un familiar o alguien que pueda venir a hacerse cargo de la situación se este dirigiendo lo más pronto posible a la institución.

Juvia se acercó y me miro fijamente, no sabría decir cual era mi expresión pero el rostro de ella paso de duda a preocupación y se acercó del todo preguntándome en silencio que era lo que estaba pasando. Me obligué a calmarme antes de perder los nervios.

—Claro, ya mismo iré para allá. ¿Hay que llevar algo? ¿Tengo que tomar nota de algo?

—Debe entrar por internación, dirigirse al cuarto piso, el señor Dragneel se encuentra en las habitaciones aisladas. Una vez usted se mencione en la recepción le darán los papeles que debe llenar.

— ¿Natsu se encuentra solo? ¿No hay nadie con él en este momento? ¿Una chica rubia?

—No sabría confirmarle del todo señor, el señor Dragneel llegó solo y cuando le pedimos los datos de algún familiar o conocido nos brindo lo suyos pero no sabría decirle si actualmente se encuentra acompañado o no.

—Comprendo. Bien. Iré ahora mismo hacia allí.

Cuando la llamada finalizo Juvia me miraba esperando respuestas, en ese momento tan solo necesitaba ver a Natsu y saber que estaba bien. No podía quedarme tranquilo.

—Era una llamada del hospital, Natsu esta internado…—Le mencioné. Juvia no sabía acerca de la enfermedad del pelirrosa y creí que tampoco era momento para charlar sobre el asunto.

— ¿Es algo grave?

—No… No lo sé. —Dije desesperándome. Camine a mi habitación, quería bañarme pero el tiempo me jugaba en contra, quería cambiarme de ropa pero todo era tan jodidamente jodido. Pensé en Erza, en que debía avisarle… En el camino lo haría. También tenía que llamar a Lucy, ¿Lucy estaría con Natsu? Mierda.

Mientras me cambiaba de ropa Juvia hacia lo mismo a mi espalda, ambos en silencio, supongo que se daba cuenta que estaba bastante preocupado aunque no comprendiera del todo la gravedad de la situación. Una decaída de Natsu, ¿alguna vez había tenido alguna? Si es así jamás me había enterado pero quería estar ahí para mi amigo.

Cuando estaba guardando la billetera y mi móvil en el bolsillo de mi abrigo unos brazos rodearon mi cintura desde atrás. Sentí la cabeza de Juvia apoyándose en mi espalda.

—Todo estará bien, Gray-sama…

—Lo sé. —Apoyé mi mano izquierda sobre sus manos que se encontraban entrelazadas sobre mi abdomen. Su gesto había logrado que me tranquilizara, al menos un poco.

Bajamos en el ascensor, la peliceleste había agarrado mi mano sin intención de soltarla al parecer, no me molestó ese gesto, quizás era el momento, quizás era que si soltaba mi mano no pararía de temblar. Era una semana con demasiadas emociones.

Juvia se acercó para darme un beso una vez que estuvimos junto a mi auto. Hice un gesto cuando ella hizo amago de irse.

— ¿No quieres qué te alcance? —Le pregunté. Estaba apurado pero tampoco me parecía dejar a Juvia a pie.

—Ella puede ir andando…

—Pero… Me queda de paso.

—No mienta. Esta apurado y preocupado, vaya con Natsu-san, Juvia estará bien.

—Te llamaré más tarde.

Juvia me sonrió y se giró para seguir caminando. Suspiré, me tranquilice y subí al auto con rumbo directo al hospital, los semáforos me agarraron todos, parecía apropósito, había puesto música para tratar de tranquilizarme pero cada tema que pasaban me hacían acordar a la noches de aventura junto a Natsu, a las risas, a las peleas, a las varias peleas, recordé todas las veces que necesite un hombro amigo y terminé dando un puñetazo al volante. Necesitaba ver a Natsu.

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Continuará.


Buenas! ¿Cómo andan? Espero que bien.

Bueno, capítulo nuevo con el cual tuve algunos problemas, espero no se haya notado. Desde ya muchas gracias a todos los reviews, favoritos, follows :') Me hacen feliz.

Lia: Gracias por tus palabras, me alegra que el capítulo te haya gustado. Y que la personalidad de los personajes sea de tu agrado, trato de que no sean muy diferentes a los originales. Muchas gracias por los ánimos, sin duda las cosas mejoraron. Espero te guste el nuevo capítulo.

Lymar Vastya: Gracias (: me alegra que la historia te guste, espero volver a leerte. Un beso enorme.

Gracias a todos por sus ánimos, estoy mucho mejor. Un beso y cariños.

Sugar.