Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.


Sin Caer en el Amor


Lluvia Carmesí

III

(Erza Scarlet)


"En la vida, a veces lo que parece un final, realmente es un nuevo comienzo."


TRES.

Cuando el sol entró de lleno por la ventana de la oficina me di cuenta que la tarde había transcurrido y que ni si quiera había salido dos minutos a descansar. Dejé caer mi peso en el cómodo sillón de cuero negro y cerré los ojos mientras me sacaba los lentes. Estaba agotada mentalmente, físicamente y sentimentalmente. Me daba pena pensar que mis merecidas vacaciones recién serían dentro de unos cuantos meses. Abrí los ojos y mis orbes chocolate se fijaron en el reloj colgado en la pared. ¿Cuánto tiempo tenía trabajando? Me hubiera gustado saberlo.

Me sentía disgustada tan solo en pensar en los últimos tiempos, la vida no dejaba de jugarme malas pasadas y tirarme malas cartas. Con mi mano temblando toqué mis labios recordando al instante la boca de Jellal sobre la mía. Nos habíamos besado y no había sido cualquier tipo de beso, algo había pasado en ese beso pero de mi mente no salía el hecho de que el estuviera prometido y sobre todas las cosas que el fuera el hermano de mi expareja. Cualquiera me hubiera dicho que seguramente me sentía confundida pero no era así. A mi edad, con mi experiencia, ya estaba bastante grandecita como para sentirme confundida.

Ladeé la cabeza apoyando mi frente sobre mis nudillos, mis ojos volvieron a cerrarse. Mezclar lo sentimental con el trabajo no era muy profesional de mi parte, Laxus seguramente se enojaría. No quería decepcionarlo.

Me sobresalte cuando sentí tres golpes en la puerta.

—Adelante. —Dije mientras enderezaba mi espalda. "Hablando de Roma…" pensé.

—Querida, te tengo malas noticias. —El traje azul oscuro con detalles en negro hacían resaltar los ojos de Laxus, pero era algo que jamás admitiría. Y su metro ochenta y cinco lo hacían lucir como alguien serio, Laxus era bueno con las apariencias, lejos estaba de ser alguien serio.

— ¿Qué ha pasado ahora? — Acerqué mi sillón al escritorio y apoyé mis codos sobre el vidrio, con un suspiro pesado espere cualquier tipo de noticia.

— ¿Segura qué quieres escucharlo? —El rubio sonrió de lado, alzó una ceja y me miró fijamente. —No te va a gustar lo que tengo para decirte.

—No sería la primera vez, Laxus. —Murmuré con voz cansada. —Habla de una vez…

—Tendrás una reunión con Mystogan. —Iba a quejarme pero la voz de Dreyar me interrumpió. — Mañana Erza, y quiero que salga excelente.

—Cuando acepté hacerme cargo de este cliente en particular me prometiste que no tendría que mantener ningún contacto con él. —Le recriminé. —Además no entenderá nada, he estado hablando todos los detalles y negociando con su hermano, ¿qué puede opinar él?

—Su padre se ha comunicado con nosotros esta mañana, al parecer Jellal Fernández tiene que hacer un corto viaje dentro del país por otro negocio importante y el único de la familia que esta disponible es tu ex. —Laxus se encogió de hombros, desvió la mirada y se quedó pensativo. —He tratado de hablar el asunto para que no te sintieras incómoda pero no hubo caso, lo siento.

— ¿No puedes mandar a otra persona? —No quería parecer cobarde pero lo que menos me apetecía en ese momento era cruzarme con alguien que me había hecho tanto daño, que había pisado mi orgullo y había roto mi corazón, lamentablemente los pedazos que había dejado lo habían seguido amando por un buen tiempo más. Todavía podía sentir mi almohada humedad de las lágrimas que me había hecho derramar.

—La reunión es mañana Erza, no tengo tiempo en decirle a otro empleado, cabe destacar que cada uno esta cumpliendo una tarea… Sobrecargar de algo innecesario a otra persona. ¿Dónde ha quedado tu compañerismo? —Laxus se levantó de su lugar, camino hacia la puerta y antes de llegar se giró sobre sus pies, su mirada me trasmitió la seguridad que tanto lo hacia destacar en su trabajo. —Eres mi amiga y te apreció pero no dejare que tus problemas amorosos arruinen mis negocios, lo sentimental y lo profesional no se mezclan Erza, no hagas que me arrepienta de haber apostado tanto en ti.

Y sin decir más se fue. El peso en mis hombros se multiplicó, apreté mis puños con fuerza y reprimí mis ganas de gritar. De repente me sentí histérica y con ganas de llorar, últimamente sentirme así se había hecho una costumbre, la ultima vez que me sentí así termine en la casa de Gray cuando Jellal me había besado. Busqué mi móvil y marqué al culpable de mi reciente histeria, que por chistoso que pareciera al mundo era el mismo que había causado la última. Me iba a escuchar, de verdad lo haría.

— ¿Erza? —Su voz sonó sorprendida, y es que jamás lo había llamado a su número personal, hasta para la cosa más trivial me comunicaba directamente con la empresa.

—¿Cómo es eso de qué te vas de viaje? —Mi voz tembló, pude notarlo. Caí en que estaba llamado a Jellal a su móvil para echarle en cara algo de lo que no tenía la culpa. ¿Por qué él tendría la culpa de hacer un viaje? ¿Por qué él tendría la culpa de qué su hermano me haya roto el corazón y yo no quisiera verlo?

—Es una reunión de trabajo. Un cliente que mi padre quiere que lo vaya a ver personalmente. —Me respondió, con paciencia, como si él se sintiera en la necesidad de darme explicaciones. —Tienes una reunión el día de mañana con Mystogan, ¿verdad?

—No quiero reunirme con tu hermano. —Le confesé con el calor subiendo a mis mejillas, con los ojos llenos de lágrimas que no se atrevían a salir.

—En realidad esto no tiene nada que ver contigo, Erza. —Mencionó y me removí incómoda en el sillón al no entender a lo que se estaba refiriendo. —Mi padre tiene es manía de querer saber que todo esta yendo como él desea, no lo juzgo, creo haber heredado eso de él. El que me mande de viaje y en mi lugar vaya Mystogan es simplemente para hacer uso de su poder, ¿sabes? Quiere ver si me estoy equivocando en algo.

—Puedo ir personalmente a hablarlo con él. —Le sugerí, sabiendo que si fuera otro cliente, cualquier otro cliente esta conversación ni siquiera existiría.

—Me gustaría poder tomar esa clase de decisiones, realmente esta fuera de mi alcance por más hijo del presidente que sea. —Sabía que Jellal me hablaba con total sinceridad así como también sabia que no tendríamos que estar hablando sobre esto, directamente no tendríamos que estar hablando.

—Siento haberte molestado con este asunto. —Era tarde para arrepentirse, ¿verdad? — No tendría que haberte llamado. —Y al fin y al cabo no sabía que resultado esperaba de esta llamada, ser impulsiva tenía sus consecuencias. — Que tengas un buen viaje y suerte con el negocio.

—Erza…

— ¿Si? —Arrastre aquella palabra sin querer, deseaba finalizar el llamado de una vez por todas.

—Ayer Ultear se encontró con su hermano. —Sin darme cuenta había apretado el móvil con más fuerza. —No tendría que hablarte de esto, no después de lo que paso entre nosotros pero ella llegó muy mal y no creo que las cosas hayan salido del todo bien. ¿Podrías hablar con su hermano? Decirle que se comunique conmigo.

—Jellal…—Dude si decirle realmente lo que pensaba o no, al final ¿qué podría empeorar? —No deberías meterte en un asunto de familia, si Ultear hablo con Gray y las cosas no salieron bien es un tema de ellos, seguramente tu prometida quiera remediar errores del pasado pero nuevamente esta pensando solamente en ella, como ya lo hizo una vez. Puedo darle a Gray tu número, puedo decirle que trate de comunicarse contigo pero de ahí a que lo haga… Cada uno carga con sus propios fantasmas y querer tratar de recibir un perdón divino sin recibir las consecuencias de tus actos es de hipócritas. —Hubo un corto silencio donde tan solo podía escuchar la respiración de Jellal, por esa razón sabia que no me había cortado. — Tal vez soy la persona menos indicada para hablar de algo como esto cuando huyó constantemente de mi pasado, cuando me arrepiento de muchas cosas que he hecho.

—No te preocupes, palabras como esas nunca serán mal intencionadas, agradezco tu sinceridad.

Dejé el móvil a un lado de una montaña de papeles y mis uñas comenzaron a moverse inquietas sobre el vidrio marcando un ruidito molesto que retumbaba en la soledad de la oficina. Mañana tenía una reunión con Mystogan.

Como cualquier lunes por la tarde mis ganas para preparar la cena no existían así que a pesar de que mis tacones me estaban matando me dirigí a la tienda de comidas rápidas que quedaba a dos calles de mi departamento, las tiendas yankees me hacían acordar a lo mucho que quería irme de este país. Me dieron una bolsa con mi hamburguesa y papas fritas, llevé una a mi boca.

"Esa iría directamente a mis caderas" pensé mientras salía a paso apresurado de la tienda.

Lo primero que hice al cruzar mi puerta de madera fue sacarme mis dolorosos zapatos, aliviada suspiré cuando mis pies tocaron libres el suelo. Volvía a ser yo en toda mi magnitud.

Encendí la televisión tan solo para que el ruido de aquel aparato cuadrado me haga un tipo de compañía, de un pequeño saltito me senté en el sofá con mi comida a un lado comencé a revisar las redes sociales por las cuales frecuentaba y casi escupo mi jugo al ver que tenía una solitud de Mystogan Fernández.

Rodé los ojos e ignoré la solicitud, ¡no iba a aceptarlo! De ninguna forma. Iba a seguir chequeando pero mi móvil comenzó a sonar, miré extrañada la pantalla cuando en ella apareció un mensaje de Gray.

"¿Dónde estas?"

Decía el mensaje. Aunque no entendí a que venía la pregunta no tarde en responderle.

Mientras masticaba me hundí en el pensamiento que tal vez Gray quería hablarme de Ultear. Mordí mi labio inferior al pensar que seguramente la pelinegra le habría contado que nos habíamos visto hace tiempo o la posibilidad de que mi empresa estaba negociando con la de su suegro, temí que Gray estuviera enfadado con toda las razones de mundo, para mi sorpresa la respuesta que apareció en mi pantalla no decía nada sobre eso, hablaba de Natsu y de que estaba internado en el hospital, sin responderle tomé mis cosas, me puse nuevamente mis zapatos y me subí al primer taxi que paso para dirigirme directamente al hospital.

Mis tacones resonaron en los pasillos vacios, era demasiado tarde para que alguien estuviera dentro del hospital tuve que pagarle al de seguridad para que me permitiera pasar, una enfermera paso por mi lado y quise preguntarle a donde demonios debía dirigirme pero mi mente estaba totalmente bloqueada.

—Erza…

Volteé inmediatamente para encontrarme con un par de grises que me miraron preocupados.

—Vine a penas recibí tu respuesta, ¿qué le paso a Natsu? ¿Dónde esta? —Los brazos de Gray me rodearon con fuerza. — No podía quedarme en casa sabiendo que Natsu estaba aquí…

—Tranquila, lo entiendo. —Se apartó un poco y me miro directamente a los ojos. —No entendí muy bien lo que me dijeron pero al parecer Natsu sufrió una disminución en el recuento de células en su sangre, le están haciendo análisis desde temprano, no he podido hablar con él.

—¿Pudiste verlo? —Gray negó con la cabeza. — ¿Lucy esta aquí? —Volvió a negar.

—Ayer Natsu me llamo diciendo que el padre de Lucy había hablado con él, me dijo algo sobre que Jude le había dicho que quería que dejará a su hija, parecía afectado. —Murmuró el pelinegro. —Intenté comunicarme con Lucy pero no responde.

—Quiero verlo, quiero estar con él.

—Erza … También estoy preocupado pero que estemos los dos aquí no servirá de nada, ni siquiera nos permiten verlo a él. Ve a casa, descansa, te llamaré si algo llegará a suceder.

—¿Estará bien, verdad?

—Es Natsu… —Dijo Gray con una media sonrisa. — Trata de localizar a Lucy, ¿si? Habla con ella, realmente no tengo idea de lo que sucedió.

Asentí. Baje la mirada y suspiré.

—Gray… Me enteré que… que. —No podía terminar una simple frase, me sentí fracasada.

—No es momento para hablar de Ultear, si es de ella de quién quieres hablar, supongo que tendrás tus razones para no haberme contado que ella estaba en el país y las quiero escuchar pero no aquí, no ahora. Natsu nos necesita y no quiero estar ni enojado ni peleado contigo por Ultear.

—Comprendo. Lo siento, te prometo que cuando todo esto pase te contaré mis razones.

Al salir del hospital un par de lágrimas se deslizaron por mis mejillas, traté de limpiarlas con la palma de mi mano y así evitar quebrarme en medio de la calle. En ese momento tenía que hablar con Lucy.

Lucy tenia su propio departamento en el centro de la ciudad, sabíamos que su padre se lo había comprado para que estuviera cómoda a la hora de estudiar cerca de la Universidad, su padre era una hombre con dinero y poder que manejaba todo en la vida de su hija y todos los sabíamos, hasta Natsu, aunque a este último algunas veces le costará verlo de esa manera.

El portero del edificio me conocía así que me permitió pasar, cuando toqué la puerta tuve que repetir la acción unas tres veces más.

—Lucy, sé que estas ahí, ábreme por favor.

Sentí un ruido y luego pasos, Lucy abrió la puerta, sus ojos estaban rojos e hinchados, tenía puesto un pijama y llevaba en la mano una barra de chocolate.

—E-erza. —Dijo con voz temblorosa antes de romper en el llanto. —Natsu me dejo… —Apenas pude enterla en medio de sus lágrimas. ¿Natsu la había dejado? Saqué un pañuelo de mi bolso mientras entraba a la casa y se lo pase, Lucy limpió su nariz. —Gracias. —Me dijo sin dejar de llorar.

—¿Qué paso Lucy? ¿Por qué Natsu te dejo?

—No… No lo sé, vino diciendo que merecía algo mejor, que podía tener una vida mejor, mencionó su enfermedad, ¡como si eso realmente me importará o me impidiera estar con él!

—Natsu esta en el hospital. —Las lágrimas de Lucy se detuvieron y sus ojos chocolate me miraron angustiados y con sorpresa. —No te preocupes, él esta con Gray, esta bien, le hicieron análisis y… Todo saldrá bien.

—¿Qué le paso? ¿Le dieron su medicación cómo corresponde? Seguramente se equivocaron, ¡por el amor de dios! —Lucy se levanto de su lugar, estaba histérica y temblando, iba a sostener su mano y tratar de calmarla pero ella la apartó y se cubrió el rostro mientras el llanto desgarrador se escuchaba en toda la habitación. —Natsu no quiere verme, termino conmigo.

—Natsu te ama. —Le murmuré. —Natsu te ama demasiado, Lucy.

—Entonces, ¿por qué? ¿por qué me dejo sola?! ¿por qué no cumplió su promesa? ¡Dijo que jamás me lastimaría, que estaría conmigo siempre! No puedo estar sin él, Erza, no podría aunque quisiera, y no, no es una tonta obsesión. Estoy enamorada de ese hombre. A Natsu jamás le importó de que familia venía, Natsu jamás tiene malas intenciones, jamás piensa mal de las personas, siempre da segundas oportunidades por que cree que todo el mundo se merece una, es un ser capaz de perdonar y sonreírte sin importar el daño que le hayas hecho, es tan admirable, es tan bueno. Y yo lo perdí. Lo perdí para siempre.

—Eso no es verdad. No lo perdiste, Natsu esta ahí, esperándote por que estoy segura que se siente igual.

—¿Natsu me esta esperando?

—Lo está… —No pude evitar abrazar a Lucy, me dolía verla tan triste. —Tenemos que descansar y mañana a primera hora iremos al hospital. ¿Te paree? —La rubia asintió. —Perfecto, ve a darte un baño prepararé algo para que comas.

Aunque con los chicos simplemente nos llevábamos un par de años no podía evitar que una parte protectora me saliera cuando algunos de ellos estuviera mal, con Gray y Natsu fue toda la vida así, con Lucy que la conocía hace poco había formado un gran vínculo y actualmente no podía evitarlo. Además tenía que cuidarla, por Natsu, sabia que a ese tonto no le gustaría saber que su novia estaba llorando por culpa de él. Ya le daría un buen golpe cuando se encontrará mejor.

Tomé mi móvil y marque el número de Laxus, aunque era tarde sabia que me respondería y así fue, agradecí no verle la cara cuando le dije que no podría asistir ni a la reunión ni la oficina mañana por problemas personales de los cuales no le daría explicaciones por móvil, Dreyar refunfuñó y termino aceptando, me dijo que pasaría la reunión para la otra semana en la cual seguramente Jellal ya estaría presente y sería innecesario que me reúna con Mystogan, se lo agradecí no tenia tiempo para pensar en el pasado en un día como ese, un poco más aliviana por los asuntos del trabajo pero totalmente preocupada por mi amiga me dispuse a preparar una cena para Lucy, algo me decía que seria una noche larga para ambas.

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Buenas! Al fin me digno a subir capítulo, disculpen la demora, la inspiración no fue buena del todo conmigo, espero les haya gustado.

Muchas gracias como siempre a sus hermosos comentarios, me hacen feliz saber que les gusta lo que escribo, siempre con mucho cariño y amor a cada personaje. Cuando empecé con esta historia nunca pensé que gustará fueron una sorpresa muy grata.

Lia: No me hago cargo de tus notas jajaj deberías estudiar. Es verdad, Juvia esta en todas con Gray por eso en este fic pasa algo parecido (: Me alegra saber que la historia te gusta y espero leerte pronto. Un beso enorme!

Anashi: ¡Es un honor que leas mi Gruvia! Eres Anashi de Amor Yaoi, ¿no? Yo leo tus historias siempre, me encanta tu manera de escribir y pf, como me haces sentir en cada capítulo. Es más ayer encontré tu nuevo trabajo y ya estoy esperando el próximo capítulo. Espero volver a leerte por acá. Muchas gracias por tus palabras. Un beso enorme!

Shuvia: Gracias linda! Que bueno que te guste tanto. No te preocupes los celos de Gray se verán en más de una ocasión en lo que queda de la historia, te mando un abrazo.

Lymar Vastia: Hola, gracias, espero te haya gustado el nuevo capítulo, y Manzana Prohibida lo actualizará más tarde seguro, más tardar mañana. Un beso enorme.

Nuevamente gracias a todos, un abrazo fuerte y que tengan un hermoso fin de semana.

Sugar.