CRÉDITOS A MASASHI KISHIMOTO POR LOS PERSONAJES

Derechos Reservados: Ela Forcela


WHEN BLOOD CALLS


Junto a tí

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El desayuno estaba listo, una mesa con deliciosa comida la adornaba en aquel comedor. A pesar de haber demasiada, las sirvientas seguían situando más platillos, parecía un tipo de celebración "sencilla".

En una de las habitaciones del segundo piso, la joven adulta estaba parada frente al espejo peinando su cabello rosa con un corte por arriba de los hombros. Ella lucía un vestido sencillo color crema, adornado en el bolsillo derecho a la altura del pecho por un gafete del Hospital Privado de Tokio con su fotografía. Y en los pies, unos zapatos negros, que a simple vista se veían cómodos.

Después de acomodar su cabello, ella se colocó sus aretes y tomó el perfume que posaba en el tocador roseándoselo por detrás del cuello.

-Tú padre mando a las sirvientas a que hicieran un desayuno especial para Sarada- dijo Sasori entrando a la habitación, mientras acomodaba su corbata.

Sakura sonrió ligeramente con las facciones más maduras en comparación cuando tenía dieciséis años -Iré a verla- ella salió de la habitación, dirigiéndose a otra pasando unas cuatro puertas.

Antes de tocar, la puerta se había abierto, como si la persona ya estuviera esperándola.

-Te habías tardado- expresó seriamente una niña con el rostro tierno igual al de Sakura, la gran diferencia eran su cabello y color de ojos, negros ónix.

Sakura entró a la habitación, apoyándose en la pared -Es tu primer día de escuela Sarada, y tu abuelo está haciendo un gran banquete, es mejor que te apresures-

La niña acomodó sus lentes de una manera intelectual -¿Qué tiene de especial eso?- preguntó frunciendo el ceño.

Sakura rió -¿Te despertaste de mal humor?- cruzó los brazos

-Solamente, no se me hace algo relevante mi primer día de clases- contestó tomando una mochila de su escritorio y pasando por un lado a su madre, hasta salir de la habitación.

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-Un brindis por el primer día de mi nieta- alzó la copa Kizashi Haruno sonriendo ampliamente.

Los adultos que desayunaban elevaron las copas y brindaron, a excepción de Sarada la cual continuó comiendo como si no pasara nada enfrente de ella.

-Bien, las llevaré- dijo Sasori seriamente -Andando-

Los tres se levantaron de sus asientos, y se situaron en marcha para hacer sus respectivas labores.

Dejaron primero a Sakura en el hospital, ella bajó de la camioneta, para después pararse y sonreír por la puerta principal -Nos vemos en la tarde- gritó ella.

Al arrancar, el silencio incomodo se apodero de aquel viaje del hospital a la escuela.

-¿Qué harás hoy en tu trabajo papá?- preguntó Sarada un poco intimidada.

-Eso no te importa ¿o sí? - Sasori contestó en un tono prepotente

-Soy tu hija y creo que…-

Él rió burlándose -¿Sabes algo Sarada? Gracias a ti disfruto de muchos beneficios, pero igual aborrezco otros, así que no estoy del todo agradecido el que tú estés aquí- guiñó el ojo.

Ella bajó su mirada mostrando tristeza, apretando el puño hasta hacer enrojecer sus nudillos aguantando las ganas de llorar -¿Sabes algo? A veces me pregunto si eres en verdad mi padre, porque un padre se supone que siente orgullo por su hijo y no desprecio como siempre lo haces conmigo-

Sasori, se estacionó en la puerta principal del colegio. Y Alzó la mirada para observar a Sarada por el retrovisor -Lo único que reconozco de ti, es que no eres tan tonta como pienso-

-¿Qué quieres decir con eso?- frunció el ceño

-Bájate-

Ella tomó de una manera brusca su mochila y bajó de la camioneta. Esperó a que se fuera para así caminar hacia la puerta del colegio. Al pasar observaba como sus compañeros habían sido acompañados por sus padres, sonrientes y nerviosos por el primer día de clases.

-¡Sarada!- dijo una niña por detrás de ella.

-Hola, Chocho- sonrió Sarada al darse la vuelta y ver a su amiga.

Una niña morena, con un problema con la comida mostrándose claramente en su físico, era la mejor amiga de Sarada -Saliendo iremos a comer ¿Verdad? Hay que celebrar- dijo emocionada.

Sarada rió -¿Hamburguesas?-

-¡Si!-

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-Hoy se cumplen diez años, por tu buena conducta, se te han reducido los quince años de cárcel que se te habían otorgado con anterioridad… eres libre, joven Sasuke Uchiha-

Las facciones maduras, siendo ya todo un hombre. El cabello negro un poco más largo y aquellos ojos negros más afilados también. Aquella noticia la tomó con total indiferencia, como si no fuera nada relevante.

-Prepara tus cosas y sal de aquí-

Él salió de aquella oficina, para dirigirse a una habitación donde se encontraban sus pertenencias. Ya estando en su celda, empezó a guardar todo en una mochila.

-¿No te pondrás tu ropa?- preguntó un chico de cabello naranja, al ver que Sasuke no se cambiaba el overol.

-Ya no me viene, Jugo, era cuando tenía quince años- contestó sin mirarlo.

Jugo se levantó se la cama y sacó una muda de ropa -Tomalá-

-¿Por qué me la das?-

-Los idiotas de aquí tienen la mía guardada, así que cuando salga tendré ropa. La que te estoy dando me la trajeron hace dos años, pero no la necesito-

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El aire fresco, y esas ganas de correr sin rumbo se apoderaron de su cuerpo. Caminó y caminó. Al pasar por una gran ventana vio su reflejo, notó que necesitaba un corte de cabello, y claro ropa nueva, solo tenía la que llevaba puesta, una camisa blanca y jeans de mezclilla, lo cuales le quedaban demasiado grandes.

Suspiró al recordar que no tenía ninguna moneda. Continuó caminando, pesando mil cosas de como generar dinero de forma rápida.

Pareciendo que el destino empezaba a ponerse a su favor. Una mujer de una edad mayor y cabello largo hasta la cintura color castaño, vistiendo de una forma elegante, estaba obstruyendo la avenida, debido a que su camioneta se había detenido por alguna falla.

Sasuke caminó hasta llegar a donde estaba ella -¿Qué sucede?-

-¡No lo sé! ¡Solamente empezó hacer ruidos raros y se detuvo! Y necesito que llegue alguien y la reparé, tengo una reunión importante en estos momentos- respondió con desesperación.

-¿Puedo revisarla?-

-¡Hazlo Rápido!-

Él obedeció. Al abrir la delantera de la camioneta, empezó a revisar el motor, los cables, la batería… Pasaron unos dos minutos, ella se empezaba a desesperar un poco.

Después de cinco minutos, la camioneta encendió. La mujer dio un saltó de alegría al verlo -¡¿Qué tenía?! ¡¿Cómo le hiciste?!- preguntó apresurada

-Solamente tenía una banda zafada, ya quedó, pero hay que llevarla con alguien que pueda revisar y componer la banda, de todos modos, si llega hasta donde tiene que ir- dijo seriamente sacudiendo sus manos.

Ella entrecerró los ojos y lo miró de pies a cabeza -Me llamo Mei, Mei Terumi- sonrió

Él no respondió.

-Toma- dijo ella abriendo su bolso y sacando un gran fajo de billetes, junto con una tarjeta -Es tu paga por ayudarme con la camioneta e igualmente si necesitas ayuda en un futuro, está es mi tarjeta-

Sasuke tomó lentamente lo que ella le estaba dando y leyó la tarjeta "Presidente de Takeo Kikuchi" -¿Usted es la dueña de esta tienda de ropa?-

-Hay cien franquicias en todo el mundo, para ser exacta- sonrió alagada

A pesar de dicha sorpresa, él no mostró reacción alguna -Solamente acepto el dinero porque lo necesito, señora-

-¿Señora?- preguntó ofendida.

-O lo que sea, adiós-

-Espera- dijo ella deteniéndolo -En serio, si necesitas algo solo llama- colocó sus lentes de sol y caminó hasta su camioneta.

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-Son las mejores hamburguesas del mundo- dijo Chocho dándole un bocado a su comida.

Sarada rió mientras le daba un sorbo a su bebida -No pueden ser las mejores del mundo, sino has comido todas las hamburguesas del mundo… tienes que comprobarlo-

-Da igual, señorita intelectual- continuó la chica disfrutando de la hamburguesa.

En ese momento, la puerta de aquel restaurante se abrió. Sasuke entró y caminó hacia el mostrador para ordenar. Después de hacerlo, se sentó en una mesa atrás de las dos chicas.

-¿Qué harás llegando a tu casa, Sarada?-

-Mmm no lo sé, tengo que hacer la tarea que dejaron hoy, después iré a mis clases de Judo, eso será hasta en la noche, mamá puede llevarme-

-¿Y por qué no lo hace tu papá?-

Sarada bajó su mirada, figurándose en su semblante un seriedad completa -Estará ocupado- sonrió amargamente.

En ese momento los ojos de Chocho siguieron una hamburguesa que la mesera llevaba a la persona que estaba en una mesa atrás de ellas. Sarada chasqueó los dedos para que dejara de distraerse su amiga.

-Creo que quiero otra hamburguesa- dijo Chocho levantándose de su asiento.

-No te había visto por aquí- comentó sonrojada la mesera por detrás de ella.

Sarada escuchó todo, no era nada tonta para no notar que la mesera trataba de coquetear.

Sasuke no contestó, la ignoró más bien.

-Espero verte muy seguido- insistió en seguir hablando la chica.

Él seguía sin contestar.

-Bien- bajó la mirada -adiós- se retiró la mesera ya rendida.

-¿Tenías que ser tan cruel?- preguntó Sarada dándose la vuelta.

Sasuke ignoró a Sarada, mientras continuaba disfrutando su almuerzo.

-¿También no me contestarás?- Sarada frunció el ceño -¿Acaso todos los hombres son así?-

-¿Y acaso todas las niñas son igual de molestas que tú?- habló finalmente ya cansado.

-Al menos no ignoro a las personas, la mesera solo quería ser amable-

-Quería otra cosa, la amabilidad solo era una apariencia-

-Sea lo que sea, lo necesita, está muy serio, tanto que da miedo-

-¿No tienes otra cosa que hacer niña? Deberías estar haciendo tarea o practicando tus clases de Judo-

Sarada cruzó los brazos y suspiró -Eso lo haré luego-

Chocho regresó con una bandeja cargando la hamburguesa que había ordenado, junto con un helado de fresa.

-Te traje un helado Sarada- indicó su amiga sentándose enfrente de ella.

-Gracias Chocho- sonrió levemente.

-Bueno, en verdad estaba en promoción junto con la hamburguesa, pero sería mucha comida para mí, aún que, si no lo quieres, puedo hacer un sacrificio-

Sarada rio -No te preocupes, en los peores momentos nunca está demás un helado- expresó refiriéndose a la pequeña discusión que había tenido con Sasuke.

Él al escuchar lo que Sarada había dicho, automáticamente regresó su memoria diez años atrás…

El paladar de Sakura se deleitaba con un dulce sabor -¿Es un helado de fresa?- preguntó.

-Sí- respondió Sasuke -… fue lo más cercano que encontré a un pastel, feliz cumpleaños Sakura-

Ella sonrió ampliamente -Gracias, en serio no te hubieras molestado. Y no te preocupes, es delicioso, a parte en los peores momentos nunca está demás un helado- rió

Él al terminar de comer, tomó su mochila y salió del restaurante. Mientras caminaba, vio una pequeña tienda de ropa junto a una estética. Entró y después de una hora Sasuke salió vestido diferente, con una camisa azul marino, por encima una chamarra negra, y jeans, combinando todo con unos converse negros. El cabello estaba corto y mejor arreglado, llevaba meses sin haberlo cortado, lo necesitaba.

Caminó hasta llegar a una empresa en una de las grandes avenidas de todo Tokio. Al entrar, fue inevitable que las empleadas le echaran un vistazo y soltaran suspiros, entre ellas hablaban y murmuraban lo bien que se veía. Él no lo notó, y sí fue así, lo ignoró como de costumbre.

-Buenas tardes- dijo la recepcionista algo ruborizada –¿En qué puedo ayudarlo? -

-Deseo hablar con Naruto Uzumaki-

La recepcionista sonrió levemente -El joven Naruto está en una reunión importante, si gusta esperarlo, en cuanto salga yo le avisaré que usted lo está aquí-

Sasuke aceptó con la cabeza.

-¿De parte de quién?-

-De Sasuke Uchiha-


Hola! aquí un nuevo capitulo, espero y lo disfruten mucho. También de paso las invito a leer mis otros Fanfic, sé que les gustará ;)

Gracias!

Ela Forcela