Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.


Sin Caer en el Amor


"Como sea y lo que sea pero con vos."


Veinte

Olía a vainilla, una aroma tan dulce y fresco que se mezclaba fuertemente con el aroma que desprendía el sexo. La cama de Juvia era cómoda y más si la tenía a ella entre brazos, desnuda, abrazándome mientras su mano acariciaba mi pecho. Se levantó tímidamente queriendo ocultar su desnudez, rodeé su cintura con mi brazo para hacerla volver a mi lado.

—Un rato más… —Murmuré.

—Juvia iba a preparar el desayuno… —Se excusó mientras una risa contigiosa sonaba y hacia latir más fuerte mi corazón.

—Podemos… Ya sabes… Desayunar en la cama. —Comenté moviendo mis cejas de arriba abajo, ella golpeó mi hombro, su risa volvió a sonar y jamás me había sentido tan feliz, debía ser un sueño. No recordaba la última vez que alguien me había hecho sentir así hasta esos momentos, esos momentos que compartía con ella.

Después de más besos y caricias nos sentamos en su sala a tomar leche con cereal, un desayuno americano y nutritivo según la bella mujer que tenía a mi lado. Por primera vez, de todas las veces que había pisado la casa de Juvia, presté atención a los cuadros que tenía colgados. En ellos se veía a una niña muy sonriente. En algunas fotos con vestidos coloridos y en otros con pantalones y zapatillas.

— ¿Esa eres tú?

—Es Juvia.

— ¿Ellos son tus padres? —Pregunte señalando la fotografía que estaba colgada en la pared frente a nosotros, la señora era igual a Juvia pero con unos años más, por ende, no tarde en llegar a la conclusión de que era su madre y el señor sonreía, como si estuviera orgulloso de posar con su familia.

—Lo son.

Me di cuenta que amaba a Juvia pero que no sabía mucho acerca de ella, más allá de que estudiaba Letras y las cosas que vivimos juntos. Me molesto. Me molesto que alguien pudiera conocerla más que yo. Quería conocer el mínimo detalle de cada momento de su vida.

— ¿Tus padres viven? —Traté de sonar casual llevando la cuchara llena de cereal a mi boca.

—En Estados Unidos, ellos se quedaron allá. Tienen su trabajo y su vida, me llaman casi todos los días, y los extraño pero Juvia esta bastante cómoda aquí.

— ¿Te llevas bien con ellos?

—Sí… —Respondió con duda. —Es complicado, Juvia piensa que su madre siempre quiso lo mejor para ella pero tiene un carácter complicado, es esa clase de mujer que no se rinde por más difícil que sea el camino y la que te da la fuerza necesaria para enfrentarte a cualquier cosa. Y si ella te dice que puedes, lo terminas creyendo. Y lo terminas logrando.

—Tu madre parece ser alguien sorprendente.

Como tú, callé en mis pensamientos.

—El padre de Juvia es un hombre muy bueno, Juvia lo admiraba mucho, ¡a Juvia le encanta el mar, el agua, los barcos gracias a él! Cuando era niña antes de dormir Juvia siempre escuchaba las aventuras que su papá tenía en el agua. Era tan maravilloso imaginarlo, y el mundo se le hacía tan grande.

—Pareces tener una buena relación con ambos.

Ella asintió pensativa mientras masticaba cereal.

— ¿Eras una niña traviesa?

Alzó una ceja y me miró divertida. Que lindo era verla con esa expresión desde tan temprano.

—Juvia se portaba bien. Ella hacia caso, aunque tenia mucha imaginación.

— ¿En serio? Creo que aún no la has perdido del todo.

—Todas las niñas jugaban a las muñecas, a la cocina, lucían vestidos y peinados bonitos.

— ¿Y tu? ¿No eras así?

—Juvia… Juvia prefería los pantalones y zapatillas, coleccionar figuritas, mirar como los niños jugaban a la pelota, rasparse las rodillas, ver partidos de fútbol sentada al lado de su papá. Una vez intentó ser una buena niña y comportarse como tal, pero se aburrió muy rápido.

Reí. Puso una cara melancólica y mi risa acabo.

—Los padres de Juvia peleaban mucho cuando ella era pequeña. Juvia se metía debajo de las sábanas para que sus gritos no se oyeran tan fuertes. Mamá lloraba y papá la ignoraba, Juvia le tenia tanto miedo a la oscuridad, aun le tiene un poco, pero cuando su madre quedaba llorando ella tomaba fuerzas e iba a buscarla, algunas veces su mamá le gritaba, otras las ignoraba. A veces le decía "Eres su hija, vete con él", a Juvia le dolía tanto.

—Pero tus padres siguen juntos, ¿verdad?

—Con el tiempo supieron entenderse. —Se encogió de hombros. —Papá llegaba más temprano y mamá no gritaba tanto. Juvia también maduro, no se metía en sus discusiones o procuraba estudiar mucho y simplemente ignorarlos.

—Me hubiera dado curiosidad conocerte en la escuela…

—Juvia era de las raritas…—Bromeó. —No era la chica popular, ni la diva, aunque era una de las mejores del equipo de vóley. Me gustaba la literatura y las matemáticas, pero Juvia odiaba biología. Puede culpar por eso a la profesora.

— ¿Y en qué pensabas en esos días? ¿Qué deseabas para tu vida?

—Juvia no sabe. Nunca deseo nada en particular, siempre le dijeron lo que tenía que hacer y hasta donde debía llegar pero nunca se tomaron el tiempo de preguntar si eso era lo que ella quería.

—Pero hiciste lo que querías, ¿verdad?

Cada palabra que Juvia mencionaba se iba grabando en mí, creía que sentir sus alegrías, sus temores, sus vivencias como si fueran propias. Pocas eran las veces que habíamos tenido conversaciones tan profundas.

—Juvia lo intenta lo mejor que puede, lo mejor que le sale. Puede estar equivocándose, puede estar todo muy mal pero ella no quiere rendirse, sabe que es buena en algo y quiere llegar lejos con eso.

—Las personas que se esfuerzan tanto terminan obteniendo lo que desean. Es como una ley de igualdad, equilibrio. Para obtener algo debes dar algo del mismo valor. Tiempo, momentos, sacrificios… pero vale la pena, siempre vale la pena.

— ¿Y Gray? ¿Cómo era en la escuela?

—Era el vago. —Dije con orgullo. —Él que se sentaba al final del salón y escuchaba los primeros diez minutos de clases, mantenía mis notas altas porque nunca me costó estudiar al parecer eso molestaba a los profesores. Cuando Ur enfermó comencé a leer mucho para distraerme y después leía para escaparme, hasta altas horas de la madrugada leyendo, durmiendo de día, volviendo a leer.

—Seguramente se sentía muy solo…

—Lo estaba. O bueno, Ultear era quien me acompañó en ese momento por elección, por alguna razón era a la única que dejaba que se acercara a mí, ambos habíamos perdido lo más importante de nuestras vidas creíamos entender nuestro dolor pero fuimos dos mocosos que hicieron las cosas bastante mal.

El silencio me incomodó, mencionar a Ultear no había sido una brillante idea pero en ese momento quería que Juvia supiera hasta el mínimo detalle de lo que también había pasado en estos años que no estuvimos juntos, que me conozca a ese punto, presentarle al peor de mis demonios y que aun así decida quedarse.

—Mentí muchas veces, ¿sabes? Muchas veces dije ser fuerte y en realidad quise acabar con mi vida. Es complicado cuando sientes la soga alrededor del cuello pero no caes del todo pero tampoco deja de apretar. —Los ojos azules me miraron tan fijamente que sentí mi cuerpo entero temblar, jamás me había abierto tanto con alguien. — Era un niño, perdido y con miedo. Mi brújula se había roto y no podía retomar un ritmo de vida normal, estuve más de un año con recuerdos atormentándome, en lo que hubiera podido hacer, culpándome, culpando al resto. Grité, lloré, lloré hasta no tener más lágrimas, hasta que al hablar del tema se convirtiera en una mirada apagada y distante. Pensé que si moría, si moría todos estarían mejor, tendrían un problema menos con que cargar. Pensé que mi vida no valía nada, ridículo, ¿no? Triste, ¿no? No Juvia, no me mires con esa mirada por favor…

Odiaba esa mirada, ¿cuántas veces me habían visto con lastima? Como si fuera el pobrecito niño solitario que había quedado nuevamente solo en el mundo.

Por un instante creí que Juvia quería agregar algo pero no me dijo más nada, comió en silencio lo que quedaba de su cereal sin ni siquiera dirigirme la mirada, di por terminada nuestra conversación. Al menos ese tema.

Una duda asomo en mi cabeza, y es que deseaba preguntarle a Juvia acerca del asunto que tanto venia a charlar Lyon, pero mis inseguridades eran mayores, ¿dónde había quedado el Gray que tenia el mundo en la palma de su mano?! Temía escuchar una respuesta que no me agradará, ¿dónde iba a conseguir una cara para reclamarle algo? ¿Iba a callar y ya?

El sonido de mi móvil nos sobresalto ambos, era Lucy.

—Ey… Hola. ¿Cómo va todo?

— ¿Qué con esa voz sensual? ¿No puedes atender el móvil como alguien normal?

Esa voz. Esa odiosa voz, por primera vez en la vida, me hizo sonreír.

—Cállate, tu voz suena a zorro con moquillo.

—Seguro me envidias por que estoy rodeado de hermosas enfermeras que… ¡auch! ¡Era broma, Lucy!

Reí, Juvia me miraba entre divertida y un poco confundida, aleje un poco el móvil.

—Es Natsu. —Le comuniqué y ella asintió con la cabeza para luego hacerme una seña con su mano de que le mandara saludos.

—Lucy me dijo que estuviste toda la noche en el hospital cuando ingresé…

—No me dejaron verte pero ni que pudiera dejarte ahí solo. Te vi por la puerta, me asusté. Perdón que te lo diga pero no puedo creer que hayas pasado por situaciones así y no me hayas dicho ni una palabra, me dan ganas de golpearte mucho.

—…Gracias.

— ¿Qué mierda agradeces?

—No lo sé, Lucy me obligo a que te llamara, yo no quería.

—Eres un idiota… ¿Lo sabes? Oh, Juvia te manda saludos.

—¿Estas con ella?

De fondo se escuchó la voz de cierta rubia preguntando: "¿Ella? ¿Quién?"

—Sí, pase la noche en su departamento.

Sonreí divertido al ver las mejillas de Juvia rojas como una manzana madura.

— ¿Ella no sabe, verdad? —El tono que Natsu había usado no era de enfado o de algo parecido, me sorprendió.

—No. En todo caso creo que tampoco tendría que ser yo quien le diga.

—Es amiga de Lucy…

—Por eso, supongo que le gustaría más enterarse por ella. —Hubo cierto silencio. Suspiré. —Avísame cuando estes en tu casa y pueda visitarte.

—Bien. Estaremos en contacto.

Al finalizar la llamada, la preocupación y el agobio que sentía en mi pecho disminuyo, al menos un poco. Era bueno saber que Natsu estaría bien, que estaba bien con su novia, ¡que ganas de preocuparnos! Tenia que llamar a Erza, ella se veía mucho más afectada, y hace tanto que no nos juntamos a tomar unas. Me pregunto que me dira si le comento acerca de mis sentimientos. Seguro se lo tomaría bien, me hablaría de casamiento e hijos. Scarlet, como toda mujer, era una fantasiosa de primera, me compararía con una de sus novelas eróticas. Juvia levantó las cosas del desayuno y yo me di una ducha rápida. El agua fría relajó cada uno de mis músculos tensos. Cerré los ojos, deje de pensar. Habían pasado tantas cosas este último tiempo, mi vida era un sinfín de sorpresas. La más grata sin duda había sido Juvia.

Cuando estaba en el pasillo la vi al final, sentada en su escritorio, con un lápiz entre los labios y una expresión seria, pocas veces la había visto de esa forma. Era sensual, hasta en el mínimo de sus gestos. ¿Esto era estar enamorado? Con Ultear no me pasaba… Me acerqué, sabia que aunque no hubiera hecho ningún sonido su cuerpo se estremeció al sentir la cercanía del mío. Acaricié sus hombros.

—Debo ir al departamento, aunque tengo muchísimas ganas de quedarme.

—Juvia quiere que se quedé…

—Puedo volver. Claro, si quieres…

Ella sonrió, apoyó su cabeza sobre mi abdomen, levantó su rostro y me miró. Esos ojos azules eran tan dulces, me trasmitían mucha paz. Una paz que pensé que nunca volvería a recuperar.

Besé sus labios una y otra vez antes de irme, hasta que sus labios quedaron rojos e hinchados por cada uno de mis besos. Sus labios rojos eran demasiado provocativos.

Maldije el tráfico de mediodía, las complicaciones de vivir en el centro de una ciudad movida, cuando llegué a mi edificio tuve que correr para subir el ascensor. ¡Era un día de éxitos! Carraspeé cuando reconocí la melena pelirrosada, esos shorcitos de jean y esas piernas largas.

—Buenas. —Saludé y apreté el botón que correspondía a mi piso. Rápido, sube, sube, sube.

—Gray, tanto tiempo. ¿Cómo has estado?

—Muy bien, gracias. —Giré levemente para observar los ojos verdes. —¿Y tu Meredy?

¡Genial! Esa sonrisa sensual era un "tengamos sexo", ahora que lo meditaba hace bastante que no me encontraba en situaciones de este tipo, cuando antes era algo de todos los días.

La imagen de Juvia golpeó mi cabeza, la de arriba y… la otra. No podía creer que ambas se habían puesto de acuerdo. Las puertas se abrieron y me tocó bajar.

—Bueno, ¡nos vemos! —Hice un gesto con la mano y mi mueca se agrandó al ver a alguien sentado en la puerta de mi depto. ¿Siguen mis éxitos? Volví a maldecir, tendría que haberme quedado con Juvia.

Mis pasos se hicieron cada vez más lentos hasta llegar a pararse por completo. El cabello negro cubría el rostro de la persona sentada allí aunque era imposible que no la reconociera.

—¿Ultear?

Su cara tenía lágrimas secas, el maquillaje corrido y ojos hinchados. Al verme nuevas lágrimas comenzaron a salir.

—No tenia donde ir… —Dijo con voz quebrada.

Tragué saliva. Mentía si decía que no me afectaba verla en ese estado. Me acerqué, me senté a su lado. No iba a abrazarla, no iba a fingir afecto.

—¿Qué paso? —Pregunté con preocupación, por que eso era algo que no podía evitar.

Silencio. Suspiré. Ultear no me iba a decir, no, hasta que se calmará. Me puse de pie y busqué la llave en el bolsillo de mi pantalón y tras abrir la puerta carraspeé.

—Anda, pasa. —Trate de mirarla fijamente y que todo, por más incómodo que sea, se diera de forma natural.

—No quiero causarte problemas.

—No eres un problema. Eres mi hermana. —No podía dejar a la hija de Ur en la calle.

—Gray…

Saltó básicamente a mi cuello, me abrazo con tanta fuerza que pude comprender que sea lo que sea que le haya pasado le estaba doliendo de verdad.

—Deja de llorar, por favor.

Una vez que estuvimos dentro ella se sentó en el sofá, preparé café y me senté tomando cierta distancia. Nunca me planteé la situación actual asi que no sabia exactamente como tomar todo esto que estaba pasando.

— ¿Me vas a decir qué pasa? ¿Qué con eso de qué no sabias a donde ir?

—Tuve una discusión muy grande con mi prometido y las cosas… Las cosas no terminaron del todo bien.

—Ultear… —No sabia que decir, esas cosas no me interesaban para nada, ¡no me importaban! El tema estaba en que el cariño que tenia por mi "hermana" seguía estando allí y obvio, me dolía verla en ese estado tan deprimente.

—Sé que no quieres ni verme, menos después de nuestra ultima discusión pero de verdad, de verdad que siempre te tengo presente Gray, y fuiste mi primera opción, no podía quedarme con él.

Su llanto desgarrador me daba pena. De cierta forma, me hizo acordar a mi tiempo atrás.

—Puedes quedarte si quieres, pero no demasiado tiempo.

—¿De verdad?

—Sí. Eres mi hermana. Ten en cuenta que no lo hago por ti, lo hago por Ur.

Ella bajo la mirada. —Supuse que era por ella, me gustaría que no sea así pero…

—Pero nada. Quédate ahora pero consigue donde irte.

Tensión. Mucha tensión. Serían días complicados.

.

.

.

Continuará.


Buenas! ¿Cómo están? Me tarde un poquito con el capítulo. La mitad lo tenia escrito hace un montón, el resto se fue dando en la semana.

Ehmn, todavía no tengo Internet asi que por eso no he respondido a sus reviews, perdón! Pero me tomaré el tiempo de responder ahora.

Lia: ¡Gracias por todavía estar por acá! En cuanto a tu pregunta si leo el manga, puedo darte mi opinión cuando quieras… No recuerdo si tenes cuenta, pero mi twitter y mi face están en mi perfil, podes buscarme y hablamos cuando quieras. Un beso enorme.

NoahhChan: Exageras. Me haras sonrojar. Que bueno que mis escritos te lleven por un ratito a otra parte, es genial lograr eso. Gracias por seguir ahí, de verdad. Cariños enormes!

WaterJuvia: Nena! Tanto tiempo! No te vuelvo a abandonar! Me tengo que pasar por tus fics. En cualquier momento. En cuanto a lo que quiere Lyon… Solo puedo adelantarte que no es nada bueno. Gray lo presiente. Jajajaja prometo traerte más lemmon pronto. Un beso linda.

DanaLovesOhana: No te preocupes, va a llegar el momento donde Gray va a decir muy bien todos sus sentimientos. Hay que entenderlo a él también, ha pasado cosas complicadas, es una enorme barrera que puso para no sufrir. En fin, se va a ir dando cuenta solo de las cosas. Gracias por seguir acá. Besos.

Castnny: ¡Lo acepto! Ahora solo tiene que decirle que la ama. Complicado. Oh, ¡Feliz cumpleaños! (super atrasado :c ) Y no me agradezcas tanto! Escribo por que me hace feliz escribir, y lo subo por que hay que aportar Gruvia al mundo (._.)/ Besos! Nos estamos leyendo.

Pannanti: ¡Muchas gracias? Woah, soy tu primer reviews? Que linda. Gracias por leer mis fics, prometo traer muchos más (; Un beso! Y espero seguir leyéndote.

AmeliaCipri: ¡Gracias, gracias, gracias! Vos sos una de mis lectoras más antiguas, y que vengas y me digas "estoy feliz de que hayas vuelto", son geniales, realmente son geniales. Jerza, uhm, el jerza me esta dando dolor de cabeza, pero se viene eh! Y se viene con todo! Creo que te di un adelanto con este capítulo. Espero tus conclusiones! Un beso linda.

Taty: También te extrañe jajajajaja Gracias por seguir acá. Y ando con muchas de leerte, tus comentarios siempre me sacan sonrisas. Nos estamos leyendo, ¿si?

Mou: ¿En serio? No vale, vos sabes el giro que van a dar las cosas. Gracias por leerme. No me voy a poner cursi acá también eh! Te amo. Mucho.

Hay como tres Guest que no sabría como diferenciar pero bueno, quiero agradecer por las advertencias! No se preocupen muchachos, ya veré como hago con "Manzana Prohibida"

Creo que eso es todo. ¿Se dan cuenta que ya estamos en el último mes del año?! Y este fic ya cumplió un año. Como pasa el tiempo. Gracias a todos, de verdad.

Tengan un excelente fin de semana!

Sugar.