Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.
Sin Caer en el Amor
"Tropezamos con la misma piedra porque somos torpes"
Veintiuno
Ur solía decía decirme que no existían las malas decisiones ya que si las cosas no salían de la manera que tu deseabas obtenías al menos el saber que ese no había sido el camino correcto. Por mucho tiempo creí que seria así, luego me di cuenta que a veces tomando la decisión incorrecta uno pierde más de una oportunidad. Oportunidades que muchas veces no vuelven…
No me arrepentía de las decisiones que había tomado a lo largo de mi vida, no es como si hubiera vivido mucho, pero al menos estaba un poquito orgulloso de ser lo que era, no era suficiente pero era mejor de hace un par de años, ¿no? Había superado una crisis enorme de mi existencia y había sanado heridas que dejaron cicatrices externas.
El problema se encontraba en cuando el pasado te golpeaba de tal forma que se volvía presente.
Hace una semana que venia conviviendo con Ultear, lo llevábamos bastante bien pero era imposible no sentirme alterado por su presencia.
Ultear era esa parte de mi pasado que deseaba olvidar con todas mis fuerzas, al menos una de las tantas cosas que deseaba olvidar con todas mis fuerzas.
Ella siempre encontraba la forma de volverme parte de su juego, y aunque no sabia que era lo que estaba jugando ahora, tampoco me daba curiosidad.
Hasta compartir la sala en absoluto silencio se me hacia escalofriante, varias veces aparte la mirada de mi libro para observarla y ella fingía no darse cuenta, porque era obvio que se daba cuenta.
Queria que notara que su presencia me afectaba, quería que se fuera. Cuanto antes. Todo esto estaba mal, muy mal.
Esa misma tarde fui a la casa de Natsu, el día anterior le habían dado el alta del hospital, supongo que la semana de él había sido mucho más complicada que la mía, las veces que pudimos hablar por móvil me di cuenta que estaba cada vez más animado. Me alegraba por él.
Cuando estábamos por abrir un paquete de comida basura lo miré entrecerrando los ojos, el ladeo la cabeza de un lado a otro.
—No le diras a Lucy, ¿verdad?
—Sería capaz de matarnos si se entera. Por el bien de ambos no le diremos. —Murmuré.
El paquete pasaba de mano en mano, no hablábamos de nada en particular, Natsu me comentaba cada tanto algunos de los nuevos tratamientos que estaba considerando hacerse, era increíble como la medicina avanzaba, había datos de los cuales no tenia la mínima idea.
—¿En qué piensas? Te quedaste callado de golpe. —Dijo Natsu con una leve sonrisa.
—Pensaba que seria genial que todas las personas sepan acerca de estos datos sobre el VIH, uno lo asocia tan rápido a una enfermedad mortal cuando la mortalidad de una persona con este virus es tanta como la de alguien que no esta enfermo.
—Bueno, es que, las sociedades siempre se encargan de ese tipo de cosas. —Comentó para luego soltar una pequeña carcajada. Lo miré divertido. —Critican a los diferentes, ¿no crees? Por ejemplo, tu has pasado por una situación similar, ¿recuerdas cuándo a Ur le comenzaron a hacer la quimio?
Asentí con la cabeza, sin entender muy bien a que iba Natsu.
—Bueno, empezó a verse diferente, era algo normal por la enfermedad que ella tenia pero cuándo tenía el pelo por sus hombros no llamaba la misma atención que cuando se quedo sin el, ¿verdad? Estoy seguro que las miradas de los demás te pesaban más a ti que a Ur. Recuerdas a la chica desagradable del bus, ¿no?
—Sí. La recuerdo. —Mi entrecejo se frunció. —La que dijo que me alejará de Ur por que el cáncer era contagioso.
—La sociedad siempre habla de más sobre aquello que… No sabe.
—¿Hablaras con el padre de Lucy?
—Esta en nuestros planes, quiero dejar pasar un poco el tiempo para recuperarme bien, no quiero ir a verlo recién salido del hospital aunque no lo quiera admitir me siento un poco débil. ¿Y tú?
—¿Yo qué?
—Desde que llegaste tienes cara de pocos amigos.
—No soy una persona muy amistosa que digamos…
—Vamos Gray, te conozco, algo te pasa.
Suspiré. Era imposible engañar a alguien que conocía hasta mi mínimo gesto.
—Ultear esta viviendo en casa. —Fui al grano.
—¿Qué?! —Un poco más y el grito que había pegado el pelirrosado me rompía el tímpano.
—Llegó a casa diciendo que se había peleado con su prometido, que no tenia donde quedarse, ¿qué podía hacer? No podía dejarla en la calle… Es mi hermana.
—¡Claro tu hermana! Gray, ella es una zorra… —No pude evitar hacer una mueca. —No, no me hagas caras, lo es. Se aprovechó de ti y ahora tú… Eres un idiota, amigo. ¿Ha pasado algo entre ustedes? Oh, que mierda estoy preguntando, ¡es obvio que paso algo!
—No ha pasado nada.
—¿No ha pasado nada?
—Nada.
—¿Ni una miradita lujuriosa? Gray perdón, eres mi amigo y todo pero ambos sabemos que el sexo es algo que te gusta y que Ultear fue…
—No ha pasado nada, maldición. Yo…es que Juvia…
—¡Juvia! Me olvidaba de ella. ¿Qué te dijo ella sobre Ultear? ¿Sabe de ella?
—No hemos hablado esta semana. —Volví a suspirar. No podía ver mi cara en ese momento pero sé que al verla la expresión de Natsu se suavizó. —Ni una llamada, ni un mensaje, no me responde a nada.
—¿Pelearon? ¿Le hiciste algo, Gray?
—No, jamás le haría algo malo de nuevo. No sé… No quise aparecer en su departamento, al principio pensé que tal vez algo le había pasado pero a los pocos días Erza me hablo diciendo que había visto a Juvia cerca del centro, que hablaron animadas pero no me dijo más nada…
Natsu rió, rió a carcajadas. Al principio me sentí bastante ofendido, no había nada gracioso en todo lo que le había contado pero él siguió riendo hasta las lágrimas.
—¡Jamás pensé que Gray Fullbuster se enamoraría! ¡Míralo!
—Cállate, te estoy diciendo que no me responde y tú te burlas…
—¿Quieres qué le pregunte a Lucy? Ella seguro sabe si le pasa algo. —Natsu me ignoro completamente.
—No quiero verme tan desesperado. —Gruñí.
—Pero lo estas, ¿o no?
—Maldita sea, Natsu. ¡Necesito saber de ella! Voy a volverme loco.
—Tranquilo, trataré de averiguar lo que pueda. —Respondió entre risas.
Después de volver a casa medité sobre lo que había hablado con mi mejor amigo, mi pasado con Ultear, mis decisiones, mi pasado sin Ultear, mi presente, mi presente con Juvia, y mi futuro… Natsu tenía mi misma edad pero estaba parado del otro lado de la calle, firme y sin dudas cuando sus problemas tenían el doble de tamaño que los míos. Sabía lo que quería y hacia donde quería ir. Eso me hacia sentir bastante inmaduro, bah, a quien engañaba, lo era. ¿Y si Juvia se había cansado de mi? La idea de perderla me afectaba en cierto modo, quería a Juvia, amaba a Juvia pero mis inseguridades eran mis obstáculos a vencer. ¿Y si decidía ponerme serio? ¿Qué cambiaria entre nosotros?
Como siempre busqué ayuda en mis amigos más cercanos: los libros.
Las sugerencias eran variadas y de todo tipo, no había definición de amor mejor descrita de la que puede llegar a aparecer en la literatura. Los escritores actuales desarrollaban historias de amor bastante bien, captaban al lector pero no lo suficiente como la literatura de antes, donde el amor era un poco más directo, más original. Como el famoso caso de Romeo y Julieta, hermoso y trágico, que termino con la muerte de ambos, ¿entonces el amor era trágico? Podía dirigirme al mito de "Paris y Helena" otro suceso triste desde el punto de vista del lector, su amor descontrolado provoca la tan conocida: Guerra de Troya. El amor era maldito, según Platón, una enfermedad mental grave. Sin embargo también podía citar a "Odiseo y Penélope", la fidelidad de su mujer, esperando por tantos años … Y bueno mi querido Shakespeare no se dedico solamente a escribir sus tragedias también ha escrito comedias como " El sueño de una noche de verano" donde la risa abunda entre líneas.
Esa madrugada la intensa lluvia logró despertarme, en la soledad de mi habitación murmuré su nombre, me dediqué a pensarla en silencio.
Durante la tarde después de clases nos juntamos en un bar cercano a la vuelta de la Universidad, organizamos un par de trabajos y me puse al día con los proyectos individuales.
Mi trabajo había terminado pero tenia una tentadora oferta de Zero, aunque estos días habíamos hablado poco y nada, llegó a mencionarme que se sentía un poco enfermo. Le aconseje ir al medico pero ese hombre era demasiado terco. Antes de volver a casa pase por lo de Maria, ¡hace tanto que no la veía! Su sonrisa hizo que me olvidará un poco de mis negativos pensamientos.
Por la noche volví a sentirme inestable, algo me faltaba.
Otra madrugada donde la lluvia me despertó, vi su foto, admití que la extrañaba.
Pasaron tres días más donde no tenia noticias de Juvia. Varias veces había estado tentado de mandarle algún texto, de hacer sonar su móvil y tratar de escuchar su voz pero en temas del amor también era bastante cobarde.
Maldije mientras me servía café, apenas noté la presencia de Ultear cuando avanzó en la cocina.
—Buenos días. —Saludó. —¿De mal humor, Gray?
—No es tu asunto. —Me senté e incliné mi cuerpo sobre la mesa. Volví a maldecir internamente, ¡no tendría que haberle respondido así a Ultear! —Perdón, no es un buen día.
—Pero recién comienza. —Rió. Dejó la taza que tenia entre sus manos y se acercó colocando una mano sobre mi hombro. — ¿Ha pasado algo? ¿Quieres hablar sobre ello?
Sus ojos oscuros habían perdido ese brillo que tiempo atrás habían logrado atraparme. Negué con la cabeza y trate de moverme lentamente para impedir su contacto.
—No, la verdad prefiero no hablar del tema contigo.
—Entiendo. —Susurró, de repente sentí ambas manos en mis hombros, me tensé con el leve masaje proporcionado. —Estas tenso. Relájate.
—Ultear… —Mi tono de voz sonó peor a lo que en realidad quería que sonara.
—Gray… Es solo un masaje.
Sus manos fueron bajando por mi espalda. Cerré los ojos. Sus manos, las veces que me habían tocado, su tacto había perdido la calidez que alguna vez había sentido. Su respiración en mi nuca, sus labios en mi cuello. Sentía algo en la boca de mi estómago, no era nostalgia, no eran ganas de besarla, no eran ganas de tocarla, mi estómago se retorcía y la imagen de Juvia con lágrimas en sus mejillas golpeó mi cabeza, me sentí helado.
—Basta. —Me puse de pie, un poco de café se derramó sobre la mesa. —Esto esta mal, esto ya no funciona así. —Señale a ambos, no podía decirle lo mucho que esto me estaba dando asco. —Somos hermanos y eso es todo, ¿entiendes?
—Me cuesta entenderte. —Ultear de cruzó de brazos, claramente ofendida. Sus actitudes de pendeja me daban exactamente igual.
—Bueno, tampoco me importa mucho si logras entenderme o no mientras que esto no vuelva a suceder. Esta mal, no quiero que esto vuelva a pasar.
Ultear no agregó más nada, bajo su mirada, claramente enojada, molesta. El ambiente tenso era insoportable.
—Quiero que te vayas. —Agregué.
—No tengo a donde ir.
—No me importa, veté. Estas aquí por Ur pero si esto sigue así la terminaría decepcionando otra vez.
Avancé hacia la puerta, debía salir de ahí. Iba a ahogarme.
—¡No me iré!
Antes de poder reaccionar tenía los brazos de Ultear rodeándome. Suspiré, trate de apartarla.
— ¿Qué estas haciendo?
—Gray, yo lo siento tanto, me di cuenta que… todo este tiempo te extrañe tanto.
—Suéltame Ultear.
—¡Perdón! ¡Perdón! Se que te he hecho daño… —No podía creer la cantidad de lágrimas que recorrían las mejillas de Ultear. Cierto punto dentro de mi se quebró cuando la vio en tal estado. —Me arrepiento tanto de haberte dejado solo, no tendría que haberte hecho eso, ¡Gray te amaba! ¡De verdad te amaba!
Escuchar esas palabras en ese preciso momento me quebraba completamente. Hubo un momento donde las necesite con el aire que respiraba pero ahora había aprendido a sobrevivir sin ellas, ahora eran veneno puro que lo único que lograba era infectarme, desgarrarme por dentro.
—Mientes, deja de mentir.
—Claro que no, Gray. Te amaba tanto…
—¡Cállate! —Incapaz de alejarla, ella alzó sus ojos, fijando nuestras miradas. Recuerdos, dolor, tristeza. Podía verlo con claridad. —¡No haces mierda a la persona que amas! ¡Me estaba muriendo, Ultear! Estaba podrido por dentro y tú te fuiste con el primer infeliz que te prometió cambiarte la vida y llevarte a Inglaterra. ¡Si ese es tu amor me da asco! —Un empujón seco basto para hacer que me soltara sin lastimarla. Busqué mis llaves desesperadamente sobre el escritorio, varios libros cayeron en el intento de querer encontrarlas.
—Gray, Gray… Por favor, Gray escúchame.
—Vete de mi casa, no quiero verte cuando vuelva. —Mi voz sonó firme, no había ni un poco de duda.
Cuando la puerta se cerró, cuando llegué al ascensor y vi que ella no vino atrás de mio sentí alivio, mis ojos se llenaron de lágrimas, jamás creí que llegaría el día que podría enfrentar a mi pasado cara a cara y ganar.
Aunque mis manos temblaran, aunque mi cuerpo entero sintiera frío y las lágrimas amenazaran con salir de una vez por todas, había ganado. ¿Verdad?
Ahora solo tenia que verla, verla, decirle que la amaba, que la amaba a ella, que me dejará estar a su lado.
Tenia que ver a Juvia.
.
.
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Continuará.
Buenas! Capítulo actualizado.
Es el último día del año y me pongo sensible así que solamente les quiero agradecer por todo lo que me bancaron este año y por todos los que siguen leyendo la historia, muchísimas gracias de verdad. FF me hizo conocer personas geniales, la cantidad de conocidos con gustos tan raros como los mios que encontré en esta página es impresionante. Los adoro. Les deseo un hermoso 2016! Ojalá logren todas sus metas y les traiga a todos muchas cosas buenas.
Y ya que estamos, y por qué los adoro, y si, sé que me quieren comentar acerca del anime y el final de la saga. Oh ese momento Gruvia! Por favor que alguien me diga que también grito como fan loca y no me voy a sentir tan mal. Recordé que cuando lo leí en el manga estaba en un BurgerKing comiendo, casi escupo media hamburguesa, no joda.
Y para los que lean el manga, se fue todo a la mierda, ¿o no?
En cuanto a mi querido fic, el próximo capítulo es Gruvia, el próximo es Jerza (antes que me maten D:)
Y nada, eso. Hoy hable mucho, o hablo mucho o nada, para que me hacen publicar si saben como soy (?)
Felices Fiestas, y mucho cariño.
Sugar.
