Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.


Sin Caer en el Amor


No me dejes caer… En la tentación.


Lluvia Carmesí IV

(Erza Scarlet)

Mi mente era un caos. El pensamiento de estar haciendo mal las cosas, la idea de que tendría que haber tomado otras decisiones. Era mi culpa, maldición. Siempre tomaba la decisión incorrecta, me equivocaba seguido, aún con mis veinticinco años, aún después de toda la mierda por la que había pasado. La cerveza que tenía enfrente se calentaba y los ojos grises que me miraban esperaban que comenzara a hablar. Gray era buen amigo, nunca me presionaba, me daba mi tiempo y mi lugar para que analizara todo por dentro, para que viera con detalles en donde fue que me equivoqué.

Bueno, supongo que mi error más grande fue haber besado a Jellal la primera vez. Demonios, mi error más grande había sido seguir besándolo, y es que no podía evitarlo. No me creerían pero es algo más fuerte que yo, totalmente fuera de mi control. Jellal me había besado porque se había enterado que Ultear lo engañaba, yo había correspondido por su obvio parecido con mi ex y mis confusos sentimientos, fue un desvió por parte de ambos, pero la segunda vez ya no fue así, creo que ambos notamos ese cambio.

—Llevas media hora callada, no le has dado un trago a tu cerveza y me estoy aburriendo… —Dijo Gray mientras rodaba los ojos en señal de queja. Me reí, a veces actuaba tal como un niño pequeño.

—¿Te estoy haciendo perder el tiempo? Solíamos quedarnos horas callados sin decirnos nada y todo estaba bien. —Él sonrió. — Eran otros tiempos, supongo…

—Estar contigo nunca es una perdida de tiempo, debo ser la envidia de todos los hombres aquí presentes, ninguna de sus compañías te llega a los talones.

Crucé mis piernas bajo la mesa y suspiré. —Ninguna de ellas debe tener ni la mitad de mis problemas.

—Habla guapa, las noches son largas y las penas no se cuentan solas. ¿Problemas en el trabajo?

—El trabajo va bien, bueno, podríamos decir que va bien mientras no mezclemos mi vida sentimental lo cual a esta altura es casi imposible porque veo a Jellal todos los putos días, y ahora que esta separado de tu hermana…—Me reí de manera nerviosa. — No sé como tomarme todo esto, Gray. No quería nada de esto.

—¿Cuál es el problema? Jellal ya no tiene nada con Ultear, ni tú tienes algo con su malvado hermano gemelo. Pueden terminar el negocio y de manera casual comenzar a conocerse.

—No es tan sencillo.

—¿Qué lo complica, Erza? ¿Qué él sea ciego?

Mis labios se fruncieron. —Eso no tiene nada que ver. —Respondí.

—¿El parecido con tu ex? ¿Lo qué puedan pensar los demás? Manda todo a la mierda, si no aprovechas las oportunidades que la vida te da un día todo se va a la mierda solito, un día todo se termina y cuando se termina no hay vuelta.

—Tengo miedo de estar dejando ir la oportunidad de estar con el amor de mi vida…

—Entonces tienes que aferrarte con fuerzas. —Gray me guiñó un ojo y tomó un trago de su cerveza. —Mirá que tienes que estar desesperada para venirme a hablar de estas cosas a mí… Ojalá yo siguiera mis propios consejos.

—Aferrarme… —Murmuré. —¿Y por qué no lo haces? Estoy segura que cualquier mujer estaría feliz de tenerte en su vida.

—El problema esta en que yo no quiero que sea cualquier mujer.

—Tiene que ser una especial, tienes razón.

—Una muy especial.

—Que te quiera y te cuide.

—Y me ayude a crecer. Y conozca la peor parte de mi y aun me sonría como la primera vez. —Agregó.

Me quedé sorprendida por sus palabras, Fullbuster rara vez era tan profundo. Entonces comprendí…

—¡Gray! ¡Estas enamorado de alguien! ¿Quién?! ¿Quién es? ¿Es Juvia, verdad? ¡Lo sabía!

—Erza baja la voz, no hagas un escándalo. —Sus mejillas sonrosadas me dieron ganas de acunarlo en mi pecho. Como cuando éramos chicos, como hacia cada vez que se sentía mal.

Reprimí mis ganas pero la sonrisa de mi rostro no se quitaría con nada. Estaba tan feliz por ellos, hacían una muy linda pareja, Gray merecía alguien asi en su vida, alguien que le de amor sincero.

—Me alegra que Natsu y tu hayan encontrado chicas buenas, amables y que los quieran de verdad.

—Bueno, lo mío tampoco es sencillo, Juvia debe estar en un avión en este mismo momento yéndose a Estados Unidos junto a su ex pareja. Y yo también hice las mías… ¡Aunque prefiero no hablar de ello en este momento!

—¿Se fue? ¿Por qué? No se despidió de nadie…

—No lo sé, no me ha dicho mucho. Lo que sé es que va a volver, y tengo que estar preparado para cuando ese día llegue.

—¿Volverá? Bueno, supongo que si estas seguro y haces las cosas bien, Juvia es una buena chica.

Gray asintió con la cabeza y termino su cerveza de golpe. El tema era reciente y le afectaba más de lo que creía. Con la cabeza aún hecha un caos nos despedimos en la puerta del bar, el abrazo que nos dimos me dio fuerzas, las necesitaba para enfrentarme a la mierda que era mi vida día a día, amigos verdaderos había tan pocos y muchas veces no eran valorados como se lo merecían, yo quería valorar a Gray.

Acomodé mi cartera y me di la vuelta, la noche estaba fría pero rechace la oferta de Fullbuster de llevarme a casa, caminar me haría bien. ¿Verdad? Mala idea, mala decisión, como solía pasarme… ¿Por qué me sorprendía? Verlo parado con su espléndido traje hizo que mi corazón latiera con cierta adrenalina. A pesar de haber perdido la visión vestía tan bien. Vamos, seguro tenia una damita que le escogía la ropa todos los días. Y no, no eran celos lo que sentía. Contuve el aliento antes de pasar a su lado, el muchacho que lo acompañaba le murmuró algo al oído y él no dándome demasiado tiempo a pensar sujetó mi brazo impidiéndome seguir avanzando.

—Erza…

—¿Ahora me sigues? —Tal vez mi tono de voz había sonado más rudo de lo que en realidad quería, ¡pero me sentía tan débil ante su tacto! Y no, no me gustaba esa sensación.

—Claro que no, tenemos que hablar. Te llame pero tu móvil esta apagado o no tiene señal.

—¿Y qué si soy yo la qué no quiere hablar contigo? Jellal no quiero verte fuera del horario de trabajo. —Me sentí un poco avergonzada por el espectáculo que estábamos brindamos, y las miradas curiosas que se posaban en nosotros.

—¿Quieres qué hablemos en un lugar más tranquilo? Solo esta vez, dame una oportunidad, ¿si? Solo esta vez…

Sus palabras sonaban tan sinceras, y aunque mantenía sus ojos cerrados no dudaba ni un segundo de él. Tragué saliva, no podía, me rendía.

—Esta bien.

Demonios, se la había dejado tan fácil. Era una idiota, una verdadera idiota pero la hermosa sonrisa que se dibujo en su rostro fue suficiente para que mis mejillas se sonrojaran. ¡No tenía quince años! ¿Por qué sentía una oleada de hormonas cada vez que este sujeto estaba cerca?!

Amor me susurró una voz, pero decidí no escucharla.

El muchacho que estaba junto a él minutos antes se llamaba Simon, para mi sorpresa era la mano derecha de Jellal en varios asuntos, además de que era su chofer personal. Un chico agradable, parecía conocerlo muy bien.

—Llegamos, Jellal. —Anunció y se bajó para abrir la puerta del coche.

—Gracias Simon, te llamaré en caso que sea necesario.

Simon se despidió, y en lo que él se iba caminando, alcé una ceja mientras Jellal me invitaba a pasar a su casa.

—¿En caso qué sea necesario? Obviamente será necesario, me iré a casa.

Jellal rió. —¿Qué tan segura estas de eso?

Resoplé. Vaya creído.

—Solo era broma, Erza. Es costumbre decirle de esa forma, no te lo tomes personal. ¿Quieres tomar algo? ¿Un café o un té?

—Café… —Estaba impresionada de lo bien que Jellal mantenía su casa, era dentro de todo bastante ordenada, con colores llamativos, había bastante cuadros de arte colgado en las paredes. Dejé mi abrigo sobre uno de sus sillones y me giré a mirarlo. —Te dice Jellal… Simon, te dice Jellal, es raro.

—¿Raro? Ese es mi nombre. —Me respondió mientras buscaba algo en un mueble cercano.

—Lo sé pero tu padre y tu hermano a los empleados los obligan a que los llamen "señor" y bueno, me sorprendió. —Admití.

—Oh por eso, bueno, son costumbres diferentes. No me críe con mi padre ni mi hermano. Mi madre era mucho más sencilla, me sentiría incómodo si me llamaran de una forma tan formal.

Me acerqué, noté que el mueble en el que Jellal estaba tanteando había varias tazas.

—Ya veo. Bueno, supongo que entonces es cuestión de costumbre. —Sonreí. —Déjame que te ayude. —Trate de agarrar la taza que en ese momento Jellal tocaba pero él sujetó con fuerza mi mano y fue cuestión de segundos para que la taza terminara finalmente en el suelo.

Oh no.

—¡Perdón, no me fue mi intención! Es que me sorprendió, tomaste mi mano y solté la taza, te compraré otra… Lo juro.

—No puedes comprar otra, no hay una igual a esa, eran de mi abuela.

Oh no, ¡eran de su abuela! ¿Estas cosas pasaban también en la vida real? Pensaba que solo era cuestión de novelas.

—Lo siento Jellal, yo… Perdón, realmente lo siento.

Jellal comenzó a reír, tapaba su boca mientras una sonara risa se le escapaba.

—¿Qué es tan gracioso? —Pregunté no entendiendo la situación.

—Daría lo que fuera por haber visto tu rostro. —Respondió entre risas.

—¿Te estas burlando de mi? —Me crucé de brazos.

—No, bueno, tal vez un poco…

Lejos de sentirme ofendida comencé a reírme con él. Finalmente apoyó una mano sobre mi hombro.

—De verdad te compraré otra taza

—No necesito otra taza, era una taza vieja después de todo

Tomé otras dos tazas que había en ese mismo mueble y nos dirigimos a la cocina, no era demasiado grande ni demasiado pequeña, era ideal, una enorme ventana daba al jardín trasero de la casa y cerca de la puerta había colgado coloridas decoraciones, al acercarme más me di cuenta que eran piedras preciosas las que colgaban.

—Que hermosas… —Murmuré.

—¿Los llamadores? Sí, son hermosos.

—¿Llamadores? —Repetí.

—Llamadores de ángeles. —Aclaró. —Artesanales. Cuando hay viento y las piedras chocan entre ellas es tan hermoso el ruido que hacen que llaman a los ángeles.

—No sabia eso…

—Al menos eso decía mi madre. —Se encogió de hombros y me alcanzó una de las tazas llenas de café. Entonces noté la cafetera y lo bien que Jellal se manejaba entre sus cosas a pesar de no ver.

—Gracias —Mencioné al tomar la taza entre mis manos.

—¿Podemos hablar de lo qué nos esta pasando? —Suspira. —Es que en algún momento tendremos que hacerlo y retrasar lo inevitable me resulta desesperante.

—¿Y qué nos esta pasando?

—Gran pregunta. ¿Tienes respuesta? No me arrepiento de haberte besado.

Escuchar aquello me relajó ante mis sentimientos pero no por eso me hacia sentir menos culpable o tranquila en mi cabeza.

—Termine con Ultear y no fue solamente el hecho de que ella me engañara, lo nuestro también afecto.

—No hables de nuestro como si realmente hubiera algo, Jellal.

—¿Vas a negar que lo hay?

Mi entrecejo se frunció, fui incapaz de negarlo en voz alta. ¿Algo en mi lo estaba negando? Si cada parte de mi cuerpo lo sentía.

—Esta mal. —Dije. —Todo esto esta mal.

—¿Qué esta mal?

—Tu y yo… Eso, esta mal.

—¿Por qué? Dame razones que argumenten tus palabras, dame razones para darme por vencido.

—Eres hermano de la persona de la que creí que estaba enamorada, eras el prometido de la hermana de mi mejor amigo, eres el principal socio de la compañía donde trabajo, ¿más razones?!

—No me importa ninguna de esas razones. ¿Solucionado?

—No, por dios Jellal, tomate algo en serio.

—Jamás hable con más seriedad en mi vida.

—¡Basta ya de tus tonterías!

Me arrinconó contra la mesa de la cocina, la taza de mis manos se tambaleó a causa de la sorpresa, mis ojos se clavaron en su cara. Estaba serio y su respiración era profunda.

—No son tonterías.

Mi cuerpo entero tembló ante su voz dominante, perfecta.

—Jellal…

—Erza, yo no quiero lastimarte, no soy mi hermano. ¿Puedes verme? Verme a mí, no a él.

—Te veo a ti, pero mi cabeza no deja de decirme que todo esto esta mal y que no puedo evitar conocerte, cada vez que me miras, cada vez que me tocas, no hay dudas, no hay razones.

—De eso se trata el amor, dejarte caer y confiar…

— ¿Confiar? —Susurré.

—Dejarte caer en el amor y confiar que alguien estará abajo para agarrarte…

Sonreí.

—¿Por qué eres así? ¿Por qué lo haces ver tan sencillo?

—¿Por qué te complicas tanto? Erza, ¿sabes lo complicada qué es mi vida día a día? Después del accidente, después de perder la visión creí que era mejor morir que vivir de esta forma pero entonces me crucé con personas que estaban mucho peor que yo, que tenía problemas reales, me di cuenta que mis problemas eran tan pequeños comparado al mundo en general, que somos tan insignificantes. He ganado y he perdido en esta vida, se que hoy somos algo y mañana ya no por eso… Por eso vivo el hoy. Por eso si hoy siento que quiero estar a tu lado nada me hará cambiar de opinión, no quiero arrepentirme de nada cuando este en una cama de hospital a punto de morirme, y si algo sale mal, y si algo me lastima podré decirle a quien sea que este a mi lado: "Lo intenté, maldición, al menos yo lo hice", y me voy a reír…

Mi respiración se había agitado y mi pecho subía y bajaba rápidamente ante cada palabra que salía de la boca de Jellal, cada vez nos acercábamos más y era imposible no perderme en el sonido de su voz, en el aroma de su cuerpo, en la calidez que desprendían sus manos.

—¿Sabes qué me decía mi Nana? Que el hoy es un regalo… Por eso se le llama "presente", y yo quiero regalarte mi hoy, y cada día que podamos vivir. No preguntes si hay razones, no las hay, te quiero y eso me alcanza.

Fue suficiente para mi también, ese hombre me volvería loca de amor si no lo callaba en ese mismo momento, sentir sus labios junto los míos revolvía mi estómago. Jellal sostuvo mi cintura y presionó nuestros cuerpos contra la mesa de la cocina logrando que ese toque tan sensual nos acalorará a ambos, que convirtiéramos ese simple beso en un beso más pasional, mis labios se abrieron y pude sentir su lengua, pude sentir sus labios atrapando mis labios, queriendo desgastarlos, fue de esos besos, esos besos donde los labios te quedan doliendo pero aún así quieres sentir mucho más.

—Te quiero. —Murmuré. Lo abracé, y no quería soltarlo, no podía seguir luchando contra este sentimiento.

Tendría que dejarme caer, y esperar… Esperar que estuviera Jellal en el fondo para atraparme.

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Continuará.


Buenas! ¿Cómo estan?! Llegamos a los 300 reviews! Muchísimas gracias a todos, de verdad. Siempre los leo y me hace muy feliz recibir tanto apoyo de ustedes para seguir la historia. La verdad es que no ha sido una buena semana, pero tenia el capítulo a medio escribir y en realidad lo corte antes de lo que tenia pensado. No me siento muy bien muchachos así que no se cuando volveré a subir capítulo, espero que pronto.

Gracias por leerme.

Sugar.