Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.
Sin Caer en el Amor
"Prometo arriesgarme por todo aquello que hace que mis ojos brillen"
Veintitrés
Cuál será la razón por la que la gente cuando esta triste escucha música que lo pone aún peor. Subí el volumen de la radio, allí sonaba mi tema favorito, la melodía me hizo sentir nostálgico. Me acerqué a la ventana dejando en el camino los apuntes de la Universidad arriba de mi escritorio. Había estado toda la mañana encerrado preparándome para los exámenes, mi cabeza me decía que ya era suficiente, que era momento de distraerme. Y así lo haría.
Me dí una ducha rápida, cambie mi ropa, me aseguré de tener llaves, móvil y billetera conmigo. Miré a Pocho que mordisqueaba una pata de mi mesa, me había cansado de retarlo. Los conejos eran animales inteligentes, cuando les convenía. Antes de salir acomode mi rebelde cabello frente al espejo. La verdad es que hubiera preferido bajar por las escaleras, así me hubiera ahorrado el momento incómodo por el cual estaba pasando, lamentable era saber que todavía no era capaz de predecir el futuro. Meredy estaba parada en un rincón del ascensor, hizo un movimiento de cabeza en forma de saludo y se removió. Imité su gesto y me concentré en otra cosa, era incómodo no solo por el hecho de lo que alguna vez fue nuestro encuentro sexual, sino que hace pocas semanas me había enterado que Meredy era íntima amiga de Ultear, por lo que ésta no tuvo mejor idea que ir a vivir con ella. Podría decirse que mi querida hermana era mi vecina. ¡La mía era la suerte de un campeón! Bufé.
Me subí al auto y tuve que conducir aproximadamente durante cuarenta minutos hasta casi salir de la ciudad. En un pequeño pueblo lejano estacione frente a una casa blanca de dos pisos. El jardín tenía variadas flores y cerca de la calle había un árbol que aun no florecía.
Al pasar por la puerta se escuchó una gruesa voz.
—Llegas tarde. —Reprochó.
—Solo media hora, he estado estudiando toda la mañana. No puedes quejarte, viejo.
Zero estaba sentado en la mesa con un libro en las manos, se sacó sus lentes y masajeó el puente de su nariz para luego dedicarme una fiera mirada gris.
—No cambiarás jamás. —Dijo, luego sonrió —. Estaba entretenido leyendo.
—Eso veo. ¿El médico no dijo reposo? —Alcé una ceja. —¿Qué haces aquí abajo?
—Ese médico no sabe nada, estoy perfecto ya.
—No bromees viejo, la neumonía que tuviste te dejo en el hospital durante un mes.
—Pero ya se harán dos meses que salí del hospital, Gray.
—Solo me preocupo por ti. —Murmuré.
Sabía que estaba volviéndome bastante pesado con la salud de Zero pero es que había sido terrible verlo en esa condición, desde que Juvia se había ido todo era mucho más complicado. ¿O yo mismo me lo complicaba? No sabría decirlo. Me hacía falta. Siempre.
Y Zero, bueno… Él se cuidaba, era un adulto responsable y sabía lo que era bueno y lo que no para su salud. Eso no quitaba que le estuviera encima, no quería perderlo a él también. Y no exageraba. No estaba preparado para perderlo. ¿Pero alguien alguna vez esta preparado para perder a alguien qué quiere? Vamos, claro que no. Aún sabiendo que en algún momento se va morir, como por ejemplo diagnosticarle una enfermedad terminal, o simplemente por que es el destino del que nadie puede escapar, las personas no se preparan nunca para perder a alguien especial, siempre guardan esperanza, es un poco patético por parte de los seres humanos, pero ellos siempre mantienen la esperanza viva, aun cuando dicen que no la tienen, en el fondo siempre creen, y vaya que es patético, y vaya que es asombroso. ¿Verdad?
—No te pongas así, Gray. Me estoy cuidando y créeme, tengo para rato.
—Si tu lo dices, no hagas que me preocupe por ti viejo, me siento medio idiota. —Camine hacia la biblioteca de la sala y miré desinteresado los títulos. Me sorprendí por uno en particular y tuve que tomarlo entre mis manos para confirmarlo. —¿El principito? —Pregunté, aún sin creérmelo. Y es que el dueño de tan honorables libros con uno tan ¿infantil? Entre ellos, me sorprendió.
Los ojos grises del mayor brillaron. —Claro. Hermoso libro. —Me respondió. —Ese que tienes en tus manos es de Mika.
Mika, la mujer de Zero. Asentí levemente con la cabeza. —¿Te molesta si lo leo? Es decir, tú estas todavía leyendo, quiero entretenerme con algo.
—Adelante, no creo que a Mika le moleste que leas su libro.
Me senté cerca de la ventana así el sol que entraba por la misma era suficiente para alumbrar mi lectura. En la primera página me encontré con una pequeña dedicatoria que logró conmoverme.
"Para mi pequeño,
nunca dejes de soñar como niño.
Y deja que tus sueños brillen junto a las estrellas.
Con mucho amor, mamá."
¿Será que Mika era una mujer tan asombrosa como me la imaginaba? Seguramente lo era. Perdí la noción del tiempo metido en la lectura. Pase de viajar por asteroides al desierto, y entre tantas historias fue una la que más me llamo la atención. No supe encontrarle razón en ese instante, si lo pensaba un poco más seguramente la tenía.
"—Adiós —dijo.
—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto. Es muy simple: solo con el corazón se ve bien. Lo esencial es invisible a los ojos.
—Lo esencial es invisible a los ojos —repitió el principito, para acordarse.
—El tiempo que perdiste por tu rosa es lo que hace que tu rosa sea tan importante.
—Es el tiempo que perdí por mi rosa…—dijo el principito, para acordarse.
—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—. Pero tú no debes olvidarla. Te vuelves responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa.
—Soy responsable de mi rosa…—Repitió el principito, para acordarse."
Comprendí un poco más acerca de lo que era "domesticarse", entendí que Juvia me había domesticado, que ella tenía que hacerse cargo de mí. No importaba cuantas mujeres pasaran ahora en mi vida, ninguna ocuparía el lugar de Juvia, ninguna recibiría mi tiempo, el tiempo que yo utilice estando con ella, nuestras risas, nuestros abrazos, nuestros besos, nuestros llantos, lo valioso que eran mis recuerdos y lo afortunado que era al poder recordarlos. Yo necesitaba de Juvia, Juvia necesitaba de mí. El amor era así de egoísta, el amor era así de hermoso.
Al finalizarlo, justo en la última página con la misma letra que en la primera, se leía claramente: "Mamá te ama"
Zero carraspeó llamando mi atención, no sabía desde cuando me estaba observando, le dediqué una sonrisa. Había pensado que era un libro infantil pero al leerlo me di cuenta de lo profundo que puede ser, de las enseñanzas, de las metáforas. Que no se trata de crecer sino de no olvidar…
—Me ha encantado. Ha pasado estar entre mis favoritos. —Comenté.
— ¿Lo quieres?
—No… No podría aceptarlo. —Respondí suavemente. — ¿Has visto las dedicatorias? Sería muy maleducado de mi parte.
— ¿Las dedicatorias? —Zero se mostró confundido por un segundo pero rápidamente al parecer recordó. Su expresión se volvió triste, dolida. —Cierto, perdón. Mika le leía ese libro a nuestro hijo cuando estaba embarazada, cada noche, se sentaba junto a la ventana, acariciaba su vientre y leía tres o cuatro páginas. Ella le escribió esas palabras la primera noche que sintió moverse al bebé, estaba leyendo y sintió como pateaba, suave, ligero… Perdón, Gray.
Negué con la cabeza, no entendía muy bien sus disculpas, estaba bien. Podía conseguir un ejemplar en cualquier puesto de libros, ¿verdad? Aun así me conmovió ver esa cara de dolor. Me encantaría que el hijo de Zero y Mika pudiera leer este libro, que pudiera leer la letra de su madre diciéndole que lo amaba. Que lo ama. Seguro lo reconfortaría, lo haría. Conmigo lo había logrado.
Sin dirigirme la palabra Zero subió por las escaleras, supuse que necesitaba un momento a solas. Recordar a su mujer seguramente era doloroso, es decir, uno siempre trata de recordar a los que no están físicamente con una sonrisa. Al final… ¿Lo esencial no es invisible a los ojos? Me distraje cocinando, no era muy bueno en la cocina pero me defendía, bastante. Podía preparar un curry sin que se me quemara, o hacer el intento. Lo que vale es la intención, ¿o no?
Cuando el dueño de casa se hizo presente la comida estaba lista así que entre los dos colocamos la mesa y nos sentamos a comer. La mirada gris insistente sobre mí me hizo deducir muy rápidamente que Zero quería pedirme algo.
—Habla de una vez, viejo.
Se rio a carcajadas, y con una sonrisa me preguntó: — ¿Cómo sabes qué quiero pedirte algo?
—Te conozco desde que tengo memoria.
—Quiero pedirte algo importante y no puedes decirme que no. —Adelantó—. Verás, algún día me iré de este mundo, me vuelvo viejo, débil y el esfuerzo de toda mi vida es la empresa que comencé desde cero. Mi deseo más profundo es que tu te hagas cargo de ella.
—Viejo, sabes lo que opino sobre eso. Agradezco que me tengas confianza y cariño pero es algo que no me corresponde.
—Gray no te estoy pidiendo una respuesta inmediata, piénsalo. Tampoco te estoy pidiendo que te desvíes de lo que te apasiona. Sabemos que por nada del mundo dejarías tu carrera ni tampoco quiero que lo hagas. —Llevó un poco de comida a su boca y movió la cabeza a los lados como midiendo al situación. —Tendrás personas que harán el resto por ti, la empresa se mueve por si sola solo tienes que ver que todo esté en orden para que no haya conflictos. Te enseñaré, puedo enseñarte.
—Puedes llegar a ser insistente si quieres.
—Y mucho. —Me cortó—. Mañana tendré una reunión con el personal, ven conmigo. Si te aburres puedes irte, no me enojaré.
—Mm…—Dudé— . ¿A qué hora?
—Nueve a.m
—No te prometo nada.
—Por ahora eso me alcanza. —Me sonrió, raspó lo que quedaba en el plato y suspiró satisfecho. —¿Y tus citas? Un pajarito me contó que no sales con muchachas desde hace… ¿tres meses? Que la última con la que te vio se fue de viaje.
—No sabía que Natsu era un pájaro. —Zero rio sonoramente, seguí hablando: —No quiero estar con otras mujeres. Quiero ser mejor hombre, siempre tomé decisiones equivocados no creo estar equivocándome con esto, Juvia es importante para mí.
—Lo sé, me alegra que así sea.
—Es una buena chica, ella es capaz de hacerme bien simplemente estando y creo que vale la pena. El problema es que yo no valgo la pena…
—¿Por qué dices eso? ¿Qué te hace pensar así, Gray?
—Hice cosas malas, cosas que la harían sufrir, que la terminaron lastimando… Pero me las perdono, todas y cada una de ellas, era capaz de sonreírme como si jamás le hubiera hecho nada malo.
—Eso es estar enamorado, Gray.
—Es que yo la amo, por eso necesito volverme mejor, para saber que no volveré a lastimarla. Volverá a Japón, y aquí estaré, es mi mejor versión. —Dije muy convencido.
—Apuesto por ti pero un consejo, no intentes cambiarte. Mejora, hijo. Siempre para mejor. ¿Me darás nietos pronto? Me estoy morir así que…
—Cállate. Te daré nietos, algún día…—Soné ligeramente dudoso. —Si salen a Juvia seguramente serán bonitos. —Bromeé. Era divertido reírme junto a Zero. Era ese padre que nunca había tenido, ese hombre que terminaría orgulloso de mí algún día. O eso esperaba… —Algún día estarás orgulloso de mí… Te lo prometo.
—Gray, ya eres mi mayor orgullo.
Cuando volví a casa pensé en escribirle a Juvia, contarle acerca del libro, acerca de mi día pero al final me termine sentando en el piso, Pocho se subió a mis piernas y dejo que lo acariciará suavemente. Las noches se hacían más silenciosas, largas y oscuras. Pensé en que opinaría ella acerca de cada uno de los temas por los que pasé hoy, imagine su sonrisa y me sentí fuerte, y luego tan débil. Juvia me conocía tan bien que sabría leerme y decir eso que necesito oír.
—La extraño, ¿sabes? No es como si no pudiera vivir sin ella, puedo pero no quiero. ¿Crees que ella me extraña? ¿Qué puede estar pensando en mí? Quiero imaginar que se esta divirtiendo aunque no sepa los motivos de su viaje. —Pocho me mordió el dedo antes de que pudiera decir algo más, se bajó de mis piernas, dio unas vueltas en círculos y volvió a subirse. —Eres un conejo raro. Ella también era rara… Supongo que las mascotas se parecen a sus dueños. Si le contará sobre Zero… Ella me diría que vaya a la reunión, porque Zero es un viejo a punto de morirse y hay que cumplir sus últimos deseos… —El conejo me miró y yo reí como si realmente pudiera entenderme. —Está bien, tienes razón, no diría eso. Diría que vaya, que no pierdo nada, que pasar tiempo con Zero siempre me hace bien. Y es verdad. Ella siempre tiene razón. Y en cuanto a lo otro… Creo que se sorprendería, sería complicado entender mi manera de pensar. Lo veo desde afuera en la posición que me toca, respeto la decisión de Zero de no querer buscar a su hijo pero ¿sabes? Yo no quiero vivir con esa duda, de saber qué o por qué. También me apoyaría, se alegraría de saber que quiero buscar a mis padres, ¿o no? —Bajé con cuidado a Pocho de mis piernas. —No me animo a mandarle un mensaje hoy, tal vez mañana… Tal vez ni siquiera lo está esperando.
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Continuará.
Buenas! La verdad es que ustedes si saben hacer sentir mejor a alguien. Gracias. El capítulo tendría que haberse subido hace como una semana atrás, tuve un problema con mi notebook y perdí el capítulo casi terminado. Quise morir cuando tuve que reescribirlo pero creo que hasta quedo más bonito, ya me dirán.
Recuerden que me pueden encontrar en twitter: /FlorPerezAutedo
Siempre estaré encantada de hablar con ustedes.
Doramassilvi: Gracias por enamorarte de este capítulo. No se si odiarás a Ultear, a mi me da un poquito de pena. Aunque no lo creas mi primer ship con Gray fue el GrayxUltear. Luego una luz me bendijo y empecé a shippearlo con Juvia. No odio a Ultear, ni tengo nada en contra de ella solo que la historia necesita de zorra que complique un poco las cosas. Ya las complicó, solo que todavía no estallaron del todo. En fin, espero disfrutes este capítulo. Saludos.
NoahhChan: Muchísimas gracias por cada una de tus palabras, siempre. Estoy mejor, no puedo decir que salto en una pata pero sigo adelante con lo que me toca. No quería hacerlos esperar más. Siempre estoy pendiente de lo que ustedes me comentan, tus comentarios siempre son tan alegres, tan lindos, me inspiran. Gracias por ser así conmigo. Escribo porque me gusta pero amo que les guste lo que escribo. Muchos cariños.
Sole: ¡Hola! Bueno, que placer que hayas coincidido con mi historia y que te haya gustado tanto. Tus palabras me halagaron demasiado. En cuanto a tu comentario en el capítulo creo firmemente que si existen hombres como Jellal. Un hombre enamorado puede hacer algo así, pero no todos los hombres enamorados tienen las agallas. Muchas gracias por tus palabras, estoy mejor, no radiante, pero mejor y algún día me recuperaré del todo. He pasado por cosas peores. Gracias por seguir mi historia, por leerme y por darte el tiempo de comentar. Un abrazo enorme.
Lia: ¡Cuánto tiempo! Que bueno que siempre pueda sorprenderte. Y sí Jellal se puso las pilas, Erza aun estará entre dudas pero todo se irá despejando. Y bueno en cuanto a Gray le diré sobre tu plan de películas románticas, tal vez le sirvan. Creo que esta aprendiendo pobre, confiemos un poco en él. Gracias por tus palabras, cada día es nuevo comienzo, tienes razón. Un abrazo.
Kaya: Hola Kaya, es un placer leerte. Muchas gracias, y que bueno que logré que el Gruvia te guste un poquito más. Vamos, es hermoso. Y el NaLu también lo es, su historia a mi parecer, es la más fuerte, así que las emociones estarán hasta en el último capítulo de Rosa Positivo.
Ya estoy mucho mejor, y tienes razón, escribir siempre hace bien. Es mi mejor manera de desahogarme. Nunca lo he mencionado pero "Sin Caer en el Amor" tiene varias proyecciones de mi vida, no todo, claro. Pero algunos detalles específicos. La parte de los ligues es pura ficción, eso te lo puedo asegurar. Ya quisiera… Bueno no.
Te mando un abrazo y espero volver a leerte.
Deepika: ¡Bienvenida! Me alegra saber que hay personas fans del Gruvia en el mundo, encima leen mi fic. Espero te guste el capítulo. Abrazo.
DARA15: ¡Gracias! Lamento la demora. Espero disfrutes el nuevo capítulo. Un saludo!
Guest: Hola. Voy a contarte algo que me paso cuando leí tu review. Hay días que simplemente no son días buenos en mi vida y todo se torna un poquito gris. De repente mi celular suena, y cuando entro al ver el mail que me llegó es de FF y es uno de ustedes diciéndome palabras hermosas. En este caso fue tu review. Gracias, simplemente gracias. Le dan color a mi día. Amo leerlos.
Sonye-san: Juvia se fue a Estados Unidos. Déjala. Nos podemos quedar con Gray para nosotras. Bueno no. El mundo necesita Gruvia. No sé si Jellal y Erza ya se aman, pero se amaran, eso seguro. Aún le falta pasar por algunas cosas pero todo a su tiempo. Espero disfrutes del nuevo capítulo. Abrazo!
Por último y no por ello menos importante quiero dedicarle el capítulo a mi mejor amiga Niqui que comenzó a leer mi historia y tuvimos una conversación maso menos así:
-¿Tienes escenas de sexo?
-Si, pero no las leas como si yo las hubiera escrito.
-Cállate, ya me volviste a traumar.
Eso, es amistad. Sin traumas de por medio no hay amistad. Gracias por escucharme, por soportarme, por darme tu hombro y por no dejarme caer nunca. Siempre estas, y sé que siempre vas a estar. Siempre voy a estar.
Los quiero.
Sugar.
