Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.
Sin Caer en el Amor
Veintisiete
"Es inevitable, todo lo que es bueno llega a un fin
Es imposible saber si después de esto podemos ser aún amigos
Sé que estás diciendo que no quieres lastimarme
Pero quizá debas mostrar un poco de misericordia
Pero cuando me miras, sé que no vienes a pedir perdón"
La cena había sido un desastre. Tan solo debía admitir que el culpable de todo aquello era Lyon, y el hecho de que básicamente Juvia se sentaba a su lado fingiendo ser su novia. Caminé hacia la entrada del Hotel buscando en el bolsillo interno de mi saco mi paquete de cigarros. Cuando mis ojos se cruzaron con los azules que me esperaban cerca de la fuente principal el paquete quedó olvidado.
—¿Qué demonios fue eso? —Le pregunté. —Te has olvidado de comentarme acerca de ese detalle. —Y por detalle obviamente se refería al idiota albino.
—Gray…—Juvia bajó la mirada. Tan apenada que sus mejillas estaban sonrojadas, no sabía si a causa del frío o la vergüenza.
—¿Tienes algo para decirme? —Sabía, o al menos quería creer que Juvia debía tener una explicación, ciertamente no sabía si en ese momento quería escucharla. —Merezco una maldita explicación.
—¿La mereces? —Juvia preguntó, sus ojos aún sin verlo. Ella mordía su labio inferior con nervios. Sus manos jugando a la altura de su vientre.
—¿Me estás diciendo que realmente estas con él? —Dije, sin querer enfrentarme con la maldita realidad que parecía repetirse.
—No estoy con él.
—Él dijo que eras su novia.
Juvia no me respondió.
—Estas siendo tan injusta. —Dije. —Demonios, sé que yo no soy el hombre perfecto que puede juzgarte pero al menos merezco que me digas la verdad respecto a este sujeto. —En ese momento la mirada azul enfrentó la gris. Se sintió tan cálido como frío. —He estado pensándote todos estos meses, he viajado aquí, a Estados Unidos, por ti. Este maldito negocio solo era una excusa para encontrarte. Te dije que te lo demostraría, que te amaba… ¿Lo recuerdas? Que te amo.
—He pensado todo este tiempo acerca de nosotros. —Dijo ella con voz suave. Con cierto miedo recorriéndole el cuerpo en ese instante.
—También yo. —Exponer mis sentimientos era una parte nueva de mí que no me agradaba lo suficiente pero sabía que debía hacerlo, era ahora o nunca. —Después de todo lo que pasamos… Todo lo que te hice pasar. Nunca creí… Es decir, encontrar a alguien para mí, alguien como tú, que no se rinda conmigo, yo soy un caso perdido.
Juvia negó con la cabeza, su cabello ondulado moviéndose ligeramente con la brisa del viento, atrás de nosotros simplemente el sonido de una ciudad moviéndose, la calle helada y vacía, relamió sus labios lentamente.
—Eres un buen amigo, ¿no? Uno que esta realmente cuando lo necesitan. Eres buena persona, ¿no crees qué eso es importante? El resto, solo fueron consecuencias de heridas de tu pasado, no estamos justificando nada, creo que yo no merecía ni la mitad de cosas por las que me has hecho pasar.Y esto no se trata de venganza o algo así… ¿Entiendes?
—¿De qué trata?
—De que la vida simplemente sigue su curso, que no vamos a detenernos por alguien, necesitaba seguir, necesitaba hacer esto, no estoy con Lyon pero fingir una relación con él ahora mismo en necesario y llegamos a un acuerdo para cumplir con ello.
—¿Tengo que sentarme a mirar como finges ser su novia? —Mi voz salió cortada. Aparté la mirada. —Él aun te ama.
—Y yo lo quiero muchísimo, Gray. Porque a diferencia de ti, él jamás me hizo llorar. —Juvia acomodó su cabello y suspiró. —Pero no lo amo, no lo ama como te amo a ti. Y no… Antes que le menciones, mi amor no alcanza ahora mismo para cerrar los ojos y dejarme caer, porque nos lastimamos, te lastime y me lastimaste, y ya no es suficiente. Tal vez nunca lo sea.
—Dijiste que me habías extrañado. —Murmuré, mi voz ronca. Mi pecho temblaba, mis manos también.
—Lo hice. Nunca dije que no lo hubiera hecho. Juvia lo extraño cada día. Eso no cambia las cosas, Gray.
—Entonces, ¿así vamos a terminar? ¿Esto es el final qué tanto temíamos?
—Tal vez.
Juvia giró sobre sus pies dispuesta a irse, a dejar la conversación así, y aunque hubiera querido detenerla, mi voz no salió, lo único que pude hacer era ver como se alejaba. Como nuevamente, perdía otra oportunidad.
Alcé la mirada al cielo nocturno, la luna llena siendo tapada lentamente por una nube, las estrellas brillaban en su máximo esplendor. Reí al sentirme miserable y en el pensar que al Gray de tiempo atrás esta situación le hubiera parecido tan patética, simplemente se hubiera rendido en el primer intento y ahora estaría bebiendo y follando con la primer falda corta que se hubiera cruzado en su camino, sin embargo ahora mismo lo único que deseaba hacer era ir a la cama del hotel y despertar mañana sin dolores de cabeza aturdiéndome.
Llamé a Zero después de un baño, debía comentarle los detalles del negocio, creo que me sorprendí de mi propia madurez cuando me vi ignorando los detalles de quienes eran los futuros socios con los que estábamos tratando, al parecer Zero tampoco tenía idea. Estuvimos hablando un poco más de cosas fuera de lo laboral, aburridas, recién cuando bostecé en medio de la conversación y mi padre me preguntó caí en la cansado que en realidad estaba. Me aconsejó dormir y pasear un poco el día de mañana, algunos lindos lugares turísticos para visitar. Como si realmente tuviera tiempo y ganas, cuando lo único que vine a buscar estaba en mi mismo hotel pero en compañía de otra persona. Me despedí, apagué el móvil y lo deje caer en algún lugar de la cama.
...-...
Brandish apretó la carpeta sobre su pecho y empujó mi hombro con violencia dentro del ascensor. —¿Qué demonios te pasa? —Dijo, su tono de voz autoritario, como todo porte en ella. —Estuviste distraído toda la maldita mañana viendo a la pálida esa. O empiezas a prestar atención a lo que realmente importa o te daré una patada en los huevos que realmente recordarás a toda mi familia.
—Brandish…—Masajeé el puente de mi nariz, necesitando encontrar un poco de paz, una tregua. No había dormida una mierda la noche anterior tras la conversación con Juvia, las bolsas debajo de mis ojos eran la prueba. Mi compañera había estado peleando con Lyon toda la mañana para poder ponernos de acuerdo en el contrato, al parecer ahora querían modificar algunos puntos que no eran beneficiosos para nuestra empresa, Brandish había rebatido y charlado frente a toda la sala de junta, sin embargo de mi boca no había podido salir palabra, lo único que podía hacer era mirar la forma en que Juvia unía su mano de vez en cuando con Lyon para llamar su atención o murmuraba discretas palabras en su oído. —Estoy cansado. Necesito un trago o dormir.
—¿Me estas jodidamente hablando en serio? Gray tenemos que llamar a Zero, tenemos que comentarle acerca de los puntos que quieren modificar, tenemos solamente un par de horas para hacerlos cambiar de parecer, nos reuniremos mañana a la mañana nuevamente. ¿Dónde demonios estabas? Por qué en la sala de juntas al parecer no.
—Necesito dormir un poco, llamaré a Zero yo si eso es lo que te preocupa.
Mi compañera bufó. —Él no me preocupa, sé manejar a mi jefe. Me preocupas tú, que pareces estar viendo un muerto cada vez que te cruzas con Vastia o Loxar. No voy a meterme en tus asuntos de pollera pero tienes que dejar esto a un lado si quieres seguir creciendo, vinimos aquí con un objetivo, no saques la mirada de ello. Ahora, hazme el favor… Ve a tomarte algo fuerte y vuelve más despierto, llamaremos a Zero a las seis de la tarde.
—A veces te quiero.
—A veces me dan ganas de matarte.
Sonreí, tal vez por primera vez desde anoche cuando Lyon había parecido frente a mí. Las puertas del ascensor de abrieron en la planta baja y ambos salimos tomando caminos diferentes.
No sabía bien dónde dirigirme, ni tampoco quería caminar tanto por miedo a perderme, el terror a las grandes ciudades. Tampoco quería seguir pensando en el trabajo, mucho en menos en Juvia. A la mierda el trabajo, a la mierda Juvia.
¿Y qué si había volado miles de kilómetros por ella? ¿Y qué si había prácticamente confesado mis sentimientos por ella nuevamente? A ella al parecer no le importaba lo suficiente.
Caí en un bar de mala muerte para ser sincero, en la barra solo me ofrecieron un whisky seco e iba por mi segundo trago cuando sentí una mano en mi hombro.
—¿Gray?
Mis ojos se abrieron con sorpresa cuando giré al ver el rostro fino, unos ojos claros me sonrieron junto a un par de finos labios.
—¿Sting?
—Oh cariño, si eres tú. —Rió, como si no creyera en la posibilidad, su mano seguía en mi hombro. — ¿Qué haces tan lejos de casa?
—Trabajo. —Respondí simplemente, girando mi rostro para otro trago.
—Pensé que… Bueno como sea. Hace tiempo no nos vemos, supongo que hay cosas que cambian.
Asentí con un movimiento de cabeza. No pregunté qué hacia él aquí, no iba a fingir que me interesaba.
—Mira que bien te queda ese traje… Siempre supe que eres un daddy bajo esas ropas de adolescente rebelde.
—¿Daddy? —Dije, en tono interrogativo mientras mis cejas se alzaban.
—Termino gay. —Sting rió.
—A mi me van las mujeres.
—Deberías probar antes de simplemente rechazarlo. —Su mano deslizándose por mi bicep, apretando ligeramente.
No pude evitar reír, no una risa escandalosa pero si una que demostraba cierta vergüenza. — ¿Estas coqueteando conmigo?
—No lo sé, ¿lo estoy?
—Yo solo quería un trago. —Dije terminando el whisky que quedaba en mi vaso y haciéndole una seña al barman para que me trajera otro.
—Al parecer los asuntos del trabajo no salieron del todo bien. —Sting dijo, tomando asiento a mi lado, pidiendo una bebida un poco menos fuerte.
—Nada me sale bien, últimamente…
El sonido familiar de mi tono de llamada empezó a resonar y agradecí no haber tomado lo suficiente como para sentirme perdido, lo busqué en el bolsillo de mi pantalón, cuando noté que era Zero rechacé la llamada.
—No te veo mal, cariño. Creo que hasta estas mejor que la última vez que te vi.
—No recuerdo la última vez que nos vimos. —Admití. Sting hizo una mueca fingiendo que le dolía. —Lo siento. —Sonreí, llevando el vaso que acababan de poner delante de mí hacia mis labios.
—¿Problemas de corazón, Gray? —Preguntó el rubio, yo asentí.
—No soy bueno en eso.
—¿En qué?
—En amar, ya sabes. Cuidar a la otra persona. No soy bueno.
—¿Por qué lo dices? ¿Lastimaste a alguien?
—Lo hice.
—¿Y no le has pedido disculpas? —Yo asentí nuevamente, el whisky comenzando a marearme. —¿Entonces cuál es el problema?
—No lo sé, tal vez nos lastimamos demasiado. Realmente no lo sé. No puedo pensar en algo concreto en este momento. —Llevé una mano hacia mi frente para poder sostener mi cabeza. — Extraño a Natsu. —Dije de repente. —Él sabría que decirme, o simplemente me golpearía.
—Puedo teñirme el pelo de rosa y golpearte si eso te haría feliz.
Reí. —No, creo que no sería lo mismo.
—Deja que la vida fluya, cariño. La vida da respuestas inesperadas.
—Créeme que sé de eso.
—Con más razón entonces. —Sting se encogió de hombros, terminando su bebida de color naranja. —Mañana será un nuevo y mejor día donde las cosas tal vez te salgan como deseas.
—Te han dicho antes que eres como muy optimista. —Dije, señalándolo.
—Todo el tiempo. —Respondió con una sonrisa. —También creo que has tomado demasiado, o al menos ese whisky va a dejarte tirado en el suelo cuando salgas de aquí así que mejor te llamaré un taxi. ¿Recuerdas tu hotel?
—Sí, no esta muy lejos de aquí. —Señalé hacia la puerta. O a donde yo creía que era la puerta. —Esta por allí.
—¿Duermes en los baños? —Sting bromeó, mi entrecejo de frunció. Claro que no dormía en los baños, ¿o si? —Necesitas ese taxi, muchachon.
Cuando llegamos al hotel Sting bajó conmigo del auto, porque me costaba, realmente no podía conseguir estabilidad. Él reía y parecía divertido con la situación. No era divertida.
—Tengo ganas de vomitar. —Dije.
—Oh no Gray, no lo hagas sobre mi camiseta de Gucci. — Llegamos a la puerta del hotel de alguna forma sin vómito de por medio, miré a Sting con ojos cansados, necesitaba una cama. Terminé sentándome en algún lugar. — ¿Tienes a alguien que podamos llamar? ¿Algún compañero?
—A Juvia.
—¿Juvia? Bien, puedo preguntar por ella en recepción. ¿No? ¿Juvia y qué más?
—Solo Juvia. —Murmuré, sintiéndome cansado, tan cansado.
—Su apellido, Gray. —Sting tenía una boba sonrisa en el rostro. —Sabes podría mandarle una foto tuya a Natsu ahora mismo, me amaría.
—Oh.. Mm, Loxar. Juvia Loxar.
—Bien.
Sting desapareció, miré hacia la fuente de la entrada, la forma que el agua caía, las luces de colores, el sol escondiéndose detrás de los grandes edificios. Extrañaba estar en casa. De repente sentí ganas de llorar. Y no supe el tiempo que estuve conteniéndome.
— ¿Estas llorando? —Miré hacia arriba, donde ojos azules parecían preocupados. Juvia se agachó junto a mí, limpiando al parecer rastros de lágrimas de mi rostro. —Y también has estado bebiendo, bajé porque no comprendí muy bien porque me llamarías por recepción.
—Lo siento.
—Nena, puedo dejártelo, ¿verdad? Es encantador pero necesito irme. —Sting le sonrió cuando Juvia le dijo que sí. —Cuídate cariño, ya nos veremos en algún momento y oh, buena suerte.
No es como si realmente lo estuviera escuchando, pues había entendido las palabras de Sting por partes. A penas pudo caminar decentemente acompañando los pasos de Juvia hasta el ascensor.
—¿Cuánto tomaste? —Cuestionó ella, sin sonar enojada. —Te ves fatal.
—Gracias, sé que luzco fatal. —Dije a la defensiva. — Quiero dormir.
—Te llevaré a tu habitación en unos segundos, tranquilo. —Ella sonrió, acariciando mi espalda.
—Quiero dormir contigo. —La miré a través del espejo que nos rodeaba. Nuestras miradas encontrándose.
—Me quedaré contigo si eso quieres.
Juvia tuvo que buscar la llave de la habitación en cada uno de los bolsillos, sonrojándose ante cada sugerente comentario. Amaba verla sonrojada.
Me ayudó a sacarme el saco y los zapatos, e hizo que fuera fácil dirigirme a la cama en mi estado.
—No me gusta que estes con Lyon. —Mencioné mirando el techo de la habitación.
—Gray, no es momento.
—Tuve tantos celos hoy. —Dije. — No podía quitar mi mirada de ti, y eso me molesta tanto.
—Gray… —Juvia se sentó a mi lado, su mano sobre mi pecho. Nuestras miradas fijas en nosotros, el resto del mundo desapareciendo.
—Te amo, te amo más de lo que recordaba o pueda imaginar. Es increíble la manera en que me haces sentir.
—No me estas ayudando.
—No quiero ayudarte a mentirnos, quiero dignarme a ser feliz por una vez.
—Gray…
—Hice muchas cosas mal, ¿Sabes? Te mentí, te engañé, te dije cosas que muchas veces no sentía porque tenía demasiado miedo. Y el miedo no justifica nada, porque no merecías lo que te hice sentir cada vez que te lastimaba pero, hoy me veo incapaz de renunciar a ti, a pesar de toda la mierda que te he hecho pasar… Te amo, si quieres algo real dentro de todo esto son mis sentimientos, de verdad, te amo.
—Dices cosas lindas cuando estas ebrio, tal vez Juvia deba darte de beber más seguido.
Reí. —Tal vez sea buena idea. Mi versión borracha parece más sincera. Juv…
—¿Uhn? —Su mano jugando sobre mi pecho, haciéndome pequeñas cosquillas.
—Te amo.
—También te amo.
—¿Si?
—Sí. —Ella sonrió.
—Voy a recuperarte, porque tú eres mía.
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Continuará.
N/A: Realmente no sabia donde poner esta nota, así que decidí que sea al final para que la lea quien tuviera ganas de leerla. El capítulo no me quedo tan largo como quería en primer lugar porque en realidad pensaba subir un NaLu, y después pensé que sería injusto porque este es un fic gruvia donde hace como un año que no actualizo asi que más me valía subir un gruvia, aquí esta. (?
Me tarde, ¿no? Perdón por la tardanza. Tengo explicaciones para dar, no creo que quieran leerlas, así que les pido disculpas a todas las personas que estuvieron esperando una actualización o les interesa la actualización, deseo de corazón que todos estén bien y les haya ido genial a lo largo del tiempo. No quedan muchos capítulos, de hecho los próximos de "Rosa Positivo" y "Lluvia Carmesí" son los últimos. "Sin Caer en el Amor" faltaron como mucho seis. Volveremos a leernos pronto. Un beso enorme.
Sugar.
