Experimenter.

Fortaleza. Rose y Scorpius.

Una pareja. No están casados. Están comprometidos. Ella vive en ese mismo apartamento. Él todavía vive con papá. Pero en ese momento ella está apoyada en un extremo de la bañera, desnuda, sumergida en el agua y leyendo una novela policíaca. Y en ese momento él está del otro lado de la bañera, desnudo, sumergido en el agua y leyendo un libro histórico.

Hay silencio en el apartamento. Solo se escucha el sonido de las burbujas de jabón provocadas por la bomba de baño. Huele fuerte, pero es relajante. Rose, en un momento de debilidad, coge aire profundamente, sonríe y cierra los ojos disfrutando de la sensación. Scorpius levanta apenas la mirada del libro para mirarla y sonríe.

-¿Te gusta, Weasley? -le preguntó él.

-Me encanta. Es lo mejor que me ha regalado jamás mi cuñada. -dijo Rose, sonriendo.- ¿A ti no te gusta?

-Bah… -dijo él, con una mueca de indiferencia. Estiró un poco más la pierna para acariciar el muslo de Rose con el pie.- Huele demasiado a caramelo.

-No solo huele a caramelo.

-¿Y a qué más huele?

-Mira… -dijo ella sonriendo. Se estiró para dejar su libro lejos, fuera de peligro, e hizo lo mismo con el del rubio. Se puso de rodillas entre las piernas de su novio, cerca de él y puso una mano sobre sus ojos.- Cierra los ojos. Coge aire profundamente… -dijo al tiempo que soltaba una risita al notar las manos de Scorpius posarse sobre su cintura. El rubio obedeció.- Toma aire profundamente dos o tres veces… Y ya verás cómo huele a algo más…

-Igual… Huele un poco a ¿vainilla?

-Sí… -dijo ella sonriendo. Scorpius seguía con los ojos cerrados, tratando de descubrir los aromas ocultos de las sales de baño.

-Y me recuerda a algo más, pero no sé a qué… -dijo él, después de intentar besar la mano de Rose que seguía sobre sus ojos para que lo dejara ver de nuevo.- Es un olor familiar.

-Piensa un poco… -le pidió ella, apoyando las manos sobre su cuello.- ¿No te huele a tu colonia?

-¿A mi colonia? -preguntó Scorpius frunciendo el ceño. Rose asintió y él volvió a cerrar los ojos para intentar encontrar ese olor. Rose supo que lo había descubierto cuando sus labios se curvaron en una sonrisa todavía sin abrir los ojos. La pelirroja le regaló un muy dulce beso en los labios. Pero Scorpius se separó de ella unos centímetros.- ¿En serio tenemos que volver a aplazar la boda? -le preguntó en un susurro.

Justo antes de decidir leer un poco en la bañera, habían estado discutiendo por ese mismo motivo. Ya era la segunda vez que tenían que aplazar la boda, la primera vez fue por un accidente un mes antes de la celebración, pues la pareja de aurores había sufrido un accidente trabajando en un caso importante. Lo que les hizo aplazar la boda seis meses. Y ahora Rose quería volver a aplazarla casi un año más.

-Dime, Scor… ¿Tú no quieres entrar en la misión que mamá nos ha propuesto?

-Claro que quiero. Pero podemos…

-No, no podemos hacer las dos cosas. -lo interrumpió ella, muy dulcemente. Luego apoyó la frente contra la de él y se miraron fijamente a los ojos.- Quiero que nuestra boda tenga todo la atención que se merece, no la mitad porque estamos ocupados trabajando.

-Nuestra boda se merece toda la atención.

-Sí… ¿Me entiendes?

-Tal vez… -dijo Scorpius, desviando la mirada a los labios de Rose. La pelirroja al notar aquel cambio puso el dedo índice sobre los labios de Scorpius.

-¿Me estás escuchando, Scor?

-Siempre te escucho, Rose.

-Entonces, ¿no estás enfadado?

-No… -dijo él, antes de ahora sí besarla con pasión.


¡Llegamos al ecuador de las historias! Solo quedan otras cuatro más que ya tengo listas.