Rose Jam.

Alegría. Ron y Hermione.

Un fuerte pelirrojo descansa tumbado en su bañera. Entre sus piernas, tumbada sobre su pecho, se encuentra su mujer, con los rizos empapados y una barriga que sale del agua que los cubre. La bañera se tiñó del rosa más fuerte que habían visto jamás. Ron acaricia el vientre de su mujer, donde está su primera hija.

-Me encanta tener bañera. -susurró Hermione, con los ojos cerrados.- Nunca tuve bañera en casa, ¿sabes?

-¿No? -le preguntó al oído Ron. Se acababan de mudar a su nueva casa familiar y tenía bañera, por supuesto.

Era una de las múltiples condiciones que Hermione había puesto: cuatro habitaciones mínimo, dos baños, una cocina simple (total nadie cocinaría en serio en aquella casa), dos plantas, un jardín pequeño, un garaje para el coche muggle que habían heredado del Señor Granger… Y una bañera.

Ahora Ron entendía porque quería tanto aquella bañera. Se acababan de mudar, era su primera noche en aquella casa y el único deseo de Hermione era darse un baño. Ron no podía decirle que no a una embarazada de ocho meses y se unió a ella en el baño. Masajeaba sus contracturados hombros.

-¿Cuántos meses nos vamos a coger de baja paternal? -le preguntó Ron.

-Uno.

-Cinco.

-Ni en tus mejores sueños dejo cinco meses solo a Erikson en mi oficina. Dos y no hay más que hablar.

-Cinco.

-Que no, Ronald.

-Cinco.

-Está bien, tres.

-Cinco.

-Cuatro.

-Cuatro. -aceptó el pelirrojo, sonriendo y dándole un beso en el cuello. Hermione sonrió.

-¿Tú también vas a coger cuatro meses?

-Por supuesto. Kingsley está como loco porque Harry va a cogerse otros cuatro meses. Pero sobrevivirán.

-Quiero que nazca ya… -dijo Hermione, posando sus manos sobre las enormes manos de Ron, que acariciaban ahora su vientre.- ¿Cómo crees que será?

-Guapísima.

-Pelirroja…

-No, pelirroja, no. -dijo Ron, sorprendiendo a Hermione.

-¿Por qué no?

-Porque ya muchas de mis sobrinas son pelirrojas y Rosie tiene que ser especial.

-Que sea pelirroja no quiere decir que no vaya a ser diferente a sus primas. Tú y tus hermanos sois todos pelirrojos y no os parecéis en casi nada. Tú eres el más alto, tienes muchas más pecas que el resto, eres más delgado, la nariz más larga, los ojos más azules… Eres más guapo.

-Pensé que no lo ibas a decir nunca. -dijo Ron, haciendo reír a Hermione.- Rosie, nosotros somos los mejores Weasley de todos. -le dijo a la barriga de su mujer, que respondió con una patada y un movimiento en la piel de Hermione. El matrimonio miró la barriga con los ojos como platos.

-Por Merlín…

-¿Eso no te duele, Hermione? -preguntó Ron, asustado.

-No… -dijo ella sonriendo.- Hazlo otra vez.

-¿El qué?

-Hablarle.

-Pero…

-Hazlo, Ron.

-Rose… -dijo Ron, inseguro. El bebé contestó de nuevo con otra patada, tan fuerte que pudieron distinguir su pie a través de la piel de Hermione.- Cuidado, Rose. Que vas a lastimar a tu madre. -le dijo el pelirrojo sorprendido. Hermione soltó una risita y cogió las manos de Ron para posarlas sobre su vientre y que él notara el movimiento de su hija como ella. El pelirrojo soltó una risita y Hermione sonrió. La niña volvió a moverse.


Soy máxima shippeadora del Ronmione, en serio me encantan juntos.