Sea Monster.
Diversión. Violetta, Maggie y Avani.
Dos señoritas de pelo rizado y oscuro llegaron a su casa. Venían de casa de los abuelos y mamá las había ido a recoger. El abuelo Harry había preparado un pollo exquisito y la abuela Ginny seguía enseñándoles a jugar a los naipes explosivos.
Violetta y Margarett supieron lo que les tocaba antes de cenar aquella noche. Era viernes y el viernes en su casa significaba un buen baño las dos juntas. Así que corrieron por las escaleras, cada una entró en su cuarto y prepararon sus pijamas. Avani las esperó en el baño y cuando las dos revoltosas llegaron se puso a desnudar a la más pequeña.
-Mamá, ayuda. -le pidió Violetta, la mayor, para deshacer el nudo del cinturón de su pantalón. Avani la ayudó con una sonrisa. En cuanto las dos niñas estuvieron listas para meterse en la bañera, Avani las elevó en brazos y las introdujo en el agua cristalina. Las dos sonrieron y se salpicaron en cuanto entraron.
-Mami pon esa cosa que hace colores. -le pidió Margarett, sonriendo. Avani asintió y se rió. Cogió la bomba de baño que James les había comprado con forma de monstruo y antes de dárselo a sus hijas se quedó pensativa.
-¿Qué os parece si me baño yo también?
-Sí, corre, ma. -le dijo Violetta, divertida. Avani no tardó ni un minuto en estarse metiendo en la bañera con sus dos hijas y la bomba de baño. Era una especial, para niños, servía de gel, champú y hacía espuma de colores.
Avani pasó el monstruo por las pieles de sus hijas, que se reían porque al pasarlo quedaba de colores. Les lavó el pelo a las dos y luego dejó que jugaran con sus juguetes y la espuma, mientras ella las observaba.
-¡Es injusto, no me avisasteis de que había baño familiar! -se quejó James, asomándose al baño en cuanto llegó del Cuartel de Aurores. Las tres se rieron y él se acercó. Besó las tres cabezas y ayudó a su mujer a terminar le lavar a sus hijas, sacarlas del baño y secarlas.
-Gracias, papi. -le dijo Violetta cuando su padre terminó de ponerle el pijama. Avani seguía en la bañera y James la miró enarcando una ceja, mientras la mayor de sus hijas corría hacia el salón de la casa.
-¿Tú también necesitas ayuda? -le preguntó divertido. Avani le echó la lengua y James le ofreció una mano para ayudarla a levantarse. Luego la envolvió en la toalla y la ayudó a salir de la bañera. Mojada y en toalla James la abrazó por la cintura y la miró a los ojos.
-¿Te pasa algo, cielo?
-Nada. -le dijo él, antes de darle un pico.- Te quiero, ¿sabes?
-Sí, lo sé. James, pasa algo.
-Te padre ha venido hoy a verme. Quiere hablar contigo y conocer a las niñas. -le dijo James con suavidad. Vio los ojos de Avani llenarse de lágrimas.
-¿Y qué le dijiste?
-Que si tanto quería conoceros que tuviera los huevos de venir y hablar contigo. -dijo él. Avani soltó una risita y se abrazó a James, que la sujetó fuerte por la cintura.
-Gracias… -dijo en un susurro. James le contestó con un beso en su hombro.- ¿Quieres ayudarme a vestirme o prefieres hacerme la cena?
-Yo soy más de desvestirte. Haré la cena, acostaré a las niñas y entonces te desvestiré. -le dijo él. Ella se rió y se dieron un beso antes de que James saliera del baño.
James y Avani, Avani y James. Me encantan 3
