Los personajes de Ranma 1/2 no son de mi propiedad.

Capítulo II
"Se Fue"

By Tsukiré


En un edificio de aquella ciudad dos mujeres se encontraban hablando seriamente. Una caminaba de un lado hacía otro algo nerviosa por la plática que estaba teniendo con esa otra persona. Jugaba con sus manos en señal de confusión, sabía que hacer planes ideados por ella siempre resultaba peligroso y no podía pensar en las consecuencias si decidía seguirla en su plan. Perdió la cuenta de cuantas veces intentó tronarse los nudillos para poder disimular todo lo tensa que se encontraba en ese momento. La miro una y otra vez, ella yacía en ese lugar dándole la espalda en ese momento con una posición imponente, podía observar como tenía los brazos cruzados.

Había escuchado el plan, entendía absolutamente todo, sabía lo que tenía que hacer de principio a fin, después de todo no era un plan tan complicado. La chica delante de ella le había explicado lo único que necesitaba saber, no había abierto la boca más allá de lo que no le competía a ella, es decir, sólo sabía que tenía que llevárselo lejos de ahí y mantenerlo alejado todo el tiempo que le fuese posible, para que después cuando la rosa negra hubiese terminado su "dichoso trabajo" del cual no tenía ni idea en qué consistía, ambas entonces pudieran disputar su amor.

Amaba a Ranma, siempre lo había hecho, el universo sabía que así era que no había día o noche que no pensara en él, que a pesar de que siempre tenía su rechazo se hacía la fuerte y no se rendía bajo ninguna circunstancia para poder conseguir que la amara. Ahora se le estaba presentando una oportunidad de oro, única para poder estar con el hombre que amaba. Primero se ganaría la confianza de esa mujer, haría todo lo que le dijera pero después ella se quedaría con el tan anhelado premio.

Ella era capaz de todo…incluso de crear un daño muy grave, estaba totalmente segura de que podría hacer ese plan, ya que ella realmente no haría nada, no sería la causante de nada, sólo la cómplice. Ella sólo se lavaría las manos y entonces estaría como si nada, lo importante era poder deshacerse de la otra persona que desde siempre había estado entrometiéndose, después de eso, ella lucharía con todas sus fuerzas contra la mujer que yacía enfrente de ella. Pelearía hasta morir si fuese necesario. Y si se diera el caso de que ella también resultaba involucrada podría decir que la obligó, defendiéndose que ella sólo quería estar al lado de Ranma. Era lo que siempre había soñado hacer. De algo estaba segura, trabajar con la rosa negra definitivamente no traería nada, absolutamente nada bueno.

El aire helado agitó suavemente los cabellos de ambas mujeres ahí, cuyas sombras en sus rostros danzaban libremente debido a la luz de la luna, sus expresiones eran firmes, sin rastro de duda. Una de ellas sonreía de una manera escalofriante, era imposible no notar esa felicidad que transmitía.

Sabía que esa mujer frente a ella carecía de escrúpulos de todo sentimiento que pudiera clasificarse como humano, ella sabía lo que quería y no paraba hasta obtenerlo, era perseverante pero no tenía límites en cuanto a lo que podía realizar. Sabía que ella podía ser la persona más cruel que jamás haya conocido. Justo en estos momentos no le convenía para nada llevarle la contraria, tenía que estar como su fiel aliada, ya llegaría el momento indicado para poder deshacerse de todo esto.

Nunca había pensando tener que terminar de esta manera, aliándose con alguien de quien seguramente el mejor lugar para ella sería un hospital psiquiátrico, ella no sabía lo que era querer a alguien, no tenía ni idea de lo valioso que eran las relaciones que se iban formando a lo largo de la vida entonces ¿Por qué de la nada quiere hacer todo esto sólo porque dice amarlo? ¿Eso es amor? ¿Cosas como estas se hacen por amor? Tal vez ella tenga una definición muy diferente de lo que era amar sinceramente a alguien.

Tal vez estaba pensando demasiado, sólo tenía que hacer lo que le decía y todo absolutamente todo saldría bien. Estaría con el hombre que ama, con el único que ha amado, pero en el fondo le preocupaba el futuro de Akane.

-¿Quieres dejar de pasearte de un lado a otro? ¡Es desesperante!- gritó la chica de espaldas girándose para fruncir sus labios de un color rojo carmesí.
-¡No me digas qué hacer! Shampoo venir porque tú tener un plan-
-Entiendes lo que tienes que hacer, incluso para una amazona este plan es sencillo- dijo una de ellas.
-Entender perfectamente, llevarme a Ranma lejos- dijo la chica de cabello púrpura algo enojada.
-Así es, toma. Son dos boletos para China, el viaje será de seis meses ni un mes más ¿Entendiste?-
-Si, si. Pero…Ranma no querer separarse de Akane-
-Lo hará…y yo sé cómo hacerlo-
-Shampoo hacer todo eso, pero después no será fácil para ti quitarme a Ranma, lucharemos-
-Cuando Akane esté fuera del camino, yo habré ganado….no hay nadie que pueda superar a la rosa negra-
-¿Qué planeas hacerle?- preguntó algo intrigada la amazona.
-Planeo apartarla totalmente del camino-

¿Sacar del camino a Akane? Pensar en lo que podría hacerle realmente le dejaba una gran interrogante y se moría de curiosidad por saber cuáles serían los movimientos que le tenían preparados a Akane, pero por otra parte, no quería ni enterarse de lo que ella pudiera llegar a hacerle, suficiente era saber ya gran parte de lo que iba a ocurrir, no quería involucrarse más allá con las enfermas ideas de esa mujer.

Una escalofriante risa invadió el cielo de Nerima, haciendo a la amazona helarse hasta los huesos para después saltar firmemente sobre los tejados de las demás casas para desaparecer con ambos boletos en mano.

Tenía una pequeña sonrisa en su rostro, pasaría seis meses con su amado sin nadie en el camino.

Ni siquiera ella hubiera podido lograrlo tan fácilmente.


Imágenes borrosas comienzan a aparecer y desaparecer en mi mente, recuerdo algo de lo que había pasado, abrí los ojos poco a poco, el cielo comenzaba a verse algo borroso, ya era totalmente obscuro, la cabeza me dolía un poco y sentía mis extremidades algo entumidas. Sacudía la cabeza un poco y un viento helado comenzó a rozarme los poros de la piel y entonces fue cuando observé mi cuerpo desnudo en un sucio sillón de un cuarto en el que nunca había estado.

Los recuerdos llegaron a mí como cuchillos a una velocidad impresionante.

Flash Back

El cielo estaba comenzando a oscurecerse, alrededor de dos horas he estado aquí, fui citada por una amiga de la escuela que quería hablar conmigo y no hay señal de ella, así que descaradamente me dejó plantada. ¡Maldita sea! Yo también tengo cosas que hacer, no todo mi tiempo es de ella.

Miré el gran reloj que yacía en medio de la calle, marcaban un poco más allá de las ocho, ya era demasiado tarde. No entiendo por qué citarme a estas horas si ni siquiera iba a venir. Además de que no acostumbraba a estar fuera a estas horas y menos sola, mi familia se preocuparía por mí, siempre se preocupan si llego más allá de las siete sobre todo si Ranma no está conmigo. Pero después de quedarse hoy con Shampoo menos ganas me dieron de decirle a donde iba.

-Mejor me voy- me levanté cruzando los brazos y caminando directamente hacía casa, cada paso que daba era lento.

Faltaba muy poco para la hora de la cena. Seguí caminando, las calles estaban totalmente solas, había algunos puestos abiertos pero eran los bares y cantinas a los que se suele acudir a estas horas de la noche.

Seguí caminando, de repente escuché unos extraños sonidos provenir de atrás mío, los ignoré, si se trataba de alguien fácilmente podría derrotarlo y se arrepentiría por haberme molestado, caminé un poco más y el mismo ruido se hizo presente esta vez volteé en posición de guardia, viendo a mi alrededor. No había absolutamente nada.

Tal vez estaba un poco exhausta y comenzaba a imaginar cosas. Me acomodé un pequeño mechón de cabello detrás de mi oreja. Me disponía a seguir mi camino cuando sentí el peso de alguien caer sobre mí, fue rápido, ni siquiera noté cuando caía, no pude notar quien quiera cuando intenté voltear sentí que todo mi cuerpo se acalambró, se comenzaba a entumir haciéndome perder fuerza en mis piernas que se comenzaban a doblar tan fácil como popotes. Caí al suelo sin poder mover ni un solo dedo, juró que intenté moverme, realmente estaba asustada.

"Ranma" fue lo único que cruzó por mi mente.

De repente todo a mí alrededor se nubló. Sentí como esa persona me tomaba firmemente de la cintura y de la nada mis pies dejaron de tocar el suelo para sentir el fresco aire de la noche en mi rostro, podía divisar tenues luces, supongo que eran las lámparas que alumbraban las calles de la ciudad. Podía sentir con toda seguridad que estaríamos saltando sobre los tejados. Todo desapareció después.

No sé cuánto tiempo pasó, cuando desperté estaba totalmente consciente, sea quien fuera mi agresor quería que estuviera al tanto de todo lo que pasaría, parpadeaba con dificultad pero aún así no pareciera que me fuera a desmayar o algo por el estilo. De repente escuché una risa muy varonil.

-Es increíble lo fácil que caíste preciosa. Pensé que sería un poco más difícil atraparte o eso al menos me habían hecho creer- un hombre alto, de cabellera plateada y mirada dorada se dirigió hacia mí.

Intenté moverme pero mi cuerpo no respondió. Comencé a sentir pánico.

-Déjame ir…- pronuncié con dificultad.
-No te esfuerces, en pocos minutos no podrás pronunciar ni una sola palabra, ni siquiera gritar- sonreía.
-No…- era inútil, no podría pronunciar bien ni una palabra.
-Akane Tendo, eres alguien muy hermosa- tomó un mechón de mi cabello y lo acomodó detrás de la oreja. Sentí náuseas.

Caminaste un poco y después te dirigiste ante mí.

-Los puntos que te presioné sólo fueron para inmovilizar tu cuerpo, pero para lo demás necesito que quedes inconsciente, no sin antes saber lo que haré-.
-Ran…ma- respiré con dificultad.
-ah ¿Ranma Saotome? ¿Te refieres a ese artista marcial de baja categoría? Él no podrá hacer nada por ti-.

Con la mirada recorrí el lugar, todo se estaba volviendo totalmente borroso y comenzaba a adquirir un color gris.

-¿Te gusta el lugar, mi amor? Lo escogí especialmente para nosotros- sonrió.

Sacó un pañuelo y puso alguna sustancia sobre él, no podía creer que esto estaba pasando. Se acercó a mí y lo colocó encima de mi nariz, yo no pude evitar respirarlo, tenía que hacerlo, ya que cada vez me costaba más trabajo.

Comencé a sentirme aún más débil, mis ojos se cerraban por instinto, luché con mi voluntad para que no fuese así, sus ojos miel se fueron acercando aún más a mí, mostraban una tranquilidad increíble.

-Nos vamos a divertir mucho linda- fue lo que le escuché decir. –Verás que te haré olvidar a ese tal Ranma- sonrió un poco.

Comencé a sentir una sensación extraña en mi cuerpo, me estaba tocando y yo no podía hacer nada para defenderme, me sentía tan torpe, intenté gritar, moverme lo que fuera para salir de ese lugar, si tan sólo no estuviese como estaba totalmente inmóvil estoy segura de que podría vencerlo fácilmente.

Con sus manos recorrió mis piernas, tocándolas firmemente con las yemas de los dedos, ¡Era asqueroso! Comenzó a alzar mi falda y yo no quería que esto pasara, pude sentir como me volteó haciendo que mi espalda tocara la textura del sofá, sentí sus manos tocarme mis pechos, recorriendo cada parte de mi cuerpo, pude sentirlo debajo de mi ropa interior. ¿Dónde estabas Ranma?

Cerré mis ojos y las lágrimas comenzaron a correr.

-No te preocupes Akane, dentro de dos horas todo estará bien- dijo tomándome de las caderas, deslizando mi ropa interior por las piernas y sentí como me acercó más a él, podía sentir algo duro acercarse más a mí. Debido a la anestesia del momento, sólo lágrimas pudieron salir de mí cuando sentí como se hundía en mi cuerpo, una y otra vez, acercándome y alejándome de él con cada una de sus embestidas.

Poco a poco fui cerrando mis ojos, creo que por ahora preferiría estar muerta a sentir todo lo que va a ocurrir.

Después de recordar todo lo que había pasado, moví mi mano lentamente y mis pies también respondieron, aún seguían entumecidos un poco, me senté lentamente en el borde del sofá. No pude evitar sentirme horrible, todo eso pasó, ese tipo me… tragué duramente, las lágrimas salían, estaba en total estado de shock, el tan sólo recordar que ese sujeto me puso las manos encima y yo no fui capaz de defenderme me pone realmente furiosa.

Golpeé el sofá con fuerza y apoyé mis codos en las rodillas para sujetar fuertemente mi cabeza ¿Por qué me pasó esto a mí? No es que se lo desee a nadie pero es que no puedo dejar de pensar que a veces las cosas que nos pasan son injustas. Sollozando y sin poder evitar que las lágrimas pararan comencé a ponerme mi ropa lentamente, me sentía tan sucia…tan…miserable.

Después de todo, nadie vino a ayudarme. Seguía llorando sin cesar, ni siquiera fui capaz de poder sentir su presencia, si tal sólo no me hubiese quedado hasta tarde, si sólo no hubiera ido sola a ese lugar, si tan sólo Ranma hubiese estado a mi lado, nada de esto hubiese sucedió. Pero era estúpido ahora lamentarme por cosas que ya pasaron, yo tomé esas decisiones y eso mismo fue lo que me trajo hasta acá. Estuve dispuesta a salir de ese horrible lugar cuando algo en la mesita de centro llamó mi atención.

Era un sobre color amarillo, lo abrí y salió una hoja de papel donde había escrito algo.

"Tus hermanas Nabiki y Kasumi son verdaderamente hermosas. Me pregunto si las hermanas Tendo tendrán el mismo delicioso sabor que tú. ¿Quién te importa más? ¿El de tus hermanas o el de el artista marcial afeminado? Tú decides.

Otra cosa más, una palabra sobre esto y mataré a toda tu familia frente a tus ojos, te violaré de nuevo y te mataré."

¡Maldito imbécil! Arrugué el papel, lo rompí en pedazos y lo arrojé con furia al suelo. ¡Era de lo peor! ¿Qué le había hecho yo? ¿Qué demonios quería de mí? ¿Cómo se ponía a exigirme de la nada que tuviera que escoger? Cerré los ojos y por un momento imaginé a mis hermanas en la misma situación que yo. Ese maldito sin escrúpulos no se detendría por nada. Grité con todas mis fuerzas en ese lugar y golpeé el suelo.

¿Qué hago? ¿Qué hago? ¡Estoy sola en esto! Bien podría hablar y decir todo lo que sucedió pero mi familia sería quien pagase todo esto. Ese imbécil tenía planeado todo ¿Será otro enemigo de Ranma? De otra manera no me hubiera pedido que eligiera así tan abruptamente. Si su problema era con Ranma creyó que metiéndose conmigo podría hacerle daño. Bien… no le creó ningún dañó a él porque es obvio que Ranma no sentiría pena por mí.

Caminé hacía la puerta de salida, obviamente sin ganas de nada, miré el reloj ya era demasiado tarde, me miré en el pequeño espejo que había en la salida. ¿Quién era esa mujer que ahora miraba sin alguna pizca de alegría? ¿Dónde había quedado esa sonrisa? Me di la vuelta y cerré la puerta.

Caminé directamente a mi casa, no había parado de llorar, ese maldito seguramente se divirtió bastante, odiaba que me doliera al caminar porque me hacía recordar lo que había pasado. No tenía amigas que les hubiese sucedido una cosa así, de hecho no conocía a nadie que pudiera entenderme ¿Con qué cara vería a mi familia ahora? ¿Cómo se supone que vería a Ranma?

Me abracé a mí misma debido al frío que estaba haciendo, si quería proteger a mi familia de ese enfermo debía encontrar una manera de mantener por el momento a distancia a Ranma, mientras se me ocurrí algo qué hacer.

Fin flash back

En un edificio cerca de ese lugar se encontraban dos personas, una mujer con una risa siniestra y un hombre platead que no tenía mucho de haber llegado a ese lugar.

-¿Hiciste lo que te dije?- preguntó la mujer.
-Absolutamente todo-
-Esa niña es muy tonta y fácil de engañar- rió la mujer.
-¿No crees que es muy cruel haberle hecho eso?-
-¿Crueldad? Me sorprende que alguien que accedió tan fácil a ayudarme pueda pensar en eso -
-¡Era virgen!-
-Eso es lo de menos, hoy en día las chicas le entregan su virginidad a quien sea-
-Bueno, no todas- el chico desvió la mirada.
-Lo que pienses es lo de menos ¿Le dejaste la nota?-
-Si, ¿Crees que con eso se aleje de él? ¿No crees que fuiste muy extremista?-
-En el amor, todo se vale- nuevamente soltó otra risa.

El joven de la cabellera plateada no dijo nada más, sea lo que fuese el destino de esa chica seguramente la iba a pasar mal. Ya no había vuelta atrás.


Llegué a mi casa sin siquiera darme cuenta, entré y las luces de la sala estaban encendidas, todos se encontraban cenando. Entré y ni siquiera pude entrar a relajarme cuando escuché un comentario de ese idiota.

-Esa tonta no me preocupa-

La verdad no tenía ganas de discutir contigo, ahora tenía como prioridad pensar en otras cosas. Esas palabras justo en este momento era como recibir un "buenos días" de tu parte, no me interesaban, no me dolían, no me afectaban.

-No me importa si un fenómeno como tú se preocupa por mí o no, yo sé cuidarme sola y no necesito de ti- me dirigí a mi cuarto.

Subí las escaleras como un ser inerte, sin demostrar emoción alguna, estoy segura que todos se debieron de haber preocupado, lo más probable era que golpeara a Ranma y se armaba una batalla campal destruyendo todo el Dojo, pero realmente ahora no tenía ni ganas de mirarlos, no podía hacerlo con tanta vergüenza que sentía.

Llegué a mi cuarto y cerré la puerta, caminé sin ganas y me tiré en mi cama, apreté la almohada con fuerza y eché a llorar una vez más, nunca me había sentido tan desprotegida, tan sola y asustada. Necesitaba a mi madre tanto en estos momentos ¿Qué hubiera hecho hecha? ¿Qué debía hacer ahora? ¡Maldita sea! Necesitaba una ducha rápido. Los pocos recuerdos que tenía no dejaban de dar vueltas en mi mente, estaba tan asqueada de lo que había pasado. ¿Cómo iba a quitarme esta sensación?

En estos momentos era preferible estar muerta.

Escuché que alguien tocó la puerta delicadamente, no tenía ganas de ver a nadie pero seguramente ya habían notado mi actitud si los ignoraba terminaría por preocuparlos aún más.

-¿Quién?- pregunté limpiando mis lágrimas rápidamente
-Ranma ¿Puedo pasar?-.
-¿Para qué? ¿No habías dicho que yo no te preocupo? é mi almohada aún con más fuerza.
-Tonta ¿Cómo puedes decir eso?-

No tuve el valor para responderte, quería abrir esa puerta de un jalón, lanzarme a tus brazos y llorar hasta que estuviera seca, hasta que todo este dolor saliera de mí, deseaba tanto poder hablar contigo en estos momentos. Pero recordaba esa nota en el lugar y eso era lo único que me detenía. Incluso para el gran artista marcial Ranma Saotome esto sería demasiado, la única verdad era que tenía miedo de tu reacción. Era más que obvio que romperías el compromiso, después de todo ya era una mujer sucia.

Escuché como la puerta se abría lentamente y te vi entrar.

-Akane, no tienes porque ponerte así, perdón, no fue mi intención hacerte llorar. Perdóname-

Te acercaste aún más a mí y colocaste tu mano sobre la mía, de inmediato mi mente me llevó a ese momento cuando ese malnacido comenzó a tocarme ¡No quería que pasara otra vez! ¡No quería a nadie cerca de mí! Quité mi mano al instante temerosa, no iba a dejar que nadie me pusiera una mano encima.

De verdad estabas muy preocupado, las palabras no salían de mí estaban atoradas en mi garganta.

Cuando vi que tenías toda la intención de acercarte aún más a mí, el miedo comenzó a apoderarse de mi mente, esas malditas escenas me siguieron atormentando, no quería a ningún ser humano cerca de mí, no quería que otro hombre se aprovechara, no quería que nadie jamás en esta vida me tocara.

Y entonces pronuncié esas terribles palabras que salieron tan natural.

-No…no te acerques a mí- cerré los ojos fuertemente, era lo que en verdad deseaba.

Después de eso tuvimos una pequeña pelea, estaba totalmente acostumbrada a eso, tú me gritabas yo me enojada, después venías a pedirme disculpas y la situación empeoraba, pero esta vez sentía algo diferente entre nosotros, como si una pequeña barrera invisible se empezara a formar, no me molesta, sólo que estoy más segura en estos momentos si estoy completamente sola.

Le estaba mintiendo al único hombre que amaba, él sólo quería ayudarme y yo adoptaba una actitud hostil con él. Quería llorar otra vez, quería llorar hasta quedarme dormida. Fue la conversación más seca que jamás tuve, tanto que las ganas de hablar contigo no existían, no eran de esas platicas que rara vez teníamos donde tu me contabas tus problemas y yo te apoyaba o viceversa, ya no existía esa comunicación, ya no existía esa tranquilidad en mí…ya no existía Akane.

Sé que en este momento debes estar muy alterado y pensarás en alguna circunstancia para hablar conmigo, pero realmente no sé que vaya a pasar el día de mañana, no sé que es lo que voy a hacer, ni como saldré a la calle así.

Creo que después de ese incidente ha transcurrido casi una semana, la verdad no tengo ni idea de cuánto ha transcurrido el tiempo, solo sé que sigo aquí, viviendo y tratando de trascender día con día.


Sé que Ranma ha estado acercándose a mí con cualquier pretexto para hacerme enojar o tan siquiera reír…pero mi mente está en otro lado que no puedo evitar ignorarlo, no es que no me importe lo que haga o que haya dejarlo de querer, es sólo que…ya no soy yo. Hay ocasiones en las que verdaderamente me siento como si estuviese muerta, sé que han estado notando mi cambio y solían preguntarme qué me pasaba, si me sentía bien, la primera en notarlo fue la Miss Hanako quien con sus bromas infantiles trató de alegrarme aunque fuera un rato. Me estaba cansando de fingir.

Pero Ranma siempre estaba ahí conmigo aunque yo le pidiera que se fuera, era demasiado molesto a veces y al mismo tiempo se convertía en la persona más atenta que haya podido conocer. En todo ese tiempo, había pensado que yo era una chica demasiado débil y tenía toda la razón en ello, a comparación de las demás prometidas de Ranma yo era la más débil, a la que siempre secuestraban, la que siempre corría peligro, a quien siempre tenían que rescatar, si tan sólo hubiese sido más fuerte como Ukyo, más ágil como Shampoo y más astuta como Kodachi podría haber dominado perfectamente esa situación.

¡Era muy estúpida! Siempre tenía que depender de Ranma para poder salir de una situación difícil, siempre tenía que aparecer para salvarme y cuando tenía la oportunidad de pelear a su lado parecía como una inútil, incluso varias veces me echó en cara que yo era menos que un estorbo, que era muy lenta y torpe. Me dolía admitirlo pero así era, a comparación de todos mis amigos yo era la que siempre necesitaba ayuda. Esta vez no me importa si Ranma me entrenaba a o no, no lo necesitaba. Entrenaría por mi cuenta y me volvería más fuerte, lo haría para enfrentarme a aquel bastardo.

Mis entrenamientos comenzaron no podo después de lo sucedido, mi rutina era la siguiente, me despertaba muy temprano para entrenar un poco, iba a la escuela, regresaba y volvía a entrar hasta el atardecer hasta terminar cansada y con la mente en blanco, las tareas y las comidas diarias habían pasado a segundo lugar, incluso había pasado de hacer una alumna brillante a alguien que de vez en cuando entregaba los trabajos, mi prioridad era volverme más fuerte, más astuta, más ágil. Kasumi me llevaba la comida y había ocasiones que olvidaba por completo que decía comer. Mi papá decía que no debía esforzarme tanto, que cada vez me veía aún más y más delgada y sobretodo demacrada, yo hacía caso omiso. Ranma igual se notaba preocupado, sólo que no me lo decía como tal y a decir verdad no me interesaba lo que pudiera pensar de mí.

Un día como cualquier otro me encontraba entrenando, tenía la frente cubierta en sudor y no había descansado ese día, sentía la presencia de alguien entrar por la puerta e inmediatamente giré hacia esa persona.

-Ranma…- me sorprendí al verlo parado ahí, asombrado.
-Pudiste notar mi presencia. Has mejorado bastante- colocó ambos brazos detrás de su cabeza como siempre solía hacerlo.
-Eso es porque no dejo de practicar, incluso me siento más ligera- seguí lanzando patadas al aire.
-Basta…- dijo secamente.

Me detuve al instante.

-¿Qué?- pregunté confundida.
-¿No ves todo el daño que te estás haciendo?- me gritó.
-¿De qué estás hablando? ¿Por qué mejor no te vas?-
-Akane ¿Qué demonios te pasa? Ya no sé quien eres, ya no eres tan constante en la escuela, ya no sales con tus amigas, tu vida se ha limitado a encerrarte aquí para entrar día y noche sin descanso alguno. No creas que no he notado que hay días que no comes. Le estás exigiendo demasiado a tu cuerpo ¿Qué te tiene así? ¿Qué objetivo tienes para hacer todo esto?- su voz se oía desesperada.
-Eso no te incumbe, es muy mi vida, mi cuerpo y yo sé lo que hago con ella. Además ¿Qué derecho tienes para espiarme?- lancé más golpes al aire.

Sentí una ventisca, con el rabillo del ojo pude ver como te acercaste corriendo a mí, yo giré en posición de guardia y lancé un golpe con mi puño izquierdo, tú te agachaste rápidamente y sentí como tu pie me hacía perder el equilibrio y caer al suelo. En cuanto sentí tu cuerpo cubrir el mío, el aire en mis pulmones se fue y una cabellera plateada apareció frente a mí.

-¡Aléjate!- te di un derechazo en la cara que te mando a la pared contraria del lugar, me paré rápidamente y me puse en guardia. –No me vuelvas a tocar-.

Noté tu rostro perplejo al mirarme.

-¿Quién eres?- me preguntaste dolido.
-Sólo vete y déjame en paz- Te ignoré completamente.
-¡Eres una tonta!- me gritaste para después salir saltando por la copa de ese gran árbol y atravesar el muro que daba a la calle. No debe que esa pelea afectara mi estado, seguí entrenando como si absolutamente nada hubiese pasado.

Pero tenía otras cosas en mente. Tantas preguntas aturden mi mente y es que me da pena pensar en ello, no sé las consecuencias de la violación y a decir verdad me da miedo averiguarlas. No le había contado a absolutamente nadie de lo ocurrido hace una semana y trataba de verdad comportarme normal, como siempre pero me era realmente imposible, ese miedo a estar sola se apoderaba de mi y comenzaba a imaginar que él estaría cerca observándome, que en cualquier mínimo descuido me atraparía otra vez y haría conmigo lo que quisiera.


Como lo había dicho antes un gran evento que no podía faltar en mis rutinas era la escuela, lo mismo de siempre, mi mente estaba en otro lugar, mis cuadernos eran un total desastre por más que los revisaba una y otra vez no tenían coherencia entre los temas que había escrito, al parecer para este año tendría que pedirle los apuntes a alguien más.

Un día al salir de la escuela, me adelanté, había tomando esa costumbre de dejar de esperar a Ranma cada vez que la campana sonaba, intentaba alejarme de ese lugar lo más rápido que pudiera. Cuando logré llegar a la salida alguien interrumpió mi paso.

-Mi hermosa Akane, he notado que estos días tu bella sonrisa ha desaparecido ¿Ha sido ese maldito de Saotome quien ha creado ese dolor en ti?- habló Kuno poéticamente.
-Déjame en paz- pasé de largo sin voltear a verlo.

Cuando sentí su firme agarre en mi brazo derecho y me jaló hacía él, pude sentir como su enorme cuerpo se acurrucaba en mi espalda, traspasando el calor de su piel al mío, con una mano sujetó mi brazo y me aferró más a él mientras con su cabeza besaba levemente mi nunca. Mis ojos se abrieron como platos y entonces esa sensación regresó a mí.

-Aléjate de mí- empecé a patalear y a tratar de zafarme golpeándolo con los puños.
-Mi amada Akane, ahora podremos estar juntos-
-¡Suéltame! ¡No quiero a nadie cerca de mí! ¡No quiero que me toques!- las lágrimas comenzaban a salir y mi desesperación por alejarme de él era aún más notoria.

Empecé a ver como un círculo de jóvenes comenzaron a rodearnos, algunos miraban la escena divertidos, otros me miraban preocupados y algunos me miraban como si yo fuera una loca.

-Akane mi amor, olvídate de Saotome y ven conmigo. Yo te haré muy feliz-

Noté como Kuno me giró y bajó su cabeza, su boca se acercó aún más a mí y entonces entendí que quería besarme. Cerré los ojos y apreté los puños. Nadie nunca más iba a hacer conmigo lo que quisiera. Doblé mis rodillas un poco y me impulsé haciendo que mi cabeza chocara de lleno contra su barbilla, él se alejó un poco de mí tambaleándose de dolor.

-Te dije que no me tocaras- corrí hacía él y con un giró en el aire le pateé de lleno en el estómago, el sólo se lo agarro con ambas manos y cayó de rodillas.

-Akane, mi amor-
-No vuelvas a llamarme así- aprovechando que estaba en el suelo mi rodilla se estrelló en su cara, observé como un hilo de sangre comenzara a correrle por la nariz, aterricé unos cuantos metros de él, sin siquiera estar un poco agitada y con la mirada clavada en él. No sentía compasión, podría matarlo ahí mismo si quisiera.
-¡Akane!- escuché esa voz tan familiar acercarse directamente a mí.
-Akane ¿Estás bien?- me preguntó Ukyo un poco preocupada.
-Yo creo que eso deberías preguntárselo a Kuno- miró Ranma al pobre chico inconsciente en suelo.
-¿Tú hiciste eso Akane?- preguntó Ukyo.
-Y si fui yo ¿Qué?- me giré, me sacudí el uniforme y empecé a caminar hacia la salida.
-Akane…- dijo Ranma secamente.

Me giré en seco para mirarlo, parpadeé unas cuantas veces y miré a los chicos a mi alrededor, algunos me miraban confundidos y otros no podían sostenerme la mirada cuando los veía, otros sonreían, se disculpaban y se marchaban corriendo con tan sólo verlos. Unos retrocedían lentamente y corrían hacia la salida. No me sentía mal, creo que este acto había sido suficiente para demostrarles a todos que no quería que nadie estuviese cerca de mí. Lo había dejado muy en claro.

-Akane ¿Por qué lo hiciste?- Ranma habló pesadamente.
-Le dije que no me tocara- contesté fríamente.
-¿Y sólo por eso lo atacas de esa manera?-
-Él se lo buscó-

Me di la vuelta y sin preguntar por el estado de Kuno caminé tranquilamente hasta llegar a casa. Estaban dando resultados tantas horas de entrenamiento.


Hace unas horas acabo de tener una conversación con Ranma, que a decir verdad me dejó destrozada, tenía tantas ganas de llorar que no sé con qué frialdad le dije todo eso. Me comentó que se iba por seis meses a China y no sólo eso iba acompañado de Shampoo. Me dolió en lo más profundo e intentaba decir todo lo contrario a lo que realmente dije. Pero no pude evitar pensar que era la oportunidad perfecta para lo que había estado esperando, una manera de alejarme suavemente de él. Había estado quebrándome la cabeza para poder inventar un pretexto creíble que nos alejara y ahora él viene y se presenta con todo esto, duele en verdad pero era lo que tenía que hacer.

Pero a todo esto estoy matando dos pájaros de un tiro, lo alejo de mí y él tendrá esa cura que ha estado esperando por tanto tiempo, claro que eso a mí no me importa, el que se convierta en mujer o no, no es un factor que determine mi amor por él. Lo que realmente me enfurece es que vaya acompañado. ¡Tonta Shampoo! De seguro va a sacar ventaja de tanto tiempo que va a estar a solas con él.

Sé que mis ojos le gritaban lo que mi boca callaba, no sé si se dio cuenta, sólo sabía que quería una cosa de él…que me abrazara fuertemente y nunca me dejara ir. Habían tantas cosas que quise decirle, quería rogarle que no se fuera que ahora lo necesitaba más que nunca, pero desgraciadamente las cosas ya tomaron el rumbo que debían tomar, no puedo hacerme débil justo ahora y echar a perder todo, además ese tiempo que él estaría afuera me ahorraría mucho esfuerzo de seguir fingiendo tanta tranquilidad.

Además, necesitaba una revisión, durante este tiempo me había dado muchísimo miedo a pensar en las consecuencias que podría traer ese suceso en mi vida, pero si había algo que más tenía era un embarazo. Si resultaba embarazada ¿Cómo se lo iba a decir a mis padres? ¿Cómo tendría el valor para decírselo a Ranma? Era obvio que debía pensar en algo mas viable ¿Un Aborto? Era algo cruel, pero de ser el caso nadie tendría por qué enterarse de lo ocurrido, eso era lo que me había mantenido tan ausente estos días.

No necesitaba ir al doctor, habían pruebas que podría comprar en la farmacia y con cautela fácilmente podría pasar desapercibida, así sabría qué es lo que haría después, necesitaba varias pruebas de embarazo, tenía muchísimo miedo pero era mejor enterarse antes para planear bien mis decisiones.

Suspiré, me levanté de mi cama y me dirigí al baño, me observé en el espejo detenidamente, tenía unas ojeras horribles alrededor de mis ojos y noté mi cabello un poco desarreglado, intenté sonreír y mis labios comenzaron a temblar, mis ojos se volvieron vidriosos y mi expresión de falsa felicidad terminó por convertirse en absoluta tristeza.

¿Por qué Dios? ¿Por qué?

Le grité que se fuera cuando en realidad me encantaría tenerlo aquí conmigo, le grité que hiciera su vida con otra, cuando me muero de celos imaginarlo con alguien más…le dije que, jamás volviera, aunque sé que tal vez no lo volveré a ver.

Lo más tonto es que me siguió el juego, siempre que comienzo a insultarlo él me contesta instintivamente con el orgullo y el corazón lo deja a un lado, es lo que siempre hacemos, escuchar al orgullo y acorralar el corazón. Me pregunto ¿cuándo será el día en que no nos importe el qué dirán?

Escuché los sollozos provenir de abajo, lo había pensado tanto, ¡No quería que te fueras! ¡No podía permitirlo! Limpié mis lágrimas y caminé directo hacía la puerta de la habitación, la abrí, me disponía a bajar las escaleras, cuando sentí el estómago revolverse, pude sentir como algo empezó a fluir por mi tráquea. Me tapé instintivamente la boca con ambas manos y salí corriendo al baño.

Vomité. Me limpié la boca y abrí mis ojos enormemente.

-No…- murmuré.

No, cálmate Akane, no llegues a conclusiones precipitadas, tal vez sólo es por los nervios, además no he estado comiendo bien, si es por eso. Kasumi dice que cuando las personas no comen bien suelen tener este tipo de vómitos debido a que el cuerpo pide nutrientes, la verdad no logro recordar bien todo esto, además solo ha pasado una semana, es demasiado rápido como para empezar a manifestar síntomas, además combinándolo con tanto estrés, es obvio que mi organismo comience a reaccionar de esta manera.

Tratando de tranquilizarme mentalmente recordé mi verdadero objetivo, bajé corriendo rápidamente las escaleras y pregunté por ti.

Nadie dijo nada dándome a entender que te habías ido, salí corriendo lo más rápido que pude de ahí, tenía que encontrarte, de alguna manera tenía que hacerlo.

Seguí corriendo lo más rápido que pude, el viento agitaba salvajemente mis cabellos y cada vez era más difícil respirar, el aire se me iba agotando. La gente que pasaba al lado mío no podía dejar de mirarme y era obvio ¿Qué niña usando ropa para dormir sale corriendo tan desesperada en la smañanas?

A decir verdad no me importaba, lo único que quería era verte para decirte que no te fueras. Llegué al aeropuerto muy agitada, la boca seca di un gran suspiro y volví a correr hasta la sala donde yacía varia gente sentada.

Busqué y busqué por cada banca, cada rincón pero no había rastro tuyo, tenía miedo de que fuera demasiado tarde. Pregunté a la señorita que atendía.

-Disculpe-. Le dije entrecortado
-Señorita ¿Se encuentra bien?-
-Ranma Saotome-
-¿Qué?-
-Ranma Saotome ¿Tomó algún vuelo?-
-¿Está bien? ¿Quiere que llame a un doctor?-
-¡¿Dónde está Ranma Saotome?!- grité desesperada.

La señorita no me hizo otra pregunta y comenzó a buscar en sus listas, yo miré hacía el gran ventanal y pude observar un avión a punto de despegar, volví a mirar a la persona y me señaló el avión que estaba mirando.

Instintivamente corrí hacía allá, tras los cristales pude observar como el avión lentamente dejaba de tocar el suelo ¡Maldita sea! Recargué mi espalda en el ventanal y me fui resbalando hasta tocar el suelo, las lágrimas brotaban sin parar, era inevitable causar lástima a los demás, escuché la voz de alguien, pero todo comenzó a dar vueltas, mis ojos comenzaron a hacerse pesados y sin más caí impactándome directamente al suelo…

Eran seis meses…seis largos meses que esperaba aguantar sólo para verte.


NOTAS: Después de tanto tiempo de no poder actualizar por fin el segundo capítulo. Trataré de actualizar más seguido, por favor si notan cualquier error de ortografía o de coherencia háganmelo saber.

Gracias por leer.