Te perdí
Capítulo III
"Ella"
By Tsukire
Mire a mi alrededor, estábamos en una casa que tenía una vista increíble hacia un parque donde habían bastantes árboles frondosos y altos en los que uno fácilmente podría esconderse si así lo deseara, el lugar era bastante tranquilo y en el aire se podía respirar perfectamente el olor a vegetación que desprendía la naturaleza, hacía un calor insoportable pero eso no afectaba en lo más mínimo al gran artista marcial Ranma Saotome. A pesar de eso me encontraba entrenando libremente acá afuera, donde todo era un poco más fresco. Shampoo se encontraba adentro siendo ayudada por Mousse para preparar la comida, sólo espero que ese pato no termine arruinándolo todo por su ceguera. P-chan no tenía ni idea de donde se había metido y a decir verdad no me interesaba si se perdía y volvía a Japón por su cuenta mejor para mí.
Hace menos de una semana que llegué a China, hasta ahora todo va tranquilo, bueno eso es lo que yo pienso porque el simple hecho de tener que convivir con Shampoo, con un cerdo pervertido y un pato ciego no puede ser otra cosa sino causa de infinitos problemas. Bueno, aunque un poco de compañía que yo conozca me hace sentirme mucho mejor y disminuye la incomodidad cuando Shampoo quiere acercarse más allá de la cuenta.
No es que no quiera venir, o que haya perdido el interés sobre la cura que puede regresarme mi hombría, me preocupa y me tiene bastante molesto las razones por las que tuve que elegir venir hasta acá. Había podido vivir mi vida sin problemas transformándome con el agua fría a pesar de mis quejas constantes en realidad comenzaba a acostumbrarme a la idea de tener un cuerpo femenino, es decir, se puede sacar bastante provecho cuando la oportunidad lo requiere. Pero algo seguía teniéndome bastante inquieto.
Mas bien alguien. Akane.
En el tiempo que llevo de conocerla jamás se había comportado de una manera tan extraña que ni siquiera yo, Ranma Saotome pudiera detenerla o hacerle ver que lo estaba haciendo a pesar de que ella se sintiera bien, era demasiado cruel para ella. Por ejemplo, no entendía ¿Por qué de la noche a la mañana insistía en mejorar su velocidad y aumentar su fuerza en las artes marciales? Siempre le he dicho que es bastante torpe y eso la había detenido, la realidad era que no quería que se lastimara, su cuerpo a mi parecer es tan frágil que no me gustaría verlo lastimado, entonces es comprensible mi preocupación al verla entrenar sin descanso bastantes horas al día, sin mencionar que eso afectaba de lleno sus estudios. Akane solía ser una chica cumplida, disciplinada, atenta, educada ahora con trabajo y ponía atención, era muy rara la vez que hablaba en clase y siempre se la pasaba ausente en sus pensamientos, esos pensamientos en los que yo no podía entrar.
Sin mencionar, ese cambio de actitud tan notoria, he entendido que siempre ha odiado a los hombres y en especial a Kuno ya que fue obligada a participar en una competencia cuando yo recién llegaba al lugar, pero ¿Por qué descargar su furia ahora con él? Es verdad que Kuno era bastante irritante y existieron ocasiones en las que ambos le dábamos una golpiza pero nunca nos excedimos, no como Akane aquella vez que lo dejó totalmente sin conciencia. Algo extraño le estaba pasando.
Me negaba a querer creer que era algo temporal, porque ni siquiera hablaba conmigo, parecía como si yo ya no existiese para ella, trataba de hacerla reír o incluso de hacerla enojar pero no era suficiente para llamar su atención, incluso en los desayunos robaba su comida a propósito para ver como se enojada o solía llamarla como siempre Marimacho Torpe Cuerpo de gorila y no había reacción, no había nada, era como si no le doliera, como si no los escuchara. Y eso me tenía bastante preocupado.
Cuando intenté hablar con ella, pedirle que confiara en mí lo único que recibí fue una sincera invitación a largarme de ese lugar, sé que debí haber insistido más, incluso hasta debí de haberme quedado a su lado, pero desgraciadamente ambos éramos bastantes orgullosos y no iba a acceder tan fácilmente a ofrecerle una disculpa, la única solución viable que se me ocurrió fue si Akane quería que yo me fuera, entonces eso era lo que yo haría. Y heme aquí, en China lejos de ella por seis largos meses.
Era como si esa niña tan explosiva hubiese desaparecido, pero pensándolo bien si fuese algo grave Akane me lo hubiera dicho, ella no hubiera dudado en confiar en mí. Tal vez fue una estrategia que planeo para que yo fácilmente pudiera venirme sin problema alguno a China, ella siempre me había apoyado en buscar la cura, así que si ese fue su plan entonces Akane verdaderamente es un genio. Mira que inventar todo ese teatro sólo para que yo accediera sin pretextos a venir hasta acá. De verdad es increíble.
Cuando pase algo de tiempo la llamaré y le diré en su cara que no pudo engañarme durante mucho tiempo. Reí. Era bastante lista y a veces me sorprendía demasiado. Hasta comenzaba a sentirme mal por todas las cosas horrendas que nos dijimos, siempre me dejo llevar por mis impulsos si me hubiera puesto un poco más a pensar en esta posibilidad probablemente nuestra despedida hubiera sido más emotiva, sólo que el pensar en tener que despedirme de ella por este tiempo en el aeropuerto hubiera dificultado más el tener que irme.
Después de todo creo que me hubiera costado más decirle adiós a ella que a cualquier otra persona que haya conocido. Seis meses se pasan volando, cuando menos lo espere estaré con mi equipaje de regreso a Nerima.
-¡Ranma!- se escuchó una voz desde lo alto de la copa de un árbol.
Volteé sin muchas ganas y cuando vi de quien era la silueta regresé a entrenar normalmente.
-Ranma ¡No me ignores!- bajó de un brinco al suelo.
-¿Qué sucede P-chan? ¿Te sientes solo? ¿Por qué no te vas donde Akane para que puedas dormir con ella?- lancé un golpe al aire.
-De eso mismo iba a hablar ¿Por qué accediste venir sólo a este viaje sin su compañía? ¿Por qué con Shampoo?- me gritó furioso.
-Eso es algo que decidí por mi cuenta, no es asunto tuyo-
-¿No te das cuenta que dejaste sola a Akane? ¿Qué tal si alguien intenta conquistarla? El tan sólo pensar que puedan quitarme a Akane me pone realmente mal- habló el chico de la pañoleta.
-¿Puedes dejar de decir tonterías? Si tanto te preocupa esa niña boba ¿Por qué no sólo te regresas?-
-¿Quieres pelear?- se puso en pose de combate.
-¿Por qué no mejor te vas a perderte por algún lado?- en un giro rápido lancé una patada directamente a su pecho haciéndolo despegar los pies de la tierra y ver su silueta desplazarse por el cielo azul de China.
-Por lo menos no me molestará por un rato-
Era tan complicado pasar mi tiempo con ellos tres, es verdad que éramos amigos y hemos pasado muchas aventuras juntos, hemos peleado contra otros y entre nosotros, nos hemos apoyado en diferentes momentos y luego solemos traicionarnos para nuestros fines propios, es una amistad bastante extraña a decir verdad. Sé que puedo confiar en ellos tres pero en algún momento cuando por alguna razón haga algo malo usaran todo eso en mi contra. Por eso mismo entiendo que estoy mejor solo, además sólo vine aquí con un único propósito, recuperar la cura para volver a ser completamente hombre.
-¡Ranma!- una voz femenina se escuchó entre las copas de los árboles.
-¿Si?- pregunté sin voltear.
-La comida estar lista, cuando quieras poder venir-
-Muchas gracias Shampoo- volteé sonriendo y limpiándome el sudor con el antebrazo.
-Shampoo ver que te diviertes- sonrió.
-Si un poco, aún debo mejorar más-
-Ranma, Shampoo preguntarse si, ¿Esta noche podríamos salir?- comenzó a jugar con sus dedos.
-¿A dónde?- alcé una ceja.
-Sólo a cenar, Ranma no malinterpretar a Shampoo. Pasar un rato agradable con él-
-Si es así, está bien pero ¿Qué pasará con Mousse y con Ryoga?
-Shampoo encargarse de eso- en unos instantes yacía saltando de árbol en árbol.
Bueno salir a cenar con ella no puede ser tan malo después de todo, podríamos convivir mucho mejor. No me agradaba la idea cuando pensaba en Akane ¿Qué estará haciendo justo ahora? ¿Estará pensando así como yo pienso en ella? ¿Debería llamarla para saber como está? Bueno, no sólo ella también me interesa saber cómo está el señor Soun, Kasumi y Nabiki, sin mencionar a mi padre.
Regresé hasta la casa donde estábamos instalados y los tres yacían sentados a punto de servirse.
-Vaya Ranma ¿Dónde estabas? Shampoo no quiso darnos de comer hasta que tú llegaras- habló Mousse quien descuidadamente le estaba hablando a la pequeña artesanía humana que estaba a mi lado.
-¡Hey tarado es por aquí!- chasqueé los dedos.
-No empiecen, tener una comida en paz-
A decir verdad me la pasé bastante bien comiendo con ellos, claro que recibí mayor porción de la comida que esos dos.
-Oye Shampoo ¡Yo también tengo hambre!-gritó Ryoga.
-¡Danos también a nosotros más!- suplicó Mousse.
-Ustedes colarse en nuestro viaje, agradecer a Shampoo que por lo menos dar de comer- miro molesta hacia otro lado cruzando los brazos.
-Shampoo ¿Hay algún teléfono por aquí?- pregunté cambiando de tema.
-¿Ranma querer hablarle a chica violenta?- preguntó Shampoo parpadeando.
-¿Yo? ¡Para nada! ¿A quién le importa lo que haga ella? Simplemente quiero saber cómo está la familia Tendo y mi papá, después de todo me fui muy rápido-
-De acuerdo, teléfono estar ahí- señaló una mesita en el otro cuarto. –Poder usarlo cuando quieras- sonrió.
-Gracias- dije sinceramente.
Sólo tendría que esperar a que esos tres no estuvieran presente, no quería que empezaran a tener una idea errónea del por qué los llamaba. Así que decidí hacerlo un poco más tarde. Fui el único que me quedé más tiempo en la sala viendo la televisión, escuché como Shampoo le pidió de favor a Mousse y a Ryoga que le ayudaran a traer unas cosas para así poder completar la despensa ya que alimentar tres bocas y más como éramos nosotros no era nada fácil mantener.
Aunque intentara ocultarlo, no podía engañarme a mí mismo, aún seguía preocupado por la actitud de Akane, aunque haya llegado a la conclusión de que pudo haberlo hecho para facilitarnos una despedida aún así no tengo nada asegurado, su conducta se me hizo demasiado excesiva y cabe mencionar de que si todo fue montado, entonces es una actriz increíble porque de verdad sentí que no me quería más en ese lugar. Me sentía muy triste si pensaba en ello y sabía que eso provocaría que la estancia aquí en China se me hiciera eterna. Pero ¡Vamos! Ambos somos capaces de sacar a flote sentimientos falsos, estoy seguro de que si hablo con ella entonces todo puede solucionarse, hemos pasado por peores problemas que esto.
Me acerqué a la mesa que me dijo Shampoo para poder usar el teléfono, lo descolgué y sentí como mis dedos temblaban nerviosos al saber que tenía que marcar su número. Sentía mi corazón latir con tanta velocidad que tenía miedo de que invadiera mis cuerdas vocales y poder hablar con el mismo tono de siempre. ¿Contestaría ella? ¿Se alegraría de escuchar mi voz? ¿Olvidaríamos al instante la discusión que tuvimos? Bueno eso sólo lo iba a saber si marcaba de una vez por todas y dejaba atrás mi cobardía y por primera vez mi orgullo.
Marqué lentamente los números que flotaban en mi mente, espere pacientemente en la línea mientras sonaba en señal de que estaba marcando sin problema alguno. Jamás me había sentido tan nervioso, ni cuando tengo que enfrentarme a nuevos enemigos. Respiraba profundamente tratando de crear en mi mente oraciones que pudieran demostrar cuan preocupado estaba por ella, seguí esperando y cuando pensé que nadie en esa casa iba a contestarme, escuché como descolgaron el teléfono y una voz suave y melódica me contestó.
-¿Bueno?-
-Eh Buenas noches ¿Kasumi?- pregunté alegre.
-¿Ranma? Buenas noches ¡Que alegría que nos llames! ¿Cómo estás? ¿Están comiendo bien todos?- siempre con su instinto maternal.
-Si, muchas gracias por preocuparte. Me preguntaba ¿Cómo están ustedes? Imagino que papá debe estar furioso de que me fui así sin avisar-
-El tío Genma ha estado convertido en panda desde entonces- rió un poco.
-Ese viejo no hace nadamás que molestar. ¿Cómo está el señor Soun y Nabiki?- Bien Ranma ese hubiera sido un momento perfecto para preguntar por Akane y no sospechara.
-Ellos están bien aunque todos estamos un poco preocupados por mi hermana- Me helé cuando dijo eso.
-¿Por qué? ¿Qué pasa con Akane?- no pude disimular mi curiosidad.
-Bueno Ranma, no sé que le pasa a mi hermana, ya no sale como antes parece como si su vida se hubiese vuelto rutinaria sólo va de la escuela, entrenar, comer. Creo que está un triste debido a tu partida, aunque no nos diga nada al respecto se nota demasiado-
-Kasumi yo… ¿Sería mejor si me regreso para allá?- me mordí el labio inferior.
-No creo que esa sea la solución. Ranma tú encárgate de cumplir con lo que dijiste, de nada serviría que regresaras, su despedida habría sido en vano. Nosotros nos encargaremos de cuidarla-
Escuchar esas palabras no lograban tranquilizarme del todo, sabía que ella era incapaz de mentirle y que estaría a su disposición las veinticuatro horas del día cuidándola pero me gustaría mucho estar en persona para poder hacerlo yo mismo. ¿Cuántas veces dejaré que otras personas hagan mi trabajo de prometido? Bueno…no es que me guste mucho serlo, pero eso es lo que hacen ¿No?
-Crees que yo…bueno…- Me sentí tan tonto por tartamudear de esta manera.
-¿Quieres hablar con ella?-gracias al cielo que ella fue quien dijo eso.
-Si ¿Crees que esté bien?- pregunté temeroso.
-Creo que eso le hará bastante bien. Espérame un momento ¿De acuerdo?-
Sentí como si mi corazón pudiera salirse de mi pecho en ese instante, no había pasado tanto tiempo como para que me pusiera así sólo porque hablaría conmigo por teléfono, sentí mi rostro caliente y me eché aire con la mano, respiré hondamente. Tenía que estar tranquilo y saber que ella estaba bien, decirle que todo iba a estar mejor y que se cuidara porque era demasiado boba.
Escuché como alguien tomaba el teléfono y no pude evitar emocionarme más de lo normal, cerré los puños con tanta fuerza que pude sentir coo mis uñas se enterraban un poco en mi piel. Podía sentir como respiraba ya con más fuerza.
-¡Akane!- grité emocionado.
-Ranma…lo siento, pero mi hermana no quiere hablar- soltó Kasumi tan triste.
-¡Eh! ¿Por qué?- pregunté decepcionado.
-Bueno, ha tenido un día difícil, ya sabes se la pasa entrenando mucho. Ha de estar muy cansada-
-Si, eso debe ser-
Nos quedamos un rato en silencio ¿De verdad estará tan cansada como para no contestar una llamada? Bueno, yo mismo la vi entrenar, se está esforzando demasiado, debería darse un receso y comenzar a pensar más en su salud.
-Tal vez otro día ella esté menos cansada- trató de animare.
Iba a contestar cuando de repente sentí como alguien tomaba el teléfono con brusquedad.
-Ranma Idiota, ¿Qué no entiendes que todo acá es mucho mejor sin ti? ¿Para qué llamas? ¿No es suficiente estar con Shampoo en ese lugar? ¿Quieres que también le avise a Ukyo? ¡Déjanos en paz!- colgó.
Me quedé con la boca abierta y parpadeando… ¡Esa era su voz! ¿Acaso no podía tratarme de una manera más amable? ¿Por qué seguía insultándome y haciéndome sentir que era poca cosa? ¿Qué se creía esa tonta? ¿Qué podía hablarme como se le diera la gana? Además, como si a mí me gustara vivir en esa casa soportándola todos los días.
Era una odiosa, insoportable, inmadura, fea y por si fuera poco ahora grosera. ¿Qué demonios pasaba por su cabeza? Si antes pensaba que era un plan para disuadirme sobre venir para acá ahora pienso todo lo contrario. Tal vez fue una manera tan fácil de deshacerse de mí y yo como tonto creyendo que había una explicación que solucionara todo tan fácil.
Ahora que lo pienso ¿Qué habré hecho para que Akane se comporte así? Se empezó a comportar así después del incidente con Shampoo, bueno no es algo que me guste mucho pero la mayoría de las veces pasa eso y Akane nunca había tomado una actitud tan extremista como lo hace ahora. No es la primera vez que me ve en esas escenas bochornosas con Shampoo, ni con Ukyo ni Kodachi se pone de esa manera ¿Entonces por qué esta vez sí se comporta de una manera irreconocible?
¿Fue por qué no fui tras ella para arreglar las cosas? Pero si siempre hemos tenido estas pequeñas discusiones, después cada que ella o yo llegábamos a la casa tratábamos de arreglar todo justo como lo hice ese día, pero ella a pesar de que me recibió no me dijo nada sensato, sólo se dedicó a protegerse en una barrera en la que no me dejó entrar.
Quería darme de topes en la pared, no entendía absolutamente nada y no sabía la razón de su comportamiento, lo que más miedo me daba era que sólo pudiera enterarme a mi regreso y peor aún, tal vez Akane verdaderamente esté enojada conmigo y en todo este tiempo cuando regrese ya no pueda estar…ya no haya lugar para mí ahí.
Bueno ¿No estoy siendo un poco pesimista? Tal vez sólo es parte de un plan que ella está ideando para que yo no vaya de vuelta hasta Nerima, si es así no me extrañaría para nada que conservara la misma actitud durante todos estos seis meses.
¡Niña tonta! Siempre tiene que hacerme pasar corajes y hacerme preocupar más de lo debido, me mordí el labio inferior. Bueno, si fuera algo grave su familia me lo hubiera dicho, así que no debería llevar esto tan al extremo como lo estoy haciendo. Tranquilízate Ranma, no vayas a perder el control ¿Por qué debería perderlo? Akane es una idiota.
Aunque no podía negar mi preocupación también estaba muy furioso, sé que no lo digo abiertamente pero me preocupa lo que pueda hacer, pero bueno si no me necesita entonces yo tampoco tengo por qué estarme preocupando sobre ella o torturándome con momentos como este, así que viviré los seis meses que tenga que vivir aquí y bueno…que pase lo que tenga que pasar con nosotros.
Colgué el teléfono muy enojado, no teníamos de qué hablar por ahora. Caminé nuevamente hasta mi lugar para seguir viendo el programa y me crucé de piernas, era obvio que me quería sacar a esa boba de mi cabeza ¿Pero cómo? Justo en ese momento Shampoo regresó abriendo las puertas y dejándose caer sobre mí.
-Ranma llevar a Shampoo a cenar como prometió- se pegó más a mi cuerpo.
-Shampooo…¿Podrías…alejarte un poco de mí?- intenté respirar.
-Shampoo arreglarse en una hora y salir a cenar-
-De acuerdo- dije tratando de respirar con normalidad. Miré hacia la puerta pero no entraba nadie. -¿Y Ryoga y Mousse?-
-Bueno ellos entender que esta noche ser para nosotros e irse a jugar por ahí-
-Bien, está bien. Yo te espero y nos vamos-
-¿De verdad?- Shampoo parpadeó asombrada.
No sabía si era mi enojo y frustración las que me incitaban a ir con ella o simplemente porque sabía que tenía que sacarme de la cabeza a Akane.
Por esta noche me divertiría.
¿Qué quería de mí? ¿Acaso no le había dejado bastante claro que no me interesaba en lo absoluto? ¿No fui lo suficientemente dura cómo para darle entender que tenía que irse de aquí y quedarse en China el tiempo que fuese requerido?
A decir verdad me moría de ganas por escuchar su voz y saber que estaba bien, nadamás eso me importaba pero en cuanto pensaba en la situación que me encontraba la ira y la cólera me consumían, queriendo descargar todo mi enojo en él. Me siento terrible después de haberle contestado por el teléfono de esa manera, sé que no ha sido lo más inteligente que he hecho pero debo ganar tiempo, debo alejarlo aún más mientras trato de averiguar las consecuencias de todo esto.
Lo siento Ranma, de verdad siento mucho que las cosas estén tomando este giro tan inesperado, pero necesito soluciones desesperadas y sobretodo dejar de pensar en los demás y ponerme en primer lugar a mí. Sé perfectamente que toda mi familia ha notado la distancia que he puesto con ellos, no es porque quiera, de verdad que ver sus caras de preocupación y esas miradas albergar miles y miles de preguntan me rompen internamente pero no puedo preocuparlos aún más no si ni yo misma sé que es lo que me está pasando.
Cada día Kasumi me espera siempre con la misma expresión angustiada en el desayuno, comida y cena, a veces cuando no hay nadie más que nosotras dos me pregunta si me ocurre algo, que siempre puedo contar con ella y si hay algo que me preocupe puedo contárselo, luego la miro y observo tanta sinceridad en sus ojos que varias veces he estado a punto de decírselo pero luego cambio de opinión y sólo niego con la cabeza sonriendo diciéndole que todo está bien.
En la escuela cada vez voy de mal en peor, de alguna manera tengo que mostrar más interés, ponerme al corriente con los apuntes y estudiar para mis exámenes hay tantas cosas que sé que debo hacer pero ahora todo es no es nada importante a comparación de los demás problemas y malestares que me acechan día con día.
Justo en ese momento lo que más me temía era un embarazo. De tan sólo pensar en ello me provocaba repugnancia, no por que el niño tuviera la culpa pero yo no sería capaz de tener un hijo que ni siquiera pedí. Y menos de un maldito como él.
Justo en ese momento sentí como el piso comenzaba a temblar un poco y tuve que sujetarme fuertemente a mi escritorio que yacía en mi cuarto, cerré los ojos y sentí como mi cabeza punzó por un instante, tuve que respirar profundamente para poder mantenerme en pie otra vez, sentí como mi pecho subía y bajaba rápidamente, esto no era normal en mí.
Definitivamente no era normal y tenía muchísimo miedo de que esto pudiera ser aún más grave de lo que tenía en mente. Tenía que ver a un médico y tenía que hacerlo de inmediato pero no podía ir con el Dr. Tofú, tenía que encontrar a alguien más que no conociera a la familia, que no tuviera ningún lazo con ellos, pero antes que cualquier otra cosa tenía que ver por mí misma si esto de verdad era un embarazo.
Teniendo en cuenta el tiempo, sólo había pasado una semana desde que Ranma se fue, tendría que esperar otro poco más si es que quería que tuviera un resultado más exacto. Tal vez dentro de tres semanas podría hacer la prueba.
Estaba que me moría de miedo
Hoy fui a comprar una prueba de embarazo, tarde cerca de tres horas para decidirme y una en animarme a entrar a la farmacia y con temblorosa voz pedirle a la señorita que me ofreciera una, ella obviamente me notó nerviosa y se portó muy amable conmigo brindándome una mirada de dulzura, aunque yo sabía lo que significa esa mirada era un ojalá no y yo estaba rezando por lo mismo.
Tomé la bolsita que me dieron y salí del lugar, la metí en una mochila que llevaba ese día, gracias al cielo había visitado una farmacia bastante lejos del Dojo para evitar tener que encontrarme con alguien conocido y dar explicaciones sobre por qué yo estaba comprando esto, bueno después de todo por este lugar no vengo para nada así que estaba segura de que nadie me vería merodeando por aquí, aunque debo admitir que el hecho de acercarme de esta manera a un lugar así por esta razón me ponía tan nerviosa que sentí que vomitaría.
Cuando llegué a la casa, procuré que nadie me viera entrar tan agitada y traté de tranquilizarme, ya casi sería la hora de la cena por lo que era común escuchar ruidos provenientes de la cocina debido a Kasumi, Nabiki según había escuchado tenía algunos negocios que atender así que esa noche no estaría, lo que sería más fácil ya que odiaba ser interrogada por ella, si se lo proponía daba miedo, mi papá y el tío Genma siempre estaban muy ocupados jugando shogi, así que lentamente entré, Kasumi me saludó con una sonrisa y me dijo que no demorara en bajar que la cena ya estaba casi lista, yo asentí torpemente y subí las escaleras con toda la calma posible hasta mi habitación.
Y ahora estoy aquí, sentada en mi cama observando la cajita que yacía sobre mi escritorio, el cuarto era tan silencioso que podría escuchar mi propia respiración agitarse, me mordí el labio inferior y jugué con mis manos, me levanté y caminé de un lado hacía otro tratando de despejar mi mente, había leído las instrucciones y aunque me parecían innecesario todo eso tenía que hacerlo y esperar un resultado negativo.
-Bien una rayita es negativo y dos es positivo- una indicación tan fácil que decidiría muchas cosas.
Las manos me sudaban y el corazón me latía demasiado rápido, el tan solo pensar que podría existir la posibilidad de un resultado positivo me daban muchas ganas de llorar ¿Qué le diría a mi papá? ¿A mis hermanas? ¿Qué pasaría con…con Ranma? De tan sólo pensar en él en esta situación me partía el corazón, me destrozaba por dentro, quería acabar con todo esto de una vez, para siempre.
-Vamos Akane, sino lo haces nunca sabrás-
Caminé con temor hacia el escritorio y saqué del empaque la prueba, cerré los ojos fuertemente y pasé saliva, bien era ahora o nunca debía saber de una vez lo que estaba pasando para que pudiera actuar como era debido. Me dirigí al baño y al cabo de unos instantes había hecho lo que era necesario para esperar el resultado.
Dejé la prueba otra vez en el escritorio y esperé, sentada con ambos codos en las rodillas y la cara entre las manos, quería llorar, estaba sola nadie me vería. Pequeñas gotitas comenzaron a correr por mis mejillas, apreté los labios para no emitir algún sonido que pudiera delatarme, últimamente había llorado tanto sola que me sorprendía que aún no me secara por dentro, me había acostumbrado a tener que hacerlo cuando no había nadie, me torturaba con mis pensamientos como en estos momentos.
Que amarga era la soledad, escuché que Kasumi me gritó para bajar a cenar pero contesté que estaba demasiado cansada así que dormiría, me crucé de piernas en la cama y escondí mi cara en los brazos.
-Ranma…- susurré. -¿Cómo terminó todo esto así? Realmente te necesito, pero no voy a arruinarte el hecho de que puedas curarte, es lo que siempre has querido-
La verdad era que el hecho de estar pasando por esto era una desesperación tan grande que no se lo deseaba ni siquiera a la persona que me hizo esto, era un desgraciado y seguramente iba a pagar por lo que me había hecho pero a pesar de todo esto, no era capaz de odiar, tal vez era muy estúpida pero sólo quería que todo terminara, quería que esto acabara de una maldita vez.
Cuando pensaba en Ranma y en lo que pudo haber sido si él hubiese estado ahí conmigo, todo sería absolutamente diferente pero de nada servía lamentarme por lo que no había pasado, de nada servía querer cambiar el pasado, no se podía, era imposible.
De repente sentí en mi estómago un dolor muy fuerte y pude sentir que algo fluía por mi garganta, me tapé la boca y salí corriendo de mi cuarto a toda velocidad sin importarme el ruido de la puerta estampándose directamente contra la pared, abrí la puerta del baño y me acerqué hasta el retrete.
Y vomité…
Y mientras lo hacía venía a mi mente aquella vez que usé una computadora de la biblioteca de la escuela para buscar Síntomas de embarazo había estado tan preocupada que no me daba cuenta de que los mareos, dolores de cabeza, cansancio y sobre todo vomito formaban parte de esto. Al principio pensé que era normal, debido al cansancio y porque no comía muy bien, después de todo era normal que por tantos desvelos, tanto esfuerzo de mí misma me sintiera tan cansada que prefería dormir todo el día y además había descuidado totalmente mi alimentación, ya no comía a mis horas y si lo hacía no podía comer lo suficiente como para tener las energías necesarias para moverme.
Pensé que era causa-efecto, así que no me preocupaba bastante pero después de que leí eso creo que fue cuando empecé a tener más temor de lo que en realidad pudiera estarme sucediendo, tal vez no era una simple depresión, tal vez no estaba enferma como yo creía, podía existir una mínima posibilidad de embarazo aunque fuera mínima y si eso pasaba yo…yo…preferiría morir.
Tal vez era una decisión muy precipitada e incoherente ¿Qué chica de dieciséis años pretendería terminar con su vida a causa de un embarazo? Pero si tan sólo una persona pudiera ponerse en mi lugar y pensar en todo esto tendría pensamientos nada saludables para consigo mismo y eso era lo que más miedo me daba.
Definitivamente no tendría a este bebé, tal vez aquella Akane hubiera pensado diferente pero si es que existía un bebé dentro de mí, no lo iba a aceptar, definitivamente no lo aceptaría, yo no lo pedí, me lo impusieron, un maldito que ni siquiera se preguntó si eso afectaría mi vida. ¿Qué diría Ranma? ¿Qué pensaría de mí? Seguramente se alejaría de mi lado y me vería como una mujer ya sucia ¡Maldita sea!
Me retiré del retrete un poco para tomar aire debido a que sentí que me ahogaba, tensé todos mis músculos y comencé a respirar agitadamente, agarré con fuerza papel de baño y comencé a limpiarme temerosa. Escuché que alguien tocaba la puerta.
-Akane ¿Eres tú?- era Kasumi.
-Si, soy yo. Todo está bien- traté de hablar tranquilamente.
-No se escucha de esa manera ¿Te sientes mal? Podemos ir con el Doctor Tofú-
-¡No! Es decir, seguramente me cayó mal algo que comí hoy, sólo necesito descansar y un té-
-¿Quieres que te lo prepare?- me preguntó maternalmente.
-Si, enseguida bajo-
Pero no fue así, nuevamente sentí la necesidad de vomitar pero esta vez realmente sentí que me desgarraba por dentro, la garganta me quemaba y mis ojos lagrimeaban, la cabeza comenzó a dolerme debido al esfuerzo que estaba haciendo cerraba los ojos fuertemente queriendo hacer que todo se detuviera de una buena vez.
¿Qué me había hecho? Esto no era normal ¿Qué más pruebas quería para comprobar un embarazo? Tenía ganas de romper lo que fuera, me limpié el rostro y jalé del retrete, me senté un rato en el frío suelo y abracé mis piernas, justo ahora era más que obvio el resultado que había tomado de la prueba, no necesitaba verlo, no quería verlo todo era más claro que el agua.
Estaba embarazada de un sujeto que no conocía, necesitaba ver a un doctor, necesitaba verlo urgentemente. Por mi mente cruzo el nombre del Doctor Tofú, pero era tan cercano a la familia que seguramente no podría guardar bien el secreto, además tenía lazos personales con él, era obvio que no podía permitirme que me viera en este estado tan lamentable.
Necesitaba buscar algún otro médico que pudiese ayudarme, investigar alguna dirección que me fuese útil, así que mañana llegaría temprano a la escuela para poder usar nuevamente una de las computadoras y sacar alguna dirección de un consultorio que me quedase cerca.
Me lavé los dientes alrededor de cinco veces, odiaba ese sabor, odiaba que me recordara lo que estaba pasando, me observé en el espejo ¿Desde cuándo había adelgazado tanto? ¿Dónde había quedado ese brillo en mis ojos? Me dolía verme de esta manera y el tan sólo pensar que podría empeorar me había sentir mucho más mal.
Salí del baño y bajé las escaleras para tomar un poco de agua, Kasumi había dejado una taza de té humeante en la mesa, me arrodille en el suelo y lentamente comencé a dar sorbos pequeños, siempre tan perfecto ese té, sólo Kasumi sabía hacerlo como me gustaba.
Mientras tomaba el té mi mente nuevamente comenzó a torturarme con pensamientos como ¿Qué sería de mi vida ahora? ¿Podría Ranma entenderme? ¿Me juzgarían sin razón aparente? ¿Tendría que sufrir rechazos? ¿Ranma me rechazaría? Por más que intentaba pensar en otra cosa, la reacción a la que más miedo tenía era la de Ranma, no podría soportar que me viera de una manera que me hiciera sentir aún más repulsiva, después de todo él tiene a Shampoo, a Ukyo, Kodachi está loca por eso queda totalmente descartada. Mi vida ya no volvería a ser la misma.
Regresé al cuarto sin muchas ganas y nuevamente volví a sentir esa sensación de pánico al ver la prueba encima del escritorio, para estas horas seguramente el resultado ya estaba ahí, a pesar de que los hechos definían todo lo que en realidad pasaba una parte de mí quería ver una rayita ahí, entonces echarme a reír por lo tonta e inmadura que había sido.
Pasé saliva con fuerza y me acerqué hasta el escritorio, sentí que todo mi cuerpo tembló y estiré una mano para poder así tomar la prueba, respiré hondamente y me eché porras mentalmente ¡Estaba más nerviosa que cualquier otra ocasión!
-¡Vamos Akane! ¡Tú puedes! Sólo tienes que mirar-
Sujeté la prueba con ambas manos y mi mirada se dirigió hacía esta. Entré en shock.
-Dos rayitas….positivo- solté la prueba al instante y caí de rodillas al piso de mi habitación.
¡Maldita sea! ¡Maldita sea!
Ranma…Perdóname
Notas del Autor:
De verdad perdón la demora pero es que he estado escribiendo otras cosas, en fin trataré de actualizar más seguido. Gracias a las personas que leen esta historia y a sus reviews.
Nos leemos en el siguiente capítulo.
