Capítulo V

Él

By:

Tsukire


Es un universo alterno, debido a eso los personajes pueden tomar actitudes que no correspondan a los establecidos en el anime. Los personajes no son de mi propiedad.


Abrí los ojos lentamente, sentía todo mi cuerpo adolorido, como si me hubiese caído el mundo encima, me levanté poco a poco del mugriento sofá, mis ojos poco a poco se acostumbraron a la escasa luz que había en el lugar, con la vista inspeccioné el lugar donde me encontraba, olía a una mezcla de tabaco, alcohol y seguramente droga, me estremecí en cuanto reconocí el lugar.

Escuché gemidos de alguien, me giré y el sofá ya no estaba solo, estaba un hombre moviendo las caderas hacia adelante y atrás, dando profundos y largos envites a un cuerpo delgado que yacía inconsciente. El cuerpo de la chica estaba siendo manipulado a merced del hombre, se podía ver completamente sus pechos desnudos, el hombre tomó con ambas manos los pechos de la chica y comenzó a masajearlos mientras se los llevaba a la boca, la tomó de la cintura y la penetró otra vez mientras la sentaba sobre él haciéndola saltar.

Estaba totalmente horrorizada y cuando vi el rostro de la chica, chillé de terror, era yo...era yo la que estaba ahí. Grité con todas mis fuerzas.


Me desperté sentándome rápidamente en la cama, estaba bañaba en sudor frío, la pijama se me pegaba a la espalda y sentía algunos mechones de cabello adheridos a mi frente y a mi nuca, respiré hondo para llenar mis pulmones de aire puro, sentía la garganta seca y respiraba pesadamente.

Tardé unos minutos mas en respirar normalmente, me llevé ambas manos a la nuca como queriendo borrar esa pesadilla con las yemas de mis dedos. Tenia miedo de cerrar los ojos otra vez y ver esa pesadilla una y otra vez. Las lágrimas comenzaron a salir una vez mas, jamás había llorado con tanta frecuencia de esta manera desde que murió mi mamá.

Comencé a sentir el aire frío que se colaba por mi ventana, vi como mis cortinas se ondulaban al ritmo del silbido del viento, eché la cobija y las sábanas a un lado, me levanté para cerrarla y decidí bajar a tomar un vaso con agua.

Observé el pequeño reloj en el teléfono, eran las cuatro de la mañana. Me abracé a mi misma ya que estaba sintiendo bastante frío, el día de ayer ha ia ido con el Doctor Tachibana, quien me había dicho que no estaba embarazada, por unos momentos sentí como si la Akane de siempre hubiese vuelto, sentí la necesidad de sonreír, de abrazar a mis hermanas e incluso había olvidado por unos momentos lo qué me atormentaba.

Aunque fuera por unos momentos quería dejar de pensar en lo ocurrido y lo había hecho bien hasta hace unos instantes en donde mi subconsciente me regresaba a la cruda realidad. Había sido violada y mi mente lo recordaba, quería mantenerlo presente tal vez hasta el día en que me muriera y realmente deseaba estarlo.

Tomé el vaso con agua y el líquido helado resbaló por mi garganta como si no hubiese tomado nada fresco en días, puse el vaso en la mesa y lo apreté fuertemente.

-Me haré más fuerte y cuando lo vuelva a encontrar, lo mataré...- mi voz comenzó a temblar y me dejé caer en el suelo de madera sin fuerzas. -Juro que lo mataré-.

Me quedé sentada ahí, no supe cuanto tiempo pasó mientras me perdía en mis pensamientos, ya no sentía el frío en los poros de mi piel, la cabeza me punzaba y veía borroso, sorbí la nariz unas cuantas veces y observé la ventana, los primeros rayos del sol me llegaron a la cara y parpadeé intentando que mis ojos se acostumbraran. Me levanté y subí las escaleras silenciosamente, en cualquier momento mis hermanas y mi papá se despertarían. No quería tener que dar explicaciones.

Llegué a mi cuarto y miré el reloj en la mesita, faltaba media hora para que todos se fueran despertando poco a poco de acuerdo a sus rutinas. Hoy era viernes, antes me hubiera alegrado hasta el pensar que mañana no tendría que levantarme temprano, sin importar que no saliera de mi casa, mi mayor preocupación era si el día de mañana podría terminar a tiempo la tarea para sir a comer un helado o a caminar por el porque. Amaba pasar los viernes con mi familia y con Ranma.

No había sabido nada de él desde la última vez que me habló y me porté grosera, no he querido volver a hablarle después de lo que Shampoo dijo, sabia que no podía confiar en esa amazona egoísta, pero tampoco podía esperar menos de él debido a como me he comportado. Solo esperaba cruzar unas palabras con él, después de todo necesitaba disculparme.

Haber visitado al doctor fue lo mejor que me ha pasado estos días, anoche pude conciliar el sueño fácilmente, sin mencionar la pesadilla que tuve, la recordaba y me hacia estremecer por completo. Me abracé a mi misma queriendo crear un escudo invisible para que nada pudiese dañarme pero lo único cierto era que el daño ya estaba hecho.

Me miré al espejo y es cierto que ya no existía en mi mirada esa desesperación pero aun así miraba a una Akane diferente, distante, encerrada en su propio mundo ¿Cuánto mas estaría lejos? ¿Qué se necesita para olvidar? Hay momentos en que me gustaría estar muerta y es que cuando pienso en lo que me pasó, morir resulta tan atractivo.

Escuché como Kasumi llamaba a todos para levantarse, así que fingí que me acababa de despertar, me tomé una ducha y el agua cayendo sobre mi cuerpo me hacia sentir tan bien, era como si borrara las huellas invisibles de ese maldito, diario m bañaba y me tallaba fuertemente hasta dejar roja mi piel, el ardor era la única manera de comprobar que lo estaba haciendo bien.

Bajé a desayunar y todos me miraron como si estuvieran esperando algo especial de mi parte y claro que lo había pero no iba a decir algo como Papá, Kasumi, Nabiki, Tío Genma, no estoy embarazada.

-Buenos días- mencioné antes de sentarme en mi lugar de siempre.

Giré a mi izquierda intentando encontrar tu mirada y esperando que en cualquier momento soltaras un insulto para después perseguirte por toda la casa y que mi único motivo para llorar fuera tu actitud. Pero encontré el mismo asiento vacío que había estado viendo desde hace dos meses.

Qué lento pasa el tiempo cuando uno no tiene ni idea de lo que sucede afuera.

-Buenos días- me contestaron al unísono.

-Akane, hija... ¿Te sientes bien? Ayer estabas de buen humor cuando llegaste. ¿Alguna buena noticia?- habló mi papá.

-Nada en especial, aprobé un examen. Es todo-

-¿Desde cuando te pone tan feliz aprobar un examen? Pensé que eso era único de Ranma-

Sentí un nudo en el estómago cuando escuché su nombre. Se hizo presente un silencio incómodo y bajé la mirada.

-Como sea, espero que hoy apruebes otros de tus exámenes para que vuelvas a sonreír aunque un momento-

Mi mirada se dirigió hasta Nabiki quien yacía comiendo con un brazo apoyado en la mesa y recargando su mejilla en él. No dije nada, no había nada que decir, Nabiki era muy lista y sino comenzaba a dar pretextos mas creíbles acabaría por intentar descubrirlo ella. No podía permitirlo.

-Gracias- seguí comiendo.

-Por cierto Akane, ¿Por qué no le llamas a Ranma hoy? Estoy segura de que quieres saber como esta y nosotros también, además quiero pedirle un condimento que se consigue allá fácilmente- sonrió, con una de esas sonrisas en que un no por repuesta está prohibido.

Titubeé un momento, me mordí el labio inferior y pensé rápido en una respuesta.

-Lo siento Kasumi pero no me interesa hablar con él, puedo marcar el número y pasártelo al instante, solo no me pidas hablar con él. No ha llamado en un mes desde la última ocasión, debe estar divirtiéndose con Shampoo-.

Me levanté de inmediato, no quería empezar una riña con mi hermana, no estaba diciendo mentiras, en parte era justamente lo que sentía. Además tenia miedo, miedo de que en cuanto escuchara mi voz colgara, de que no quisiera escucharme, de que me dijera que estaba mejor con ella. No me iba a exponer así, no podía seguir así.

Tomé mi mochila y salí de ni casa rumbo a la escuela, caminaba perdida en mi propio mundo. Veía el camino tan solitario que gran parte de mi vida había recorrido sola, ahora me parecía siniestro. Me daba miedo volver a caminar sola. Ranma...Ranma no importara las veces que te llamara, no me oirías, las palmas de la mano me sudaban, cerré los ojos.

-Uno, dos, ¡tres!- Salí corriendo a toda velocidad sin preocuparme si podía chocar con algo o derribar a alguien, solo quería apurarme y llegar a una calle donde hubiese gente.

No supe lo rápido que había corrido hasta que choqué con una chica al girar la esquina.

-Lo siento mucho- dije cuando noté la silueta caer.

-Akane ¿Qué te pasa? ¿Por qué vienes corriendo de está manera?

-¡Ukyo!- parpadeé sorprendida y la miré aún en el suelo.

Ella hizo lo mismo y se levantó rápidamente. Se sacudió la ropa y me miró.

-No creas que me derribaste tan fácil, estaba pensando en otras cosas, por eso me distraje-

-No pensé nada así- intenté rodearla para ir a la escuela.

-!Oye! ¿Puedo acompañarte a la escuela? No creas que me interesa o agrada tu compañía, pero necesito platicar con alguien y tu eres la única persona que puede solucionar mis dudas-.

Me giré a verla confundida, me volteé y seguí caminando.

-Como quieras- le dije, en unos segundos igualó mi paso y yo seguía sin despegar la vista hacia enfrente.

Por unos momentos ambas nos quedamos en silencio, interiormente estaba agradecida de no tener que seguir recorriendo ese camino sola, después de todo Ukyo no era mala persona, de las tres prometidas autoproclamadas era la que mejor me caía.

-Oye Akane...- después de un momento habló.

-¿Qué?- pregunte indiferente.

-¿Por qué Ranma no ha venido a clases? Pensaba en ir a visitarlo a tu casa pero no había tenido oportunidad de hacerlo. Pensé en preguntarle a Shampoo pero su bisabuela me dijo que había hecho un viaje de entrenamiento. Pensé en Kodachi pero no le pregunté a ella precisamente porque es Kodachi-.

Me detuve al instante y parpadeé asombrada.

-¿Cómo? ¿No te dijeron nada?- ladeé mi cabeza un poco.
-¿De qué hablas? ¿Quién tendría que decirme qué?- se alteró.

coloqué mis manos detrás de la cintura y seguí caminando, luego me detuve, coloqué un dedo. en mi barbilla y la miré inocentemente.

-Shampoo y Ranma están juntos en China, se fueron por seis meses, al parecer Shampoo se lo propuso porque iban a buscar la cura-

Ukyo tardó un momento en comprender lo que le estaba diciendo, trotó nuevamente hasta llegar a mi lado y comenzó el cuestionario.

-¿Hace cuánto tiempo se fueron?-
-Hace ya dos meses-
-¡Estúpida Shampoo! Me descuido por un momento y se lleva a Ranma a

China consigo, cuando regrese esa amazona le daré su merecido-

-Pasaron dos meses Ukyo, tu no eres tan despistada-.

-Estaba muy concentrada haciendo mi salsa, es normal que no le haya prestado atención al mundo exterior.

No dije nada, seguí caminando, cuando noté como Ukyo se colocaba enfrente de mí tapándome el paso.

-¡Akane! ¿No te sientes mal por esto? ¡Deberíamos unirnos contra ella y atacarla cuando regresen! Después de todo el llevarse a Ranma de esta manera fue un total chantaje-
-Ranma ya no es un niño Ukyo, él sabe perfectamente lo que hace, yo no soy nadie para interferir en sus decision es.- la rodeé y seguí caminando.

-¿Estas hablando en serio? ¿Me estás diciendo que no te interesa en lo mas mínimo qu esos dos estén allá?-

¿Qué si acaso me interesaba? ¡Claro que me preocupaba! Pero justo ahora tenia otras cosas que ocupaban totalmente mi mente.

-Mira Ukyo, si Ranma no quisiese estar allá tan fácil pudo haber agarrado us cosas y regresarse, conseguir la cura por él mismo y...y volver. Pero no es así, no sé que estén haciendo esos dos pero me da igual, ambos son libres y pueden hacer lo que se les dé la gana. Pero no puedes ir por la vida de esa forma inmadura Ukyo, creyendo que lo peor que te podría pasar en la vida es que esos dos tuvieran algo. Hay csas peores en este mundo, cosas verdaderamente crueles...- susurré esto último.

-Akane ¿Te encuentras bien? Tu no hablarías de esa manera-

-Lo mismo pregunto ¿Desde cuando te preocupa mi situación?-

Escuché como Ukyo comenzó a alterarse, pero no le di la mas mínima importancia, salí corriendo como hasta hace unos minutos antes de encontrármela. Corrí como si asi pudiese sacar todo el enojo que me había provocado en pensar en Ranma y Shampoo. ¿Acaso cree que Ukyo u voy feliz de la vida y tan tranquila? ¡Es una tonta que no tiene idea de lo que habla!

Llegué a la escuela jadeando, recuperé el aliento y seguí caminando hasta la entrada, observé a Kuno a lo lejos que me miraba nervioso, simplemente lo ignoré. Desde aquel día no habia vuelto a molestarme y no me arrepentía en lo mas minimo de lo que habia hecho.

El reloj sonó pocos minutos d espués de que entré al salón, los chicos me saludaron sorprendidos, algunos sonreian y vi que también susurraban cosas que seguramnte no me interesarian. Me senté en mi lugar e instantáneamente miré hacia aquel asiento vacío, aun sentía que podía ver su silueta jugueteando en el salón, llamándome boba o haciendo cualquier cosa paqra hacerme enojar.

Pero no estabas ahí y tenia que aprender a vivir así por unos cuantos meses mas. Ukyo entró minutos después y se sentó con cierta expresión de enojo, creo que una parte de mi lo comprendía, si me hubiese enterado por terceras personas me habría sentido igual, aunque sigue extrañandome, supono que Shampoo se encargó de que no supiera nada, de otra forma lo habia impedido. Y bueno Kodachi, ella seguramente no tenia idea de nada.


Desperté y me estiré como cada día lo hacía, miré a mi derecha y los frutones de Ryoga y Mousse estaban vacíos, pensando en ello ya tiene varias semanas que no los veía, desde aquella vez que Shampoo y yo salimos a cenar, supongo que han de estar en lo suyo, ni siquiera ella sabe donde se encuentran.

Han pasado ya un poco más de dos meses, y se han ido bastante lento, no puedo dejar de contar los días para poder regresar, aún falta demasiado, además estoy seguro de que la tonta de Akane está mucho más tranquila viviendo así.

Me molesté inmediatamente al imaginarla más tranquila, feliz sabiendo que yo no estaba cerca de ella, tal vez era lo que siempre había querido, sólo había tenido que esperar la oportunidad perfecta para hacerlo notar.

Pero no iba a torturarme con esto, necesitaba seguir con mi propósito aquí en China, tenía que seguir aguantando otro poco más para que Shampoo cumpliera la promesa de llevarme, bien hubiese podido irme yo solo a Jusenkyo pero ella siempre encontraba una manera para impedírmelo, a veces sentía que comenzaba a querer manipularme, resultaba bastante peligrosa si se lo proponía.

No tenía a qué regresar por el momento, si Akane se sentía así yo no era simplemente nadie como para hacerle pasar un mal rato. O al menos eso pensaba yo.

Me puse una camiseta sin mangas y bajé a desayunar, como era de todos los días Shampoo yacía preparando el desayuno con un camisón que dejaba ver perfectamente su ropa interior, ¡Desde que me Ryoga y Mousse habían desaparecido ella hacía lo mismo siempre!

Yo me limitaba a no mirarla y es que sentía como si rostro se ruborizaba de tan sólo pensar que la tenía así enfrente de mí, trataba de hacer el mínimo contacto visual con ella, pero tan imposible ya que siempre se me avienta y comienza a frotarse en mi cuerpo.

-¡Buenos días!- dije sin muchas ganas.

-Ranma despertarse hoy temprano, Shampoo estar sorprendida-
-Bueno es que ya tenía hambre, por cierto Shampoo ¿No ha hablado nadie?- miré al teléfono como si pudiera hacer que sonara en ese momento.

-¿Con "Nadie" a quién referirse?- entrecerró un poco los ojos.

-A nadie en especial-
-Bueno, Ranma olvidarse de eso y desayunar-

hice lo que dijo, Shampoo siempre había sido amable conmigo y a pesar de su actitud provocativa no podía dejar de verla como una buena amiga y eso me iba a salvar de muchas situaciones en el futuro, no estaba confundido en cuanto lo que no sentía, al contrario, me confundía bastante lo que comenzaba a sentir. Y es que cada vez que pensaba en casa, el único nombre que venía volando a mi mente era Akane.

Pero siendo sinceros, ella no me iba a hablar, ella no me extrañaba, no me necesitaba, había llegado a su vida como una carga, una molestía y ahora que estaba libre me daba miedo que se pudiera acostumbrar a eso.

¿Por qué me importaba ahora esa marimacho? ¿Por qué justo en estos momentos desearía verla sonreír?

Salí a entrenar como cada día era lo único que me gustaba y podía seguir haciendo aquí, además el lugar donde podía hacerlo era bastante grande y no estaba siendo interrumpido por el pato y P-chan, aunque pensándolo bien, ese par de malditos pudieron haberse ido a Jusekyo a conseguir la cura por ellos mismos.

Pensar en eso realmente me enfureció ¿No pudieron habérmelo dicho? De Ryoga lo creo, pero ¿De Mousse? A él sólo le interesaba que me fuera de aquí para no pasar más tiempo con Shampoo. Lancé un puñetazo al aire seguido de una patada, si esos dos regresaban normales los mataría.

No supe cuanto tiempo pasó, salí del lugar y me dirigí nuevamente hasta dentro, ya estaba oscuro, miré el reloj en la pared y era cerca de las once de la noche, pensé en darme una ducha a estas horas Shampoo nunca estaba en la casa, ella creía que no me había dado cuenta, pero desde hace unos días siempre salía desde las 10 y regresaba en la madrugada, no había querido decirle nada puesto que no quería que pensara que me interesaba lo que hacía, simplemente fingía entrenar demasiado concentrado evitando mirar hacía donde su silueta saltaba la gran barda y se iba corriendo por los techos.

No sabía lo que estaba planeando y no quería saberlo. Me coloqué una toalla en la cabeza y me dirigí al baño cuando escuché el teléfono sonar, casí me resbalo cuando intenté retroceder para contestar, levanté la bocina e instantáneamente un nombre salió de mi garganta sin previo aviso.

-¿Akane?-
-¡Tranquilo cuñado! Soy Nabiki- rió
-¡Nakibi!- Me sonrojé al instante.
-Tranquilo, no diré nada- se seguía riendo.
-¿Qué es lo que quieres?- pregunté-
-¡Que agresivo!, es sólo que mi hermana quiere habar contigo, y ni te emociones porque quien quiere hacerlo es Kasumi-
-¿Por qué había de emocionarme si no fuera Kasumi?-

-No me lo digas a mí, yo no fui quien gritó un nombre todo histérico. De hecho a quien mi hermana le había pedido el favor de hablarte había sido a Akane, pero como puedes ver ella se negó-

Sentí que me atravesaban el pecho lentamente, pude sentir como todo lo demás dejó de existir y esas palabras rebotaron en mi mente. Lo bueno de estar hablando por teléfono era que no podía ver la expresión pálida de mi rostro.

-Como si me importara- dije con un nudo en la garganta.
-Si claro, eso pensé. Por eso mismo no dejé que ella te llamara obligatoriamente y lo hice yo-.

¿Ella que iba a saber? ¿Por qué se tomaba esas libertades?

-Ahora cuñadito, si me dices que quieres hablar con mi hermanita con gusto te la pasaré- escuché su risa.

En ese momento mi mente y mis sentimientos entraron en un dilema, claro que quería hablar con ella y saber cómo estaba pero no pensaba obligarla tampoco, ni que Nabiki se metira porque una vez que lo hacía sabía como usar toda la información a su favor y solamente saldría perdiendo. Por otra parte ¿Si ella no quería hablar conmigo? En lo personal era mejor hablar frente a frente con ella pero esa idea era bastante absurda, no la vería hasta dentro de unos meses.

-No quiero, mejor pásame de una buena vez a Kasumi- me mordí los labios de tan sólo pronunciar esas palabras.

-De acuerdo, perdiste tu oportunidad- esas palabras dolieron.

-¿Ranma? ¿Sigues ahí?- era la voz maternal de Kasumi.
-Si ¡Estoy aquí!- traté de fingir normalidad.
-Disculpa a Nabiki, ya sabes como es ¿Cómo estás?-
-Muy bien gracias y allá ¿Cómo están todos?-
-Bien, mi papá y el Tío Genma como siempre no pierden el tiempo para jugar, Nabiki como pudiste notar no ha cambiado un poco y Akane…

Ese silencio hizo que me preocupara.

-Akane… ¿Qué pasa con ella?-
-Sabes ha estado un poco rara, supongo que le afectado mucho el que te hayas ido, después de todo ustedes eran muy unidos-

Sentí un nudo en el estómago, no era necesario las suposiciones, tal vez yo no era la razón por la que ella estaba así.

-Sabes como es Akane, ella es fuerte y supera rápido los problemas-
-Si, eso lo sé, por cierto ¿Cómo está Shampoo? Imagino que debe tener mucho trabajo alimentándolos-

Kasumi había sido mi única compañía durante este tiempo, a pesar de que hablábamos poco siempre sabía que podía confiar en ella, le había como Ryoga y de Mousse habían logrado escabullirse hasta acá. , de cómo me sentía, de lo que hacía, omitiendo ciertos detalles como la vestimenta de Shampoo todas las mañanas o el que ella y yo saliéramos.

-Pues si, algo así pero últimamente no he visto a esos dos por ningún lado-
-Bueno, Ryoga nunca ha sido bueno para orientarse y a Mousse la falla un poco la vista, esos dos trabajando juntos son indefensos- rió un poco.

No pude evitar soltar una leve risa, a pesar de todo sabía como ponerme un poco feliz, me despedí de ella y ahora si me dirigí a bañarme.

No había tenido noticias de Akane hasta hoy, no porque Kasumi no hubiera querido decírmelo, simplemente era porque no me atrevía a preguntar directamente sobre ella, no quería que malinterpretaran las cosas y además con lo que me dijo Nabiki era obvio que no quería entablar conversación conmigo, eso me hacía sentir tan miserable.

Daría lo que fuera por saber qué estaba pensando en este preciso momento, por tener la más mínima idea de que era lo que sentía, pero no podía hacer otra cosa más que mirar a las estrellas y pedirles con todas mis fuerzas que cuidaran de ella.

El saber que estaba de esa manera incluso sino fuera por mí, me llenaba de impotencia, en otras circunstancias hubiese ido hasta la ventana de su habitación y la hubiese observado dormir, eso me tranquilizaba. Incluso hablar con ella y hacer que confiara en mí poco a poco, extrañaba todo eso.

Pero no podía dar el brazo a torcer, Akane no quería cooperar para que pudiéramos resolver esto, yo tampoco tenía por qué hacerlo. Seguíamos siendo unos niños orgullosos.

Cuando terminé de bañarme observé que era cerca de la una de la madrugada. Últimamente pasaba más tiempo en el baño pensando y dejando que el agua absorbiera mis malos pensamientos. Subí a mi habitación y observé por la ventana como una silueta delgada y ágil saltaba la barda de la casa y se colocaba en cuclillas, mirando hacía diferentes lados para notar si había alguien más con ella, cuando percibí que iba a dirigir su mirada a mi ventana simplemente me aparté, después de unos instantes, volví a mirar y entraba como si nada a la casa.

No sabía por qué sentí que debía meterme a la cama y cubrirme con las cobijas, ¿Qué era esto? Fácilmente podía derribarla pero si ella descubría que aún seguía despierto fácilmente podría darse cuenta de que la estaba espiando.

No podía darme ese lujo, tenía que seguir quedando bien con ella para que haya valido la pena haber venido hasta acá, así que corrí y me metí a mi cama. Escuché como subió las escaleras lentamente, nunca sabía que era lo que hacía al llegar, seguramente se iría a su cuarto.

Cuando observé su sombra reflejarse por debajo de mi puerta, observé atento, estaba más que preparado para luchar si había la necesidad, ella abrió la puerta lentamente y yo sólo cerré los ojos. Entró a mi habitación y caminó hasta la ventana, se asomó. ¿Se habrá dado cuenta de que la vi? Mi respiración era normal, si intentaba algo, la sorprendía resultaría ser ella.

Caminó hacía mí y se arrodillo pude sentir como se inclinaba a mí.

-Ranma siempre tener el sueño muy pesado- susurró.

Se levantó y giró sobre sus talones para cerrar la puerta tras de si y dirigirse a su cuarto. Mi corazón latía rápidamente, abrí los ojos y no pude conciliar el sueño.

¿Cada vez que llegaba a estas horas hacía lo mismo? ¿Se metía a mi cuarto y se aseguraba de que yo estuviese dormido? ¿Por qué demonios hacía eso?

Si antes no sospechaba para nada lo que estaba haciendo con esto ahora la curiosidad de saber que era lo que hacía cada noche para regresar y checar mi sueño estaba aumentando.

¿Por qué no quería que la esperara despierto? ¿Por qué era tan cuidadosa en todos y cada uno de sus movimientos? ¿Qué era lo que me estaba ocultado?


NOTAS:

Siento haberme tardado tanto en actualizar, pero exámenes, tareas, todo eso junto hacen que mi tiempo se consuma rápidamente.

Gracias a todos por cada uno de sus reviews, no saben lo feliz que me hacen y cuanto me animan a seguir escribiendo. Sé que es una historia un poco torcida, pero gracias a los que se quedan esperando un nuevo capítulo.