Capítulo VI
Empeorando
By:
Tsukire
Habían pasado ya dos meses aproximadamente desde que dejé Nerima dispuesto a encontrar una cura a mi maldición y sobre todo seguro de lo que hacía. No miré hacia atrás, no puse pretexto alguno para quedarme y es que no lo necesité, aún sigo dolido por lo que pasó ese día.
Entreno duramente diario desde la mañana hasta que el sol se mete, los únicos descanso que tengo son a la hora de comer, ir al baño, ducharme, dormir y eso cuando Akane y su actitud no vienen a mi mente. He pasado muchas horas hasta la madrugada lanzando puñetazos y patadas para intentar sacar todo este enojo de mí.
Sé que no soluciono nada con esta actitud y que estoy actuando de una manera que terminaré lastimándome físicamente, aunque esas heridas no duelan tanto y sanen más rápido que las que siento crecer dentro de mí.
¿Cómo dejar de pensar en ella si era lo único que me mantenía así? ¡Tonta Akane! Había perdido la cuenta de cuantas veces había suspirado así, no sé por qué pero cada día sentía la necesidad de hablarte, de dejar todo en claro o que nos pasaba, pero yo había intentado arreglar todo y ¿Qué había recibido de ella? Simplemente indiferencia. Lancé otra patada al aire y me detuve, respiré agitadamente dejando a mi pecho subir y bajar libremente, me limpié el sudor con una toalla y otra la coloqué en mi cuello, ya era de noche cuando volteé a ver el cielo.
Era buen momento para darme una ducha, así que dejé el agua caliente correr por mi cuerpo, muy pronto podría hacerlo con agua fría, mirarme al espejo y seguir siendo yo. Eso me motivaba a seguir todo esto, una vez que terminé, subí a mi cuarto para ponerme una camiseta sin mangas y un short, por la ventana vi una sombra saltarse la pared y el reflejo de unos cabellos púrpuras ondularse con el viento, sabía que era ella.
La vi desde la ventana, no era que no tuviera curiosidad por saber que hacía, si me estaba matando el enterarme, quería salir tras de ella y ver a donde iba pero ¿Qué tal si se trataba de una tontería? ¿Cosas de mujeres que sólo las mujeres hacen por ser mujeres? O tal vez ella planeaba que yo la siguiera…No, eso era imposible, de otra forma sería escandalosa en su manera de salir. Sea lo que fuera no quería que yo la descubriera.
Lo dejé pasar, ya habría un buen momento para hacer algo al respecto, bajé hasta la mesita de centro y como era costumbre Shampoo había dejado la cena siempre caliente y con un agradable olor, si algo agradecía era que cocinaba excelente. Encendí la televisión y me dispuse a cenar, a pesar de que tenía el ruido de la tele acompañándome, me sentía tan solo, giré la cabeza a mí alrededor. Dos meses, dos meses y aún no me acostumbraba a esta soledad. Por lo menos Ryoga y Mousse me hacían compañía y ahora quien sabe donde estarán ese par de tontos. Mi mirada descansó en en lado de la mesa donde ella solía sentarse siempre, no importa que estuviera en otro país, en otra casa y que esta fuera otra mesa, todas tenían la misma forma, así que no me era difícil imaginármela aquí.
¿Por qué de repente sentía todo esto? No era que tuviera miedo, me sentía así cada vez que Akane estaba en peligro, cada vez que tenía algún problema y aún así seguía siendo tan anormal para mí tener este tipo de sensaciones. Akane…Akane… Akane, me era indispensable pronunciar tu nombre.
Solté una risa irónica ¿Por qué demonios iba a estar yo así sabiendo que ella va muy feliz de la vida sin mí? Akane no piensa como yo, no siente lo que yo, de haber sido así yo no habría tomado esa decisión, no habría abordado ese avión y no estaría acá lamentándome. Supongo que no se puede tener todo en esta vida.
Yo pensé que estando lejos, que no vernos ayudaría a que mi enojo sobresaliera, a que ella fuera la que me dijera que quería verme, que me llamara una noche cualquiera, pero lo único que ha pasado era que yo sea el que llame y no se tome la molestía de contestarme, es como si nunca hubiese llegado a su vida, es como si se hubiera alejado totalmente de mí.
Estaba en un lugar muy lejos, un lugar en el que si seguían las cosas así muy pronto sería inalcanzable para mí. Pero estaba atado de manos, cada vez que intentaba avanzar un paso hacía ella, hacía que retrocediera otros dos
Debía dejar de pensar en ella, de divagar con mi mente, de torturarme y de crear escenas adolescentes, debo ser fuerte. Si Akane puede estar como si nada durante todo este tiempo, entonces Ranma Saotome haría exactamente lo mismo. Ya veremos quién le pedirá a quien volver.
El verdadero problema aquí, era Shampoo.
Sobrevivir durante cuatro meses más, si lo veía desde una buena perspectiva ya faltaba menos para poder regresar a casa, bien podría ir a Jusenkyo yo solo, pero de cierta manera me preocupaba la reacción que Shampoo pudiera tener, no era miedo lo que sentía, pero sabía que esa amabilidad era un arma de doble filo.
Además, desde que Ryoga y Mousse se habían ido, estaba totalmente solo las veinticuatro horas del día, claro que con mis entrenamientos ese tiempo se reducía, procuraba no estar con ella durante mucho tiempo, siempre usaba ropa provocativa. Era muy difícil comer y esperar no terminar inmóvil en el suelo por cualquier cosa que le haya echado a la comida. No disfrutaba mucho mi estadía acá.
Ya casi era medianoche, conociendo a Shampoo, llegaría en cualquier momento, me levanté, puse los platos sucios en el fregadero, los lavaría pero Shampoo me había dicho que era su invitado, así que no tenía por qué preocuparme por eso y no quería llevarle la contraria, así que accedí, subí a lavarme los dientes y me dirigí a mi cuarto. Me acosté y cerré los ojos, dicho y hecho escuché como los arbustos del patio se agitaban, podría ser el viento pero reconocía ese ruido al aterrizar.
Escuché los pasos en la escalera, Shampoo era sigilosa como un gato, pero si ponías atención podías escucharlo como cualquier otra pisada. Abrió la puerta de mi cuarto y escuché una risita, la volvió a cerrar y se dirigió a su cuarto.
Yo no quería sospechar de ella, después de todo era amable, pero esa amabilidad era justamente el inicio de mi desconfianza, traté de dormir durante los siguientes minutos cuando escuché la puerta del cuarto de Shampoo crujir al abrirse y sus pisadas dirigirse a mi cuarto, el único reflejo que tuve fue voltearme de manera que mi espalda quedara hacía la puerta, tragué saliva pesadamente y sentí como levantaba la colcha que cubría el fruton.
Me estremecí ante el contacto de su piel con la mía, me rodeó con su brazo y metió la mano en mi camisa tocando apenas con la yema de sus dedos mi abdomen y entonces su mano fue bajando roce a roce. Sentí su helado tacto sobre mi piel, sus suaves dedos deslizarse y un escalofrío recorrió mi columna vertebral, imposible de quedarme quieto, giré violentamente para quedar cara a cara con ella. Grave error. Sentí como mi piel se ruborizó y mi cara se sintió tan caliente que podría sacar humo al contacto con agua fría.
Ahí estaba ella con una mirada de minino travieso,, sonriendo de medio lado, la oscuridad del cuarto y la poca luz que entraba por la ventana hacía que sus ojos resplandecieran como si estuviese cazando, se acomodó el cabello detrás del hombro y entonces pude ver que yacía en ropa interior.
-¿Qué?... ¿Qué estás haciendo?- balbuceé.
-Shampoo querer dormir con Ranma- se acercó a mí y pegó su voluptuoso cuerpo al mío.
Con su mano tomó la mía y la llevó a su cara acariciándola lentamente, luego la bajo por su cuello, por su clavícula y sonrió cuando vio que no podía resistencia y dirigía su mano hasta uno de sus pechos.
-Shampoo ser de Ranma. Ranma olvidar a Akane y pasar esta noche con Shampoo-
Estaba perdido como cualquier hombre que se encontrara en esta situación lo haría, divagando en mi propio mundo mientras con mi mano recorría esa piel, pero en cuando Shampoo mencionó el nombre de Akane, salté violentamente y terminé sentado en el suelo, retrocediendo en la famosa pose de cangrejo caminando. Respiré agitadamente e intenté tranquilizarme, no iba a mostrarme vulnerable, no podía darle a entender que si hacía ese tipo de cosas podía manipularme y es que no podía.
-Shampoo, no hagas estas cosas ¿Crees que puedes hacer lo que quieres?- mi tono era calmado.
Ella se sentó y esas curvas se hicieron notar más cuando la colcha resbaló hasta quedar en el suelo. Sentí que la voz me temblaba e intenté mirar hacia otro lado.
-Regresa a tu cuarto por favor-
-Shampoo quedarse a dormir aquí- se recostó y palpó el lugar donde yo estaba antes. -¿Ranma no querer acompañarme?-
-¡No!- me levanté tomé una almohada que estaba en el armario y unas cuantas sábanas. –Dormiré abajo, que descanses- fue lo último que dije antes de dar un portazo.
En el cuarto se quedó una jovencita castañeando los dientes y con el ceño fruncido, se levantó y dejó la habitación para regresarse a la suya, era el primer intento, tarde o temprano… Ranma tenía que caer.
-¡Eres un imbécil!- la mujer soltó una cachetada en la indefensa cara del muchacho de cabellos plateados.
Lanzó un golpe a una de las mesitas cerca para luego voltearla haciendo que todo lo que estaba sobre ella terminara en el piso roto, tenía una expresión furiosa, se podía escuchar como chocaban sus dientes, el ceño lo tenía fruncido.
El lugar era una habitación abandonaba en algún edificio de la ciudad de Nerima, el aire olía a humedad y a polvo, la mujer no dejaba de dar vueltas en la habitación caminando rigurosamente.
-¿Es que no puedes hacer nada bien? Te dije que te acostaras con ella pero has creado todo un conflicto ¿Es que acaso tengo que detallarte cada cosa que debes hacer? ¿No piensas por ti mismo? ¿No pensaste que si tenías eso pudiste haberte detenido? Habría conseguido a otro, después de todo, imbéciles como tú los consigo en cada calle-. Suspiró.
-Ya te dije que lo siento ¡No sabía que eso era un hecho!- el hombre se contuvo para no regresarle el golpe, no porque no quisiera pero la mujer frente a él era letal.
-¡Eres un estúpido! ¡Eres de lo más inservible! ¡Asquerosa basura!- la mujer estaba enojada.
-Yo no sabía nada-
-¿Crees que eso va a arreglar lo que hiciste? No puedo creer lo idiota que eres-
-Era lo que querías ¿No? La quieres muerta-
La mujer de cabellos negros le lanzó una fulminante mirada, con la mano derecha haciendo un grácil movimiento hizo que su lazo rosado fuera a enroscarse directamente al cuello del hombre despegándolo unos centímetros del suelo. Éste comenzó a patalear y a intentar zafarse del agarre pero era inútil.
-Dime una cosa pedazo de imbécil ¿Cuándo demonios hablé de matar?- intensificó el agarré. El hombre intentó llenar de aire sus pulmones. –Si yo te ordené algo, sólo limítate a hacerlo. Eres poca cosa ¿Por qué sacas conclusiones tan estúpidas? No entiendo como hay gente como tú pero ¿Sabes algo? Me alegró que te esté pasando eso… morirás… y eso es lo que se merecen personas detestables como tú- la rosa negra bajó su brazo haciendo que el lazo resbalara por el cuello del hombre.
El chico de cabellera plateada cayó de rodillas al suelo, tocándose el cuello y dando bocanadas grandes de aire intentó recuperar el aliento, parpadeó pesadamente y tragó saliva.
-¿Debería matarte justo ahora?- lo dijo como si la idea fuese bastante tentadora. –O… debería esperar a que sufras tu cruel destino, no sé ¿Tú qué me recomiendas?- rió- A decir verdad no pensé que una situación así podría pasar, igual no entiendo porque tengo que verle lo negativo, creo que después de todo hiciste un gran favor, mi intención no era matar, pero ya que tú lo hiciste, supongo que puedo liberarme de toda culpa y todo quedará en tu conciencia- se estremeció. –me agrada como piensas, eres un maldito genio-
-Le diré todos tus planes a esa chica-
Kodachi iba saliendo del lugar cuando se detuvo en seco, el joven esperaba una expresión de angustia pero lo único que obtuvo fue una sonrisa malévola que le erizó los cabellos de la nuca. Kodachi rió sólo como ella sabía hacerlo echando la cabeza para atrás y luego se detuvo para mirarlo frívolamente, regresó hasta donde estaba él y se colocó en cuclillas.
-Querido Tsubaki, si eso me importara ¿Crees que te dejaría vivir?- sonrió. –Justamente por esa actitud es que estás donde estás ¿Qué si me importa si le cuentas a la estúpida de Akane? ¡Por mí puedes decírselo a todo Nerima¡ ¡Diles! ¡Diles que violaste a una niña inocente porque Kodachi te lo ordenó!- hizo una expresión de comillas con los dedos en esta última frase.
-Me va a creer…- su voz tembló.
-Si yo fuera tú de verdad desaparecería ¿Crees que Akane le va a interesar hablar contigo? ¡Te va a querer matar¡ De verdad eso sería divertido…- la rosa negra se detuvo como si se le hubiera ocurrido algo brillante- si esa es la situación, entonces búscala rápidamente, estaré ahí para observar como te hace trizas-
Se levantó y volviendo a reír se retiró del lugar contoneando las caderas, cerró la puerta dejando que la soledad y la desesperación entraran por cada poro de ese muchacho, se acostó en posición de feto y cerró los ojos fuertemente.
-Ya no estoy segura de si lo estropeaste o lo mejoraste, en fin, creo que esto quitará un poco mi aburrimiento, ya me estaba cansando de esperar sin hacer nada
-Me las vas a pagar Kodachi…-
-Si es que el tiempo te alcanza, con gusto te estaré esperando-
¿Qué iba a hacer con todo lo que sabía? ¿Debía contárselo a esa tal Akane? Debido a que Kodachi le había ordenado hacer eso había estudiado muy bien los movimientos y destinos de Akane, si tenía suerte podría hablar con la muchacha para que supiera a que se estaba enfrentado.
No estaba tan seguro de que lo escuchara, después de todo él era el principal culpable a sus ojos de todo lo que le estaba pasando, había visto entrenar a Akane durante algunos días, era muy buena, muy distraída pero esperaba hacer que lo escuchara. Se preguntó si le creería en el momento en que pronunciara el nombre de Kodachi, no sonaría creíble, para nada pero ¿Qué podía perder al intentarlo?
Tampoco era que supiera muchas cosas, Kodachi era muy astuta, sólo le había hablado de lo que él tenía que hacer, si era el único involucrado en todo esto no lo sabía, no conocía nada más que no tuviera que ver con él y ahora no tenía cabeza para pensar en nada más.
Por ahora se quedaría un rato tirado en esa habitación, después de todo nadie entraría y mañana empezaría esa búsqueda por Akane, tenía que hacerle saber todo.
Tres meses… Tres meses ya y aún no sé nada de ti. El viento azotaba mi cabello que ya llegaba hasta los hombros, había decidido dejarla crecer debido a que el cabello corto me traía bastantes recuerdos tuyos, sé que aunque lo tenga largo los recuerdos siguen ahí, pero algo mentalmente en mí me decía que estaba cambiando un poco.
Estaba sentada en el tejado, con las piernas abrazadas a mi cuerpo, pensativa y escuchando como silbaban las ramas de los árboles al ser obligados a danzar por el viento, suspiré, me sentía tranquila, cerré los ojos y dejé que el aire llegara de lleno a mi cara, sonreí un poco. Había estado superando todo por mi cuenta poco a poco, no era un gran avance pero si sentía el cambio, ahora sonreía con más naturalidad y mi familia ya no estaba encima de mí preguntándome qué me falta, me convenía demasiado que creyeran que era por la ausencia de Ranma, era un pretexto muy bueno y creíble, ahora pensaban que me estaba estabilizando ya haciendo a la idea, como si el mundo girara alrededor de él.
Lo cierto era que ya había pasado mucho tiempo sin intercambiar palabra con él, abracé más las piernas a mi pecho, deseaba escuchar su voz y hablar con él, ahora que todo iba mejorando de verdad quería ofrecerle una sincera disculpa, me había comportado como una niña caprichosa y berrinchuda y todas esas cosas que le había dicho, ahora me hacían sentir terrible, pero en ese momento era como me sentía.
Si quería hablar con él, debía pensar un buen pretexto que justificara mi actitud, no podía decirle lo que en realidad pasó, no sabía de qué era capaz y sobre todo sino pensaría otras cosas como que yo lo había provocado o algo así, aunque Ranma no era esa clase de muchachos.
Escuché a Kasumi llamarnos para cenar, así que bajé lentamente y entré a la casa, todos estaban ya sentados así que sonreí y me senté en mi lugar. Kasumi nos sirvió uno a uno la comida, me parecía la comida más deliciosa, me agrada sentir el sabor de su comida y no lo salado de las lágrimas, era agradable comer sin tener que soportar el nudo en la garganta.
Ya estaba llena y estaba casi por dar las gracias en la mesa cuando el teléfono sonó, volteé a ver a Kasumi.
-Akane ¿Podrías por favor contestar?-
-Si Akane ve, nosotros estamos comiendo- dijo Nabiki aburrida.
-De acuerdo- asentí, me levanté la mesa y corrí hasta el teléfono.
Por poco no alcanzo a contestar, había dado suficientes timbrazos como para pensar que iba a colgar, hablé un poco agitada.
-¿Bueno?- traté de respirar normalmente pero no escuché sonido alguno.
-¿Bueno?- repetí- escuche, si esto es una broma es de muy mal gusto. ¡Voy a colgar!-
-Akane…-
Mis ojos se abrieron de un solo golpe, sentí como las piernas me temblaron y comencé a balbucear, mi cerebro no estaba sincronizando nada, alcé la vista como si lo tuviese enfrente de mí.
-¿Ran…Ranma?-
-¿Es alguna clase de broma por parte de Nabiki?-
-No seas tonto, soy yo-
-Ah, si, definitivamente eres tú ¿No habías estado ocupada evitándome durante estos tres meses?-
¿Es enserio? Hablamos por primera vez dentro de mucho tiempo y lo primero que hace es reclamarme, suspiré.
-Estaba haciendo otras cosas, ya sabes, desde que te fuiste tengo más tiempo para mí-
-Si eso ya lo sé perfectamente, se nota-
-¿Para qué llamaste?-
-Quería saber como estaban-
-Bien, estamos bien…- suavicé mi tono –gracias por preguntar-
-No me agradezcas…-
Nos quedamos un rato en silencio.
-Ranma yo…-
-¿Si?-
-Ranma, sé que no es el momento apropiado, ni el lugar, es decir, ni siquiera estamos en el mismo país pero quería…bueno aún quiero… quiero ofrecerte una disculpa por haberme portado así, no fue justo de mi parte hablarte como te hablé ni tratarte así, no quiero que pienses que estoy enojada n i nada así, tenía otras cosas que arreglar, mis cosas-. Tragué saliva.
-Akane…- sonó aliviado –No esperaba escuchar eso de ti pero ahora que lo mencionas yo también tuve mucha culpa, lo siento de verdad sé que mis actitudes te hacen enojar, sabes como soy y de verdad todas esas cosas no quise decirlas. Lo siento-
Sentía que mis ojos se llenaban de lágrimas, pero no era como las anteriores veces, no sentía pesadez ni ganas de mandar todo al demonio, al contrario, me sentía feliz, tranquila, ahora sí que todo iba mejorando, me limpié las lágrimas con el dorso de la mano y ambos aceptamos nuestras disculpas.
-¿Cómo te ha ido Ranma? ¿Cómo están Mousse y Ryoga?-
-Bien, aunque ya sabes que Shampoo no deja de molestarme, en cuanto a esos dos no sé nada sobre ellos desde hace ya unos meses, no me preocupan, saben cómo cuidarse solos, pero me extraña que se hayan ido así como así sin recoger sus cosas, ambos han intentado matarme más de una vez ¿Por qué se irían sigilosamente?-
-Tal vez pensaron que ese era un buen castigo-
-Tal vez, pero no cuadra por Mousse, estoy seguro de que preferiría dejar a un lado todas esas cadenas que trae bajo las ropas antes que dejarme una noche con Shampoo-
Me estremecí al pensar en eso, no había caído en cuenta de que, con la ausencia de esos dos Shampoo disponía de total libertad. Me moría de ganas por saber si algo había pasado.
-Aunque el hecho es que no ha pasado nada, soy Ranma Saotome puedo deshacerme de cualquier mujer en el momento que quiera- se rió estúpidamente.
-Ranma… planeas volver ¿Verdad?-
-Claro que si, allá está mi familia y mi fastidioso padre, es mejor que me siga molestando ahí y no se le ocurra perseguirme por todo el mundo-.
-Tienes razón…-
-¿Tú cómo estás?-
Esa pregunta me tomó por sorpresa, nadie me había preguntado durante algún tiempo cómo me sentía y cómo pensaba, fue un poco extraño, si esto me lo hubiesen preguntado antes, me desbordaría en lágrimas.
-Bien-mentí –He estado bien-.
-¡Qué bueno! ¿Cómo está mi odioso padre?-
-Aún sigue enojado porque lo dejaste aquí, cuando regreses será mejor que te prepares para una riña con él-
Se rió y su risa me hizo reír.
-Creo que el que tiene que prepararse es otro- Ambos reímos.- Aún así, te siento muy callada, han pasado tres meses y no me has contado mucho…-
Me estremecí ante los recuerdos de lo que había pasado.
-Eso es porque no hay nada que contar, lo importante ahora es que consigas esa cura-
-Lo haré cuando se cumplan los seis meses, fue la condición que puso Shampoo y tengo que cumplirla, soy un hombre de palabra-
-Si, entiendo-
Cambió el tema de conversación y me habló sobre lo que estaba haciendo, como era China, la desaparición de Ryoga y Mousse, lo escuché muy motivado hablando de entrenamientos, no me imaginaba cuanto había mejorado y estaba impaciente por ver sus avances.
Yo por otra parte, le conté acerca de salidas que no había hecho, de calificaciones que no había obtenido, de momentos de tranquilidad que no había tenido, no le hablé sobre mis entrenamientos, quería que cuando me viera se sorprendiera, intenté decirlo con la mayor naturalidad posible para que me creyera y parece que así fue, de vez en cuando me hacía preguntas cuyas respuestas no eran muy difícil de imaginar. Charlamos por un largo rato, incluso pude escuchar como en la sala se deseaban buenas noches, Kasumi pasó con los platos sucios y me sonrió, Nabiki me guiñó el ojo y me sonrió traviesamente.
-¿Podrías decirle a Kasumi si me puede mandar un poco más de especias? Se me están acabando-.
-Si, yo le aviso, me gustó hablar contigo y saber que estás bien-
-Gracias Akane, a mí igual me agradó platicar contigo. Bueno, colgaré, ya casi es medianoche y ambos debemos dormir-.
Miré el reloj, debido a la diferencia horaria, en Japón casi era la una de la mañana.
-Si, descansa, espero podamos hablar más seguido-
-Espero lo mismo, descansa Akane-
-Tu igual, descansa-
Ambos colgamos, haber oído su voz fue increíble después de tres meses, me hubiera gustado hablar más, pero por hoy habíamos hablado lo suficiente, tenía una sonrisa que nada ni nadie podría borrar de mi soñoliento rostro. Me iría a dormir contenta, como hace tiempo no me sentía. Subí hasta mi habitación, llegué a mi cuarto, me puse la pijama y me metí entre las sábanas, cerré los ojos y me entregué al mundo de los sueños.
Tres meses y diez días me tomó armarme de valor para venir hasta su casa, me sentía totalmente agotado, sabía que tenía una fiebre del demonio, la cabeza me punzaba y el cuerpo lo sentía totalmente pesado, respiraba agitadamente, antes hubiese podido saltar el muro con facilidad pero ahora me resultaba imposible. Respiré hondamente y teniendo en cuenta que esa muchacha de cabello azul podría abrirme toqué la puerta.
Espero un momento y en su lugar salió una linda muchacha con el cabello agarrado en una coleta y con unos grandes ojos marrones.
-Buenos días ¿Se le ofrece algo?-
-Busco a Akane tendo ¿Se encuentra?-
La mujer me observó de arriba hacia abajo y no pudo disimular esa expresión de horror.
-¿Se encuentra bien? ¿Quiere que llame a un doctor?-
-Ya he visto suficientes doctores, que vea uno más no hará la diferencia por favor ¿Podría hablar con ella?-
-Jamás lo había visto ¿De dónde la conoce?-
-Bueno, soy un conocido que tiene que decirle algo muy muy importante, por favor se lo suplico-
Después de quedarse callada por unos segundos, asintió.
-Sígame por favor-
Entramos a la casa, me señalo la mesa de la sala que daba una vista a un estanque, me senté ahí adolorido y aguardé hasta que bajara, estaba nervioso, me preguntaría si me dejaría hablar. Escuché como su hermana la llamó y los cabellos de la nunca se me erizaron, sentí una descarga eléctrica recorrer mi cuerpo, ya era muy tarde para marcharme, además era mi deber.
Giré mi rostro lentamente mientras observaba una delgada silueta acercarse cuando nuestras miradas se encontraron, su mirada se tensó y se quedó congelada por un instante, pude observar como todo el cuerpo le tembló y apretó su mandíbula, me miró con desprecio.
-¿Qué demonios haces aquí?- su voz sonaba firme.
-Necesitamos hablar-
-Hace ya tres meses me prometí que cuando te volviera a ver te mataría con mis propias manos-
-Lo sé y me lo merezco, pero Akane, de verdad necesito hablar-
Se me quedó viendo un rato y sonrió irónicamente, se cruzó de brazos y se giró.
-supongo que no puedo perder nada, escucharé lo que tengas que decir y después te mataré, así de sencillo- comenzó a caminar- sígueme.
Me levanté despacio y la seguí, llegamos hasta lo que parecía ser un lugar de entrenamiento con piso de madera y con una gran puerta que daba al jardín, ella se paró desde el otro extremo del lugar.
-Akane, me alegra que hayamos podido hablar-
Ella se giró y su mirada sombría me congeló la sangre, sonrió de medio lado y en un instante estaba corriendo a toda velocidad hacía mí entrecerró los ojos, se detuvo un momento colocó un pie como base y giró sobre el talón, apenas y me dio tiempo de ver la patada que venía directamente hacía mi cara estampándose en ella, cerré los ojos y sentí que el piso se me movió y tuve que cerrar los ojos debido al mareo que sentí, la fría madera quedó bajo mi mejilla y dí un pequeño grito.
No tuve ni tiempo de levantarme cuando sentí otra patada directamente en mis costillas, el aire se me escapó y sentí como si me hubiesen roto por dentro, saliva salió de mi boca y me encogí.
Akane seguía pateando de una manera irracional, mientras gritaba pude ver su rostro y lágrimas de rabia salían de esos ojos cafés. Me puse boca arriba y ella se hincó sobre mí aprisionando mis brazos con sus piernas y apretó los puños.
-¡Eres un maldito! ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué a mí?- alzó los puños y comenzó a golpearme en las sienes uno tras otro, tras otro.
Me sentía mareado, adolorido y poco a poco iba perdiendo conciencia, me merecía todo esto y si moría así sería más grato que lo que me espera. Pero se detuvo, dejó caer ambos brazos a sus costados y se levantó, me miró fríamente.
-No te mataré sería muy fácil, pero me siento tan bien viéndote así en el suelo podría seguir haciéndolo toda la tarde-
Me levanté, no veía muy bien, tuve que esforzarme para hablar.
-Akane, hay algo que debes saber… algo que sobrepasa todo lo que ha pasado-
-No necesito saber nada…- se preparó para volver a golpearme.
-¡Estás enferma! Es decir ¡Estamos enfermos!...-
El golpe jamás llegó, se detuvo y me miró entre una mezcla de asco y confusión.
-Comienza a hablar antes de que te dé otra ronda de golpes, imbécil-
NOTAS DE LA AUTORA:
No había podido actualizar debido a tareas y proyectos, exámenes todo eso. En fin, agradezco a quienes siguen leyendo y a los nuevos lectores. Gracias ^^ Trataré de actualizar más seguido :)
