Capítulo VII
Decisiones
By:
Tsukire
-¿Qué dijiste?- pregunté escéptica.
-Cáncer, tengo cáncer- dijo por lo bajo.
-¿Y eso qué tiene que ver conmigo?- pregunté ya bastante enojada.
-¿No lo entiendes?-
-Escucha…-respiré para tranquilizarme –si crees que con decirme esto vas a hacer que me apiade de ti o que deje de pensar lo que pienso sobre ti, estás perdiendo tu tiempo y sólo me estás haciendo enojar más. Si tienes esa enfermedad, bien, es tu problema, tú te lo buscaste- me levanté preparando otro golpe que él recibiría en unos instantes.
-Akane…-
Me giré y lo vi indiferente, había cambiado su expresión, tenía una mirada de terror absoluto, podía observar que su cuerpo temblaba y los ojos se le pusieron vidriosos, comenzó a sudar un poco y se arrodilló cerrando los ojos y con la cabeza en el suelo.
-¡Perdón! ¡Perdóname! Si hubiera sabido esto jamás te hubiese hecho daño-
Verlo en ese estado no afectó nada en mí, sólo sentía asco, repugnancia, odio. Lancé una risa irónica y no me moví.
-No tiendo cómo puedes venir a ofrecer disculpas ¿Crees que con eso vas a borrar lo que me hiciste ese día? No te imaginas el tormento por el que tuve que pasar, no tienes ni una maldita idea-
-No, no la tuve pero si tengo idea de lo que sigue, Akane, tengo cáncer pero no es cualquier tipo de cáncer…es VIH, es altamente contagioso…-
Me perdí en la conversación en el momento en que él mencionó VIH, sentí como si después de respirar aire puro después de nadar durante horas para salir a la superficie, me arrastraran de un tirón nuevamente hasta el fondo. El aire se me escapó y todo mi estómago se revolvió por completo. Sensaciones que creí superadas comenzaban a encadenarme de nuevo, tristeza, dolor, angustia, ira.
El tiempo pareció detenerse, mientras mi cerebro se negada a procesar lo que había escuchado, me mordí el labio inferior mientras alzaba la vista mirando al cielo, las nubes comenzaron a tornarse borrosas, sentí como las tibias lágrimas comenzaban a bajar por mis mejillas y con rabia lo miré.
-¿Qué dijiste?-había escuchado perfectamente lo que dijo pero quería aún así oírlo por segunda vez.
-Estoy enfermo de sida y es probable que tú…-no pudo terminar la frase, ni siquiera me miró.
-¡Eres un maldito!- grité con lágrimas en los ojos, con la cabeza dándome mil vueltas, con el pecho subiendo y bajando a una velocidad que jamás había sentido.
Corrí hacia él a pesar del poco espacio que nos distanciaba, antes de llegar a él me detuve, impulsé mi pierna hacia adelante dejando que mi pie se estrellara directo con su cabeza, cayó a unos pocos centímetros lejos e intentó ponerse de pie. Lo pateé nuevamente con todas mis fuerzas, esta vez su cuerpo se sacudió salvajemente y su cabeza azotó en el suelo. Mientras lo pateaba, le lanzaba puñetazos gritando mientras tenía el rostro mojado. Me senté sobre él y comencé a golpearlo en la cara, en las sienes, las costillas, el estómago, un hilo de sangre comenzaba a dejar su rastro por su nariz hasta su boca uniéndose con otra herida en el labio inferior. Tenía un ojo hinchado ya, jamás hubiese podido ser capaz de llegar a este extremo con alguien, era tanta la furia que sentía que podría matarlo ahora mismo.
-¿Qué te hice yo?- le di un golpe en la cara -¡Contéstame maldita sea!- le di una bofetada -¿Qué demonios te hice para que me hicieras esto?- dejé caer mis brazos pesadamente a mis costados. Me levanté torpemente y caminé unos centímetros de él, me llevé ambas manos a la cara y con desesperación me las pasé por el cabello, me cubrí la boca con una mano para evitar que mi llanto aletara a mi familia allá adentro ¿Por qué? ¿Por qué cuando creí que todo podría ir bien, cuando pensé que podría volver a llevar una vida normal pasa esto?
-Lo siento, si así lo quieres, puedes matarme- dijo despacio y sin moverse del suelo, su camiseta estaba empapada de un tono carmesí, sus cabellos también adquirieron ese color. Me acerqué a él y dejé caer mi pie sobre su miembro, lanzó un grito que hizo e inmediatamente se tapó la boca con su mano, le dolía, se le notaba en la cara. Moví mi pie de un lado a otro como cuando alguien mata a una araña y lo mueve para asegurarse que no se escape. Su cara se puso roja y se retorció tratando de escapar, sus ojos lloraban y buscaba desesperado una manera de quitar mi pie.
-Con esto me aseguraré de que no le vuelvas a hacer lo mismo a otra chica-
Y no quite mi pie, lo miré retorcerse, suplicándome que me detuviera y pensé que era una pequeña parte del dolor que me había dado. Normalmente no me hubiera portado así pero odiaba a este tipo, lo odiaba a morir. Me creía una persona incapaz de lastimar a alguien, de llegar a estos extremos pero cuando estás a este grado de peligro y al borde de la locura haces lo que sea con tal de protegerte.
-No te mataré, sería muy fácil y de verdad espero que sufras mucho- caminé afuera mientras las lágrimas brotaban, sabía que si era verdad yo sufriría lo mismo y me dolían decir esas palabras que luego se me regresarían. –ahora lárgate y no hagas ningún ruido, no quiero que mi familia tenga más preguntas que de las que seguramente ya tienen, no quiero que te vean salir. Si te descubren, ten por seguro que esto sólo será el principio de una gran tortura-
Por el rabillo del ojo vi como intentó pararse, estaba adolorido, pero aún así podía mantenerse en pie, después de que se le pasara el dolor en su parte más sensible podría irse sin problemas.
-Otra cosa, no intentes matarte. Todo en esta vida se paga y tú aún tienes un castigo pendiente, cuando ese día llegue…asegúrate de recibirlo- no lo miré y regresé adentro donde Kasumi, mi papá y el Tío Genma me miraron atónitos, preocupados se acercaron a preguntarme que tenía, yo les dije que no se preocuparan, que había tenido una pelea pero que había salido vencedora, les pedí que no le dijeran nada a Nabiki y entonces decidí subir a darme una ducha y a meterme en la cama.
Mientras me bañaba las lágrimas se perdieron en el agua resbalándose en mi cuerpo, esto ya lo había vivido antes y no quería que esa sensación se volviera familiar nuevamente, había sufrido tanto por salir y no podía terminar en el mismo lugar donde había empezado hace tres meses. Me cubrí la boca con una mano para evitar que mi llanto se escuchara, sabía que no podía ser así puesto que el sonido del agua en el baño era mucho más fuerte pero aún así tenía esa manía de guardármelo todo para mí.
Después de la ducha, me dirigí a mi recámara, Kasumi dijo que la cena estaba lista pero le dije que esa noche no bajaría, no me sentía para nada bien. Antes de sentarme en mi cama abrí la ventana y dejé que el aire fresco llenara mis pulmones, no iba a llorar otra vez, las lágrimas no iban a solucionar ni me iban a regresar al pasado.
Ahora tenía que ir retrocediendo nuevamente, si era de verdad VIH tenía muchas preguntas acerca del tema, de verdad esperaba no estar infectada, sabía que tenía muy pocas posibilidades de que no fuera así, ¿Cuáles eran los síntomas? ¿Cuánto tiempo tardaban en presentarse? ¿Meses? ¿Años? ¿Tenía tanto tiempo para empezar? Ranma regresaba en tres meses…Ranma… ¿Cómo se lo iba a decir? ¿Se lo debía ocultar? No podía pensar que Ranma me viese así, si él regresara en cualquier momento se terminaría enterando, no quería que me viera así, se me partiría el alma.
Pero primero debía confirmarlo, antes de hacer cualquier otro movimiento debía estar muy segura, pero tenía miedo…muchísimo miedo de que fuera verdad, no quería saber nada que estuviera relacionado, porque sabía que si empezaba a investigar más me iba a sugestionar como aquella vez. Sabía que tenía que ir con un médico pero no quería hacerlo.
Ahora me dormiría y el día de mañana me armaría de valor y buscaría todo lo necesario acerca del VIH, necesitaba descansar, llenarme de fuerzas y sobre todo mantenerme positiva ante esta situación.
Al día siguiente me la había pasado debatiéndome sobre investigar o no, llegó la hora de la comida y yo aún no me había atrevido a buscar.
-Akane ¿Te sientes mal otra vez?- preguntó mi papá.
-No es nada, ya se me pasará- dije.
-Eso ya lo había escuchado antes y duraste casi un mes totalmente aislada- dijo Nabiki antes de llevarse a la boca su comida.
-Nabiki no digas esas cosas- la reprendió Kasumi.
No se volvió a tocar el tema sobre esto, había llegado la tarde y yo aún no me animaba a buscar nada relacionado con el VIH, una parte de mí moría de curiosidad y la otra tenía mucho miedo ¿Cómo vencer este gran dilema? Después de pensarlo durante algún rato decidí salir a investigar por medio de algunos libros que estaban en la escuela, no sería muy difícil y no tendría por qué ser sospechoso, podría decirles que estaba realizando alguna clase de trabajo o incluso que Nabiki me lo había pedido, así no levantaría tantas sospechas.
Al día siguiente Ni siquiera dormí bien por más que lo intenté no fui capaz de dormir más de dos horas, la enfermedad estaba presente en mi cabeza y las palabras que él me dijo aún seguían rondando en mi mente. Sería más fácil morir. Antes de salir le avisé a Kasumi que me quedaría más tiempo después de clases puesto que tenía que entregar un proyecto y debía prepararlo bien, ella me envió más cosas para desayunar y para que tuviera fuerzas mientras estudiaba.
En clase traté de comportarme lo más normal que pude, justo como lo había hecho los anteriores días, no quería que nadie sospechara, me era un poco difícil pero no imposible actuar enfrente de todos, siento en el día una y en la otra una persona totalmente distinta, era doloroso y esto en verdad cansaba.
Una vez que el timbre sonó para avisarnos que las clases habían finalizado me dirigí directamente a la biblioteca, localicé las estanterías con la letra "V", no tomé ningún libro durante unos minutos y mientras este tiempo pasaba me quedé de pie, helada mirando hacia ningún lugar aún sin creerme que estaba aquí. Suspiré y comencé a caminar buscando los libros que hablaran sobre el VIH. Tomé unos cuantos de la estanterías y los fui colocando en una pila en una mesa cercana ahí, una vez que lo hice me senté. Instintivamente comencé a morderme las uñas y me crucé de brazos recargándome en el asiento.
Por un momento pensé en regresar todos esos libros a su lugar e irme de aquí, pero no podía simplemente huir y hacer como si esto no hubiera pasado, agarré el primer libro temblando cuando vi que alguien movía la silla enfrente de mí y se sentaba.
-Ukyo…- dije sorprendida.
-Hola Akane ¿Qué lees?- dijo estirando la mano para agarrar un libro.
-¡Nada!- desvié su mano que chocó contra la mesa.
-¡Wow! Tranquila- dijo asombrada ante mi reacción.
-¿Qué quieres?- pregunté estando alerta por si intentaba agarrar otro libro.
-Bueno quiero preguntarte si sabes algo acerca de Shampoo y de Ranma-
La miré como cansada de hablar sobre el mismo tema, justo cuando tenías cosas más importantes en qué pensar la gente venía a preguntarte sobre si el mundo girara alrededor de ellos.
-No lo sé-
-¿No has hablado con Ranma? ¿O con Shampoo?- vi que se acomodó en el asiento y yo sólo quería que se fuera.
-Si- dije finalmente –hablé con Ranma hace tiempo-.
-¿Qué? ¿Por qué Ranma te hablaría a ti?- me miró como si yo fuese un bicho raro.
-¡Oh no sé! ¡Déjame pensarlo! Tal vez porque llegó a vivir conmigo y se sabe de memoria nuestro número de teléfono, no sé no se me ocurre algo más- dije sarcásticamente.
-De acuerdo, ya entendí- puso los ojos en blanco -¿Me pasas su número?- sonrió.
-No me lo sé-
-Akane, ¿Qué te ocurre? ¿Desde cuándo eres tan grosera?- preguntó ofendida.
-Si te lo traigo mañana ¿Me dejarás en paz?- dije ya molesta.
-De acuerdo- sonrió satisfecha y se marchó del lugar.
Tonta Ukyo, a estas alturas y aún sigue preocupándose por tonterías como esa, comencé a hojear el libro cuando algo en el pecho me dolió. Ukyo preocupándose por cosas tontas, cuanto deseaba preocuparme por las mismas cosas, extrañaba tanto que mi única preocupación fuera cosas tan simples, que no tuvieran nada que ver con desgracias, con mala suerte, con enfermedades…
Sentí que la vista se me ponía borrosa y sorbí la nariz para limpiarme las lágrimas rápidamente, no iba a llorar ahí, se vería bastante sospechoso con todos estos libros a mi lado, seguí donde me quedé y comencé a leer, saqué un cuaderno donde comencé a anotar palabras claves o notas importantes que pudiera relacionar rápidamente, no me apresuré a hacerlo, sólo me tomé el tiempo necesario para recaudar todos los datos necesarios.
Cuando miré por los ventanales el cielo se había oscurecido totalmente y aún me quedaban unos cuantos libros por leer, revisé las hojas de mi cuaderno y había llenado cinco hojas enteras. Las guardé en mi mochila y luego regresé los libros a su lugar, salí para dirigirme a mi casa.
Bien, había leído unas cuantas cosas importantes, una persona infectada con VIH sólo podría confirmarlo de acuerdo a una prueba de sangre única para esta enfermedad, los primeros síntomas pueden presentarse como un resfriado común por eso es tan difícil predecir el VIH, los otros síntomas pueden presentarse después de varios años.
La única forma de saber si estaba infectada o no era haciéndome una prueba de sangre, tendría que recurrir nuevamente con el Dr. Tachibana, primero me dedicaría esta semana a intentar investigar lo más que pueda, solucionar mis dudas, lanzarme a la cruda realidad y mantener mi mente abierta, no quería tener ninguna duda, no quería albergar en mi ilusiones porque eso sólo sería mentirme, engañarme, creer que después de todo habría alguna salida, no quería fingir ser fuerte para que cuando llegara el momento me doblegara tan rápido, pero primero tendría que disipar todas las dudas que mi familia tuviera acerca de a dónde iba y sobre todo asegurarme que Nabiki no supiera nada, ella me preocupaba más que nadie.
Había pasado una semana desde que había comenzado mis investigaciones en la biblioteca después de clases, como había prometido le había dado el teléfono a Ukyo que había quedado registrado cada vez que Ranma llamaba, pensé que con eso me dejaría en paz pero fue todo lo contrario, comenzó a volverse rutinario que viniera a hacerme preguntas de vez en cuando, que intentara crear conmigo algún tipo de plan para hacer que Ranma regresase, la había soportado toda la semana porque no quería ser grosera nuevamente con ella, pero cuando la vi entrar una vez más en la biblioteca buscándome fue cuando comencé a perder la paciencia.
-¡Akane!- gritó.
La encargada de la biblioteca y algunos alumnos alrededor hicieron shh colocando su dedo índice en sus labios, ella sólo los ignoró y caminó hasta donde yo estaba sentada, se puso cómoda y se sentó, no me molesté si quiera en levantar mi vista para verla, ya sabía lo que quería y eran seguramente las mismas preguntas con las que me ha estado molestado durante toda la semana.
-¡Hey Akane! Llevas toda una semana aquí, ¿Te dejaron una tarea muy laboriosa?-
-No es tarea, es un favor que me pidió alguien-
-¿Quién te pidió investigar sobre el sida?- comenzó a hojear el libro.
Me puse un poco nerviosa debido a que comenzó a mirarlo con tanta atención, por unos instantes observé las expresiones en su cara e intenté no ponerme nerviosa, de todas maneras ella no tenía bases para sospechar nada, esta enfermedad no se detectaba con la mirada, no se olía tampoco, entonces no tenía por qué ponerme nerviosa, era sólo un trabajo.
-Eso no te importa ¿A qué viniste hoy?- bajé la mirada al libro.
-Bueno- dejó el libro a un lado mío –en realidad sigo insistiendo porque creo que me mentiste- dijo enojada.
-¿De qué hablas Ukyo?-
-Me diste mal el número, para empezar ¿Tenías la intención de darme el número correcto?-
-Ese es el número-
-Pues no me contesta, por más que intento una y otra vez no consigo que logre contestar alguien-
-Bueno, sólo le contesta a Kasumi pero ella siempre lo llama en el mismo horario, a lo mejor Shampoo no deja que entren otras llamadas que no sean las de mi hermana- dije sacando una hipótesis propia.
-¿En serio le contesta a tu hermana? Akane ¿Crees que pueda ir a tu casa y hablar cuando Kasumi le llame?- se dibujó una sonrisa en su rostro.
-¿Qué? ¿Estás loca? ¡Por supuesto que no! Mi familia ha estado muy tranquila y no quiero que vayas con tus problemas emocionales a causar algún alboroto- me estaba hartando.
-Por favor Akane, no sería diario, una vez a la semana para mí es suficiente-
Puse los ojos en blanco y cerré el libro para mirarla, después pensé en decirle que si podría acompañarme. Pero me detuve al momento, justamente ahora no necesitaba de compañías ni quería que se me acercaran tanto porque sabía que podría llegar a creer que necesitaba confiar en alguien, no quería tener que apoyarme y llorar en el hombro de alguna otra persona más, no visualizaba a esa persona como Ukyo pero debido a mi penosa situación cualquier persona que me escuchara en este momento sería suficiente para terminar llorando frente a ella. Por otra parte tenía algo planeado para Ranma, si funcionaba, Ukyo sería la primera que me exigiría explicaciones y tampoco quería dárselas.
-No- dije sin rodeos.
-¿Qué? ¿Estuviste callada durante un rato y me dices como si nada que no?-
-Exactamente, ahora si me disculpas me iré porque te estás volviendo molesta-
-¿Molesta yo? La única molestia siempre has sido tú Akane- me levanté de mi lugar y regresé los libros que había ocupado.
-¡No me importa! Esta noche me iré contigo a tu casa, después de todo no creo que a tu hermana le moleste tener una invitada-
-Suficiente molestia es verte aquí ¿Debo ser torturada en mi casa también?- no la volteé a ver pero en el fondo, me sentía un poco extraña al tener compañía además de mi familia.
Ella se giró haciendo berrinche y tomó el último libro para colocarlo en el estante.
-Ni haciendo esas cosas voy a decir que si-
-No importa lo que digas, de todas maneras iré-
Vi que Ukyo se alejaba hasta la salida de la biblioteca, suspiré y me resigné, no iba a ser nada fácil deshacerme de ella en el camino y aunque lo lograra tarde o temprano la tendría ahí, sólo quería hablar con Ranma, eso no era nada malo, además de todas Ukyo era la menos loca. Caminamos juntas hasta la salida de Furinkan y ella me siguió caminando unos pasos atrás de mí, ninguna comenzó la plática, yo caminaba como si regresara sola, el cielo se había oscurecido un poco y ya las lámparas de la calle comenzaban a encenderse, estos momentos en el día me daban mucho miedo y más si iba caminando así, pero pensar que Ukyo estaba a unos pasos de mí, me tranquilizaba, además, estaba segura que nada podría ser peor de lo que me había pasado.
-Nunca imaginé tener que estar haciendo esto sólo para hablar con él-
-¿Qué cosa? ¿Pedir amablemente entrar a mi casa?-
-Deberías estar agradecida de que estás vez hasta te avise y lo pedí de favor- dijo orgullosa de sí misma.
-No sé ni por qué me avisas, usualmente tú, Shampoo y Kodachi ni siquiera se toman la molestia de avisar, entran destruyendo absolutamente todo a su paso sólo por Ranma-
-Akane ¿Tú estás enamorada de Ranma?- esa pregunta me hizo detenerme y el labio inferior me empezó a temblar, parpadeé y la volteé, ella se detuvo a mi altura y me miro seriamente.
-¡Po…por supuesto que no!- algo en mí se rompía cada vez que negaba todos estos sentimientos.
-Entonces no entenderías, cuando amas a alguien eres capaz de ir de aquí hasta donde sea posible, ¿Sabes? Es una constante lucha con Shampoo, a Kodachi la descarto porque ella simplemente está loca, pero es una competencia increíble con ella, aprovecha cualquier situación para estar cerca de él, no puedo correr el riesgo a que se enamore de Shampoo. No puedo evitar descuidarme porque como ya te diste cuenta, me descuido un momento y resulta que esa amazona se lo lleva a China- dejó caer los brazos a los costados y comenzó a caminar un poco encorvada.
En parte entendía lo que estaba diciendo, supongo que teníamos el mismo sentimiento sólo que la forma de expresarnos era distinta, después de todo podría decirse que no éramos tan diferentes como yo pensaba que lo éramos.
-¿Por qué no intentas tocar el timbre de vez en cuando? Llevarías una gran ventaja sobre esas dos locas-
-Es fácil para ti Akane, tu vives con él día y noche, sabes su expresión incluso antes de despertar, lo conoces bien, sabes cómo tratarlo sin tener que llevarte al límite o compitiendo con nosotras, tú eres la que más ventaja llevas teniéndolo las veinticuatro horas para ti ¿Cómo es que aún no haces nada?-
-¿Hacer algo?- dije confundida.
-Akane, podrás negar que te gusta Ranma y todo lo que quieras pero cuando se trata de ayudarlo y de estar con él, no lo dudas ni un solo momento, en ese momento te vuelves como yo o como Shampoo, excepto porque tú juegas limpio, no que esa estúpida Shampoo no tiene límites-
-Entiendo- fue todo lo que dije.
De una u otra manera quería por tan sólo un momento volver a tener esos pensamientos donde lo único que dolía era imaginarme a Ranma en alguna situación comprometedora con alguna de estas tres locas, ahora viendo mi vida era un absoluto desastre, ya no me preocupaba por cosas tan simples como esa, a pesar de que no me había llevado bien con ninguna de ellas, no me gustaría que supieran ni que les pasara lo mismo que me pasó a mí, tal vez por eso sea imposible que comprendan tanta frialdad de parte mía.
Una vez que llegamos a mi casa, Ukyo se apresuró a tocar el timbre y me sonrió estando orgullosa de haber hecho eso.
-No sé porque tocas el timbre, es mi casa. Traigo llave- dije buscándola en mi mochila.
-Es verdad- se rió pareciéndole gracioso lo que había hecho.
Abrí la puerta y ambas entramos, Ukyo no estaba para nada nerviosa, al contrario parecía como si siempre viniera a mi casa.
-¡Kasumi ya llegué!- ambas nos quitamos los zapatos y mi hermana salió a recibirnos con una gran sonrisa.
-Akane que bueno que llegaste, ya vamos a cenar- miró a Ukyo y sonrió aún más -¡Ukyo! Que bueno tenerte por aquí, pasa, vamos a cenar-
-¡Muchas gracias!- Ukyo se adelantó y entró haciendo una reverencia saludó a mi papá, al Tío Genma y a Nabiki.
Todos nos sentamos a cenar y comenzaron a platicar, sobre la escuela, el negocio de Ukyo, algunas cosas irrelevantes para mí, yo sólo estaba esperando el momento en que Ukyo se fuera para poder subir en paz y comenzar a leer todo lo que había escrito hoy. Sentí la mirada de Nabiki entrecerrando los ojos mirándonos a ambas, Ukyo también lo sintió y se dirigió a ella.
-¿Por qué nos miras así Nabiki?- preguntó Ukyo.
-Oh no, por nada- desvió la mirada aburrida –Sólo se me hace muy raro que Akane te haya traído a cenar-
Sentí como mi cuerpo era recorrido por una sensación de hormigueo.
-No tiene nada de malo que Akane traiga a sus amigas- dijo Kasumi.
-Yo no estoy diciendo eso Kasumi, pero Ukyo no es ni remotamente su amiga, ni siquiera se llevan bien entonces ¿Por qué Akane te trae así como si nada?- ahora me miró a mí.
-No se confundan Akane y yo no somos amigas, yo le pedí de favor que me trajera porque me dijo que Ranma se comunicaba contigo Kasumi ¿Cierto?-
Su respuesta confundió a todos, Ukyo siempre iba al grano pero principalmente desconcertó a mis hermanas, Ukyo pareció no notar este cambio en el ambiente y seguía tan sonriente y comiendo tranquilamente.
-¿Tú le dijiste eso?- me preguntó Nabiki.
-Me estaba molestando demasiado en la biblioteca, no paraba de preguntarme acerca de Ranma y se lo dije, por cierto Kasumi ¿Te molestaría llamarlo después? Para que así Ukyo pueda irse-.
-Oye no lo digas así, parece como si no hubieras aceptado que vine-
-De hecho no acepté que vinieras-
-Esto es muy divertido- dijo Nabiki para seguir comiendo.
-¿A qué te refieres con divertido? Yo no lo veo la gracia- le dije.
-Bueno Ukyo verás, si hablo con Ranma pero eso es cerca a la medianoche, apenas son las siete de la tarde…- su rostro era apenado.
-A la medianoche…- se quedó pensativa.
Yo sabía que no tenía otra opción que irse, así que internamente me sentí feliz de que no pudiera hablar con él, hasta sentí que en mi rostro se dibujó una pequeña sonrisa, hasta este momento me había arrepentido de haberle contado esto a Ukyo, si tan sólo hubiese podido evitar sus molestas preguntas ahorita no estaría en mi casa quitándome mi tiempo.
-¡No hay problema! Podría quedarme aquí-
-¿Quién te dijo que puedes hacer eso?- Nabiki enarcó una ceja.
-Bueno yo…- titubeó Ukyo.
-Kasumi ¿Podrías darme más té?- le pregunté.
-Si Akane, espérame, iré a preparar más- se levantó y se dirigió a la cocina.
Papá y Tío Genma estaban muy interesados en la pequeña plática que estaban teniendo Nabiki y Ukyo, así que como ellos tampoco dije nada.
-Te costará el alquiler- Nabiki sonrió malévolamente.
-¿Cuánto?- preguntó Ukyo ansiosa.
-1200 yenes- sonrió.
-¿1200? ¿Estás loca? ¡Es sólo una noche!- dijo Ukyo.
-Tienes razón, el hablar con Ranma debería costar más.
-De acuerdo, te daré los 1200.
Kasumi regresó con más té y todos aceptamos hasta que el té se acabó. Mi papá y el Tío Genma nos dieron las buenas noches y se subieron a dormir, Nabiki, Kasumi, Ukyo y yo nos quedamos en la sala viendo la televisión, de vez en cuando hacíamos comentarios referentes al programa y yo traté de sentirme como en los viejos tiempo, así que me reía de lo que decían e incluso participaba en la plática. Nabiki se levantó, se estiró y dijo que también se iría a dormir, no sin antes recordarle a Ukyo que mañana tendría que pagarle. Así que sólo nos quedamos las tres y fue cuando Ukyo decidió sacar el tema de Ranma otra vez.
-¿Hablas diario con él?- le dijo a mi hermana.
-No diario, una o dos veces a la semana todo depende, hoy es seguro que no llame pero lo haré porque sería una pena que no pudieses hablar con él-
-Muchas gracias Kasumi, de verdad que estoy muy emocionada, ya tiene rato que no hablo con él, yo intenté llamarlo pero no contestaba-
-Es que él sólo llama o contesta no antes de las diez ni después de las doce, si le llamas en otro horario es seguro que no contestará-
-Ya veo ¿Akane por qué no me dijiste eso?- me preguntó.
-¡Silencio! Trato de ver el programa.
Pasó alrededor de una hora y ya no había nada interesante que ver, así que apoyando mi mejilla en mi mano empecé a cambiar de canales una y otra y otra vez mientras escuchaba como Ukyo y Kasumi discutían varias cosas sobre preparar alimentos, lo difícil que fue salirse de la escuela y empezar a ser ama de casa como tener que sufrir la injusticia de haber sido superada esta vez por Shampoo.
-Creo que podemos hablarle ahora- Kasumi se levantó y Ukyo no lo pensó dos veces se paró al instante y la siguió.
Sentí mi pecho doler, seguramente Kasumi me preguntaría si quería hablar con él, y claro que quería hacerlo, tenía tantas ganas de escuchar su voz, pero así lo haría, comenzaría a ser un poco fría con él para que no le doliera lo que pensaba hacer después.
-¿Bueno? Ranma ¿Estás ocupado? –Kasumi era tan educada siempre y Ukyo estaba impaciente. –Nada, sólo que hay alguien que quiere hablar contigo-. Le pasó el teléfono a Ukyo y ésta chilló de emoción.
-¿Ranma? Hola, soy Ukyo ¿Cómo estás? ¿TE encuentras bien? ¿No te ha hecho nada malo Shampoo?- ella asintió y sonrió para después escuchar atentamente sus respuestas. –No, intenté llamarte hace unos días pero no lo logré, oh Akane me pasó el número, no, le pedí de favor venir a su casa-
Después de un rato de platicar, Ukyo entendió que era hora de despedirse, así que Kasumi amablemente me preguntó si quería hablar con él y yo asentí, Ukyo parecía un poco molesta pero yo sólo la ignoré, después de todo estaba en mi casa y yo podía hacer lo que se me pegara la gana.
-Hola- dije.
-Hola Akane ¿Cómo estás?-
-Bien y ¿Tú?-
-Bien, gracias, es sólo que quería confirmar ¿ES cierto que le diste mi número a Ukyo?-
-Si eso es verdad-
-¿Por qué?-
-¿Qué más da? Estás viviendo con una de tus prometidas ¿Y te molesta que le pase el número a otra de ellas? Deberías estar agradecido-
-Akane no me refería a eso-
-No me interesa, es más no tengo ganas de hablar contigo ¡Anormal!- colgué.
Respiré profundamente y me concentré en no llorar, no podía creer lo que le había dicho y había sacado una pelea sin fundamento, de la nada. Me mordí el labio inferior y contuve las lágrimas.
-Akane ¿Estás bien?- preguntó Kasumi.
-¿Qué se supone que fue eso? ¿Qué te dijo?- pregunto Ukyo.
-Me iré a dormir, hasta mañana-
-¡Akane!- Ukyo me gritó y yo como respuesta di un portazo para cerrar mi cuarto.
Me recargué en la puerta y me resbalé hasta llegar al suelo, si la prueba daba negativo me disculparía con él…pero si daba positivo…
Si daba positivo yo rompería el compromiso…
Notas de la autora:
Disculpen la tardanza pero me extrajeron las muelas del juicio y durante una semana no quise ni tocar la computadora debido a que me dolía bastante y no podía ni hacer bien otras cosas. En fin, espero les haya gustado y gracias a los que han leído desde el principio y los que empezaron a leer hace poco.
Saludos, nos leemos en otro capítulo.
