Capítulo VIII
Esperanza
By:
Tsukire
Estaba sentada en mi lugar como siempre, la campana sonó anunciando que era hora del receso, todos los demás empezaron a bajar tranquilamente hasta la cafetería mientras hablaban sobre el menú que habría hoy, yo me quedé, había traído mi propio desayuno y estaba mirando hacia la ventana, pensando aún en la conversación con Ranma ayer por teléfono. Cuando dos manos se estamparon en mi pupitre atrayendo mi atención, despacio giré mi cabeza hasta ver quién había sido.
Era Ukyo quien me veía notoriamente enojada, ese sonido provocó que los alumnos aún dentro nos miraran extraño, no hicieron otra cosa más que salir del salón, yo sólo suspiré poniendo los ojos en blanco.
-¿Ahora qué?- pregunté mientras abría lentamente mi desayuno.
-¿Qué rayos te ocurre Akane?- me preguntó alterada.
-Eso debería preguntarte yo ¿Por qué golpeas mi pupitre?- pregunté inocentemente.
-Akane, ¿Por qué ayer terminaste tan enojada? Estoy segura de que Ranma no dijo nada para que te enojaras-.
-No tengo por que contestarte, si me disculpas, quiero que mi tiempo para comer sea agradable ¿Por qué no te vas y me dejas en paz?- dije enojada.
Ukyo retrocedió confundida y me miró como tratando de entenderme.
-Akane, en serio no entiendo ¿Qué te pasa?-
-¡Nada! ¡No me pasa absolutamente nada! Solamente quiero pasar un rato tranquila comiendo ¿Qué es lo que no entiendes? ¿Eres tonta?- me levanté de golpe y le grité.
Ukyo abrió su mandíbula sorprendida y frunció el ceño inmediatamente, se colocó ambas manos en la cintura y me miró.
-¡No me grites!-
-¡Tu empezaste!- le respondí.
-Porque quiero ayudarte…-
-¡Eso no es verdad! Tú sólo quieres ayudarte a ti misma, solamente te interesa poder ir a mi casa para que así puedas hablar con Ranma, bueno pues te informo que desde ahora puedes hacerlo desde tu casa-
-¡No necesito tu permiso, yo iré si se me da la gana! Pero ¡Rayos Akane! ¡Has cambiado mucho! ¿Ranma te debió de haber dado un gran motivo para que te pongas así? Además ¿Por qué me tratas como si yo fuera tu enemiga? Es cierto que no nos llevamos muy bien, pero tampoco me interesa hacerte daño-.
-Puedes empezar por dejarme en paz, si quieres ir a hablar con él ¡Bien! ¡Haz lo que quieras! Sólo que no me metas a mí en todo eso, tengo cosas verdaderamente importantes por las cuales preocuparme-.
A medida que avanzaba nuestra conversaciones los demás dudaban sobre si era buena idea entrar al salón, después de todo no era la primera vez que presenciaban estas escenas, siempre que Ukyo y Shampoo peleaban terminaban destrozándolo todo, en este caso no tenían por que temer, yo no era igual que esas dos. Así que después, ambas nos tranquilizamos, ella suspiró y se giró saliendo del salón mientras los demás le dejaban el camino libre para que pudiera pasar, yo me senté nuevamente y comencé a probar mi desayuno como si nada hubiese pasado.
Durante todo el transcurso de lo que quedaba del receso y las siguientes clases, escuchaba perfectamente como todos los demás murmuraban acerca de nuestra pequeña riña, no alcancé a escuchar mucho sólo cosas como que estaban sorprendidos por mi actitud, que jamás me habían visto tan enojada, que seguramente la causa de estos problemas era la desaparición de Ranma, me importaba muy poco lo que dijera, a fin de cuentas ellos ya habían sacado sus propias conclusiones y no iba a intentar explicarles o convencerles de algo.
Durante los siguientes días Ukyo se abstuvo de hablarme, ya no parecía mi sombra y casi no intercambiábamos palabras ni miradas, me tenía en parte aliviada que ya no se inmiscuyera en lo que no le importaba y me dejara en paz, pero por otra había sentido que fui demasiado dura y grosera con ella, después de todo, lo que me estaba pasando era la causa de que yo no pudiera controlar mis emociones y descargara todo mi enojo y mi frustración en la más mínima oportunidad. Me sentía fatal por haberle hablado así y por decirle las cosas que le dije, pero ella era necia y sólo así era capaz de entender las cosas.
Estaba semana aún seguiría investigando en la biblioteca y el fin me las arreglaría para ir con el Doctor Tachibana y hacerme la prueba de sangre. Estaba muy nerviosa y era en lo único que pensaba todo el tiempo, estaba ausente mentalmente en todas mis clases y justo ahora sólo veía la boca del profesor moverse y alcanzaba a escuchar algunas palabras.
-De acuerdo, para este trabajo se reunirán en parejas y expondrán la siguiente semana-. El profesor comenzó a explicar –Esta exposición es muy importante puesto que evaluaré sus conocimientos y la manera en que explican las cosas y lo más importante, yo haré los equipos.
Se escucharon abucheos y quejas en todo el salón, a mí me daba igual con quien trabajar siempre y cuando pudiera terminar el trabajo lo más rápido posible, no me importaba mucho mi compañero. El profesor empezó a mencionar nombres de dos en dos, algunos se ponían muy contentos con quien les tocaba, otros estaban totalmente decepcionados y algunos aliviados, en estos momentos esa sensación de adrenalina para todos mis demás compañeros era para mí una pérdida de tiempo.
-Akane Tendo y Ukyo Kuonji-
En cuanto escuché mi nombre y el de ella, no pude evitar poner una expresión de horror, ella hizo lo mismo e incluso me volteó a ver asombrada, ambas nos paramos como si estuviésemos arremedándonos y gritamos.
-¡No quiero estar con ella!- nos volvimos a mirar aún más enojadas y luego vimos al profesor, fuimos el centro de atención de todos los demás ahí presentes.
-Pero si hasta están conectadas- el profesor rió –No hay cambios- la sonrisa se desvaneció.
Ambas nos sentamos como si nos hubiesen ofendido de la manera más terriblemente posible, había dicho que no me importaba quien me tocara pero ¿Por qué de tantos alumnos aquí justamente me tenía que tocar ella? Estaba enojada, cuando por fin pensé que me la había quitado de encima, me obligarían a pasar tiempo con ella.
-Por favor, como los fui nombrando vayan acercándose de dos en dos para darles los temas, repito, no hay cambios de compañero- nos miró sonriendo como si nos hubiese hecho un favor.
Ambas lanzamos una risa irónica y me encargué de mirar al profesor lo más molesta que podía, volteaba a mirar a Ukyo y ella estaba recargando su mejilla en su mano derecha jugando con su lápiz. Después es nombrar a varios alumnos, seguimos nosotras.
-Akane y Ukyo, su turno- dijo el profesor esperando por nosotras.
Nos levantamos pesadamente y yo caminé como si me pesaran los pies, no quería estar con ella y eso era bastante notorio, cuando llegamos al escritorio del profesor, sentí que pudimos habernos dado un golpe directo en la cara con esas miradas que intercambiábamos, incluso el profesor se puso algo rígido.
-No entiendo por qué me tocó alguien como tú-. Dijo Ukyo.
-¿Crees que estoy feliz con esto?- le pregunté.
-¡Chicas basta! No sé que problemas tengan, pero en mi clase se abstienen de eso y se concentran en el trabajo-
-¿Cuál es nuestro tema?- preguntó Ukyo cruzándose de brazos.
-E.T.S, es decir, enfermedades de transmisión sexual-
Cuando escuché el tema, sentí que todo alrededor me daba vueltas y sentí una presión en el estómago y cerré los ojos tratando de calmar mi respiración, no quería hablar sobre eso, no quería hacer una exposición sobre algo así.
-Profesor- dije con la garganta seca -¿No nos podría cambiar el tema?- pregunté realmente incómoda.
-¿Por qué? ¿Hay algún problema?- preguntó mirándome.
-No, no es eso, es sólo que, un pariente mío murió de una enfermedad y no quiero recordarlo- mentí.
-¡Lo siento mucho por eso Akane! Pero a menos que quieras reprobar debes exponer sobre ese tema-
Puse los ojos en blanco y por primera vez en mi vida, odié la clase de biología. Ya no dije nada más y me resigné, definitivamente tenía tan mala suerte, suspiré.
-Akane, lamentó lo de tu familiar- Ukyo puso una mano en mi hombro e inmediatamente me moví.
-No quiero tu lástima, mientras más pronto terminemos ese trabajo mucho mejor-
-Opino lo mismo ¿Estás ocupada hoy? Podemos trabajar en la biblioteca-
-¡No!- dije al instante –De todas formas pensabas ir a mi casa ¿No es así? Podemos trabajar ahí, sirve que hablas con Ranma cuando quieras- me giré hacia mi lugar.
-Me parece bien, llevaré algunos libros y revistas.
Asentí con la cabeza y me senté en mi lugar, por lo menos no había dejado que ninguna otra actividad interfiriera con mi investigación en la biblioteca, aún tenía que confirmar datos, encontrar nuevos y aprenderme todo lo que fuera necesario.
Esa tarde estuve en la biblioteca, esto se había vuelto bastante rutinario, era increíble que de ser una persona que le gustaba pasar tiempo libre en el parque, entrenando o con mi familia terminara encerrada en un lugar lleno de libros y leyendo cosas sobre el VIH, nadie tiene su destino asegurado, cuando miré el reloj el tiempo había transcurrido rápidamente, en diez minutos tenía que reunirme con Ukyo en la entrada del Furinkan para irnos directamente a mi casa y empezar esa exposición.
-Estúpido trabajo- me susurré.
Acomodé todos los libros en su lugar y bajé hasta donde Ukyo estaba, ella me recibió con una sonrisa y empezamos a caminar.
-No sabía que te gustara leer tanto- me dijo.
-¿Por qué lo dices?-
-Hace un momento pasé por la biblioteca porque pensé que a lo mejor te habías ido pero te vi ahí tan entretenida leyendo.
-Bueno, me gusta leer varias cosas.
-¿Por qué no habías leído antes en biblioteca?- preguntó curiosa.
-cuando estaba Ranma, rara vez podía tener un día normal hasta que de pronto la normalidad dejó de existir para mi, cada día eran nuevas peleas, enemigos, amigos, aventuras, entonces no tenía tiempo ni para mí y ahora que él no está puedo gozar de paz y de tranquilidad y hacer cosas que me gustan.
-Entiendo, yo igual llevaba una vida ajetreada cuando Ranma estaba y no es que no lo extrañe, pero de verdad siento que hace mucha falta…
-Si, es verdad.
-Akane, quiero disculparme por lo que te dije hoy, te estaba presionando demasiado cuando no era ni de mi incumbencia.
-Yo también me porté muy grosera a pesar de saber como son, siempre me porté muy tolerante y hoy perdí la cabeza. Lo siento.
-Podríamos intentar llevarnos bien, mientras terminamos el trabajo.
-Si, podría ser…- dije sin mirarla.
El resto del camino fue totalmente silencioso, si bien nuestra definición de llevarnos bien era mantenernos calladas todo el tiempo que nos fuese posible entonces lo estábamos haciendo de maravilla. Llegamos hasta mi casa y entramos normalmente, Kasumi nos recibió con una sonrisa, papá y el tío Genma estaban jugando como de costumbre y Nabiki estaba totalmente aburrida contando unas cuantas monedas en la mesa, cuando nos miró sonrió y regresó su vista al dinero.
-¿Otra vez aquí Ukyo?- preguntó Nabiki.
-¡Nabiki!- le llamó la atención Kasumi –Ukyo, sabes que eres bienvenida aquí, pero esta noche no recibiré ni haré llamadas a Ranma- puso una mueca de preocupación.
-No vengo hoy por eso- sonrió –En realidad Akane y yo tenemos que hacer un trabajo en equipo.
-Así es- afirmé.
-¿Estarán trabajando en tu cuarto?-
-Si, ahí no es probable que nos molesten, además no hay tanto ruido como acá abajo.
-Entonces, siéntense a cenar para que no tengan el estómago vacío, puedo prepararles igual café para la noche y unos bocadillos- sonrió.
-Muchas gracias Kasumi- Ukyo me siguió –Ustedes tres son tan diferentes.
-Lo sé- suspiré.
Nos sentamos a cenar, el ambiente se había puesto más familiar, ya había más conversación y los momentos en que nos quedábamos callados eran menos, no me sentía como en casa, ni tampoco me era cómodo esto pero estaba bien, podía pasar tiempo con mi familia y trataba de estar lo más concentrada en la conversación.
Subimos a mi recámara, Kasumi llegó momentos después con dos tazas de café humeantes, una tetera y un par de sándwiches y galletas, Ukyo las recibió educadamente y las dejó en una mesita al lado de mi escritorio.
-Tu cuarto es muy bonito, nunca antes había entrado.
-Es de los cuartos que ni tú ni Shampoo, ni Kodachi destruyeron alguna vez.
-Es verdad, ¿Sobre qué hablaremos?-
-Pues tengo una lista de enfermedades que encontré de los libros que ambas trajimos, échale un vistazo y me dices si te agrada-. Tomé mi taza y le di un sorbo, Ukyo estaba comiendo una galleta y leía con atención.
-Me parece bien, pero parece que te faltó una y la más importante a decir verdad-. Me miró sonriendo.
-¿Cuál?- la voz me tembló, tenía miedo que dijera exactamente esa enfermedad.
-VIH-.
-Pensé que no era necesario hablar de esa.
-¿Por qué no? A decir verdad es la más importante, es de la que más escuchamos hablar y la causa de la muerte de muchas personas en el mundo.
Causa de muerte Muerte esas palabras eran justamente las que no quería pronunciar o tener que adjudicar a una enfermedad y mucho menos algo con lo que estuviera tan relacionada. Sentí un miedo terrible, había evitado a toda costa mencionar o tan siquiera leer esa palabra que me hacía sentir escalofríos por todo mi cuerpo.
-¿Te molesta hablar de eso por lo de tu familiar?- me preguntó ella.
-Si, un poco- respondí al instante.
-Es sólo una exposición, trataremos de que sea rápido, es más si quieres puedo hablar yo sobre el tema.
-De acuerdo- sonreí.
Nos quedamos mucho tiempo copiando ideas principales, discutiendo cuales podrían ser las mejores, lo cierto era que había pensado que Ukyo era bastante irresponsable y sólo había asistido a la escuela por el simple hecho de estar cerca de Ranma, pero trabajar con ella no había sido mala idea, era más responsable de lo que había pensado y además contribuía mucho para que pudiéramos terminar.
-¿Podemos dejarlo por hoy? Me siento muy cansada- dijo Ukyo bostezando.
Las galletas se nos habían terminado y el café también, miré el reloj y era la una de la mañana. Me asombré demasiado, habíamos empezado bastante temprano.
-¡Vaya! Ya es muy tarde- dije despabilándome.
-Así es, es hora de ir a casa- se estiró y bostezó.
-¿A esta hora? ¿No es peligroso?- temí por Ukyo.
-Soy una gran artista marcial, no es muy fácil que alguien pueda lastimarme- sonrió.
Me hubiera gustado decirle que la seguridad no servía de mucha ayuda cuando te veías a ti misma en peligro, pero me quedé callada, no le dije nada más, salió por la ventana de mi habitación y se despidió.
-¡Nos vemos hasta el lunes!-
-Está bien.
-Adiós- saltó sin más de la ventana.
Me senté en mi cama, habíamos avanzado gran parte, la exposición era el miércoles, así que prácticamente si el lunes gastábamos el mismo tiempo que ahorita era seguro que terminaríamos todo, a pesar de que sabía cada mínimo detalle sobre el VIH, no me quería ver muy obvia con Ukyo y aún así trataba de buscar conceptos como si fuese la primera vez que buscaba sobre el tema.
Me fui a dormir porque el día de mañana, que era sábado, iría a primera hora con el Dr. Era un buen momento puesto que Kasumi saldría temprano a hacer las compras, Nabiki no estaría en todo el día puesto que tenía que ir a cobrar algunos favores que había hecho y no tenía por qué preocuparme de papá o del tío Genma, ellos no eran problema alguno, así que lentamente cerré los ojos teniendo en mente que mañana sabría que era lo que el destino tenía deparado para mí.
Al día siguiente me levanté y justo como lo había previsto la noche anterior solamente estaba mi papá y el tío Genma en la casa, les dije que saldría y regresaría en la tarde, ninguno hizo alguna pregunta y eso me facilitó más las cosas, me dirigí hacia el consultorio del Doctor, no quería que nadie me viera, ni mucho menos me siguiera, estaba teniendo paranoia pero quería estar segura de que iba completamente sola con el doctor.
Caminé hasta llegar a ese familiar consultorio donde pensé no tendría que regresar jamás, la primera vez que vine el camino me había parecido más largo pero ahora sentía que había llegado demasiado rápido. De repente comencé a sentir cosquillas en mi estómago, las manos me sudaban totalmente y la boca se me secó, me detuve antes de entrar, no había ensayado las palabras que tenía que decir, confiaba en que todo iba a salir natural, después de todo él se había mostrado muy amable conmigo, comencé a respirar por la nariz y luego por la boca, me armé de valor y llegué hasta la puerta principal.
Toqué un par de veces y me abrió una mujer de cabellos café y ojos miel, me recibió con una sonrisa y me dijo que pasara.
-Buenas tardes, soy la enfermera Yuki ¿Tienes cita?- me preguntó cortésmente.
-Buenas tardes, No tengo cita, me preguntaba si el doctor podría recibirme así-
-¿Has venido antes?- me preguntó.
-Si, tal vez él se acuerde de mí-. Dije mirando hacia su puerta.
-Ahorita él está con un paciente pero en cuanto termine le preguntaré si puede atenderte- me sonrió.
-Gracias-.
Sobra decir que la última vez que vine esa señorita no se encontraba aquí, lo que me tranquilizaba era que a pesar de que el doctor estaba adentro con un paciente ella se limitaba a hacer otras cosas como sacar sangre, tomar la presión, en fin, me alegraba que ella no estuviera presente cuando hablara con él.
Esperé unos cuantos minutos hasta que el paciente salió haciendo una reverencia y agradeciendo al doctor, cuando vi a este salir inmediatamente me levanté e hice una reverencia.
-Buenos días, doctor- recobré la postura.
Él entrecerró los ojos -¿Akane? ¿Si es ese tu nombre?- me preguntó.
-Si ¿Puede atenderme?- pregunté nerviosa.
-Si claro, pasa- tendió su mano indicándome que entrará al cuarto, cerró la puerta detrás de él, se sentó en su escritorio y cruzó las manos.
No dije ni una sola palabra, estaba jugando con mis dedos y ni siquiera levantaba la mirada.
-Pensaba que tardarías más tiempo en volver ¿Cuánto ha pasado ya? ¿Un poco más de tres meses?- preguntó riendo.
-Si, así es y pensé que nunca iba a regresar, pero…-
-Aquí estás, dime ¿Te has sentido mal?-
Dije que no moviendo la cabeza de un lado a otro, apreté con fuerza mi pantalón y me mordí los labios, sólo tenía que decírselo, tenía que decirle lo que creía y que me hiciera un examen, solamente eso, pero me era tan difícil el tener que hablarlo con alguien más cuando ni yo misma quería creerlo, las palabras se quedaron atoradas en mi garganta y cerré los ojos, sentí como mi cuerpo comenzó a temblar.
-Akane ¿Qué tienes?- preguntó preocupado.
Comencé a sollozar y las lágrimas pudieron más que yo, lloré y el doctor se preocupó aún más, tenía miedo…muchísimo miedo y toda la presión que había acumulado durante estos días estaba saliendo en forma de llanto.
-Akane, tranquilízate, necesito que me digas lo que tienes, de otra forma no puedo ayudarte-
Respiré hondamente una y otra vez hasta que sentí que mi estómago se retorcía, mi cabeza comenzó a dolerme y sentía mis manos empapadas aún más de sudor, las lágrimas seguían cayendo y me levanté girándome del lado contrario para que no me viera más llorar, intenté secar las lágrimas, pero mientras más me limpiaba los ojos más lágrimas salían.
-Akane…-
-¡Creo que tengo cáncer!…- grité.
Levanté la vista y aún con la mirada borrosa pude ver como el doctor se quedó pasmado y confundido.
-¿Cáncer? ¿Cómo estás segura? ¿Fuiste con otro doctor? ¿Te dijo donde se localiza…?-
-No, nada de eso- me tranquilicé –El imbécil que me violó me dijo que él tenía VIH- lo miré y vi como con su mirada me confirmaba lo que yo pensaba, reí irónicamente -¿Es muy alta la posibilidad de que yo esté infectada?- temía tanto la respuesta de esa pregunta.
-Bueno Akane, para empezar debes saber que el VIH no es un cáncer, ciertamente es un virus que provoca el síndrome sida, que como sabes, se contagia a través del contacto directo con la sangre o fluidos de la persona infectada, en este caso debido a una relación sexual-
-Y debido a eso hay muchas posibilidades de que yo esté infectada ¿Verdad?- bajé la mirada y apreté los puños –No importa cuántos años pasen, voy a morir- lágrimas silenciosas resbalaron –Tengo miedo doctor…tengo mucho miedo- susurré.
-Primero tenemos que hacerte un examen de sangre, ¿Sabes lo que significa período de ventana inmunológica?- me preguntó.
-Si, es el intervalo entre la infección del viruso y la detección de anticuerpos anti-VIH en la sangre- lo miré sin pestañear.
-Exacto, lo que significa que…-
-Puede que la prueba de negativo debido a que este intervalo va desde dos semanas hasta doce, es decir mínimo tres meses sino es que hasta más, si en este examen de sangre mi resultado es negativo, tendría que regresar a hacerlo dentro de otros tres meses ¿Verdad?-
-Estás bien informada… pero como tu dices, el tiempo mínimo son tres meses y justo ahora es un poco más de eso, considero que es prudente hacer la prueba- dijo sorprendido.
-Quería venir preparada, no quería que me tomara por sorpresa todo esto- lo miré.
-Eres muy valiente Akane, otra cosa, el examen que te vamos a hacer normalmente tarda veinticuatro horas e incluso lo hemos dado después de una semana, la realidad es que la prueba te la podemos entregar en dos horas, pero optamos por hacer lo primero debido a que las personas desconfían de resultados rápidos ¿Qué prefieres?-
-Puedo esperar el tiempo que sea necesario, si puede dármela hoy, estaría perfecto-.
-De acuerdo, por favor, pasa con la enfermera Yuki a que te tome la muestra de sangre.
Llegué hasta donde estaba ella y me recibió con una sonrisa, me dijo que pasara, e senté y ella colocó algo parecido a una banda elástica en mi brazo, después de eso procedió a sacarme sangre, yo estaba totalmente perdida en mis pensamientos que ni siquiera me di cuenta cuando ella terminó y me dijo que me sentara en la sala de espera que dentro de unos momentos el doctor me llamaría para decirme los resultados.
Me levanté y sentí un leve mareo que me obligó a agarrarme fuerte del escritorio, me llevé la mano a la cabeza y cerré los ojos.
-¿Te encuentras bien?- me preguntó.
-Si, sólo me mareé un poco-. Parpadeé despacio.
-No te preocupes, suele ser muy normal ese tipo de sensaciones después de esto- me tomó del brazo y me acompañó hasta un asiento.
Me senté a esperar, era temprano así que podía esperar el tiempo que fuese suficiente, decidí salir a comprar algo de comer puesto que toda esta presión me había dado un poco de hambre, le avisé a la enfermera que saldría y ella asintió. Afortunadamente habían varias tiendas cerca así que compré algo ligero, por suerte en ese lugar habían unas bancas donde podía sentarme y respirar aire puro, el lugar estaba lleno de vegetación así que podría relajarme por un rato.
Pero la relajación nunca llegó, al contrario conforme pasaba el tiempo estaba aún más y más nerviosa, el tiempo transcurría tan lento, después de que me terminé mi comida regresé hasta el consultorio donde volví a retomar mi lugar, sentí como los párpados me pesaban y comenzaba a bostezar, comenzaba a ver borroso y el peso de mi cabeza me estaba ganando, así que…cerré los ojos poco a poco y me quedé dormida durante un largo rato.
Sentí como alguien movía delicadamente mi hombro y parpadeé difícilmente acostumbrándome a la luz, era Yuki quien me sonreía y me decía que despertara.
-¿Qué hora es?- pregunté aún adormecida.
-Las 2 de la tarde, el doctor te está esperando adentro-. Sonrió.
Sentí como si mi corazón se hubiera salido del pecho, de repente me sentí aún más nerviosa y ya no quería entrar a ver cuál era el resultado, estaba tan asustada que sentía que vomitaría en cualquier instante, pero había llegado tan lejos y el hecho de que ahora saliera corriendo no iba a cambiar para nada los resultados de esos exámenes.
Había venido hasta acá sabiendo las consecuencias y ahora que ya estaba aquí, no podía simplemente salir huyendo, debía enfrentarlo todo esto con la cabeza fría y buscar una manera de salir adelante, cuando me levanté sentí como mis piernas temblaban y el corazón latía cada vez más y más rápido, tragué saliva antes de entrar al consultorio. Abrí la puerta despacio y el doctor estaba esperándome con unos papeles en las manos.
-Siéntate Akane-
Caminé hasta la silla que estaba frente al escritorio y torpemente me senté, sentía cosquillas en todo mi cuerpo, miré los papeles realmente asustada.
-¿Cuál es el resultado?- pregunté con la garganta seca.
-No lo he visto aún, ¿Quieres ser la primera en verlo?-
Apreté los puños y fruncí el ceño, justo ahora tenía la actitud más seria que jamás antes haya puesto, respiré hondamente y cerré los ojos, luego lo miré.
-Quiero verlos- estiré la mano y el doctor deposito lentamente los papeles en mi mano.
Atraje los papeles hacía mi y bajé la mirada, recorrí cada línea cuidadosamente, no quería leer tan rápido, finalmente llegué más abajo y cuando leí la palabra Negativo sentí que finalmente podía liberar ese suspiro que había estado guardando.
Reí aliviada y cerré los ojos sonriendo, sentí que me había quitado un gran peso de encima, que fácilmente podía dejar todo esto atrás y seguir mi vida como hasta ahora, me vi llevando una vida normal, esta era una segunda oportunidad, para dejar atrás las lamentaciones, la mala actitud, la resignación. Estaba sana.
-¿Qué dicen?- preguntó el doctor.
-Negativo, ¡No estoy enferma!- poco me faltó para gritar.
Iba a festejar con el doctor cuando noté que éste me veía seriamente, mi sonrisa se desvaneció y esa sensación de preocupación que hasta hace poco se había alejado de mi regresaba tan rápido que me puse nerviosa.
-¿Qué pasa? ¿No son exactos estos resultados?-
-Akane ¿Estás segura que el otro chico tiene sida?-
-Él me lo dijo-
-Entonces tendremos que repetir el examen dentro de tres meses-. Se levantó de su asiento.
-¿Qué? ¿Por qué? Aquí dice negativo ¿Cómo es posible?-
-Akane, tu misma lo dijiste, hay un período en el que aún no se puede definir bien, ventana inmunológica, tal vez fue muy pronto hacerte el examen-
-Pero aquí dice negativo ¿Cómo puede ser posible eso?-
-A veces, cuando estamos en ese rango de periodo, los resultados dan negativo, si en tres meses volvemos a hacer la prueba y el resultado sigue siendo el mismo entonces no habrá de que preocuparnos-
-¿Tengo que regresar en tres meses?-
El doctor asintió y toda la felicidad que hasta hace poco había sentido se desvaneció tan rápido como llegó.
NOTAS:
He estado tardando en actualizar puesto que me propuse a hacer una investigación sobre el tema del VIH, no quiero dejar ningún cabo suelto, gracias por seguir leyendo y por dejar reviews, no saben como me animan a seguir escribiendo.
Camille Carstair: Sabía que tu alias me sonaba y es que he estado leyendo un fic tuyo haha, es gracioso porque ni siquiera te había identificado antes. Gracias por la aclaración respecto al VIH, la verdad es que estaba muy perdida en este tema pero ya me puse a investigar aún más a fondo*se siente orgullosa* si hay algún otro error que altere tu lado estudiante de medicina házmelo saber :D
Saludos
