Capítulo IX

Ranma ¿Qué demonios haces?

By:

Tsukire


Regresé caminando desde el consultorio del Dr. Tachibana lentamente, mi mirada se concentraba en el suelo, estaba tan perdida en mis pensamientos, en mi propio mundo que ya no notaba los pequeños detalles tan bonitos que nos brinda un día cualquiera, el Sol brillaba allá arriba con la misma intensidad de siempre, el cielo tenía un azul hermoso impregnado con bellas nubes y la vida de las demás personas no se detenían, dolía verlos sonreír, escucharlos platicar de las cosas más triviales, llorar por insignificancias…mientras yo, yo estaba totalmente sola.

Por un momento, sólo por un momento, pensé que todo quedaría en el pasado, pensé en la posibilidad de comenzar nuevamente mi vida, anhelaba reírme por cualquier cosa, platicar sobre lo caliente o frío que había estado el desayuno, sobre las clases y llorar por las mismas cosas por las que he llorado siempre, sentí como mis ojos comenzaban a humedecerse, me mordí el labio inferior tratando de no llorar, no quería que al llegar a casa me interrogaran, pero sino lloraba ahora sería más sospechoso el que llegara, me encerrara lo que resta del día, ahí sí tendría que responder algunas preguntas y tenía mucho miedo de perder el control y gritar lo que tenía dentro.

Me senté en una banca que estaba cerca de ahí, agaché la cabeza dejando que mi flequillo cubriera parte de mi rostro, recordé a mi mamá…¡Cuánto la necesitaba justo ahora! Ella seguramente sabría que decir, estaría conmigo apoyándome… sentí como me derrumbaba, no podía aferrarme a situaciones así, mi mamá había muerto y por mucho que me doliera ella no podía estar aquí junto a mí, tenía que enfrentar esto y superarlo. Pero ¡Dios! ¡La necesitaba! ¡La necesitaba en verdad!

Ella habría sido la primer y tal vez única persona que se hubiera enterado, las lágrimas seguían cayendo conforme recordaba a mi madre, cerré los ojos apretando los puños, había un gran camino por recorrer y aunque mi mamá no estuviera físicamente estoy segura que donde quiera que esté ella habría querido que yo siguiera estando fuerte.

-Mamá…dame el valor suficiente para seguir…- susurré y mientras hablaba pude sentir el sabor salado de las lágrimas, más que una plegaria, estaba suplicando.

Esperó un rato a que las lágrimas le ayudaran a limpiar toda la tristeza y desesperación que sentía dentro, sabía que no importaba cuánto tiempo llorara, la incertidumbre y este dolor iban a torturarla durante mucho, mucho tiempo.

Con el dorso de la mano limpié el rastro que las lágrimas dejaron en mismejillas, sorbí la nariz y me dispuse a seguir caminando al Dojo, no podía retrasarme más. Y es que no podía pensar negativamente, después de todo el examen había dado negativo ¿No? Eso significaba una pequeña pero existente esperanza.

Sonreí por un momento El examen no había dado negativo, eso podía significar que en tres meses pudiera dar el mismo resultado, e inmediatamente hizo que mi sonrisa fuera más notoria, las lágrimas amenazaron con salir de nuevo, pero no, esta vez no iba a llorar, tenía una razón entre tantas para no llorar.

Pensar en el resultado ahora sería muy intrigante y sólo me pondría mal si pensara cuántas posibilidades tiene de salir negativo, al contrario, debía pensar que en realidad las cosas podrían ser de otra forma, no había decidido decirle a nadie de su familia acerca de esto porque quería tener una respuesta concreta que dar, ahora iba a esperar otros meses. Sería un poco irónico que después de toda esta situación, el examen diera negativo y su familia ni siquiera se enterara de que había pasado por todo esto.

Llegué casa sin darse cuenta, cuando entró Kasumi estaba limpiando la mesa, miré el reloj, había llegado un poco después de la hora de la comida, espero que mi hermana no me hiciera pregunta alguna sobre donde había estado. Cuando Kasumi me miró, sonrió.

-Siéntate, enseguida te serviré de comer-. Tomó los platos, me dirigió otra sonrisa y se dirigió a la cocina, me senté en mi lugar y suspiré, agradecía tanto que Kasumi no fuera tan curiosa como lo era Nabiki. Mi hermana regresó dejando los platos en la mesa delicadamente, yo sólo los miraba atenta ¿Hace cuánto no había notado el vapor que salía del arroz? Eran los pequeños detalles los que había dejado de apreciar, pero si aún había esperanza entonces comenzaría a disfrutar de todo como antes, poco a poco.

-¡Gracias!- sonreí contenta.

Pareció que Kasumi se sorprendió un poco, no comentó nada y sonrió.

-¡Provecho! Iré a lavar los platos, si necesitas algo, llámame- Kasumi se dirigió a la cocina, en realidad si necesitaba algo y era mejor decirlo ahora porque tal vez más tarde sería más difícil.

-¿Podría hablar hoy con Ranma?- pregunté tímida mirando fijamente mi plato de arroz, no recibí respuesta de Kasumi, así que subí la mirada –No…no es por lo que crees, yo sólo bueno…hace mucho que no hablamos y quiero…quiero saber como está- sentí mis mejillas arder.

-No te preocupes Akane, te llamaré cuando esté hablando con él- sonrió y desapareció tras la puerta de la cocina.

Solté el suspiro que ahogaba mi pecho, lo había dicho, había dicho que quería hablar con Ranma, me pregunto ¿Cómo estará? Desearía tanto que estuviese aquí conmigo, no pensé que alguna vez pudiera necesitarlo tanto pero otra parte de mí no puede si quiera mirarlo a los ojos, después de lo que me pasó…yo…no sé…llegará un momento en el que se entere y tal vez vaya a romper el compromiso, tampoco es como si esto tuviera mucho futuro.

Por mi culpa no regresará dentro de 3 meses, las personas que se distancian durante mucho tiempo cuando se reencuentren no es probable que tengan la misma relación que antes, aunque algo dentro de mí deseara que fuera así, que Ranma algún día, tal vez, pueda perdonarme.

Un golpe, seguido de otro y de otro, pateando al aire y gritando para sacar todo mi enojo no era suficiente para relajarme, el calor en China el día de hoy era insoportable y podía sentir el sudor recorriendo mi cuerpo, con mi antebrazo limpié mi frente, Shampoo estaba mirándome embelesada, al principio me sentía un poco raro teniéndola observándome cuando entrenaba pero ahora que llevaba tres meses aquí había empezado a acostumbrarme.

Había hablado con Akane, lo había estado haciendo sin que Shampoo lo supiera, no tenía razones para decírselo de todas formas y no me sentía culpable, hablaría las veces que fueran necesarias con ella pero ayer…no sé, desde que me fui Akane ha estado muy cambiante, hoy puede estar feliz y mañana puede mandarle al diablo en cuestión de segundos. Igual no espero que la relación mejore si sólo hablamos por teléfono.

Mis pensamientos se interrumpieron cuando sintió la toalla que había traído Shampoo secándole el sudor de la frente, temblé un poco tratando de alejarme, no me gustaba que tuviera este tipo de atenciones conmigo, no quería sentirme en deuda con ella, ya era suficiente con alimentarme y darme un techo donde vivir, además de que tampoco quería que se diera una idea errónea del por qué estaba aquí, no había venido de vacaciones, estaba aquí para cumplir una obligación que ella misma me había impuesto, la cual cada día era más costosa cumplir.

-Ranma verse muy guapo entrenando…- sonrió mientras secaba mi frente.
-Eh…no es nada, déjalo Shampoo, puedo hacerlo yo- intenté quitar su mano.
-No preocuparte, Shampoo ser algún día esposa de Ranma- se alejó sonriente –Shampoo ir a preparar comida- caminó hacia adentro contoneando las caderas, giró para verme guiñando un ojo.

Shampoo era demasiado atrevida, tenía un cuerpo increíble, era muy hábil en todo lo que hacía, cocinaba deliciosa y era muy atenta, todo lo contrario a Akane pero ¿Por qué el simple hecho de pensar que ella no era Akane la hacía verse por mucho inferior?

¡Ya estaba empezando a afectarme el calor! Es imposible que esa marimacho pudiera resultarme superior, era grosera, poco femenina, una terrible cocinera, pero sinceramente, extrañaba su compañía. Hoy Shampoo se escabulliría como cada semana lo había, así que hoy hablaré con Kasumi, aunque tal vez una parte de mí deseaba que fuera Akane.

No había mucho que contar sobre mi día, regularmente después del entrenamiento, me iba a dar una ducha para luego bajar a cenar con Shampoo, después ella se iría dejándome totalmente solo para poder hablar con Kasumi. Me sentía tan tonto hablando a escondidas como si Shampoo fuera a castigarme por eso.

Una vez que salí de la ducha me puse una camiseta sin mangas y un pants puesto que la forma de mirarme de Shampoo siempre terminaba incomodándome.

-Ranma ponerse aún más guapo y tener mejor cuerpo…- dijo mientras sorbía su té.
-¿Puedes darme más comida?- pregunté riendo incómodamente.
-¡Claro!- ella sonrió.

Después de esta incómoda cena, Shampoo dijo que se iría a dormir, yo dije lo mismo, así que ambos esperamos ella a que yo me durmiera y yo a que ella se fuera, así pasó, después de unos instantes ya estaba marcando el número de los Tendo.

-¿Hola?- contestó una dulce voz al otro lado, era Kasumi.
-¡Kasumi! ¡Hola! Soy ranma…- dije alegre.
-¡Ranma! Que gusto que hayas llamado, hoy fuiste aún más puntual ¿cómo estás?- preguntó amablemente.
-Bien, gracias ¿Ustedes?
-También excelente, Ranma… hay alguien que quiere hablar contigo, espera un momento.

¿Alguien que quiere hablar conmigo? Seguramente era Ukyo que se había vuelto a colar en la casa de Akane para poder hablar conmigo, no tenía muchas ganas de hablar con ella, pero Ukyo no tenía la culpa de lo que estaba pasando, suspiré y esperé a que contestara.

Escuché a alguien respirar nerviosamente del otro lado, así que para mí fue un poco extraño.

-¿Hola?- pregunté.
-Ranma…- esa dulce voz hizo que me estremeciera totalmente, me quedé sin aliento y no pude reprimir una risa.

-Akane…-afirmé sin dudarlo -¿cómo estás?- tal vez no fue la pregunta más inteligente o mejor planteada, pero había tanto que quería decirle que sentía que no podía ni hablar.

-Bien...gracias ¿y tú?- sonaba tan tímida.
-Muy bien…- dije, bastaba sólo con escuchar su respiración.

-Ranma…yo…quiero ofrecerte una disculpa por como me porté la otra vez…-escuché como realmente se esforzaba por hablar.
-No te preocupes Akane, estoy acostumbrado a tu mal humor- reí.

Escuché que ella también emitió una pequeña risa.

-Gracias, pensé que sería más difícil…-
-Sientes eso porque ya hace tres meses que no nos vemos, es normal-
-Creo que tienes razón, ¿Qué tal te la estás pasando en China?
-Bien, el calor es insoportable, me la he pasado entrenando ¿Qué tal te la pasas tú en Nerima?-

-Todo bien igual, ya sabes, como siempre…-titubeó-es un poco extraño, contigo lejos mi casa ha durado ya tres meses intacta- rió nerviosa.

-Si, debería salir más seguido- reí- acá todo igual, no ha habido mucha acción, estar aquí con Shampoo me está resultado bastante aburrido- sentí inmediatamente el silencio incómodo, sabía que para Akane tal vez no le era indiferente si estaba con Shampoo o no, después de todo ella me había animado a venir aquí, sólo que me sentí incómodo al mencionarla.

-Dímelo a mi, yo tengo que soportar diario a Ukyo debido a ti, nos tocó trabajar en equipo y desde que sabe que puede comunicarse contigo desde mi casa pareciera como si ahora quisiera pasar todo el tiempo conmigo.
-¿De verdad?- estaba tranquilo de que Akane no hubiera dicho nada al respecto pero tampoco me sentía muy alegre de que no le hubiese aunque sea dado curiosidad.
-Si, es horrible, creo que empiezo a entenderte, por cierto Ranma, Kasumi me dijo que me dieras tu lista de cosas a querer para que te las envíe-
-Claro que si…-

comencé a decírselas, su voz era tan dulce y pareciera como si la riña que habíamos tenido nunca hubiese existido, Akane podría tener un carácter terrible pero cuando tenía la oportunidad de apreciar estos momentos entendía que realmente era una chica muy dulce. Sentía que esta distancia física que se había creado entre nosotros nos había hecho madurar un poco o tal vez era que no estábamos todo el día juntos como antes, tal vez el que me alejara de ella le había regresado esa tranquilidad, seguramente cuando volviera todos los malos ratos y las peleas regresarían, pero eso lo que nos caracterizaba a nosotros.

Esa noche no tuvimos una gran plática, no tenía mucho que contar, viviendo en China con Shampoo poco a poco se iba volviendo monótono, pero debía soportar otros tres meses para tener la cura a esta maldición, era la única razón por la que aún no me regresaba a Nerima. Quería saber qué hacía Akane, cómo iba en la escuela, quería saber como estaba el ambiente allá ¿Me extrañaría? ¿Estaría más cómoda así sin mí? Eran preguntas concretas y sin embargo parecían tan difíciles de pronunciar.

-Que bueno que pudimos hablar hoy, espero que la siguiente ocasión podamos también hablar, aunque tal vez venga Ukyo y se la debo porque la última vez todo fue un desastre.
-No te preocupes, Ukyo es una buena amiga, ella entenderá, espero hablemos pronto, saludos a todos por allá, cuídate.

-Gra…gracias Ranma, tú también cuídate mucho.

Colgamos. No pude evitar sonreír un poco al haber escuchado su voz, fue una sensación increíble, justo cuando pensaba que las cosas entre nosotros sólo empeorarían, pasaba esto. Ni siquiera podía quitar esta estúpida sonrisa de mi rostro pero después miré el reloj y ya habían pasado de la media noche, si Shampoo seguía siempre el mismo patrón llegaría en cualquier momento.

Me daba muchísima curiosidad que era lo que realmente hacía Shampoo todo este tiempo que pasaba fuera de casa, lo más raro era que antes sólo salía una vez a la semana en la madrugada ahora había aumentado otro día¿Qué era tan importante para salir en la madrugada y sobre todo para que ella no quisiera que yo me enterara? Ya se me había ocurrido la grandiosa idea de seguirla, después de todo era un Saotome y eso hacía que fuese un ninja por talento, tal vez la próxima vez que saliera consideraría esa opción.

Subí a mi cuarto y esperé por la ventana a que Shampoo entrara saltando el muro y así fue, como siempre cayó de cuclillas mirando directamente mi habitación por unos instantes y luego entró a la casa, era muy rara en su forma de actuar, me acosté y cerré los ojos porque últimamente ella tenía la maldita costumbre de abrir la puerta para cerciorarse de que dormía, y así fue, momentos después que cerré los ojos Shampoo abrió sigilosamente la puerta, se quedó ahí parada durante unos segundos y la volvió a cerrar.

Shampoo no era tonta y estaba tomando demasiadas precauciones al respecto, esto empezaba a aumentar más mi curiosidad. Decidí no pensar más en eso por el momento, mañana sería otro día, un día menos para regresar.

Al día siguiente no hacía tanto calor, a decir verdad el día estaba bastante nublado, bajé a desayunar y Shampoo ya estaba preparando la comida por primera vez usando una blusa de manga corta y pantalones ¡Benditos pantalones!

-¿Ranma dormir bien?- preguntó mientras dejaba los platos en la mesita.
-Si, ¿Tú?- pregunté soñoliento.
-¡Bien! Comer bien porque Shampoo hoy salir con Ranma.
-¿¡Saldremos¡? ¿A dónde?
-Shh…ser un secreto- me guiñó el ojo.

Seguí desayunando incómodamente, ¿Cómo decirle que no quería ir con ella a ningún lugar? ¿Qué íbamos a hacer? Esperaba de verdad que fuera algún lugar público, además no conocía China, si por alguna razón terminara escapando de Shampoo, probablemente me perdería.

Entonces recordé al insoportable de Ryoga y a Mousse.

-Shampoo, por cierto ¿No has visto a Ryoga y a Mousse? Un día simplemente desaparecieron y hasta la fecha no los he visto.

-Shampoo no haberlos vistos, Ryoga ser un desorientado y Mousse muy torpe, perderse. Mejor, así Shampoo y Ranma estar solos.
-Si, seguramente fue eso…

No debería preocuparme, seguramente esos dos fueron en busca de la cura ¿¡Cómo pudieron abandonarme tan cruelmente¡? Los volveré a ver y entonces les daré su merecido a ese par de aprovechados. Una vez que terminamos de desayunar, shampoo fue a darse un baño y yo tuve que esperar hasta que saliera, no me gustaba mucho la idea de compartir mi tarde con ella, prefería quedarme entrenando hasta el anochecer.

Aunque algo había agradecido de todo esto era que tenía bastante tiempo para entrar, tal vez yo no notaba los cambios pero Shampoo decía que mis músculos se habían torneado más y tal vez había crecido un poco, me pregunto que pensará Akane cuando volvamos a vernos. Me gustaba imaginarla con expresión sorprendida mirándome, sería bastante divertido.

Salimos cerca de las tres de la tarde, Shampoo usaba sus acostumbrados vestidos que hacían notar aún más sus curvas, un poco de escote que vislumbraba la blanca piel de sus pechos, el vestido que también dejaba ver sus largas piernas, tomó mi brazo como si estuviésemos en una relación y ambos caminamos.

-¿A dónde vamos?- pregunté mirando a los alrededores.
-A mi aldea, Shampoo presentar a Ranma como futuro marido.

-¿¡Qué!?- me congelé al instante sin querer dar un paso más.

-Ranma no asustarse, Shampoo ser la amazona más fuerte y ser derrotada por alguien tan guapo ser un logro- sonrió.

-Shampoo…- dije sin moverme pero ella parecía insistente al jalar de mi brazo. –Shampoo…-volví a decir

-¿Qué pasa?- preguntó inocentemente.

-¡No iré contigo!- solté su agarre manteniéndome firme y mirándola seriamente.

-¿Qué? ¿Por qué?- Shampoo se mostraba extrañada, mirándome un poco enojada.

-Porque no soy un objeto, por eso- noté como Shampoo ladeaba un poco la cabeza- no puedes exhibirme de esa manera como un trofeo el cual debes presumir, tú no quieres que ellas me conozcan, más bien quieres hacerles ver que soy de tu propiedad y ¡no es así!- no alcé mi voz, sin embargo estaba bastante molesto.

Shampoo agacho su cabeza haciendo que su flequillo cubriera totalmente sus ojos, observé como apretó un poco sus puños.

-Ranma ser sólo de Shampoo…- dijo mirándome tan decidida que incluso sentí un escalofrío recorrer mi espalda. –Ser mi esposo.

-Shampoo…tú sabes perfectamente porque vine aquí, no fue para pasar unas vacaciones contigo, fui condicionado a estar aquí para obtener la cura de la maldición…- desvié la mirada –si fuera por mi, hubiera conseguido la cura por mí mismo y habría vuelto a Nerima, pero hicimos un trato…
-¿Por qué querrías volver allá? ¿Ranma querer ver a Akane?- me tomó por sorpresa esa pregunta.

-¿¡Qué!? ¡Eh! ¡No!, ¡No es eso! Simplemente extraño Nerima…- comencé a jugar con mis dedos de lo nervioso que estaba porque mencionó a Akane.

-¡Eso no ser problema entonces! Shampoo casarse con Ranma y después vivir en Nerima lejos de Akane…shampoo no ser sólo un trato para Ranma…- escuché como su voz se quebraba.

Entonces alzó su mirada hacia mi con los ojos vidriosos, si había algo que me hacía sentir como una basura era hacer llorar a una chica, no importa quien fuera, eso hacía salir a flote mis debilidades e inmediatamente preocuparme por ella.

-Shampoo… no llores, no fue mi intención- cuando intenté acércarme a ella, Shampoo giró y en un instante ya estaba arriba de un tejado saltando hacía otro y a otro, pensé en seguirla pero entonces ¿Después qué? Sería incapaz de consolarla sin que ella lo tomara de otra forma, supongo que no había nada que pudiera hacer, con Shampoo no podía ser de otra manera, no podía decirle la verdad sin lastimarla, no estaba seguro de lo que sentía, sin embargo, sabía que no podía querer a Shampoo de la manera en que ella quería.

Regresé a donde me había quedado por estos tres meses, me cambié de ropa y decidí entrenar nuevamente, no esperaba que Shampoo me dirigiera la palabra y a decir verdad no quería que lo hiciera, pensaba que mientras menos contacto tuviéramos más fácil sería para mí pasar los días aquí, pero también debía mantenerme alerta, conocía a Shampoo y sabía bien de lo que era capaz.

Esa noche no escuché a Shampoo llegar, no le di importancia, así que me fui a dormir, me sentía un poco culpable por la manera en la que le había hablado y tal vez ofrecer una disculpa no estaba de más, pude haber ocupado otras palabras para poder decírselo, mañana me disculparía.

A la mañana siguiente, bajé a desayunar, mi desayuno ya estaba en la mesa y Shampoo yacía en la cocina dándome la espalda en absoluto silencio, algo raro en ella, supuse que estaba enfadada.

-¡Buenos días!- dije para tratar de establecer una plática normal.

-¡Buenos días!- se giró sonriéndome.

Caminé hasta la mesa para sentarme y ella enseguida trajo su plato, se sentó delante de mí, dio las gracias y comenzó a comer.

-Shampoo, sobre lo de ayer, yo…bueno…yo no quise….-
-Ranma no preocuparse, Shampoo olvidar eso…- dijo mientras comía.

-¿De verdad? Aún así creo que te debo una disculpa.
-Shampoo perdonar Ranma…-

-Gra…gracias…- dije sin poder creer que Shampoo se lo tomara de esta manera.

-Shampoo tener que salir a hacer compras, regresar tarde- sonrió –Ranma prometer extrañar a Shampoo.

-¿Tardarás tanto?- pregunté asombrado puesto que era muy temprano.
-Si…comprar muchas cosas.

Ese día tampoco volvió hasta noche, ¿Desde cuándo necesitaba todo el día para hacer compras? No quería sospechar que estaba haciendo algo raro, he escuchado que una mujer puede tardarse muchas horas comprando algo de interés ¿Pero de verdad es necesario tanto tiempo?

De todas formas no era algo que me importara demasiado, tal vez sí necesitaba todo este tiempo y yo era el que se estaba volviendo paranoico, que molesto empezaba a ser, pero mañana era el día en que Shampoo salía, así que sería mi oportunidad para averiguar que es lo que hace todo ese tiempo fuera de casa. Cuando me di cuenta de que llegó yo aún seguía entrenando al verme me sonrió y dijo que se iría a dormir después de acomodar todo lo que compró.

Y así fue como terminó ese día, a la mañana siguiente ya tenía completamente estudiada la rutina de Shampoo, yo decidí dedicarme a la mía, entrenar lo más que pudiera, me acostaría como normalmente lo hacía y minutos después de que Shampoo se fuera, iría tras ella. Tenía que estar al pendiente, Shampoo era muy astuta.

La noche llegó y le dije a Shampoo que tomaría una ducha, ella asintió me dijo que se dormiría temprano ya que estaba muy cansada, me di una ducha rápida y me asomé a la ventana, Shampoo estaba a punto de saltar el muro no sin antes mirar a mi ventana para después desaparecer entre las sombras. Esperé unos momentos, era ahora o nunca, bajé desde la ventana y me dirigí al muro, subí al árbol que estaba cerca de ahí y visualicé su cabellera entre unas calles, así que decidí seguirla por los tejados, Shampoo corría lentamente como si hubiese salido a trotar, me sentía un poco estúpido si realmente salía a hacer ejercicio, aunque era un poco raro hacerlo en la madrugada.

Corría entre calles, pero en ningún momento miró hacía atrás, tal vez ni siquiera había notado mi presencia y eso me hacía estar tranquilo, había mejorado mi velocidad con los entrenamientos diarios.

Shampoo se detuvo frente a una casa que por los vidrios rotos y las paredes descuidadas era obvio que no había sido habitada durante mucho tiempo, se detuvo mirando la puerta, yo estaba observándola desde un tejado ¿Qué venía a hacer Shampoo a una casa tan espeluznante a estas horas de la madrugada? ¡Eso realmente daba miedo! Y sobre todo ¿Por qué lo ocultaría? No me importaba y si alguien me lo hubiera contado jamás hubiese podido creerlo pero ¿Una casa abandonaba a mitad de la noche? No creo que Shampoo esté haciendo algo raro ¿o si?

Mis reflejos se activaron cuando vi un objeto volar directamente hacía donde yo estaba, lo esquivé saltándolo orgulloso de haber evitado ese golpe que hubiera sido doloroso, no tuve de otra que caer directamente en la calle, cuando alcé la mirada Shampoo yacía mirándome fijamente con otro bonbori en su mano.

-Demonios…-susurré para mí mismo.

Shampoo no estaba sorprendida, al contrario, parecía molesta.

-Ranma ¿Qué estar haciendo aquí?- dijo mientras caminaba hacia mi.

En plena madrugada, enfrente de una casa abandonada con una amazona de mirada gélida… si Ranma ¿Qué demonios estabas haciendo aquí?


Notas de la autora: Antes que cualquier otra cosa quiero disculparme por haber dejado tanto tiempo abandonado el fic, es que había estado muy ocupada, pero voy a tratar de actualizar más seguido.

Lamento si desvío un poco el tema de Akane, pero es necesario hacerlo. Espero que les agrade

Hasta luego.