Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Bueno, estoy aquí con una nueva actualización sólo por ser 14 de febrero, día del amor y la amistad, no tenía programada actualización de ésta historia sino hasta después del sábado, pero bueno, ya dije la razón por la cuál avancé rápido.
Tengo que aclarar que la parte cursiva de más abajo, es un "flashback" de cuando Draco y ella se conocieron, hasta el momento, la historia seguirá avanzando normalmente, pero no descarto de hacer un capítulo del pasado, uno del presente, muchas gracias por el apoyo, por sus lecturas, sus follows, sus favoritos y sus reviews, los agradezco mucho.
Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.
El lugar estaba apacible, como normalmente lo estaba; la lluvia era intensa como normalmente lo era en esa temporada, así que no había nada de qué preocuparse, el rubio avanzó hasta la chimenea, para arrojar un par de troncos más al fuego, pero se detuvo cuando la campana de la puerta sonó, de inmediato se giró, se quedó inmóvil al ver la figura de un hombre completamente empapado, dejó su tarea inconclusa para acercarse.
—Buenas noches –saludó en un tono amable, otorgando una amble sonrisa al recién llegado –permítame su abrigo.
Se quedó inmóvil al momento en que la otra persona lo observó; eran un par de ojos verdes esmeraldas que le miraban fijamente, hipnotizándolo por completo, haciendo que algo en su interior se encendiera, provocándole un intenso calor que ni el clima ni la chimenea proporcionaba, su estómago de pronto se sentía lleno de una extraña sensación.
—Buenas noches –contestó por fin el hombre, desvió su mirada del rubio platinado, observando a su alrededor –espero que éste lugar tenga habitaciones disponibles, con éste clima.
—Es un lugar popular, pero sí, ha tenido suerte, tenemos un par de habitaciones.
Se alejó de él, con un poco de nerviosismo avanzó hasta el mostrador, tomó una de las formas y se la extendió para que fuera el mismo recién llegado quien pusiera sus datos, el hombre de cabellos azabaches no puso objeción, rellenó el papel sin nada más.
—Bien, señor Potter –sonrió nervioso y con las mejillas ardiendo –le mostraré su habitación, si es tan amable de seguirme, por favor.
—Desde luego.
—&—
Los labios hinchados por los besos se posaron en el miembro erecto del hombre de ojos esmeraldas, mientras él lo sujetaba del cabello animándolo a que fuese más rápido, Draco obedeció y un poco después, sintió el semen caliente de Harry en su boca.
—Gírate –ordenó Harry en un tono brusco, pero Draco obedeció, estaba tan excitado y moría por sentirlo arremetiendo contra él, mientras besaba su cuello y acariciaba su miembro al mismo tiempo que le penetraba rápidamente.
—Harry –suplicó Draco.
—Cállate o nos escucharán, y no será para nada bueno ¿lo entiendes?
—Sí –contestó en un tono suave a causa de la excitación.
No sabía si podría quedarse por completo callado, la sensación de tener a Harry en su interior era intensa, placentera y lo volvía loco, como todo lo que tenía que…
— ¿Qué estás haciendo? –Draco cerró la computadora como acto reflejo al escuchar a Ginevra hablarle junto a él.
—Nada –se recargó en el respaldo de la silla, para observarla después.
—Estás nervioso, agitado, y no quieres que vea o sepa lo que haces –negó poniendo los ojos en blanco la pelirroja –pensé que eso de ver pornografía ya no era lo tuyo, sólo espero que sea algo legal lo que ves.
—Leo –contestó y Ginny se giró a verlo confundida.
—Como sea, me tengo que ir, dejé indicaciones para tu desayuno, por cierto –se detuvo –Theo me ha preguntado si no contratarás a nadie de servicio.
—No, no me interesa.
—Bien, entonces le diré, el desayuno es a las siete y quince, por favor, trata de comerlo caliente.
—Sí, mamá –murmuró enfadado –espero que no sea otro poco delicioso desayuno inglés, he vivido diez años en América y…
—Claro quieres algo que haga que te revienten las arterias, no tengo problema con eso, daré la orden.
—No piensas despedirte –se cruzó de brazos.
—Te estoy avisando que me marcho, eso es despedirse, según lo que yo tengo entendido.
—Lo que tú tienes entendido, pero no, ven aquí, y bésame, como persona normal.
—No sé cómo son en América, pero aquí no se acostumbra mucho besar a tu jefe.
—Antes no te importaba hacer algo más que besarme –sonrió buscón.
—Antes sólo era un juego –contestó –espera, para ti siempre fue el juego.
—No es cierto, jamás fuiste un juego para mí ¿comprendes?
—Sabes, estaré trabajando para ti en lo que Harry vuelve de su sabático, y Astoria soluciona lo de la adopción de su bebé, intentemos llevarnos bien, no quiero más problemas contigo, ni ocasionarle problemas a mi prometido ¿está bien?
— ¿Nott sabe lo que ocurrió entre nosotros? –Ginny suspiró y su cara se volvió seria.
—Cuando lo conocí ni siquiera era mi mejor momento ¿te deja eso feliz?
—De haber sabido lo que pasaría contigo jamás…
—No hables de lo que pudo ser, Draco, agradezco que me botaras, que me rompieras en mil pedazos, cometí muchos errores, pero fue un efecto dominó que comenzó desde el momento en que te dirigí la palabra esa tarde, el día que nos conocimos, hubiese dejado que le hablaras a seguridad, hubiese salvado mi vida como era.
—No todo con nosotros fue malo, tienes que aceptarlo.
—Tienes razón, hubo algo bueno, que al final, pude encontrar a un hombre encantador, sencillo, caballeroso y que no le da pena mostrar sus sentimientos en público, sí, hubo algo bueno, conocí a Theo, y ahora voy a casarme con él.
—No cuentas a tu hijo en eso bueno –se burló dolido.
—Independientemente del padre de mi hijo, de cómo fue concebido, es algo que jamás lo atribuiré a ti, me tengo que ir, el amor de mi vida, espera por mí abajo.
Se quedó de pie en ese lugar, observando por el ventanal que dejaba ver la ciudad, no dijo nada, tenía que dejar que Ginevra fuera feliz con su hijo y con Theodore, sabía que tenía que dejarla ir así como ella a él, pero no podía, todo dentro de él le gritaba que luchara, que ella lo merecía.
—&—
El día estaba tan soleado que le era complicado creer que era Londres, tenía un concierto al aire libre y no podía con tanto calor, si seguía así, saldría todo bañado en sudor, para colmo, era la estrella principal de ese maldito festival, avanzó sin ganas hasta la sala de entrevistas, a esa hora estaría desocupada y era la más fresca que había, ya que el lugar estaba completamente a reventar entre staff y artistas.
Tomó una botella de agua de la hielera y la llevó a sus labios, se quedó de pie y frunció el ceño al ver a la chica que entró agitada, se había colado, desde luego, ya que de su cuello no colgaba el gafete que le dan a los V.I.P.
Avanzó hasta ella, tenía una playera negra de manga corta, la trenza era un poco floja, a decir verdad, se notaba que le había costado llegar hasta ahí, posiblemente él era su objetivo, no por nada era el artista principal del evento.
—Sí, lo logré –murmuró alegre dando unos pequeños saltos de alegría.
—Sí, lo hiciste, dejando en ridículo a la seguridad del lugar –murmuró arrogante, haciendo que ella se girara asustada. —Así que bien ¿qué puedo hacer por ti? –elevó una ceja.
—Bueno, yo… -se llevó la mano a la boca y se mordió nerviosa las uñas –supongo que trabajas aquí ¿no?
—Trabajar –soltó sarcástico Draco –supongo que esa es tu estrategia ¿no? La mayoría de las chicas creen que fingiendo no conocer a su ídolo podrán llamar su atención y terminar saliendo con ellos.
—Ídolo –la cara confundida de la pelirroja lo hizo fruncir el ceño enfadado.
—Suficiente, llamaré a seguridad.
— ¡No! Espera, no, por favor, no llames a seguridad.
—Dame una buena razón por la cual no debería llamar a seguridad, torpe chica pelirroja.
La mencionada sujetó su larga trenza y la observó. —Bueno, porque… no estoy aquí por ti, así que eso garantiza tu seguridad ¿no? –sonrió y avanzó hasta él con cierta soltura, moviendo las caderas y echando los hombros atrás, haciendo que Draco negara.
—Claro, no estás aquí por mí ¿entonces por quién?
—Bueno ¿quién eres tú, primero que nada?
—Quien soy yo, bueno, el artista principal de éste festival, obviamente –gruñó enfadado.
—Ah –contestó con una mueca de desagrado puro –eres Ese, bueno, ha sido un placer –comentó pero su rostro decía todo lo contrario –este hagamos algo, me iré por allá, pero no llamas a seguridad.
—Ya, si realmente no estás aquí por mí ¿por quién sí?
—Ta-daaah –señaló el logotipo de la banda en su playera con una sonrisa, ahora fue el turno de Draco el colocar una mueca de desagrado y confusión total.
—No los conoces –el rostro pecosos abrió sus ojos completamente incrédula –bueno, que esperaba, si los conocieras sabrías lo que es buena música, no lo que tú haces ¿verdad? –chasqueó los dedos y lo señaló con una sonrisa divertida.
—Creo que llamaré a seguridad –se giró con el ceño fruncido.
—No, por favor, no, no puedes acusar a una chica inocente con los de seguridad sólo por tener un muy buen gusto musical, que digo buen gusto, exquisito gusto.
—Eres fan de una patética banda que nadie conoce.
—Disculpa amigo, pero, creo que sabes que tu música está más que sobrevalorada y esos movimientos –movió los hombros –un mono salvaje se movería mejor que tú.
—Claro, porque tú eres una excelente bailarina.
—No, pero no bailaría de la forma tan ridícula como lo haces.
—Yo no bailo –bufó.
—Se nota –se burló –ahora, no llames a seguridad –juntó sus manos y colocó su cara más inocente que pudo.
Era obvio que no tenía esperanzas, era Draco Malfoy a quien tenía frente a ella, el artista más sobrevalorado de la historia, vaya, que ella creía que no tenía ningún talento claro.
—Haré algo mejor –gruñó y caminó hasta ella –te llevaré a su camerino.
—Eso sería asombroso –sus ojos chocolates brillaron ante la emoción.
—Sí, sí, vayamos ya –sacó algo de la parte trasera de sus pantalones y se lo dio.
—No son drogas ¿cierto? –le miró con nada de confianza.
—Es un maldito pase, para que no te saquen, que estés junto a mí no te hace invisible, creo –hizo un gesto arrogante.
—Idiota –murmuró aclarándose la garganta.
—Así que estás aquí por ese grupo sin chiste.
—Tú no reconocerías el talento aunque éste te golpeara con un mazo de concreto puro ¿cierto? ¿Has escuchado algo que no sea tu propia música en este tiempo?
—No, prefiero la música clásica.
—Es extraño, es buena música ¿por qué tú no puedes inspirarte en Mozart y hacer algo bueno? –sonrió.
—No tientes a tu suerte, chica pelirroja extraña.
—Ginevra –contestó sin darle mucha importancia –demonios, no debí decirte mi nombre, ahora sabrán qué poner en el cartel de "se busca" –rió.
—No eres tan divertida como piensas que eres –contestó.
—Bueno, no estaba bromeando –lo observó –no he estado bromeando en absolutamente nada.
—Ya –gruñó dando por terminado el tema.
Se detuvieron frente a la puerta con el mismo logotipo que la playera de Ginevra pegada, ella tocó bastante emocionada, pero su sonrisa se desdibujó cuando salió un hombre.
—Buscamos a los chicos –soltó Draco.
—Lo siento, como su turno en el escenario terminó y no tocarán más, fueron a dar una vuelta por la ciudad ¿era algo importante?
—Nada, gracias –soltó Draco y se giró sin darle importancia.
—&—
Ginny se agachó para que el pequeño Ash la abrazara, levantó la vista hasta su hermano Ron que le había hecho el favor de llevarlo hasta el apartamento de Draco, de ahí, irían a cenar con Theo.
—Gracias, Ron, en serio –sonrió.
—De nada –murmuró –pero creo que no es bueno que lo andes trayendo aquí.
—No vamos a comenzar a pelear aquí ¿o sí? –suplicó.
—Nos veremos después, Ash –alborotó los cabellos del niño y besó a su hermana en la mejilla –no tientes al demonio, Ginevra, lo hiciste una vez y las cosas no salieron bien.
—Lo sé –aceptó –iré con Theo, te pedí que lo trajeras porque perderíamos mucho tiempo en lo que iba y regresábamos.
—Lo sé, pero ten cuidado.
—Lo tendremos.
Ginny condujo lo más rápido que el reglamento lo permitía, nunca había sido una persona responsable, o que le importara mucho seguir las reglas, pero desde que había tenido a Asher frente a ella, después de maldecirse por ser tan idiota; decidió que daría todo lo mejor de ella porque su hijo fuese una buena persona, o lo mejor que se pudiera.
—Mamá –la llamó, haciendo que lo observara por el retrovisor.
—Sí –sonrió.
— ¿Por qué tío Ron y tío Percy odian a tu nuevo jefe? ¿Quién es? –la mirada del niño fue inquisidora.
—Bueno, Ash, a veces, en mi trabajo nos toca trabajar con personas que bueno…
—Es una mala persona –completó por ella.
—No –se encogió de hombros –es sólo que… bueno, no sé cómo explicártelo.
—Bueno, siempre me explicas mi tarea de matemáticas, supongo que esto es menos complicado ¿o no?
—Digamos que… es famoso ¿sabes que trabajo con famosos? –sonrió.
—Mamá –contestó el niño frunciendo su pequeño ceño –esto no es más complicado que pilotear un avión, así que sé clara ¿quieres? Y sé que trabajas con gente famosa, mi tío Harry es famoso, porque sale en las películas del cine ¿no? –se llevó un dedo a la mejilla poniendo un gesto pensativo.
—Bueno, sí, tu tío Harry es famoso, y yo trabajo con otro famoso en lo que tu tío Harry regresa de sus vacaciones –el niño asintió –sólo que es el cantante menos favorito de tus tíos, por eso no les gusta.
—Ya veo, tu jefe es lo que es Sauron para la tierra media ¿no?
—Sí, algo así –sonrió Ginny.
—Vaya, tiene que cantar muy mal para que mis tíos lo odien –se burló.
—Sí, no canta tan bien como él piensa que lo hace –sonrió.
—Alguien debería decírselo –se encogió de hombros el niño y regreso a su lectura, haciendo que Ginny sonriera divertida, a veces se comportaba como todo, menos un niño de su edad.
Cambió la estación de radio, y se maldijo por lo bajo cuando la voz la reconoció de inmediato, no podía creer que alguien con dos neuronas quisiera escuchar a Draco Malfoy cantando, observó a su hijo para asegurarse de nuevo que todo estuviera bien, cuando lo vio cantando la canción, haciéndole fruncir el ceño.
—Te gusta esa canción –lo distrajo.
—No.
—Pero la estás cantando –argumentó.
—Sí, como canto muchas otras que me aprendo, porque –levantó la vista y la observó por el retrovisor –tengo una mente privilegiada que puede almacenar muchas canciones –regresó a sus asuntos.
—Siento molestarte.
—No te preocupes, eres mi madre, es un placer atenderte –sonrió divertido.
Llegaron con un poco de retraso al restaurante, Theo se puso de pie en cuanto los vio, lo primero que hizo fue acuclillarse a la altura del pequeño Ash para saludarlo, después de eso, besó a su prometida.
—Tengo hambre, dejen eso –pidió Ash.
—Lo siento, ya te ha saludado a ti –frunció el ceño Ginny.
—Lo sé, pero no de esa forma y espero que jamás alguien me salude de esa forma, ya es suficiente que me besuquees todo el tiempo tú –su mueca seria se volvió una pícara –no es cierto mamá, eres la única que puede besuquearme.
—Eso espero, ya verás cuando una niña quiera hacerlo, me encargaré de mudarte de colegio.
—Ya, no seas tan melodramática, que Theo no se casará contigo y no será mi padre.
—Bueno, yo puedo seguir siendo como un padre para ti sin necesidad de estar casado con la melodramática de tu madre –sonrió.
—Oh vaya, si quieren puedo cambiarme de mesa.
—No seas tontita, cariño –la besó Theo –no hay más mesas libres para reservación, todas están ocupadas.
—Eres un bobo –sonrió divertida.
—Lo sé –admitió.
La cena fue bastante tranquila, llena de risas por parte de Ash y Theo, que como siempre, se ponían a platicar estrictamente cosas de hombres, así que ella se limitaba a ser instruida de detalles llenos de partes de carros, motores y todas esas clases de cosas que agradecía que tuviera con quien hablar.
Su madre al inicio se había puesto histérica, diciendo que ser una madre soltera era demasiado complicado, y más si tenías un hombre, porque la falta de figura paterna lo haría descarrilarse, por fortuna ella tenía un padre y seis hermanos que podían fungir como parte paterna, pero al final, había sido Theodore Nott quien fungía como padre de Asher, más que ningún otro, y al que su hijo más quería, suspiró preocupada, lo que Ron le había dicho le había golpeado de repente, no podía seguir trabajando para él, por mucho que no sintiera nada ya.
—&—
Draco dejo de ver las imágenes del famoso Harry Potter en internet, y es que desde que Ginevra le había dicho que los emparejaban bastante, tenía la duda, claro que había escuchado de él, pero jamás se había detenido a prestar mucha atención a ese hombre, nunca habían coincidido en nada ¿cómo era que los emparejaban? Ni siquiera eran amigos.
Para terminar con su buen humor, aún tenía la asquerosa imagen de esa historia fuera de realismo ¿Qué tenían en la cabeza esas personas que escribían todo eso? Posiblemente alguien debería pagarles un buen psiquiatra, una lobotomía, terapia de shocks, lo que fuese.
Ordenó algo para cenar, se había negado a contratar a alguien para que limpiara e hiciera de comer, más que nada porque siempre había odiado que se entrometieran en su vida, y si lograba hacer caer a Ginny, no quería testigos ¿o sí?
—Ya lo pensé –soltó tan pronto como contestó ella.
—Claro ¿qué? –su voz apenas se escuchaba a causa de las risas de fondo.
— ¿Dónde estás? –gruñó enfadado.
—Eso no te importa ¿Quién eres? ¿Mi papá? –se burló.
—Eres…
—Cariño –escuchó la voz de Theo –dime ¿ocurre algo malo?
—No –respondió Ginevra, y aunque apostaba que intentaba tapar la bocina, no lo hacía muy bien –quédate con Ash, y que no ordene más patatas o se las verá conmigo en casa –dime que quieres, y que sea rápido.
—Ya lo pensé, sí quiero alguien que haga la cena, que limpie y todo eso.
—Bien, le diré a Theo y posiblemente nos tome unos días.
—No fuiste tan cortes al no invitarme a cenar con ustedes.
—Bueno, es una cena de pareja, sobrarías.
—No llevas a tus hijos a la cena de pareja.
—Draco, no veo como eso te afecte, creí que te había dicho que intentáramos llevarnos bien.
—Claro, pero las cosas no pueden ir bien si me mientes.
— ¿Mentirte? ¿De qué diablos hablas? ¿Estás drogado?
—Puede que sí ¿vas a venir?
—No, no voy a dejar a mi hijo por ir corriendo a solucionarte los problemas.
—Astoria lo hacía –contestó.
—Bueno, ella es tu niñera, yo no, mira, no eres mi hijo, no eres nada de mí, ni siquiera me importas, te estoy haciendo un maldito favor al apoyarte en lo que Astoria vuelve, así que ya para con esta cosa infantil de tu parte, entiéndelo, Draco ¡Ya no me interesas! –colgó.
Observó su reloj, en América tendría que ser de día, y la verdad es que no le importaba para nada qué hora podía ser; buscó el número en su lista de contactos y marcó un segundo después, necesitaba ideas, muchas ideas, y no había nadie que él conociera que tuviese más éxitos con las mujeres.
—Draco –la voz agitada de Astoria lo hizo fruncir el ceño.
—Ah ¿Pasa algo malo?
—Estábamos teniendo sexo, idiota –chilló Katherine enfadada.
—Creí que Katy ya sabía que no puedes embarazarla –se burló.
—Que chistoso –se burló Astoria –te llamo en una hora –colgó.
—Claro, como si aquí fuesen las diez de la mañana –gruñó.
Se la pasó cambiando de canal, no tenía nada bueno que ver, así que terminó dejando la televisión en BBC.
—Vaya, eso de no tener pene hace que tengas mucho rendimiento en los dedos ¿no? –Gruñó –dijiste una hora, y han pasado TRES.
—Ya cállate –murmuró Astoria.
—Necesito tu ayuda.
—Adivino, con cierta pelirroja ardiente –se burló –demonios, Draco, nunca pensé que lo diría pero, que buen gusto tuviste en mujeres alguna vez, mira que Ginevra no está nada mal, la imagino joven y sin hijo y bueno, podría haberle hecho plantearse si quería quedarse contigo o venir conmigo y hacer cosas interesantes y de adultos –se rió.
—Sí, es sobre ella, necesito que me ayudes, no sé, no puedo con ella.
—No se ve tan pesada, quien lo diría –volvió a reír –espera cinco minutos ¿bien?
—Bien –Astoria colgó.
Cinco minutos después, se giró hasta la computadora, así que se sentó a la mesa y contestó la entrante vídeo-llamada.
—Así está mejor ¿Qué no?
—Como sea –frunció el ceño.
—Dime ¿qué hiciste para meter la pata?
—No puedo con esto ¿crees que es muy tarde para retractarme del contrato?
—Sí, no puedes salir de eso a menos que quieras perder cinco millones ¿los quieres perder? –elevó una ceja.
—A decir verdad, no es mucho, comparado con lo que mis padres…
—Deja de comportarte como un niño mimado y compórtate como el hombre que eres, por el Mjolnir –puso los ojos en blanco –tal vez ese es el problema ¿no? Digo, Ginny ya tuvo que criar a un hijo, si quisiera otro, lo tendría, recién nacido, al menos, no uno de treinta y tantos años, compórtate, y si quieres recuperarla, creo que es mejor que vayas remediando todos tus errores.
—Claro ¿quieres que vaya por un feto al tiradero y le diga lo siento, Ginny, podemos intentarlo de nuevo? –frunció el ceño.
—Eres un idiota –negó después de una mueca –pero vamos, puedes ser un ser humano normal ¿o sólo un idiota baboso?
—Yo no te estoy insultando.
—Primero que nada, deja de acosarla, de llamarla a todas horas, y de arruinar las agendas que mira que donde me entere que lo haces, regresaré hasta allá sólo para meterte el…
—Así que comportarme es un paso ¿cómo hago eso?
—No lo sé –se encogió de brazos –puedes comenzar a no lo sé, ser menos tú y más Theo –se aclaró la garganta –ya sabes, divertido, galán, comprensivo, no todo gire a tu alrededor, preguntarle por su hijo.
—Ya lo hice y me mandó al cuerno –negó.
—Bueno, ésta chica es difícil ¿cómo la conquistaste de primera?
—No lo sé, jamás le gustó mi música, así que nos dedicábamos a hacer otras cosas, viajar, viajes cortos, pero ahora no puede porque tiene un hijo ¿recuerdas? O claro, y un novio.
—Draco, es que yo no la conozco, he hablado con ella unas tres veces, pero para ser honesta, dudo que puedas recuperarla, su boda está próxima, no puedes, ni con magia harías que ella dejara la estabilidad que tiene con Theo por ti.
—Así que tu consejo es ese, que la deje ser feliz con él.
—Sí.
—Te hablaré después, saluda a Katy.
Cerró la computadora y se recargó en el respaldo de la silla, se odiaba a sí mismo, por haberla dejado ir, por no detenerla, por no limpiar sus lágrimas y suplicarle perdón.
—Algo me dice que no has pegado el ojo en toda la noche –el rubio giró el rostro hasta la puerta.
—Buenos días –murmuró.
—Buenos días, no te quedaste ahí toda la noche ¿o sí?
—En realidad sí –aceptó –iré a bañarme.
—Vaya, pensé que tendría que suplicártelo –se burló y dejó su bolsa en el perchero.
—Sabes –la detuvo un momento –estuve pensando en lo que dijiste anoche.
—Draco –pidió.
—Tienes razón, y siento lo que hice hace diez años –se acercó a ella –y creo que debería ser la persona más agradecida en el mundo, porque Theo reparara lo malo que hice, porque sin duda hubiese odiado…
—Ya, no digas más ¿quieres? Ve a bañarte.
—Estoy intentando disculparme.
—Draco, no tengo que disculparte, ya está, avancé, maduré, no me quedé enfrascada en el odio que en su momento te tuve, ya todo está olvidado, no puedo culparte de todo, porque yo también fui responsable de las cosas.
—Espero que Theo sepa hacerte inmensamente feliz –sonrió y acarició su mejilla, sintiendo una fuerte descarga –lo siento, iré a bañarme o se nos hará tarde.
—Adelante –se alejó de él sin darle importancia.
Draco se observó en el espejo del baño, no podía creer lo que había dicho, todos le decían que debería dejarla ser feliz entonces ¿por qué su pecho vibraba en desesperación con sólo pensarlo? ¿Por qué su cerebro le decía que no lo hiciera? Que si había alguien en el mundo por quien valiera la pena luchar, esa era ella, Ginevra Weasley, la torpe chica pelirroja que llegó a su vida para alterarlo todo, para enamorarlo de esa manera.
—Necesito ayuda –murmuró observando el techo –algo que me diga si tengo que luchar o tirar la toalla.
