Capítulo X

El cerdo y el pato

By:

Tsukire


No era que tuviera miedo de Shampoo, ni tampoco porque la situación fuera más que terrorífica, sabía perfectamente que podía vencerla, incluso aunque fuera muy ágil ya la había vencido antes y ser más fuerte que ella me había traído tantos problemas. Es sólo que no podía dejar de desviar mi atención a esa solitaria casa y es que por más que trataba no se me ocurría razón alguna para que ella viniera hasta aquí ciertos días a la semana.

-Mas bien eso debería preguntarte yo a ti Shampoo ¿Qué haces aquí?
-Shampoo no contestarle a Ranma-Me miró fijamente sin expresión alguna.

Sabía que Shampoo era bastante difícil de convencer dependiendo la situación, no me diría tan fácilmente lo que estaba haciendo aquí y yo tampoco quería mostrarme tan inflexible porque sabría que si me portaba así no terminaría sabiendo nada, era mejor que investigara por mis propios medios, sin levantar sospechas ene ella.

-seguirme hasta aquí ¿Acaso Ranma estar espiando a Shampoo?-entrecerró un poco los ojos.
-¡No! Es la primera vez que hago esto-sin darme cuenta ya le estaba dando explicaciones- ¿Vienes aquí cada vez que te escabulles en la noche? ¿Qué estás ocultando?-traté de obtener algo de información.
-Si Ranma querer saber, entonces tener que pelear con Shampoo primero-La amazona adoptó la pose de ataque mientras fijaba su mirada en el chico que tenía frente a ella.

-No vine a pelear contigo-puse mis manos detrás de la nuca-Debes entender que me preocupo por ti, no es para nada seguro venir por aquí a estas horas de la noche.

-Shampoo no ser débil-se acercó para colgarse del cuello de Ranma-Shampoo estar feliz- dijo la chica de cabellos púrpuras.

sentía que su agarré me sofocaba, era muy duro tener que soportar estas muestras de afectos cada vez que intentaba ser amable con ella siempre terminaba confundiéndolo todo como si yo tuviese otras intenciones con ella.

-Regresemos-dije finalmente.

Ella asintió con la cabeza sonriente, tomó mi brazo y recargó su cabeza en mi hombro, comenzamos a caminar lentamente como una pareja de enamorados mientras regresábamos a casa. no perdía de vista la casa abandonada, no era para nada tonto, sabía que Shampoo escondía algo pero justo ahora no me convenía tratar de averiguar, me las ingeniaría para regresar de manera que ella no se enterara y descubrir por fin que era lo que ocultaba.

Había pasado alrededor de un mes desde que vi a Shampoo aquella noche dirigirse a esa extraña casa, había intentado por mis medios acercarme de cualquier forma posible pero Shampoo parecía mi sobra, no había momento en que me dejara solo, incluso tuve que parar de llamar a casa de los Tendo porque simplemente no me dejaba tranquilo, espacio personal se había vuelto un concepto que ahora parecía difuminarse lentamente gracias a Shampoo. Y es que ella era bastante astuta, sabía perfectamente que tenía curiosidad por regresar ahí y aunque yo había tratado de mostrarme lo más indiferente posible en cuanto a ese asunto no me sorprendía que Shampoo no diera su brazo a torcer tan fácilmente, ella era una profesional en el engaño, así que no era tan fácil que ella cayera.

A la hora del desayuno ella estaba conmigo, a la hora del entrenamiento ella me miraba e incluso me traía agua, unas cuantas toallas, a la hora de la comida ahí estaba, cuando quería salir a comprar lo que se supone debía pedirle a Kasumi ella insistía en acompañarme y si me negaba se ponía a llorar, no tenía la certeza de que esas lágrimas fueran verdaderas, sabía perfectamente que lo hacia para chantajearme porque sabía que una de mis mayores debilidades a parte de los gatos era ver a una mujer llorar y no importa si las lágrimas eran falsas o verdaderas a fin de cuentas eso eran…lágrimas. Así que terminaba accediendo para que me acompañara y eso no era la peor parte. Se pegaba a mí como si ella y yo fuésemos prometidos oficiales, me tomaba de la mano, me abrazaba, me hablaba cariñosamente, por más que yo trataba de dejarle en claro que así no eran las cosas era como si hablara con una pared, no me escuchaba, no me hacía caso. Y esa situación me estaba volviendo loco.

En las noches era lo peor, no me dejaba ni un instante solo, incluso había tenido la descabellada idea de irse a dormir conmigo y hablo literalmente ¡conmigo! La primera noche se metió a mi futon con un camisón delgado, podía sentir la calidez de su piel rozando la mía, me levanté al instante como un gato alterado al sentir el contacto con el agua fría. Sabía cuáles eran sus intenciones, no era la primera vez que hacía eso y me desagradaba que tampoco fuera la última. Le dije que no iba a aceptar por nada del mundo eso y si ella quería dormir ahí entonces yo dormiría en el suelo, podía quedarse en mi habitación pero ambos debíamos dormir en lugares separados. Recuerdo que Shampoo se puso muy triste incluso amenazó con llorar y yo simplemente me sentí débil…pero entonces, una hermosa sonrisa y ojos marrones vinieron a mi mente.

¿Qué clase de basura sería si hiciera eso? Además, Akane estaba lejos y a pesar de eso estábamos llevándonos mejor por teléfono, ella confiaba en mí o eso quería creer y no podía hacerle esto, sabía que aunque Akane y yo no tuviéramos algún lazo afectivo especialmente fuerte o al menos ella hacía mi no podía fallarle de esta manera, además estaba en juego nuestro honor, el honor de nuestras familias y el que su padre se convirtiera en un demonio cuando se enterara era la razón más fuerte de todas para no acceder a los caprichos de Shampoo. Cuando vio que no podía lograr nada se enojó bastante que me dejó durmiendo en el frío suelo.

Recuerdo a media noche estaba temblando en posición fetal debido a que no tenía cobija alguna que me cubriera pero todo esto no era nada porque sabía que había hecho bien, sabía que Akane estaría orgullosa de mi y porque no quería fallarle.

Akane…

No podía evitar sonreír al recordarla, todo este mes no había vuelto a hablar con ella, no quería que pensara cosas como que estaba olvidándola o que estaba mejor sin ella, la realidad era que la extrañaba mucho, extrañaba ese cabello azulado alborotado por el viento al caminar a mi lado, esa sonrisa sincera y tierna que solo ella podía darme, esos ojos avellana y verme reflejado en ellos, su voz, incluso las peleas, todo, extrañaba todo de ella, había pasado ya bastante tiempo conviviendo con ella, es por eso que ahora el conseguir la cura de la maldición me estaba costando bastante, tenía lejos a la mujer que amaba y debía seguir soportando este martirio con Shampoo sólo tres meses más, era muchísimo tiempo.

Akane… ella era el último y el primer pensamiento al ir a dormir y al despertarme, con cada día que yo seguía aquí su recuerdo regresaba más a menudo, tanto que deseaba adelantar el tiempo para poder regresar lo más rápido posible con ella. Aunque ahora la prioridad era descubrir que ocultaba Shampoo y poder quitármela de encima, ya me estaba asfixiando. Desde esa ocasión ya no acudía dos o tres veces por semana a ese lugar ahora sólo iba rara vez, lo que mas me impresionaba es que seguía yendo a pesar de que ya la había descubierto.

Tenía que encontrar una manera de escabullirme hasta ahí y sólo se me ocurría jugar sucio como ella. De pronto recordé unos somníferos que una vez uso con Mousse pero teniéndola todo el día encima de mi ¿cómo iba a lograr obtenerlos?

Un mes entero había pasado sin saber nada de Ranma, no quería parecer interesada en el tema es más actuaba indiferente al escuchar como Kasumi tocaba el tema de manera preocupada, no podía decir que no me importara pero creo que mantener distancia por ahora era lo mejor, estaba bastante sumergido en mis propios problemas como para preocuparme por lo que pasaba en el mundo exterior, sabía que era un poco egoísta pero no me importaba. También estaba muy desesperada puesto que por más que quisiera no podría saber con certeza si estaba enferma o no. Todas las noches lloraba, lloraba hasta quedarme dormida pero no lloraba por mi, lo hacía por Kasumi, por Nabiki, por mi papá, quedarían destrozados al enterarse, no quisiera ni imaginarme todo lo que sucedería si fuera positivo. Por el tío Genma, por la tía Nodoka se habían vuelto personas importantes en mi vida…parte de mi familia.

Por Ranma…cuando pensaba en él, todo mi mundo se desmoronaba, me sentía rota, sentía que la tristeza poco a poco me comía desde adentro ¿Con qué cara se lo diría? ¿Cómo podría siquiera decírselo? Intentaba no pensar en él, distraerme pero era imposible ¡Me estaba volviendo loca! Necesitaba apoyo y me sentía muy sola, no tenía la confianza necesaria para contárselo a alguien ni siquiera mis hermanas.

Seguíamos preparándonos para el trabajo final de la exposición que me había tocado con Ukyo la cual debíamos presentar el día de mañana, habíamos investigado bastante y estábamos acercándonos a pesar de que seguía pensando que era insoportable la manera en la que hablaba de Ranma y como trataba de meterse en mis asuntos sabía que era una buena chica y que se esforzaba bastante por no hacerme preguntas y eso me tenía más tranquila.

-¿No has sabido nada de Ranma entonces?-preguntó Ukyo un día mientras estábamos en mi casa preparando la exposición.
-No-su pregunta no era para nada nueva, ya lo había preguntado tantas veces.
-¿Por qué no intentas llamarle?-preguntó.
-Tal vez sea él el que no quiera saber nada de por aquí, después de todo está con Shampoo no se me haría nada extraño que se le olvidara todo lo demás.
-¿Qué? ¿Por qué hablas así? De tan sólo pensar que está con ella me hierve la sangre, pero ya volverán y entonces esa Shampoo me conocerá.
-Como sea, sólo no peleen cerca de aquí.
-Akane ¿Puedo preguntarte algo?
-Dime…-dije leyendo.
-¿No te molesta el hecho de que Ranma esté rodeado por Shampoo, Kodachi o por mi?-dijo Ukyo, sentía su mirada sobre mi.
-No, lo que ustedes hagan o dejen de hacer no me importa-dije mientras pasaba la hoja del libro.
-¡Akane!-Ukyo me quitó el libro haciéndome verla.
-¿Qué haces?-pregunté molesta.
-¿De verdad no te molesta? Porque a mi sí me molesta verlo contigo y sé que a Shampoo y a la loca también.
-¿Qué? ¿Por qué?
-No lo sé Akane, no importa cuanto hable mal Ranma de ti o cuanto lo niegue cuando lo necesitas siempre está ahí para ti.

Me quedé anonadada por unos instantes en cuando escuché que hablaba así, nunca me hubiera puesto a pensar que ellas se sintieran amenazadas por mi, no pude evitar sonreír un poco. No le dije nada, no quise inmiscuirme más en el tema porque en el fondo dolía, ahora todo dolía.

Al día siguiente estaba un poco nerviosa debido a la exposición, Ukyo me tranquilizó un poco y no voy a negar que cuando tocó el tema del VIH sentí un escalofrío recorrerme totalmente ¿Cómo es posible que en un instante toda nuestra vida pueda dar un giro completamente distinto? El trabajo fue un éxito y el profesor nos felicitó por haber sido excelentes a pesar de nuestras diferencias. Ukyo me abrazó como si siempre hubiésemos sido las mejores amigas. No quería que fuera así, estaba mejor sola, además sabía que Ukyo estaba cercana a mí puesto que era la única manera de seguir comunicándose con Ranma.

Regresaba a casa y en lo único que pensaba era si el día de hoy recibiríamos su llamada, pero no fue así durante todo ese mes Ranma no llamó y tenía mucho miedo de que no volviera a llamar. Aún faltaban tres meses para que regresara y la espera había comenzado a ser eterna.

Tres meses…tres meses, tendría que volver a hacerme los estudios, Ranma regresaría…

-Akane…casi no has comido nada-dijo Nabiki mientras comía-¿Qué pasa? ¿Acaso Ranma te tiene así?-me miró esperando mi reacción-

su comentario me regreso a la Tierra, miré mi plato y era cierto casi no había comido nada.

-No me interesa nada que tenga que ver con ese tarado, por mi puede quedarse allá con Shampoo todo el tiempo que él quiera-comí un poco.
-No deberías hablar así Akane, seguramente él tiene sus problemas, por eso no ha llamado-habló Kasumi.
-no es algo que me importe.
-Yo creo que si Akane, has adelgazado mucho y últimamente estás como en la luna ¿No será por Ranma?- Nabiki alzó una ceja

me levanté enojada mirándola.

-Nabiki mi mundo no gira alrededor de Ranma ¿No puedes entenderlo? ¡Deja de sacar tus propias conclusiones!-me retiré y me fui a mi cuarto.

Estaba harta, tenía mis propias preocupaciones como para pensar en Ranma ¿Acaso yo a él le importaba? ¡Por supuesto que no! Me miré al espejo…las clavículas se notaban más, mis mejillas habían disminuido ¿Cómo estaba esa expresión relajada que siempre tuve? Me puse de perfil y la ropa que traía me quedaba grande ¿Cuánto había bajado ya?

¡Dos meses! ¡Dos malditos meses! Desde que vi a Shampoo en esa casa he tardado tanto tiempo en poder descubrirlo por fin.

Ahora estoy enfrente de la casa extrañaba tranquilamente porque sabía que Shampoo estaba profundamente dormida, había puesto un somnífero en su comida esta tarde, no estaba muy orgulloso de esa actitud pero no me había dejado de otra.

Durante todo un mes había pretendido que todo estaba perfecto, había accedido a parecer el prometido de Shampoo por las calles de China para ganarme su confianza, claro que nunca hice nada que pusiera en duda el honor por mi compromiso con Akane y porque aparte yo la quería a ella y nunca haría nada para traicionarla.

Había sido mi sombra, habíamos convivido bastante tanto que ahora platicábamos más, veíamos programas juntos, desayunábamos, comíamos y cenábamos juntos, fue mucho lo que tuve que sacrificar porque Shampoo se sintiera cómoda conmigo.

Tenía que ser cuidadoso en la forma en la que obtendría ese somnífero, planearlo muy bien, así que yo creo que por eso tardé bastante en idearlo tenía que pensarlo en todo, la excusa perfecta y también en ubicar los lugares en los que Shampoo guardaría todo eso.

Una tarde la mandé a comprar cierto alimento que había visto que venían solamente en unas calles lejanas a donde estábamos viviendo, así que le pedí de favor que fuera ella accedió de inmediato, sabía que Shampoo era muy veloz así que en cuanto se fue comencé a buscar entre sus cosas, pensé que jamás encontraría esas sustancias que Kodachi y ella suelen ocupar pero tuve muchísima suerte encontré un somnífero el cual agregué al ramen que preparé durante su ida.

Cuando ella regresó ya estaba todo servido por lo que se quedó sorprendida, tenía que actuar perfectamente.

-¡Shampoo! ¡Volviste!-me acerqué a ella para abrazarla.
-Ranma…¿Qué hacer?-preguntó mirando la mesa.

-Te voy a decir la verdad…te mandé a comprar eso para prepararte esta sorpresa, no es un platillo tan delicioso como los que tu haces pero puse todo mi esfuerzo-dije animándola a sentarse.
-¿Ranma preparar todo esto por Shampoo?-sonrió al instante y pude percibir un ligero tono carmín en sus mejillas.
-Si, pruébalo.

Shampoo dio el primer bocado, hizo una mueca extraña pero siguió comiendo contenta, me veía sonriendo yo también comía, claro que mi ramen no tenía nada extraño en él.

-Ranma tener que mejorar.
-No es lo mío, prefiero seguir entrenando.

Empezamos a recoger los trastes para lavarlos, no había causado ningún efecto aún en Shampoo, comenzaba a dudar del contenido del pequeño frasco o es que ¿Debí haber puesto más en el ramen? Imploraba porque esto funcionaba era la única manera pero Shampoo seguía en pie totalmente consciente y no parecía querer desmayarse por un rato.

Paso mucho tiempo para que Shampoo comenzara a marearse tambaleándose por los pasillos de la casa, en cuanto la vi corrí a ayudarla no quería que cayera directo al suelo.

-Ranma, Shampoo sentirse mareada.
-Sujétate…-dije pasando su brazo detrás de mi cuello.

La miré, estaba con los ojos casi cerrados, su cuerpo había comenzado a perder fuerza por lo que la recosté en el futon que usaba para dormir.

-Ranma…-fue lo último que dijo antes de caer dormida.

-Lo siento Shampoo-dije viéndola en ese estado.

Nunca antes había hecho esto, había caído tan bajo o incluso más que Kodachi, pero no podía perder más tiempo no sabía cuanto tiempo iba a durar el efecto, así que salí corriendo al instante a aquella casa.

Sentí el aire salirse de mis pulmones, mis piernas nunca antes habían dado zancadas tan grandes, tal vez si había usado la misma velocidad alguna vez pero en este momento no huía de ningún enemigo. Llegué en menos de lo que había imaginado, ahora estaba de frente a la casa jalando aire para recuperar el aliento.

Sentía un escalofrío recorrer mi espalda, los nervios comenzaban a aparecer, no había nada extraño fuera de la casa, todos mis sentidos estaban alerta por si se trataba de alguna especie de trampa pero nada.

Las ventanas se veían bastante sucias y el aspecto de la casa era muy descuidado, el césped había crecido bastante y se notaba el polvo incluso desde esta distancia, algunas losetas estaban rotas y las partes de madera de la casa estaban en terrible estado.

Caminé hasta la entrada y la puerta rechinó cuando la abrí, esto parecía una escena de alguna película de terror, intenté prender alguna luz pero no servía ninguna ¿Por qué Shampoo venía a un lugar así? Comencé a caminar cuidadosamente alerta a todo lo que pudiese pasar cuando al pisar sonó un ruido extraño.

Eran bolsas las que estaban esparcidas por todo el suelo, bolsas de tiendas, las envolturas de algunos empaques estaban a la vista algunas recientes y otras ya cubiertas por el polvo. No entendía todo esto.

¿Shampoo venía aquí a comer? ¿Por qué haría eso? O tal vez no venía a comer ¿Y si venía a alimentar a alguien? No voy a negar que yo el gran Ranma Saotome en ese instante sentí un poco de temor por descubrir lo que estaba pasando.

Escuché unos ruidos provenir de una habitación así que me dirigí a ella y abrí la puerta esperando que algo extraño se lanzara contra mi…pero no fue así.

Estaba asombrado, confundido y un poco temeroso al ver todo lo que Shampoo había estado haciendo durante este tiempo.

Ahí estaba la razón de porque tantos envoltorios de comida, en el suelo yacían cuatro platos donde se pone la comida para mascota, dos para el agua y dos para comer, habían dos bultos amordazados.

Un cerdo que se movía como un pez fuera de agua viéndome fijamente haciendo sonidos extraños debido a la cinta que tenía en el hocico y amarrado firmemente por algunas cuerdas para impedir su movimiento. Un pato que intentaba aletear zafándose desesperadamente del amarre, sus lentes estaban rotos y se veía muy sucio.

Esto respondía muchas preguntas sobre dónde se habían metido esos dos. Y habían más preguntas que Shampoo tendría que responder.