Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Estoy de vuelta con una nueva actualización de ésta historia, espero que siga siendo de su agrado, muchas gracias por sus reviews, sus follows y favoritos, significan mucho.
yvania, Sin duda estoy de acuerdo contigo respecto a como ponen al personaje femenino, y aunque en mis historias muchos opinan que es igual, intento de hacer del personaje femenino algo fuerte y estable, gracias por tu review.
Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.
Se arregló el saco un tanto distraído, no había quitado la vista de la pareja rubia-pelirroja del fondo, y es que, aunque le costará admitirlo, Ginevra se veía totalmente enamorada de Theodore, suspiró acongojado, pensando en que de no haber sido tan idiota en su pasado, sería él, con quien ella estaría próxima a casarse, sino es que la señora Malfoy desde hacía años atrás.
—Gracias por venir –sonrío Barty –espero que Ginevra esté haciendo un muy buen trabajo.
—Oh vamos, Barty –pidió Theo un poco incómodo.
—Yo sólo quiero saber si Ginevra está a la altura de la señorita Greengrass, eso es todo, no te enfades conmigo.
—Creo que ella está haciendo un magnífico trabajo, en el lugar de Astoria –contestó Draco observando a la susodicha –aunque no se la pongo fácil, la verdad –sonrío –además, estoy agradecido, no se me olvida que nos hace un enorme favor en cubrir a mi asistente.
—En eso tiene razón –admitió Barty –gracias por apoyarnos, Ginny.
—Es mi trabajo, señor Crouch, además no tenía mucho que hacer con Harry de vacaciones.
—Cuidar de Ash tiene que ser bastante trabajo.
—Mi hijo no es un problema, y en lo que no puedo atenderlo en su momento, Theo me apoya, por fortuna, me toco un hijo encantador, inteligente y bastante sociable.
—Sí que has tenido suerte, lo más seguro es que vendieras tu alma –se burló Barty.
—No, pero muchos lo piensan.
Draco observó atento a Theo, mientras besaba a la pelirroja, antes de que cada uno tomará diferentes asientos y un poco alejados uno del otro, y por mucho que ella estuviese sentada junto a él, jamás la había sentido tan alejada, ni siquiera en el transcurso de los pasados diez años.
—Oye, antes de que te marches con él –la sujetó del brazo, pero su rostro quedó tan tranquilo como siempre –quiero decirte que... No volveré a comportarme como un idiota contigo, entendí que lo amas a él ahora, que te casarás, y que no importa que diga podré evitarlo.
—Vaya, me alegra saber que por fin maduraste y creciste, te enviaré un diploma, como felicitación.
—Estoy siendo honesto ¿lo sabes?
—No tienes por qué decírmelo, todo esto para mí, estaba zanjado, lo importante, es que tú ya lo comprendiste, así que espero que no vuelvas a las actitudes infantiles, y que me dejes hacer mi trabajo bien.
—No tienes de qué preocuparte por mí.
—&—
Ginny acarició el pecho desnudo de Theo, mientras él bajaba el rostro para besarla suavemente, habían aprovechado que la junta había terminado pronto y que Asher estaba en la casa de los padres de Ginny, para poder tener un poco de intimidad.
—Te amo –murmuró con una sonrisa.
—Te amo, Ginny –aceptó –creo que fui el primero en amar en esta relación.
—Oh vamos, no comenzaras con eso ¿o sí?
—Cada vez que estoy cerca de él, tengo que controlar mis ganas de querer golpearle la cara contra el objeto más cercano, no sé porque no me lo dijiste antes.
— ¿Qué? ¿Qué me acosté con el peor de los músicos en el mundo, que pone en vergüenza a toda Inglaterra? –sonrío.
—No es tan malo, admito que me gustan dos o tres canciones de él –se encogió de hombros.
—Theodore Nott ¿es acaso que quieres que Cancele nuestra boda? ¿Cómo puede gustarte? –frunció el ceño incrédula.
—Él te gustaba –rebatió.
—Sí, bueno, pero yo era joven, tonta e inexperta, tenía un gran sueño, y aunque no lo creas, jamás fue estar con él hasta el final de mis días, siempre lo supe, algo en mi interior me lo decía a gritos mientras él me besaba –observó a su prometido –nunca lo dijo –entrelazo sus dedos con los de Theo –yo me enamoré hasta el tuétano de él, pero él nunca me quiso –se subió sobre él –creo que ni siquiera lo ame tanto –besó a su prometido –nunca logré que su música me gustara.
—Pues, me alegro que fuese tan idiota, para dejarte ir, así pude llegar a ti, y enamorarte, te lo juro, Ginny...
—Lo sé, pero es mejor que nos vistamos antes de que llegue Ash.
—Cierto, no quiero que tenga esa imagen de ti, no tan joven, al menos.
—Gracias por ser tan considerado.
—Yo siempre, querida futura señora Nott.
Ginny sonrió encantada cuando su hijo regresó acompañado por su padre, que observó al rubio que estaba sentado en el sofá, abrazó a su hija y le dedicó un beso suave y cariñoso en la frente.
—Gracias por traerlo papá –sonrió la pelirroja.
—No te preocupes –restó importancia –cada que Asher llega a la casa, me demuestra que estoy demasiado viejo –negó abatido –pero demasiado vivo a la vez, así que me encanta tenerlo en casa.
—A él le gusta estar en casa de sus abuelos –aceptó.
—Percy me contó que…
—Papá –pidió y observó hacia Ash, que había ido inmediatamente hasta Theo para mostrarle algo que su abuelo le había regalado, el rubio quitó la vista del niño por un momento para verla, lo adoraba, porque no necesitaba decirle las cosas, él solo las comprendía.
—Ginny, cariño, llevaré a Ash a dar una vuelta ¿te molesta?
—No, pero no sé si él quiera…
—Nos veremos después mamá –le sonrió y caminó hasta la puerta –no peleen mucho ¿quieren? –pidió el niño y salió seguido de Theo, que apretó la mano del patriarca de los Weasley y besó la mejilla de su prometida.
—Puedes llamar cuando podamos volver, hasta luego, señor Weasley.
Ginny no dijo nada ante el escrutinio de su padre, que guardó silencio por un largo minuto, él jamás era así de serio, no con ella al menos, sabía todo lo enojado que estaba con ella desde hacía diez años, y era algo que al parecer, jamás arreglarían, porque cada que ella intentaba hablar del tema, él en el mejor de los casos, evadía el tema y le dejaba de hablar por dos meses, para que supiera que no quería hablar de eso, en el peor de los casos, se ponía a destrozar todo lo de su garaje, para pasarse el tiempo que le tomara repararlo, sin hablarle.
—Me agrada pasar tiempo con Asher –habló Arthur Weasley rodeando a su hija y caminando hasta la silla de la mesa para sentarse –pero creí que tomarías un poco en serio todo esto, Ginevra –la reprendió –tal parece que no aprendes de tus propios errores.
—No sé a qué te refieres.
—Es la primera vez y la última que cuidaré de Asher si la única razón por la cual lo dejas en casa es para revolcarte con ese tipo –la señaló frustrado.
—Papá…
—Tus hermanos son libres de ayudarte en lo que ellos quieran, pero deberías pensar un poco en tu hijo y menos en tus malditas hormonas revueltas.
Ginny observó a otro lado, Ash le pidió que no pelearan mucho, y si su padre no podía cumplir algo tan simple lo haría ella, no quería pasar otros dos meses sin hablarle a su padre, menos cuando su boda estaba bastante cerca.
—Honestamente, no sé qué es lo que te molesta –admitió llevándose una mano a la nuca, observó la intensidad en los ojos azules de su padre.
—No sabes de que hablo –se burló el hombre negando –Percival me ha dicho con quién estás trabajando –ella negó burlona –tu madre y yo te apoyamos bastante cuando fuiste lo suficientemente idiota para embarazarte de ese tipo –gruñó –poco después, te apresuras a meterte en una relación con otro…
—Por si no has podido notarlo, papá, sigo con Theo –soltó enfadada.
—Sí ¿por cuánto tiempo? ¿Cuánto tiempo le tomará a Draco Malfoy calentarte el oído ésta vez, Ginevra? –Negó –lo próximo que te ocurrirá es terminar embarazada de éste tipo, cuando decidas volver con Malfoy –se burló –y tendrás hijos de diferentes padres.
—Papá…
—Sé que ya eres una mujer, Ginevra, desde luego que lo sé, desde el momento en que nos dijiste a tu madre y a mí que estabas embarazada, entendimos que eres lo suficientemente grandecita como para tomar decisiones propias, estúpidas y equivocadas decisiones, pero fuiste tú quien las tomó sola.
—Así que de la nada, Theo se volvió ese tipo –negó –mi trabajo para Draco Malfoy es sólo eso, un trabajo.
—Creo que ya tuvimos una discusión como ésta años atrás –se levantó enfadado el hombre –espero que ésta vez, tu trabajo no te deje con un nuevo hijo sin padre.
—Ya crecí –le reprochó enfadada.
—Bueno, honestamente, Ginevra, lo dudo, ese tipo te comió las neuronas, hace once años, me convenciste de que sólo trabajabas para él, que sabías ser una mujer libre e independiente, que sabías cuidarte y que él jamás se atrevería a tocarte de esa forma, porque tú no lo permitirías, sólo era un trabajo –se burló –y te creí, confié en ti como un idiota, tenía grandes esperanzas en ti, pero me decepcionaste de todas las maneras posibles, y aun así, hice todo mi orgullo aun lado y fui a ti cuando me necesitabas, pero no ocurrirá de nuevo, sólo recuerda que ahora tienes un hijo, a quien más que a nadie, le afectarán tus decisiones estúpidas.
—Amo a Theo –musitó Ginny dolida.
—De la misma manera en la que amaste a Michael Corner, y terminaste dejando a Malfoy meterse entre tus piernas, de la misma manera en la que amaste a Malfoy y te revolcaste con Diggory, cuando eso no funcionó, que claro, como iba a funcionar una relación de dos días, te consolaste con Nott –sonrió –no sé qué ocurre contigo, y que significa la palabra amor para ti, pero hoy amas, mañana no, pasado vuelves a amar con toda intensidad a otro –se burló –si antes no pensaste en tu familia antes de cometer una estupidez, si no pensaste en ti, espero que ahora lo hagas en Asher.
—No tengo porqué convencerte de mis sentimientos por Theo, papá, sé lo que siento por él, y…
—Sabes que voy a estar ahí, curando tus heridas al final, porque jamás dejarás de ser mi hija y de importarme, pero no esperes que te apoye en lo que los dos sabemos que terminará mal.
—Gracias por la confianza –se limpió las lágrimas que comenzaron a salir.
—La confianza una vez que la pierdes, cariño, no puedes volver a recuperarla, ojalá que eso jamás pase entre tú y Asher; ojalá que él jamás se decepcione de la madre y padre que les tocó.
—&—
Draco se detuvo un poco consternado, Ginevra observaba hacía la nada, porque estaba seguro que no veía ni el tráfico y mucho menos los edificios, desde que había llegado por él en la mañana estaba rara, así que supuso que algo andaba mal con Theodore, o posiblemente no encontró los centros de mesa que quería para su boda, sonrió divertido, ella jamás había sido tan superficial.
—Así que… ¿algo anda mal? –La observó –Ginevra.
—Perdón ¿qué?
—La última vez que te vi de esa forma, fue cuando te embarazaste –sonrió.
—Lo siento, estaba pensando en algunos asuntos personales.
—Tenemos once años de conocernos, Ginny –sonrió –te conozco, a menos que sea realmente algo grave te pones así, y de ser así, no estarías sentada a mi lado, en éste auto, estarías haciéndote cargo, porque eso es lo que haces, hacerte cargo de las cosas, eres la mujer más valiente que conozco.
—Puedes guardarte todos tus elogios –giró enfadada el rostro hasta él –desde hace años, dejó de interesarme lo que pienses de mí.
—Bueno, es que ciertamente jamás te interesó que pensaba de ti ¿recuerdas? –Sonrió –jamás fuiste una chica fácil de tratar.
—Oh, lo dices porque no se me mojaban las bragas cada que sonreías con esa sonrisa que según tú es digna de un premio, o que mis piernas no temblaban cada que me decías al oído lo mucho que te excitaba –se burló volteando a ver la calle.
No insistió, lo que menos quería era realmente joder las cosas, no ahora que se había decidido a hacer las cosas bien, si no podía recuperar el amor que se tenían, al menos esperaba poder volverse un gran amigo para ella, remediar todo lo malo que le ocasionó.
La entrevista en el programa de televisión fue bastante bien, no tuvo ninguna clase de percance, incluso cuando le dieron fruta en lugar de algo mejor, ya se lo había dicho Astoria, tenía que comportarse como un hombre adulto, no como un niño.
—Es hora de irnos –interrumpió la firma de autógrafos.
—Ginny, Ginny ¿cuándo regresa Harry? –chilló una de las fans.
—Aun no lo sé –le sonrió –pero espero que pronto –admitió con una sonrisa.
—Hacen una pareja encantadora ¿por qué no sales con él?
Draco giró el rostro hasta la castaña de ojos verdes que le sonreía, así que esas fans estaban locas realmente, primero él con Potter y ahora Ginny con él ¿por qué no podían decirle lo mismo de ellos?
—Porque yo tengo un prometido, que no es por nada, pero es el hombre más guapo del mundo.
—El hombre más guapo del mundo es Draco –soltó una de las fans.
—Va de gustos –sonrió la pelirroja –pero le pediré a Harry que salga del hermetismo y suba algo –les guiñó un ojo.
Draco no le quitó la vista de encima mientras ella hablaba con alguien de producción, le sorprendía la clase de relación que tenía con las fans, vaya que las conocía, cosa que ni siquiera él hacía, y no sólo las de él, las de Potter también ¿por qué Ginevra era tan perfecta?
La observó detalladamente, su pantalón café de vestir, su saco del mismo color y su blusa blanca fajada, joder que seguía siendo la mujer más atractiva ante sus ojos.
—Saluda a Theo de mi parte –sonrió el camarógrafo.
—Lo haré –sonrió.
—Por cierto, te extrañamos en el partido pasado ¿irás al del fin de semana? –le sonrió.
—Por todos los cielos, Bruce –frunció el ceño –es que piensas quitarme a mi prometido –negó con una amplia sonrisa –desde luego que lo haré.
—Como no fuiste en el pasado.
—Ash estaba enfermo –se encogió de hombros.
—Eso quiere decir que irán, tú y el pequeño.
—Claro que sí, sabes que jamás me pierdo la oportunidad de ver a Theo en shorts –le guiñó un ojo.
—En cuanto Ash cumpla los once podrá entrar al equipo infantil ¿o no quiere?
—Por el amor de Messi, Bruce, Ash quiere falsificar su edad para poder entrar desde que tiene cuatro –los dos rieron.
—Tenemos que irnos –informó Draco.
—&—
Ash corrió completamente divertido dentro del lugar, desde que Theodore Nott había llevado a Ginevra Weasley a ese lugar en su primera cita, cuando Asher Weasley era un pequeño humano de dos meses y medio, se había vuelto en el restaurante familiar, para ellos; y es que no sólo era el favorito de Theo, sino que también de Asher.
El pequeño rubio se detuvo ante la armadura y simuló golpear el escudo, normalmente alguien ya hubiese hecho algo, pero casi diez años yendo a ese lugar por lo menos tres días a la semana como mandamiento estipulado en la Biblia Nott/Weasley, hacían que el pequeño tuviese ciertos beneficios.
—No elijas junto al ventanal o la rockola –pidió Ginny haciendo que Asher pusiera mala cara.
—Eres una aburrida, mamá –se quejó, y optó por subir corriendo la escalera.
Asher una vez en el segundo piso caminó hasta el fondo, junto al salvavidas y los barcos a escalas, los adultos lo siguieron con una sonrisa, Theo se sentó junto a él, dejando a Ginny frente a ellos.
—Hola chicos –saludó Sarah –díganme ¿se aventurarán a pedir algo diferente ésta vez? –sonrió.
—No –contestó Asher –no sería yo mismo si pido algo diferente –se quejó.
—Cierto, así que lo mismo para el gran Ash.
—Éstas chicas aprenden rápido –sonrió el niño haciendo que todos rieran divertidos.
—Será lo mismo, Sarah, gracias –sonrió Theo.
—Eso incluye la Ginger –lo observó y después palmeó el hombro de Ginny.
—No, ésta vez conduzco yo –se encogió de hombros.
El rato en el restaurante fue divertido, siempre ponía a Ash de buenas ese ambiente, y eso automáticamente ponía a Ginny de buenas.
—Tengo algo que decirles –informó Asher tomándole a su Cherrytree cola y observando a su madre que se puso en modo amenaza –no seas exagerada –observó a Theo –en serio, Theo ¿cómo es que te pueden gustar las mujeres cuando son exageradas? –negó.
—Bueno –se rascó la barbilla –es tu mamá antes que nada cuando estás con ella –se encogió de hombros –e inicias como si se tratara de un ataque termonuclear.
—Ya veo –negó el niño –mi maestra inscribió uno de mis dibujos a un concurso –volvió a beber de su Cherrytree –dice que posiblemente pueda llegar a participar a nivel nacional –observó a su madre –dime algo, exagerada –entrecerró los ojos.
—Felicidades, Asher –sonrió y el niño rió.
—No es el mejor de mis dibujos, he de ser honesto, así que no esperen mucho, posiblemente pueda ganar el segundo lugar y no ir a la nacional.
—Para mí será un orgullo –admitió Ginny haciendo que su hijo sonriera.
Theo rodeó la cintura de Ginny cuando llegaron al apartamento de ésta, la besó suavemente y acarició su mejilla, ya estaba al tanto de su discusión con Arthur, por eso estaba toda huraña por todo, pero admitía que cuando se trataba de mostrarse fuerte frente a su hijo, ella era la mejor.
—Todo estará bien –la tranquilizó –así que tengo que decir que fue buena elección no aceptar vivir juntos –negó.
—Yo no lo propuse –sonrió, hundiendo el rostro en el pecho de su prometido.
—Fue Asher en realidad –Ginevra se alejó para observarlo incrédula –él me dijo que si te quería lo suficiente, debería hacerlo formal –sonrió –le dije que si con formal se refería a proponerte matrimonio y él negó, dijo que hablaba sobre que viniera a vivir con ustedes –Ginny sonrió –tu hijo me acepta como tu esposo ¿por qué afectarte lo que tu padre piense?
—Me conociste en una etapa no muy buena ¿cierto? –sonrió.
—Amo cada parte de ti, tu mal pasado, hasta éste presente tan brillante y prometedor ¿por qué lo dudas? –la observó.
—Ash se parece tanto a ti –sonrió.
—Es una fortuna que heredara todo de mí, desde el tono de pelo hasta los ojos.
—No había querido decírtelo, pero Ash es tu hijo –se burló.
—Que bien –aceptó –sabes que a pesar de que no lo presumo ante el mundo como mi hijo, lo quiero.
—Lo sé –aceptó ella.
—Se lo dije a él y te lo diré a ti, quiero a Asher como un hijo, pero por respeto a su persona y a su verdadero padre, no lo presumo como tal –admitió un poco incómodo –más por el hecho de que el apellido no coincidiría y quiero evitar el menor detalle para que se sienta inseguro.
—No tienes que explicarlo –lo besó –Theo, es por eso que me enamoré de ti.
—Tienes que elegir la casa, procura que Ash esté de acuerdo en esto ¿sí?
—Te interesa más su opinión que la mía –elevó una ceja.
—Bueno, mientras estemos juntos, a mí no me interesa vivir incluso debajo del puente –sonrió –él es un niño, aún sigue creciendo, no quiero que se sienta oprimido, quiero que sepa que a pesar de que nos casemos las cosas no cambiaran, que él tendrá voz y voto en todo… bueno, tal vez no en todo –besó el cuello de Ginny.
Ginny terminó sentada en el sofá, observando como Theo y Asher jugaban a las luchas, si dejó de ver la escena más hermosa que tenía era porque su celular sonó.
—Señor Potter –se burló la pelirroja.
—Oh, basta de eso –se burló –sólo quería saber si todo contigo estaba bien.
—Lo está, pero me he topado con una fanática nuestra –se burló y le guiñó un ojo a Theo cuando la observó con el ceño fruncido –así que por favor, mata sus ilusiones poniendo algo con tu nueva conquista.
—Posiblemente suba algo, pero no con mi nueva conquista ¿todo bien con Asher y Theo también?
—Todo bien, Harry, mi prometido cuida bien de mí, no hay nada que temer cuando él está cerca –Theo negó divertido y fue atacado por Ash.
—&—
Draco frunció el ceño completamente ofendido, él le había dicho a una pseudo escritora que le interesaba Ginevra ¿no era cierto? Bueno, entonces ¿por qué había más cosas de Potter y Ginny que de él con ella? Eso era algún plan de Ginny, evitar que cualquier cosa entre ellos por ficticia que fuese volviera a ocurrir.
Se dedicó a observar a Ginny en las fotos donde salía con Potter, se rascó la cabeza, seguir a Potter sería fomentar mucho la imaginación y no necesitaba más cosas homoeróticas como las que ya había tenido la desgracia de toparse.
Suspiró, no podía recurrir de nuevo a Astoria porque ella tomaría el próximo vuelo sólo para patearle los cacahuates, como le solía decir.
—Hola –saludó Draco cuando Blaise apareció por su puerta.
—Hola Draco –saludó –sólo venía a invitarte al próximo partido, posiblemente quieras jugar –se encogió de hombros.
—No, el Rugby no es lo mío –negó.
—Futbol soccer, amigo –se burló el hombre negando.
—Claro –negó –soy un imbécil, sí… no, mejor no, no soy muy atlético.
—Ginevra iría, así que por eso pensé en invitarte.
—Claro ¿y qué con que ella esté? –frunció el ceño.
—Vamos Draco, soy tu amigo desde hace años, sé lo que ocurrió entre ustedes, su romance secreto y que después ordenaste tus prioridades y terminaron.
—Claro entonces ¿por qué estaría interesado en verla de nuevo?
—Trabaja para ti de nuevo, y posiblemente eso sea algo más que porque necesitas una asistente ¿no?
—Ella es feliz con Theo –soltó.
—No lo sé –se encogió de hombros –sólo sé que desde que llegaste a Londres y te topaste con ellos, se han comportado más como pareja que en los pasados años.
—No soy muy atlético –contestó.
—Sólo necesitas ponerte el uniforme y te dejaremos en la banca la mayoría del tiempo.
—Dime algo ¿estaré en el equipo de Nott?
—Por supuesto que no –se burló –estarás en el nuestro.
—Bien, eso me agrada.
—De acuerdo, te veré allá, te haré llegar el uniforme con tu secretaria.
—Ginny no es una secretaria –gruñó.
—Sólo bromeó.
Se dejó caer sobre el sofá y se colocó la laptop en las piernas, buscando algo por poco que fuera, pero en ninguna de las fotos salía un niño con las características que le había dicho Theodore, sí que era bastante cuidadosa respecto a eso, lo único que lo tranquilizó es que al igual que imágenes de él con ella no había, tampoco de ella con Nott, estaban a la par, al parecer, se detuvo en una imagen, donde los hermanos gemelos de Ginevra salían con Nott, el rubio traía un trofeo y había más gente, pero sin duda se codeaba con los Weasley.
Su humor no fue para nada bueno lo que restó de la semana, y es que sólo verla le recordaba que su prometido, había logrado algo que él jamás; ser aceptado por el resto de la familia de Ginevra, recordaba la forma en la que lo habían visto y su hermano tan solo un año más grande que ella, había expresado que a nadie le caía bien.
Observó el celular recién bloqueado por la pelirroja cuando lo dejó en el asiento del auto junto a ellos, el protector de pantalla era del idiota de Nott, se cubría el rostro con la mano, pero se alcanzaba a ver su ojo derecho, la sonrisa y su barba de unos pocos días, en la mano tenía varias cosas escritas, pero no supo qué decía, ya que la pantalla se oscureció.
—Veo que ya estás mejor –rompió el silencio, y sus ojos volvieron al teléfono cuando encendió de nuevo.
La vida jamás ha sido justa para nosotros, lo sabes, por eso somos el uno para el otro. —Harry.
—Vaya, veo que le eres muy fiel a tu prometido.
—Disculpa ¿qué? –frunció el ceño y Draco le señaló el teléfono.
Ginny sonrió al ver el mensaje y escribió rápidamente. —Mi vida privada no te interesa, y si le soy infiel o no a Theo, es algo que sólo nos incluye a nosotros dos.
—Y al tercero interesado –sugirió él.
—Mientras no seas tú, no importa –sonrió.
—Así que ya sabe lo que pasó entre nosotros, y aun así no le importa que trabajes para mí.
—Bueno, no, Theo me gustó desde el primer momento en el que lo vi ¿sabes? Algo que no ocurrió contigo, es seguro de sí mismo, divertido, inteligente, le gusta la buena música –hizo un mohín –para plus, es guapo, sexy.
—Está gordo –bufó Draco.
—Oh no, no lo está, pero es claro que pienses así porque siempre lo ves con traje, o ropa casual, yo que lo veo desnudo –le guiñó un ojo, para después morderse el labio –Theo es la fantasía de cualquier mujer –sonrió dulce –y no soy la excepción.
Bajaron del auto y Draco la siguió, entraron a la disquera y se detuvo en el piso de Theo, que salió con una sonrisa amplia, estrechó la mano de Draco y besó fugazmente a la pelirroja, ahora comprendía porque Blaise decía que no demostraban mucho ser pareja.
—Señorita Weasley, su cita conmigo era a las doce –observó su reloj –siempre tarde.
—Lo siento, señor Nott –sonrió –en mi reloj son las doce en punto –mostró su celular.
—Vaya bicho raro –sonrieron.
—Si me lo pregunta, es bastante atractivo, posiblemente pueda encontrar una donde luzca mejor –Draco puso los ojos en blanco.
—Si ya es hora de la junta, supongo podemos dejar estas idioteces y hablar de lo que importa.
—Claro, sonrió Theo, tu cita con el señor Crouch es ahora, nosotros no estaremos.
