Capítulo XI
Un mes
By:
Tsukire
Aún seguía boquiabierto con lo que estaba viendo, Ryoga y Mousse atados en el suelo convertidos en dos frágiles animales que estaban a merced de cualquiera. Estaba muy confundido ¿Cómo habían llegado hasta aquí? ¿En qué momento Shampoo hizo esto? ¿Por qué no me di cuenta antes? Ni siquiera sospeché, no es que hubiese creído que estaba mejor sin ellos pero eran muy molestos si se lo proponían.
El cerdo comenzó a agitarse un poco y escuché que de la boca amordazada comenzaban a salir pequeños gruñidos mirándome como si yo tuviera la culpa de que ellos estuviesen ahí.
Sin perder más tiempo corrí a ayudarles. Primero desaté a Ryoga conforme iba quitando las sogas sentía como la tensión que tenía disminuía, habían marcas en su cuerpo debido a la presión de estas. Miles de cui cui comenzaron a sonar desde él.
-¡No molestes P-chan! Los estoy ayudando.
El pequeño cerdo me empezó a ayudar mordisqueando las sogas que estaban alrededor del pato.
-¿Qué demonios pasó? Desaparecieron así de repente, pensé que habían huido de regreso a Nerima-dije y como un tonto esperé respuesta mientras el cerdito me miraba. –Ni siquiera sé porque hablo con ustedes…debemos darnos prisa-
Por fin desamarré al pato quien rápidamente empezó a emitir fuertes sonidos, inmediatamente puse mis manos sobre su pico y puse mi dedo índice en mis labios.
-Escuchen, Shampoo no tiene ni idea de que yo estoy aquí, le di unos somníferos pero eso es algo que a ustedes no les importa, debemos salir de aquí y convertirlos en su forma original, así que Mousse y P-chan, procuren tranquilizarse en lo que salimos de aquí.
Ambos asintieron no muy contentos, caminaron detrás de mí con pasos torpes, yo iba vigilando que Shampoo no apareciera de la nada, estaba seguro de que si me veía así quisiera pelear conmigo hasta la muerte, tal vez no exagerado pero si sería algo que no me gustaría enfrentar.
Corrimos durante unos minutos hasta que llegamos a una de las calles por las que casi no concurría Shampoo, me acerqué a una tienda y pedí un poco de agua caliente.
Nos metimos a un callejón y ahí fue cuando ambos recuperaron sus formas humanas.
-Listo, no me lo agradezcan-dije sonriente.
Cuando abrí los ojos pude ver que ambos se dirigían hacía mi con gran velocidad dispuestos a darme puñetazos y patadas, afortunadamente todo este tiempo que ellos estuvieron amarrados yo estuve entrenando arduamente por lo que, por su condición y mi entrenamiento pude evadir todos y cada uno de sus golpes.
-¿Qué les pasa? Todavía de que los ayudo-dije saltando a uno de los tejados.
-¿Ayudarnos? ¿Sabes cuánto tiempo estuvimos ahí Ranma? ¿Por qué deberíamos agradecerte cuándo tardaste demasiado?-gritó Ryoga mientras lanzaba patadas al aire.
-Y todo este tiempo has estado completamente solo con mi Shampoo, ¡Te voy a matar Saotome!-dijo Mousse lanzando una de sus cadenas.
-¡Escúchenme par de idiotas!-dije golpeándolos y haciendo que desistieran-Yo no sabía nada de esto, Shampoo lo había estado ocultando muy bien, saben perfecto que si lo hubiese sabido habría venido a ayudarles, ahora, no pueden regresar a esa casa. Estoy seguro de que los tres nos meteríamos en graves problemas si ella descubre esto.
-Por cierto ¿Cómo es que Shampoo no está aquí?-preguntó Ryoga.
-Ese rato mencionaste que usaste somníferos ¿No es así?-dijo Mousse algo irritado.
-si, es una larga historia, por ahora deben mantenerse ocultos y lejos. Shampoo seguramente sospechará de mi pero yo me encargaré de que no sea así, ustedes vayan lejos, nos veremos después y por cierto aprovechen este tiempo para entrenar porque son más veloces en sus formas malditas que como humanos ¡Adiós!-dije para irme saltando de tejado en tejado mientras escuchaba como se quejaban.
A pesar de que ellos siempre encontraban un motivo para pelear conmigo, estaba tranquilo y contento de que ahora estuvieran bien, estaban libres pero tampoco era justo que estuviesen escondiéndose de Shampoo como si fuesen unos criminales, sólo denme algo de tiempo. Prometo que haré que regresemos pronto a Nerima.
Es misma noche regresé con un plan en mente por si Shampoo había despertado, compré algunas cosas para llevarlo acabo, ella era muy astuta y si lograba deducir todo en cuestión de segundos estaría muerto, no volvería a comer ni a beber nada de lo que ella hiciera. Por dentro tenía miedo, sabía de lo que era capaz y yo era muy distraído como para estar alerta por todo, tampoco quería parecer como alguien paranoico.
Cuando volví, hice todo el ruido posible por si Shampoo estaba despierta viniera rápidamente pero no recibí respuesta, subí hasta donde la había dejado y seguía en la misma posición en que la había dejado, por un momento tuve miedo.
¿Y si había puesto más de la cantidad necesaria del somnífero? ¿Si…si la había matado? ¡No era momento para pensar en eso! Debía actuar rápido, tratar de despertarla.
-Shampoo…-dije moviéndola suavemente…-Shampoo-volví a llamarla.
Ella empezó a fruncir el ceño lentamente y abrió los ojos poco a poco, se notaba confundida, se levantó poco a poco, la ayudé a sentarse.
-Ranma ¿Qué hacer Shampoo aquí?
-Eso justamente iba a preguntarte yo…¿Qué pasó?
Había quedado como anillo al dedo que no supiera lo que pasó en realidad, así podía haberle hecho creer que había sido un desmayo.
-Shampoo sólo quedarse dormida, no recordar nada más.
-Tal vez deberías ir al médico, no es normal quedarse dormida así, de la nada. Yo acabo de llegar y te encontré así.
-¿A dónde ir Ranma?-preguntó mirándome sospechosamente.
Si no hubiese tenido un plan, mi nerviosismo me hubiese delatado.
-¡Es una sorpresa!- dije sacando una venda y sonriendo.
-¿Sorpresa?-Shampoo parpadeó confundida.
Me coloqué detrás de ella y cuidadosamente cubrí con la venda sus ojos, la apreté procurando no lastimarla, rápidamente se le formó una sonrisa a Shampoo y quiso pararse al instante, la ayudé para que no se cayera, le fui dando indicaciones para dirigirla hasta la mesa donde había comido durante estos últimos meses.
-¡Shampoo estar emocionada!
Bajamos y entonces fue cuando le quité la venda, ella quedó anonadada, sus grandes ojos brillaron como dos grandes estrellas e inmediatamente se abalanzó sobre mí restregándose en mi cuerpo de manera provocativa.
-¡Shampoo! ¡De…detente!-dije con voz ronca.
-Shampoo no poder creer que Ranma hacer todo esto!
-En realidad no es mucho, es sólo una parte.
-¿Una parte?
-Así es.
Miré el lugar, después de que llegué me tomó unos minutos acomodar todo, el comedor estaba totalmente oscuro, habían unas cuantas velas encendidas en la mesa, un poco de vino y unos cuantos pétalos de rosa cubriendo la mesa.
-Espero que no te importe que haya comprado la comida.
-No importar, Shampoo estar feliz.
-¿De verdad?
Lo miré todo y era demasiado cursi, no es algo que yo haría por ella, ni por nadie más que no fuese Akane, pero si cedía un poco con ella podía confundirla y hacerle creer que yo estaba muy ocupado planeando todo esto. Me sentía mal por mentirle así y hacerle creer cosas que no son, pero en este momento no tenía otra opción.
-Si, Shampoo entender porque Ranma dormirla.
El pedazo de carne que llevaba directamente hasta mi boca impactó contra el plato, despacio mis ojos hicieron contacto con los de ella y quedé helado. Ella se mostraba indiferente, como si me hubiese mostrado los buenos días, estaba sonriente y sirviéndose la comida.
-¿Qué?-pregunté.
-Shampoo pensar que Ranma tener un motivo para hacerlo, pero no imaginar que era por esto. Shampoo está feliz.
Algo dentro de mí se estrujo ¡Lo sabía! ¡Sabía que yo había hecho esto! Pero supongo que debía estar tranquilo, si había resultado convincente ella habría creído inmediatamente esto.
-Si…sabía que no podía convencerte con nada ¿Me perdonas?
-Claro-sonrió feliz.
Esa noche ella actuó bastante normal, admito que vigile todos sus movimientos y estuve muy atento a lo que pudiera hacer, pero no hubo nada fuera de lo normal, o yo era demasiado bueno fingiendo o ella de verdad no era tan astuta como creía. En fin…
Otro mes pasó así, no hubo momento en que no estuve al pendiente de sus movimientos y entonces llegó la noche en que supe que de verdad no desconfió de mis palabras.
Se cercioró de que yo estaba dormido, cosa que obviamente era mentira, cuando se fue, me asomé a la ventana y ella estaba brincando la barda, escabulléndose nuevamente de noche hasta esa casa. Sonreí un poco, esta noche no me iba a preocupar el motivo de sus escapadas nocturnas, desde esta noche tenía que ser más cuidadoso con lo que decía y que esos dos no fueran tan idiotas como para aparecerse por ahí.
¿cómo era posible que a pesar de todos sus entrenamientos Ryoga y Mousse fuesen capturados tan fácilmente por ella?
Esa noche dormí tranquilamente, hasta que escuché que Shampoo regreso después de mucho rato de andar fuera, azotó la puerta violentamente y subió pesadamente las escaleras.
¡Lo descubrió todo! Pero nunca escuché un reclamo suyo, jamás vino a hacerme preguntas extrañas, simplemente se metió a su habitación y no volvió a hacer ningún ruido.
A la mañana siguiente, Shampoo estaba de pésimo humor, estaba obviamente enojada.
-¿Estás bien?-pregunté en medio del desayuno.
-Shampoo no estar mal, sólo tener dolor de cabeza.
-¿Quieres que busque algún medicamento?
-No, gracias, ya pasará.
No quise decir nada más, aunque desde ese momento la noté más nerviosa, más pensativa.
-Shampoo, no quiero presionarte con esto pero el siguiente mes me regreso a Nerima ¿Ya sabes que día iremos a Jusenkyo?
Shampoo pareció volver de sus pensamientos.
-¿Tan pronto?
-Ya casi pasan los seis meses, tu y yo hicimos un trato, yo he cumplido así que espero tu también cumplas.
-Shampoo siempre cumplir ¿Ranma querer regresar ya a Nerima?
-Claro que quiero, extraño a mi papá, la escuela, mis amigos.
-¿Akane?-preguntó Shampoo arqueando una ceja.
casi escupo lo que estaba tomando.
-¿Qué? ¡Claro que no!-dije molesto para seguir comiendo.
Claro que, era una mentira, ella era el principal motivo por el cual, si fuera posible me regresaría en este instante. La extrañaba mucho, extrañaba nuestras peleas, la forma en la que sonríe, su voz, la rutina que tenía con ella. Estos meses que fueron eternos poco a poco llegaban a su fin y sólo esperaba que Akane estuviese con este mismo sentimiento que ahora tengo dentro mío.
Eran ganas…ganas de verla otra vez.
Habían transcurrido dos meses desde que no tenía noticias de Ranma, tampoco era que yo me hubiese portado bastante bien con él. No lo sé, quería pensar que él tenía otras cosas en que preocuparse, después de todo, compartir las 24 horas del día con alguien tan loca como Shampoo era digno de admirarse y seguramente tendría tantos dolores de cabeza y estaría tan cansado, por eso mismo no hubiese llamado.
Pero aún así, no quería decir que era una obligación llamar aquí porque no lo era, pero tenía muchas ganas de escuchar su voz, de saber cómo estaba y que estaba haciendo, lo necesitaba mucho, aunque sólo fuera por teléfono, me daría la fuerza necesaria para seguir…pero por otra parte no quería saber nada de él, así todo sería más fácil. Ya sé, era bastante contradictorio pero en este momento mi mente era un caos, por una parte en un mes tendría que hacerme nuevamente unos estudios, por otra estaba la escuela, mis amigos, mi familia, no sabían nada de mi actual estado.
Día y noche me preguntaba ¿Por qué a mí? Tampoco era que se lo deseaba a alguien más, pero no sabía porque la vida me había escogido a mi para pasar por tan terrible situación.
Y aún así, sabía que con quejarme no iba a lograr nada.
Luego estaba lo peor, en el mes que me haría los estudios Ranma regresaría, no sabía exactamente cuando pero él estaría aquí, otra vez.
Me dolía el corazón, ya eran seis meses sin verlo y yo teniendo la cabeza en otro lado. Tenía temor de reaccionar de la forma contraria a lo que sentía pero ¿Cómo puedo lidiar con algo así?
Estaba sola porque así lo había decidido y tenía muchísimo miedo.
-Ranma…
Esperaba con todas mis fuerzas que los estudios fueran negativos, tal vez era un sueño guajiro puesto que el idiota aquél estaba infectado, pero nada perdía con soñar. De esa manera podría seguir mi vida con Ranma, podría estar con él siempre…
Pero si daban negativo, tal vez el mundo se me viniera encima, aún no había decidido exactamente que hacer, estaba pensando en todas las posibilidades, podría decírselo pero ¿Y si me rechaza al instante? Después de todo, él no me ve como alguien especial, tal vez hasta le resulte repugnante toda esta situación y no lo culpo, no puedo obligarlo a que esté conmigo…a que me ame.
Y ahí es cuando venía la segunda opción, no decirle nada, buscar una manera para sacarlo del camino y que no volviera a saber nunca nada más de mí. Era una decisión cobarde pero la única que me parecía sensata en esta situación.
Contaba los días para ir a hacerme los exámenes, odiaba la forma en el que el Dr. Tachibana me veía, con lástima…tal vez por eso mismo no le había dicho a nadie, no soportaría que me trataran diferente como una inútil…como lo que probablemente sea…una enferma.
Ni siquiera estaba P-chan conmigo, desde que Ranma se fue no lo he vuelto a ver, espero que no esté perdido y se encuentre en buen estado, si estuviese aquí conmigo me hubiese desahogado y sería menos doloroso porque aunque fuera con mi mascota…hubiera podido sacar todo esto que traigo dentro.
La escuela era lo mismo de siempre, mis cuadernos estaban casi vacíos, no tomaba apuntes en clase y si seguía así podía suspender varias materias, no tenía miedo a eso. Lo que en un tiempo fue mi obligación, ahora era lo último que me importaba.
Mis compañeros estaban obviamente preocupados por mi, no había clase en que no me preguntaran ¿si estaba bien? ¿Por qué estaba tan delgada? ¿Por qué estaba siempre como pensando en otras cosas?
Respondía cosas banales, sin sentido, simplemente para que me dejaran en paz. La mayoría asumía que estaba así por la ausencia de Ranma y era preferible que pensaran eso ¡Qué pensaran lo que se les diera la maldita gana!
Ukyo era la que más me molestaba, era como si pasar más tiempo conmigo la hiciera estar más cerca de Ranma, ella tampoco tenía noticias de él desde hace dos meses, pero ya no me acosaba con preguntas sobre él como al principio, ahora era mi compañía.
Tenía encima de mi escritorio sus cuadernos para así poder copiar los apuntes y poder estudiar para los exámenes, le dije mil veces que no quería su ayuda pero insistió tanto al punto de que no me quedo de otra que acceder. Odiaba depender de alguien así.
Tanto era su interés que comenzó a venir cada semana para ayudarme, explicarme algunas cosas y hacer algunas anotaciones en mi libreta para que fuera más fácil entender.
-Akane…tu nunca has sido así, siempre has sido muy inteligente ¿Qué te está pasando?-me dijo una de esas veces que estaba en mi cuarto.
-Nada, es sólo que hay otras cosas que me tienen distraída.
-¿Es por Ranma?-me preguntó.
-¡Tengo mil cosas más importantes que pensar en él!
-¿Aún no confías en mi?-preguntó herida.
-Ukyo, te estoy muy agradecida que estés haciendo esto por mi, pero es algo que…no puedo decirlo. Ni siquiera mi familia lo sabe.
-Entonces sí estás pasando por algo, escucha Akane, no sé que sea pero si eso te ha mantenido así todos estos meses, no es sano que te lo guardes, podrías terminar lastimándote más.
Sonreí un poco.
Sabía que Ukyo tenía razón, no se le daba muy bien pero sabía que estaba intentando apoyarme y levantarme los ánimos. Después de esa ocasión, no volvió a tocar el tema, se limitaba solamente a venir para poder estudiar.
-¿Segura que entendiste todo?-me preguntó.
-Si, totalmente.
-Bueno, ya es noche, debemos descansar.
-Así es ¿Te irás a tu casa ya?
-Si, tengo que regresar, nos vemos mañana en la escuela ¡Adiós!
Ya estaba acostumbrada a que Ukyo saliera por la ventana. Había pensado varias veces en contárselo, en decirle lo que me estaba pasando pero antes de poder hablar, mi mente me gritaba que parara, que tal vez ella sólo se quería enterar para su propio beneficio, no sabía cuál podría ser pero tenía miedo a que ella dijera todo.
Aún necesitaba más hechos para poder confiarle esto.
¿Será que Ukyo puede ser la primer persona a quien le diga esto?
