Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Estoy de vuelta con una nueva actualización de ésta historia, como ya se les había mencionado la posibilidad de poner un capítulo del "pasado" bueno, lo hice,por eso todo el capítulo está en itálica, muchas gracias espero que siga siendo de su agrado, muchas gracias por sus reviews, sus follows y favoritos, significan mucho.

Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.


Memoria 00001.

Ginny se quedó quieta un instante, su decepción al saber que había perdido su oportunidad de conocer a su banda favorita fue un golpe duro a sus esperanzas, de haber sabido que eso ocurriría, se habría colado al evento en lugar del backstage, era una idiota, avanzó decepcionada hasta el rubio, que avanzaba sin mucha prisa, ni siquiera haberle rogado por qué no le hablara a seguridad había servido de algo, y para el pobre y mal artista que había tenido la desafortunada de conocer, mejor se hubiese quedado en su casa, viendo la televisión.

—Así que te gustan esos do nadie en realidad –se burló –bueno, al menos pudiste verlos en vivo ¿no? Algo es algo.

—Pues ni los vi en vivo, ni los conocí –soltó enfadada –no puedo creer mi mala suerte.

—Ellos jamás hacen M&G, lo dijeron una vez, el vocalista es un tanto engreído.

—Disculpa ¿estás llamando a mi vocalista favorito engreído? ¿Es que ya han hecho competencias y te ha ganado? –Bufó –es la peor experiencia que he tenido en mi vida, de todos los buenos artistas con los que he podido toparme, ha sido contigo, el más sobrevalorado de la historia de la música.

—Oye, te ayude, intente que los conocieras en lugar de hablarle a seguridad.

—Pues mejor le hubieses hablado a seguridad, de saber que no estarían, mejor me hubiese quedado fuera del hotel.

—Esa es una buena idea, pero creo que sabes que siempre nos ayudan a entrar sin ser detectados.

—Disculpa, pero ellos siempre salen a saludar a los fans que duermen afuera del hotel.

—Sí que son dedicados, algo que todos se ahorrarían si hicieran M&G.

—Lo dice Draco Malfoy –se burló –el que ha golpeado a sus fans, a la prensa y posiblemente a su novia.

—Error, error, error, yo no he golpeado a nadie, ya se esclareció que fue un accidente, estábamos jugando béisbol.

— ¿Béisbol? Pfff.

—Es divertido.

—Tienes más cara de que te gusta el golf, para ser honesta –se encogió de hombros cuando él la observó.

—En realidad, si, es mi deporte favorito.

—Sí, se nota.

—Oye, ya que no viste a tus ídolos ¿qué dices de verme a mí en vivo?

—No te ofendas, pero en serio, tu música no me gusta, y honestamente, dudo que algún día lo haga, así que afrontaré mi triste realidad y me iré.

—Bien, de acuerdo, les diré que les mandas saludos.

—Estás mintiendo.

—Sí, en realidad lo hago, no hablo con perdedores.

La pelirroja sonrío divertida, bueno, tal vez no era tan arrogante, engreído prepotente como pensaba y su rostro lo demostraba, asintió cuando Draco le indicó con un movimiento de cabeza la puerta para salir a escena, lo siguió. Quedándose aún lado, junto con un montón de chicas hormonales que traían colgando un gafete igual al de ella, salvo que Ginevra lo había atado a los ojales de su pantalón, haciendo que colgara un poco.

La gente estalló en gritos en cuanto él fue visto, tuvo que taparse los oídos, no pudo escucharlo sobre el alboroto hormonal de las mujeres que habían ido a verlo, aún con el micrófono, ella estuvo paseándose por el lugar sin prestar atención a lo que él cantaba o tocaba, porque lo único que le sorprendió de él, era saber que tocaba la guitarra, los chicos que lo hacían le parecían extremadamente atractivos y sexys, por eso tenía un masivo crush con ese sexy vocalista de ojos verdes y cabellos negros, eso y su voz media que podía ir fácilmente de una sexy nota grave a una suave sin sonar necesariamente como una chica.

Le sonrió educada cuando notó que la veía, para su fortuna, en su posición privilegiada, nadie le prestaba atención, y se movió de ese lugar por si alguna fan curiosa se atrevía a investigar, además, eran varias mujeres ahí, así que estaba a salvo.

—Te ves aburrida –le sonrió el chico.

—Sólo un poco.

—Eso quiere decir que no estás aquí porque tu artista favorito sea Draco Malfoy ¿cierto?

—Totalmente, yo considero tener un muy buen gusto musical –respondió encogiéndose de hombros con una sonrisa divertida.

—Sí, se ve –señaló su playera.

—Ginevra –estiró la mano.

—Blaise Zabini –sonrío estrechando la mano de la chica –no sabía que Draco conocía a una chica fan de ellos, de hecho, cuando estuvieron platicando con nosotros...

—Espera ¿es que tú los conoces? –sus ojos se abrieron sorprendidos.

—Desde luego, soy algo así como el asistente personal de Draco, así que, mi obligación es hablar con otros asistentes personales, y de vez en cuando con otros artistas, dependiendo que tan agradables y sencillos sean.

—Así que se te complica con Malfoy –sonrío.

—Sí, por decirlo de algún modo.

—Así que, si me vuelvo asistente personal ¿es posible que los conozca? –interrogó con una sonrisa.

—Sí, en la mayoría de los casos, ellos son bastante simples, tienen a su equipo pero les gusta también tratar las cosas ellos solos.

—Es que son geniales.

—Son divertidos, aunque un tanto reservados con los ajenos.

—Puedo imaginarlo –sonrió encantada.

Platicó con Blaise la hora que Draco Malfoy estuvo en el escenario, el chico le pareció divertido, por lo tanto se concentró tanto en él que ni siquiera se percató de la presencia del rubio.

—Mi turno ha terminado –informó cuando Blaise y ella tomaron un momento para reír de una de las bromas de él.

—Oh, sí, lo siento –se disculpó –ni siquiera supe en qué momento terminaste.

—Sí, lo noté –frunció el ceño –bueno, pero ¿qué dices sobre ir a mi camerino?

—Oh claro –sonrió ella –que no, me tengo que ir –observó su reloj –ha sido un placer conocerte, Blaise.

—Lo mismo digo, Ginny –se despidió de ella con un movimiento ligero de cabeza.

Ginny avanzó hasta una de las salidas del lugar seguida del rubio, no entendía la razón por la cual se tomaba tantas precauciones, pero no era como si le importara del todo, se giró hasta él y le otorgó una sonrisa amigable, si le quitan el hecho de que era Draco Malfoy, un mal cantante, un mal músico, que sus letras eran tontas y carecían de profundidad alguna, claro, le quitaban esos odiosos ojos grises, esa sonrisa que parecía como si él supiera como se formó el universo, ese cabello rubio lleno de laca, no era tan mal ser humano, al menos en ese momento; y presentía la razón, pero no iba a terminar envuelta en un "romance" con el engreído número uno.

—Sabes, podrías darme tu número…

—Tengo novio –se encogió de hombros.

—Eso se soluciona fácil ¿no lo crees? Sólo le dices que conociste a alguien más…

—Tal vez las cosas funcionen así en tu mundo sobre las nubes, pero no en el mío, lo siento, en realidad me gusta mi novio.

—Más que yo.

—Mucho más que tú, él si tiene buen gusto por la música.

—Ya, entonces quieres que te diga que me gustan los Rolling Stones y bandas como esas para que me des tu número ¿no?

—No, pero sería un buen inicio –aceptó.

—Bueno, mi cantante favorito es Aerosmith –sonrió de lado.

—Aerosmith es una banda –informó la pelirroja observándole con un amago de sonrisa –dime ¿estás intentando impresionarme? Por qué claramente que escucharas el nombre aunque fuera, es bastante increíble.

—Bien, le gusta a Zabini –contestó –y los he escuchado un par de veces, no son tan buenos, pensé que era un solista, porque sólo el canta.

—Claro, adiós.

Draco la siguió, aun sin entender la razón, bueno, aparte de que le había parecido una chica atractiva, hacía un tiempo que no salía con nadie, en ningún aspecto, como lo había dado a entender la chica, la mayoría de la gente lo consideraba arrogante y engreído, casi nadie quería pasar tiempo con él, ni siquiera Blaise, y eso que a él le pagaban por pasar tiempo con él.

—Es en serio, tal vez pueda darte el mío ¿qué dices?

—No tengo teléfono –se encogió de hombros –déjame aclarar las cosas desde éste momento, no tengo dinero, y no estoy buscando el tuyo ¿bien?

—Nadie dijo que lo hicieras –argumentó.

—Sí, lo sé, pero no faltará quien se dé cuenta de que de hecho me colé hasta aquí porque no tuve dinero para comprar un boleto –suspiró –espero que eso te deje tranquilo.

—Sólo quería que fuéramos amigos, si se podía, ahora veo que no soy el único engreído aquí ¿cierto?

—Yo no soy engreída, pero ni siquiera te conozco…

— ¿Y cómo piensas conocerme si me rechazas todo?

—Ya, eso fue un buen punto –admitió.

—Palacio de Westminster, mañana, medio día ¿qué dices?

—Sí, bien, de acuerdo.

Draco la vio desaparecer, se giró hasta el camino que lo había llevado hasta ahí, vaya que había sido un día bastante extraño, y para colmo había invitado a una completa extraña a salir, sí que estaba perdiendo la cabeza, fue por sus cosas personales y dejó que Blaise lo guiara hasta el auto, que de inmediato el chofer puso en marcha y lo dirigió a casa.

—Veo que te fue bien –soltó su padre en el mismo tono burlón.

—Sí, como siempre me va ¿por qué?

—No, es sólo que pensé que tendría que salir a dar la cara por mi hijo el idiota, de nuevo.

—Lucius –pidió Narcissa observando a su hijo con lástima.

—Déjalo, mamá –gruñó –la verdad es que no me importa lo que mi padre piense de mí.

—Ni lo que yo, ni lo que el mundo entero, he pagado mucho dinero porque te volvieras el mejor artista del país, pero tú, y tu idiotez, simplemente arruinan todo ¿no lo crees? Ya es suficiente con el poco talento que tienes, como para que vayas de escándalo en escándalo, lo único bueno es que al parecer les pareces un tanto atractivo, y eso te salva.

—Sí, como sea, me iré a dormir, mañana tengo cosas que hacer.

Subió directamente a su habitación, nadie más le dijo nada, bien, eso deseó por una vez en la vida, pero las palabras de su padre sobre lo mediocre que le parecía lo siguieron hasta que llegó a su habitación, se desvistió tan aprisa como pudo y fue a la ducha, necesitaba relajarse.

—&—

Esperó paciente a la chica, completamente desesperado, tuvo que mirar su reloj de pulsera cuando la hora del enorme Big Ben le pareció equivocada, pero no, eran la una de la tarde, y él seguía ahí, completamente solo; suspiró enfadado ¿por qué pensó en un momento que ella asistiría si había dejado bastante en claro lo fracasado y malo que le parecía?

—La próxima vez, podrías decirme que tendríamos que usar disfraces –la voz suave de la pelirroja lo hizo sonreír –o el hecho de que dijiste Palacio de Westminster, no Big Ben, dime ¿eres algo así como un turista? –lo golpeó en el brazo.

—Lo siento –soltó divertido –es lo mismo.

—No, éste es el reloj, el Palacio señaló más de lo que quiso mirar.

—Pensé que no vendrías, para ser honesto.

—Bueno, hubiese sido puntual si hubiese sabido que buscaba a un idiota en sudadera, gorra y lentes, no a un idiota rubio de ojos grises.

—Te encanta insultarme ¿no es así?

—Sí, la verdad es que es mi pasatiempo secreto –se encogió de brazos con una bonita sonrisa.

—Bien, iremos en ferri ¿te agrada la idea?

—En realidad me he citado con un turista –hizo mala cara.

—Compláceme, comenzaré gira por el país pronto, así que tengo que aprender a comportarme como un turista.

—Hablando de eso –se encogió de hombros –dime ¿sabes cómo alguien se vuelve asistente personal de un artista? –sonrió de nueva cuenta.

—Bueno, básicamente encuentras a un artista y te vuelves su asistente personal, si es tu amigo de la infancia quien triunfa, técnicamente, puedes ser eso o su manager, y si no, tienes que ir a la escuela, o eso creo –frunció el ceño –sólo sé que la disquera nos proporciona uno si no tenemos o nos desagrada el que tenemos ¿por? –elevó una ceja.

— ¿puedes quitarte una de las gorras? –interrogó.

—Bien, lo siento –sonrió quitándose la gorra de la sudadera.

—Tu amigo Blaise me dijo que los asistentes personales conoces a los famosos –sonrió –y es mi brillante oportunidad de conocerlos, eso o perseguirles por el mundo y mudarme de país –sonrió.

—En serio quieres conocerlos –se burló.

—Es mi sueño más grande –admitió.

Sonrió cuando ella lo dejó en paz; normalmente eso no pasaba con las chicas con las que salía, todas estaban pegadas a él, intentando ser el centro de su atención, pero Ginevra no; eso sin duda hizo que le agradara más de lo que lo había hecho en un inicio.

—Quítate la gorra –le dijo asustándolo cuando se colocó a su lado.

—No lo creo –sonrío arrogante.

—Oh por favor, nadie te reconocerá aquí y bueno, si alguien lo hace, es bueno tener un poco de publicidad buena ¿no es así?

—Quieres que me reconozcan y que al mismo tiempo, aparezcas como una interrogante en una revista de chismes.

—Tienes razón, quédate aquí, amargado.

La chica volvió a alejarse, yendo hasta unos niños que estaban jugando, no se le complicó unirse a ellos y dedicarse a jugar con ellos mientras sus padres estaba en otros asuntos, las risas divertidas de esos pequeños y de la pelirroja hacían que algunos de los presentes rieran contagiados.

— ¡Yo voy a matarte dragón rojo! –Gritó uno de los niños –usaré mi espada mata dragones especial.

— ¡No podrás matarme! Príncipe del río Támesis –rió usando su mejor risa malvada.

— ¡Soy el Rey Támesis! Dragón ignorante –soltó haciendo que Ginny se quedara callada y su rostro fue sorprendido.

—Debería volver a la escuela de dragones entonces –rieron.

Se quedó bastante rato observándola jugar, y lo único bueno es que no era el único, la mayoría de los que estaban cerca lo hacían, unos cuidando a los niños con los que jugaba, otros divertidos por la imaginación de la pelirroja que no se quedaba atrás de la de los niños, otros cuantos, observándola de forma poco apropiada, igual que él.

Se quitó la gorra, después de notar que ciertamente ella era más notada que él, pero se dejó las gafas.

—Él –soltó Ginevra yendo hasta él y tomándole de la muñeca –él es el Rey dragón.

—No es cierto –frunció el cejo el niño de siete años.

—Claro que sí, su nombre es Dragón. Es el Dragón Amarillo.

—Ya ¿cuál es su especialidad? –elevó una ceja.

—No puedo decírtelo, es mi Rey, si te digo, podrás matarlo.

—Cierto ¿cuál es tu especialidad? –se inclinó para observarlo.

—Ah… ¿escupo fuego? –contestó consternado.

—Oh vamos, puedes hacerlo mejor que eso –se giró cuadrándose junto al niño.

— ¿Y ese es tu Rey? –se observaron la pelirroja y el niño.

—Sí, es que no tiene mucha imaginación, ¡ya sé! –Chasqueó los dedos –te convierte en piedra si le ves a los ojos –sonrió divertida.

—Esa es Medusa ¿en serio no vas a la escuela? –frunció el ceño de nuevo el pequeño.

—Bueno, es que… tiene los ojos más grises que has visto –sonrió –y que verías, porque si los ves directamente, te vuelves piedra, por eso trae lentes –se encogió de hombros.

—Es un Rey ¿sólo eso? –se cruzó de brazos.

—No es de mucha ayuda, esa es una habilidad ¿no? –todos rieron, incluido él.

—No mucho –aceptó.

—Canta –le informó –no tan bien, así que después de convertirte en piedra, se pone a cantar de la felicidad, y como canta realmente mal, te vuelves piedritas.

—Entonces he de matarlos a los dos.

Ginevra huyó del niño, corriendo en círculos, después de un par de vueltas, lo sujetó de nuevo y lo hizo correr junto con ella, jamás en su vida había sido parte de un espectáculo como ese; la gente reía divertida, y no le molestó, sólo por el hecho de que era de diversión, más no se burlaban de él. Como podían cambiar las cosas.

—Nos veremos después –se despidió la pelirroja del niño que le dedicó una amplia sonrisa.

Se recargó en la baranda y suspiró, estaba cansada y no la culpaba, todo el viaje había estado jugando con ese niño, después se incluyeron más, y nunca se negó, así que tuvo que admitir que era increíble, él se hubiese desesperado después de cinco minutos, y eso era mucho.

—Eres buena con los niños –sonrió.

—Bueno, tengo seis hermanos –se encogió de hombros ante la mirada incrédula del rubio –así que somos bastante familia.

—Ya me imagino los primos –sonrió.

—Ah, bueno –se encogió de hombros –no somos mucha familia de esa forma; sólo somos nosotros.

—Bueno, yo soy hijo único, digamos que para mí cualquier persona con un hermano es ya tener mucha familia.

—Y… ¿no tienes primos? –sonrió.

—Primas, una solamente, por parte de mi madre, por parte de mi padre, no, es hijo único de una larga descendencia de hijos únicos.

—Ya veo, fuiste por el mismo camino ¿no?

—No está tan mal, para ser honestos.

—Yo no me creo capaz de ser la misma sin todos mis hermanos, es genial tener a quien culpar de tus desastres, y bueno, soy la única mujer, así que… suelen ser un poco suaves conmigo.

—Y son muy celosos ¿cierto? –elevó una ceja.

—Sólo al inicio, Michael no tuvo las cosas tan difíciles, más que nada porque es un chico tranquilo y divertido.

—Cierto, olvidé el pequeño detalle de que tienes novio.

—Espero que jamás se te olvide el pequeño detalle.

—Volvamos a nuestra plática ¿por qué lo de querer ser asistente personal?

—Ya te lo dije.

—Era completamente en serio eso de ser asistente por ellos.

—Sí –sonrió obviando.

—Dime algo ¿Podemos ser amigos aun cuando me consideras el peor artista del mundo? –la observó serio.

—Primero que nada ¿por qué querrías ser mi amigo? –observó hacía el cielo.

—Mi madre cree que necesito buenas influencias en mi vida –se encogió de hombros.

—Tu madre lo cree ¿y que te hace pensar que soy una buena influencia? –elevó una ceja.

—Jugaste con unos niños extraños sin tener porqué hacerlo.

—Estaban aburridos, y yo igual, así que ¿por qué no? –sonrió.

—Eres la chica más extraña a la que he conocido, y extrañamente eso me agrada.

—Tengo que tomar eso como un cumplido ¿no es así?

—Tienes qué –sonrió.

—Lo tomaré.

Bajaron del ferri y fueron sin rumbo alguno, el parque estaba tranquilo, salvo por los músicos que tenían la esperanza de llamar la atención de las pocas personas.

—Si quieres ser mi amigo, primero tienes que demostrar que eres digno.

—Claro y eso ¿cómo se demuestra? –elevó una ceja platinada.

—Baila –sonrió.

—Oh no, no haré el ridículo…

—Jugué con unos niños, terminé siendo el espectáculo de ese ferri, es tu turno, no me vas a decir que te afecta demasiado lo que las otras personas piensen de ti ¿o sí? ¿Tu felicidad vale menos que sus palabras?

—No lo haré.

—Bien, cobarde.

La pelirroja saltó hasta los músicos, sorprendiéndoles un poco, pero después sonrieron agradecidos cuando más gente se giró hasta ellos, no era la mejor bailarina, y posiblemente sus movimientos de ballet no eran los mejores, digamos que no era tan profesional como posiblemente hubiese podido serlo.

—Wow –murmuró el rubio sorprendido cuando la pelirroja alzó su larga pierna sobre su cabeza y giró.

Tenía una risa bonita, melódica, posiblemente si se pusiera a cantar, lo haría de maravillas, bien, posiblemente no sería la mejor de todas, pero no lo haría tan mal; no le sorprendió cuando reunió a poca de la gente que había ahí, muchos comenzaron a dejar poco de su dinero en el estuche de la guitarra, incluso él mismo lanzó un poco, ver a la pelirroja haciendo su mayor esfuerzo por ayudar, lo valía.

—Bailas bastante bien ¿no te interesa ser parte de nuestro grupo? –sonrió el guitarrista.

—Vaya, es la propuesta más seria que me han hecho en la vida –se rió.

—Lo digo en serio, muchas gracias por la ayuda.

—De nada, me gusta divertirme, y no tocan nada mal –le guiñó un ojo –pero mi amigo y yo, tenemos que irnos.

Sujetó a Draco de la mano y se alejó sacándolo de la pequeña multitud, rió divertida al ver su cara de completa confusión, sí que no tenía mucha diversión en su vida, o posiblemente él no consideraba divertido lo que ella hacía.

—Eres bastante loca y atrevida ¿alguien te lo ha dicho?

—Sí, mi padre, siempre que tiene oportunidad –admitió –pero no lo culpo, quiere lo mejor para mí –se encogió de hombros.

— ¿Cómo puedes saber qué es lo que quiere?

—Bueno, porque los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos ¿no es así?

—No habría huérfanos de ser así.

—Ya, eres de los que jamás encuentran nada bonito en el mundo, sólo los millones que puedes llegar a ganar ¿no es así?

—Ahora soy interesado –negó divertido.

—Eres más amargado que mi hermano Percy, y créeme algo, se creía imposible encontrar a alguien peor que a Percy.

—Tal vez no todos son tan temerarios como tú ¿no lo has pensado?

—Era solo un baile, Draco.

—Por cierto, lo haces muy bien ¿lo sabías?

—Estudie danza un tiempo –suspiró –nada agradable, soy más de ser "un alma libre".

—Quieres ser asistente personal, creo que no sabes mucho sobre las almas libres.

—Tú tampoco, así que no cuenta –rieron.

—Cierto, yo tampoco sé mucho como es ser una.

—Ser un alma libre no es ir como hippie por la vida, sin trabajo, sin bañarse y todo eso, es más bien, hacer lo que te gusta, y no enajenarte a algo por que se espera de ti, es liberarte de ti misma y fluir, pero claro, es mi opinión, cada persona tiene sus propias opiniones, y no forzaré a nadie a que baile –sonrió.

—Suena genial tu definición –aceptó.

—Espero jamás perderme en el camino ¿sabes? Espero que si algún día soy lo bastante ocupada, aun tenga el espíritu tan vivo y libre como para poder detenerme y bailar –sonrió –ser libre –lo tomó de la mano las alzó sobre sus cabezas.

—&—

Ginny se había despedido de él en la entrada del metro, se había negado a que él la llevara, y bueno, tenía que aceptar las decisiones de su nueva amiga, aunque él creyera que ya era demasiado tarde para que se fuera sola, ella creía que aún era temprano.

—Vaya que tenías cosas que hacer hoy –Draco puso los ojos en blanco.

—Te lo dije ¿no fue así? –gruñó para observar a su padre.

—Sí, lo sé –murmuró –tu madre se quedó esperando para que cenáramos juntos.

—Bueno, de ser así, lo siento –se encogió de hombros.

—Blaise me dijo que no tenías nada que hacer, así que dime, hijo ¿hay algo que tenga que evitar que se publique el día de mañana?

—No lo sé, para ser honesto, tuve un buen día, pero puedes investigarlo, como siempre, pregúntale a Blaise.

Se dejó caer sobre su cama en cuanto llegó a su habitación; no podía creer lo buena que había sido su tarde, las chicas que normalmente conocía, se hubiesen aburrido a mitad del camino del ferri, y ella no, tomó dos veces el recorrido con él, comieron en un lugar sencillo, y terminaron cenando de igual forma.

Ella estaba loca, sin duda alguna lo estaba, y él tenía que estar el doble para disfrutar más que ella esa tarde, esa cita que no era una cita, lo había dejado en claro, tenía novio, y no pensaba dejarlo por él.

Maldito suertudo, pensó Draco, él dudaba poder encontrar a una mujer como ella para él, todas pretendían ser la adecuada, fans o famosas, siempre iban por lo mismo, por lo superficial y nada más, posiblemente, si no fuese famoso, o fuese menos agraciado, no lo acecharían como lo hacen.

Después de todo, su padre y ella opinaban una cosa, no tenía talento alguno para la música, todo se lo debía a su padre, su talento, su fortuna, todo.

Suspiró cansado ¿cuándo volvería a verla? No tenía la menor idea, lo más seguro es que nunca ¿Qué tanta posibilidad había de que Ginevra Weasley fuese algo más que pasajero en su vida? No es como si fuese a enamorarse de ella perdidamente, o ella de él ¿verdad? Ya había dejado de creer en las fantasías, desde que tenía tres, su padre se había encargado de ponerlo sobre el suelo; las únicas fantasías que existían, era las que el dinero podía comprar.