Capítulo XII
Rompimiento
By
Tsukire
-Shampoo…aún no me dices cuándo iremos a Jusenkyo-
Shampoo se había mostrado un poco hostil ante ese tema, había dado varias evasivas para no contestarme y a decir verdad yo ya me estaba desesperando. Esperaba con muchas ansías poder librarme de esta maldición porque eso significaría regresar a Nerima lo antes posible y volver a verla.
-Shampoo no saber, aún quedar tiempo.
-Quedan alrededor de tres semanas, si en ese tiempo no te decides, iré yo solo-dije sin titubear.
Pude sentir como Shampoo se tensó y me miró como si hubiese herido sus sentimientos.
-Shampoo llevarte, prometerlo y ahora cumplirlo-lo dijo pesadamente.
-Eso espero.
No estaba del todo seguro que Shampoo fuese a cumplirlo, sé que de alguna manera intentaría retrasarlo o haría cualquier cosa por impedirlo. Desde que vi como tenía a Ryoga y a Mousse, lamento decir que mi imagen que tenía sobre ella cambió bastante…es capaz de hacer lo que sea.
¡Cierto! Tengo que avisarle a esos dos que iremos a Jusenkyo para que así los tres podamos regresar sin maldición alguna. Sólo esperaba que el desorientado de Ryoga no hubiese tenido la maravillosa idea de emprender algún camino, porque él torpe y el otro ciego, me quitarían muchísimo tiempo tratando de encontrarlos.
Los días pasaban y no tenía una respuesta concreta de Shampoo, pensé en olvidar el tema y arreglármelas por mí mismo, pero quería que ella viera a Ryoga y a Mousse, estaba muy curioso de por qué había hecho todo eso.
-Shampoo ¡Ya sólo quedan dos semanas para que se cumpla el límite de tiempo!-dije enfadado.
-¿Por qué alarmarse? Shampoo estar muy ocupada, no tener tiempo en estos días.
Desde ese día no volví a tocar el tema con ella, resultaría inútil pensar que pudiera ayudarme, así que buscaría a Ryoga y a Mousse por mi cuenta, iríamos a Jusenkyo y tomaríamos el primer vuelo de regreso a Nerima.
Así que me iba a dedicar a buscar a P-chan y al pato por mi cuenta, iba a ser un poco difícil puesto que no quería que Shampoo estuviese encima de mi todo el tiempo. La necesitaba lejos pero ¿Cómo? ¿Cómo iba a hacerlo?
Esa misma noche una vez que terminamos de cenar, me levanté, di las gracias por la comida y me dirigí a la puerta principal para ir en busca de Ryoga y de Mousse, decidí que no haría nada sospechoso, si ella quería seguirme que lo hiciera. Pero si no podía decirme claramente si me iba o no a llevar a Jusenkyo yo tampoco tenía porqué darle explicaciones.
-¿Ranma a dónde ir?-preguntó Shampoo.
-Iré a caminar un rato.
-¡Shampoo ir!- dijo emocionada.
-¡No! Hasta que no me des fecha para ir a Jusenkyo, no volveré a dirigirte la palabra, así que déjame en paz.
Shampoo retrocedió como si mis palabras la hubiesen empujado, no me quedé a ver que otra reacción puso, simplemente salí firme, después de caminar unas cuantas calles y de asegurarme de que no hubiera cierta presencia amazónica, comencé a correr, cuando llegué a aquel punto en el que los había dejado aquella noche, me sentí perdido.
Aquí era una ciudad bastante grande ¿Cómo los iba a encontrar? ¿Dónde se pudieron haber metido? Comencé a saltar en los tejados para tener una mejor vista pero no los encontraba por ningún lugar, miraba a todos lados y miles de personas caminaban, niños corrían y las luces de la calle mostraban siluetas de personas que no eran ellos.
De repente escuché una explosión en algún lugar cerca de un bosque. Sonreí de medio lado así que, sin chistar seguí saltando tejados para dirigirme a ese lugar, no tardé mucho en llegar, me quedé en una rama viéndolos a los lejos, sentí que un objeto se acercaba velozmente a mí, cuando volteé una de las cadenas de Mousse iba dirigiéndose hacia mi. No tuve de otra que saltar y caer de cuclillas en el suelo.
-¡Ranma! ¿Estabas espiando?
-¡Por supuesto que no P-chan! Vengo a decirles algo.
-¡No me digas así!-gritó Ryoga enojado.
-¡Escuchen!-grité haciendo que ambos se pararan en seco –Faltan sólo dos semanas para que se cumpla en plazo y pueda regresar a Nerima, creo que en ese tiempo los tres tenemos que hacer equipo para evadir a Shampoo.
-¿Por qué haríamos equipo contigo Saotome? ¿cuál es ese objetivo en común?-preguntó Mousse a un tronco que yacía un poco lejos.
-La cura…- los miré seriamente.
-¿Y por qué vienes a nosotros? ¿Shampoo no te iba a ayudar? ¡Por cierto cuando la vea se arrepentirá por lo que me hizo!-dijo Ryoga.
-Podrás vengarte en otro momento, sucede que Shampoo está poniendo pretextos, además creo que ya sabe que ustedes escaparon, no me ha comentado nada sobre el tema pero si queremos curarnos debemos trabajar en equipo y así regresar lo más pronto a Nerima.
-Esa mujer es capaz de todo…-murmuró Ryoga.
-¡No te permito que hables así de mi bella Shampoo!-dijo Mousse corriendo hacia él.
Tanto Ryoga como yo lo esquivamos en un ágil salto.
-¡Mousse!-Ryoga lo agarró por el cuello -¿Acaso eres idiota? Viste lo que nos hizo y no le importó ¿Por qué la defiendes cuando lo único que deberías pensar es en vengarte?-le gritó.
-Eso no es lo importante ahora ¿Están conmigo? Además de que, tenemos que comprar el boleto de regreso.
-Cuenta conmigo Ranma, además, ya extraño a Akane-Las mejillas del chico de la pañoleta comenzaron a adquirir un tono carmín.
Desvié la mirada con su comentario…yo también la extrañaba y mucho.
-Por cierto, deben mantenerse ocultos, por esta vez Shampoo no me ha seguido, volveremos a vernos dentro de una semana en este mismo lugar a primera hora, yo no puedo comprar los boletos de avión…-los miré.
En realidad…no eran para nada confiables, Ryoga se perdía con facilidad, si fuera por él llegaríamos a Nerima caminando tal vez dentro de unos veinte años y por otro lado estaba Mousse quien hablaba con estatuas, troncos, piedras…
Me llevé una mano a la cara en señal de desesperación.
-No hay de otra, yo me encargo de los boletos.
-Yo no quiero irme, me quedaré aquí con Shampoo…
me encogí de hombros, no iba a discutir, mucho mejor para nosotros.
-De acuerdo, entonces solo dos boletos. En una semana iremos a Jusenkyo, si no aparecen por aquí a esta misma hora me adelantaré-dije.
-Cuenta conmigo…-dijo Ryoga sonriendo de medio lado.
-Kasumi…¿No ha hablado Ranma?-le pregunté a mi hermana quien estaba ocupada cocinando.
-No Akane, no he recibido otra llamada de él desde aquél día. Entiendo que estés preocupada, pero debes confiar en que estará bien-me sonrió con una de esas sonrisas que te hacen sonreír.
Asentí ligeramente. Gracias a Ukyo había aprobado los exámenes, no con una calificación perfecta pero si lo suficiente para pasar de año. Estaba a una semana y media y volver a hacerme los estudios. Conforme los días pasaba me sentía más y más nerviosa, trataba de comportarme normal con mi familia y en la escuela, por lo menos para no levantar sospechas, quería mostrarme lo más positiva que pudiera ante esta situación.
Ukyo ya venía a mi casa cada vez que quería y podía, había aprendido a convivir con ella, no éramos las grandes amigas ni tampoco estaba en mis planes que lo fuéramos, pero era la única compañía verdadera que tenía conmigo, apreciaba mucho su interés de querer estando cerca aunque sabía que en el fondo lo hacía para su propio beneficio, saber algo de Ranma.
Cada que había algún silencio entre nosotras, trataba de contarle sobre lo que me había pasado, le daba muchas vueltas sobre como debería empezar la oración pero siempre terminaba siendo interrumpida, lo cual era un gran alivio pensaba Tal vez no era el momento, el siguiente será y así me la había pasado durante algunas semanas.
Tal vez nunca tendría el valor para contarle a alguien más lo que me sucedía.
Fue una de esas noches en las que Ukyo y yo comíamos unas galletas que había preparado Kasumi con un poco de té, cuando mi hermana bajó apresuradamente con una enorme sonrisa.
-¡Ranma llamó!-dijo mirándome.
-¿¡Qué!?-tanto Ukyo como yo preguntamos al unísono.
-¿Está en la línea? ¿Podemos hablar con él?-Ukyo fue la que demostró emoción y habló por las dos, yo no pude pronunciar palabra.
Sólo sentía que el corazón me latía muy fuerte, habían noticias sobre él y me moría de ganas por saber que era.
-¡Oh no! Llamó muy rápido, creo que estaba bastante ocupado planeando algo que tengo que decirles y estoy segura de que las pondrá muy contentas-dijo juntando las palmas de sus manos.
-Dinos…por favor-una vez más fue Ukyo la que habló.
-Ranma vuelve…-y entonces de repente la voz de mi hermana comenzó a hacerse lejana, sentía como si un gran eco fuera el que estuviese diciendo todo esto –Vuelve el viernes de la siguiente semana-sonrió.
Ukyo dio un grito de alegría y saltó, tomó mis manos y me jaló hacia ella abrazándome, yo estaba perpleja, mirando hacia la nada ¿Ya volvía? ¿La siguiente semana? ¿El viernes?
Y entonces toda la fuerza que tenían mis piernas para sostenerme se desmoronaron, suspiré para llenar de aire mis pulmones.
-El viernes…-sentí como mi voz temblaba y me llevé ambas manos a la boca.
-¡Akane! ¿Estás bien?-preguntó Kasumi.
-¡Akane!-dijo Ukyo.
El viernes son mis estudios pensé.
-Es…es genial…-dije esbozando una sonrisa –es sólo que…me sorprendí demasiado.
-Ya nos dimos cuenta, pero trata de ser más expresiva ¡Ranma regresa! ¡No lo puedo creer!-dijo Ukyo feliz.
Estaba feliz, era cierto. Después de tanto tiempo que no verlo, meses que me parecieron una eternidad por fin podría volver a ver esos ojos azules, podría ver esa sonrisa…debería estar sonriendo, festejando…pero ¿Por qué entonces tenía tantas ganas de llorar?
Estaba esperando a ese par de idiotas justo como habíamos dicho hace una semana ¿Por qué no se me ocurrió darle a Ryoga algún GPS? ¿Por qué nunca recuerdo lo desorientado que es? Estaba algo apresurado y ellos dos no aparecían por ningún lado.
Traía conmigo una mochila con algo de ropa, principalmente la que había traído de Nerima, toda la ropa que Shampoo me había comprado y/o regalado la dejé, no quería llevarme nada que ella me hubiera dado. Pensé que ella se daría cuenta por eso trate de acomodar bien la ropa para tratar de hacer que la mochila no se viese abultada.
Como no habíamos hablado durante todo este tiempo y cada vez alejaba más y más a Shampoo pude comprar fácilmente los boletos de avión ¿Cómo no se me había ocurrido antes esta genial idea? Además de que aproveché que Shampoo no estaba para llamar a casa de los Tendo y hacerles saber la noticia de que pronto regresaría.
Hubiera querido ver la expresión de Akane cuando se enteró.
Había logrado escabullirme de Shampoo diciéndole fríamente que iba a entrenar en algún lugar alejado de ella. Seguía con la ley de hielo, mientras más trataba de acercarse más me alejaba aunque parecía poder soportarlo porque aún así, a pesar de mi actitud ella no había hecho el esfuerzo por hablarme de Jusenkyo, de haber sabido que estoy pasaría, habría venido por mi mismo durante la primer semana que estuve y me hubiese regresado tan rápido ¿Por qué siempre soy tan ingenuo?
Vi unos arbustos moverse y me preparé para ver una cabellera morada de salir de ahí, pero ¡Gracias al cielo! Eran ustedes dos.
-¿Por qué se tardaron tanto?-grité enojado.
-¡Si no fuera por el torpe de Ryoga habríamos llegado más temprano!
-¡Lo dice quien no puede distinguir un árbol de una persona!
Comenzaron a pelear, puse mi dedo índice y mi pulgar en mi caballete de la nariz, simplemente suspiré y decidí detener esa estúpida pelea.
-¡Escuchen bien! Tenemos una única oportunidad, este día por fin podría terminar nuestra maldición pero necesito que trabajemos juntos. Yo dirigiré.
-¿¡Por qué tú!?-ambos me preguntaron.
-Porque sé ubicarme y tengo mejor vista.
Ese motivo bastó para que los dos aceptaran. A regañadientes, pero lo hicieron, después de todo sólo teníamos esa oportunidad, no habría segunda vez, si Shampoo nos descubría no quería ni pensar de lo que fuese capaz de hacer.
-Tengo los boletos para ti y para mi Ryoga, lo único que extrañaré de que te conviertas en cerdo era que no tendría porque pagar tu pasaje.
-¡Cállate Ranma!
-Por cierto, nos vamos esta misma madrugada para llegar mañana por la tarde a Nerima.
En cuanto dije esto no pude disimular la emoción. Regresaba a mi hogar, con las personas que quería y con Akane…el tan sólo pensar que dentro de unas horas volvería a verla, podría estrecharla entre mis brazos y contarnos todo lo que habíamos hecho durante estos meses.
Me preguntaba si habría cambiado en algo, sé que seis meses no es mucho pero pudieron haber sucedido grandes cambios, estaba ansioso por saber todo lo que había hecho y me moría de ganas por ver su sonrisa.
No hubo momento en que no pensará en ella, ni noche que no estuviera en mis sueños, nunca antes había experimentado tanta emoción dentro de mí que en este mismo instante podría desbordarse. Estaba feliz de poder ir a Jusenkyo y poder ser normal pero volver a ver a Akane, era algo tan maravilloso que no podía comparar con nada en este mundo.
Estuvimos caminando durante unas dos o tres horas, casi no intercambiábamos palabras, no queríamos generar alguna pelea que nos distrajera de nuestro camino. Era algo difícil puesto que tenía que estar al pendiente de que Ryoga y me siguiera y de que Mousse no me confundiera con alguna roca o árbol, fue muy agotador.
Cuando a lo lejos visualicé unas largas varas semejantes al bambú mi sonrisa se hizo presente, señale a esa dirección y los tres comenzamos a correr como si nuestra vida dependiera de ello, pudimos leer un letrero que decía.
"Jusenkyo"
-Por fin…volveré a ti Akane siendo un hombre por completo"
Abrí los ojos poco a poco acostumbrándome a los rayos del sol que entraban fuertemente por mi ventana, miré mi reloj y eran las nueve de la mañana, bostecé y me levanté un poco soñolienta.
Hoy era el día. Mi cita era a las dos de la tarde, haría que mi mañana fuese normal, estaba un poco temerosa y emocionada porque Ranma llegaba esta misma tarde.
Quise que la cita fuera a esa hora para no encontrármelo y no me retrasara, tenía que saber primero los resultados para después tomar una decisión. Estaba muy nerviosa.
-¡Akane, ya está el desayuno!-escuché a Kasumi gritarme desde la cocina.
-Enseguida bajo…-contesté.
Suspiré y me preparé para salir al mundo real con una actitud tranquila y una gran sonrisa en los labios. Bajé al comedor y ahí estaban todos reunidos, mi papá, el tío Genma, Nabiki y Kasumi.
Todos ahí estaban muy felices en especial mi papá y el tío quienes esperaban ansiosamente por la llegada de Ranma.
-¡Por fin regresará ese muchacho! Mientras más rápido vuelva mejor, así podremos casarlos mi papá riendo.
-¡Así es!-río fuerte el Tio Genma –Pronto seremos familia.
Yo sólo ignoré sus comentarios como siempre lo hacía.
-¿No estás feliz de que Ranma vuelva?-preguntó Nabiki con la misma sonrisa pícara que la caracterizaba.
-Me da igual…-dije indiferente.
-Akane, no lo has visto durante mucho tiempo, debes portarte amable cuando lo veas.
-No voy a estar…-dije llevándome un poco de arroz a la boca.
El silencio se hizo presente, noté como dejaron de comer para dirigirme su mirada, no me intimide, ni siquiera me puse nerviosa, estaba segura de mis palabras y nadie me iba a hacer dudar.
-¿Cómo que no estarás?-me preguntó mi papá –Ranma vuelve, como su prometida debes de estar aquí…-dijo a punto de llorar.
-Tengo planes desde hace mucho para este día.
-¿Qué planes tan importantes tienes que no vas a recibir a tu prometido?-preguntó Nabiki arqueando una ceja.
-Saldré con unas amigas-dije.
-¿No crees que eso puede esperar Akane?-preguntó el Tío Genma.
-Ranma esperó seis meses para volver, puede esperar un poco más, ahora si ya terminaron con el interrogatorio, yo me voy. Kasumi regreso a la hora de la cena-le sonreí.
Me levanté, me fui a lavar los dientes, tomé una chamarra y una bolsa la cual me puse de forma cruzada, me despedí y salí del Dojo. Volteé unas cuantas veces, estaba segura de que nadie me seguía pero aún así debería tener eso seguro.
Caminé firmemente hasta el consultorio del Dr. Tachibana, aprecié tanto los rayos del sol, el sonido de los pájaros, las hojas de las ramas mecerse…podía sentir todo eso en cada poro de la piel. Después de caminar unos instantes me encontraba frente a ese lugar que hace tres meses no venía y el cual odiaba tener que volver a visitar.
-Todo va a estar bien…tranquila-me dije a mi misma.
Entré y la enfermera que estaba ahí me reconoció al instante.
-¡Hola!-sonrió.
-Hola-le contesté –Tengo cita con el Dr. Tachibana.
-Si, en un momento la atenderá, puede sentarse si quiere.
-Gracias.
Caminé hasta uno de los asientos y sentía mi cuerpo temblar, no era la primera vez que pasaba por estos estudios pero aún así el miedo aumentaba cada segundo que pasaba, intenté tranquilizarme, si me sugestionaba eso de alguna manera podría alterar mis sentidos y afectaría en los estudios.
"Tranquila…tranquila" repetía en mi cabeza una y otra y otra vez, hasta que vi al doctor salir y recibirme con una sonrisa.
-Pasa Akane…
me levanté de un salto y caminé hasta donde estaba él, cuando cerró la puerta, sabía que no había marcha atrás, tenía que ser valiente, por mí, por mi familia…por Ranma.
-Bien Akane, sabemos que tenemos que iniciar los estudios, sabes que los resultados te los daremos en aproximadamente dos horas.
-Lo sé…estoy lista-dije casi en un susurro.
-Empecemos.
Fui el primero en saltar al pozo del hombre ahogado, cuando lo hice…no sentí nada. En realidad fue como la primera vez que caí a una poza encantada, una vez que salí seguía siendo hombre.
-¡Por fin!-grité tan fuerte que sentía que el lugar hacia eco.
Ryoga y Mousse saltaron detrás de mi y ellos también salieron siendo hombres.
-¿Lo logramos?-preguntó Ryoga.
-¡Genial! Ahora mi hermosa Shampoo me amará totalmente.
Quisimos permanecer unos minutos más ahí dentro, queríamos comprobar que esto no era un sueño y que en verdad estaba sucediendo, salimos después y los tres teníamos una enorme sonrisa en nuestros rostros.
-Hay que comprobarlo- dije, cerca de ahí había una casa, era el señor que se encargaba de cuidar las pozas para que nadie entrara, ciertamente no hacía bien su trabajo.
Le pedimos un balde de agua fría y fuimos echándonos el agua poco a poco, esperamos unos instantes y…nada.
Seguíamos siendo nosotros.
-¡Genial!-grité –Es momento de volver a Nerima.
Y así fue como Ryoga y yo volvimos. No sé en que momento él desapareció de mi vista, ni tampoco estaba preocupado en encontrarlo, ya volverá…así es él.
Me encontraba caminando hacía el Dojo, estaba emocionado, quería ver a todos ya, el cielo comenzaba a tornarse de rojo y yo cada vez estaba más cerca, hasta que por fin llegué a esa gran puerta de manera, ni siquiera me molesté en tocar, salté la barda y entré a esa casa que había extrañado tanto.
Estaban comiendo y todos voltearon sorprendidos cuando caí directamente en el pasto.
-Volví….-dije con una gran sonrisa.
Mi papá vino corriendo hacia mi, el señor Soun lloraba a mares, Kasumi sonreía feliz mientras Nabiki seguía comiendo.
-Estos seis meses fueron una eternidad y había algo que quería hacer desde hace mucho…-dijo mi papá con lágrimas en los ojos.
-¿Qué cosa?-cuando se acercó a mi con ambos brazos abiertos pensé que me daría un abrazo cuando en un instante me arrojó directamente al estanque que estaba ahí.
Pero el sorprendido fue él…y todos los que estaban ahí.
-Ranma…no cambiaste-dijo el señor Soun.
-¡Así es!
Mi papá enloqueció.
-Fuiste…fuiste a jusenkyo…te curaste..y yo…yo que siempre te di el amor de un padre, te crié, te eduque…me traicionas y no fuiste capaz de pensar en mi…
-No exageres, siempre fuiste un padre horrible…-dije mientras salía.
Miré alrededor y no encontré a cierta persona que me interesaba ver.
-¿Y Akane?-pregunté-
-Salió con unas amigas…-dijo Nabiki
en fin, esperaría a que regresara, creí que era la que más emocionada estaba pero nuevamente me equivoqué, ni siquiera porque regresaba decidió esperarme ¿Será que me ilusioné demasiado al pensar que ella también quería verme?
Tonto Ranma ¿Cómo pudiste pensar que te extrañaba?
La noche cayó y yo comencé a contarles algunas historias a ellos sobre como vivía, mi entrenamiento, la vida con Shampoo, lo que le hizo a Ryoga y a Mousse, el tiempo se fue volando bastante rápido…cuando escuché unos ligeros pasos dirigiéndose hacía acá.
Mi corazón se desbordó, latía tan fuerte que sentía se iba a salir de mi.
Cuando giré mi cabeza, ahí estaba ella, su cabello azulado, su piel blanca y tersa…estaba…más delgada y con una profunda tristeza en su mirada, me miró sin mostrar ninguna expresión.
Me miro fríamente, sentí como mi cuerpo se helaba, respiró profundamente como si verme le causara un dolor de cabeza.
-Así que volviste…-dijo secamente.
-Volví Akane y no vas a creer lo que…
-Que bueno que están todos aquí y sobre todo Ranma, quiero hacer un anuncio.
Todos se quedaron callados esperando a que hablaras, yo era el que más interesado estaba.
-Papá, Tío Genma…todos, quiero romper el compromiso.
Y fue ahí donde todo mi mundo se derrumbó, pude sentir como el aire salió de mis pulmones, como si alguien estrujase fuertemente mi corazón.
¿Qué demonios Akane?
