Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Bueno, ya es tiempo de actualización, así que aquí estoy, espero que el capítulo sea de su agrado, muchas gracias por el apoyo, por sus reviews, follows, favoritos, significan mucho, espero que todo salga bien, ya que he tenido un día bastante accidentado y he estado subiendo capítulos erróneos en otro fic casi por toda la tarde, nos leeremos en el siguiente.

Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.


Regresó de golpe a la realidad, la pelirroja seguía escribiendo rápidamente en su teléfono, no sabía si estaba conversando con Theodore, jugando o agregando más cosas a su agenda, pero estaba completamente ajena a todo su alrededor, lo cual no era normal, ni mucho menos algo que le agradara, no sabía que tanto podía cambiar la paternidad/maternidad a alguien, no tenía hijos y no estaba del todo seguro quererlos, si no había deseado que naciera el que hubiese podido tener con la mujer que amaba, dudaba que realmente quisiera uno con otra mujer; observó a los niños correr de un lado a otro, siendo ignorados por la pelirroja.

—Dime que no ignoras a tu hijo de la misma manera por estar haciendo cosas con tu celular.

—No tengo que decirte nada, ya dejé claro que no te importa nada que tenga que ver con mi hijo, así que...

—Tú jamás ignorabas a los niños, siempre jugabas con ellos, siempre creí que serías una excelente madre.

—Te daré una satisfacción Draco –se giró hasta él –hay un antes y un después de ti en mi vida, no soy la misma persona, el poco amor que me dejaste, lo he repartido, en su mayoría en mi hijo, no tengo cariño ni tiempo para otros ajenos, que sus padres se preocupen por ellos, yo tengo un hijo encantador que me hace sentir orgullosa cada día.

—Lamento haber arruinado tu vida, la mejor parte de ti se esfumó, posiblemente estoy aferrado a lo que recuerdo de ti, porque lo que eres ahora, esta broma de asistente personal, puedo jurarte que...

—No me importa lo que pienses de mí, Draco ¿está claro?

—Eso es lo que quieres, sólo ser jefe y empleada, bien –bufó –ten esto –se quitó el saco y se lo dio de mala manera.

Ginny puso los ojos en blanco y se dedicó a hacer lo que estaba haciendo, olvidándose de nuevo que estaba en ese lugar con Draco Malfoy, lo único que quería era volver a su vida, que Harry y Astoria volvieran, recuperar su tranquilidad, olvidarse de que él había vuelto, poder dedicarse a su hijo y a su guapo, encantador y adorable prometido.

Saltó asustada cuando Draco quedó frente a ella, su frente estaba sudada, su rostro normalmente pálido, estaba rojo, su respiración era agitada y sus ojos grises estaban en un modo éxtasis.

—La encontré –murmuró agitado.

— ¿De qué hablas? –le observó sorprendida.

—Corre –contestó.

— ¿Qué?

—Corre.

— ¿Por qué?

—Por qué quieren matarte.

—Pero... De qué hablas.

—Saben que eres mi debilidad, si tú mueres, yo lo haré, si tú me dejas, mi vida se derrumbará, es fácil, no puedo vivir sin ti.

— ¿Te has vuelto loco? –Él negó –te drogaste.

— ¡Encontré el corazón del Rey Dragón! –Gritó uno de los niños –es como él lo dijo, hermoso y muy rojo –Ginny frunció el ceño.

—Deberían ir a jugar a otro lado niños –los observó –su Rey Dragón tiene cosas que hacer.

—No sin antes robar su corazón, no hay debilidad más grande que robarle el corazón a alguien –habló otro niño con voz solemne.

—Ya no entendí –se quejó el tercer pequeño – ¿es su corazón o es su princesa?

—Sería su reina, tonto –contestó el primero.

—Da igual, si es su novia, su corazón o su Reina, es su debilidad, si acabamos con ella, acabamos con él –contestó el segundo niño –bien Rey Dragón, he encontrado a tu corazón, ahora, he de derrotarte, matándole.

—No voy a dejarte.

—Sin ella no eres nada, puedo verlo a lo lejos, tú y ella, uno no es nada sin el otro.

Ginny retrocedió cuando Draco sin querer la golpeó, fingiendo pelear con los niños, era obvio que se dejaría ganar, quedó arrodillado, con una mano en el sueño, levantó la cabeza para verla, cuando el rey se acercó a ella.

—Ahora sí, Rey Dragón, mataré al amor de tu vida –fingió apuñalarla.

— ¡No! –gritó Draco levantándose y sujetándola.

—Tienes que caerte –le dijeron todos a unísono.

— ¿Qué? No.

—Sí, tienes qué, te he apuñalado –la pelirroja puso los ojos en blanco, iba a girarse para irse, pero Draco la sujetó, agachándose con ella.

—Aún puedes salvar a tu corazón –siguió el niño –si no vuelven, les perdonaré la vida, sólo tienes que... Besarla.

—Qué asco –se quejaron los niños.

—Bien, sólo...

— ¡Ted es hora de irnos! –los niños voltearon a ver a la mujer.

—Les perdonaré la vida, sólo porque el Rey tiene que ir a hacer tarea.

Se alejaron corriendo dejándoles ahí, en esa pose tan incómoda, sonrío divertido, la mirada de la mujer era asesina, así que la soltó sin ni siquiera intentar nada.

—Lo siento, todo malvado tiene que tener una debilidad ¿no?

— ¿No crees que estás demasiado grande para esas cosas?

—Tú eres demasiado joven para estar amargada, te jodí la vida, sí, de acuerdo, pero el mundo no tiene la culpa de lo que yo hice, supéralo.

—Supéralo –se burló –que madurara no significa que esté amargada, idiota.

—Pues pareces bastante amargada, eran unos niños, no se te caía nada complacerles –bufó.

—Ya, lo siento por ser tan insensible pero primero que nada ¿desde cuándo Draco Malfoy se rebaja a jugar con niños en un parque? –Draco se quedó callado, no tenía ni idea de qué contestarle, decirle que había recordado cuando en su primera cita, ella había hecho eso, lo haría merecedor de un golpe.

—A veces es bueno tener buena publicidad ¿no fuiste tú quien me lo dijo?

— ¿En serio? –Abrió los ojos sorprendida –no creo que yo fuese capaz de decir algo así, y no me importa –cortó el siguiente alegato.

—Sabes, peleas demasiado conmigo, no importa que hago, todo te molesta de mí y ya quedamos claros en que me odias por arruinarte la vida.

—Es que yo no te odio –se burló –odiarte significaría que tengo sentimientos hacia ti, y no, no tengo ninguna clase de sentimientos, Draco, ni te odio, ni te aborrezco ni nada –se encogió de hombros.

—Me parece perfecto –contestó tan natural que hasta él mismo se sorprendió, debería comenzar a debutar en el mundo actoral.

—&—

La mirada de Asher era completamente hecha de hielo, observó a Theo buscando apoyo pero el hombre simplemente negó, llevándose ambos brazos a las caderas, al mismo tiempo que fruncía el ceño, así que el pequeño rubio observó a su madre, sabía lo difícil que era que cambiara de opinión una vez que lo castigaba; había podido buscar cualquier castigo, pero no ese, no impedirle ir al partido del fin de semana.

—No –gruñó Asher –no puedes castigarme por eso –apretó los puños.

—Asher –pronunció Ginevra –te he pasado muchas cosas, el cabello largo, el desastre en tu habitación y he permitido que vayas con James a jugar hasta tarde, sólo te pedí una cosa, y no cumpliste.

—Mamá –chilló –Theo –suplicó pero el hombre no intervino ni un poco –es imposible hablar con ustedes como personas adultas y civilizadas.

—Claro, porque lo que hiciste, fue bastante adulto y civilizado.

— ¡Pero yo tengo nueve! –Le recordó a su madre –es como si alguien te pidiera que fueras congruente por una vez en tu vida; no puedes ¡Eres mujer! Las mujeres no son congruentes, les preguntas que te pasa y contestan que nada, te giras y te hacen un drama.

Ginny golpeó enfadada el brazo de Theo cuando no pudo evitar que una sonrisa apareciera en su rostro, podía jurar que estaba aguantando una carcajada, se cubrió la boca con la mano.

—Asher, a tu abuelo le costó dieciocho años de su vida…

—Dijo que me la dejaría cuando muriera, al final es mía –respondió.

—Sí, pero tu abuelo no está muerto –le recordó Ginny.

—Es una tarjeta de colección, mamá, no iba a perderla…

— ¡Pero lo hiciste! –Reprochó la mujer –te pedí que no la llevaras a la escuela, lo hiciste, desobedeciste mi única regla de ésta semana.

—Mes –murmuró el niño –castígame con otra cosa, seamos razonables, inteligentes.

—Bien, te quitaré el gasto –el niño asintió –tampoco verás la televisión –Asher sonrió moviendo la cabeza alegre –Theo no te comprará el bastón de Gandalf a claro y nada de elfico por un mes.

— ¡Qué! ¿Eso es ser razonable? –Chilló –no lo sé, algo más ¿la vida? –frunció el ceño.

—Dijiste cualquier cosa –se encogió de hombros Ginny.

—La última vez que no fui…

—Sigue rompiendo las reglas y lo último que verás de ese campo será…

—Bien, no iré –observó a Theo –gracias por el apoyo.

Los adultos se quedaron en silencio por un momento, Ginny podía ser todo lo suave que el mundo quisiera con Asher, pero cuando él irrumpía el reglamento, sin duda su lado Molly Weasley salía a relucir.

—Fuiste bastante dura con él.

—Sí, mi padre también dijo lo mismo –observó a su prometido –pero no puedo dejar que haga todo lo que quiere ¿o sí?

—No es un mal niño, hay peores, digo –sonrió.

—Se comienza por poco, Theo, en serio, no quiero comenzar discutiendo por una tarjeta y terminar discutiendo porque ha empeñado todo por conseguir drogas.

—No diré nada, la última vez me dijiste que no me metiera, que no era mi hijo.

—Lo siento –fue hasta él y lo besó.

Ginny se giró hasta Asher que había salido de su habitación con su sudadera gris; que tenía el árbol de Gondor en la espalda y la gorra era un poco parecida al sombrero de Gandalf el Gris; era su favorita, se la había obsequiado Theo en su cumpleaños número nueve, él la había mandado hacer específicamente.

—De acuerdo ¿A dónde crees que vas? –elevó una ceja Ginny.

—Es jueves –le recordó el niño.

—Sí, lo sé, me aprendí los días de la semana en el colegio ¿qué tiene que ver?

—Cena familiar –se encogió de hombros.

—Claro –sonrió Ginny –no iremos a Camden hoy.

— ¡No puedes ser tan cruel! –chilló Asher incrédulo.

—Ginny –pidió Theo.

—Ahora intervienes porque hablamos de no ir a Camden ¿no? –frunció el ceño la mujer.

—Asher está castigado, no yo, podemos hablarle a Percy e ir nosotros por un poco de…

—Traidor –frunció el ceño.

—Lo diré muy en serio, Asher –frunció el ceño la mujer –si no quieres que las cosas en ésta casa cambien…

—Claro que quiero que cambien, quiero que Theo viva con nosotros, que sea mi papá –observó al hombre –aunque sea un traidor –frunció el ceño.

—Era mi alternativa, no comer mucho y traer para ti –se encogió de hombros.

—Claro –negó –en serio mamá, fue un error ¿puedes perdonarme?

—Iré por mis cosas.

— ¡Sí! –chillaron emocionados los hombres.

Theo observó por el retrovisor al pequeño Ash, iba bastante serio, ni siquiera se había puesto a cantar, sabía lo mucho que le gustaba el fútbol, era una pasión que compartía con la familia de Ginevra, y era en el número de la lista, el peor castigo que Ginny podía darle, prefería que lo dejaran sin comer a asistir a los juegos; pero no podía hacer nada por él, por lo menos ahora.

—&—

Ginny gritó completamente emocionada cuando su prometido se hizo del balón y corrió directamente a la zona de anotación, estaba un poco triste por no compartir eso con Asher, pero no podía quitarle el castigo por mucho que lo deseara, o comenzaría a hacer lo que se le diera la gana; no iba a permitir que en algún momento, su hijo terminara como ella.

Theo avanzó hasta ella cuando el partido terminó, habían quedado empate, pero no le importó, la sujetó de la cintura; elevándola un poco, uniendo sus labios a los de ella en un apasionado beso, sabía lo mucho que los partidos ocasionaban en el lívido de su prometido.

—Felicidades –murmuró en sus labios.

—Empatamos que bueno que Ash no vino, o me hubiese golpeado con el balón en la cabeza –sonrió.

—Puedo hacerlo por él –sonrió.

—Creo que fue malvado de tu parte que lo dejaras bajo el cuidado de Percy mientras venías.

—Así pensará dos veces antes de –sonrió.

—Dime algo, cuando nos casemos ¿podré intervenir en su educación?

—Hablaremos eso con Ash; y si él no tiene problema en que te atribuyas sus problemas y todo lo que conlleva él, no tengo problemas –sonrió.

—Eres preciosa.

—Lo sé –le guiñó un ojo.

—Buen partido –saludó Blaise interrumpiendo.

—Oh, gracias, fue bastante parejo, el marcador lo dice todo –sonrió Theo extendiendo una mano hasta el hombre.

—Lo sé –dirigió la vista hasta Draco, que estaba desparramado en el banco.

—Vaya condición tienes, Malfoy –se burló Theo yendo hasta él junto con su prometida y su amigo.

—Yo no soy para nada deportista.

—Bueno, no lo hiciste tan mal –estiró la mano con una sonrisa amigable, aunque su mirada no podía ir por el mismo sentido.

—Gracias –suspiró cansado.

—Bien, bien, vayan a ducharse, iremos a… ¿y Ash? –interrogó el hombre.

—Castigado, Bruce –se encogió de hombros Ginny.

—Vaya, últimamente se la vive castigado, iré a robarlo la próxima vez, no me importa que el castigado sea yo –le sonrió a Ginny y se giró –iremos a comer a algún lado, así que ya saben, tomen una ducha.

—Nosotros…

—No dejarás castigado a Ash por nada –lo reprendió Bruce –así que Theo, ve a tomar una ducha, Ginny no se irá a ningún lado sin ti.

—Jamás –le guiñó un ojo.

—De acuerdo, no tardo –la besó y fue hasta las duchas.

—Bien ¿alguien podría alzarme? –se quejó Draco, pero nadie le hizo caso, así que suspiró cansino y se levantó.

—&—

Draco gruñó enfurruñado cuando el teléfono junto a él comenzó a sonar como loco, la torpe pelirroja lo había olvidado, así que no encontró nada de malo con echar un vistazo a que era tan importante como para que no parara de sonar, podía ser una emergencia.

"Tienes que decirme quién demonios es" —Demelza.

"¿Quién es? ¿Quién demonios es?" —Jazmin.

"El mundo arderá si no contestas" —Albert.

"Ginevra Weasley por el amor de tu vida, ¿quién es…? —Simon.

"El internet está por romperse, es un mega escándalo" —John.

"Dime que ya viste la imagen" —Charlotte.

"Ginny tienes que decirme todo de ella, quien es, como…" —Stuart.

Draco deslizó las notificaciones, todos eran sobre lo mismo, y le era complicado, porque no dejaban de llegar, no comprendía nada de lo que se trataba; pero sin duda tenía que ser un gran escándalo, y como él no había hecho, tenía que tratarse de Potter.

—Ahora tienes manías por revisar celulares ajenos ¿no? –le quitó el móvil.

—Comenzó a sonar como loco, pensé que podría tratarse de una emergencia, no fue así –se encogió de hombros.

—Pero que… -frunció el ceño igual de confundida que él.

Tardó cinco minutos entender todo, sus ojos se abrieron un poco y una sonrisa adornó su rostro, haciendo que Draco la observara como un idiota, embelesado, cuando ella levantó el rostro, Draco vio hacia otro lado.

—Tienes una computadora cerca que me prestes ¿no?

—Claro –contestó y señaló la mesa de centró.

—Gracias –se estiró por ella, cuando la tuvo en sus piernas, y la abrió Draco se quedó quieto.

—Espera un momento –se la arrebató –tiene contraseña –mintió.

Lo primero que pudo ver fue el montón de búsquedas de él, ella, Nott y Potter; no quería quedar como un idiota, lo demás era todo homoeróticas de Harry Potter y Draco Malfoy, o claro, y como olvidar el famoso Hinny/Hanny; como llamaban a la pareja de Ginny con Harry, quería vomitar tan sólo de imaginarla en la realidad con Potter.

—Listo –se la entregó.

—Gracias.

Sus delgados dedos se movieron con rapidez sobre el teclado; cuando la página cargó, pudo ver una imagen, era una chica de espaldas, de cabello azabache sujeto en un moño, tenía una bebida en la mano y por lo poco que pudo notar, no estaba del todo mal, ya que incluso Draco se acercó a la pantalla, su rostro fue uno de sorpresa al notar de que se trataba de una imagen subida por el gran y famoso Harry Potter.

—Vaya, no la está pasando del todo mal –se burló, mientras su mirada devoraba a la mujer en traje de baño blanco –vaya –se talló la barbilla –demasiado para Potter.

La pelirroja cerró de golpe el portátil, se levantó hecha una furia, Draco la observó, su postura indicaba que si decía algo gracioso le arrancaría la cabeza, no, no podía ser cierto, ella decía que estaba profundamente enamorada de Nott ¿entonces porque estaba celosa por la imagen que había subido Potter?

—Estás celosa –soltó incrédulo.

—Por favor –frunció el cejo y lo observó.

Fue hasta su celular que no había dejado de sonar, deslizó el dedo y después de un segundo, se colocó el móvil en el oído; sin quitar la mirada intensa de Draco.

—Dime ¿qué diablos estabas pensando? –Vociferó enfurruñada -¡Claro que sí! Pero me hubiese encantado saber por ti, mi celular es incontrolable, todos me están preguntando ¿quién es ella? Y realmente yo también me lo pregunto, es alguien que te encontraste allá, supongo –hizo una pausa considerablemente corta -¿qué? ¡Es inglesa! –avanzó de un lado a otro y después colgó, aventando su teléfono al suelo.

Draco podía jurar que ni siquiera dejó que Potter terminara de explicarle nada, era así, impulsiva y apasionada, sonrió para terminar soltando una carcajada.

—Si continúas riendo, te sacaré los ojos –lo amenazó.

—Lo siento, es que comienzo a entender el Hanny –la chica lo observó confundida sin entender. —Tú y Harry –frunció el ceño –dime ¿cómo sería nuestro nombre de pareja?

—Voy a cortarte la lengua si continúas por ese camino –indicó.

—Es muy largo –soltó una risita –estás demasiado celosa de la atractiva chica en traje de baño ¿sabías? ¿Qué pensaría Nott?

—Sabes, me iré ahora, tengo unas cosas que arreglar.

—Sí, conmigo también.

—Sólo soy temporal contigo…

—Si sigues tratando a Potter así, te dejará sin empleo.

—Que lo intente –soltó enfadada.

Se quedó en ese mismo lugar, sumergido en el mar de sus pensamientos, odiaba a esa mujer ¿por qué tenía que ser tan complicada? Decía haber superado lo suyo, pero se comportaba de una manera que le hacía creer que no era cierto, que vivía en el pasado, no en la mejor parte de su pasado, necesitaba un milagro en su más puro estado para comprenderla; si tan sólo todo fuese un poco más sencillo entre ellos; había intentado en contra de sus propios estatutos de conducta ser amable y comprensivo, pero ella no daba tregua alguna; Ginevra lo volvía loco.

—&—

Draco avanzó tranquilo y con una enorme sonrisa en el rostro, desde que Ginevra se había marchado a solucionar la vida amorosa de Potter no había vuelto, tres días de eso, así que se dedicó a hacer de su vida un… papalote; hasta el día anterior, por la noche, que recibió una llamada de Crabbe para pedirle ayuda, su esposa estaba organizando un evento masivo, un concurso de arte, para mejor especificaciones, de niños de 6 a 10 años, con la posibilidad de conocer al Primer Ministro y que su "obra" fuese considerada la mejor del país hecha por un niño.

Aceptó porque no tenía nada que hacer, y si a la señorita pelirroja se le ocurría aparecer, podía quitársela fácilmente de encima, aunque en realidad deseaba tenerla encima, por poco que fuera, sonrió un poco más por esa ocurrencia.

—Gracias por ayudar –saludó la señora Crabbe.

—Es un placer, en realidad no tenía mucho que hacer –sonrió.

—De acuerdo, nuestro juez principal le dio apendicitis, no podrá estar, por lo tanto ha sido demasiado espontaneo, y por los cielos, la primera persona en la que Vice pensó fue en ti, así que ya todo está listo, es tu decisión final, quien ganará –sonrió.

—Poca presión –sonrió Draco.

—Lo sé.

El rubio caminó hasta el resto del jurado, no dijo nada, se dedicó a observar las últimas quince obras, iban por descarte, de esas quince, quedarían diez, y de esas diez, cinco, y de esas cinco, bueno, el ganador.

—Ésta es asombrosa –indicó la mujer con una sonrisa, así que él se acercó.

—Claro ¿Qué demonios es eso? –hizo una mueca de no entender nada.

—Yo tampoco –admitió –pero hay mejores que sin duda quisiera dejar entre las últimas diez –Draco se encogió de hombros, así que se dedicó a vagar por entre todos los dibujos.

—Se supone que son los mejores –indicó un hombre junto a él –pero sólo he visto una que vale la pena –se encogió de hombros, pero han decidido dejarle el último lugar.

—O sea que será el primer perdedor –el otro hombre asintió.

—Ya veo ¿cuál es? –interrogó y el hombre de cabello castaño señaló al final.

Los dos caminaron hasta el dibujo, tenía un letrero que decía Celeborn, así que Draco frunció el ceño desconcertado ¿qué clase de padre le pondría así a su hijo? Tenía que ser un fenómeno.

—Vaya nombre ¿no tiene apellido? –elevó una ceja, el hombre junto a él soltó una ligera carcajada.

—Son seudónimos bajo los cuales se inscribieron los dibujos, no me sorprende el nombre en realidad.

—Bueno, pues a mí sí, para ser honesto.

—No eres muy conocedor ¿cierto?

—No de la pintura –admitió.

—Ni de la literatura clásica del país –admitió encogiéndose de hombros –Celeborn es un árbol ficticio de las obras de J. R. R. Tolkien, el Legendarium, que describe la mitología sobre la Tierra Media.

—Así que ese niño es muy culto –se burló Draco.

—Ciertamente es fanático del Señor de los Anillos, ese es Mordor, ese es el castillo de Gondor, y su árbol –le sonrió –la mayoría no lo entiende, aristocráticos –gruñó.

—Eres artista –se giró hasta el hombre.

—Escritor –admitió.

—Ya, ahora entiendo –sonrió divertido –me agrada, no entiendo nada, pero ¿estás seguro que un niño de nueve años lo hizo?

—Contando por las acuarelas y las crayolas –se giró a Draco –sí, no es un dibujo malo, pero no es de un profesional, pero sí de alguien con talento –se encogió de hombros –es una lástima que lo echarán por la borda.

—Bueno, llegaste a la persona correcta –lo sujetó del hombro.

Vagó por el lugar lleno de dibujos de paisajes, caballos, mares, desiertos, todo era demasiado común, y aunque tenían demasiado esfuerzo, no dejaba de pensar en lo que ese escritor le había dicho ¿qué si escogía un conejo en vez de ese dibujo extraño de un árbol mítico de la literatura inglesa? Gruñó.

El día avanzó rápidamente, se negó a dejar en un lugar tan malo el dibujo de ese árbol, no podía quitarse la imagen de un pequeño árbol con pantalones y muchas hojas al estilo afro.

Le sonrió a todos los niños, hasta que llegó el empate de primer lugar, un niño de cabello castaño y ojos marrones, y a su lado una niña rubia, suponía que la pequeña rubia era la dueña del dibujo de los ponis, se quedó callado cuando la señora Crabbe le dio el dibujo del árbol, dudaba que una niña hiciera algo así.

—Felicidades –le sonrió, sólo asintió con una sonrisa amplia en su rostro.

— ¡Posemos para la foto! –Gritó el castaño –tu mamá estará feliz –empujó tan fuerte a la niña que la tiró sobre su trasero, pero sólo se echó a reír como loca.

Posó para la foto, y observó al escritor acercarse a la niña, así que fue tras ellos.

—Dime… ¿cuál es tu nombre? –interrogó –ya puedes decirlo, Celeborn –la niña sonrió.

—Conoce a Celeborn ¿cierto? –interrogó.

—Claro que sí ¿y tú? –interrogó.

—Mi padre y yo somos fans del Señor de los Anillos –sonrió alegre –Asher Weasley –extendió la mano para el hombre.

—Oliver Wood –sonrió el hombre.

—No es cierto, usted, no se parece para nada al tipo de la foto de su libro.

—Photoshop –ambos rieron –me encantó tu dibujo, dices que tu padre es fanático del Señor de los Anillos.

—Sí, su primer regalo para mí fue una manta con el árbol de Gondor, ya sabe el Árbol Blanco de Minas Tirith –Oliver asintió encantado.