Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Bueno, ya es tiempo de actualización en la ronda de actualizaciones, espero que el capítulo sea de su agrado, muchas gracias por el apoyo que le están dando a la historia, sus follows, favoritos y reviews, sin duda significan mucho, bueno, pues disfruten el capítulo y nos leeremos en la siguiente "tanda" de actualizaciones.

Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.


Draco observó al escritor poner su rostro a la altura de Asher Weasley, la mirada que le otorgó y el apretón a su delgaducho hombro, no le agradó, ni siquiera conocía a ese niño, no sabía que le gustaba y que no, y por lo cómodo que se encontraba hablando con Wood, casi podía jurar que se conocían de hacía tiempo atrás, era como una extraña química que emanaba de los dos; tanto que le habían ignorado por completo, en otro momento estaría enfadado, pero en éste preciso instante, lo agradecía, él no sabía nada del Señor de las Sortijas ni nada de literatura, no le interesaba, odiaba cada parte de la intelectualidad, porque era el estandarte de su padre, y odiaba a su padre, más que a nada.

—En mi oficina –escuchó a Wood.

—Vaya, tiene que ser maravilloso ser escritor –admitió Asher.

—Bueno, necesitas demasiada imaginación para ello, así como para dibujar.

—En realidad, vi algunas imágenes en las películas, mi madre me regañó por ya sabe, dañar el DVD por tener mucho tiempo en pausa las películas.

—Ahora ya hay internet –informó el escritor.

—No puedo usar internet –contestó encogiéndose de hombros el niño.

—Pero ¿jamás has desobedecido a tu madre y hecho algo que no tenías permitido? –Sonrió –el internet no es tan malo.

—Desobedecí a mi madre y perdí algo importante –contestó serio el pequeño –no haré algo que me cueste mi libertad hasta que llegue a la universidad, con todo respeto –se encogió de hombros.

—De acuerdo, de acuerdo, sólo decía, no creí que tu madre fuese tan exagerada para no dejarte usar internet, es… lo normal, a tu edad… ¿cómo haces tareas entonces?

El niño sonrió y negó divertido, lo poco que había visto de ese niño le recordaba a gestos que había visto en Theodore lo poco que había tenido la desafortunada oportunidad de tenerlo en frente, platicando con él o besándose con Ginevra como si no hubiese mañana, o un lugar más adecuado para ello.

—Voy a clases –inició –presto atención, y normalmente con lo que dicen mis profesores, hay en mis libros puedo arreglármelas solo para contestar, excepto matemáticas, mi madre me ayuda en matemáticas –se encogió de hombros –pero le diré un secreto –se inclinó hasta él –a veces se equivoca –suspiró –pero es mi mamá, así que no puede saberlo, porque ella cree que jamás se equivoca en nada.

—Oliver –los interrumpió un hombre que Draco no reconoció –te ocupamos por acá –golpeó su espalda.

—En seguida voy –se giró hasta Asher –ha sido un placer, Ash –tendió la mano –porque puedo llamarte Ash ¿cierto? –sonrió.

—Desde luego –sonrió –su libro es increíble, por cierto –informó.

—Gracias, me alegra conocer a la brillante mente detrás de mí dibujo favorito.

—Le haré uno porque ese se lo quedarán –informó –le diré a mi mamá que se lo enviemos a su correo de fans.

—Sería maravilloso.

—No, yo mandaré por él –informó el hombre que había interrumpido –para que no se maltrate –observó a Draco –Oliver, es hora.

—Desde luego, hasta luego –acarició el brazo del niño y se despidió de Draco con un movimiento ligero de cabeza, haciendo que el pequeño rubio lo notara por primera vez.

El silencio fue incómodo, siempre le costaba un poco iniciar una plática con los niños, y principalmente con ese, ahora que sabía que era hijo de Ginevra y Cedric Diggory, ese imbécil bueno para nada, no le había robado su lugar en la música, pero ¿qué tal de la mujer que amaba? Había reemplazado a su hijo/a con el suyo.

Lo odiaba.

—Si sabes que Nott no es tu padre ¿no? Porque de serlo serías Nott, no Weasley –soltó tan impulsivamente que no le dio tiempo a reaccionar.

—Su mamá no le enseñó en que no debe meterse en asuntos que claramente, no le importan ¿no es así? –frunció el ceño.

—Yo sólo quería que supieras que ir diciendo por ahí oh mi papá, mi papá, mi papá, cuando el hombre ni siquiera lo es, es un poco… desesperado.

—Desesperado es que un viejo como usted se esté peleando con un niño de nueve años, y contrario de usted, mi mamá me ha enseñado a que no debo de responder de mala manera a mis mayores, mucho menos si son unos ancianos.

—No soy un anciano, soy sólo por poco más grande que tu madre –informó avanzando hasta él, así que Ash tuvo que levantar la cabeza para poder verlo.

—Usted está casi calvo, mi mamá aún tiene pelo –se cruzó de brazos –y pronto seré Asher Nott, para su información.

—Veo que alguien está más que seguro de eso –se burló.

—Usted no sabe nada de mí, de mi madre o de mi padre…

—Theodore Nott no es tu padre –gruñó enfadado, con el coraje saliendo de su garganta –y claro que lo sé todo, tu madre trabaja para mí –soltó haciendo que el niño retrocediera un paso y vio la duda brillar en sus ojos azules.

—El jefe de mamá –murmuró, toda su altanería se derritió, haciendo que Draco se sintiera como un triunfador, hasta el momento en que se dio cuenta de que había estado peleándose con un niño de nueve años.

—Así es –sonrío fanfarrón.

—Eso significa que usted es el cantante que no sabe cantar y que nadie le ha dicho lo mal que lo hace.

Las palabras de Asher Weasley lo hicieron sentirse extremadamente pequeño, es como si de la nada, se hubiese vuelto un minúsculo juguete de acción, sin duda había heredado la crueldad de Ginevra al decirle eso, lo observó incrédulo, su mirada era tan transparente, no lo había dicho para molestarlo, así que suponía que así se referían a él en casa.

—Claro que sé cantar –soltó altanero –y bueno, supongo que tu madre te habrá hablado bastante de mí.

—Ah, no, no se ofenda, ni siquiera sé quién es usted, mi tío Ron es quien ha hecho referencias –soltó –mi tío Percy también, pero mi madre me ha prohibido repetir esa clase de palabras con las que constantemente tío Percy se refiere a usted.

—Nunca le caí bien a tus tíos –informó frunciendo el ceño –pero supongo que nunca hablan bien de nadie.

—No le interesa si hablan bien o mal de usted –frunció el ceño –debe ser todo lo que dicen para que ellos se refieran así.

—No espero que comprendas todo, eres un mocoso, y no has salido de la mejor familia, todos son unos brutos barbajanes, bastante mediocres, y por lo visto no has caído muy lejos, llamándote a ti mismo hijo de Nott, sólo falta ver qué clase de escritorcitos admiras, como ese tal Wood.

—Oliver Wood es el mejor escritor que hay en el mundo sobre misterio fantástico, sobrenatural –soltó con el rostro enrojecido –y no es ningún escritorcito –lo pateó tan fuerte en la espinilla para después golpearle en la boca del estómago.

—Maldición –bramó frunciendo el ceño.

Muy bien, había sido reducido a nada por un niño con finta de niña de nueve años; era lo más vergonzoso que le había pasado en muchos años, no podía comportarse a su nivel, simplemente no podía, no es que le tuviera miedo, pero si le contaba a Ginevra, sus días habían terminado sobre la tierra.

El evento se alargó un poco más, entre sermones aburridos fotos y muchas cosas que no le importaron, revisó su celular, nada, la mayoría de sus admiradoras pensaban que tenía una gran vida, muchos amigos, pero la verdad es que no, era más que nada solitario.

Meditó un momento, si tomaba una imagen, donde saliera Asher, y la subía a sus redes sociales ¿Ginevra le hablaría furiosa? Bufó negando, se había prometido a sí mismo, mejor dicho, se había obligado a sí mismo a no molestarla, a no insistir, lo suyo con ella ya había sido, tenía que moverse, encontrar un nuevo interés, una modelo interesante, lo que fuera, para demostrarle que ella ya no significaba nada, no iba a poder más que él, eso ya era personal, y si era la única forma de sacarla de su vida; haría de todo eso una competencia, demostrar que él podía ser más feliz que ella.

Sonrió todo lo encantador que pudo para las imágenes, saldría en toda la prensa, y quería buena publicidad, se lo debía a Astoria, tenía que portarse bien.

—Muchas gracias por ayudarnos –agradeció Crabbe.

—No te preocupes –sonrió –para eso estamos los amigos.

—Lo sé, por eso, muchas gracias.

Se alejó de Crabbe y caminó rumbo al estacionamiento, intrigado por lo que fuera que Asher le diría a su madre ¿le hablaría de él o sólo de Wood? Posiblemente era un bocazas como su tío Ronald y terminaría diciéndole que él había dicho que Theodore Nott no era su padre y que dejara de decirlo, eso significaba sino la muerte para él, una gran patada más arriba que la del niño; estaba deseando que no le dijera nada.

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Ginny se giró cuando escuchó la puerta, le sonrió a Ron y a Asher, el segundo venía un poco enfadado, así que significaba que no le había ido como esperaba en la competencia, no importaba, aun así esperarían a Theo para ir a Camden a celebrar por la competencia.

—Llegaste, por fin –sonrió encantada la pelirroja y fue hasta su hijo.

—Mejor no –sugirió Ron deteniéndola –no está teniendo un buen momento.

—Ya ¿qué ocurrió? –cuestionó a su hermano que negó elevando los hombros.

—Empaté en primer lugar –se dejó caer sobre el sillón –eso pasa, mamá ¡Empaté en primer lugar! –se cruzó de brazos.

—Oh vamos, Ash, el otro dibujo también pudo ser tan bueno como el tuyo.

—Era mejor que el mío –contestó –así que no sé porque me pusieron en primer lugar para opacar la felicidad de alguien más, además, yo no quiero conocer al Primer Ministro, es aburrido.

—Tienes que sentirte feliz de conocer al primer Ministro, Ash, puedes conseguirle un autógrafo a tu abuela –sonrió Ron sentándose junto a él y pasando su brazo sobre los hombros delgaduchos del niño.

—La abuela para qué querría un trozo de papel firmado por ese fraude, tío.

—No le digas al abuelo, pero creo que secretamente está enamorada del Primer Ministro ¿no has visto como le brillan los ojos cada que sale en las noticias?

—Pensé que le ardían los ojos –murmuró –yo no sé en qué pensaba la Reina cuando nombró a Gilderoy Lockhart Primer Ministro, todos sabemos que es un gran fraude.

—Como sea –soltó Ginny revoloteando de alegría –iremos a festejar ¿comprendes? Theo viene hacia acá, iremos a Camden –el rostro de Asher se iluminó por completo.

Normalmente iban a ese lugar seguido, pero era muy diferente, porque que fueran por celebración, significaba algo diferente, se levantó, enrollando sus brazos delgaduchos en el cuello de su madre, de modo que ella lo abrazara con la misma intensidad.

—Eres la mejor mamá del mundo –chilló.

—Lo sé –rió divertida –y tú el mejor hijo del mundo, aunque me desobedezcas.

Ash la besuqueó durante un rato hasta que fue a cambiarse para poder ir digno de una celebración en lo que Theo aparecía.

—Yo me iré –comentó Ron.

—Pero… pensé que irías con nosotros –hizo puchero.

—Es una celebración familiar.

—Eres de mi familia, Ron –frunció el ceño –así que no comiences con eso ¿quieres?

—Papá me dijo lo que conversaron, Ginny, creo que deberías dejar de escucharlo y de detenerte por él.

—Ron…

—Por favor, ¿crees que no sé qué fue él quien te amenazó?

—Él no me amenazó.

—Claro que lo hizo, decirte que iba a hacer todo lo posible por alejarte de Asher si se te ocurría permitir que Theo le pusiera su apellido; o antes de que te aventuraras a irte con él y casarte.

—Hizo bien, Theo y yo en ese momento no sabíamos que tan en serio íbamos, apenas teníamos tres años de conocernos y hubiese sido muy apresurado.

—Muy apresurado, tienes años saliendo con él, ahora podrías tener una estabilidad mejor ¿sabes que me dijo Asher en el camino? –ella negó.

—Que si hacía mal en decirle a las personas que Theo era su padre, que si el hecho de que él lo vea como un padre hará que Theo no se case contigo o algo por el estilo, ambos sabemos que Nott ha estado detrás de tu mano desde hace años, queriendo formalizar, pero tú te le escapas por miedo a que papá cumpla su amenaza para contigo.

—Amo a Theo, Ron, con todo mi ser, pero no voy a preferirlo sobre a mi hijo, no cometeré el mismo error dos veces ¿comprendes eso?

—Papá no te quitará a Asher –repitió.

—No, pero si le doy una diminuta razón, no se tentará el corazón, lo conocemos.

—Ginny…

—Papá mejor que nadie sabe las malas decisiones que tomé en el pasado, le debo la vida, y no porque me la diera, sino por salvarme en más de una ocasión, si él dice algo sobre mi adicción a las drogas, o sobre lo inestable que fui en esa época, no van a dudarlo un segundo, me quitarán a Asher, buscarán a su padre y es algo que jamás voy a permitir, primero muerta, antes de que Ash termine junto a su padre.

— ¿Tan malo es su padre? –la mirada de Ron fue suave.

—No quiero hablar de eso –se alejó.

—Ginny, has educado a un niño maravilloso, y te lo aplaudo, me hinco y le alabo, pero sabemos que llegará el día en que Asher pregunte por su padre ¿qué vas a decirle? –avanzó hasta ella.

—Me preocuparé hasta que ese día llegue –su respiración se agitó.

—Sólo dime ¿su padre sigue vivo? –La sujetó de los brazos, haciendo que Ginny elevara la vista –lo pregunto porque…

—Ya sé a dónde quieres llegar, y no, eso jamás pasará, él jamás sabrá de Asher…

—Ya Draco Malfoy llegó de nuevo a tu vida ¿quién te dice a ti que el padre de Asher no volverá?

—Ese hombre no aparecerá jamás, él no volverá de las sombras, él sólo vive en mis pesadillas –se soltó de su hermano –y si se atreve a aparecer, yo misma lo regresaré al infierno donde no debería salir.

Se quedaron callados un momento, Ron no quiso seguir insistiendo, sabía lo difícil que el tema de Asher era, creía que era incluso más oscuro que el mismo pasado de drogas y todo aquello que conlleva una vida así.

—Tengo que irme –la besó en la mejilla –no dejes que esto te consuma, no dejes ir a Theodore sólo porque papá te amenaza con quitarte a Ash, si es necesario, moveré cielo, mar y tierra, por evitarlo; pero tú cásate, sé feliz con el hombre que amas, que te ama, y sobretodo, que adora a Asher como si fuese suyo, más que eso.

—Gracias Ron.

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Draco se detuvo a mitad de la sala, la pelirroja estaba ahí, observando por el ventanal, se giró hasta él y elevó una ceja, ni aunque lo hubiese planeado las cosas se hubiesen prestado tan bien, mal, ella se giró sin prestarle mucha atención; así que él tampoco y avanzó en bóxer hasta la cocina, tomó su tiempo, buscando un vaso y bebiendo agua, pero decidió salir, fingiendo que estaba tranquilo.

—Así que has vuelto, supongo que Potter te ha despedido.

—He tenido que volver, y no, no regresé por asuntos personales, que no te interesan.

—En realidad me interesan –se acercó a ella de forma arrogante, cuando estuvo frente a ella, le dedicó una sonrisa altanera –te guste o no, por favor o lo que quieras, trabajas para mí, tus asuntos me conciernen –la mujer elevó una ceja -¿qué? Ni siquiera una mirada darás –cortó toda distancia, pero ella no escapó, ni su mirada se desvió o su respiración se cortó, agitó, nada, retrocedió vencido.

—Cosas de mi boda –respondió –eso es lo que tenía que solucionar.

—Ya, la boda imposible ¿o cómo la llaman? –se burló.

—No te interesa.

—Tienes razón, tampoco sé qué haces aquí, que yo sepa…

—Que tú sepas –repitió –he recibido una llamada, quieren ver si te interesa el doblaje –Malfoy frunció el ceño –de películas, que tu voz espantosa sea la voz principal de un personaje de caricatura.

—Vaya –sonrió divertido –mi hermosa voz preservada para la eternidad en algo más que mis discos –levantó la vista hasta el techo –iré a ducharme y nos iremos.

Para tranquilidad de ambos, el trayecto a la casa productora fue tranquilo, él se dedicó a observar a las personas avanzar, mientras ella se dedicó a revisar todo lo referente al correo de trabajo de Draco; tal parecía que era lo mejor que podían hacer, dejarse en paz a pesar de estar en el mismo lugar.

—Creo que ha ocurrido un accidente de tráfico –informó el conductor haciendo que Draco lo observara –posiblemente tardemos una hora.

—Tenemos que estar en media en la productora…

—Dime ¿qué tan cerca estamos? –cuestionó.

—Caminando, tal vez quince minutos.

—Caminaré.

Ginny observó al conductor otorgándole una mirada completamente sorprendida y después a Draco, que se bajó sin decir nada ni siquiera preguntar si lo acompañaría.

—Draco –gritó para que la esperara, juntó sus cosas y bajó apresurada del auto –maldición –murmuró, justo había elegido zapatillas nuevas para ese día –maldición, Malfoy –gruñó y corrió tras él, que tal parecía que lo hacía a propósito, huir de ella, porque sus zancadas se hacían cada vez más grandes –Malfoy, maldición espera.

Draco dejó de esquivar a la gente; se giró para observarla, elevando una ceja completamente incómodo; Ginny llegó agitada hasta él, vaya, por fin su aliento se alteraba, por él, pero no de una forma que le agradara.

—No te mandas solo.

— ¿Quién eres, mi madre? –soltó enfadado.

—Te hubiese abandonado si lo fueras –contestó frunciendo el ceño.

—Sí, te llevarías bien con ella.

Se giró de nuevo; cortando la respuesta de la pelirroja que se mordió la lengua; tal parecía que había olvidado el pequeño detalle con sus padres, así que se golpeó internamente, posiblemente ese rubio idiota no mereciera ni su simpatía por todo lo que le había hecho, esa forma de romperle el corazón, pero no podía olvidar el hecho de que la mamá del chico, Narcissa, pese a que todo el mundo decía la forma tan fiera que defendía a su único hijo, un día se había marchado de la residencia Malfoy, y no había vuelto a saber nada de ella, podía jurar que aun en ese momento; Draco, no sabía que había ocurrido con su madre.

Corrió de nuevo tras él; que no se detuvo, su postura era tensa, algo que no había tenido desde hacía un tiempo, cuando lo había visto por la mañana, en calzoncillos, estaba tan relajado, sus ojos grises habían demostrado por un momento la sorpresa por verla, como si por todos esos días hubiese creído fielmente que ella no volvería; así que no pudo acusarlo por salir así, en su plan tonto de comprobar lo que fuera que quisiera comprobar.

—Sabes –se giró hasta ella –creo que puedes irte a casa, no te necesitaré por hoy.

—Pero…

—Hey, hey, olvidas lo que pediste ¿cierto? –la mujer frunció el ceño sin comprender –sólo jefe y empleada –se señaló de él a ella –soy el jefe, decido cuando te necesito y cuando no, en éste preciso momento no lo hago, así que ve y contrata unas golondrinas para tu boda o lo que sea que te haga falta.

—Astoria me encargó estar en tus juntas –contestó.

—Sí, tal vez también te encargó cambiarme el pañal, pero no eres mi madre, no eres mi asistente, ni siquiera estás aquí por gusto –soltó –así que aprovecha la poca libertad y vete.

—Las cosas no son así de fáciles –frunció el ceño.

—Si no te vas, te juro por toda mi fama, que te haré un infierno el trabajar conmigo.

Ginny retrocedió sin decir una palabra más, no porque le tuviese miedo a su amenaza, Draco era extremista, y había tocado una fibra bastante dolorosa en toda esa arrogancia y petulancia, su madre, sabía lo que significó para él perderla, y lo recordaba recitarse a sí mismo cuando se creía solo que "La fama es lo único que tenía en la vida" así que cualquier cosa que jurara en nombre de eso, estaba hablando completamente en serio.

Negó apartando los recuerdos de ella, no iba a comenzar a justificar los actos de Malfoy, porque no había nada que lo hiciera, tal vez al inicio no tenía nada, pero después la tuvo a ella, y la desechó como a basura.

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Su pie golpeaba con desesperación el piso, no podía creer lo que le había dicho, sin duda que esa mujer que había dejado en la entrada del edificio no era ni de cerca la mujer de la cual se había enamorado, pero era claro que ya no fuese a tratarlo como antes, después de todo, ya tenía un novio importante con una estabilidad financiera buena ¿para qué querría ser amable con él por los viejos tiempos? Si ya no necesitaba nada.

Salió intentando controlar su mal humor, y le había prometido a Astoria controlar su propio temperamento, no podía empeorar las cosas para él mismo, y para la única amiga que parecía tener, porque Astoria era su amiga, estaba para él porque quería estarlo, no porque le pagara una gran cantidad por ser su asistente.

—Señor Malfoy, viene usted solo, pensé que su asistente vendría con usted.

—Está por casarse así que le he dado oportunidad de hacer algo que tenía con mucha urgencia.

—Vaya que es comprensivo –sonrió la secretaría.

—Lo sé –le devolvió la sonrisa.

Avanzaron por un largo corredor, no pudo evitar no mirar a través de los enormes cristales, se detuvo un momento al ver a Oliver Wood tras uno de ellos, observó a la mujer que lo guiaba y elevó una ceja.

—Ese es Oliver Wood ¿cierto?

—El mismo –sonrió embobada –vino porque está en una plática de negocios.

—Supongo que quieren llevar su libro a la pantalla grande ¿no es así?

—No puedo decir nada respecto a eso, más que es una plática de negocios –sonrió dulce la mujer.

—Claro –frunció el ceño.

Esperó cerca de cinco minutos a que alguien apareciera y como se desesperó, decidió salir a rondar el lugar, se sentó junto a Wood, que le dedicó una sonrisa divertida, observó a sus cosas, normalmente las personas no le llamaban la atención, no eran suficientemente interesantes para él, pero Oliver extrañamente lo hizo, así que cada que lo tenía cerca, prestaba demasiada atención a él.

—Son muchas fotos –comentó sujetando una imagen de un niño.

—Oh, sí –respondió incómodo –son… inspiración –le quitó la foto, mientras la guardaba con un montón más, todas de niños.

—Comprendo lo difícil que es encontrar la inspiración –le sonrió.

—Un cantante no entiende la clase de inspiración que necesita un escritor, sin ofender.

—Oh no, no me ofendo, para nadie es un secreto que mis canciones no son propias.

—Por supuesto ¿de qué podrías escribir tú? –Le observó con una sonrisa burlona –hasta el momento tus escándalos suenan mejor que tu voz –sin ofender.

—Sí, va en gustos, supongo –musitó sin quitar la vista de él.

—Y dime, en mí es normal estar aquí pero ¿y tú? No me digas que alguien te quiere para ser parte del soundtrack de alguna de las películas.

—Nada de eso, en realidad aun ni pláticas tengo respecto de nada.

—Sí, siempre dicen eso ¿no? –se burló.

—Por cierto –cambió de tema –dime ¿qué clase de libros escribes?

—Normalmente escribo para niños –informó frunciendo el ceño –mi interés particular es… entretenerlos, y aunque escribo de misterio, sobrenatural y todo eso, intento enfocarme en los niños.

—Así que las novelas juveniles, no son lo tuyo –sonrió.

—No, ni siquiera los adultos, creo que los niños tienen algo que simplemente me captura, una imaginación tan grande, que puedes moldear –aceptó.

—Comprendo –asintió –ha sido un placer, pero tengo que ir a ver si mi cita ha llegado –por cierto creo que eres el escritor favorito de ese niño, el del evento…

—Asher –contestó por él.

—Sí, ese.

—Me alegra saberlo –le otorgó una sonrisa extraña, recargándose en el respaldo de la silla mientras su mirada se perdía, se acarició la barbilla.

Caminó de nuevo al ascensor, conociendo a Ginevra como lo hacía estaría por los alrededores, todo esto sin duda iba en contra de todo lo que él era, sin duda su sentido le decía que estaba exagerando porque… era normal que un hombre le gustara escribir para entretención de niños, y que entre todas sus cosas, tuviese muchas imágenes de pequeños, con toda la modernidad que había, no podía tenerlas en su Tablet, su celular, no, tenía que cargar fotos instantáneas de críos que iban d años, eso era jodidamente normal en un hombre de treinta y picos años.

—Hey, disculpe, oficial ¿una pelirroja con expresivos ojos castaños y la cara de alguien que sin duda te rompería las bolas si te atreves a decirle algo bonito?

—Hay una cafetería a la vuelta, posiblemente esté ahí.

—Gracias.

Se dejó caer en la silla frente a ella, a veces, le sorprendía recordar sus patrones de conducta de esa manera, porque ella parecía haber olvidado todo sobre él y ¿por qué alguien olvidaría algo de él? Si era tan malditamente atractivo y fabuloso.

—Tenemos que hablar de tu hijo –habló serio.

—Ah, no, tú y yo no tenemos nada de qué hablar sobre mi hijo –sonrió.

—Ginevra, por favor –suplicó.

—Bien ¿qué con Asher? –se cruzó de brazos.

—Bueno, él, su escritor favorito…

—Oh no –lo detuvo –mira, Draco, basta por favor ¿sí? No voy a decirte el escritor favorito de mi hijo, no voy a tolerar que te metas en mi vida ni en la de mi hijo, me parecía perfecto el empleada/jefe, en serio que sí.

—Estoy tratando de tener una conversación en serio sobre tu hijo.

—Así es, sobre mi hijo, mi hijo, ni siquiera dejo que Theo se meta demasiado en los asuntos de Ash, menos dejaré que tú lo hagas, terminamos la conversación.