Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! De nueva cuenta estoy aquí para dejar un nuevo capítulo, espero que sus vacaciones vayan de lujo (si es que están teniendo vacaciones, sino, lo siento mucho) en fin, no tengo mucho que agregar, sólo que muchas gracias por todo el apoyo a la historia, sus follows, sus favoritos, sus reviews, sus lecturas, todo, significa mucho para mí, bueno, dicho eso, espero que el capítulo sea de su agrado; y en general, toda la historia, nos seguimos leyendo.

Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.


Ni siquiera levantó la mirada cuando la puerta se abrió, estaba demasiado ocupado para perder el tiempo con un molesto guardaespaldas que lo único que hacía era quejarse y quejarse, así que siguió prestando atención a lo que tenía frente a él.

—Oliver –soltó Krum sin quitar la vista del pequeño niño que estaba entre las piernas del escritor.

—Viktor –respondió en un tono despreocupado, mientras sus manos seguían subiendo por el torso del pequeño.

—Hice lo que me pediste –contestó.

La sonrisa en los labios del castaño se ensanchó, pero no perdió ni un poco de su compostura, aunque internamente, estaba más que extasiado con la noticia.

—Dime ¿cómo lo conseguiste? –lo observó.

—Bueno, llevé una invitación a la escuela, para que la directora, se la diera a Asher, y éste a su madre.

—Tú ¿qué? –se puso de pie lentamente.

—Su madre pensará que están ilustrando un libro, como premio por ganar el primer lugar en ese concurso, si lo firma, tendrás forma de pasar tiempo con Asher Weasley, sin que su madre se ponga loca e histérica, como otras.

—De acuerdo, tengo que decírtelo, Viktor, pensé que no lo harías, que irías lloriqueando con la madre del niño y le dirías que un horrible pederasta, pero muy atractivo, estaba considerando a su hijo como su siguiente víctima.

—Si hubiese hecho eso no estaría aquí.

—A veces olvido de donde te saqué, para ser honestos, me sorprende que su lealtad sea, del todo cierta, no puedes culparme, soy escritor, suelo ver más allá de los muros que una bonita cara –regresó hasta el niño, sentándolo en sus piernas.

—Pensé que esperarías a Asher –soltó.

—Necesito inspiración, no puedo esperar demasiado, tú mejor que nadie lo sabe, claro que a ti te gustan las mujeres demasiado… viejas.

—Están a una edad correcta, si me lo permite.

—Bueno, no es como si esa castaña ¿cuál es su nombre? –Chasqueó los dedos –Hermione Granger ¿me equivoco? –el hombre negó –como si esa castaña tuya fuese de tu edad.

—Al menos no está en maternal o primaria –sonrió incómodo.

—Cierto, las chicas jóvenes no son lo tuyo –besó el hombro del niño –tampoco lo mío, son tan… insípidas y lloronas; como preludio de lo que se convertirán.

La mirada del búlgaro se desvió hasta la imagen en donde un joven Oliver Wood posaba de una forma tan… normal, con una bonita mujer, como en señal de que un día, ese hombre había sido normal, y no un asqueroso pederasta.

—Puedes irte, no nos moveremos de aquí ¿cierto? –su mano descendió al sur del cuerpo del pequeño, haciendo que Krum tensara la mandíbula, odiaba trabajar para Oliver Wood; y lo que hacía, no era lo peor que había visto en su vida.

—&—

Ginny despertó un poco tarde a lo que normalmente estaba acostumbrada, se duchó tan rápido como le fue posible, salió envuelta en la bata para gritarle a Asher que tenía que estar listo en cinco minutos, para poder llevarlo al colegio, sonrió cuando vio la melena rubia, ya estaba sentado a la mesa, con un bol de cereal para él y el otro listo para ella.

—Date prisa –ordenó el niño con el ceño fruncido, sin quitar la vista de su libro.

—A sus órdenes –sonrió y regresó hasta su habitación.

Ginevra Weasley dejó que su hijo le acomodara el cabello cuando se agachó para quedar a su altura, le sonrió dulce, lo besó y lo abrazó fuertemente contra ella durante un largo minuto, mientras el pequeño la envolvía entre sus brazos delgaduchos y le susurraba que todo estaba bien, como si pudiera saber qué tan tenebroso estaba el interior de su madre.

—Pórtate bien –pidió –Ron vendrá por ti al final del colegio.

—De acuerdo –la besó en la mejilla y entró corriendo al colegio.

Ginny condujo completamente desalineada hasta el apartamento de Draco Malfoy, se colocó los zapatos antes de bajar y después se dirigió hasta el ascensor, sacó la llave de repuesto que tenía y entró, topándose con el rubio, que estaba perfectamente arreglado, el aroma de su colonia le inundó las fosas nasales de inmediato, dejándole saber que acababa de tomar una ducha, cerró los ojos, inhalando el aroma varonil y los abrió cuando se giró hasta él; que estaba detrás de ella, causando una colisión.

—Gírate –ordenó, usando un tono grave.

—Eres un…

—Date vuelta –la sujetó de la cintura y la obligó a girarse, la pelirroja se sujetó del perchero en donde había colocado su abrigo y su bolsa, dio un respingo cuando sintió el frío del zipper.

—Gracias –soltó avergonzada.

—Ah, ya estoy acostumbrado a ese tipo de vistas, sólo dile a Nott que si le gusta por la mañana, por lo menos tenga la decencia de subirte el cierre –le guiñó un ojo.

El rubio volvió hasta el sofá, sujetó su guitarra y comenzó a tocarla, sin prestar atención a nada más, ella sonrió, posiblemente no había tenido una mejor noche que ella, así que daría una tregua ese día, sólo por ese día, no lo odiaría.

Se dejó caer junto a él, y le sonrió negando cuando le otorgó una vista confundida; así que cerró los ojos, se recargó en el sofá y continúo tocando.

—Así que ya estás mejor ¿verdad?

— ¿Por qué no lo estaría? –cuestionó.

—Sólo quiero estar seguro de que todo en tu mente está bien.

—No tienes que preocuparte por mí, no soy tu asunto.

—Que no seamos pareja, ni siquiera amigos, ni nada, no hace que no me preocupe por ti, hace tiempo que no nos vemos, pero… si continúas siendo una loca fanática de esos papanatas, me imagino que mucho de lo que solías ser… no ha cambiado.

—Primero que nada, no son unos papanatas, son la mejor banda que…

—Se separaron, Ginevra –le recordó con una sonrisa.

—Tomar un descanso no es separarse –contestó ofendida.

You make me dead inside I see no guiding light… -Ginny sonrió cuando Draco comenzó a golpear la guitarra suavemente al ritmo correcto.

—Basta –soltó con una risita cuando comenzó a mover los hombros.

—Vamos Weasley, sé que la conoces mejor de lo que admitirás.

I see no purpose in forgiving and trying to fix it, I want no more confusion, don't want this endless war, this is the end of the world that we created from nothing.

—Ya sabía que la conocías –sonrió divertido.

—La pregunta es ¿cómo es que la conoces tú? Es obvio que la conocería yo.

—Te espío mientras te bañas –Ginny negó divertida.

—Eres un idiota –lo empujó.

—Vamos cariño, siempre hemos sabido que lo soy, y que te espío en las duchas.

—Esa canción es relativamente nueva –negó –no cuenta ¿cómo es que la conoces?

—Tenemos amigos en común, eso es todo, me tocó ir cuando estrenó ese tan mal disco –río, pero Ginny frunció el ceño.

—No, ¿en serio? –inquirió sorprendido haciendo que ella se encogiera de hombros.

—Una chica tiene sus secretos oscuros bastante guardados.

—Ahora suenas como un capítulo de Juego de Tronos –bufó –celular, Weasley.

—No –se negó divertida.

—Quiero ver si me dices la verdad.

—Si alguien se entera, te golpearé en las nueces –contestó entregándole el celular tan sólo un segundo después de desbloquearlo.

Draco navegó por las canciones, hasta que se hartó y mejor fue directamente a teclearlo, sólo necesitó poner la letra N y sumarle una E, para encontrar el disco, su mirada subió incrédula hasta la pelirroja que jugaba con su cabello.

—Vaya obra maestra, te gusta esta bazofia pero no mi música.

—Él sigue cantando mejor que tú –argumentó deteniendo su próximo chiste de mal gusto.

—No es cierto –frunció el ceño.

—Lo tengo a él, pero no a ti.

—Su compañero de banda canta mejor.

—Claro –le quitó su teléfono justo en el momento en que comenzó a sonar.

—Parece que no puede vivir sin ti un momento del día –comentó frunciendo el ceño cuando vio que se trataba de Theo.

—Ni yo sin él –se levantó del sofá con una sonrisa encantadora –hola cariño.

Draco comenzó a tocar la guitarra, haciendo que ella lo observara sobre su hombro y después se alejara de él, en busca de un mejor lugar.

Quince minutos le tomó volver hasta donde estaba él, Theodore Nott tenía que interrumpir el mejor momento que habían tenido en mucho tiempo, era como si esos diez años se hubiesen desaparecido y jamás ocurrido.

—Tengo que irme –le informó yendo al perchero.

— ¿Ocurrió algo malo? –frunció el ceño.

—No, no es nada de eso, pero Harry quiere que arregle un par de cosas por él, así que tengo que irme ahora.

—Sí, está bien, puedo encargarme yo de los planes de unas horas.

—Gracias, sin duda ya eres un niño grande –le sonrió y le guiñó un ojo, para después salir del apartamento.

¿Ginevra Weasley le había guiñado un ojo? Eso era un acto de coqueteo ahí y en la Patagonia.

—Si no me tienes buenas noticias vuelve a marcarme hasta que las tengas –soltó enfadado.

—Bueno, a menos que quieras que te presente en su círculo cercano de pederastia, son buenas noticias –contestó Astoria, dejando a Draco con un escalofrío recorriéndole por todo el cuerpo.

—Así que mis sospechas son ciertas.

—Homosexual pederasta –respondió asqueada la mujer –ha tenido tres altercados que fueron bastante bien cubiertos por alguien con mucho dinero, pero por la inmensa fortuna de los padres, me imagino quien cubrió los gustos raros de su hijo enfermo –bufó.

—Sólo eso ¿nada más?

— ¿Es que quieres más? –Soltó enfadada –ahora dime ¿por qué querías saber eso?

—Dime ¿cómo los cubre?

—Aprendió de una gran estrella de pop –soltó, si la voz de la chica no estuviera llena de enfado y asco, hubiese sonado a broma, justo como intentaba –es escritor infantil por algo, ha sido bastante discreto, según un contacto, se mueve dentro de los círculos más bajos de trata de blancas, específicamente con niños blancos, de entre… joder, Dios –murmuró –de dos a nueve años.

—Pero dices que tuvo tres altercados.

—Sí, una mujer en Francia presentó una denuncia; diciendo que Wood había abusado sexualmente de su hijo de… –hizo una pausa –año y medio, Draco, en serio ¿por qué demonios quieres que lea todo esto? –su voz sonó extraña.

—Porque necesito armas, Astoria, por eso.

—Una mujer en Rusia lo acusó por tocar a su hijo de siete años mientras estaban en el baño de una famosa librería donde estaría leyendo un capítulo de su libro infantil, ambos casos quedaron sin sustento y sin pruebas, tan sin pruebas que le costó veinte grandes por ese trozo de información.

—No interesa ¿no hay nada? ¿Qué hay del tercer caso?

—Intentó robarse a ¿una niña? –La voz de Astoria fue de sorpresa –sí, una niña de nueve años, en Londres, pensaba sacarla en un lote de personas robadas, hacia Galápagos.

—Pero, me acabas de decir Homosexual.

—Lo sé, es sólo que… oh por Dios –soltó –Draco, ese bastardo infeliz tiene una lista de 46 niños, ambos sexos, paga 500 mil dólares por cada niño que le lleven.

—Y… ¿sabes quiénes son?

—No –contestó –es una lista de todas las fotos, pero son demasiado pequeñas para entender nombre, además, es copia de copia de copia.

—No hay nada más ¿cierto? –interrogó.

—No, es todo lo que ha encontrado, pero si está en ésta mierda, lo más seguro es que tenga atascado más arriba de las rodillas.

—Guarda todo eso, en una caja fuerte, donde sea, pero que esté seguro.

—Vas a decirme…

—Hablaremos después –le colgó.

Se recargó en el sofá, se cubrió el rostro consternado, era obvio que por muy amable que se hubiese comportado Ginevra esa mañana, no iba a dejarle hablar, si comenzaba con un "O, por cierto, un pedófilo está detrás de tu hijo", lo golpearía directamente en la cara, un "Tu hijo está en peligro"; él no tenía hijos, pero si alguien comenzaba una charla así, terminaría en la cárcel, después de matar a golpes a quien se atreviera a decirle eso.

—Joder, Ginevra ¿cómo te lo digo?

Se levantó, tomó su chaqueta y salió de su apartamento, tenía que estar rumbo a la productora si quería llegar a tiempo, y sabía lo que se ganaría si ponía un pie en ese lugar un minuto después de la hora.

Alastor Moody lo trató amablemente, cosa rara, pero no hizo nada más que escuchar atento los planes que tenían para él, al parecer, estaban un tanto retrasados, y no mentalmente, sino que dos de los actores que querían no confirmarían sino hasta un par de semanas, mientras tanto, estaban consiguiendo las segundas opciones.

—Me hubiese gustado que Ginevra te acompañara, nunca está de más intentar convencerla ¿no?

—Ah ¿de qué? –elevó una ceja.

—Hay una chica que se hace llamar Hinny79 que no ha dejado de molestarnos, sobre lo exitosa que sería una película con ella y Harry Potter como principales, tal parece que los fans de ahora están más locas que en la Beatlemania.

—Creo que eso es imposible –se burló Draco.

—No, es sólo que ahora tienen internet, pero si esas jóvenes lo hubiesen tenido –se burló Moody –ahora todo es amor entre hombres aunque no tengan sentimientos románticos entre uno y otro, todo está aquí –se apuntó la cabeza haciendo una mueca extraña –tienen problemas, pero si podemos explotar eso a nuestro favor ¿por qué no?

—Pero a Ginevra no le interesa salir con Potter ¿o sí?

—Potter es lo de menos, si me lo preguntas, hay o hubo un poco ahí –se encogió de hombros –pero claro que nadie lo dice por respeto a Theodore Nott.

—Ella no tiene ni tuvo nada con Potter, eso puede tenerlo seguro.

—Posiblemente me estoy dejando guiar por toda ésta locura.

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Ginny avanzó hasta su hijo, estaba jugando un poco de futbol, así que sonrío cuando vio a su padre, riendo mientras Asher lo esquivaba fácilmente, la sonrisa se borró de su cara en cuento la mirada de Arthur Weasley se posó en ella, en ese instante dejó de jugar, de reír y el tono de su voz se volvió uno serio.

—Hola papá –saludó.

—Ginevra –soltó en un tono severo –saliste temprano de trabajar ¿no?

—Fui a solucionar unos asuntos de Harry.

—Harry, debiste poner los ojos en alguien como él, no en los que…

—Por favor –suplicó –no de nuevo, no frente a Asher.

—Lo dices como si no supiera la clase de madre que le tocó –soltó enfadado y caminó hasta la casa.

La pelirroja suspiró, intentando contener toda la furia que había en ella, le sonrió a Asher y le indicó que era hora de irse; así que adelantó a su abuelo y entró a la casa, dejando la oportunidad perfecta para que Arthur Weasley se girara de nuevo hasta la menor de sus hijos.

—Tal parece que tus planes de boda son muy en serio ¿no?

—Así es –se cruzó de brazos.

—Está bien, me parece muy bien que lo que te digo, entre por aquí y salga por acá –la golpeó no tan fuerte en la oreja –toda esa mierda te pudrió el cerebro.

—Papá ¿qué es lo que no te gusta de Theodore Nott? Me ama, ama a mi hijo, tu nieto y salvaguarda nuestra seguridad ¿por qué estás en contra?

—Asher no es su hijo –se acercó más a su hija –y cualquier hombre que cuide con tanto esmero al bastardo de…

— ¡Asher no es un bastardo! –soltó enfadada.

—No, claro que no lo es, por que cada fin de semana, desde que nació, lo pasa con su padre ¿no es así? Soñé que llevaba el apellido Weasley, creo que olvidé que mi hija fue tan idiota como para embarazarse DOS VECES, de desconocidos, en menos de dos meses –sonrió –porque a la jovencita le dijeron que no podría tener más hijos y le valió una mierda su seguridad.

—Comprendo que estés enfadado, papá, pero eso quedó en el pasado…

—En el pasado –se burló de su hija acortando la distancia completamente –tan en el pasado, que cuando Ron te preguntó sobre quien es el padre de Asher no contestaste, dime, Ginevra, si tan en el pasado estoy viviendo ¿Por qué no nos iluminas diciéndonos quien es el padre de tu hijo? –La respiración de la mujer se agitó –no soy el único viviendo ahí ¿no?

—Las cosas ya no son como antes… Asher…

—Es mejor que lo tengas en claro, Asher estará en tu boda porque es tu hijo, pero en cuanto la parranda se termine, no volverás a tenerlo contigo ¿tu pequeño cerebro dañado lo entiende?

—Él es mi hijo.

—Nadie lo niega, no he abierto la boca por tu madre, más que por ti, Ginevra, no vas a detenerme con nada si hablo, y sabes que Asher no se quedará contigo.

—Fue un error, papá –soltó al borde de las lágrimas.

—Un error es reprobar un examen por no estudiar, caerte de la bicicleta, el lugar de donde te saqué no es algo que llamen un error, exactamente, así que piénsalo, Ginevra ¿te agradaría que expusieran tu pasado frente a tu hijo? Y después, que lo hicieran decidir, entre ir contigo, o venir conmigo a casa, Asher podrá ser un niño comprensivo, inteligente y bueno, pero… no creo que le agrade saber que fuiste capaz de matar a un hermano no nato, alcoholizarte hasta perder el conocimiento, inyectarte mierda y claro, lo que ocurre cuando no tienes como mantener esos vicios ¿cierto?

—Papá –suplicó.

—Bueno, veámoslo por el lado bueno, que Nott se acueste contigo aun sabiendo que posiblemente todo Londres estuvo… -se quedó callado –ya sabes ¿no? –Sonrió –pero no vas a arrastrar a mi nieto a un hogar con un extraño que le quiere de forma desmedida ¿no se te hace raro? –Negó –claro, no tienes cerebro.

—No vas a quedarte con él –soltó embravecida –no me importa ¿sabes? Soy capaz de todo por Asher, así que no te atrevas a…

—Me atrevo todo lo que quiero, es mejor que sigas en el mismo punto donde estás parada.

—Así que puedo seguir saliendo con Theo, pero no casarme con él –se burló –es tan tonto, papá.

—Ni casarte, ni vivir con él, y mucho menos fomentar que Asher le siga tanto.

—Yo no lo fomento, y tú no vas a decir a quién puede o no querer mi hijo.

—Es verdad, pero los niños se desencariñan tan rápido como se encariñan, por eso Asher comenzará a vivir con tu madre y conmigo, hoy le diré que se quede ésta noche, pero traerás sus cosas y hablarás con la directora.

—Jamás –soltó enfadada.

—Si crees que estoy jugando respecto a esto, entonces te lo llevarás hoy a casa, pero la próxima vez que nos veamos, no te agradarán las circunstancias, ésta vez va en serio.

—Si le digo a Theo que no quiero casarme con él… -se quedó callada, tragó saliva y sintió el escozor en sus ojos, de las lágrimas sin salir –dejarás que Asher siga conmigo ¿verdad?

—Si no me das una razón, no te lo quitaré, pero si estás buscando la forma de engañarme, encontraré la forma de descubrirlo, dame una razón por mínima que sea, y no me detendré.

—Dos semanas –pidió –sólo dame dos semanas para romper mi compromiso con él.

—Tienes hasta mañana.

—No, papá, por lo menos una semana –chilló.

—Sólo vas a decirle que no quieres casarte con él, cariño –acarició la mejilla de su hija con una sonrisa orgullosa –está claro que no puedes decirle de ésta charla.

Ginny se sentó en el pequeño banquillo que había en el jardín, apretó la tela del vestido, su cabello le cubrió el rostro y las lágrimas no pudo detenerlas por más tiempo ¿por qué su padre se estaba empeñando en separarla de Theo? ¿Por qué lo hacía? ¿Qué ganaba él?

Tal parecía que Arthur Weasley, no la quería ver feliz jamás.

— ¡Mamá! –gritó Asher antes de llegar hasta ella –el abuelo me ha dicho que me quedaré con ellos a dormir –sonrió emocionado.

—Sólo hoy, te lo prometo –se limpió las lágrimas y le otorgó la mejor sonrisa.

—No me molesta quedarme con los abuelos, lo sabes.

—Sí, lo sé, pero no te dejaré con ellos, no mucho tiempo.

—También lo sé –se sentó junto a ella.

Abrazó al niño tan fuerte que lo hizo removerse y quejarse, así que lo soltó con una sonrisa tan frágil que tuvo que poner el semblante serio, antes de ponerse a llorar.

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La pelirroja observó atenta al rubio frente a ella, mientras ordenaba lo que cenaría, estaba bastante serio, así que no había podido convencerlo de que todo estaba bien cuando respondió a la ya característica pregunta del rubio.

—Bien ¿Qué es lo que ocurre? Por qué los dos sabemos que no estás para nada bien ¿cierto? Cariño, sabes que puedes confiar en mí ¿no es así?

—No creo que sea el mejor lugar para hablarlo.

—De acuerdo –se giró llamando al mesero –necesito la cuenta.

—Pero acaban de ordenar…

—Lo pagaré, necesito la cuenta por favor –le otorgó una sonrisa agradable, así que el chico asintió con una sonrisa prefabricada.

Ginny tamborileo los dedos sobre su bolso, estaba inquieta ¿cómo iba a decirle a Theo que no quería casarse con él si era lo que más quería en el maldito mundo? Se mordió el interior de la mejilla hasta que sangró, así que siguió jugando con sus dedos, ante un silencio doloroso, a veces odiaba que él la conociera tan bien como lo hacía, más que cualquier otro hombre la había llegado a conocer, sabía que le gustaba, que odiaba, que la ponía de humor, así como de mal humor, o cómo hacer que se le olvidaran sus problemas.

La mirada azul de Theo se posó en ella; esperando a que le dijera que era lo que le ocurría, ya era la quinta taza de té que le servía y le indicaba con un movimiento de cabeza que esa tenía que tomarla también.

—Ginny, si tomo una taza más; sudaré té por dos meses, así que vamos, dime ¿Qué es lo que ocurre? –se levantó suavemente y fue hasta ella.

—Es qué… no sé cómo decírtelo, eso es todo –admitió.

Los labios del hombre fueron al cuello de ella, mientras sus manos recorrían su cintura, hasta abrazarla por completo y pegarla a él.

—No voy a casarme contigo –musitó suavemente, para que su voz no se le quebrara, lo sintió detenerse y tensarse –no quiero casarme contigo.

Lo observó mientras se alejaba; no iba a gritarle, no iba a exaltarse, no con ella, no frente a ella; tomó su saco y avanzó hasta la puerta.

—Tenemos que hablar esto, Theodore –le gruñó.

—Ya has tomado la decisión ¿qué tendríamos que hablar? –se burló –nueve años juntos, y no quieres ser mi esposa, lo comprendo, no voy a obligarte, ni presionarte respecto a esto.

—Te alegra –fue hasta él para golpearlo completamente enfurecida –te alegra que no quiera casarme contigo –arremetió contra su pecho.

—No –la sujetó fuertemente para evitar los golpes –no me alegra en la forma en la que crees, si no estás segura de lo que sientes por mí ahora que Malfoy volvió a tu vida; está bien que lo digas hoy, y no cuando sea demasiado tarde, quiero que seas feliz, que Asher sea feliz, y si no soy la persona adecuada para ser feliz a tu lado, lo acepto ¿Qué quieres que haga? ¿Qué me ponga loco y te golpee? ¿Qué te obligue a casarte conmigo?

—Sólo dame tiempo –suplicó.

— ¿Cuántos años tomará éste tiempo? –interrogó.

Ginny bajo el rostro, no podía decirle que el tiempo que le tomara a su padre morir, sería cruel de su parte siendo que Arthur Weasley le había salvado la vida; a ella y a su hijo, pero así como le había salvado, ahora reclamaba toda felicidad de ella como pago, no era justo, pero por Ash, por su hijo sería incluso capaz de asesinar al más santo de los hombres.

—No estoy terminando contigo, sólo estoy diciéndote que no quiero casarme.

—Sé honesta conmigo ¿cuánto tiempo te tomará mandarme a la mierda?

—Estás siendo injusto –soltó ella.

—Yo estoy siendo injusto –sonrió un momento, y la observó –deberías tomarte un tiempo para pensar si realmente lo único que quieres que olvidemos es la boda –acarició su mejilla y la besó –si tú o Ash me necesitan, sabes que puedes hablarme en el momento en que quieras y sea necesario.

—Theo…

—Te amo, Ginny.

Avanzó tan rápido como pudo hasta su habitación, aventó todo lo que se encontraba en su tocador, se observó en el espejo, estaba agitada, despeinada, y por un momento, creyó que la mujer que le regresaba la mirada, era la estúpida chica de 18 años; terminó por aventar todo a la nada.

—Te odio, te odio, te odio –sollozó –todo es tu culpa.

Se deslizó hasta quedar sobre el suelo y se abrazó las piernas, llorando en forma fetal; hasta que el llanto cesó por falta de lágrimas, agradecía que Asher no estaba ahí, no quería que la viera así.

Apretó los ojos con fuerza, y se dejó guiar por el sonido de las manecillas del reloj a un sueño profundo, quería olvidarse de todo por un momento, que los hombres que amaba, siempre terminaban marchándose de su lado.