Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Bueno, a pesar de que no tengo tanto tiempo para escribir como desearía, las cosas están fluyendo muy bien con éste fic el fin de semana, así que mientras sigan las cosas así, iré actualizándolo los sábados (que es mi día libre) y cuendo no fluya como lo está haciendo, espero su comprensión, bueno, pues no me queda más que agradecer por el apoyo que le han estado dando a la historia, muchas gracias por sus reviews, sus follows y favoritos; espero nos podamos leer el próximo sábado. ;)

Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.


Draco observó a Asher negarse furioso cuando Ginny aprovechando la estadía en Camden ir al restaurante favorito de Ash, pero él se había puesto rojo, y dicho que esa clase de traición no podía cometer en contra del único hombre que veía como un padre, así que pidió ir a otro lado, si Draco iría con ellos.

El pub era algo normal, nada fuera del otro mundo, pero muy diferente al restaurante familiar, al que estaban acostumbrados a ir cada que estaban en Camden, aun así Asher no dijo nada, haciendo que la pelirroja le sonriera agradecida.

—Así que... ¿Cómo le harán para que Arthur Weasley no se ponga como energúmeno porque su adorado y bien portado Nieto se escapó? –interrogó Draco observando del niño a la mujer.

—Mientras regrese temprano no dirá nada –observó a su madre –he estado acudiendo aún taller donde ilustraremos un libro infantil –se encogió de hombros –tío Ron va por mí después de eso, así que... Un día, sugirió que podría escaparme, y tú podrías enviarle un mensaje diciendo que te habías topado conmigo en la calle.

La pelirroja sonrío encantada y feliz, sin duda la alegría desbordaba de ella por poder ver a su hijo después de tanto tiempo, y mejor aún, sabiendo que fuera lo que fuera que su padre le dijera sobre ella, Asher no la trataba de diferente forma, podía superar y aceptar cualquier cosa, menos que su pequeño niño, no la quisiera más.

—Que te escaparás no me tiene muy contenta, Asher Weasley, ha sido peligroso ¿comprendes eso? Alguien pudo llevarte.

—Quien querría a tu hijo aparte de ti o tu padre, Ginevra, míralo bien, está feo, bueno, tal vez algún pedófilo lo confundiría con una niña.

—Él tiene razón –admitió Ash –soy bastante feo, pero ser feo está bien, porque eso es varonil –aceptó –ser guapo a veces es ser demasiado femenino, por ejemplo —tu jefe— es bastante femenino, parece mujer madura de 50, pero chica al fin de cuentas.

—Ash –lo reprendió la mujer.

—Bueno, seré femenino, pero al menos no añado esos cabellos –le señaló la cabellera.

—Draco –frunció el ceño Ginny.

—No eres mi madre, para que me reprendas.

—Pues tal vez tu madre debería reprenderte más seguido y educarte mejor –soltó Asher sonriendo satisfecho.

—Sí, pues cuando la conozcas, se lo dices por mí –soltó frunciendo el ceño, logrando que el niño lo observara un poco confuso.

—No van a pelear, y si planean hacerlo, los amarraré juntos.

—Prefiero vivir con el abuelo definitivamente antes de tolerarlo un poco más –lo señaló –todo sería diferente si hubiese agarrado un libro alguna vez en su vida.

—Asher Weasley –lo reprendió severamente mientras observaba al rubio mayor.

—No, está bien –aceptó Draco, en un tono completamente ajeno a él.

Por un momento no supo si sentía envidia del niño junto a él, por tener la suerte de jamás conocer a su padre, no sabía qué clase de persona era, pero si alguien tan valiente como Ginevra Weasley le temía, Asher Weasley y él, compartían a un monstruo como progenitor, a veces hubiese deseado que su madre huyera con él, así como la pelirroja frente a ellos lo había hecho.

—Le hablaré a tu tío Ron, tengo trabajo, y la próxima vez que te escapes, Asher, te juro por Gandalf que te llevaré directo con tu abuelo.

—Madre –soltó incrédulo el pequeño –has usado a Gandalf –observó a Draco –dile algo.

— ¿Cómo qué? –se encogió de hombros.

—No lo sé, hablas adulto, supongo que al menos sabes defender a un niño inocente.

—Lo haría –se inclinó un poco hacia Ash –pero tu madre no permite que nadie opine de qué forma tienes que ser educado, ese asunto sólo les concierne a tu padre y a ella.

—Ahora comprendo cuando la señorita Granger dice que crecer no te hace necesariamente en un adulto, seguramente te conoció ¿verdad?

Ginny tuvo que morderse la lengua para no soltar una carcajada a causa de la cara que Draco había puesto al escuchar a Asher decirle eso, su cejo se frunció, pero suspiró, esperando un momento.

—Dicen que es mi novia –se encogió de hombros.

—No son del tipo para estar juntos –negó el niño –busca a alguien en tus posibilidades –aconsejó palmeando el brazo de Draco.

—Sabes mucho de mujeres ¿no es así?

—Vivo con una mujer –inclinó la cabeza y levantó la vista, otorgándole una sonrisa inocente –algo que tú no puedes decir ¿o sí?

—He hecho algo con mujeres que tu jamás… -gruñó y observó a Ginny cuando ésta lo pateó por debajo de la mesa.

—Yo sé qué decirle a las mujeres para hacer que se les baje el coraje.

—Eres un niño, no cuentas, cuando tengas 25 y continúes con ese don, puedes decirme lo que quieras, antes no.

—No importa que sea un niño.

—Si yo quisiera conquistar a una mujer, te llevaría conmigo, pasearía contigo como si fueses mi perro cachorro, las mujeres pensarían que eres tierno, y se acercarían, diría que eres mi hijo y soy viudo, te conseguiría una madrastra falsa en menos de cinco minutos.

—Un padre como tú –se burló –prefiero ser producto de probeta –negó y le dio una mordida a su rebanada de pizza.

—Tu madre piensa lo mismo, sin decir de mí.

—Quieres un hijo de probeta.

—No quiero hijos –le repitió a Asher –jamás, no importa cuánto me guste la mujer –observó a la pelirroja.

—Yo tampoco quiero hijos –aceptó Ash –pueden ser como tú –se encogió de hombros.

—&—

Ginevra muy a pesar de desearlo con todo su corazón tuvo que negarse a llevar a Asher con ella a sus asuntos de trabajo, y observó a Draco agradecida cuando él argumentó que no tenía por qué seguir sus órdenes, y le abrió la puerta del auto, haciendo que el niño entrara feliz.

—Si Ronald te ha dado una tregua ¿por qué no lo aceptas? –Ginny sonrió.

—Es darle una razón más a papá para alejarme de Asher.

—Tu hijo se escapó para verte, si lo corres tienes dos posibilidades, o que se vaya y malentienda que no lo quieres ver, o que vuelva a intentarlo más veces y realmente le ocurra algo malo ¿te agradan las opciones?

—No –admitió.

—Disfruta de tu hijo malcriado –le guiñó un ojo.

—Gracias.

—No soy Theodore Nott, no soy correcto, no me amas, y tu hijo ciertamente me da completamente igual, pero tú no, y si tolerarlo un poco, te hace feliz, haré lo que sea para que lo seas.

—Gracias –le sonrió.

Draco sonrió socarrón cuando la pelirroja se acercó a él con la intención de besarle la mejilla, pero el tono suave carraspeando a su lado, la desanimo.

—Hola –saludaron, haciéndoles voltear.

—Parkinson –gruñó Draco con una cara de pocos amigos.

—Vaya Weasley, vas de un lado a otro como una abeja de flor en flor, Nott, Harry y ahora Malfoy –el rostro de Ginny perdió toda simpatía –por muy atractivo que sea Theo, creo que no te mantiene tan feliz, o no buscarías en otro lado.

—No tiene por qué interesarte el desempeño sexual de Theo –soltó enfadada.

—Toqué una fibra sensible, quiere decir que poco, pero te interesa, bien, entonces mientras te diviertes con Harry, puedo divertirme con Theo, es justo ¿no lo crees?

—Aléjate de él si no quieres perder las extensiones, Parkinson.

—Aléjate de Harry si no quieres… -hizo una mueca –no tienes nada digno, y arrancarte ese cabello de Chucky sería un favor ¿no lo crees?

—De mí puedes decir lo que quieras, no me interesa, pero ya te lo dije, Parkinson, si te interesa realmente Harry, es mejor que te mantengas alejada de Theo.

— ¿O si no? –sonrió.

—Harry es un buen amigo para mí, y si te involucras con otro, no necesitarás que la prensa lo filtre, se lo diré yo.

—Puedes decirle, no me interesa –soltó enfadada.

—Sube al auto, Ginevra ordenó el rubio.

—Aléjate de Theo, no te lo volveré a decir.

—Yo me alejaré, no sé si él porque nos conocemos bastante bien quiera alejarse de mí –se encogió de hombros inocentemente –nos veremos después, Draco –lo besó en la comisura de los labios y se alejó, seguida de su guardaespaldas.

Draco condujo tranquilamente, charlando con Asher, ya que Ginevra estaba bastante furiosa, no podía creer que la llegada de Harry fuese a desagradarle tanto, si tan sólo se hubiese conseguido otra chica menos pesada, ella sería feliz por él, ahora estaba doblemente preocupada por Parkinson, si se metía con Theo, le rompería el corazón a Harry y Theo a ella.

—Vaya, esto es asombroso –murmuró Asher –había venido antes, pero jamás entré al edificio, es bonito.

—Ya lo sé, tengo buen gusto.

—Compórtate, Asher, no importa como lo veas, sigue siendo mi jefe temporal.

—Prometo comportarme.

El pequeño rubio deambuló por toda la estancia, buscando libros, pero sólo se topó con un enorme librero lleno de discos, vinilos, películas y videojuegos, todo eso le gustaba, pero no se creía capaz de cambiar sus libros, -aunque él tenía relativamente pocos libros, y todos de segunda mano, salvo los que Theo le compraba- pasó su pequeño dedo por las películas.

—Todas esas son series –interrumpió Draco, de pie junto a él.

—Sí que no te gustan los libros.

—Cada quién tiene lo suyo, mi amigo, lo tuyo es tener la nariz pegada a las páginas de los libros, lo mío es tener la nariz pegada a la televisión viendo series o películas.

—La televisión te pudre el cerebro –lo observó.

—Los libros también –se encogió de hombros –hay muy malos libros en el mundo circulando, y hay bastantes buenas series siendo trasmitidas por televisión, es un equilibrio cósmico perfecto.

—Tú y yo somos tan opuestos –admitió el niño –no creo que entre tanto plástico tengas algo que sirva tanto como para dejar de leer.

—Por lo menos unos días, te dejarán de leer, ya, dime ¿quién es tu superhéroe favorito? –el niño lo observó.

—Gandalf.

—Un superhéroe verdadero, niño.

— ¿Qué eres tú, el encargado de decir quién cumple las características para ser un superhéroe? –frunció el ceño.

—Hablo de héroes de verdad, como… Batman, Superman, la Mujer Maravilla, Acuaman –se encogió de hombros.

—Dime un superhéroe Británico –sonrió triunfal el niño.

—Miracleman y Zenith –respondió sin bacilar –pero mi superhéroe favorito es el Doctor –le guiñó un ojo y le señaló las cajas –puedes verla, es asombrosa.

—Ya para que él diga que algo es asombroso y no se refiera a él, significa que es bueno –admitió Ginny acariciando la melena de su hijo.

Ginny se dedicó a trabajar, mientras Asher seguía discutiendo con Draco sobre series, libros y películas, insultando al mayor por que prefería las películas antes que leer los libros y casi arrojando a Draco por el balcón cuando aceptó que no había visto las películas del Señor de los Anillos, el niño estaba al borde de la histeria total por tener que soportar a tremendo inculto.

Asher observó al jefe de su madre, negó un poco divertido, no sabía mucho de él, pero le daba la impresión que sólo estaba buscando molestarlo.

—Toma, léelo –le extendió un pequeño libro.

—No me gusta leer –se encogió de hombros, y ni siquiera hizo el intento por sujetar lo que le extendía.

—Ya lo sé, también sé que no te llevas mucho con Theo, pero fue él quien me adentró al mundo de la lectura gracias a este libro –lo giró, la mirada que tenía hizo que Draco sonriera pero fuera casi imperceptiblemente –creo que ha llegado el momento de hacer algo bueno por alguien.

—No es necesario, si quisiera leerlo, lo compraría.

—Así no funcionan las cosas en mi mundo ni en el de ellos –le señaló el libro –tengo que pasarlo, eres el elegido ahora, es tu misión.

Draco sujetó el libro cuando el niño lo golpeó con él en el estómago, Asher Weasley le dijo adiós con la mano y se alejó, siguiendo a su madre que lo esperaba frente al ascensor.

— ¿Me dirás de qué hablaban? –sonrió.

—Tu jefe es un niño, al parecer –murmuró sin quitarle la vista de encima al hombre hasta que entró al ascensor.

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Draco observó el libro que había dejado sobre la mesa de centro, estaba demasiado maltratado por las lecturas, suponía que lo había releído demasiadas veces para alcanzar ese nivel de deshoje, porque parecía ser un objeto preciado.

Déjame brindarte un mundo maravilloso, para esos momentos en los que sientas que el mundo real está terminando contigo, siempre puedes entrar a las páginas de un libro, ser el valiente protagonista y derrotar tus ataduras al mundo cruel en el que pudieses llegar a vivir.

No importaba lo mucho que fuese especial para ese mocoso, no iba a leerlo, se negaba a dar paso a convertirse en su padre, a ser el lector empedernido, el culto fanfarrón que se creía superior a todos, porque todo lo sabía, porque todo lo había leído.

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La vista gris se levantó abruptamente cuando sonó el timbre, sin quererlo y refunfuñando bajó su vista hasta la página en la que iba, observó a su alrededor para encontrar algo con lo cual separar la página, y terminó usando lo más cercano.

Avanzó hasta la puerta, abrió enfadado y su ceño se frunció un poco más cuando vio de quién se trataba.

—Hola, guapo –sonrió la mujer y haciéndolo a un lado, pasó al apartamento.

— ¿A qué debo tu visita? –frunció el ceño.

—Al parecer eres igual que Nott, no complaces a una mujer, se va rápido –sonrió –quería molestarla, eso es lo que hago aquí.

—Para comenzar, ella sólo es mi empleada, segundo, su hijo estuvo aquí, y no soy un pervertido.

—Ah, tranquilo, si lo fueras no serías el primero que conozco, créeme.

—Ya, supongo que te has movido en lo más asqueroso.

—Soy modelo –le recordó –y una hermosa heredera, que conoce los aspectos de ser poderosa y hermosa, Draco, y tú no estás tan fuera de conocer la mierda que brilla ¿cierto?

—En eso tienes razón.

—Harry me dijo que Nott y Weasley terminaron ¿sabes la razón?

— ¿Tengo cara de saberla?

—Dime algo –sonrió, la chica se sentó en el sofá y cruzó sus piernas de forma elegante, mientras mostraba una sonrisa blanca y reluciente –tú eres el padre de ese mocoso ¿verdad?

Draco suspiró. —Dime algo ¿soy un hombre que desea hijos? –La mujer sonrió –si ese mocoso fuese mío, no lo querría ni un millón de kilómetros cerca de mí.

—Sólo quería saber, recuerdo que me rechazaste hace algunos años porque estabas con ella "en secreto" –susurró divertida.

—Eso fue hace años –se encogió de hombros.

—Tenía esa duda, eso es todo, no te enojes –sonrió –es sólo que bueno, tiene un hijo de cierta edad, recordé que en esas fechas tú y ella terminaron, y… -la mujer se quedó callada y sonrió.

— ¿Y? –elevó una ceja consternado.

—Nada, es sólo que sus gustos en hombres no han variado mucho, le gustan los millonarios.

—Sabes algo de ella que yo ignoro ¿cierto?

—A diferencia de ti, Draco, algunos de nosotros, no estamos peleados con nuestros papis, por lo tanto, conocemos a toda clase de personas, gente normal como nosotros, y gente con secretos, como tu ex novia.

—Si te refieres a su abuso de drogas y alcohol, ya lo sé.

—Drogas –sonrió divertida –oh, cariño, Ginny Weasley tiene un pasado tan turbio que te sorprenderías.

—Dímelo –ordenó.

—Me pregunto ¿qué pasaría si los vuelvo a juntar?

— ¿A quiénes? –soltó enfadado.

—A la dulce familia, a mami, papi, y bastardo –negó divertida.

—Sabes quién es el padre de Asher Weasley.

—Saber dices –suspiró y se puso de pie, avanzó hasta Draco y se acomodó el cabello detrás de la oreja –lo conozco, todo el mundo lo conoce –susurró en el oído de Draco –está en la ciudad –besó la mejilla del rubio –tengo que ir a ver a un buen amigo, nos veremos después.

—Pansy –la sujetó del brazo –sólo voy a decirlo en ésta ocasión, y no lo repetiré de nuevo.

—Bien, dispara –le guiñó un ojo.

—Si el padre de Asher Weasley vuelve a la vida de Ginevra –hizo una pausa, meditando si era capaz de cumplir lo siguiente que diría, bajó el rostro, suspiró cansino y continúo –lo próximo que verás será el rostro de mi madre.

Pansy tragó saliva y se zafó del agarre del rubio, la mueca divertida desapareció de su rostro, volvió a acomodarse el cabello.

—Bien, me encantaría ver a tu madre a la cara, pero escúchame bien, cariño, si trueno los dedos, antes de ver el rostro de tu madre, tú estarás parado sobre una ruda tragedia.

Salió del lugar completamente molesta con Draco, él observó sobre su hombro, las luces de la ciudad hacía bastante que habían llenado la oscuridad, pero había estado tan adentrado en la lectura que ni siquiera lo notó.

Por más que quiso volver a concentrarse no pudo, Pansy Parkinson sabía más de lo que pensó, pero ella tenía razón, su familia tenía negocioso con gente no tan digna de un premio a la mejor moral, pero su padre estaba por ese camino, así que no era quién para criticar los negocios del progenitor de Pansy.

— ¿Quién es el padre de tu hijo, Ginevra? –murmuró cerrando los ojos.

«Antes de ver el rostro de tu madre, tú estarás parado sobre una ruda tragedia».

Qué tan malo tenía que ser el pasado de Ginny para que Pansy se atreviera a asegurar algo así, negó ofuscado y después negó, recordando lo sucedido con Astoria, todo por ayudarle a investigar más afondo a Oliver Wood, ese tipo podía lucir agradable, ser un tanto cínico, pero tenía un lado oculto, incluso más que la otra cara de la luna.

Sujetó el libro de nuevo, y pese que le costó un poco, pudo dedicarse a seguir leyendo.

« ¡El trono de la montaña otra vez liberado!

¡Atended la llamada, oh pueblo aventurero!

El rey necesita amigos y parientes,

¡Marchad de prisa en el desierto!»

Draco cerró el libro después de que terminó de imaginar un ritmo raro para la canción, tenía sueño, pero su intriga era un poco más amplia sobre lo que ocurriría después, pero tendría tiempo para terminar el libro y poder regresárselo al niño.

Avanzó por el pasillo hasta su habitación, dormiría tranquilamente, posiblemente soñaría con esos ridículos enanos, y con ese hobbit, no podía creer que estaba leyendo lo que ese mocoso le había recomendado.

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Ginny abrió la puerta del apartamento de Draco mientras tarareaba una de las canciones favoritas de Asher, ya que gracias al rubio insoportable y su hermano, había podido disfrutar de su propio hijo.

Ginny dejó su abrigo y su bolso en el perchero y la sonrisa se borró de sus labios cuando vio a Pansy Parkinson sentada en el sofá de Draco, con una humeante taza de café en la mano izquierda, la vista castaña recorrió a la otra mujer, la camisa de Draco, estaba en pantaletas y el cabello agarrado en un moño alto, le otorgó una sonrisa brillante.

—Hola, bonita –le guiñó un ojo.

—Buenos días –contestó todavía sorprendida.

—Pansy, voy a…

Draco Malfoy se quedó callado cuando vio a Ginevra, observó de una mujer a otra y no le dio importancia.

—La ducha está libre –terminó señalando el pasillo, mientras Ginny elevaba una ceja, con una sonrisa divertida, al ver al engreído rubio con la toalla enrolada en las caderas y lo de más de él, escurría agua.

—Te veré en la disquera, la próxima vez, por favor, avísame que nos veremos directamente en el lugar –sonrió divertida.

—No es necesario –interrumpió Pansy –él ya se estaba preparando para mí y la ducha –le guiñó un ojo –vamos –lo besó en la comisura y se perdió por el pasillo.

—No tiene una relación con Potter –se justificó –así que soy libre de acostarme con ella.

—Yo no he dicho nada, y Harry me ha puesto al tanto de que sólo son amigos, sin derechos, sin nada amoroso involucrado.

—Por las fotos que subió, pensé que lo estarían.

—Pues no lo están, ahora, tienes quince minutos, procura sólo ducharte.

Draco gruñó y regresó en sus pasos, la pelirroja soltó una ligera carcajada, le agradaba saber que había dejado de perder el tiempo y se había conseguido una chica que lo distrajera.

Ginny se dedicó a arreglar unas cuantas cosas en lo que esperaba a la bonita pareja, revisó los correos con todas las peticiones que tenía sobre contratar a Draco para ir a ciertos eventos, así que comenzó a leer lentamente el primero de los noventa correos exclusivos de Malfoy para contrataciones, aun le faltaban las otras ofertas, más las de Harry, ya que lo habían visto volver a la inauguración de su bar y eso ellos lo tradujeron como estar fuera del sabático.

—Weasley, necesito que me esperes un momento ¿bien? No tardo en volver.

—Bien, bien, romeo –contestó sin observarlo –yo seguiré revisando el presupuesto de ésta gente para ver si les alcanza para contratarte.

—Genial, no tardo.

Escuchó la puerta cerrarse pero ella siguió leyendo el correo, tan absorta en sus pensamientos que había olvidado por un momento que Pansy Parkinson seguía en el apartamento con ella.

—Sabes, anoche que hablaba con Draco me acordé de ti.

—Sí, nos conocimos en uno de los conciertos de Draco en Irlanda del Norte –contestó mientras hacía cuentas.

—Sí, recuerdo que en ese momento estaba bastante interesada en salir con él.

—Claro –respondió educada sin prestar tanta atención.

—Pero me rechazó porque estaba saliendo contigo.

—Ahora es libre –respondió mientras anotaba unas cifras.

—Ya lo sé –avanzó suavemente hasta Ginny.

La pelirroja ignoró a la otra mujer, no por ser grosera, pero la había tomado en un momento donde ya había comenzado a hacer unas cuentas, si todo salía bien, podría conseguirle un evento a Malfoy que sería bastante beneficioso para su publicidad.

—Me acordé de una fiesta donde te vi –sonrió, pero como seguía sin conseguir la suficiente atención que quería, se sentó en la silla casi frente a Ginny.

—Sí, yo no lo recuerdo muy bien, si me permites un momento, estoy haciendo cuentas.

—Cuentas, cuentas, yo también sé hacer cuentas –sonrió la morena, bufó y puso los ojos en blanco cuando Ginevra seguía anotando cantidades.

—Te felicito, terminaste la escuela básica.

—Con honores, por cierto, esa fiesta fue unos meses después de que terminaras con Draco, tal vez no me viste, y no me interesa, yo no te hubiese notado si no hubieses ido con quien fuiste –sonrió –ese hombre, que por cierto, tengo en mi lista de contactos –sonrió cuando la mirada chocolate se posó por fin en ella –lo recuerdas ¿verdad? Tal vez el evento no, pero el hombre del que te estoy hablando.

—No –respondió nerviosa.

—Comprendo el miedo en tu expresión, Ginny –sonrió divertida –si Draco no es el padre del niño que tienes, significa que es él ¿verdad?

—No sé de lo que hablas –su respiración se agitó y sintió como las manos le sudaban.

—Se lo dije a Draco.

— ¿Qué? –interrogó pero su voz apenas fue audible.

—No le he dicho con quién te vi, porque él también lo conoce, y creo que por mucho que siga enamorado de ti, jamás te perdonaría que te metieras con él –sonrió –sin duda tienes un patrón bastante común en hombres y no han cambiado mucho, rubios, te gustan mucho los rubios –río suavemente Pansy.

—Por qué me lo dices.

—Porque quiero que sepas que no te compro la idea de mujer dedicada, conozco tu secreto, Weasley, y es mejor que me mantengas feliz, porque de lo contrario, mi dedo marcará ese número, y no tardará en llegar a ti, porque ya está en Londres.