Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola!Perdón por no publicar ayer, pero tuve un par de cosas que hacer, y después una reunión familiar, algo que ya necesitaba, en fin, por eso no pude terminar el capítulo, pero hoy tuve un chance y pues lo terminé, tengo que admitir que me odio, cada que avanzo un capítulo me odio cada vez más, la historia se me está yendo de las manos, no es nada de lo que tenía previsto cuando inicie, nada del drama ligero que tendría entre 15 y 20 capítulos, ahora ha estado caminando por un sendero nada sano, torciéndose cada vez más, y me siento culpable, porque aun así me gusta como va quedando, espero que me tengan paciencia, comprendo si todas las vueltas y el misterio respecto a Ash y su origen les desespera, en fin, nos leeremos el próximo sábado, la inspiración continúa, aunque no el tiempo libre para escribir y actualizar más seguido, así que si no ocurren contratiempos, y como ya lo dije, nos leemos el sábado.
Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.
Ginny avanzó en dirección a la puerta, sin decir nada más, este era un plan elaborado por Pansy Parkinson hacia tener un pretexto para hacer esa llamada, odiaba estar al borde del abismo, siendo sujetada por una mano que no confiaba, solo una vez se había sentido de esa manera, y había logrado salir de todo aquello, esta vez no había excepción.
Regresó en sus pasos hasta quedar frente a Luna, que frunció el ceño y abrió la boca dispuesta a gritar pidiendo auxilio, pero al ver que la pelirroja no evitaría que lo hiciera, se contuvo, intrigada se cruzó de brazos, cuadrándose ante la imagen de esa mujer extraña.
—Supongo que harás lo que sea por qué te escuche ¿no?
—No estoy aquí para que escuches mi vida trágica, sino porque Pansy Parkinson quiere que la vistas, y me envió a mí porque sabe que no me detendré hasta que aceptes.
—Sabes que puedo decir que sí y al final no hacerlo ¿cierto?
—Entonces, la haré usar el peor vestido de todos, y diremos que fuiste tú quien lo diseñó y coció a mano.
—Eres una digna contrincante, solo dime una cosa ¿por qué lo haces?
—No es de tu incumbencia.
—Secreto por secreto, no me gano nada revelándolo.
—Sabe quién es el padre de mi hijo, lo conoce y si tú no haces ese vestido, serás la causante de que ella haga esa llamada.
—El padre de tu hijo ya está cerca de él ¿no es así? –la pregunta de Luna hizo que los vellos de la nuca de la pelirroja se crisparan y sus ojos se abrieran ciertamente preocupados.
—No –susurró.
—Pero es que tú no lo sabías, solo he visto esa clase de miedo en cachorros heridos.
Luna Lovegood suspiró, asintió sin darle mucha importancia y la abrazó, un segundo después regresó hasta su mesa.
—Tienes que preguntarle si quiere un color especial –le tendió un trozo de papel –me llamas.
—Gracias –sonrío.
—Tienes que tener cuidado con ella, quiero que sepas eso, Ginevra, y sobre todo con tu hijo, su padre está más cerca de él de lo que tú piensas.
— ¿Cómo es que sabes todo eso? –interrogó Ginny, haciendo que la rubia sonriera encogiéndose de hombros.
—Asegúrate de que me diga todas sus ideas y después me deje trabajar.
Ginevra asintió con una sonrisa y salió, dejando a la rubia sola, suspiró agotada y se giró, sentándose en su silla color verde fluorescente, observó la fotografía que estaba cubierta por un tul blanco, sonrío melancólica y tomó el teléfono.
—Hola –saludo la voz masculina al otro lado de la línea.
—Por fin la he conocido –musitó.
— ¿A quién?
—A la madre de tu hijo, desde luego –contestó en un tono suave –al parecer, Pansy Parkinson sabe de ti, y ha estado amenazándole con hacerte volver.
—Ella sabe que estoy en Londres –admitió el hombre –la vi la noche en que Potter inauguró.
—Hice lo que me pediste, decirle que estabas más cerca de su hijo de lo que ella pensaba ¿qué vas a hacer?
—Aún no lo tengo claro, tengo que ganarme por completo la confianza de mi hijo.
—Escuché que su padre está intentando quitárselo de manera legal.
—Vaya, eso quiere decir que es momento de salir de las sombras, creo que tengo que ir a ver al abuelo de mi hijo.
—Voy a estar viéndola por un asunto, no quiero que se entere que he sido yo la que te dio la información.
—Esperaré un poco, y por eso no te preocupes, Luna, estará muy feliz de que nos reunieras por fin, como la bonita familia que pudimos ser, y Ginevra nos robó.
—&—
Malfoy observó con detenimiento a la pelirroja, estaba bastante tranquila, así que pudo dedicarse a admirarla y no a preocuparse por ella.
—Pervertido –lo golpeó con unas hojas en la cabeza.
—Cállate, dime pervertido cuando no sepa cómo es estar entre esas bonitas piernas.
—No eres el único que sabe cómo es estar entre ellas.
—Que bien que tomas el tema –la sujetó del brazo –no hemos podido hablarlo bien tú y yo, Ginevra ¿por qué lo hiciste? Comprendo las drogas y el alcohol, pero ¿la prostitución?
—Dime ¿de dónde iba a sacar las drogas si no tenía dinero? –Negó con una sonrisa falsa en su rostro –si no tienes dinero para pagar, tienes –señaló la parte baja de su cuerpo –para hacerlo.
—Lo dices como si fuese algo para enorgullecerse, te arriesgaste a mucho ¿qué hubiese pasado si no hubieses podía salirte de eso?
—Fue más fácil que olvidarte, ciertamente, Draco.
—Ginny...
— ¡No! Nada de Ginny, nada de tus falsas palabras ¿qué ganaste desde el inicio? –lo empujó –debiste pensarlo bien, antes de decirme todas esas palabras bonitas, todo eso que me hizo sentir especial, hubieses hablado con la verdad, que sólo querías un rato de diversión, así enamorarme de ti hubiese sido una elección, las cosas hubiesen sido diferentes, jamás te habría dejado entrar en mis pensamientos, jamás hubiese creído lo mucho que disfrutabas estar conmigo, jamás hubiese perdido todo lo que me hacía Ginevra Weasley.
—No mentía, me gustaba estar contigo, disfrutaba de salir, distraerme, hablar contigo.
— ¿Notas la diferencia? –Sonrío ella –tu tono de voz, la forma en la que lo expresas, la forma en la que me miras, es como la de un amigo siendo honesto, no como un hombre enamorado.
—Es que te amo, Ginny –confesó.
—Pues te diste cuenta demasiado tarde, amo a Theo, y no voy a caer en el error de teniendo al hombre perfecto, dejarlo por ese que me rompió el corazón, y jamás demostró algo hacia mí.
—No te he pedido que lo hagas, o que consideres hacerlo por mí –avanzó hasta ella completamente decidido –cuando volví a verte, creí firmemente que estabas con él pero que no lo amabas, fue Astoria quien me dijo que si en verdad sentía algo por ti, te dejaría ser feliz con Theodore Nott, el perfecto hombre que no es tan perfecto.
— ¿Quién eres tú para decidir eso?
—Si fuera tan perfecto como quiere aparentar, hubiese ido con tu padre y hablado con el hombre a hombre, tu hijo está de su lado ¿qué más necesita para armarse de valor?
—Theo es un ser racional, ha hablado con mi padre muchas veces, le ha pedido mi mano otras cuantas, con mi hijo de su lado, y a diferencia de ti, él comprende que mi hijo es mi mundo, independiente de quién es su padre, él no va a hacerme elegir, él no elegirá su carrera antes de mí.
Draco retrocedió, no podía discutirle algo así, reconocía su derrota, la carencia de argumentos para justificarse por abandonarla, por usar aquellas palabras, entre todas las que el diccionario de Oxford contenía, elegir esas precisamente.
—Lo sé –admitió haciendo que la pelirroja retrocediera un poco sorprendida -sé exactamente en lo que fallé para ti, sé lo que te dije cuándo lo que quería decirte era otra cosa.
— ¿Y qué ibas a decir? –se burló ella.
—Quédate conmigo.
La escuchó resoplar divertida, al parecer no le creía, no la culpaba, todo lo que estaba diciendo sonaba rebuscado y sacado de una mala novela romántica de las que gustaban muchas chicas en la actualidad, pero era cierto, ambas cosas eran ciertas, que deseaba más que nada triunfar en la vida, pero también la quería a ella.
Había tenido que sacrificar algo para llegar al punto en el que estaba, y desgraciadamente había sido Ginevra.
—No importa ahora –cortó la esperanza que iba creciendo en el pecho del rubio –nada importa ya –lo sujetó del hombro –tengo a un mejor hombre en mi vida de lo que hubieses podido ser tú, y te agradezco enormemente que te movieras, de lo que jamás pudo haber sido.
—Déjame ayudarte en lo que ocupes respecto a tus miedos –la pelirroja lo observó sobre su hombro –pudieron pasar años, pudiste enamorarte de otro, pero aun así, te conozco, reconozco el miedo en tu mirada cada que se habla del padre de tu hijo, quiero ayudarte.
—No puedes ayudarme en nada, Draco, así que mejor deja las cosas así.
—Sólo quiero decir que la oferta estará abierta, por si la ocupas.
—Gracias, pero he aceptado la ayuda de Harry antes de que si quiera tú la ofrecieras –se encogió de hombros.
—Sé lo que intentas, y no voy a dejar que tus palabras me afecten más de lo que deberían.
—Me alego que nadie pueda herirte, felicidades, te has hecho un hombre fuerte.
—&—
Hermione Granger levantó la vista de todo el altero de papeles para toparse con un divertido hombre, la sonrisa era encantadora, además de que traía un ramo de flores en la mano.
—Debo suponer que algo quieres ¿no es así?
—Escuché que estás llevando el caso de Asher Weasley.
—No debiste escuchar eso –admitió ella frunciendo el ceño.
—Cariño, creo que olvidas que trabajo para gente importante, escucho cosas que no debería todo el tiempo.
—Eso lo sé, Viktor, sin duda que tu jefe es de una familia bastante poderosa, pero el caso de Asher Weasley es de un caso sencillo entre familia no tan acomodada como tú jefe ¿cómo es que se trata en la mesa de ricos?
— ¿Sabes para quién trabajo, no?
—Un asqueroso hombre que gusta de violar niños pequeños –soltó enfadada, mientras acomodaba los papeles que acababa de firmar, Viktor sonrió, reconociendo el enfado en la forma en que la castaña se movía –pero yo no soy nadie para juzgar tu criterio al aceptar trabajos, te conozco desde hace mucho, Viktor, y aun teniendo un gran futuro, te dedicas a ser el guardaespaldas de un…
—Asher Weasley ha estado pasando tiempo a solas con él desde hace unos meses.
La castaña dejó todo lo que hacía y le dedicó una mirada enfurecida al hombre, no podía creer como es que sabiendo lo que sabía, permitía que Oliver Wood arruinara más vidas.
—Y no has hecho nada.
—Lo estoy haciendo ahora, Hermione, te estoy diciendo que eso comenzó desde que le quitaron a su hijo a esa chica.
—El abuelo lo está permitiendo –soltó incrédula y Krum asintió.
—Tal vez esa información pueda ayudarte a que Ash vuelva con su madre, es un niño encantador, divertido, inteligente, completamente brillante, tal vez veo lo que pudimos tener pero terminamos en un lugar diferente.
—Tengo un buen trabajo –se quejó la castaña.
—Los dos sabemos que tenías todo para llegar a ser la Primer Ministra ¿no es así?
—No me arrepiento de haberme quedado a cuidar a mi madre, lo necesitaba y era mi madre, Viktor, tú tuviste todo para tener todo lo que tiene Messi, pero preferiste tomar un camino diferente.
—No estoy aquí para hablar de lo que pudimos ser y no somos, estoy aquí, porque quiero ayudar a ese niño.
— ¿Lo ha tocado? –La mujer interrogó sin tapujos – ¿ha hecho con él algo más que tocarlo?
—Podría decirse que sí, y al mismo tiempo, no –se encogió de hombros.
—No puedo hacer nada sólo por suposiciones, y más cuando no te tendré como testigo, Viktor, así que dime una forma en la que puedo intervenir.
—Claro que lo ha tocado –murmuró –pero no como a los otros niños, sólo lo sujeta de los hombros y lo acerca a él, queriendo abrazarlo, lo mira de una forma muy extraña, le concede todo lo que quiere, así sea el más mínimo detalle.
—Eso es raro –admitió ella.
—Hace un par de días, Asher ha dejado de ir, al inicio no hubo problemas, pero me ha pedido que lo siga, para saber qué hace, a donde va.
— ¿Y a donde va Ash?
—A ver a su madre, Ginevra lo lleva a comer, a veces acompañada de su hermano Ronald, y otras veces con su jefe Draco Malfoy, cuando se lo dije, destrozó todo el lugar lleno de la ira más profunda –se sentó en la silla frente al escritorio de la chica y suspiró –la obsesión que tiene para con ese niño es tanta, que me ha preocupado por la seguridad de toda esa familia.
Un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Hermione Granger, sabía que si Viktor Krum se había arriesgado a ir hasta su oficina a exponer sus preocupaciones por Asher Weasley, significaba que la obsesión de Wood, iba a un nivel más arriba, los pedófilos eran raros e impredecibles, todo lo que ella odiaba en una persona, en la vida, el mundo; y lo que la ponía en alerta, es que… Krum jamás se equivocaba en sus malos presentimientos, la había ayudado un par de veces, y siempre, terminaba como el hombre predecía.
—Así que… según tú ¿qué es lo que ocurrirá?
—No lo sé –la observó –Oliver es demasiado impredecible, me ha pedido que investigue a todos en la familia Weasley.
—Así que es por eso que conoces el nombre de Ron –él asintió –dime ¿cuándo te lo pidió?
—Hoy, estaba muy tranquilo, quiere información muy detallada, no sólo quiere sus nombres y direcciones, quiere saber quiénes son sus amistades cercanas, sus parejas y ex parejas, sus trabajos, sus compañeros de trabajo, absolutamente todo.
Se quedaron mirando un largo rato, sin decir nada, con el ambiente pesado sabiendo lo que significaba, si tú eras una persona normal, proveniente de una familia clase media, lo que menos querías era al hijo único de la quinta familia más poderosa del mundo, investigando tu vida privada, obsesionado con tu hijo menor de edad.
—Eso quiere decir que tengo que poner este asunto sobre la pila de pendientes.
—Sé que tienes mucho trabajo, pero, si no hay nadie más que corra un peligro eminente, te sugeriría que lo hicieras, incluso que hablaras con Nott o Malfoy.
— ¿Malfoy que tiene que ver en esto?
—Malfoy y Ginevra tienen una historia en común ¿no lo sabías?
—En realidad mis investigaciones no van tan afondo como las tuyas, Viktor –sonrió.
—Todo lo que necesites puedes preguntármelo, amor, te lo diré con mucho gusto.
— ¿Quién es el padre del niño? –elevó una ceja.
—La vida de una mujer con un hijo –se puso de pie –no es algo que tenga que estar en la boca de todos y del conocimiento del mundo.
—Sabes quién es el padre del niño ¿cierto?
—Sólo voy a decirte que si vas al pasado de esa chica, vas a encontrar una pared sólida.
—Tengo que derribarla –negó.
—Tendrías que escarbar, y llegar hasta lo más oscuro que una persona puede llegar.
—Dime ¿es tan misteriosa como tú?
—Yo no soy misterioso, Herms, comparado con ella, mi vida ha sido publicada en los periódicos, intenté investigarla, y sólo pude saber que ella y Malfoy tuvieron una relación amorosa antes de que se embarazara, una clínica ilegal de abortos, y de ahí, que su hijo es perseguido por un pedófilo con recursos ilimitados.
—Ni siquiera la has tratado y ya le tienes consideraciones –se burló la castaña.
—He visto vidas destrozadas por caprichos de personas millonarias, no quiero que a ésta chica y a ese niño tan encantador y genial, terminen atormentándome el resto de mis días.
—Así que les estás augurando una muerte dolorosa, larga y prolongada, para terminar en un lugar donde jamás van a ser encontrados.
—Es un destino feliz, comparado con lo que Oliver Wood disfruta –suspiró –es escritor, después de todo, tiene una muy grande y sádica imaginación.
—No voy a dudar de eso ni un segundo.
—Me tengo que ir, pero quiero que sepas, que si sigues saliendo con Ron Weasley, tu nombre se unirá a la lista.
—Gracias por la advertencia.
Viktor Krum salió de la oficina de la castaña, no le preocupaba que le dijeran a Krum que la había ido a ver, después de todo, sabía que la conocía, y había estado visitándola desde antes de que se obsesionara con Asher, antes de que toda esa locura comenzara.
Su compañero le observó serio, asintió, indicándole que su jefe había hablado, así que tenía que ir directo a la casa Wood.
—Viktor –sonrió Oliver –tengo que decirte que he estado siendo muy injusto contigo, así que en modo de disculpa, vendrás conmigo un par de días a Barbados.
—De acuerdo, jefe.
—También tengo que felicitarte por encargarte de la chica que nos ha estado investigando en Nueva York, antes de que nos vayamos unos días de vacaciones, quiero que vayas a ver a quienes vendieron nuestra información, y les lleves eso.
Viktor Krum prestó más atención a su jefe, que había estado limpiándose las manos de lo que pensó pintura, pero las salpicaduras rojas, sin duda no eran de pintura, sino de sangre.
Se acercó a lo que había señalado; si fuese una persona más sensible, hubiese apartado la vista, y su estómago se habría revuelto al ver la imagen de los tres cadáveres de niños pequeños.
—Sirvieron de inspiración –sonrió sin darle mucha importancia el hombre –pude avanzar dos capítulos por niño, antes de terminar de divertirme, posiblemente termine el libro antes de tiempo –suspiró –dime ¿no te agrada terminar el trabajo antes de que tus superiores te molesten con ello?
—De inmediato, jefe –cerró la caja y le habló a tres de los hombres que resguardaban la puerta del despacho de Oliver Wood para que cargaran todo eso –dígame ¿hay algo que quiera que agregue?
—Sí, diles, que la próxima vez, no habrá próxima –contestó mientras sus dedos aun manchados de rojo, se movían rápidamente y ágilmente sobre el teclado de la computadora.
—&—
Theodore Nott observó a la pelirroja a lo lejos, estaba hablando divertida con Harry, no le molestaba que estuviera feliz y tranquila, por el contrario, la tranquilizaba, y más porque Hermione Granger ya le había dicho que Asher había estado viéndola en secreto.
—Deja de verla –se interpuso en su vista Pansy Parkinson.
—Me gusta observarla, es de mis placeres más grandes –sonrió.
—No sé cómo lo hace, que tiene a varios hombres detrás de ella, supongo que tiene que ser muy buena en la cama.
—No me gusta hablar de mi intimidad, y menos…
—Te conozco, Nott, eres un caballero, pero dime, si la mujercita de allá, te ama tanto como dice ¿te ha dicho quién es el padre de su bastardo?
—Asher no es un bastardo –frunció el ceño –y si no te molesta, me iré de aquí.
—Está bien, cambiemos de tema –lo sujetó del brazo y se colgó de su cuello.
La mirada de Ginny perdió contacto un momento con la de Harry, para toparse con Pansy Parkinson colgada del cuello de Theo, su estómago se revolvió, apretó los dientes fuertemente, la mirada esmeralda siguió la de la pelirroja.
—Es muy sociable ¿cierto?
—Sociable no es la palabra que buscaría exactamente –gruñó.
—Bueno, él es soltero ahora ¿no? Igual que Pansy.
—Se supone que le gusta Malfoy.
—Si tengo que elegirle un novio, sería Theo –la mirada de Ginevra fue asesina.
—Búscale otro –gruñó, se alejó de Harry, pero se detuvo al dar unos cuantos pasos, Theodore Nott se liberó solo con una educada sonrisa y se giró, sonriéndole y acercándose a ella.
—Señorita Weasley –la saludó.
—Veo que la estás pasando bastante bien ¿no?
—Celosa –sonrió encantado.
—Lo disfrutas.
—Bueno, me sorprende que lo estés, creí que estaba más que claro que te amo, y no hay ni habrá otra mujer en mi vida.
— ¿Qué tal en tu cama? –soltó frunciendo el ceño.
—Weasley tú sin duda amas provocarme ¿no es así?
—Es un don –soltó mordaz.
—Si no estuviera Ash de por medio, te besaría, y te pediría ir a mi apartamento, para poder demostrarte que eres la única en mi vida, amorosa, sexual, toda mi vida, te amo –acarició su mejilla.
—Eres el hombre de mi vida ¿lo sabes? –sonrió, lo sujetó de las mejillas y lo besó.
Los brazos fuertes de Theodore Nott rodearon su cintura, mientras incrementaba el beso, sin duda extrañaba eso, tenerlo cerca, sentir su aroma, su cuerpo, todo él.
—Bonita escena –se burló Draco junto a ellos.
—Te encanta interrumpir –gruñó Theo enfadado.
—Es mi don –sonrió.
El rubio de ojos azules observó a la mujer, suspiró y cerró los ojos, acarició la mejilla de Ginny y observó a Draco, lo saludó con un movimiento de cabeza y después de guiñarle un ojo a su ex, se alejó.
— ¿Por qué tenías que interrumpirnos? –lo observó.
—Lucían como el inicio de un video porno –se encogió de hombros –y lo que menos necesitas es que alguien le diga a tu padre –la mirada gris se posó en Pansy.
—Así que lo sabes –levantó la vista hasta él.
—Que te chantajea, sí, lo sé, pero prefieres la ayuda de Potter, veamos que puede hacer por ti.
—Así que condicionas tu ayuda –se burló.
—Si condicionara mi ayuda –se agachó hasta ella –estarías en mi cama, haciendo algo más que dormir –susurró en su oído.
—Por supuesto –se burló.
—Tranquilo, sé que no te intereso de esa manera ahora –la sujetó del hombro y se alejó.
—&—
Ginny abrió la puerta del apartamento de Draco, el hombre giró el rostro, y en un momento después, un pequeño rubio asomó la cabeza, sus ojos brillaban, como si hubiese comido todos los chocolates del mundo, o en su defecto, visto lo mejor del Señor de los Anillos, o a Gandalf en persona.
—Ash –musitó –dime ¿qué haces aquí?
—Tenía una cita con Draco, se acomodó en el sofá.
—Una cita ¿cómo novios?
—Claro que no, no me gustan los ancianos –soltó –si van a trabajar, háganlo en silencio.
—Lo que tú ordenes –soltó.
—Así que dices que cambian de actor principal ¿y eso no te molesta?
—Para nada, bueno, un poco, pero terminas admirándolo al final, es el encanto de ésta serie.
—Pero… no siguen el patrón del personaje ¿o sí?
—No, cada Doctor, es diferente, con un compañero diferente… a veces, otras veces no.
—Bien, sigamos.
Ginny sonrió divertida, jamás había visto a su hijo entretenido con la televisión con algo ajeno a Tolkien, pero sin duda le agradaba.
Después de un rato de trabajo, levantó la vista cuando su hijo comenzó a quejarse, observó su reloj de pulsera, Ron debería estar esperando por él abajo.
—Nos veremos mañana ¿Verdad?
—Claro, amor –sonrió Ginny acomodando el saco del uniforme del niño.
—Ya sé, mamá, pero le preguntaba a Draco, según tengo entendido saldrán a un evento en unos días, eso significa que tardaremos en terminar la serie –hizo un mohín.
—Si te portas bien, Granger ya me dijo que está haciendo de todo porque regreses con tu madre, así que sigue portándote bien.
— ¿Granger? –Elevó una ceja Ginny –así que te informa a ti en lugar de a mí.
—Oh, es que le dije que no te molestara, que podía informarme a mí, así podría avisarte –sonrió.
—Ya te dije que ella es mucho para ti, pide algo más bajo, a tu alcance.
—Si yo quisiera, la tendría a mis pies, pero no quiero, niño.
—Claro ¿para qué quieres a una mujer en tus pies? Es mejor tenerla junto a ti, así estará a tu lado, sin importar nada, en las buenas o en las malas, como mi madre con Theo –sonrió y besó a su madre, acomodó los risos pelirrojos y sonrió –te veré después, por favor, pórtate bien, para poder volver a estar juntos.
—Me portaré muy bien, en ese caso –lo abrazó.
—Te quiero, mamá –besó la mejilla de la mujer y la abrazó todavía más fuerte.
—Yo a ti –sonrió.
—Por cierto, Asher –le habló Draco, el niño se giró hasta él y sonrió al ver el deshojado libro que le había dado, negó.
—Es para ti, te lo regalo.
—No, no es necesario.
—Ya lo sé, que no necesitas un regalo ¿qué podría darte que no pudieses comprarte tú? –Sonrió melancólico –pero te regalo mi posesión más preciada, porque no puedo regalarte a mi mamá –se encogió de hombros.
—Ash –lo reprendió la pelirroja.
—Mamá dice que alguien me lo regaló a mí, cuando era un bebé, así que ese libro tiene que pasar a alguien más de esa misma forma, consérvalo, aunque sea como un mero desperdicio de un niño.
—Gracias –lo sujetó y asintió.
—Me tengo que ir, pero nos veremos después, para terminar la temporada.
—Desde luego, te prometo que no me adelantaré.
—Si lo haces lo sabré.
—Ahora vuelvo –indicó Ginny con una sonrisa.
—Desde luego –asintió y vio a la pelirroja seguir al niño rubio, que iba alegre diciéndole algo, suspiró, y sin siquiera notarlo, se aferró todo lo que pudo al libro deshojado en su mano.
