Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Hoy es sábado, y como ven, estoy publicando, así que me siento feliz por ser una persona cumplida :D tengo que seguir agradeciéndoles enormemente por todo el apoyo que le dan a la historia, sus lecturas, sus favoritos, sus follows, sus reviews, gracias por dedicarle un poco de su ocupada vida a leer la historia, significa mucho para mí, ojalá les siga gustando la trama, hemos llegado a una parte de luz, se esclarecerán un par de cosas del pasado de Ginny a partir de éste capítulo, ya verán, sólo esperen un poco y se verá, muchas gracias, y espero poder leernos el próximo sábado ;)
Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.
Asher Weasley sintió la mano de Oliver Wood acariciando su espalda, y como acto reflejo, las palabras del jefe de su madre lo golpearon directamente, así que se zafó, de una forma un poco evidente, y evitó que el hombre lo tocara de nueva cuenta cuando lo intento otra vez; pudo notar el enfado marcado en su rostro.
—Cuéntame, Ash –sonrío Wood cuando se sentó frente a él, con su mejilla reposada en el dorso de su mano, en señal de aburrimiento – ¿qué tal las cosas en casa?
—Bien –contestó sin ánimo de dar mucha información, había crecido con una madre demasiado estricta sobre los detalles que daba de casa.
— ¿Qué opina tu madre de que vengas aquí? –el pequeño levantó la vista hasta el rubio, colocó una mueca de confusión, y luego se compuso.
—No hemos hablado de sus sentimientos respecto a que siente de que ayude a ilustrar n libro, pero supongo que se siente orgullosa.
— ¿También de que sea yo con quien lo ilustras?
— ¿Por qué la pregunta?
—Simple curiosidad, es sólo... Que en tu escuela me han puesto al tanto esta mañana de que si ella viene por aquí, no permita que te vea ¿lo sabías?
—Mucha precaución ¿no?
—No sé cómo son las cosas en tu casa, pero quiero que sepas que si te sientes muy ahogado de estar en la casa de tus abuelos, puedes quedarte aquí, ya que es obvio que tu madre no es una opción.
—Sin intención a que se ofenda, señor Wood, a usted no tiene por qué interesarle los problemas que hay en mi familia, si tuviese que pedirle refugio por una o más noches iría con alguien a quien conociera y confiara.
— ¿Cómo Theodore Nott? Ese que finge aceptarte solo para acostarse con tu madre ¿no es cierto? O con Potter, que está intentando lo mismo con ella.
—Sí –aceptó El Niño –iría primero con ellos, porque sin importar sus intenciones con mi madre, han estado para mí, o en su defecto, iría con Draco Malfoy, el nuevo jefe de mi madre.
—Tienes más tiempo tratándome a mí, pero no me das la confianza que a Malfoy.
—Draco me agrada más que usted –se encogió de hombros –sin ofender.
Las palabras de Asher habían sido sinceras, pero Oliver Wood, a los ojos del pequeño, no era bueno para controlar su temperamento, ya que un minuto más tarde de que confesó su empatía por Malfoy, el rubio frente a él, se levantó hecho una fiera, aventando todo a su alrededor, Asher se quedó congelado en su asiento, con la hoja y el pincel en su mano, observando al enfurecido hombre, aventando todo mientras gritaba colérico frases como «No voy a permitir que me uses de señuelo para convivir con ese idiota antes que conmigo» «No puedes estar cerca de otro que no sea yo».
El lugar quedó destrozado, pero él quedó en su lugar, con la respiración agitada, el hombre le sonrió y se llevó los mechones hacia atrás, dejando su rostro descubierto.
—Lo siento –se disculpó –es sólo que no me agrada el hecho de que Malfoy, sin hacer nada, se ganara más votos de confianza que yo.
—Bueno, es sólo que me cae mejor, no es la gran cosa.
—Jefe –interrumpió Krum –tiene una visita.
—En seguida voy, lleva a Asher a la casa de su abuelo, no te desvíes, no importa lo convincente que pueda llegar a ser para que lo reúnas con su madre.
oOo
Draco frunció el ceño cuando el niño rubio tocó a su puerta, ni siquiera lo invitó a pasar, Asher Weasley se pasó como si se tratase de su casa propia ¿desde cuándo le tenía tanta confianza?
—Tu madre no está aquí.
—Lo sé –se sentó en el sofá –la verdad es que por muchas ganas que tenga de ver a Theo, he pensado en tu consejo de no complicarle las cosas a mi madre.
— ¿Y crees que viniendo aquí no lo harás? –cerró la puerta, dando por sentado que el niño no se iría aún después de sus palabras.
—Mi abuelo parece muy específico y renuente en alejar a Theo de mi madre, más que a cualquier otro, además, eres mi amigo ¿o no?
Draco se quedó sin palabras ante el cuestionamiento ¿era su amigo? O solo lo toleraba por Ginevra, aunque le pareció una eternidad su cuestionamiento, su cerebro había contestado inmediatamente.
—Sí.
Ash sonrío, colocó su mochila en sus piernas y sacó tres libros, se los enseño con una sonrisa amplia, así que el rubio mayor pudo adivinar de que se trataba, no dijo nada, avanzó hasta él, tomó los libros deshojados de tanto releerlos del pequeño, observó distraído lo que sostenía en la mano, le parecía sorprendente, que después de jugárselo todos los días desde que era joven, hubiese leído algo.
—Dime algo ¿por qué odias tanto los libros? –cuestionó Asher.
oOo
El salón de estudios estaba extrañamente silencioso, Draco siempre solía ser un tanto parlanchín, su madre adoraba decir que era tan orgulloso, que amaba el sonido de su voz, y tal vez tenía cierto, porque si algo que le gustaba hacer, era cantar, y según por lo que decían quienes lo habían escuchado, es que lo hacía bien.
Levantó la vista, su padre había entrado al lugar, como siempre, con un andar arrogante y sofisticado, presumía que había leído todos los libros en ese lugar, y si era cierto, Draco coincidía que eran bastantes los que había leído.
—Tu profesora no vendrá hoy, al parecer está enferma, y es serio, porque no hubiese faltado de ser cualquier cosa.
—Ayer se veía un tanto enferma.
Lucius Malfoy no contesto, no hizo gesto alguno, se limitó a ignorar a su hijo, después de decirle que tenía que estudiar, así que se dedicó a hacer lo que su padre le había dicho, de vez en cuando levantaba la vista hasta el rubio de cabellos largos sujetados en una coleta discreta y bien peinada, estaba leyendo un libro bastante grueso, trataba de algo de medicina, pero al niño no le intereso.
Bajo el lapicero y lo dejo aún lado de su libreta, sabía que no podía interrumpir a su padre mientras leía, era una regla estricta, así que se quedó ahí, mirándolo fijamente.
—Sí ya terminaste tus deberes, toma un libro y lee, deja de observarme tan fijamente, que es de mala educación –soltó en tono enfadado.
—Estaba pensando en que podrías no sé, obsequiarme algún libro de fantasía, hace unos días mientras paseaba con mamá...
El libro que Lucius traía en las manos golpeo directamente el rostro de su hijo, de manera fuerte, porque la sangre de la nariz comenzó a escurrir.
— ¿Un libro de fantasía? –soltó furibundo el hombre, se puso de pie, sujetó los cabellos de su hijo y lo llevó hasta el librero, lleno de ejemplares de medicina, economía, finanzas, contabilidad, y comenzó a arrojarle uno a uno, golpeando alguna parte del cuerpo del niño — ¡UN LIBRO DE FANTASÍA! –Se mofó el hombre –un libro de fantasía –repitió mientras le arrojaba un libro y otro –sólo esto me faltaba, un maldito retardado que pide mediocridad es para leer, me avergüenzas, me da pena decir que eres mi hijo, no eres digno del apellido Malfoy.
Cuando se cansó de arrojarle los libros, tomó el último tomó de la sexta hilera, el más pesado, el título hablaba de algo de la monarquía y las leyes, no prestó atención, y menos porque su padre lo pegó a su rostro.
—Sólo vas a leer algo que sirva para tu educación ¿crees que leyendo algo de fantasía serás alguien digno de admirar? –Se burló –o yendo por ahí cantando como un afeminado –negó –tú tendrás una carrera, serás un hombre preparado y culto, como yo, no ese amanerado que tu madre está criando.
—No los odio –contestó Draco.
—Los aborreces, puedo sentir tu rechazo cada que alguien habla de libros –se giró hasta el televisor y lo encendió –lucha con tus fantasmas después y a solas, ahora veamos al Doctor.
—Esa idea me parece mejor, niño.
Draco no prestó una gota de atención de la que consideraba su serie favorita, sus pensamientos seguían metidos en el recuerdo de su padre, burlándose de él por la clase de lectura que él quería, de su gusto por la música, de lo patético que sería ser él.
— ¿Y qué has pensado de conquistar a la señorita Granger? –cuestionó Ash.
—Ya te dije que no le interesa –frunció el ceño.
—Ya claro ¿no has pensado en una canción? –Elevó una ceja –a las mujeres les gustan ¿no?
— ¿Y qué ha pasado con tu novia la niña que defendiste?
—Sólo por qué la defendí no la hace mi novia, y ella no es mi asunto, es asunto de sus padres y profesores.
—Que maduro –se burló.
—Deberías inspirarte en buena música y componerle algo, ya sabes, algo que le haga saber lo mucho que te gusta.
—Claro, claro, no soy bueno en eso de componer.
— ¿Qué tan difícil puede ser decirle a alguien que te gusta si ese alguien no sabe que se la dedicas? –Draco sonrío.
—Sabes que me gusta tu mamá ¿cierto?
—El señor Wood me lo dijo –aceptó –y no te ofendas, pero que prefiera a Theo como padrastro, no significa que no tengas derecho a competir por mi madre, vamos, es genial y hermosa.
—Vaya que lo es –sonrío ladino.
—Tampoco te excedas –frunció el ceño –te prometo imparcialidad.
—Dijiste que prefieres a Theo.
—Pero yo no soy el que elegiré, seré el que tenga que aceptar a quien mi madre elija.
—Aprendes rápido, mocoso –Asher río divertido.
Volvieron a quedarse callados, ese niño había logrado que uno de sus peores recuerdos pasará a segundo plano ¿cómo podría reconquistar a Ginevra?
Se sobresaltó cuando la mano de Asher golpeó el sofá, estaba por reprenderlo, pero notó que se había quedado dormido, así que quitó la serie y cargó al niño, lo llevó a la habitación de huéspedes, y lo arropó.
oOo
Ginevra se detuvo en la libreta que estaba media oculta entre el montón de cosas sobre la mesa de centro, Draco había estado tocando la guitarra, con un ritmo agradable, y según las hojas que ya había acomodado, eran las notas de lo que había estado tocando, pero lo que sin duda le llamó la atención fue la letra del rubio, la reconocería de inmediato incluso después de todos esos años, pasó las hojas llenas de garabatos y se detuvo en lo que parecía la letra de una canción que había estado intentando escribir.
Unbelievably hollow
And yet you are the reason why
I won't be sleeping tonight
Yet you are the reason why
I even feel alive
You are the reason why
— ¿Y esto? –interrogó curiosa.
—Oh, es un fragmento de una canción.
—Sí, pude imaginarlo, pero siempre dijiste que no te gustaba componer canciones, porque eran muy personales.
—Fue un consejo de tu hijo, a decir verdad.
— ¿Ash te convenció de volverte cantautor? –Draco sonrío ante la nota de incredulidad de la pelirroja, ella había intentado eso por un tiempo, sin éxito.
—Dijo que es la mejor manera de conquistar a una chica que según él, está fuera de mi alcance.
— ¿Le compones una canción a Hermione Granger?
El rubio le quitó la libreta de la mano y la cerró, no quería y no tenía por qué explicarle nada, después de todo, él era su jefe, no al revés, además, la aludida no tardaba en llegar al lugar, y como si la pelirroja la hubiese invocado, sonó el timbre.
La castaña saludó a Ginny, que le otorgó una sonrisa amable, Granger pasó junto a la mujer y fue directamente a Malfoy, a quien saludó más amable y le beso en la mejilla.
—Ah... Es todo, no hay nada de que te preocupes, Ginevra.
—Bien, entonces me retiro –contestó nada alegre, ya que la forma en la que se colocó el abrigo y tomó su bolsa lo dejo en claro.
Hermione observó alrededor, completamente sorprendida por el lujo del apartamento en donde vivía Malfoy, sabía que los artistas ganaban bien, pero eso era una exageración, era injusto que una sola persona tuviese todo eso mientras había otras cuantas muriendo de hambre.
—Así que ¿Qué ocurre?
—No sé por qué razón no quieres que sepa que la estás ayudando respecto a lo de su hijo –se encogió de hombros –pero no es mi problema.
—Exactamente, no es tu problema, así que… ¿para qué querías verme?
—Estoy esperando a que mi jefe lo firme y lo apruebe, pero estoy por conseguir que se ordene que Asher regrese a la casa de su madre, mientras se lleva a cabo el proceso y se le comprueba algo a ella.
—Ese niño ya está desesperado por volver con su madre, espero que no se tarde tu jefe.
—No estoy de acuerdo con lo que estás haciendo –soltó de la nada.
—Tú mejor que nadie sabe que necesitan los donativos para mejorar el servicio, son muchos niños en acogida ¿no?
—Y aprovechando la cantidad que donaste que es exagerada y exorbitante ¿le pides el favor de que ponga extremo cuidado y dedicación a éste caso para que un niño inocente pueda volver con su madre?
— ¿Has hablando con Asher Weasley respecto a vivir con sus abuelos?
—He hablado con él, pero me he limitado a hacer mi trabajo –admitió.
—Pues yo he hablado con él, y sin duda quiere volver con su madre, porque su abuelo es un cerdo opresor, que no quiere verlo haciendo nada, todo lo que hace es malo ¿crees que es un lugar idóneo para el perfecto desarrollo de su personalidad? –elevó una ceja.
—Me he enterado que su abuelo ha permitido que un pedófilo lo lleve a su casa por largas horas.
—Ya sabes lo de Oliver Wood.
— ¿Tú lo sabes y no se lo has dicho a Ginevra?
—Te invito a que seas tú quién se lo dice –sonrió burlón.
oOo
La mirada de Harry se posó en la pelirroja que dejó caer sus cosas en la mesa, sonrió divertido, lo más seguro es que Malfoy le dijera algo que la hiciera enfadar, además de que las cosas con la situación con Asher no se veía nada claro todavía.
—Qué genio –se burló.
—Lo siento, es sólo que me acabo de enterar que mi hijo es todo un consejero amoroso ¿puedes creerlo?
—Es un chico encantador que tiene locas a una que otra niña, serás suegra pronto.
—Lo único que no deseo es que Ash siga los pasos de sus padres, créeme –suspiró.
— ¿A quién aconsejó amorosamente que te enfada tanto?
—Le sugirió a Draco que la mejor forma de conquistar a una mujer, es escribiéndole una canción ¿puedes creerlo? –Bufó –y ni tarde ni perezoso le está escribiendo una a Hermione Granger.
—Vaya, para que Malfoy le escriba una canción sin duda tiene que interesarle ¿no lo crees? –interrogó dubitativo.
—Bueno, pues al parecer las cosas han cambiado demasiado, ha escuchado algo que no fuera su propia e insoportable voz.
—Es que Asher es un niñito inteligente que parece mucho más maduro de lo que realmente se ve; y coincidirás conmigo que… el adulto en ese dúo, es tu hijo.
—No voy a discutirte eso –aceptó.
— ¿Entonces por qué estás enfadada? –elevó una ceja Harry.
—Yo no estoy enfadada –soltó a la defensiva –es sólo que me sorprende que alguien como Draco Malfoy se fije en alguien como… ella, Hermione Granger es la antítesis de él, una atracción así podría ser como una bomba nuclear.
—Tiene que ser apasionado ese romance como para que lo describas así.
—Cállate –frunció el ceño –pero él puede hacer de su vida, lo que quiera, no me interesa en lo más mínimo.
—Estamos seguros de ello –murmuró Harry, mientras su vista estaba sobre la mujer, que seguía sujetada del respaldo de la silla y seguía golpeando el suelo con el pie como siempre que estaba enfadada.
Gradualmente el enfado se acabó en la mujer, que cambió de tema después como si nada, como si después de todo, no le afectara que Draco Malfoy la hubiese echado del apartamento para quedarse a solas con la Señorita Granger, que parecía más que encantada de decirle las situaciones de ella con su hijo a otro que no le incumbían para nada.
oOo
Draco Malfoy se quedó de pie en la puerta de la millonaria casa de Potter, Granger que iba junto a él tampoco se veía nada cómoda con la casa de todo, desde luego que él podía igualar todo aquello, pero él era Draco Malfoy, sin duda tenía muy buen gusto, y no todo lo grande era bueno.
La mujer del servicio los hizo pasar, Ginevra Weasley estaba en esa casa, después de todo seguía trabajando para Potter, se quedó callado, y avanzó hasta la pequeña habitación, la pelirroja estaba sentada en el sofá, mientras que Harry Potter estaba hincado frente a ella, con sus asquerosas manos en las piernas desnudas de la mujer, el rubio apretó las quijadas y su cara fue de disgusto total.
—Veo que la pasan muy bien aquí –soltó mordaz.
—Es algo que a ti no te interesa lo bien que se ponen las cosas aquí, Malfoy –soltó poniéndose de pie.
—Chicos, chicos, no van a pelear ahora –soltó Hermione colocándose entre los dos machos.
—Tiene razón –la mirada esmeralda se posó en la de la mujer frente a él y le sonrió, ocasionando un intenso rubor en el rostro de la castaña –bien, ya que nadie ha tenido la gentileza-
—Ella es Hermione Granger –interrumpió Ginny, colocándose junto a Harry –la trabajadora social que tiene todo, menos ética profesional –el actor volteó a verla confundido por la descortesía de Ginny –él es Harry Potter, mi jefe.
—Un placer –comentó Granger –y en cuanto a su acusación, señora Weasley…
—No es una acusación, es una realidad, porque no encuentro razón alguna por la cual el idiota junto a usted, esté enterado de mi situación respecto a mi hijo, y la razón por la cual se ha reunido más veces con él que conmigo.
—Las razones por las cuales se reúne más conmigo que contigo no es de tu incumbencia ¿o sí? Hasta donde yo sé, sales con Theodore Nott, y yo, soy soltero.
— ¿Crees que eso me enfada? –Se burló –realmente estás perdiendo la cabeza y un poco el toque, Malfoy –bramó –lo que me enfada es que tengas que estar involucrado en mis asuntos personales por culpa de una bocazas como ésta –Hermione frunció el ceño enfadada.
—Voy a pedirle un poco más de respeto, estoy aquí porque el señor Malfoy ha sido tan amable para decirme dónde encontrarla…
—Desde luego, creo que ni siquiera notó que estaba con él cuando llegó a su apartamento –se burló –no hubiese que tenido que venir aquí si me hubiese dicho que me buscaba –se puso frente a Harry cuando notó que la castaña lo observaba atentamente.
—Ginny, por favor –la sujetó de los hombros Harry, mientras ponía su barbilla en la cabeza de la pelirroja –todo está tranquila, deja que la señorita Granger hable.
—Se lo agradecería mucho –sonrió.
—Y va a decirme lo que tenga que decirme delante de ellos –negó –volvemos a su falta de ética profesional ¿no se supone que debería ser en privado al menos, ya que no fue capaz de llamarme a su oficina?
—Te molesta tanto que sepamos lo que ocurre ¿no es así? –Se burló Draco –ni siquiera has sido nada discreta respecto a tu vida ¿y quieres que todo esto se trate con pinzas? –se burló.
—No me interesa lo que la gente diga de mí –lo encaró furiosa –pero lo que respecte a mi hijo, me interesa mantenerlo en privado –bramó.
—No te queda –avanzó hasta ella –comienzo a creer que la razón por la que todo alrededor de tu hijo es tan confuso porque ni siquiera tú sabes quién es su padre ¿me equivoco? –Sonrió furioso –lo más seguro que estabas tan eufórica por las drogas que ni siquiera sabes con cuantos te metiste mientras estabas en lo alto, por eso quieres discreción ¿no? Porque no quieres que tu hijo sepa que si no tiene padre es porque eras una zorra.
Ginevra retrocedió un paso, chocando con Harry, la mirada de los presentes iba de uno a otro, incómodos por la escena, la respiración de la pelirroja se agitó, y fue la primera en retirar la mirada, dándole la razón a Malfoy.
Salió del pequeño lugar sin esperar lo que fuera que Hermione Granger fuera a decirle, huyó de ahí antes de que la furia de Draco arremetiera más contra su pasado, ella sabía sus propias fallas, y él no era nadie, para reprochárselas.
oOo
Draco se quitó la bolsa de hielos del ojo, después de que Ginevra saliera del lugar, Potter le había atinado unos buenos golpes, defendiendo lo indefendible; se estiró un poco más a servir un poco más de vodka, recargó sus codos en sus rodillas y bebió todo el líquido transparente sin importar que raspara su garganta, sirvió unos más consecutivos y terminó estrellando el vaso contra el suelo, se cubrió el rostro, estaba desesperado frustrado, se sentía impotente, incapaz por primera vez en su vida de contener todos aquellos sentimientos que estaban derribando todo en su interior, pero es que… ¿cómo es que había sido capaz de actuar como un hombre normal si cada que la veía tenía ganas de besarla? De sujetarla fuertemente contra él y hacer que todos esos años, todo ese pasado desapareciera de sus vidas.
Pero ¿Qué punto tenía todo eso si ni siquiera podía abrazarla? Decirle lo mucho que le amaba, lo mucho que quería que le diera la oportunidad de remediar todo lo que había causado en su vida, Ginevra Weasley parecía tener todo en orden en su vida antes de que él volviera a Inglaterra, una familia perfecta, un matrimonio cercano, y él, por su orgullo, por su egoísmo aceptó quedarse, para recuperarla, y no le importó derrumbar el mundo que le había costado construir de las ruinas en donde él la había abandonado, era un miserable infeliz, y lo sabía.
Fue en busca de un nuevo vaso, observó la botella cuando regresó, arrojó de nuevo contra el suelo, sujetó el frasco casi lleno de licor y se lo llevó a los labios, bebiendo como si fuese el último de sus días.
oOo
Ginevra observó el número, dudó un momento pero terminó por contestarle a Hermione Granger, no le caía mal, pero es que de verla, a veces, sentía una punzada en el pecho, que le hacía tratarla mal.
—Diga –soltó en un tono duro.
—Señora Weasley, soy Hermione Granger, quería decirle que necesito verla en mi oficina por asuntos relacionados con su hijo.
—En seguida voy –aceptó –gracias por aun avisarme.
—No se preocupe, hablaremos mejor en cuanto llegue.
Hermione sonrió, esa pelirroja podía ser completamente rara, pero le gustaba la pasión con la que defendía a su hijo, así que sonrío, colocó su firma en el papel y lo selló, haciendo que oficialmente Asher Weasley regresara a casa con su madre, sólo había un par de reglas que la mujer debería saber.
Ginevra Weasley sonrió cuando se encontró con su hijo y su hermano Ronald sentados frente a la oficina de Granger, abrazó al rubio y después de un par de besos, entró.
oOo
Draco se detuvo cuando vio a Ginevra con Asher, lo sujetaba de la mano y sonreía completamente feliz, él no debería estar ahí y lo sabía, pero Ash le había hablado, para decirle las "nuevas" e invitarlo a comer junto con su madre y su tío.
—Hola –murmuró con un gesto, le dolía la cabeza de la resaca.
—Fue una gran fiesta, sin duda ella luce mejor que tú –soltó mordaz Ginevra.
—Estoy aquí porque tu hijo quería que viniera, no por ti –soltó enfadado.
—Ya lo sé –contestó molesta
Avanzaron fuera del lugar, pero se detuvieron cuando la puerta se abrió, Draco entrecerró los ojos por la luz, el hombre rubio que entró no lo reconoció de primer momento, porque traía gafas de sol, y la luz hacía que se viera más que nada como una sombra con un halo de luz.
Avanzó hasta ellos con una amplia sonrisa, Asher corrió un poco hasta él y le dio la mano, y lo jaló hasta el grupo de adultos.
—Mamá, mira, ¿recuerdas que te dije que estaba ilustrando un libro?
—Sí –contestó Ginny.
—He estado los últimos meses yendo a trabajar con él para la ilustración.
Draco observó a Oliver Wood, que después de otorgarle una sonrisa brillante, se quitó las gafas, así que volteo a ver a los pelirrojos, Ronald estaba tranquilo completamente, mientras que el rostro de la pelirroja fue completamente pálido.
—Hola, Ginny –sonrió Oliver Wood.
—Oliver –musitó completamente aterrada la pelirroja.
