Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Bueno, casi termina el sábado, pero estoy aquí, actualizando casi pisando el domingo, perdón la tardanza, pero es que no había escrito nada y hoy ha sido un día bastante ocupado, como ya se los había prometido, el pasado de Ginny se irá destapando poco a poco, no puedo decir que tan cerca del final estamos, pero al menos esa parte de la trama ya está teniendo más claridad que al inicio... o eso quiero pensar, también quiero aclarar que... si la memoria se les hace confusa, ese es el plan, por el momento, quiero darles luz, y confundirles al mismo tiempo, no me odien, tengo planes todavía, así que ojalá les guste como avanza, muchas gracias por todo. ;)
Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.
Hubiese sido estúpido por parte de Draco preguntar si es que se conocían, porque era más que obvio, por el miedo en la mirada de Ginevra, y por el gozo del hombre en sus ojos, sin duda esos dos tenían un pasado bastante interesante, todo éste tiempo había tenido dudas sobre ¿Qué tan perturbador podría ser el pasado de Ginny? Bueno, esto sin duda respondía su pregunta, bastante turbio, estaba involucrada con un pederasta, loco y cínico, la pregunta que ahora lo torturaba era ¿qué tanto estaba involucrada con él?
Descartaba de inmediato el aspecto sexual, dudaba hasta con la fibra de su ser que Oliver Wood tuviese un interés en mujeres mayores, como cuando conoció a la pelirroja, pero… ¿Qué era lo que unía a ese par?
— ¿Qué hace aquí, señor Wood? –interrumpió Asher después de un momento.
—Investigación –quitó la vista de Ginevra para sonreírle al pequeño rubio y acarició su mejilla en un gesto amistoso.
—Investigación –repitió el pequeño de los Weasley.
—Mi siguiente libro –aclaró –he tenido bastante inspiración últimamente, así que ahora quiero saber cómo funciona el sistema, pero ya sabes, saberlo realmente, nada de ideas inventadas ¿qué clase de escritor sería si todo lo saco de google, cierto? –Se burló, mientras su mirada se posaba de nuevo en la mujer –estoy encantado de verte de nuevo.
—Es que se conocen –soltó Asher observando a su madre -¿por qué yo no sabía que conocías a mi escritor favorito? –acusó a su madre.
— ¿Cómo es que yo no sabía que lo conocías? –soltó apenas la pelirroja.
—Firmaste una forma, para que pudiera ilustrar mi libro –sonrió Oliver –pensé que la habías leído, pero olvidé esa parte de ti, tan poco meticulosa.
—A veces suelo ser tan confiada –soltó, en un momento había sujetado a su hijo de forma protectora, mientras Wood le otorgaba una sonrisa torcida y acariciaba el cabello largo del niño.
—Yo ya les he dicho la razón por la que estoy aquí ¿cuál es la suya?
—Vinieron a conocer a mi novia –interrumpió Ronald con un semblante serio y despreocupado, casi tonto, podría decir Draco.
— ¿Novia? –se burló.
—Hermione Granger –soltó sin darle importancia –tiene tanto trabajo que últimamente es casi imposible verla.
—Supongo que hay muchos niños pasando por el sistema ¿no es así?
—Extrañamente sí –admitió el pelirrojo.
—Bueno, ha sido un placer, pero tengo asuntos que tratar –despeinó el cabello del niño, que hizo a un lado para acercarse a la pelirroja –no sabes lo mucho que me hace feliz haberte encontrado después de ¿qué? –Sonrió – ¿diez años?
—Me encantaría decir lo mismo –murmuró para que su hijo no la escuchara, ya que Ron había tomado la precaución de alejarlo de Malfoy, Wood y Ginny.
—Veo que los viejos hábitos son difíciles de quitar –observó a Malfoy de reojo –se pasean como una linda familia –sujetó el cuello de la mujer y pasó su pulgar por la mejilla un poco pecosa y pálida –pero deberías decirle de una vez lo que pasó con su hijo, digo, para que no se haga ilusiones, mi linda Ginny.
Memoria 00816.
La cabeza le martillaba fuertemente, veía borroso, y todo giraba de forma rápida, las voces a su alrededor eran un tanto confusas, le costó un minuto acostumbrarse a todo.
—Todo está bien entonces –la voz pausada y elegante la distinguió de inmediato.
—Todo bien –aceptó –no hay nada de qué preocuparnos –después de todo no va a darnos dolores de cabeza, es la última vez que huirá, se lo prometo.
—Eso espero –gruñó en su tono elegante haciendo que sonara algo sensual.
—Son como los gatos, una vez esterilizados, se vuelven hogareños y cariñosos.
—No sé con qué clase de gatos ha convivido usted, doctor, pero en mi experiencia, cuando una gata es rebelde, no importa cuánto le amarres, buscará la forma de irse –suspiró.
—Pero es que le ha quitado la razón para luchar, está hueca y vacía, sin nadie que le quiera ¿por qué cree que las personas caen en las drogas? –Se burló el médico –porque la sensación que les da, llena esa sensación de que están vacíos, no es más que eso.
—Confiaré en usted –comentó y observó en dirección a la mujer que estaba observándole atentamente –sigues aturdida ¿cierto? –sonrió fríamente.
—Creo que estoy sangrando –murmuró, de la nada, todo venía a su cabeza de un modo que la mareaba, una gama de colores intensa que danzaba sin cesar alrededor, envolviéndole en un intenso remolino.
Se levantó como pudo y bajó de donde estaba, mientras que el hombre frente a ella no hizo intento por sostenerla o ayudarla, intentó dar un paso hacia adelante, sosteniéndose de la camilla, pero su vista bajó a la bata, la levantó un poco, mostrando los muslos de sus entrepiernas que estaban ensangrentadas.
—Estoy sangrando –soltó incrédula y sus dedos limpiaron un poco del líquido escarlata, mientras observaba al hombre que estaba negando divertido.
—Te han pegado bastante fuerte esta vez ¿sigues drogada? Tanto como para no saber que estás en una clínica de abortos ¿cierto? –soltó una risa burlona.
La mirada de la mujer fue de un lado a otro ¿drogada de nuevo? Su respiración se agitó y la garganta le ardió del grito que soltó, se sujetó a sí misma, cuando terminó sentada sobre el suelo, no podía ser, no, eso no, todo menos eso.
La puerta se abrió lentamente, el chirrido le causó escalofríos, la mirada brilló intensa al verle, intentó huir, pero estaba completamente agotada, no sabía que había pasado, pero estaba agotada, las piernas le dolían más de lo que hubiese pensado, tanto que se negaban a responderle.
—Ayúdame, estoy sangrando –le pidió a la mujer con bata blanca.
La risa masculina fue fría, como siempre, avanzó hasta ella, sujetándola de la cabellera roja, su mirada resbalo por toda ella, antes de que sus labios se posaran sobre los de ella, de una manera violenta, sin importarle que se estuviese desangrando ahí, frente a él.
—Mi bebé, por favor, no quiero perderlo –sollozó sobre los labios finos del hombre –por favor –rogó.
—No sé de qué hablas, tú no estás embarazada, no más, y jamás lo volverás a estar –la mujer negó violentamente –recuerda, sé que las drogas no te dejan pensar muy seguido, pero intenta recordar, cuando llegaste a mí, habías abortado, amor, no hay un bebé más en tu vientre –sonrió, pero era más como una mueca siniestra, la mujer se aferró a sus brazos.
—Dime que estás mintiendo, jamás lo hubiese hecho.
—No te mentiría, no a ti, nena –acarició su rostro –no con la importancia que tu hijo tenía para ti por ser de quien es, y para mí… por lo mismo.
—No, yo no…
—De acuerdo –contestó –si tanto quieres uno, voy a darte uno, mío –besó su cuello –si alguien va a poner un hijo en tu ser, ese seré yo, has caído en las mejores manos, mi linda Ginny.
El lugar perdió perspectiva, la camilla, el hombre se habían esfumado, la sangre seguía ahí, levantó la vista apresurada cuando la puerta se abrió de golpe, observó al hombre en el umbral, sonrió agradecida y las lágrimas comenzaron a caer de nuevo.
—Ginevra –la voz de su padre sonó melodiosa –me dijeron que estabas aquí, alguien te vio entrando –informó.
—Papá –lo sujetó de los brazos, y sintió que se desmayaría de nuevo.
— ¿Cómo es que pudiste hacer algo así, Ginevra? –Le observó decepcionado –tu madre y yo fuimos duros respecto a tu embarazo pero ¿abortar?
—Yo… no…
—Entonces porque estamos en una clínica de abortos ¿me explicas eso? –ella no pudo haber hecho eso, no pudo haberlo permitido ¿por qué lo hizo? ¿Por qué le hizo caso y lo asesinó? ¿Por qué? ¿Por qué? Era mentira, todo lo que su padre le dijo, era mentira.
—Abortaste a tu hijo –informó su padre de nuevo.
Las palabras resonaron en su mente, taladrando cada parte de su cerebro, de su ser, de su paz interna, desmoronándola por completo, ella había matado a su hijo ¿por qué?
« Abortaste a tu hijo».
« Abortaste a tu hijo».
« Abortaste a tu hijo».
« Abortaste a tu hijo».
Las lágrimas comenzaron a caer de nuevo por su mejilla, su padre la sacó de ese lugar en ese mismo momento, pero no le iba a ser nada sencillo escapar del mundo a donde ella sola se había metido.
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Su respiración estaba completamente agitada, no podía creer que había corrido tanto y tan rápido, jamás en su vida lo había hecho antes, ni siquiera cuando estaba en el equipo de futbol, por supuesto que las cosas no eran para nada similares, en ese momento agradecería estar a mitad de un campo, donde era ella la que perseguía y no al revés.
Se ocultó tanto como podía, para que no la encontraran, no podía dejar que la vieran, o las cosas se pondrían realmente malas, no sólo para ella, sino para todos en el lugar.
— ¿Dónde estás? –escuchó la voz tranquila de la persona a la que había salido a buscar –por favor –suplicó.
—Por aquí –la llamó, saliendo del contenedor de basura –rápido, entra aquí –ordenó –van a encontrarnos si no entras.
—Es basura –puso cara de asco.
—Sí, no es como si valiéramos más para ellos ¿o sí? Lo único que nos diferencia es que nos bañan y nos hacen oler bien ¿no es así? –soltó.
—Eres la favorita –se quejó la otra mujer y se adentró al contendor.
—Mi vida estaría mejor favorecida si fuese la favorita, lo cual no soy.
—A él le gustas mucho, lo he notado, la forma en la que te observa, como te sujeta cuando están en eventos privados, le gusta que lo vean contigo –se abrazó las piernas.
—A mí no me gusta que me vean con él –la consoló.
—Quiero mi vida como antes –murmuró –cuando no tenía que huir y esconderme en la basura, cuando aún podía conseguir unas cuantas libras para conseguir un pase a lo alto.
Se observó a sí misma, las marcas en el brazo, podía jurar que su rostro estaba bastante demacrado, ambas estaban en la misma situación, querían volver en el tiempo, deseando más que nada una vida tranquila, una donde no estuviesen expuestas al mejor postor, eran un bonito accesorio, uno que solo los más poderosos podían presumir tener.
—Estoy embarazada –murmuró en un susurro, y sus lágrimas salieron desbordadas en un mar de llanto, sus ojos cafés observaron a la otra mujer –y creo que estoy enamorada de él –negó –no puedo seguir con esto, quiero terminar con esto, quiero estar con él ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué me hizo esto? ¿Cree que mi vida no era ya suficientemente tormentosa como para embarazarme?
—Todo estará bien –la sujetó del hombro y la abrazó, intentando consolarla, pero lo cierto es que no podía sentirse de otra manera más que devastada por la mujer junto a ella.
Le cubrió la boca cuando escuchó ruidos afuera, los hombres que las habían estado persiguiendo, estaban golpeando el contenedor de forma brusca, de forma ensordecedora, una de ellas gritó asustada, pidiendo que se detuvieran, y fue de esa forma en la que dieron con ellas.
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El hombre acarició su vientre, tres meses eran muy pronto para notarse, pero estaba embarazada del monstruo frente a ellas, todas las mujeres tenían una sonrisa brillante, pero muy en el fondo, estaban sintiendo la más pura de las lástimas, era lo peor que le pudiese pasar a alguien, traer al mundo a un hijo de ese hombre.
—Tendrán la noche libre –informó –menos tú –su mano resbaló un poco más abajo del vientre de la mujer.
—Será un poco complicado –informó uno de sus cercanos –está delicada con el embarazo, creo que podría ser un tanto… descuidado, si queremos que salga bien todo, porque queremos que salga bien ¿cierto?
—Claro que lo queremos –negó –aun así hay un millón de cosas que podemos hacer aparte de un sexo violento como el que tanto le gusta –se burló.
Por mucho que intentó, no pudo seguir conteniendo el aliento, salió de la tina, jalando todo el oxígeno que sus pulmones necesitaban, el hombre frente a ella sonrió, había estado observándola.
—Eres una mujer extraña, tal vez por eso desde que te vi con él, me gustaste –admitió –el destino es claro –acarició su mentón –ahora eres mía, y las cosas seguirán así –introdujo su mano en el agua, para acariciar su intimidad –y voy a sonar extremista, tal vez sólo un poco, pero… creo que la muerte será lo único que pueda alejarte de mí.
—Lo sé –sonrió y se acercó a besarlo –pero no quiero separarme jamás de ti.
—Tienes que estar segura de ello, mi linda Ginny –la besó.
El hombre entró a la tina aun y con su ropa cara, todo este tiempo había demostrado que no le interesaba mucho, tenía una familia poderosa, tenía cada capricho en el mismo momento en que se le ocurría.
La chica soltó un leve gemido falso cuando sintió su erección abriéndose paso en ella, mientras las manos de él masajeaban sus pechos.
—Disculpen –se aclaró la garganta su guardaespaldas –su padre está aquí.
— ¿Por qué razón? –cuestionó.
—Asuntos familiares.
—Bien –gruñó y se giró a ella –es bueno que alguien me detuviera antes de lastimar a mi hijo ¿cierto? –sonrió guiñándole un ojo.
—Claro –sonrió.
—Aún tenemos tiempo, pero tenemos que ir viendo como lo llamaremos.
—Creo que dejaré que decidas tú.
—Tal pareciera que no lo quieres tanto como al otro.
—No es eso –musitó.
—Malfoy no te merece, ni a ti ni a ese hijo muerto –sonrió divertido.
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La mirada de la mujer estaba completamente perdida en algún punto frente a ellos, pero Draco lo tenía muy en claro, el reencuentro con Oliver Wood había sido más que una coincidencia con un viejo amigo, la mirada del loco ese y la forma en que Ginny temblaba aun a su lado, lo tenían enfadado.
—Ni siquiera sabía que lo conocías –soltó Asher colocándose entre los asientos delanteros –mamá, eres amiga de mi escritor favorito, vaya, hubieses elegido a alguien así como mi padre ¿no? –sonrió emocionado.
—Bueno, disculpa mis malos gustos –soltó, intentando sonar divertida, pero Draco notó como sus nudillos se ponían más blancos.
—De Nott brincas tanto como Wood, que malagradecido eres, niño –soltó Malfoy, logrando la atención del niño.
—Bueno, tengo un buen gusto eligiendo posibles padres, si lo piensas así, Oliver Wood y yo tenemos muchas cosas en común, a los dos nos llama la atención esa clase de literatura, nos gusta dibujar y ser populares –se encogió de hombros.
—Ahora mismo Nott está llorando en un rincón en Nueva York, porque lo has cambiado tan rotundamente –se encogió de hombros.
—Bueno, sólo busco posibilidades, porque por más que quisiera, Theo no puede ser mi padre, él llegó a la vida de mi madre cuando yo tenía días de nacido.
— ¿Días? –observó a Ginny que suspiró.
—Así es, conocí a Theo en Febrero, Asher nació en Enero.
—Tenías un mes –se burló Draco.
—No, días, soy del último de Enero, bobo –lo golpeó en la nuca.
—Asher, no seas irrespetuoso –lo reprendió la mujer.
—Lo siento, mamá, es sólo que es un gran bobo –le sacó la lengua y volvió a su sitio, colocándose el cinturón de seguridad.
—Y ahora que está contigo ¿Qué haremos con él? ¿Rentarlo en un circo? –propuso con una amplia sonrisa, pero la pelirroja lo ignoró.
Llegaron al apartamento de Draco, Asher Weasley entró corriendo, dejó sus cosas en un rincón donde no estorbaran y encendió la televisión, mientras esperaba que el varón se uniera a él, para dedicarse a ver la serie, iban por la primera temporada de la serie, y quería sin duda terminarla pronto.
—Esas confianzas –soltó Ginevra.
—Es mi casa, quien tiene que reprenderlo en éste territorio, soy yo –acarició su mejilla –así que déjalo en paz.
—Sigue siendo mi hijo –argumentó seria, mientras su mirada se dirigía a la suya.
—Ya lo sé, eres su madre, yo no soy nada de él, puedo malcriarlo y hacer que te dé dolores de cabeza si quiero –le guiñó un ojo –además –se acercó a ella –tienes que quitar esa cara si no quieres que se dé cuenta de que hay algo mal contigo.
—No hay nada malo conmigo –soltó.
—No sé qué signifique Oliver Wood en tu vida, pelirroja, pero sé que es peligroso.
— ¿Cómo lo sabes? –su mirada se volvió preocupada de nuevo.
—Sé que es el culpable de que Astoria esté en recuperación.
Hubo un silencio incómodo entre los dos, Draco tuvo que desviar la mirada para no besarla en ese momento en el que lucía vulnerable, era más que obvio que el hombre que ella quería en ese momento era Theodore Nott, pero él estaba por asuntos de trabajo en Nueva York, así que lo único que le quedaba era él.
—Puedes comenzar a ver la serie sin mí, Ash, ya la he visto, tu madre y yo tenemos algo de qué hablar.
—De acuerdo –contestó sin prestar mucha atención.
—Tú ven conmigo.
La sujetó del brazo y salieron del lugar, subieron por el ascensor hasta la azotea, donde no se verían interrumpidos por nadie más, Ginny se abrazó a sí misma, mientras se acercaba a la orilla, observando la vista privilegiada que la altura del edificio le otorgaba en ese momento.
—Comprendo si no quieres compartir tu pasado conmigo, pero sé que ese hombre y tú tienen un pasado en común.
—Un pasado complicado, a decir verdad –admitió tragando saliva –pero lo que no comprendo ¿cómo es que sabes lo peligroso que es? Tú no lo conocías.
—En realidad nos conocimos hace unos meses, fuimos jurados en el concurso donde tu hijo empató, ahí se conocieron, intenté advertirte ¿recuerdas?
—Ya –aceptó, dándole la espalda de nuevo.
—Le pedí a Astoria que cobrara unos favores y lo investigara.
— ¿Por qué ibas a hacer eso?
— No me gustan los pedófilos –se encogió de hombros, a pesar de que ella no lo veía –apenas si la dejaron con vida, por eso no he podido darte tu libertad que tanto quieres.
—Ash se está acostumbrando demasiado rápido a ti –musitó –espero que comprendas que no voy a seguir permitiendo eso.
—Él es un gran niño, gracias a ti, a veces parece que sólo es tuyo, que no hay otra mitad completando su cadena de ADN.
—Y no sé qué tan bueno o malo pueda ser eso.
—Tal vez nuestro hijo no hubiese sido un chico tan asombroso ¿no lo has pensado? Que te libré de alguien como yo o… como mi padre.
La pelirroja soltó una risita divertida, su mirada chocó con la de él, negó y suspiró, el tacto fue cálido, y en un instante sintió la electricidad recorrerlo por completo, esa clase de sensación que sólo ella le provocaba.
—Ese es tu gran temor ¿no es así?
—No sé de qué me hablas –admitió, perdido en la mirada de la mujer frente a él.
—Ser como tu padre, por eso jamás has querido hijos, porque tienes miedo a ser como él.
—Bueno, jamás lo había pensado así, pero… sí, aunque no sé si soy capaz de tratar a un niño como él lo hacía conmigo, pero si de algo estoy seguro, es que mi padre me marcó para siempre, de lo que sí estoy completamente convencido, es que jamás podría mostrarle cariño y darle protección a alguien, así fuese mi hijo.
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La mirada de Oliver Wood se posó sobre el hombre, que tenía una sonrisa nerviosa, mientras él estaba sentado en la silla, jugando con un abrecartas, no dijo nada, tenía que admitir que le gustaba la sensación de saber todo el miedo que provocaba, hacía algunos años sólo era un pobre niño rico, el cual tenía todo lo que quería en el momento en que lo deseaba por temor a que su padre tomara represalias contra el que se negara a cumplirle un solo capricho, ahora no necesitaba mucho de su padre, la gente le temía a él, a Oliver, sin o con el Wood.
—Así que la señorita Granger es su mejor elemento.
—Sí –titubeo.
—Bueno, no puedo pedirle que la despida porque es buena amiga de mi guardaespaldas, y bueno ¿ha visto a ese hombre? Es aterrador –se burló –lo que no comprendo es ¿por qué regresaron al pequeño Asher Weasley con su madre y no lo dejaron con su abuelo?
—La señorita Granger cree que el abuelo del niño lo ha estado dejando en manos de un pedófilo, cree que corre menos riesgos con su madre, bueno, después de todo, es su madre ¿no?
—Mmm, cierto, pero esa madre tiene un pasado extraño ¿la ha investigado un poco?
—Yo no –admitió.
— ¿Y qué hay del padre? ¿Cree que tendría más estabilidad emocional con su padre?
—El niño no tiene un padre.
—Oh vamos, es inteligente, pero… sé que la señora Weasley no ha querido, no ha sabido, lo que sea, digamos que… si el padre biológico del niño pidiera que lo dejaran con él…
—Es complicado, porque primero tendría que decir las razones por las que jamás se ha interesado en el niño.
—Digamos que el padre biológico del niño, es alguien importante, poderoso, y por lo tango, con recursos ilimitados ¿lo tomarían más en cuenta?
—Eso depende de las consideraciones de la señorita Granger, yo…
—Usted es su jefe, si mal no recuerdo, el hombre que firmó lo que sea que firmen para que el niño volviera con esa mujer.
—Considero una mejor opción –admitió.
Oliver sonrió, haciendo que el hombre tragara saliva, ya que se levantó lentamente, deteniéndose frente a él, dejó el abrecartas en el pecho del varón y suspiró.
—Tengo muchas cosas que hacer –informó.
—Supongo que un hombre como usted es bastante ocupado.
—Me agrada, y tiene que saber que si hace algo por mí, tendrá recursos ilimitados.
—Tendré que pensarlo –dudó nervioso –tenemos un gran benefactor en éste momento.
— ¿Mejor que yo? –sonrió y frunció el ceño cuando no recibió ninguna respuesta.
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El hombre entró al lugar, que estaba más que resguardado, le sorprendió que por sus ropas lo dejaran pasar, era un restaurante muy lujoso, y por lo que se podía ver, estaba reservado, era casi como si la Reina estuviese tomando su té en ese sitio.
Siguió al hombre elegante que lo guio hasta la mesa del centro, donde otro ya estaba sentado, con champagne en una cubeta con hielos y más licores, por el líquido en su vaso, él bebía limonada.
—Me alegro que pudiera venir, señor Weasley –soltó emocionado.
—Bueno, estoy seguro que no fue una petición de asistencia –soltó observando alrededor.
—Es listo, me agrada –admitió bebiendo de su limonada –pero quiero ser honesto y directo con usted y la razón por la cual, quería que se reuniera conmigo, por cierto, soy Oliver Wood –estiró la mano.
—Y bien –soltó incomodo el hombre.
—Es sobre el hecho de que quiera que su hija no esté cerca de Asher.
—Lo mandó para intimidarme ¿no es cierto? –se burló incrédulo.
—No, no, desde luego que no, estamos del mismo lado, señor Weasley, yo tampoco quiero que Asher esté con ella.
— ¿Y usted que tiene que ver en esos asuntos? –elevó una ceja.
—Desde luego, supongo que ella jamás le habló de mí, es una mujer demasiado… meticulosa.
—Ha mantenido al margen todo lo que tenga que ver con Asher, así que dígame ¿por qué está tan interesado en el tema?
—Creí que era más listo –sonrió –pero le dije que sería claro con usted, estoy a punto de hacer unos movimientos, quiero a Asher Weasley conmigo, claro que usted podrá verlo.
—No voy a dejar que mi nieto esté con un completo extraño, si no he dejado que mi hija le imponga a un hombre como su padre…
—Y estoy enormemente agradecido con usted por eso, Arthur, que no dejara que Ash dijera que otro es su padre.
El hombre con canas lo observó sorprendido, mientras le otorgaba una simple sonrisa y un asentimiento.
—Soy el padre biológico de Asher –admitió –quiero reconocerlo, ponerle mi apellido, que tenga todo lo que le correspondía y su hija le arrebató desde el momento de su nacimiento.
—También es su hijo, y si huyó de usted, fue porque tenía una razón válida.
—Bueno, eso es algo… de perspectiva –se acercó a él un poco –lo que usted tiene que saber, es que su hija, no es la blanca paloma que piensan, tiene un oscuro pasado y un cruel secreto.
—Sé que no la pasó bien, pero ha cuidado de su hijo…
—Ginevra Weasley no es la madre biológica de Asher –soltó enfadado Wood –ella se robó a mi hijo cuando nació, y quiero recuperarlo cueste lo que me cueste.
