Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Bueno, un sábado más aquí, compartiendo con ustedes un nuevo capítulo de ésta historia, muchas gracias por todo el apoyo que le están dando, sus favoritos, sus follows, sus reviews, sus lecturas, en serio, muchísimas gracias por todo, espero que la trama siga siendo de su agrado, y bueno, para los que tenían el temor de que la historia no fuese o terminara Drinny, pues ya pueden ir perdiendo ese temor, ya verán que a pesar de lo mucho que quiera negarse, nuestra pelirrojita terminará cediendo a los encantos de ese rubio engreído, muchas gracias por todo, nos leeremos el siguiente sábado.
Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.
Asher Weasley estaba demasiado tranquilo comiendo el almuerzo que su madre le había preparado esa mañana, a pesar de que su abuela cocinaba delicioso, extrañaba el desastre que solía ser su madre por las mañanas, le encantaba ese olor de su perfume mezclado con el café, sus cabellos enmarañados porque se le había hecho tarde.
Sí, su madre era un completo caos, pero eso era lo que le gustaba de ella, que nunca se dejaba vencer, si Ginevra Weasley fuera un personaje de ficción, sin duda sería su favorita, no por nada era su persona favorita en el mundo, sí, incluso antes que Tolkien.
Amelia se sentó junto a él, con su peluca de muñeca un tanto suelta y húmeda, no necesitó mucho aparte del sándwich aplastado para saber que la habían estado molestando, como siempre, pero no podía pasarse la vida defendiéndola.
—Ahora te molestan más ¿no has pensado decirles a tus padres?
—No quiero que se preocupen más por mí –se encogió de hombros –nos mudamos porque pensé que las cosas serían mejores en una escuela nueva, pero al menos en la otra sólo me tenían lástima –suspiró y mordió el aplastado emparedado.
—Eres un caso perdido, Amelia –admitió el niño –no puedes dejar que los demás te torturen sólo por no ocasionarles una preocupación a tus padres, creo que se sentirían peor si algo te llega a pasar por culpa de tus adorables compañeros, y ellos no están al tanto de la situación.
—Por un momento, el primer instante cuando vi lo largo de tu cabello….
—Pensaste que soy una niña –puso los ojos en blanco.
—No, no, pensé que se burlaban de ti por lo largo de tu cabello, ya sabes, para hacer un equilibrio entre mi calvicie prematura y el hecho de que fueras muy peludo, sin ofender –aclaro ella.
—Mi abuelo me dice que debería tratarme como a una dama y no como a un pequeño caballero, y la gente me confunde diario con una niña –aceptó.
—Bueno, es bastante raro –aceptó sosteniendo un mechón de su cabello.
—Mi madre se peleó con la directora cuando le mandaron llamar, porque era la novena llamada de atención sobre lo largo de mi cabello que ella ignoraba.
—Suena a que tu mamá es genial.
—Claro que lo es, ella y Theo, siempre me han alentado a ser como quiero ser, sin llevarlo al extremo, claro, soñar sólo es malo cuando no piensas realizar todos esos sueños, por cierto –rebuscó en su block y arrancó una hoja –lo hice para ti.
Amelia sonrió al ver el dibujo caricaturesco de una niña sin cabello, con una sonrisa enorme, deteniendo a una banda de niños maleantes, no dijo nada más que un simple gracias, pero sin duda Asher era el primer niño y persona en general, que no le veía con lástima, o la tratara extraño por no tener cabello, o por tener leucemia, para él, ella era una persona más en el mundo, y le agradecía enormemente por ello.
—Espero que te inspire, a ponerle fin a tu martirio escolar –bebió de su jugo.
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La pelirroja observó a Pansy Parkinson criticar el trabajo de Luna Lovegood, por supuesto que no tenía ni idea de por qué, si el vestido era increíblemente hermoso, a pesar de que apenas estuviera armado con pequeños alfileres.
—Si te continúas moviendo, te juro que te pincharé con un alfiler, Parkinson –admitió la rubia –y lo seguiré haciendo hasta que caigas en un profundo sueño de cientos de años.
—Por favor –soltó frunciendo el ceño Pansy –dime Weasley ¿a ti te gusta?
—En realidad sí, es precioso, y lo mejor de todo, es que hace que luzcas como una chica adorable y tierna, no como una bruja sin corazón.
Luna soltó una risita cantarina y le guiñó un ojo en aprobación a la pelirroja que sólo le regresó el gesto, haciéndose merecedora de una mirada asesina.
—Lo dices porque estás celosa ¿cierto?
—Celosa, Theo…
— ¿Quién ha hablado de Theodore? –se acercó a ella haciendo que Lovegood perdiera el equilibrio y casi se cayera.
—Vaya, entonces no sé de lo que me hablas.
—Estoy hablando de Draco –sonrió.
—Él sale con Granger, no contigo –soltó apretando la mandíbula.
—Ahí está, ese rostro cubierto de celos, yo no dije que estabas celosa por mi causa, sino que estabas celosa –sonrió –y sí, sale con Granger, pero antes de eso, pude pasar unos momentos muy apasionados con él –acarició la mejilla de Ginny –puedes negarlo todo lo que quieras, Weasley, pero él te sigue atrayendo o explícame la razón por la que pasas cada vez más tiempo con él, o la razón por la cual mezclas a tu hijo con tu jefe –se burló –auch –se quejó cuando Luna la pinchó.
—Te dije que lo haría si te seguías moviendo, y adivina, lo seguiste haciendo.
—Bien –frunció el ceño –piénsalo, nadie va a juzgarte, después de todo, Draco Malfoy, es uno de los hombres más atractivos del mundo, ya no es soltero, pero… aun puedes mejorar tus encantos para él.
—Draco Malfoy ya no me interesa, sólo estoy ayudándole en lo que Astoria…
—Sí, supongo que ese es tu mejor pretexto, no soy ciega, y no soy tan idiota como piensas que lo soy, he visto cómo te comportas con él, como te mueves a su alrededor, es como si te creyeras su mujer, pero esa, es Granger.
Ginny rebuscó en su bolso cuando su celular comenzó a sonar, y como si Pansy lo hubiese invocado, estaba llamándole, frunció el ceño, por extraño que fuera estaba enfadada, se suponía que tenía ciertos días libres lejos de él, en donde se encargaba de ayudar a su verdadero jefe.
—Sí –soltó en un tono rudo, haciendo que la mujer frente a ella levantara las cejas y le dedicara una sonrisa triunfadora.
—Weasley –soltó el tono de Draco de forma tranquila –espera un momento en lo que le digo, niño mimado –se escuchó una risa divertida –vine a la escuela por tu hijo –soltó –estaba pensando en…
—No –cortó la petición, observó a las mujeres y con una pequeña sonrisa se disculpó y salió del lugar.
Quedó un poco más alejada de lo que pretendía en el jardín, pero no quería darle la razón a Parkinson sobre que Draco se estaba tomando muchas libertades con Asher, él no tenía nada que hacer yendo por él al colegio.
—Vas a explotar en este momento ¿o cuándo? –Interrogó serio –pero sé rápida, porque me he alejado de tu hijo para que no escuche, no quiero perderlo o me castrarás.
—No sé porque te estás tomando todas esas libertades, creo que quedé muy clara cuando te dije que no quería que…
—Iniciaste muy bien marcando la línea personal de tu trabajo con tu vida personal, Ginevra, pero ni si quiera yo mismo sé en qué momento tu hijo comenzó a buscarme, estaba claro que yo no le caía bien, pero… no sé tú, pero es mejor que me busque a mí que a Wood ¿o no?
—Te dije que no iba a seguir permitiendo que…
— ¿Sabes algo? Estás ocupada con San Potter, y todo lo que tenga que ver con él, no ibas a alcanzar a ir por Asher, de cualquier modo… no pienso robártelo –Ginny contuvo el aliento –ni entregárselo a tu padre, quiero que confíes en mí, Ginevra, si Nott y tú no están disponibles, quiero que sepas que cuentas conmigo para hacerme cargo de él.
— ¿Por qué confiaría en ti? –soltó en un tono extraño.
—Por qué no haría nada para dañarte, no otra vez, estoy en mi camino para redimirme contigo, y si mi camino es a través de Asher, lo haré, no te estoy pidiendo que vuelvas conmigo, que dejes de amar a Nott para amarme a mí, simplemente te estoy pidiendo que me dejes demostrarte que puedes confiar en mí al menos con lo que respecta a Asher.
—Tenemos poco tiempo –lo interrumpió Asher –ya déjalo mamá, ni siquiera tío Ron se ha puesto como tú, si Draco intenta robarme, lo patearé y pediré ayuda.
—Promete que no…
—Ginevra es hora de irnos –interrumpió Parkinson.
—Un segundo –sonrió –ten cuidado ¿quieres?
—O papi podría ir por ti –completó Pansy cuando la pelirroja había colgado el teléfono.
—Tú le dijiste ¿no es así? –soltó enfadada y la mujer sonrió.
—Oye, a mí sólo me gusta molestarte ¿me crees tan cruel para traerlo?
—Sí, te creo ¿o por qué razón Oliver Wood está en la ciudad? Si no lo ha estado en años.
—Yo no controlo las mentes de los demás, aunque me gustaría hacerlo, Weasley –se acercó a ella –me caes mal, tu cara de comadreja me molesta.
— ¿Por qué te caigo mal si no he hecho nada malo a tu persona?
—Le gustas a Harry –soltó.
—A mí Harry no me interesa –suspiró –Pansy en serio…
—Voy a decírtelo, y no me interesa si me crees o no, yo no lo llamé, ni siquiera le he dicho que te he visto, conozco de lo que es capaz, y no voy a dejar que su ira me alcance a mí, ni a alguien de los que quiero, y si tengo que callarme lo tuyo, lo haré, así que tómalo como un trato.
—Gracias –sonrió tímida.
—Sólo a ti, se te ocurrió hacerle algo así, cuando ya sabías lo que su furia puede lograr, tengo lástima de lo que ocurrirá cuando él decida actuar, Ginevra.
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Draco tenía su rostro impasible, aunque tenía demasiadas ganas de reír por el ceño fruncido del niño sentado junto a él, tenía la cara roja, tal parecía que era la primera vez que lo adulaban tanto en su vida, mujeres mayores y atractivas.
—Tienes que acostumbrarte, los tiempos cambian, en un futuro serás el sueño imposible de mujeres y hombres, si es que no te pones feo –bromeó Draco.
—No creo que pueda llegar a ser tan feo como tú –soltó.
—Tu madre es hermosa, así que tuviste que heredar tu belleza de ella.
—Voy a decir que estuviste diciendo obscenidades de ella frente a mí –sonrió cuando Draco frunció el ceño.
—Bocón –soltó fingiendo ofensa.
— ¿Estás seguro que todo? –Inquirió la castaña detrás de él –no es necesario todo.
—Que sea todo –soltó decidido, mientras la mujer observaba a Draco que asintió.
— ¿Seguro? Puede ser del tamaño de tu padre…
—No es mi hijo –soltó Draco de inmediato –soy… su niñero.
—Uno no tan genial –soltó divertido el niño.
— ¿Su madre está de acuerdo?
—Desde luego que lo está, ha pedido esto por años, señorita –soltó Ash.
—No se diga más.
Draco salió con el niño del lugar, subieron al auto y condujo al límite de velocidad, algo totalmente nuevo en él, observó que el niño tuviese su cinturón de seguridad y cambió la estación, el niño comenzó a cantar la canción que a él le costó un poco, así que se limitó a conducir.
—Es la banda favorita de mi madre –comentó.
—Lo sé, tu madre no tiene buen gusto en música.
—Tú tampoco –soltó Ash –ni siquiera has podido avanzar la letra de tu primera canción.
—Lo dejé por la paz –admitió.
—Tal parece que no quieres conquistar a mi madre –sonrió ante la mirada sorprendida de Draco –no soy un tonto, también sé que mi madre piensa que se la estás escribiendo a la señorita Granger –le guiñó un ojo.
—No comprendo tus lealtades, niño, a mí me aconsejas, quiere decir que me estás enviando por el camino equivocado, para que no le gane a Nott.
—No soy un tramposo, pero gracias, además, Theo necesita de vez en cuando un buen rival, y vamos ¿Qué puedes perder? Más bien, ganarías mucho, ganarías a mi madre, de ser el caso.
— ¿Te gusta esa niña, Amelia? –cuestionó cambiando de tema Draco.
—Es sólo mi amiga –soltó poniendo los ojos en blanco.
—Yo no haría todo esto por una simple amiga.
—Es porque tú no eres un buen amigo, por eso.
—En una semana tendré que salir a un festival –comentó el adulto cambiando de tema de nueva cuenta –tu estarás en la escuela, pero tu madre tendrá que venir conmigo, y bueno, sospecho que en ésta ocasión no querrás quedarte con tu abuelo.
—Quiero quedarme muy alejado de mi abuelo –admitió –pero no le digas a mamá.
—Yo no soy un chismoso –frunció el ceño –bueno, sí, pero no tanto.
—Es bueno que lo admitas.
—Voy a proponerle que vengas con nosotros, así que espero que esa niña Amelia, sea muy buena amiga y te pase la tarea –sonrió.
—Eres un cabeza dura imposible.
Ginny entró al apartamento de Draco, la risa de su hijo la hizo sonreír automáticamente, estaba discutiendo algo con el rubio mayor sobre lo que estaban viendo, estaban tan concentrados que ni siquiera la habían notado a ella.
—Te has vuelto fanático de la televisión, Asher –soltó burlona Ginny.
—Es la mejor serie que he visto –admitió Ash.
—Estás hablando de Friends ¿cierto?
Malfoy soltó una risa estruendosa, haciendo que el niño frunciera el ceño un poco ofendido, negó y se giró a la televisión de nuevo, Ginny se acercó al sofá pequeño, pero Draco palmeó el asiento junto a él, dudó un momento, pero terminó sentándose sola, no quería causar malentendidos, no quería que Pansy Parkinson tuviese razón sobre algo, y menos sobre eso.
—No iba a morderte –soltó Draco y giró el rostro para cortar la posible charla.
La mirada chocolate se posó en el aparato, y después de unos minutos, en su hijo, que estaba haciendo preguntas a Draco, sus ojos se abrieron un poco sorprendidos.
—Asher tú…
—Sí –soltó interrumpiendo –y pediré que no hagas comentario alguno, ya he tenido suficientes con los del "adulto" aquí a mi lado.
—Yo sólo… es que me sorprende, es sólo eso.
—Le tomó media hora, y se quejan de nosotros cuando no notamos algo nuevo en ellas –soltó ofendido Draco.
—Ya lo sé –negó Ash –me siento ignorado.
—Es por eso que no van a juntarse más, son unos exagerados.
—Él –contestaron al unísono y señalándose el uno al otro.
—Es de mala educación señalar.
—Señorita buenos modales –negó Draco –ahora déjanos ver la televisión ¿quieres?
—Bien, bien, no interrumpo –se encogió de hombros.
—Gracias –le guiñó un ojo.
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Asher caminó tranquilamente por los pasillos del colegio, no había dormido lo suficiente como normalmente lo hacía, y todo porque se había negado a irse pronto del apartamento del jefe de su madre, pero desde que su abuelo había puesto como regla no ver a Theo, no tenía mucho que hacer, y realmente le agradaba burlarse de ese rubio que se creía la gran cosa.
Se sentó en su lugar y sacó sus cosas de dibujo mientras la maestra llegara, era un día como otro, nadie de sus compañeros le prestaron más atención de la normal, le preguntaban las mismas cosas sobre el colegio, hacían bromas sobre programas de televisión, lo cuestionaban sobre cosas sobre lo que era que su mamá trabajara con famosos, y convivir con ellos, y simplemente se limitaba a contestar sin entrar en detalles.
La profesora entró al aula, haciendo que el niño observara hacia el lugar de Amelia, pero seguía vacío, espero unos minutos y pidió permiso para salir del aula, fue a todos los escondites que conocía, pero no estaba en ninguno, regresó a sus clases y tomó asiento.
—Profesora –la interrumpió antes de que abandonara el aula para ir al descanso.
— ¿Sí, Asher?
— ¿Puedo saber la razón por la cual Amelia no vino?
—Es muy lindo de tu parte preguntar por ella –admitió con una sonrisa –ella tuvo una recaída, sus padres nos avisaron en la mañana.
— ¿Cree que a sus padres les moleste si voy a verla?
—Creo que les encantaría que fueras, y más a ella, Ash, al parecer le haces mucho bien.
Ya no dijeron nada más, así que salió del lugar y fue al patio, cargando sus cosas de dibujo y su almuerzo, se sentó en la misma mesa, y comenzó a dibujar algo para Amelia, apenas caía en la cuenta de que no sabía mucho de ella, de qué le gustaba, tal parecía que siempre se limitaban a hablar de que debería hacer algo al respecto de quienes le molestaban, o defendiéndola, pero nunca más.
Observó a sus alrededores, todos sus compañeros parecían tener una vida propia, sin prestar atención a nada más que no fueran ellos y sus amigos y sus juegos, como era todo antes de que Amelia llegara.
¿Por qué se habían ensañado con ella? Si parecía una niña agradable, independientemente de su estado de salud.
Tal vez les asustaba pensar que ni siquiera un niño como ellos estaba a salvo de esas grandes enfermedades, esa clase de cosas que son tan malas que aterran tanto a los adultos.
Su abuelo le había dicho que la vida no era justa para nadie, y en eso tenía razón.
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Ginny Weasley acompañó a su hijo a visitar a su compañera al hospital, observó a los padres de los niños que estaban internados también y tuvo que agradecer que toda la miseria que había en su vida, hasta el momento no había alcanzado a su hijo.
—Soy Asher Weasley –estiró la mano –amigo de Amelia.
—Sí, ella ha hablado mucho de ti, me alegra que vinieras, pero no creo que sea posible que la veas –se encogió de hombros la mujer.
—Desde luego, me conformo con que le hagan saber que vine a verla.
—Le diremos –sonrió la mujer y se limpió las lágrimas que brotaron de la nada.
—Puede decirle también que le traje un obsequio.
La mirada de los tres adultos y de los demás que observaban pretendiendo que no lo hacían, se enfocó al cabello sujeto con una cinta, acto seguido se quitó la gorra que llevaba para mostrar que se había rapado y el cabello rubio y tan largo, era de él.
La mujer se agachó hasta él, y lo abrazó tan fuerte que el niño soltó un quejido, pero no dijo nada, se limitó a acariciar el cabello de la mujer, mientras que asentía al agradecimiento del hombre.
—Un amigo mío me pidió que les diera ésta tarjeta –sacó algo de su bolsillo y se lo extendió al padre de Amelia –el pagará la manufactura de la peluca –sonrió.
—Muchísimas gracias –sollozó la mujer –sabía que no le gustaba esa peluca, pero nunca dijo nada.
—No se preocupe, dígale que no es necesario que la lleve de nuevo, que estaremos acorde –sonrió.
—Muchas gracias Asher –volvió a abrazarlo la señora Jones.
Ginny sonrió incómoda y le otorgó unos golpecitos en la espalda a la mujer, que después de agradecerle encarecidamente al niño, fue con ella para descoserse en elogios sobre lo maravilloso que era su hijo, y sobre lo mucho que significaba para ellos y Amelia el sacrificio de que se rapara para donarle su cabello.
—Estoy muy orgullosa de ti –admitió cuando se alejaban de los señores Jones.
—Yo lo sé mamá, aunque debiste raparte también y donar tu cabello.
—No soy tan valiente como tú, pero lo cortaré para donar un poco, si eso te hace feliz.
—Tu cabello es hermoso, sin duda harías que dejaran de molestar a una niña, o ayudarías a una señora a sentirse bonita y con cabello hermoso.
— ¿Por qué lo hiciste? –interrogó curiosa.
—Por qué era lo correcto, además, para mí sólo es cabello, para ella significa algo más que simple vanidad, por eso lo hice.
—Te amo –informó pasando su brazo por los hombros delgaduchos del niño.
—Lo sé, mamá, lo sé ¿Cuándo vuelve Theo? –interrogó.
—En unas semanas ¿por qué razón?
—Quiero ir a Camden –admitió –pero no es lo mismo sin él, por eso.
—Le hablaré y le diré que lo extrañas mucho, que vuelva, que Camden no es lo mismo sin él –bromeó.
—Dile ¿me dejarás ir con Draco hoy?
Ginny suspiró, giró al lado contrario de la salida y le pidió a una enfermera que por favor cortara los centímetros suficientes para la donación, la mujer asintió emocionada y la pelirroja observó la sonrisa de oreja a oreja de su hijo.
—Aun así ¿iremos con Draco?
— ¿No quieres ir mejor a Camden? –sonrió.
—No te agrada que pase tiempo con él ¿por qué?
—Es sólo que Draco es… una persona muy extraña, Ash.
—Él una vez dijo que ustedes se conocen desde hace un tiempo ¿salieron?
—Algo así, digamos que él me dio la oportunidad de viajar con él y ser su asistente personal cuando éramos muy jóvenes.
— ¿A qué edad? –interrogó.
—Yo tenía 16 cuando lo conocí –aceptó –después él decidió mudarse a América.
—Por eso tú… ¿estuvieron enamorados?
— ¿Por qué la curiosidad, Ash?
—Intento imaginarlos como pareja, eso es todo.
—Pensé que estabas del lado de Theo.
—Mi padrino siempre será mi favorito, pero sabes que no necesitas mi permiso para tener novio ¿verdad? Ya estás lo suficientemente grande para elegir novio por ti sola, no necesitas mi aprobación.
—Muchas gracias por eso –sonrió divertida.
—Lo digo en serio mamá, aprendí mi lección, no importa que el hombre que te haga feliz no sea Theo, si te hace feliz, yo seré feliz.
—El único hombre que me hace feliz, eres tú, Asher.
—Siempre y cuando mantenga mis buenas calificaciones ¿verdad?
—Así es, no olvidemos ese requisito.
Cuando no encontró más razones para negarse, Asher le pidió a Draco que en ésta ocasión se uniera a él en casa, así que tuvo que sonreír cuando le abrió la puerta.
—No vengo a verte a ti, así que no te emociones –soltó Draco.
—Ya lo sé, idiota –frunció el ceño.
—Dime ¿me dejarás pasar entonces? –Acercó el rostro a ella y sintió su aliento en su oreja –tu hijo me espera, Weasley, déjame pasar. Le dio un pack de Cherrytree cola y pasó, ella frunció el ceño –dicen que no puedes llegar sin nada a una casa si eres invitado a cenar –le guiñó un ojo.
— ¿Te percataste que tienen alcohol? –señaló el pack con cuatro botellas.
— ¿Qué? Imposible, yo mismo… -se quedó callado al verla sonreír, le había jugado una broma, bueno, al menos ella comenzaba a ser diferente con él.
—Tú mismo –se burló –si no eres muy fino, Asher quiere pizza, aquí cerca venden su favorita.
—Soy fino porque me gustas tú –sonrió de lado –pero sólo por eso.
—Iré por la pizza, si intenta algo, aviéntalo por la ventana, Asher.
—Claro mamá.
Draco se dedicó a quedarse con Asher, mientras le mostraba toda su colección del señor de los anillos, lo único que le faltaba eran los libros que le había obsequiado a él, pero tenía una colección amplia, pero no lo suficiente para un verdadero fanático, pensó Draco.
Se quedó el tiempo suficiente en el apartamento de Ginny, Asher ya se había quedado dormido, y lo había llevado a su habitación, se burló de él mismo por descubrirse creyéndose parte de esa familia increíble de dos, pero el lugar del padrastro sería de Theodore Nott, no de él.
Se sentó junto a ella en el sofá, pasó su brazo por el respaldo del sofá, logrando que ella siguiera la dirección del brazo, elevó una ceja y él sonrió socarrón.
—Tu hijo se durmió ¿crees que podamos beber algo de adultos?
— ¿Crees que tengo vino aquí? –se burló.
—Cierto, soy un insensible –se disculpó.
—Sí, sólo un poco –rió divertida –a pesar de que estoy en contra… gracias por soportarlo, cuando no tienes por qué.
—Estaba pensando obsequiarle algo, claro, si no te molesta que lo haga –él negó –me regaló sus libros de Tolkien, y quiero reponérselos, siempre y cuando estés de acuerdo.
—No comenzarás a comprarle regalos, Draco, Asher no necesita…
— ¿Quién dijo que los necesitaba? Es algo que simplemente he querido regalarle, que es muy diferente.
— ¿Por qué de la nada quieres complacerlo?
—Porque gano puntos contigo, tengo que agradecerle al viejo Arthur, por alejar a mi más pesada competencia de ti.
—Mi padre no lo alejó –soltó frunciendo el ceño.
—No en el aspecto que desearía –aceptó –tu hijo me cae bien, me recuerda demasiado a ti antes –colocó un mechón pelirrojo detrás de la oreja de la mujer.
La mirada chocolate de la mujer se posó en la de él, no dijo nada, se limitó a observarlo con las cejas un poco hacia abajo, esa era su cara de enfado inicial, si decía algo más posiblemente lo golpearía, pero al diablo, no le importaba que ella lo golpeara.
—Me encanta cuando te enojas ¿lo sabes?
—Tal vez esa es la razón por la cual siempre me haces enojar –soltó levantando la comisura izquierda de su boca.
—Sí –admitió acercando su rostro al de ella –me encanta hacerte enojar, o reír.
—Llorar, tenías esa facilidad también –le recordó suspirando.
—No sé cuánto me tarde en redimirme contigo, pero lo haré, más vale comenzar tarde que no comenzar nunca –aceptó –sé que lo amas a él, sé que él ha hecho las cosas mejores que yo, pero ni un día he dejado de pensar en ti, en lo idiota que fui, en lo mucho que te amo –admitió rozando sus labios con los de ella.
