Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Según mi calendario, hoy es sábado ;) así que es día de actualización, quiero agradecerles mucho todo el apoyo que le están dando a la historia, los favoritos, los follows, los reviews, las lecturas, todo, todo el apoyo, espero que la trama siga siendo de su agrado, y bueno, sin más por el momento, nos leemos el próximo sábado.
Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.
La vista gris de Draco se posó sobre el niño rubio que estaba a un lado del escenario, observándolo con una energía inexplicable, ya sabía que ni a él ni a la madre del niño le gustaba su estilo musical, Ginevra lo había "insultado" repetidas veces en el pasado, llamándolo frívolo y sin la profundidad que se necesitaba en la música.
Él jamás le había creído, después de todo era demasiado popular, hasta que la noche pasada, en el trayecto a Glasgow, Asher Weasley se había desvelado, a pesar de que él le había pedido que se durmiera o su madre lo patearía, pero no lo hizo, lo ignoró y recitó un par de sus canciones para él, cuestionando cada una de las frases ¿Qué tenían de profundas? Absolutamente nada, pero tenían buen ritmo y él era guapo ¿Qué necesitaban las mujeres aparte de su atractivo rostro y sus perfectos abdominales? No mucho, después de todo se dejaban guiar más por sus hormonas revueltas, sumando con lo que cantaba, no podía esperarse mucho de Draco Malfoy.
Volvió su vista hasta las mujeres de su público, les guiñó un ojo a unas cuantas en dirección a sus cámaras, se acercó aún más y se sentó en el borde del escenario, las mujeres al frente se volvieron locas de felicidad y gritaron aún más de lo que habían estado haciéndolo, así que sonrió satisfecho más de lo que ya había estado en el pasado, hacía un buen tiempo que no estaba sobre un escenario y ya creía necesitarlo, de cierta forma, era como robar la felicidad y la vibra buena que la gente le obsequiaba al verlo, era un buen trato, se renovaba de alguna manera.
—Esta canción la conocen –soltó de la nada, el público estalló en gritos –necesito una voluntaria para que suba al escenario conmigo.
De inmediato todas las mujeres se emocionaron, él sonrió divertido y se giró a tomar de la botella que tenía frente a la batería, su vista se enfocó en Asher que señalaba emocionado a su madre.
—Oh vaya, acá hay alguien que quiere compartir el escenario conmigo –sonrió y avanzó hasta Ginevra que le dedicó una mirada amenazadora.
Escuchó la queja de las fans, pero no le importó, sujetó a Ginevra de la mano y la arrastró hasta el centro, se giró al público y después de un largo minuto, subió a dos de las chicas entre el público, ganándose nuevamente vítores, sí que se necesitaba realmente poco para hacer felices a sus seguidores.
— ¿Cuál es tu nombre? –interrogó a la chica número dos del público.
—Rosie –sonrió emocionada y de inmediato lo abrazó.
—Mucho gusto Rosie –le dio un par de golpecitos en la espalda y se giró a la chica número uno del público –así que ¿cuál es el tuyo?
—Ámbar –se unió al abrazó grupal.
—Mucho gusto Ámbar, bien, Rosie, Ámbar, espero que puedan ayudar a la pelirroja detrás de ustedes a cantar la canción –sonrió burlón ante la mirada intensa.
El público comenzó a cantar la canción que comenzó a tocar la banda de Draco, él sólo le dedicó una mirada a la pelirroja, que negó con una hermosa sonrisa en los labios y siguió a pedazos la letra, porque realmente no la sabía, él soltó una risotada completamente feliz, y comenzó a cantar junto con todos, haciendo que todos se volvieran locos.
Ayudó a las chicas a ir a un lado del escenario, sujetó la mano de Ginny y entrelazó sus dedos, mientras se acercaba a ella, la besó en la mejilla, el público gritó.
—Ves, les gustamos juntos –sonrió.
—Jamás pasará, ni en tus sueños más salvajes, Malfoy –le sonrió y le regresó el beso en la mejilla –no quiero nada tuyo.
Draco negó y la dejó salir del escenario, girándose de nuevo a su público.
Su presentación duró una hora y media, después de eso podía ir a pasear por la ciudad, su próxima presentación sería el día siguiente por la noche, así que tenía muchas horas de descanso.
—Eres maravilloso –soltó Rosie.
—Muchas gracias –sonrió.
— ¿Podrías firmar esto? –interrogó Ámbar.
—Claro, desde luego, sólo… ahm…
Los tres se giraron hacia la pelirroja que le había ofrecido un plumón, le dedicó un gesto divertido y firmó todo lo que le dieron para que lo hiciera, las chicas observaron atentamente de uno a otro, más que curiosas por la "relación" que tenían ellos.
— ¿Son novios? –se animó a preguntar Rosie.
—No, sólo soy su asistente.
—¿Y Astoria? –interrogó Ámbar.
—De vacaciones, las merecía más que nadie.
—Supongo –admitió la chica.
Después de unas cuantas fotos, las chicas regresaron con las personas que habían ido al lugar, mientras que él se sentaba en el cómodo sofá en su camper.
— ¡Eso fue genial! –Chilló emocionado Asher quitándose los audífonos especiales –jamás había estado en un concierto, menos en un festival –informó.
—Bueno, si tu madre te da permiso, no será el último.
—Eso sería… mamá –la observó.
—Aun eres muy joven para los conciertos, Ash.
—Aguafiestas.
—Gracias –frunció el ceño la pelirroja.
—Tomaré una ducha y los invito a comer algo ¿qué dicen?
—Fabuloso ¿Qué clase de comida?
—Hay un buen restaurante de comida hindú por aquí ¿qué dices?
—Suena genial, apúrate.
—A tus órdenes –frunció el ceño y lo aventó del hombro.
Draco desapareció del pequeño lugar rumbo a la ducha, Asher se sentó junto a su madre y se aclaró la garganta, para llamar la atención de la mujer.
—Bien ¿por qué estas rara? –interrogó.
—No estoy rara ¿por qué lo dices?
—Desde que fue a cenar a la casa, estás enfadada, ausente y lo evitas todo lo que puedes ¿pasó algo entre ustedes?
—No pasó nada, Asher, y lo evito, porque sabes que no me gusta que pases mucho tiempo con él, pero parece que te encanta llevarme la contraria y por eso no separarte de él.
—Hay asuntos que sólo pueden tratarse entre hombres, mamá –informó el niño –y te quiero, y confío en ti, pero hay cosas que me gusta hablarla con un hombre –suspiró –él no es como Theo, no es como mi padre –aclaró –es más bien como mi mejor amigo adulto.
—Eres un niño, y él detesta a los niños, Ash.
—Ya lo sé, que me trata bien sólo porque tú le gustas, ya sé eso también.
—Es bueno que lo sepas, supongo –frunció el ceño.
—Es que es tan obvio, por cómo se te queda viendo, es como un cachorrito viendo a su dueño.
—&—
Para sorpresa de Draco, la mujer no se movió, su mirada seguía en la de él, esperando por el siguiente movimiento, y justo cuando estaba por aventurarse a que después de besarla lo golpeara, el celular de la pelirroja sonó.
Ginny de inmediato se alejó y sin siquiera ver la pantalla contestó con una sonrisa soñadora, le dedicó una mirada y se puso de pie.
—Hola, no sé si soy digna de que me recuerdes –soltó en un tono divertido.
—Lo siento, es que he estado tan ocupado, que ni siquiera he podido orinar sin que me estén tocando la puerta diciéndome que tengo una llamada.
—Claro, claro, Theodore Nott, el hombre más ocupado del mundo –se burló.
—Quiero decirte que tardaré menos en regresar, tres días.
— ¿Regresarás en tres días?
—No, regresaré tres días antes de lo que se había señalado.
—Aun así estarás un mes allá, Theodore –lo reprendió.
—Tú hubieses podido venir conmigo, si no trabajaras para Malfoy ahora.
—No iba a dejar a Asher de cualquier forma.
—Bueno, hubiésemos pedido un permiso especial, un tutor en este tiempo…
—Quiero que mi hijo tenga una vida normal, que vaya a colegios, que tenga amigos, no que se la viva de ciudad en ciudad.
—Cuando trabajabas con Harry eran tutores ¿recuerdas?
—Sí, y le prometí cuando lo inscribí al colegio que eso se había quedado en el pasado, tengo que cumplir mis promesas.
—Cierto, ya, perdóname ¿sí?
—Sí, te perdonaré cuando regreses, y como será en bastante tiempo, te costará mucho más que… -se aclaró la garganta cuando su mirada se topó de nuevo con la de Draco.
—Yo mejor me voy –soltó incómodo Draco, poniéndose de pie.
—Te hablo en cinco minutos, amor –soltó a Theo.
—Claro, pero no te vayas a quedar dormida, aun no me dices que pijamas llevas.
—Tonto –rió –te amo.
—Yo también te amo, no lo olvides.
Draco avanzó hasta el perchero donde había dejado su chaqueta, la pelirroja lo siguió para acompañarlo a la puerta, pero éste se giró furioso hasta ella, acortó la distancia entre ellos y se agachó para que sus rostros quedaran a la misma altura; pero la respiración de Ginny siguió tan tranquila como siempre, ni siquiera podía conseguir hacer que contuviera el aliento por él, tragó saliva y la observó apretando la quijada.
—Sabes que podría besarte ¿no?
—Sabes que saldrías de aquí en una ambulancia ¿no?
—No sé qué es lo más difícil de estar contigo ¿cuál es el punto de todo esto si no puedo ni siquiera abrazarte? –Pegó sus labios a la mejilla de la pelirroja –no tienes idea de cómo todo esto me está carcomiendo.
—Te conozco, Draco –lo empujó alejándolo de ella –jamás dices la verdad, sólo mientes, para conseguir lo que quieres, y no, no lograras tener mi empatía de nuevo ¿Estás sufriendo? Bien, porque yo también sufrí en su momento, mientras tú sonreías y eras feliz, teniendo la vida que querías, ahora yo tengo todo lo que por un instante quise contigo, pero ya no.
—No me importa cuando lo repitas, él no es tan perfecto como dice serlo, porque estaría aquí.
—Él tiene un trabajo, responsabilidades, me ama, Draco, acéptalo, perfecto o no, es el hombre que yo elegí para pasar el resto de mis días.
—No te moviste, cuando iba a besarte, te quedaste ahí, esperando a que nuestros labios se encontraran como en el pasado.
—No –se burló –sabía que no tenías el valor, y en caso de tenerlo, estaba preparada para golpearte.
La tomó del brazo y pegó sus labios a los de ella, sintiendo una enorme descarga eléctrica en todo su cuerpo, Ginevra lo empujó lejos, mientras él la jalaba más cerca de él, pero jamás se rindió, peleó en cada segundo de ese beso para alejarse de él; y cuando lo logró, su mano se estampó en su mejilla, animándolo solamente a volver a besarla.
La mirada furiosa de Ginevra seguía en él, no había cedido, y lo había golpeado dos veces, pero sólo le regaló una sonrisa triunfante, sin duda había extrañado esos labios, a toda ella, hacía unos meses había decidido rendirse, pero esa noche volvió a los planes, iba a recuperarla.
—&—
El rubio observó como la mujer jugaba con la comida, mientras el niño parloteaba de lo deliciosa que estaba la comida, de lo bien que se sentía tener unos días fuera ahora que su amiga Amelia no estaba en el colegio.
—Así que si te gusta la niña –sonrió Draco.
—Claro que no, es sólo una amiga, además, no has elogiado el nuevo corte de mi madre –se burló –le regresaste el detalle.
—Me hubiese golpeado si de mi boca salían las palabras "te ves extraordinariamente hermosa".
—Así es, y tienes que agradecer que mi hijo está presente o claro, y que es un lugar público.
—Puedes golpearme todo lo que quieras –soltó burlón.
—Es que no voy a golpearte yo, hablaré con Theo, espero que a él sí puedas escucharlo.
—Tú y él no salen –le recordó.
— ¿Según tú? –Sonrió –dejé a Theo porque mi padre lo pidió, pero ahora que Ash está de nuevo conmigo en casa, no veo porque tengo que estar alejada del hombre que amo y al cuál mi hijo ve como un padre.
—No sabía que habían vuelto.
—Es que tú no sabes nada, Draco, no tengo porque informarte de mis asuntos, que Asher tenga mal gusto en amistades no significa que tendré que decirte que hago y que no.
—Mamá –pidió el niño –no peleemos ¿bien?
—No estamos peleando cariño, sólo le estoy dejando las cosas claras.
—A mí me suena a que quieres pelear, pero te diré una cosa, no me molesta pelearme con Theo –sonrió –no te garantizo que quede tan guapo como según tú, es ahora.
Asher agachó el rostro para ocultar la risa divertida que tenía, Ginevra le dedicó una mirada asesina al rubio que se encogió de hombros para después darle un trago a su cerveza.
La tarde para Ginny fue un desastre, sólo quería que esos tres días se fueran rápido, para poder regresar a Londres, y alejarse lo suficiente de Draco Malfoy, o terminaría asesinándolo, y no quería terminar en la cárcel, alejada de su hijo, así que tenía que controlarse, o haría una estupidez.
—Creo que te dijeron que no podías tomar –le quitó el vaso con whiskey y le dio un trago.
—A ti no te importa lo que haga o no –soltó.
—Me importa, porque tu hijo no quiere volver con su abuelo, y si tú vuelves a tomar, lo mandarán con él, o peor, con su padre –Ginny se tensó y le dedicó una mirada preventiva –ya lo sé –afirmó y alejó el vaso cuando ella intentó arrebatárselo –lo mantuviste muy bien en secreto –admitió –que el padre biológico de tu hijo es un hombre cruel y ruin, como Oliver Wood.
—No sé de lo que hablas –soltó y le dio la espalda, sujetándose del barandal del balcón, observando hacia las luces de la ciudad de Glasgow.
—Desde luego que lo sabes –colocó sus manos junto a las de ella, pegando su pecho a la espalda de la pelirroja, agachando el rostro para hablar en su oído –sólo tengo fragmentos de tu pasado, pero sé unir un rompecabezas, amor, y eso ya lo he pegado, tu reacción cuando lo viste, su obsesión con Asher desde que lo vio, se notó, es el escritor favorito de tu hijo, tienen muchas similitudes –la piel de Ginny se erizó ante sus palabras –es su padre ¿verdad?
—No –soltó en un tono quebrado, Draco la observó, su mirada estaba llorosa, y no tardaron nada en caer las lágrimas recorriendo sus mejillas.
—Claro que sí.
— ¿Por qué lo haces? –Sollozó –dime ¿disfrutas torturándome con mi pasado?
—No, simplemente quiero ayudarte, déjame ayudarte.
—Claro que no –se alejó de él –tú no quieres ayudarme, nunca, te ha importado nadie más que tu ¿o sí? –Se limpió las lágrimas –no te necesito ni a ti ni a nadie para defender a mi hijo, ya estoy harta de que todos me chantajeen con el pasado ¿sabes algo? –Lo empujó –todo lo que he hecho en mi vida ha sido por salvar a ese niño –volvió a empujarlo –he hecho cosas de las que no estoy orgullosa, sólo por él y volvería a hacerlo, porque él es mi hijo, mío y de nadie más ¿lo comprendes? –Draco la observó confundido –y no me importa qué clase de monstruo sea su padre, no voy a permitirle que me lo quite, nadie me separará de él, se lo prometí, y tendrá que matarme si quiere quedarse con Ash, quien quiera arrancarlo de mi lado, primero tendrá que matarme.
Lo dejó en el balcón, completamente confundido por su arrebato de ira, nadie había puesto en tela de juicio, y sabía que por mucho que ese niño tuviese un padre que ayudó a engendrarlo, no podía pelearlo, no debería, porque la dejó a ella sola, sin ayuda, con una familia caótica, por lo poco que sabía, su vida no había sido nada fácil después de que él la dejó.
—&—
Ambos estaban sentados en la banca de un parque, observando a Asher jugar con otros niños, riendo como loco, y corriendo tan rápido como era capaz de hacerlo, la mujer estaba seria, observando en dirección de los pequeños, pero con su mente en otro lado ¿qué podía estar molestándola tanto?
—Discúlpame por lo de ayer –soltó.
—No te disculpes por algo que no sientes –contestó.
—Íbamos en un buen camino llevándonos bien ¿podemos volver a ello?
—No –soltó –en cuanto volvamos a Londres, hablaré con el señor Crouch para que te busque una nueva asistente, yo no quiero y no lo seré más.
—Vaya –soltó divertido –vas a huir.
—No, voy a cortarlo desde raíz, eso es lo que los dos debimos hacer esa noche, Draco, hablarlo, cerrar el ciclo, debiste permitirme decirte tus cosas en la cara antes de que le dijeras a tu guardaespaldas que me echara a la calle como el perro que era –soltó divertida –debiste escucharme.
— ¿Qué ibas a decir que no supiera? ¿Qué me amabas como jamás nadie me había amado? –Se burló –ya lo sabía y no quería escucharlo ¿sabes por qué? –Sonrió –por qué me costó demasiado ser cruel contigo, pero aun así tuve que hacerlo.
—Tuviste –se burló.
—Me habías animado a ir con mi padre y pedirle que me dijera donde estaba mi madre ¿no es así? ¿Recuerdas tus palabras? –Sonrió y la mirada de la pelirroja se llenó de culpa –bueno, ese fue el trato –se recargó en la banca de nuevo –nunca es demasiado tarde para perdonar, y volver a ser una familia, deberías intentarlo con tu padre, reconciliarte –le recitó sus palabras.
—Draco…
—Resultó que mi padre no forzó a mi madre a irse, sólo le ayudó a que yo no pudiese dar con ella, porque ella realmente no quería saber más de mí, y se le hizo fácil dejarme con mi padre, forjarme de nuevo, con el temple que necesitaba.
Hubo un silencio incómodo, la observó de reojo, Ginny bajó el rostro y acomodó un mechón detrás de su oreja, cerró los ojos, era un maldito bastardo, el conflicto de placer y culpa, por saber que aún tenía el poder de afectarla así, de hacerle sentir culpable por algo que no tenía la culpa, la pelirroja no era la culpable de que sus padres fueran unos bastardos con él.
—Él me dijo que tenía que darle algo a cambio –la observó –y realmente no tengo idea de cómo supo de ti, de todo lo que tú provocabas y sigues provocando en mí, así que sus palabras fueron sencillas, tu carrera y tu madre, o tu chica especial.
—Yo…
—Le dije que no sentía nada por ti, obviamente le mentí –se burló –él ya sabía todo, que estabas embarazada incluso, pero es Lucius Malfoy, él sabe todo, sus malditos libros lo hacen una maldita deidad casi –soltó mordaz –así que… como yo no sentía nada, iba a ser muy fácil terminar contigo.
—Él te dijo que… ¿abortara? –Draco sonrió y bajó la mirada.
—No, yo no quería un hijo –aceptó –eso fue mi decisión, y no puedo culpar a mi padre por ello, aunque quisiera, pero tenía que hacer que me odiaras para que no volvieras a buscarme –suspiró –perdón por elegir a mi madre sobre ti.
Ginny sonrió triste pero no dijo nada, se limitó a observar a su hijo, con una mirada extraña que él no supo distinguir, pero al menos ya sabía porque la había dejado, eso no justificaba la forma en la que lo había hecho, pero Ginny siempre había sido partidaria en el pasado de el fin justifica los medios, así que si alguien iba a comprender esas acciones, era ella.
—Es una lástima que matar todo en mí fuese en vano –musitó –Asher es hora de irnos –gritó poniéndose de pie.
—Pero mamá –se quejó el niño –la estoy pasando bien.
—Sí, pero tenemos que ir al lugar del evento, hay unas cosas que tengo que arreglar.
—Está bien –soltó a regañadientes, regresó a decirles algo a con quien jugaba.
—Me imagino que planeas regresar a Londres hoy mismo.
—Eres un chico inteligente.
—&—
Asher observó molesto a su madre, él no quería regresar a Londres, y menos en un vuelo comercial, Draco había ido en un jet privado, con ellos ¿por qué no podían esperar un poco más y volver con él en esa comodidad?
—Perdón –musitó Ginny para su hijo que se estaba quedando dormido.
—La estaba pasando bien –se quejó –pudimos volver por la mañana, mamá.
—Tienes razón –acarició la cabeza calva del niño.
—Ya quiero que crezca, me da frío –se burló.
—Ya crecerá, además ha sido algo hermoso lo que hiciste por Amelia, ya no está Malfoy ¿te gusta ella?
—Pero es que son iguales, son el uno para el otro –se acomodó en su pecho y se quedó dormido.
El trayecto hasta el apartamento fue tranquilo, y aunque hubiese querido, y por muy flaco que se viera el niño, estaba bastante pesado, así que lo despertó, se dejó caer en su cama y volvió a perderse en el sueño, Ginny se sentó en la orilla de la cama una vez lo hubiese arropado, verlo así con el poco cabello que apenas le iba saliendo la hicieron remontarse a cuando era un pequeño bebé.
—Voy a cumplir la promesa que les hice a los dos ese día, no voy a dejar que te lleve, Asher, no importa lo que tenga que hacer, Oliver no va a llevarte –besó la cabeza del niño, acarició su rostro y salió cerrando suavemente la puerta.
La pelirroja se llevó la botella a los labios, suspiró, en ese momento se le antojaba un poco de alcohol, pero muy a su pesar, Draco Malfoy tenía razón, no podía dar pie a que le volvieran a quitar a Asher, así que tenía que conformarse con un refresco a esas horas, observó hasta la mesa, su celular había comenzado a sonar.
—Dime –soltó en un tono agotado.
—Weasley, Weasley –soltó la voz divertida de Pansy Parkinson –quería saber ¿cuándo regresas de Glasgow?
—Ya regresé –contestó.
—Dejaste a Malfoy solo, vaya, que valor, pensé que la feliz familia tenía vacaciones.
—No me agradan tus bromas –soltó enfadada.
—Sé que él no te lo dirá, porque… no quiere que sepas, le pediste ayuda a Harry ¿no es así?
—Sí, pero sólo es respecto a Asher, no creas que…
—Draco tiene a alguien bajo su nómina, alguien importante, pero es un poco bocazas con las chicas –rió –dime ¿sabes que Oliver ha estado yendo?
—Le dijo a Asher que…
—Supongo que es su padre, porque el jefe de la insípida de Potter ya lo sabe, lo hará de manera legal, sólo para darse el lujo de verte detrás de las rejas.
— ¿Qué? –interrogó.
—Las palabras del encargado fueron y cito: "EL señor Wood dijo, que esa mujer se robó a su hijo en cuanto salió de incubadora"
— ¿Por qué estás diciéndome esto?
—Las dos conocemos a Oliver, dirá y hará todo en sus manos para salirse con la tuya, y para mi desgracia, Harry te ama, y bueno, no quiero que mueras en las duchas, o en una revuelta de presos, porque ese niño no estará bien con su padre, y las dos sabemos eso.
—Gracias –aceptó.
—Y quiero que vayas con Lovegood a ver cómo va mi vestido, es para una semana ¿bien? –le colgó.
—&—
Ginny avanzó rápidamente hasta la puerta cuando el timbre no paró, se quedó pasmada al ver a Draco Malfoy en la puerta, pasó sin que le diera permiso, aun cuando la mirada era incrédula.
— ¡Van a multarnos con 500 mil Euros! –chilló histérica.
—Les pagaré –soltó frunciendo el ceño –dime ¿dónde está tu hijo?
—Se está duchando…
La mirada de Draco vagó por ella, tenía un camisón de seda color blanco que se ajustaba a su cuerpo, y le llegaba a mitad del muslo, tragó saliva cuando ella se cubrió con la bata.
—Asher apúrate o llegaremos tarde al colegio –sonó el timbre –ahora quien es –frunció el ceño.
— ¿Me puedes decir que es lo que hiciste? –soltó Ronald, haciéndola a un lado para pasar al lugar.
—No sé de qué hablas, Ron –frunció el ceño enfadada.
—Quiero escucharlo por ti –la mirada azul de Ron se posó en Draco –dime ¿ya te acuestas con él de nuevo?
—Créeme que me encantaría eso, pero no –soltó Draco colocándose junto a la pelirroja y sonriendo socarrón.
—Voy a partirte la cara, y no me importa que me demandes.
—No tendrías con que pagarme –se encogió de hombros.
— ¿Qué hace él aquí? –cuestionó a su hermana.
—Por tu cara, me imagino que lo mismo que tú, Ranalda.
—Mi nombre es Ronald –soltó enfadado empujándolo.
—Me da completamente igual –se burló.
—Sí, seguro que sí –bufó.
— ¿Pueden dejar su actitud de macho dominante? Aquí nadie se las compra –soltó Ginny enfadada –y si ninguno de los dos va a decirme que hacen aquí, les pediré que se larguen, porque aún tengo que ducharme, hacerle el desayuno a mi hijo y llevarlo al colegio.
—Lo mejor es que no lo lleves hoy… o en un tiempo –soltó Draco.
—Tú no sugieres nada –soltó enfadada –se quejó, así que van a decirme ahora mismo ¿de qué están hablando? –golpeteó el suelo con el pie descalzo.
—De esto –mostró el periódico del día –Oliver Wood te está acusando públicamente de robarle a su hijo.
