Capítulo 5: Una amiga
La puerta se cerró y el silencio invadió la habitación - ¿Tienes hambre? Sé que aún no desayunas – dijo el hombre musculoso – ¿Vas a cocinar? – dije casi riendo ante la imagen mental que me producía la situación, él en la cocina con un mandil rosa atado a la cintura, de hecho era un poco tierno combinaría con el pantalón azul y la camisa verde oscuro que traía puestos – Puedo ordenar algo – dijo sonriendo – Descuida no tengo hambre, solo quiero sedarme y dormir el día entero, sus ojos me miraron con incredulidad y luego accedió – Está bien debes descansar te llevaré a la cama – dijo y me cargó escaleras arriba, me sentía tan diminuta entre sus brazos gigantescos.
Por un momento me sentí feliz, pero luego recordé que desearía que fuera mi novio el que estuviera haciendo esto, pero no era así, aunque sentir los músculos de Chris nuevamente no estaba nada mal.
Me colocó en la cama y me miró fijamente – ¡Ay no! Creo que planea besarme… – pensé, tal y como lo supuse él se acercó lentamente, yo aún me encuentro tratando de decidir si debo o no hacerlo - Y … ¿Dónde está Jill? – pregunte para salir de la situación, él se detuvo inmediatamente – No lo sé... es mejor que te deje descansar – dijo con tristeza, yo sonreí ante mi victoria no es que no quiera besar a este hombre es solo que si él escogió a Jill Valentine, yo de ninguna manera voy a traicionar a Leon (al menos son hoy) con el hombre que me abandonó, lo decidí hace mucho.
Mis ojos se cerraron lentamente hasta que todo fue solo oscuridad; de pronto recordé que la fotografía está en la mesa y abrí los ojos inmediatamente, aún estaba sola, pero la luz era diferente me apresuré a tomar el reloj – Diablos las 2:00 pm – dormí demasiado, estire todo mi cuerpo para alcanzar la mesa y olvide mi pierna lastimada, lance un grito de dolor – Mierda, olvide mi estúpida pierna – grite, la puerta se abrió al instante - ¿Estás bien? – Redfield me pregunto con una expresión de terror en su rostro – Si, solo olvidé que mi pierna está mal - - Y qué demonios intentas hacer, linda - - yo solo… quise levantarme - - Esta bien te ayudo – caminó hacia mí, no se había atrevido a entrar a la habitación- Aguarda ¿ves ese frasco blanco? ¿Podrías traerlo? Es para el dolor - dije mientras cerraba los ojos con fuerza, él fue por un vaso con agua y me dio las píldoras, tomé dos y las metí en mi garganta – Nunca tuve la oportunidad de disculparme contigo por… - El Capitán comenzó a decir, pero yo lo interrumpí – No te preocupes por eso fue hace mucho tiempo, además sé que la amas y tuviste suerte en recuperarla cuando creíste que había muerto, no hay porque sentirse mal… - - Claro (el me interrumpió) pero tú eras mi presente yo no debí ser un imbécil contigo – yo sonreí y coloque mi mano en su cara (Descuida, gracias a ti conocí a Leon) pensé – Ahora es el pasado, tu eres mi Capitán y yo soy tu subordinada solamente – dije con firmeza – Ahora Capitán podría llevarme a la cocina muero de hambre – Por supuesto preciosa – puso sus manos bajo mis piernas y espalda y me coloco en la silla de ruedas y bajamos a la cocina – ¿Ordenaste comida rápida? – dije al ver las bolsas en la mesa – Claro sabes que soy un desastre cocinando – yo reí, este hombre puede acabar con una BOW en segundos, pero en la cocina es capaz de acabar con su propia vida – Además sé lo mucho que amas las hamburguesas – dijo sacando una de la bolsa, mi boca se hizo agua y me apresure a tomarla para poder devorarla completa, él sonrió complacido.
La puerta se abrió de golpe y ambos nos sobresaltamos – Hola ¡(nombre)! – Claire había llegado a la casa gritando como una niña – Estoy aquí – respondí ella corrió a abrasarme, teníamos mucho tiempo de no vernos y luego abrazó a su hermano, mientras Piers entraba tras de ella un poco decepcionado – Linda, luces fatal (dijo Claire con preocupación) creo que es hora de darte un baño - - Amiga, pero si apenas acabas de entrar – dije intentando disuadirla, pero ella negó con su cabeza - Claro, pero no pienso dejarte así, además debemos ponernos al día, descuida yo lo hago – ella dijo con determinación – Si quieres yo puedo ayudar – dijo Chris, yo me sonroje como si fuera la primera vez que me vería desnuda – Claro que no, ya lárguense los dos – Claire hizo levantarse a su hermano y comenzó a empujarlo hacia la puerta – Aguarda – dijo él con expresión divertida – Aún debo despedirme – se aproximó a mí y se inclinó hasta estar frente a frente – Hablaremos cuando regrese – me susurro y me dio un beso lento en la mejilla alcanzando a rozar mis labios y se retiró, Nivans se acercó a mi oído – ¿Recuerdas lo que te dije? Ve tu a la misión y yo me quedo aquí - - Ya lárgate soldado – le dije riendo y se retiró, me lanzó una última mirada antes de salir y luego desapareció.
Claire me ayudó a ponerme de pie (en una sola pierna) y con su ayuda subí las escaleras hasta el baño de mi habitación, me quitó la ropa y me ayudó a entrar en la bañera, después abrió la llave del agua – Tengo mucho que contarte – dijo mientras mojaba mi cuerpo, se pasó los siguientes quince minutos hablando de su novio hasta que, de sus labios salieron las palabras que estaba temiendo escuchar – Amiga ¿Estás viviendo con un chico? – dijo con una sonrisa juguetona - ¿Qué? ¿Por qué? – dije fingiendo – No creas que no note la camiseta que traías puesta y ésta de aquí… – tomó la camiseta que Leon dejó en el baño la noche anterior - ¿Es del mismo chico? - - Me descubriste (respondí) nunca puedo ocultarte nada – ella comenzó a reír, pero se detuvo repentinamente – Espera… la chaqueta que está en tu armario ¿Acaso es? – yo solamente sonreí y ella continuó – Estoy segura que la he visto … (hizo una pausa) ¡Kennedy! – dijo casi gritando – Diablos nada se te escapa – dije, esta chica es muy lista - ¿Qué? ¿Desde cuándo? ¿Cuánto tiempo tienen de vivir juntos? ¿Cómo lo conociste? – Claire escupió mil preguntas – Sabes que siempre quise que te casaras con mi hermano – dijo con una mueca de tristeza – Descuida creo que se terminó – dije con tristeza y ella se detuvo - ¿Qué ocurrió? - - Ve a la habitación y mira dentro del cajón de la mesa que está al lado derecho de mi cama – dije y ella obedeció, salió del baño y yo esperé con paciencia su reacción, confiaba lo suficiente en ella como para contarle mi secreto - ¡¿Qué demonios?! – gritó y llegó corriendo al baño con la cara pálida – Amiga este es… Wesker – dijo y se cubrió la boca con una mano, sabía que ella no me juzgaría y así fue – ¿Leon vio esto y por eso se fue? – eso fue lo único que ella me pregunto – Yo era solo una tonta adolescente (dije con amargura) creí que nadie nunca sabría esa parte de mi pasado – Claire observó al fotografía durante unos segundos y luego volvió a guardarla donde estaba, luego me ayudo a salir de la ducha.
Después de cambiarme de ropa salimos al patio trasero – Escucha (nombre) sé que él volverá para hablar contigo – sentí que las lágrimas invadían mis ojos – Ahora cuéntame ¿Cómo pasaste de mi bobo hermano a Leon? – dijo Claire ofreciéndome una taza de té frío – es una larga historia – respondí – Chica, no debo ir a ningún lado y tú tampoco – Se sentó frente a mí.
Cuando Jill volvió pensé seriamente en abandonar a la BSAA, estaba destrozada, el hombre con el que creía pasar el resto de mis días había recuperado a su chica y ahora yo estaba en la nada con un "Lo nuestro no puede seguir" no me presente al entrenamiento por meses, me sentía avergonzada y lastimada; una noche James, uno de mis compañeros de unidad, me llamó – (nombre) sé que estas enferma, pero el alcohol lo cura todo – yo me sorprendí – ¿De qué demonios hablas James? – le interrogué – De que no te has presentado al entrenamiento por tu permiso por enfermedad, solo ven al bar de siempre el alcohol curará tu culo enfermo - así que Chris mintió sobre mi condición pensé – Quienes se encuentran ahí – le pregunte tratando de no encontrarme con Redfield - Todos tus compañeros menos el Capitán y Piers… ellos no están aquí – dijo con ingenuidad sin saber que me había dado exactamente el dato que quería – Como sea ¿vas a avenir o no? – lo pensé por unos instantes... ya era hora de salir – Llego en unos minutos – dije, claro mentí tarde horas mientras me arreglaba mis compañeros y el mundo no me verían rendida jamás.
Desde fuera del bar se podía escuchar el escándalo que mis compañeros estaban armando, gritando y cantando. Respire profundamente y entré, parecía que mis compañeros jamás me habían visto con vestido porque tardaron en reconocerme – Demonios (nombre) deberías enfermarte más a menudo – Bromeó James – Cállate imbécil – dije y tome asiento entre ellos.
El alcohol hizo efecto y logró animarme, pronto yo también cantaba con ellos, empezaba a estar muy ebria – ¿Y dónde está el Capitán? – Jorge preguntó – Que no te enteraste, dicen que su novia regreso – dijo Sam - ¿Qué? ¿novia? – dijo Jorge – Si es por eso que no vino, debe estar montando a la bestia en este momento – dijo mientras hacía movimientos con su pelvis, yo me sentí aún más herida - Imbécil si el Capitán te escucha hablar así te cortará las bolas – dijo Jorge -Necesito otra botella… – dije mientras me levantaba de mi asiento y salí tropezando con mis compañeros que están aún más ebrios que yo – (nombre) - Carl me llamo – Toma esta, está llena – me extendió una botella de… de lo que fuera y yo la tomé, levante la mirada y ahí estaba… en el bar, un hombre solitario dándonos la espalda, tome dos vasos de la mesa y me acerque a él, ni siquiera había visto su rostro y aun así me acerqué, fue cuestión del destino.
Extendí el vaso vacío cerca de su mano izquierda – En esta parte de la ciudad consideran de mal gusto no aceptar tomar un trago con un extraño – dije tratando de ver su rostro – Es una pena que no me interese – dijo sin mirarme – Puse el vaso en la mesa y vacié un poco de la botella en él – Bueno es una pena que yo no acepte un no por respuesta – dije con determinación, su rostro se giró hacia mí con gesto molesto; Sin embargo, su expresión cambió en seguida – Hermosos ojos – dijo mientras me miraba fijamente sin mostrar mayor emoción – Tu hiciste el primer cumplido ahora debes beber – empuje el vaso hacia él – Y tus ojos son impresionantes – comencé a coquetear con él, sus ojos me intimidaron de inmediato esos hermosos ojos de color azul claro – Ahora tú también debes beber – dijo y me sonrió, nunca lo admitiría, pero creo que me enamore desde la primera vez que lo vi sonreírme – Está bien, guapo al mismo tiempo – y ambos bebimos todo el contenido del vaso.
– ¡(nombre)! – Escuchaba a los muchachos llamarme de vez en cuando – ¡Basta, no molesten! – les grité – Y bien cuál es tu nombre chico guapo – dije con un guiño él me sonrió de lado – Mi nombre es… - Dudó, y yo sonreí encantada, entonces vi la duda desvanecerse en sus ojos – Mi nombre es Scoth y tú eres… - me preguntó – Mi nombre es (nombre_) – arqueó una ceja – Y dime ¿Qué hace una chica tan bella en medio de un montón de borrachos ruidosos – me congelé ante la pregunta – Las situaciones de la vida – dije, pero note como se incomodó ante mi respuesta tan vaga – Esta bien, soy pintora, estoy estudiando en la academia de artes de Chicago y ellos son mis compañeros estamos de vacaciones aquí y son unos imbéciles – supongo que estaba demasiado ebrio como para notar mi mentira descarada o simplemente pensó que tenía mis motivos para mentir sobre ese tema.
Bebimos todo el contenido de la botella, charlado y riendo hasta que de pronto el mundo se había hecho tan pequeño, solo él y yo, las horas pasaron y parecieron solo minutos.
El bar se volvió demasiado grande para los dos – ¿Quieres salir de aquí? – me miró como suplicando que dijera que si – Me has leído la mente, guapo – se levantó y me dio su mano para que pudiera bajar de la silla – Ella viene con nosotros – tome una botella, no me di cuenta que no soltó mi mano hasta que caminamos a la salida y aun sentía su calor en mí, escuché los gritos de mis compañeros celebrando que por fin salía con un hombre – Idiotas – le dije a mi conquista de esa noche y él solo sonrió, tuve mucha suerte de que mis compañeros hayan estado tan ebrios que no pudieron reconocer a Leon Scoth Kennedy, porque por algún motivo, a pesar de ser popular en las organizaciones gubernamentales estadounidenses, yo tampoco lo conocía – Ven conozco un lugar aquí cerca – dijo guiándome por la calle, subimos las escaleras de un edificio hasta llegar a la terraza y ahí había un hermoso jardín con flores y un sofá que lucía realmente cómodo, nos sentamos ahí, me acomodé en sus brazos y platicamos hasta que estábamos demasiado cansados – Creo que debo irme a dormir – dije con timidez – Puedes quedarte aquí si quieres – él fue el primero en proponerlo - Sabes que… Me encantaría – dije y él me llevo hasta su apartamento…
