Capítulo 6: Una amiga parte II

Claire terminó de beber su té - ¿Y…? ¿Qué más? ¿Lo hicieron? - dijo alzando una ceja yo me reí y continué…

Al día siguiente desperté y todo estaba oscuro era la primera de tantas veces que dormiría en esa cama, seguía vestida y él no estaba alrededor, no había ropa en el suelo y la habitación estaba en perfecto orden, lo que significaba que no hicimos nada más que dormir creo que él ni siquiera durmió conmigo.

Me puse los zapatos y revise el reloj marcaba las 9:00 am. terminé de ponerme los zapatos y examiné el lugar – Que chico tan ordenado – pensé al notar que no había un solo objeto fuera de lugar, regresé a la cama y tome la almohada que estaba junto a la que yo use y la acerque a mi nariz – Diablos huele muy bien, debo salir de aquí ahora mismo – dije en voz baja camine hacia la puerta y justo en ese momento él apareció - ¡Dios, me asustaste! – dije sosteniendo mi pecho – Lo siento quería ver si seguías durmiendo – dijo riendo – A si eso, lo siento me quedé dormida... ahora debo irme – él me interrogó con la mirada – Digo, no te conozco ni tú a mí, creo que estaba demasiado ebria como para pensar bien, lamento haberte molestado – dije y salí de la habitación seguida por él, caminé hacia la puerta de salida – Gracias por no asesinarme mientras dormía – dije y él sonrió pero no respondió solo me miró fijamente, fueron segundos, pero sentí como si me hubiera perdido durante siglos en esos ojos azules – Creo que es mejor que me vaya – giré, pero su mano me detuvo - ¿Quieres desayunar? – dijo con una sonrisa y esa simple pregunta me hizo feliz hasta el día de hoy.

Claire suspiró - ¿Y qué pasó luego? – inclinándose un poco hacia el frente.

Ebrios nos llevábamos muy bien, era momento de saber si sobrios seriamos tan buen dúo; fuimos a un restaurante en el centro; comimos, reímos, hablamos durante horas y supe que ese hombre era el más especial que había conocido jamás, todo fue de maravilla hasta que su teléfono sonó, su expresión cambió totalmente – Dame un segundo – dijo y salió del lugar, tardó mucho tiempo, empezaba a pensar que había fingido tener una llamada para poder librarse de mí – Dios eso sería humillante – pensé, pero cuando lo vi entrar pude respirar nuevamente – Debo irme – dijo con tristeza, yo no quería que se fuera, pero no podía decirle que se quedara – Voy a estar fuera unas semanas, pero quiero saber cómo decidiste venir aquí desde Chicago para pasar tus vacaciones – dijo yo le sonreí - Creo que me quedaré más de lo planeado – dije y tome una servilleta, anoté mi número telefónico – Perfecto, te llamare cuando vuelva – dijo tomó mi mano y me beso en la mejía luego se marchó.

...

Di un sorbo a mi bebida – ¿Y eso fue todo? – Claire se quitó las gafas – Claro que no, hay más yo sé que hay mucho más – Claire hacia especulaciones en su mente, yo sonreí y me sonrojé – Esta bien, es obvio que nuestra historia no puede ser tan dulce – reí y continué la historia

Al día siguiente me presente a la base para reanudar mis labores en la BSAA, claro que fue duro cuando me reencontré con Chris, pero esta vez mi mente había pasado de Jill Valentine al lindo chico que conocí en el bar, Leon.

Dos semanas más tarde la tan ansiada llamada llego, la noche del martes volvía a casa y mi teléfono empezó a sonar – Si, habla (nombre) – dije al responder la llamada – Temía que me hubieses dado un número falso para deshacerte de mí – dijo él, intenté parecer tranquila pero la verdad me alegró escuchar su voz – Pensé que no llamarías - - ¿Por qué no lo haría? además te ves hermosa con esos pantalones – dijo, yo me asuste y lo busque con la mirada, pero no vi nada – ¿Dónde estás? – pregunte - ¿Quieres salir conmigo? – respondió – Esta bien, pero no quiero salir, nos vemos en tu casa en una hora – dije, él aguardó unos segundos – Bien te veo ahí – dijo y corte la llamada, prácticamente corrí hasta mi casa, me di un baño, me puse un vestido, tacones y las bragas más sexys que tenía, decidí que, si la noche que estaba ebria no lo había hecho con él, esta si sería la ocasión.

Llegué a su apartamento y dudé frente a su puerta si debía entrar o no, pero qué demonios hace meses que no estaba con un hombre y este era perfecto no lo iba a desaprovechar; Después de tocar dos veces, la puerta se abrió – Dios ahora está más guapo – pensé llevaba una camisa con mangas largas de color azul oscuro y un pantalón negro – ¿Estás segura de que quieres entrar? – dijo luego me dedicó una sonrisa de lado – Pienso que puedo enseñarte un par de cosas – dije parece que le encantó la idea porque abrió completamente la puerta casi de golpe, pasé junto a él y pude sentir como me olía – La otra noche fui amable esta vez no lo seré – su sexy voz está demasiado cerca de mí, no tiene ni idea de lo que sus palabras me han hecho sentir – Espero que no lo seas – le respondí y me mordí el labio inferior.

Él se aproximó a mí, empecé a ponerme nerviosa, tomó mi rostro con ambas manos y acerco sus labios a los míos, dicen que el primer beso es el más lindo, pero nadie mencionó que cuando es con la persona correcta, es más que perfecto; creo lo bese durante horas, luego lo empuje suavemente contra la puerta y conduje mis manos por los músculos de sus brazos perfectos y el bajo sus manos hacia mi cintura nos quedamos así por un momento, pero el beso se volvía más y más apasionado, podía sentir su erección contra mi pelvis, su lengua era más que experta, sus manos bajaron hasta mi trasero y me levanto hasta que coloque mis piernas alrededor de su cadera, comencé a quitar los botones de su camisa hasta que me deshice de ella, el calor de su piel me invadió.

Dando tropezones logramos llegar a su habitación, ahí me colocó con delicadeza sobre la cama, dijo que no iba a ser amable, pero mintió este hombre nunca podría ser grosero... se separó de mí y retiro mi vestido observo por unos instantes la diminuta ropa interior de encaje blanco que llevaba puesta y volvió a besarme, bajo su mano derecha por mi cuello hasta mi pecho izquierdo, lo acarició por unos segundos y luego dejo de besarme para quitarme el sujetador, cuando se deshizo de él me empujo más al centro de la cama y se apoyó con sus rodillas sobre el colchón, mis piernas están completamente abiertas hacia él; con sus labios y su lengua está estimulando mis pezones, se siente increíble, me parece curioso que Chris hizo esto miles de veces y fue la persona a quien ni siquiera recordé en toda la noche; su mano derecha ha bajado hasta mi intimidad y me acaricia sobre la tela de la ropa interior, mientras besa mi boca, yo me concentro en saciarme de sus labios por si acaso era la única vez que los tendría para mí, parece que se ha cansado de sentirme a través de la tela de mis bragas así que las aparta, sus dedos se encuentran directamente con mi intimidad mientras mi respiración se vuelve entrecortada en entre sus labios y esto le fascina por lo que introduce su dedo medio en mí, arrancándome un gemido, luego balanceó su mano hacia adentro y hacia afuera, mi zona se mojó aún más, hizo esto por unos minutos mientras yo gemía frente a él; luego me levante y quite el broche de su pantalón – Aguarda – me dijo y se sentó en la esquina de la cama, yo me acomode al centro de la cama admirando su espalda que curiosamente tenía dos moretones de un tamaño considerable, mientras él se quitaba los zapatos luego me acompaño, deslizo fuera de mi la única prenda que me separaba de la desnudez total y yo hice lo mismo con su ropa, sorprendiéndome por el tamaño de lo que me esperaba debajo, cuando estuvimos totalmente desnudos tomó su pene y lo frotó con mi intimidad, estaba tan excitada que me empezaba a doler – Hazlo ya... – dije y él se introdujo lentamente hasta lo más profundo de mi, se mantuvo unos segundos así mientras admiraba mi expresión de satisfacción y luego continuo con su movimiento, saliendo y entrando lentamente al principio – Más fuerte – le ordené – Seguir las ordenes de una chica no es mi estilo – dijo con una sonrisa – Si lo quieres tendrás que pedírmelo y como no estaba acostumbrada a ser dominada en la cama me quede en silencio y él se detuvo totalmente - ¿No lo harás? – pregunto y salió de mi interior – Oh vamos solo hazlo – dije negó con la cabeza y volvió a frotarse la punta de su pene en mi vagina – Dios, está bien, por favor, por favor házmelo lo más fuerte que puedas – Leon sonrió victorioso e hizo exactamente lo que dije, él es todo un experto nunca espere pasármela tan bien esa noche, de hecho fue mejor de lo que había sido el sexo antes de él.

Finalice mi historia y mi bebida omitiendo algunas partes para Claire como el sexo con su hermano, no porque ella no supiera que hemos cogido de todas las formas posibles, sino porque no estoy segura de que sea buena idea ser demasiado indiscreta – Aunque esto se haya terminado siempre será un hermoso recuerdo – dije intentando no creer en lo que yo misma estaba diciendo - Por supuesto que no amiga, él volverá, pero cuéntame cómo supieron sus identidades verdaderas – la verdad esa historia es mucho más corta - dije y ella volvió a acomodarse en su asiento – Bien supongo que quieres oírla - - Claro que si-.

Una noche estábamos recostados en mi cama, en esta misma casa, ya se me había notificado que dentro de dos días debía partir a Israel y tardaría meses en regresar y no tenía ninguna excusa para darle, él me notó pensativa y me besó de la forma más tierna – Estoy feliz de haberte conocido – dijo contra mis labios, mi corazón se encogió ya no quería seguirle mintiendo, es cierto que solo somos una pareja por la noche, no tenemos nada formal, nadie sabe de lo nuestro y esa noche entendí que ambos pensábamos en la seguridad del otro – Ay algo que quiero mostrarte – me levante de la cama y camine hacia mi armario respire hondo, era probable que después de revelarle la verdad ya no quisiera seguir conmigo, pero debía arriesgarme, tome una caja grade que esta al fondo y saque mi uniforme de trabajo – No soy quien te he dicho todo este tiempo – le dije antes de mostrárselo, él me miró totalmente desubicado, saque el uniforme y camine hacia la cama, él lo sostuvo en sus manos por unos momentos – ¿Con que pintora? – dijo mirándolo fijamente se acercó a mí y me besó nunca espere que hiciera eso - ¿Qué demonios? – dije sorprendidísima – Mi nombre es Leon Scoth Kennedy y soy de una agencia especial del gobierno – dijo – Te agradezco por confiarme la verdad, sé porque no lo dijiste antes, por la misma razón que yo no lo hice – sonreí, estaba feliz de haber tenido el valor de hablarle en aquel bar, después de contarle que debía irme por meses me tomo entre sus brazos y me hizo el amor de forma salvaje.

Claire comenzó a carcajearse ante mi último comentario y cuando se calmó al fin pudo hablar – ¿Quieres más té? Al parecer tenemos historia para todo el día – dijo y se levantó a traer el recipiente del refrigerador. Mientras ella no estaba tome mi teléfono y escribí un mensaje para Leon – ¿Dónde estás? Tenemos que hablar, por favor llámame – y aguarde a que respondiera.