Capítulo 7: Wesker y yo

Entre charlas las horas pasaron y pronto era hora de cenar - ¿Tienes hambre? Una hamburguesa gigante no es comida para que te recuperes, mi hermano no sabe ni qué debe hacer – Claire parecía molesta – Esta bien linda sabes que yo amo las hamburguesas - ella me miró con incredulidad – Pues ahora amarás mi comida – yo sonreí – Por cierto ¿Qué comes? Porque recuerdo que odias cocinar ¿Solo comida rápida? No creo... esos músculos no los alimentan las hamburguesas - Dijo examinándome – Si es cierto odio cocinar y si hay algo para comer en esta casa es porque Scoth es muy buen chef, aunque no lo creas – le dije mientras ella me movilizaba hasta la cocina – Eso sí que es una sorpresa… - el teléfono sonó interrumpiéndola – Aguarda yo contesto – dijo, tomó el teléfono y respondió – ¿Hola?… ¡Oh! Empezaba a preocuparme que no llamaras… Jamás te perdonaría que trataras mal a mi (tu nombre) … Leon soy Claire… (nombre) es mi mejor amiga ¿No lo sabías? … No importa ¿Quieres hablar con ella? (yo me gire en seguida) Oh está bien… si claro yo se lo digo… Cuídate adiós – Colgó el auricular – ¿Ya no va a regresar? – pregunte fingiendo indiferencia – Dijo que no te quiere ver nunca más – mi corazón dio un vuelco y Claire comenzó a reír – Tonta, claro que no, dijo que regresaría tarde, te lo dije – trate de asesinarla con la mirada, pero por dentro estaba feliz de escuchar que volvería.

Después de la cena que Claire preparó nos dirigimos a la sala – Sabes estoy sorprendida – le lance una mirada de interrogación – Nunca imagine que Leon se atara sentimentalmente a alguien, es decir después de… - la pelirroja se detuvo rápidamente – yo sonreí – Descuida sé quién es… Ada Wong - - Creo que eres más que especial para él (ella continuo) nunca pensé encontrarme con que están pensando sentar cabeza y todo eso, pero más me sorprende de ti que siempre has sido la chica más libre que conocí jamás creo que por eso le gustaste a mi hermano – A pesar de que Claire y yo nos conocimos siendo cuñadas, bueno ella nos descubrió porque como ya lo dije Chris y yo jamás hicimos pública la relación, a pesar de eso seguimos siendo amigas después de todo lo que paso con él – Estoy feliz por ustedes, no olvides invitarme a la boda – yo me sobresalte - ¿Boda? ¿Qué boda? Nadie va a casarse aquí – dije de prisa – Esta bien ya lo veremos -.

A las 10:00 el sedante había hecho su efecto y apenas logré despedirme de Claire cuando me quedé profundamente dormida...

Mis ojos se abrieron lentamente, siendo recibidos por el reloj que marcaba las 3:45 am rápidamente sentí una mirada sobre mí, lentamente saque mi arma de debajo de la almohada y me gire apuntando con ella (viejos hábitos aprendidos por mi profesión); Sin embargo, no logre girar completamente cuando una mano detuvo el cañón si mi dedo hubiese estado en el gatillo la pared habría sido la victima de mi calibre 50 – Tranquila soy yo – dijo una voz en la oscuridad, yo me lance en seguida a abrazarlo – Creí que no regresarías – el retiro mis brazos de sus hombros y me tomó de las manos – No debí irme y dejarte aquí sola - - No estuve sola Claire me acompaño toda la tarde – - Aguarda como es que tú y ella … - - Una larga historia, pero ese no es el punto ¿Qué decías? - evite hablar de Redfield para no crear más conflictos – Lo siento, no debía actuar así, es solo que me ocultaste todo este tiempo que tienes un pasado con ese bastardo – tome su rostro con mis manos – Escucha no te dije nada porque… - - Descuida entiendo perfectamente por qué no lo hiciste, sé que fuiste la primera en decir la verdad sobre quien eras y si no dijiste esto fue por buenos motivos – apoyo su frente contra la mía – Lo lamento mucho- una lagrima rodó por mi mejilla, no me equivoque este hombre es lo mejor que me pudo haber pasado.

Tomó su lugar junto a mí en la cama, apoye mi cabeza en su brazo – Aguarda… si Claire llegó la tarde, quien te acompaño en la mañana - - Piers y el Capitán me visitaron y me trajeron el almuerzo – dije sin dudar, ante Leon yo siempre me dirigía a Chris como Capitán – Esta bien quiero saber antes como tienes una fotografía con Wesker – dijo – Eso que escucho ¿Acaso son celos? – dije con tono de burla – No todos los días te enteras de que la mujer que quieres estuvo antes con un homicida – dijo – Y también con tu "amigo" Redfield – pensé... Decidí que esa madrugada él lo sabría todo.

Desde niña fui criada por mi abuela, ella era florista y tenía una tienda en una calle de Nueva York, yo era apenas una niña tonta, tenía dieciséis años y estaba en la secundaria, siempre al volver de la escuela le ayudaba a mi abuela en la tienda y luego nos íbamos juntas a casa.

Una tarde cuando llegue a la floristería estaba cerrada, me asuste porque pensé que algo malo le había pasado a mi abuela, entré de prisa y todo parecía normal - (nombre) ¿Eres tú? – la voz de mi abuela me llamo desde la parte trasera del lugar, camine de prisa hasta que llegue, mis ojos se abrieron totalmente, el suelo estaba cubierto de sangre y mi abuela también aunque ella parecía estar bien - ¿Abuela que pasó aquí? – estaba muy asustada - Linda, hace unas horas salí al callejón y encontré a este hombre, estaba mal herido, así que lo traje adentro, saque la bala y curé su herida – camine un poco más hasta ver a un tipo inconsciente sobre la mesa cubierto por una sabana hasta el cuello – Abuela pero que… por qué trajiste a un desconocido y peor aún lo ocultas aquí, podría ser un delincuente o un asesino, pudo haberte matado – mi abuela sonrió – Claro que no, sé que Dios me puso aquí para ayudarlo – mi abuela era muy religiosa, demasiado y lo que tenía de creyente lo tenía de ingenua – Bien, pero en cuanto despierte deberá irse, no puedo creer lo que estoy viendo – dije muy molesta – Iré a cambiarme de ropa – mi abuela salió de la habitación y me quede a solas con el hombre, me acerque lentamente a él y cuando estuve frente a él retire la sabana para ver la herida – Diablos ¿Qué eres? – dije al ver sus músculos impresionantes, era un hombre alto, su cabello era rubio y lo tenía peinado hacia atrás, además tenía puestas unas gafas oscuras, roce ligeramente la herida con la punta de mis dedos cuando su mano sujeto con mucha fuerza la mía dándome un buen susto - ¿Quién eres? – pregunto sin soltar mi mano, mientras yo chillaba por el dolor – Mi abuela... te trajo aquí y curo tu herida – dije con la esperanza de que si sabía que lo habíamos salvado él nos perdonaría la vida a ambas - ¿A si? – dijo aligero la fuerza que ejercía en mi mano, pero no me soltó, parecía desorientado - ¿Dónde carajos estoy? – gruño intentando levantarse – Has perdido mucha sangre no deberías levantarte aún – dije tratando de soltar mi mano de su agarre, parece que hasta ese momento se da cuenta de que estoy aterrada - ¿Qué te pasa niña, acaso llamarás a la policía? – dijo con un tono de voz muy grave, sentí que cada poro de mi piel se erizaba – No yo… solo trato de recuperar mi mano – dije con una mueca de dolor en el rostro – Lo sabía este imbécil va a matarme – pensé, el tiró de mi mano para acercarme a su cara y me miró fijamente a través de sus gafas oscuras - Escucha ya te salvamos la vida, por favor solo vete – dije empezando a sonrojarme por su insistente mirada y él abrió su mano de golpe haciéndome caer hacia atrás – Niña tonta – dijo mientras se sentaba, yo estaba tumbada en el suelo aun quejándome por mi mano – Esto va a dejar marca y no soy una niña – dije con molestia, él ladeo su cabeza y yo me pregunte que pasaba – Que diablos te pasa – le grite cuando note que miraba fijamente debajo de mi falda, entre mis piernas que estaban abiertas por la caída, él sonrió de lado – Tengo mucha hambre – dijo mientras buscaba su camisa – ¡Veo que estas despierto! – mi abuela entro a la habitación – Te prepararé algo de comer – dijo y salió de nuevo – Así que ella hizo esto – dijo – De nada y si ya estás bien, ahí está la puerta – señalé hacia la salida mientras me levantaba – él se levantó y salió de la tienda sin decir nada – Abuela, espero que nunca vuelvas a hacer algo así – le grite.

Me costó convencer a mi abuela de que dejáramos la tienda en ese momento, pero cuando lo hicimos nos fuimos corriendo a casa.

Unos días después estaba sentada fuera de la tienda cuando un tipo muy alto se paró frente a mí – Miren nada más si es el imbécil que no sabe decir gracias – él parecía un tipo que podría matarme en un segundo si lo así lo quisiera, pero yo no aprendí nunca a medir mi boca – Veo que no aprendiste modales en la escuela niña mal educada – dijo burlándose de mi – No creo que vengas a agradecerle a mi abuela y menos creo que vengas a comprar flores, así que ¿Qué quieres? – le conteste con molestia, él se acercó peligrosamente a mi cara, mi corazón se aceleró, era muy guapo, por lo menos tenía una década más de edad que yo él me miró fijamente y guardo silencio, por un momento creí que me estaba olfateando, luego se retiró – Te veré luego – dijo y se fue, yo me quede ahí totalmente desconcertada.

Unos días más tarde volvía de la escuela y como odiaba el autobús solía ir caminando, pasé por un callejón cuando de pronto sentí que alguien me seguía, estaba cerca de la salida así que mantuve la calma y cuando estaba a punto de salir, un tipo salió frente a mí y me golpeo en el pecho arrojándome al suelo sentí como el aire abandonaba mis pulmones mientras el hombre se me acercaba, ni siquiera podía gritar el tipo me recogió del suelo y me pego en el muro e intento meter la mano bajo mi falda, por el rabillo del ojo vi una sombra, pero estaba más concentrada en tratar de respirar – Lárgate de aquí imbécil - grito mi abusador, todo sucedió tan rápido parpadee y ya estaba en el suelo sujetando fuertemente mi pecho y el hombre que trataba de tocarme cayó a mi lado inconsciente (supuse) – Eres una niña idiota, no sabes cuidarte y caminas por ahí sola – dijo mi salvador, yo había logrado recuperar el aire lo suficiente para mirar hacia arriba y reconocerlo en seguida – Ya te dije que no soy una niña y este pendejo solamente me tomo por sorpresa – dije levantándome y corriendo a alcanzarlo – No has aprendido nada - - Tal vez si me enseñaras – tome su brazo – A diferencia de ti yo si se agradecer – me detuve frente a él, tuve que saltar para darle un beso rápido, él se quedó exactamente donde estaba – Gracias – dije y me retire él no me respondió al parecer nunca pensó que yo haría algo así.

Lo salude un par de veces más cuando por casualidad me lo encontré en la calle, es gracioso que fuera tan tonta como para nunca sospechar porque nunca se quitaba las gafas, porque casi no hablaba o aun peor, porque me encantaba tanto a pesar de no saber nada de él siendo tan potencialmente peligroso para mí.

Una tarde estaba nuevamente fuera de la tienda cuando él se acercó – Hola – dijo yo me sorprendí – Hola – respondí dudando – ¿Quieres venir conmigo? – dijo extendiendo su mano - ¿A dónde? - - Ya lo verás - - No vas a asesinarme o si, porque si es así déjame despedirme de mi abuela - - No seas idiota, solo ven conmigo - - Bien - - ¿Qué... así tan fácil te irás con un extraño? - - No eres un extraño - - Ni siquiera sabes mi nombre - - No pero hoy lo sabré – Él sonrió de lado, Dios como me derretía la maldad que emanaba de este hombre, en cuanto tomé su mano supe que algo muy malo pasaría, pero no me importaba. Fui con él y me llevó a un cementerio a una cripta en específico, entramos y justo en el centro había una vasija – Tómala – me dijo – Al demonio hazlo tú - - Lo sabía eres una sabandija cobarde - - ¿Qué? - - Si, le temes a una estúpida antigüedad – me abalance a la vasija y la tome, sin pensar en por qué el no quiso tomarla antes, debió llevarme ahí justamente para eso para tomarla y si algo malo ocurría me ocurriría a mí y no a él, miró alrededor y después de unos segundos me sonrió – Gracias – dijo arrebatándola de mis manos la hizo añicos en el suelo y tomó un frasco que estaba dentro - ¿Qué diablos fue eso? – pregunte cuando salimos – No te importa – dijo secamente – Esta bien ahora tienes que decirme tu nombre – eres una molestia – Tú me trajiste yo no te pedí venir – Albert, ese es mi nombre - - Mi nombre es (nombre_) – dije y a él no pareció importarle lo más mínimo, después de caminar hasta la salida llegamos a su auto – Ahora te llevaré a mi casa – dijo esperando mi respuesta- No tengo miedo – respondí con seguridad – Lo sé – creo si algo le gustó de mí es que jamás le demostré el temor que sentía y que él estaba acostumbrado a causar en los demás al contrario yo no dudaba en retarlo incluso lo insultaba todo el tiempo, abrió la puerta para que yo entrara, por dentro moría de miedo.

Llegamos a un apartamento normal esperaba algo totalmente espeluznante, un cuarto vacío y oscuro con cosas para torturar personas o armas o algún cadáver, tratándose de alguien como él, pero no todo parecía normal. Tomo mi hombro y me hizo girar hasta quedar frente a frente, respiré profundamente y él sonrió complacido había notado el miedo que sentía, pero me esforcé en volver a parecer tranquila.

Me empujo contra el sofá situándose sobre mí y me beso, nunca había besado a alguien que me superara a tal grado en edad y eso le daba claramente mucha ventaja sobre mí, yo estaba fascinada, sus manos recorrían sin pedirme permiso, todo mi delicado cuerpo, pero no estaba contento con tener que acariciarme sobre la ropa así que se detuvo y me arranco la ropa del cuerpo incluso la ropa interior, era casi salvaje, yo nunca había pasado por algo así a pesar de que era muy madura e independiente habían muchas cosas que aún no experimentaba, me sentí sumamente avergonzada por estar totalmente desnuda frente a un hombre por primera vez, hasta que vi su lengua recorrer sus labios, me mostró claramente que le gustaba lo que veía en mí, retiro su camisa y me cargo hasta la cama, en realidad él no me pregunto si estaba lista o si estaba segura, imagino que presentía que por mi forma de ser, siempre rebelde no tendría dudas o por lo menos no se lo diría por temor a parecer inexperta y al mismo tiempo sabía que yo me moría de ganas.

Estando en la cama soltó su pantalón y se quedó solamente en ropa interior, continúo besándome mientras se frotaba su entrepierna contra mi pelvis, era doloroso, porque su rigidez se frotaba tan fuerte que me lastimaba, pero se sentía bien, fue extraño, pero supuse que así era como debía sentirse una especie de dolor placentero, tome todo mi valor y tire de su ropa interior hacia abajo, a él le sorprendió mi gesto y luego terminó el trabajo quedando totalmente desnudo, su piel tibia se frotaba contra mí mientras me besaba como si no hubiera besado a una chica en años, rozo ligeramente mi vagina con sus dedos y cuando noto que estaba empapada dijo – Prepárate – coloco su pene en mi entrada y comenzó a empujarse dentro de mí, imagina a un hombre de esa edad y con ese tamaño introduciéndose en el pequeño y delicado espacio de una niña de mi edad, fue realmente doloroso, pero a él parecía encantarle – Estas muy estrecha – dijo en mi oído, mientras mis ojos se llenaban de lágrimas – Duele – susurre con mucha vergüenza, pareció que en lugar de sentir pena por mi le dieron más deseos y se retiró lentamente para volver a entrar esta vez más profundo, mis uñas se clavaban en sus brazos – Tranquila el dolor pasara pronto – dijo y me dio un beso rápido en la frente, más no fue así, el dolor era intenso, por más que trate de relajarme mi cuerpo no se ajustaba al tamaño de su miembro. Continuó besando mi boca y con su mano izquierda acariciaba mis pechos luego, me sobresalte cuando lo sentí morder mi pezón derecho fue doloroso, pero luego hizo algo con su lengua, era una combinación entre succionar y lamer se sentía realmente bien, creo que los músculos de mi vagina empezaban a ajustarse a su tamaño y cuando decidió que era el momento correcto, comenzó a mover su cadera hacia adelante y hacia atrás, me dolía no lo podía ocultar, solamente cerraba mis ojos con fuerza – Por favor, no – dije tan suave que creí que no iba a oírme – A donde se fue la chica valiente que vi hace un rato (chantaje emocional) Cálmate el dolor pasará pronto - - Eso dijiste antes y aun duele como el maldito infierno – dije entre dientes, el rió.

-Era un imbécil- Leon gruño, no tuve problemas para contarle la versión casi completa de la historia (omití lo más específico de la parte sexual) pasó hace ya tanto tiempo que era casi una leyenda.

Como lo prometió el dolor se desvaneció, tardo demasiado para mi gusto, pero por fin se había ido aunque no del todo, pero si lo suficiente como para que yo lo disfrutara, él acelero el ritmo entrando cada vez más rápido en mí, yo no tenía idea de que debía hacer, pero casi de forma instintiva gemidos empezaron a salir de mi boca, a Albert le encantó – Sabía que te iba a gustar... - lamió el lóbulo de mi oreja - Ahora no te llevaré a tu casa – dijo empezando a jadear en mi oído, me asusto el comentario, pero nunca he sido de las que se echan para atrás una vez tomada una decisión, le haría frente cueste lo que cueste, las gotas de sudor de él empezaban a caer en mi piel, estaba empezando a gruñir más fuerte, pero se detuvo – Probemos otra – dijo me tomo de la cintura y sin salir de mi se levantó y se sentó en el borde de la cama conmigo encima, me rodeo con su brazo derecho y me guió hacia arriba y abajo hasta que continúe el movimiento por mi cuenta mientras él se divertía con mis pechos, no sé cuánto tiempo estuvimos así, hasta que comencé a sentir una sensación que nunca había sentido, mis gemidos se volvieron gritos de placer presionándome con fuerza contra él – ¿Qué ocurre? – él pregunto con una sonrisa – No… no sé… se siente… Creo que voy a… - dije cuando sentí por primera vez un orgasmo en mi cuerpo, deje caer mi cabeza hacia atrás – Eso es – dijo él presionándome con fuerza contra su movimiento, mis uñas estaban clavadas en sus hombros, cuando la sensación se desvaneció retire mis uñas y pequeñas gotas de sangre se asomaron en su piel – Ven aquí pequeña – dijo y me coloco como un perrito en la cama luego se hinco atrás de mí, nunca había estado con un chico antes, pero conocía algunas posiciones por conversaciones con algunas chicas y también por las escenas sexuales de las películas, y sabía que esta posición era bastante popular en gustos de los hombres, él me penetro nuevamente, mi zona intima estaba tan sensible que grite en cuanto lo sentí dentro de mí, él me tomó del cabello como si fueran las riendas de un corcel y lo utilizó para poder introducirse en mi hasta el fondo, su movimiento fue lento al principio como si disfrutara de mí, pero pronto la lujuria lo invadió y su movimiento se volvió desenfrenado sin importarle si yo sentía dolor o no (Y así era) traté de ser valiente y lo soporte hasta el final, porque a pesar de que me dolía el vientre se sentía bien y después de un buen rato él se retiró de mí, me giró y coloco su pene frente a mi lo estimulo hasta que una sustancia blanca de aspecto lechosa se derramo en mi pecho y abdomen – Descansa un momento – dijo empujándome hasta acostarme sobre mi espalda en la cama – No bromeabas con que no vas a llevarme a mi casa – dije aun respirando con dificultad – Bromeas, apenas estamos empezando – - ¿Empezando? - - Claro no imaginas lo que planeo para ti - mordí mi labio inferior. Sabía que esto me metería en problemas en casa, pero quería seguir adelante y por su parte su erección era notable nuevamente.