Corrieron de manera apresurada por las solitarias calles, el ambiente era frío, la noche estaba más oscura de lo normal, su corazón iba a explotar de miedo, miró hacia atrás, tres hombres los perseguían, eran altos y fornidos Akashi lo sostenía fuerte del brazo mientras lo seguía tirando para que siguiera el ritmo de los otros cuatro, odiaba ser menos resistente y mas débil que el resto, gracias a que todos eran ex deportistas pudieron correr rápidamente e intentar perderlos, a lo lejos alcanzaron a escuchar…
-¡Espera Maldito! ¡Paga lo que debes! ¡El jefe quiere hablar contigo! ¡Detente! ¡Te buscará lo sabes, no puedes esconderte!
-¿En qué mierda están metidos, imbéciles?- escupió Hanamiya acelerando aun mas su paso
-No es momento para eso, después hablamos sigan corriendo, no se detengan- ordeno Akashi
- En la calle que sigue está la estación del metro, allí hay guardias y al lado una puesto de policía no creo que nos sigan hasta allá- Takao en cualquier momento perdería la aliento, sí que su condición física estaba muy desmejorada, se golpeo mentalmente al darse cuenta lo tonto que era en pensar eso en un momento tan crítico.
Llegaron a la calle principal, se cercioraron que ya no los perseguían, habían perdido a los tipos, ya con más calma entraron a la estación intentando normalizar sus respiraciones.
-¿Por qué nos seguían? ¿Quiénes eran esos Sujetos? ¿Alguno tiene problemas con alguien?, sabía que era mala idea juntarme con ustedes, pero claro "es más seguro si vamos todos" casi nos matan- Hanamiya estaba muy alterado y nervioso.
-Por mi parte no tengo nada que esconder-dijo Takao
-Yo menos –afirmó el pelirrojo del grupo
- Solo soy un estudiante común-Kuroko estaba muy agitado de todos era el que peor se veía, le picaba la garganta y las piernas le dolían horriblemente.
-Tal vez nos confundieron-Izuki Temblaba -eso debe ser
-Puede ser que, bueno chicos vivo hacia el otro lado por lo que debo cambiar de anden, váyanse con cuidado y si pueden juntos.
-Espera Akashi me voy contigo también vivo en esa dirección.- Takao aun estaba algo ansioso se notaba en el tono de su voz
-No me sigan, me voy solo no quiero que me asesinen por andar con ustedes- fue la dulce despedida que les dio Hanamiya
-Izuki-san no hay problema en que nos vayamos juntos, ¿verdad?, vivimos cerca, ambos abordamos la línea verde, ¿Izuki –san?
-Disculpa Kuroko, estaba algo distraído claro tomemos el siguiente tren me bajó, en Yushima, pero tú sigues hasta Sendagi a sí que te quedarás solo unas cuantas estaciones - a Kuroko le pareció extraña la actitud de Izuki, usualmente era calmado y alegre pero ahora estaba agitado y sombrío, debía ser por lo que habían vivido hace poco.
Subieron al vagón, Izuki se notaba muy inquieto Kuroko comenzó a sospechar que algo tenía que ver con los tipos de antes, o solo ¿estaba paranoico?
-Izuki -san, no tiene nada que ver con los matones esos ¿verdad?
-¿Eh? claro que no Kuroko ¿qué tonterías son esas? -continuaron su viaje en silencio hasta que Shun Bajó en la estación que le correspondía-Cuídate Mucho Kuroko hasta mañana-se despidió.
Otra cosa más para ocultarle a su novio, si le contaba lo ocurrido de seguro Kagami insistiría en ir cada día a buscarlo o en el peor de los casos le obligaría a renunciar por ser un "empleo peligroso".
Caminó por los oscuros callejones, del barrio de Kagami, cuando se acercó a su departamento pudo distinguirlo en plena calle esperándolo, no tenia buena cara parecía molesto.
-¿Se puede saber qué rayos te pasa? ¿Por qué no contestas el celular?- definitivamente estaba enojado.
-Te llamé en tanto salí y no contestaste Kagami-kun
-Estaba muriéndome de preocupación, son las 10 PM ¿a qué rayos de hora sales de ese café?
-A las9:00 PM
-Se acabo desde mañana te voy a buscar, sabes que no me gusta que andes tarde por ahí te puede pasar algo
-No es necesario, Kagami-kun además tu también trabajas en algo mucho peor y más peligroso.
-¿Llamaste a tu casa para avisar que te quedas acá?
-No, ahora lo hago
Asi era Kagami preocupado hasta decir basta, sobreprotegía de sobremanera a Kuroko, y hasta cierto punto era molesto, Kagami era su novio no su padre, solía pensar, aunque en el fondo le agradaba tener a alguien que estuviese tan al pendiente de él
-La cena esta lista, entremos a mi casa, quiero que hablemos sobre ese trabajo tuyo
-No hay nada de qué hablar no lo dejaré, ya te dije quiero vivir contigo y esta es la única forma
-Iré por ti entonces y cuando no pueda le diré a Tatsuya
-Ni hablar no quiero andar por ahí con tu dichoso "hermanito", además Izuki-san vive cerca y me acompaña si quieres puedes esperarme a las afueras de la estación Sendagi
Eso pareció tranquilizar al sobreprotector pelirrojo, por lo que no siguió insistiendo.
Entraron a la casa el rico olor de la comida de Kagami, siempre se preguntaba cómo alguien podía cocinar mejor que su madre, colocó la mesa se sentía algo tenso, todavía no podía digerir bien el peligro al que estuvo expuesto, miles de dudas rondaban en su cabeza.
-Kuroko ya voy a Servir
La voz de Kagami lo saco de sus pensamientos, se sentaron y comenzaron a Hablar
-No me agrada cuando te pones asi, yo tengo más razones que tú para decirte que abandones tu trabajo, puedes morir todos los días siendo bombero.
-Es lo que me gusta Kuroko, si me pidieras eso sería igual a que yo te dijera que no puedes ser maestro de pre escolar
.
-Pero… yo puedo entenderlo, solo no me agrada que me trates como si fuese un cristal, o una mujercita a la que tienes que proteger, soy un chico igual que tú, Hombre , Varón no hay mucha diferencia, solo eres algo mas fuerte físicamente pero yo no soy idiota y me sé cuidar.
Kagami se levantó de su puesto e hizo que el otro también lo hiciera, lo miró fijamente y le dijo
-No creo que seas nada de eso, es normal querer proteger a la persona que amas, yo te amo, si algo malo te ocurre me muero.
-Kagami-kun por eso mismo me preocupa tu trabajo, pero entiendo que es lo que amas prometo cuidarme y estar a tu lado para siempre tu prométeme lo mismo.
-Hagamos "la promesa del meñique"*
Ambos entrelazaron su dedo meñique y pronunciaron la canción que le acompaña" Promesa de meñique, si miento me tragaré mil agujas... "
Se separaron solamente para unirse en un cálido beso, se amaban sin lugar a duda y rogaban porque el tiempo pasara rápido que Kuroko recibiese su primer sueldo para por fin poder vivir juntos.
/
Bajó del metro y caminó, estaba nervioso, una tremenda ansiedad lo consumía, por su culpa casi lastiman a sus compañeros que no tienen nada que ver en su turbio asunto. Pues sí, los sujetos lo perseguían a él.
Su vida era un completo desastre, a sus 22 años no había hecho nada de su existencia, solo había tenido trabajos esporádicos, su familia estaba muy mal económicamente debido a la enfermedad de una de sus hermanas y el abandono su padre, se podría decir que el único sustento de su hogar había sido él aunque hasta hace poco no tenia empleo alguno. se había ido a vivir sólo hace un par de semanas debido al grave problema que tenía, lo menos que deseaba era involucrar a su familia.
Su hermana necesitaba urgente una operación al corazón y era muy costosa, ellos no estaban en condiciones económicas de solventarla, la desesperación de su madre, el hecho de ver morir a tu propia sangre era algo que no podía permitirse, como fuese debía conseguir el dinero para la Cirugía.
Buscó por cielo mar y tierra, trabajó incansablemente día y noche pero nada era suficiente, al parecer el destino de su hermana ya estaba escrito o era lo que pensaba hasta que un compañero de trabajo que tenía en ese tiempo le menciono algo sobre cierto prestamista.
-Izuki, este tipo presta dinero en efectivo, si apruebas te lo da en menos de 24 horas, claro que debes ser un buen pagador, es un tanto peligroso si no cumples con las condiciones ya que dicen que es miembro de la Yakuza* baja si no pagas te manda a golpear o algo peor, los intereses son muy altos pero si estas en apuros y no tienes otra opción pues bueno, tal vez deberías pensarlo.
Y eso Hizo, reflexionó bastante tiempo si acudir o no con el sujeto, ya había tocado tantas puertas y todas se le cerraban, lo que menos tenía en ese momento era tiempo. La cuenta de la clínica subía día con día y el estado de su hermana de tan solo 14 años se deterioraba cada vez más. Ningún banco le daba un crédito debido a su juventud y situación laboral, tampoco a su madre quien era una simple dueña de casa sin ingresos económicos
.
Finalmente tomó la decisión, ese día fue cuando visitó a su hermana, aún recuerda con claridad el Momento y eso le da fuerzas y valor para pensar que lo que Hizo fue lo mejor.
Era un lindo día de Primavera, los cerezos florecían y el ambiente estaba muy agradable, entró al cuarto de hospital donde estaba internada su Hermana, se sentó, ella parecía algo adormilada, cuando lo sintió se incorporó de inmediato.
-¿Hola como estas?
-Estuve pensando, hazme un Favor Oni-chan, quiero flores amarillas
-¿eh?
-En mi tumba, quiero flores amarillas
-No digas eso, por favor, ya verás que todo saldrá bien, no dejaré que nada malo te pasé
- No soy tonta, sé que el tiempo se me agota, que no hay dinero para operarme, moriré pronto y tal vez sea lo mejor, me hubiese gustado haber vivido más tiempo, haberme casado, tener hijos, una casa, un perro, tengo miedo, mucho miedo, ¿a dónde iré cuando muera?
No pudo aguantar las Lágrimas, se echo a llorar a los pies de la cama de su hermana y le juró que no la dejaría ir, no importaba como, pero conseguiría el dinero de la cirugía costara lo que costara.
Se armo de valor y fue donde el usurero, de eso ya casi había pasado un año.
Aun recuerda cuando entró al despacho del hombre, el olor a tabaco y alcohol del lugar, la lascivia de su mirada, era un asco, pero la única esperanza para salvar la vida de quien tanto amaba, acordaron en que debía pagar mensualmente una cantidad que doblaba en interés de un crédito normal, así sería por al menos dos años.
Todo fue bien al principio, la operación se llevo a cabo, su hermana quedo en estado crítico pero logró salvar su vida, su madre le cuestiono pero al ver que gracias eso su pequeña tenía una esperanza no volvió a mencionar el tema.
Todo ese tiempo trabajó solo para pagar su deuda, al comienzo no fue tan complejo debido a que el empleo que tenía era bastante estable, su puesto de administrativo en una oficina de contabilidad le daba para no atrasarse en las elevadas cuotas, pero la empresa se fue a la quiebra, ahí es donde comenzó su tormento.
y ahí estaba hace tres mese sin trabajo, tres meses en que no había podido una cumplir con el prestamista, el primer plazo venció y una aterradora visita le hicieron en su casa familiar , todos los vidrios resultaron quebrados, por suerte ese día solo él se encontraba en la vivienda, era una pequeña advertencia, buscó trabajo por todas partes pero nada, decidió mudarse a casa de una tía que estaba de viaje y que accedió a que viviese ahí para que cuidara la casa en su ausencia, al menos así podía librar a su preciada familia de toda persecución.
Sobrevivía con lo que trabajaba esporádicamente, los tipos lo acosaban cada vez más, incluso una vez lo habían llegado a golpearlo, por eso la urgencia por el trabajo en el café, al fin podía respirar tranquilo después de mucho tiempo. .
Así estaba repasando su desdichada historia, cuando su ojo de Águila capto a un sigiloso perseguidor, los tipos no se habían rendido, es más esperaron hasta que estuviese solo para atacar, esta vez no eran cinco, se trataba de uno, apuró el paso ya no faltaba tanto para llegar a la casa donde habitaba al menos s lograba ingresar a la vivienda podría ponerse a salvo, además el barrio donde vivía solía tener mucho movimiento, no lo atacarían habiendo tantos testigos.
En eso estaba pensando cuando se sintió prisionero entre unos fuertes brazos que lo jalaron fuertemente acorralándolo contra una pared del estrecho y oscuro callejón.
-Pequeño conejo te he encontrado- un hombre alto 1, 88 tal vez, con aspecto de maleante, le conocía incluso antes de verlo en el despacho del prestamista, ese mismo que jugó sucio contra Kaijo, que lesionó a Kise Ryouta en la Winter cup de años atrás, ese hombre quien era el matón personal del usurero, Haizaki Shougo.
-¡Basta suéltame por favor!- intentó forcejear pero era inútil el otro tenía más fuerza
- Claro, pero primero paga lo que debes
- A fin de mes, lo juró por favor déjame ir- Suplicó muerto de miedo, sabía de lo que eran capaces esos hombres.
-No, no, no, no, no pues si no pagas con dinero tienes que hacerlo de otra forma, elige o te pego o te uso, y no te quejes que te estoy dando opciones.
-¿Tu… tu jefe no sabe de esto verdad?
-Él me manda a amedrentar a la gente, le da lo mismo los métodos que utilice para cumplir mi cometido, soy libre de hacer lo que se me plazca contigo, mientras te deje con vida y algo de salud para que pagues tu deuda el resto no importa, mmm… sabes Shun siempre me has parecido muy hermoso, ¿qué te parece si nos conocemos mejor íntimamente?
En eso sintió que comenzaba a tocarlo obscenamente, sus manos recorrían sus caderas y su trasero, besó su cuello, mordió y succiono bruscamente mientras le susurraba cosas lascivas, Intentó zafarse de ese Firme agarré de nuevo.
-Suéltame por favor no quiero, ah… voy a gritar
-Tranquilo te gustará, me amarás una vez que me tengas dentro- Haizaki realmente estaba excitado, no había mejor sensación en este mundo que el de someter a los débiles, sentir el cuerpo del contrario temblar de miedo, quería poseer a Izuki hacerlo llorar, lamer sus lágrimas, marcarlo y hacerlo suyo solo porque se le daba la gana, dejó una notoria marca en el cuello, mientras colaba una de sus manos bajo la polera del pelinegro y acariciaba uno de sus pezones-Apuesto que se siente muy bien ¿no? Grita todo lo que quieras, a nadie le interesa meterse en asuntos de otros, además este callejón es un lugar perfecto para portarse mal.
-! NO, ayúdenme!- gritó hasta que su garganta casi se desgarró, Haizaki tenía razón nadie vendría en su auxilio, la calle estaba vacía
-Eres muy apetitoso Shun, vamos quítate la ropa - dijo con impaciencia mientras tironeaba de las prendas del contrario, Izuki sabía que no tenia escapatoria, dejo de forcejear lo único que lograba con eso era ser mas lastimado.
Una voz lo sacó del estado de ausencia en que por instinto había entrado.
-Vaya, vaya ¿así que disfrutas violando jovencitos a mitad de la calle? que valiente y estúpido de tu parte- intentó mirar de donde provenía pero no pudo distinguir nada.
Lo siguiente que sintió fue que Shougo salía disparado de encima de él un golpe lo había mandado lejos, al parecer el desconocido lo estaba ayudando, se acomodo la ropa y quedo arrodillado tapándose los oídos
.
-¡Tú hijo de perra! ¿Qué mierda quieres? ¡Esto no es asunto tuyo Mierda! ¡Voy a reventarte ¡- Haizaki escupió algo de sangre le había roto el labio
-Jajaj no quiero nada, solo que lo dejes en paz, no creo que el chico quiera tener sexo al medio de la calle, menos con un esperpento como tú- dijo en tono burlón- ¿te dolió? Parece que sangras
Haizaki se incorporo rápidamente, ese cabron hijo de puta se las iba a pagar todas, corrió para asentarle un golpe de puño pero el otro fue más rápido y lo esquivó, para luego voltearse y darle una fuerte patada en el estomago que lo dejó fuera sin aire, cayó arrodillado en el suelo ahogándose con su saliva y maldiciendo entre dientes, se sentía humillado, el sujeto metiche era algo más bajo que él pero sus contexturas físicas eran similares, esto no se iba a quedar así, en su bolsillo tenía una cortaplumas, no importaba si lo mataba, estaba enceguecido de ira.
-No eres tan rudo cuando te metes con alguien de tu tamaño ¿verdad?, vamos aun no terminamos quiero seguir jugando con el "señor violador"
Shougo se levantó sujetándose el vientre, sacó el arma filosa y arremetió nuevamente, pero esta vez una fuerte patada en la cara y un golpe de puño de nuevo en el estomago bastaron para dejarlo fuera de combate y en completa inconsciencia, el maldito desconocido era demasiado rápido.
Izuki notó como su anónimo salvador se sacudía y acomodaba la ropa, era un chico un poco más alto que él, de una buena condición física, vestía casualmente pero con mucho estilo, le recordó a los típicos protagonistas de los shojos.
-¿Estás bien? ¿Te hizo daño?
No podía hacer nada más que temblar y sollozar mientras se abrazaba así mismo
- Muchas gracias por Salvarme-sintió como le ayudaba a levantarse, se incorporo con dificultad, tenía el cuerpo entumecido.
-y ¿tu nombre es?
-Soy Izuki Shun Gracias de nuevo, no tengo como pagarte
-Tranquilo Izuki, no me debes nada, cualquiera hubiese hecho lo mismo
-Eres muy fuerte, Haizaki es un animal, no sé cómo le hiciste
-No es gran cosa, mira, es una marica, me iba a apuñalar- le dijo indicando el inconsciente cuerpo que aun sostenía la navaja en una de sus manos-odio a los tipos que no son capaces de pelear a mano limpia.
¿Cómo te llamas tú?
-Mi nombre es Himuro Tatsuya.
