Victoire se subió al Expreso de Hogwarts sintiendo por primera vez algo parecido al miedo. Amaba Hogwarts, pero el hecho de tener que ver a Teddy Lupin todos los días la hacía poner nerviosa.

Después de aquel encuentro loco que habían tenido en la habitación del chico, Victoire no podía dejar de pensar en el, en su toque, en sus besos. Cada vez que su imagen se le venía a la cabeza, la rubia sentía la necesidad de cruzar las piernas para reprimir ese cosquilleo de placer que le recorría en el vientre.

La bruja se sentó en su lugar de siempre y miró por la ventanilla. El tren comenzó a moverse, y supo que ya no había vuelta atrás, aquel transporte la llevaría al infierno.

Las nubes grises se arremolinaron en el cielo, dándole un aspecto siniestro y oscuro, los relámpagos comenzaron a escucharse y la lluvia no tardó en caer.

Victoire decidió prender la luz de su compartimiento y sacó un libro para intentar leer. Al pasar los minutos suspiró. Hacía semanas que no podía leer mas de dos renglones, nada podía quitarle de la mente los besos de Teddy...

Se cruzó de piernas nerviosa, y enfocó su vista en el libro testaruda.

-¿Leyendo ya? -esa voz la hizo saltar.

Teddy rio. Cerró la puerta detrás de él, y se sentó junto a ella, demasiado cerca para Victoire.

-Te extrañé en las cenas familiares, decir que estabas enferma cada fin de semana fue algo estúpido... ¿cómo pueden creerte tus padres? -preguntó el chico en su oído.

-Déjame en paz.

-¿Te molesta mi presencia? ¿quieres seguir leyendo ese estúpido libro?

-Si.

-Que aburrida eres -dijo pasándose una mano por el cabello azulado.

-Si soy tan aburrida podrías hacerme el gran favor de irte -escupió Victoire.

-No te daría esa satisfacción.

La rubia volteó y miró a Teddy a los ojos, este ya no era Teddy, mas bien era Luke Riel. Solo ese encuentro de miradas logró que a Victoire se le erizara la piel.

-No vas a atraparme como la última vez -murmuró bajando su mirada a sus labios. Por dios esos labios. Eran tan perfectos...

La chica se obligó a apartar la mirada y volvió al libro.

Ted tomó el mentón de la chica y la obligó a mirarlo.

-Suéltame Teddy -le advirtió intentando sonar firme.

Al ver que el chico comenzaba a acercarse a su rostro, se levantó del asiento precipitadamente.

-Vete. Ahora.

-No me iré -dijo con una sonrisa. Se levantó del asiento y se acercó, acorralándola por completo en el pequeño compartimiento.

-Voy a gritar.

-No si tienes la boca ocupada en otra cosa -dijo divertido.

El mago se acercó rápidamente antes de que la chica pudiera huir, sus labios chocaron, y Teddy movió su boca con desesperación, tentando a la bruja que después de unos largos segundos, le devolvió el beso.

Teddy se sentó en el asiento nuevamente, y obligó a Victoire a sentarse sobre el sin interrumpir aquel beso prohibido.

Su lengua recorrió su boca rosada, borrándole cualquier rastro de lápiz labial de sus labios.

-Espera... detente... por favor -susurró la rubia mientras Teddy bajaba por su cuello, su boca tibia dio leves mordiscos allí, haciéndola saltar de placer.

Las manos del chico decidieron actuar, lentamente fueron por debajo de la blusa de la chica, y acariciaron con fervor aquella piel tan suave y delicada.

Victoire soltó un suspiro mientras cerraba los ojos, sintiendo aquel contacto que comenzaba a enloquecerla. Colocó una mano en el cabello rubio de Teddy y lo obligó a morderla mas fuerte. El chico gruñó, motivado por su aprobación, el mago besó mas fuerte su cuello, deleitándose con el aroma a shampoo de su cabello.

Victoire sintió bajo ella esa presión conocida, tan dura que le sorprendió, inconscientemente comenzó a moverse sobre aquel bulto, confiriéndole un placer desesperante a ambos.

Era tan embriagante, tan delicioso para Victoire, cualquier pensamiento racional había sido eliminado de su cabeza, porque ese era el efecto que Teddy Lupin comenzaba a lograr en ella. Dejaba de pensar, solo sentir.

Teddy separó su rostro de ella y apoyó su cabeza en el asiento y la miró fijamente mientras la chica se movía.

Tragó saliva, observarla moverse así, lo descolocaba.

La chica lo observó, ese rostro perfecto y hermoso la miraba con los ojos entrecerrados, con tanto deseo que su corazón comenzó a latir aún mas fuerte.

Victoire se acercó a sus labios varoniles y los mordisqueó juguetonamente, mientras el chico colocaba las manos en sus caderas y la incentivaba a seguir moviéndose.

En el compartimiento comenzaba a hacer calor, la bruja se aferró a Teddy, besando su boca de una manera lenta y sexy, al igual que sus movimientos.

Teddy la miraba extasiado, sabiendo que debía detenerse antes de cometer algún accidente. Pero no podía.

La chica siguió con sus movimientos, claramente había tomado el control de la situación, tenía a Ted completamente a su servicio.

Victoire bajó sus besos por su cuello, como había hecho el, Teddy se tensó debajo de ella, intentando desacelerar las oleadas de placer que comenzaban a amenazarle.

Los perfectos labios de la rubia succionaron allí con urgencia, Victoire comenzó a moverse mas rápido al sentir su miembro tan duro debajo de ella, era una sensación demasiado deliciosa.

-Tienes que detenerte preciosa o... -murmuró el chico, pero la rubia no le hizo caso, siguió con aquellos movimientos torturantes para las dos.

Victoire ahogó un gemido en la boca del chico al sentir el orgasmo sucumbir en su interior, y Teddy se corrió junto a ella, ambos escapando de la realidad por unos instantes.

Teddy echó la cabeza hacia atrás, apoyándose en el asiento con un suspiro. Cerró los ojos, todavía sintiendo los espasmos de placer. Era la mejor experiencia de sexo con ropa que había tenido.

Victoire apoyó su frente en el pecho de su compañero, intentando recobrar el aliento.

Cuando Teddy abrió los ojos se encontró con los de ella. Se veía demasiado sexy con las mejillas sonrojadas.

Ambos se quedaron en silencio, solo mirándose, sabiendo que la situación cada vez era peor, que el deseo seguía creciendo a tal punto que equilibraba con el odio que se tenían.

Las grandes manos de Teddy volvieron a tomar sus caderas, solamente que esta vez para levantarla y sentarla en el asiento.

El chico se levantó sintiendose incómodo en sus pantalones aún así volvió a su forma normal y antes de salir por la puerta volteó.

-Nos vemos en Hogwarts.

.

-Victoire te estoy hablando.

La bruja reaccionó y observó a Abby distraída.

-¿Qué mierda te sucede? En el banquete mantuviste la boca cerrada... ahora también...

Victoire suspiró, hundiendo su rostro en la almohada.

-¿Hay un chico? -preguntó curiosa, pasándose a la cama de su amiga.

-¿Por qué piensas eso?

-Lo único que haces es suspirar Victoire, dime, ¿es por Patrick?

La rubia recordó a Patrick, solían compartir momentos de lecturas en la Biblioteca, era un chico simpático, tranquilo y atractivo, de ojos color avellana y cabello castaño oscuro, un chico de Ravenclaw, pero a pesar de todo ello, solo eran amigos.

-Patrick es solo mi amigo...

-¿Entonces quién es el chico que te tiene así? -preguntó la chica curiosa.

-Nadie Abby, ¡nadie!

Abby comenzó a hacerle cosquillas.

-¡Tienes que decirme!

-¡No! -exclamó ella entre risas.

-No importa, ya lo averiguaré.

Abby volvió a su cama y apagó las luces.

Victoire pensó en Teddy, se preguntó si aquel chico además de tener la capacidad de cambiar de forma también la tenía para atrapar chicas, porque la rubia todavía no podía creer la forma en que se había comportado.

¿Qué le estaba sucediendo? La bruja no lo entendía, había tenido varios novios pero nunca había hecho o sentido algo como aquello... ¡habían tenido un orgasmo en pleno viaje a Hogwarts!

La chica golpeó la almohada avergonzada, imaginándose que hubiera pasado si alguien entraba y los descubría.

¡Lo odiaba! ¡Lo odiaba con toda su alma! ¿Cómo había podido suceder...? Victoire no podía explicárselo.

.

Ted caminó por los pasillos de Hogwarts, seguido por varias chicas que no dejaban de parlotear.

-Teddy ¿me llevarás al baile este año? -preguntó una.

-No puedo prometer nada -contestó el chico dirigiéndose a la clase de Pociones.

-¡Pero Teddy!

-Todavía faltan dos meses para el baile de Halloween chicas -suspiró.

Teddy entró a la clase lo mas rápido que pudo.

Al ver una cabellera rubia sonrió. El asiento junto a ella estaba vacío. Se apresuró y se sentó junto a ella para sorpresa de muchos.

Victoire volteó para ver quien se había sentado junto a ella, y al hacerlo su rostro se enrojeció.

-Hola -dijo el tranquilamente.

-Todos nos miran -murmuró -¡Siéntate en otro lado!

Teddy sonrió de oreja a oreja.

-¿Tienes miedo de que me relacionen contigo?

-¡Si! -admitió haciéndolo reír.

-Lo mas gracioso de todo es que sus especulaciones son ciertas -murmuró en su oído. La chica lo apartó con un empujón.

-Siempre tan estúpida -dijo rodando los ojos -, tienes miedo de todo Victoire, solo fueron un par de polvos...

Victoire abrió mucho los ojos.

-Eres un...

-¿La palabra polvo te pone nerviosa? Si Victoire, nos echamos un polvo en mi habitación y en el mismo Expreso -dijo muy cerca de ella con ojos traviesos.

Victoire volvió a apartarlo con odio.

-Por Merlín, me pregunto si algún día crecerás -suspiró llevándose las manos al rostro.

-Siempre estaré para molestarte -contestó divertido.

-Ya me di cuenta de eso.

Victoire abrió su libro de Pociones, intentando ignorarlo y concentrarse en la tarea que les acababa de dar el profesor Slughorn.

Poción de amor era el tema de aquel día.

La bruja abrió la página de su libro y comenzó a leer. Teddy la miró fijamente.

-¿Qué? -exclamó ella furiosa.

-Tienes que compartir el libro conmigo, todavía no me he comprado uno -dijo mostrando sus perfectos dientes en una sonrisa.

Victoire lo miró atónita. No podía entender como aquel chico idiota y poco académico la excitaba tanto a la hora de besuquearse.

Como podía ser.

No lo entendía.

-¿En qué estás pensando Weasley? Espero que no sea nada fuera de lo académico -le preguntó el chico levantando una ceja.

La chica rodó los ojos y colocó el libro entre los dos.

-Solo por hoy Lupin.

Los dos chicos se concentraron en la lectura, aunque a veces Teddy se acercaba demasiado a la bruja y la rozaba a propósito, logrando ponerla nerviosa.

-Vuelves a tocarme y te arranco los ojos -lo amenazó.

-Pensé que te gustaba... en el tren estabas tan complacida...

Aquellas palabras hicieron que Victoire rechinara los dientes. Se estaba conteniendo para no matarlo.

-¿Crees que la poción funcione? ¿Crees que Teddy se la tomaría? -se escuchó susurrar desde muy atrás.

-Yo creo que si funcionaría -le susurró Victoire a Lupin -, eres tan estúpido que seguramente no te darías cuenta.

El chico la miró furioso.

-¿Qué sucede herí tus sentimientos?

-Tú serías la que saldría herida, ¿lo sabes, verdad? Se te acabarían las sesiones de toqueteo...

Victoire tomó el libro y le pegó en la cabeza.

-¡Victoire! -exclamó el profesor sorprendido -La violencia no está tolerada en mi clase. La próxima vez le serán restados puntos a su Casa.

Victoire se ruborizó de pies a cabeza. Teddy la miraba mas que divertido.

-Lo siento profesor, no volverá a ocurrir.

.

-Me dijeron que te regañaron en la clase de Pociones -dijo Abby sorprendida.

-Ah si -contestó Victoire mientras caminaban al Gran Comedor para la cena.

-¿No vas a contarme nada?

-Mmm no...

-Me dijeron que le pegaste a Teddy Lupin con un libro -agregó la chica con los brazos cruzados -¿Qué está ocurriendo?

-Oh lo mismo de siempre, mi odio hacia Lupin.

Ambas caminaron hacia la mesa de Gryffindor, allí estaba sentado Teddy, rodeado de sus amigos, estaban bromeando y diciendo estupideces como siempre.

El metamorfomago levantó la mirada y se encontró con la de Victoire. Le guiñó un ojo, que fue lo suficiente para hacerla exasperar.

Ambas chicas se sentaron lo mas alejadas posible de el.

-¿Por qué te guiñó un ojo? -preguntó Abby insistente.

-Me acosté con el -soltó la chica, desesperada por desahogarse con alguien.

-¡¿Qué hiciste qué?!