-Tienes que contármelo todo -dijo Abby pasándose a la cama de Victoire, aprovechando que solo estaban ellas dos en la habitación.

La rubia se abrazó a su almohada y cerró los ojos preguntándose si haberle contado a su mejor amiga había sido lo correcto.

-Solo sucedió, en su cuarto... -Vic ni siquiera podía relatarle los sucesos de aquella tarde, y decidió guardarse lo del Expreso para que su amiga no piense que era una ramera como las demás.

Porque era así. Últimamente Victoire se sentía culpable por las cosas que había hecho, nunca se había comportado de una forma tan hormonal, siempre era de pensar con claridad. Teddy Lupin estaba poniendo de cabeza su mundo, la rubia no podía creer que solo un chico pudiera cambiar tanto sus pensamientos, sus creencias.

-Todavía no lo puedo creer -dijo su amiga rompiendo sus pensamientos -Odias a Lupin, con todo tu ser.

-Lo odio -confirmó la chica -, pero cuando está cerca mío... no lo se.

Victoire suspiró mientras su amiga le acariciaba el cabello.

-No deja de molestarme después de eso... tengo miedo de que se lo diga a alguien.

Victoire se imaginó lo que sería si todos se enteraran de que fantaseaba con Luke Riel, y que lograba descargarse con Lupin quien podía transformarse en cualquier cosa. Su rostro enrojeció notablemente, Abby le gastaría bromas por el resto de su vida, y ni hablar de sus demás compañeros.

-Yo creo que si Teddy quisiera decírselo a todos ya lo hubiera gritado a los cuatro vientos desde el primer día -reflexionó su amiga.

-Aun así no dejo de tener miedo... y... por Merlín, es tan difícil admitir esto -dijo tapándose el rostro consternada -, no dejo de pensar en el Abby.

-¿Ósea que... para ti fue mas que... ?

-¡No lo digas! -chilló -¡Solo fue un rollo, ¡¿ok?! No es nada mas... nunca podría suceder algo sentimental entre los dos. Teddy es un idiota.

Abby sonrió.

-Un idiota, pero te lo has cogido de todas maneras.

Victoire le pegó con una almohada.

Y así la guerra de almohadas comenzó hasta que las demás chicas entraron a la habitación.

-Mañana quiero mas detalles -murmuró Abby en su oído. La rubia la apartó riendo y se metió en la cama.

.

Horas después, Victoire volvió a cerrar los ojos en un intento inútil para conciliar el sueño. Se removió en la cama inquieta, recordando las manos de Lupin sobre su cuerpo.

Miró a sus compañeras, todas parecían dormir, la oscuridad en la habitación era casi completa.

Una mano fue hacia abajo completamente decidida a aliviarse. Sabía que si no lo hacía, aquella noche no iba a poder dormir por mas que quisiera.

Comenzó a tocarse obstinadamente, mientras se le venían a la cabeza todas las cosas que Teddy le había hecho.

Esas manos tocándola...

Su boca varonil besando expertamente su cuerpo..

Esa forma rítmica de moverse contra ella...

Victoire se tocó, totalmente sumergida en sus movimientos, comenzando a respirar con irregularidad, jadeando bajito para que nadie la escuchara.

Pero se detuvo cuando sintió algo colarse por debajo de la sabana, estaba a punto de gritar cuando una mano cubrió su boca.

-Soy yo -murmuró aquella voz ronca que Victoire tanto conocía.

Se ruborizó de pies a cabeza. ¿El la había visto... tocarse?

Si hubiera sido otra la situación, la rubia hubiera girado y le hubiera dado su merecido por haberse colado en la habitación, pero estaba tan avergonzada y sorprendida que se quedó inmóvil.

-Deseaba tocarte... pero veo que ya te me has adelantado -susurró el chico divertido, rozando su nariz contra su oreja.

Ver a Victoire tocarse había sido el espectáculo mas digno de ver, nunca había visto algo tan caliente en su vida, por eso la mano que cubría su boca no tardó mucho en bajar por su cuerpo, hasta colocarse en sus caderas.

-¿Cómo burlaste las escaleras? Se supone que ningún chico puede...

-Shh, ¿acaso importa eso? -susurró, y cuando su mano bajó y se dio cuenta de que la rubia solo dormía en braguitas soltó un suspiro de satisfacción.

Teddy se pegó a su espalda, y su mano suavemente pasó por debajo de sus braguitas.

Victoire soltó un gemido.

-Shh, tienes que estar callada si no quieres que tus compañeras se despierten -murmuró en su oído sensualmente.

-Ted... aquí no, de verdad... pueden descubrirnos...

Pero el chico no contestó, y sus dedos comenzaron a moverse con lentitud por aquella zona que ya estaba algo húmeda.

-Ted...

Victoire cerró los ojos con fuerza, sintiendo como el mago comenzaba a estimular su clítoris con una lentitud agonizante.

-Ahh.

-Shh voy a tener que taparte la boca si sigues así Vic -musitó acariciando su cuello con su nariz, embriagándose nuevamente con su aroma.

Victoire se dio cuenta de que amaba cuando la llamaba Vic, escucharlo de sus labios era sexy, y solo la llamaba así cuando compartían algo íntimo como lo que estaban haciendo.

La tortura lenta continúo por varios segundos mas, a tal punto que los dedos de Teddy quedaron sumamente mojados. Dejó de tocarla y subió los dedos a los labios de Victoire, quien ya estaba completamente excitada.

-Chupa -murmuró el chico deseando ver a la rubia haciendo cosas sucias.

La bruja abrió la boca y dejó entrar a aquellos largos dedos, su lengua tibia los recorrió probando su propio sabor y logrando que Teddy soltara un gruñido.

Luego de aquella demostración, el metamorfomago colocó una mano bajo la remera de la chica hasta llegar a uno de sus pechos, descubrir que no llevaba sostén hizo que su erección se pusiera dura como una piedra.

Victoire sintió su erección contra su cuerpo, el mundo casi daba vueltas alrededor de ella, el placer que le conferían sus manos expertas en sus pequeños pechos era la sensación mas deliciosa que había experimentado en su vida. Apretó aún mas su trasero contra su erección, volviéndolo loco.

Teddy suspiró en aquella oscuridad, sintiendo la suavidad del pecho de la chica, jugueteó con aquel pezón hinchado y duro, que con cada roce hacía que Victoire diera pequeños saltitos.

Estaba conteniéndose, sabía que si el riesgo de ser descubiertos fuera menor, se subiría sobre la rubia y la follaría hasta el cansancio.

Su mano volvió a bajar, pasando por su vientre plano, y siguió y siguió hasta pasar nuevamente por debajo de sus braguitas, solo que esta vez fue mas rudo y la penetró con un dedo antes de que pudiera negarse.

Victoire tuvo que contenerse para no gritar mientras el dedo de Teddy se movía dentro de ella con rapidez.

Ted tragó saliva, totalmente caliente por las sensaciones que ambos estaban viviendo, se pegó aún mas a ella, y comenzó a mordisquear su cuello, sintiendo la respiración agitada de la chica.

El metamorfomago no podía detenerse. Sabía que en cualquier momento alguna de sus compañeras podía despertar y descubrirlos, pero ya nada le importaba, y sabía que a la rubia tampoco, la poca luz que entraba por la ventana iluminaba su rostro, esos cabellos rubios y despeinados, sus suaves labios entre abiertos y el sudor brillando en su piel... Teddy pensó que se veía como un ángel en llamas.

Lo excitaba de tal manera que no había podido concentrarse en ninguna otra chica desde que se había acostado con ella, Teddy sentía que se estaba enfermando, que el cuerpo de Victoire lo estaba volviendo loco. Aquella noche no había podido conciliar el sueño, y sabía que ni siquiera tocarse lo aliviaría, por lo que, decidió meterse entre las sabanas de la chica, sin saber que aquello lo empeoraría aún mas.

Nunca se saciaba. Nunca era suficiente.

Teddy metió otro dedo en su interior, y se deleitó con el calor que ella le proporcionaba, movió los dedos con agilidad, mientras la chica se arqueaba y caía en un orgasmo intenso.

Quería mas. Quería que ella lo recuerde.

Ted la obligó a apoyar la espalda contra el colchón, y comenzó a bajar.

Su lengua rozó apenas la feminidad de Victoire, haciéndola saltar avergonzaba. A Teddy comenzaba a gustarle esa timidez que mostraba cada vez que la sorprendía.

Su lengua volvió a pasar lentamente por su sexo, solo que esta vez por un periodo mas largo, sintiendo aquel delicioso sabor salado, aquel aroma a mujer que tanto le fascinaba.

Victoire se tensó, totalmente excitada y nerviosa a la vez, era la primera vez que le hacían sexo oral. Nunca se lo había permitido a nadie, y ahora ahí estaba Teddy Lupin, practicándoselo. Una pequeña y débil voz en su cabeza le decía que estaba mal, pero fue totalmente callada al sentir la boca completa del mago en aquella parte tan íntima.

Victoire se aferró de la sabana mordiéndose el labio inferior con fuerza.

La boca de Ted se sentía caliente, húmeda... deliciosa allí abajo.

Las manos de Lupin acariciaron sus caderas intentando que la rubia se relajara y así fue, Victoire comenzó a dejarse llevar, sintiéndose segura bajo aquella oscuridad.

El mago mordisqueó sus labios íntimos con pasión, y cuando Victoire sintió que su lengua daba leves golpecitos en su clítoris supo que no iba a soportar mucho mas, porque otra vez ese placer incontrolable volvía a dominar su cuerpo.

Los dedos de Ted volvieron a introducirse en ella, mientras su lengua seguía acortejando a su clítoris, chupando insistente, como si nada mas en el maldito mundo existiera.

-Oh por Merlín -gimió ella, bajito, y una mano traviesa se colocó en el cabello del mago para apretarla mas contra ella.

Victoire jadeó sintiendo que casi alcanzaba la cumbre, fueron los segundos mas deliciosos de toda su vida, y cuando por fin acabó en su boca, sintió que tocaba hasta las mismas estrellas.

Se quedó allí, recostada, inmóvil, aunque con las piernas algo temblorosas.

Teddy subió hasta llegar a su boca. La besó lentamente, el mago le compartió aquel sabor salado y prohibido, pasando la lengua suavemente por su boca...

-¿Te gustó? -susurró el chico sobre sus labios.

-Si... -contestó ella todavía sintiendo cosquillas en su vientre.

Otro beso salado fue depositado en su boca. Y al cabo de unos segundos, Victoire volvió a estar sola en aquella cama que ahora se sentía fría sin el.

Colocó una mano en su rostro y sonrió. Una mezcla de alegría, tristeza y miedo cruzaron por aquella sonrisa.

Estaba muerta por Teddy Lupin.

.

Victoire se despertó bruscamente. Las imágenes de la noche anterior la inundaron.

¿Fue un sueño? La realidad la golpeó, haciendo que se ruborizara de pies a cabeza.

Se vistió rápidamente y bajó a desayunar apresurada, sabiendo que faltaba poco para su primera clase.

Cuando entró al Gran Salón, intentó no mirar hacia su dirección. Lo intentó, lo intentó, pero no pudo. Su mirada se encontró con la de Teddy Lupin, quien se colocó una cuchara en la boca y le sonrió traviesamente.

Victoire apartó la mirada rápidamente queriéndose morir allí mismo.

Ted comenzó a reír, dejando extrañados a sus amigos.

-Teddy... ¿qué sucede? -preguntó Katie pasando un brazo alrededor de el.

-Solo recordé una cosa, no es nada importante nena.

Victoire caminó hacia su lugar de siempre apresurada. Patrick se puso en su camino.

-Hola -la saludó con una amistosa sonrisa.

-Hola Patrick.

-¿Irás a la Biblioteca mañana? Habíamos quedado que estudiábamos juntos para el examen de Herbología... ¿recuerdas?

Victoire asintió con una sonrisa.

-No lo olvidé Patrick, nos vemos mañana antes de la cena, ¿te parece bien?

Teddy miraba la escena desde lejos, siempre había visto a Patrick cerca de Victoire, pero ahora de alguna manera le molestaba. Era obvio que ese tipo sentía algo por la rubia, algo mucho mas que amistad.

El pensamiento de posesividad que lo embargó fue bastante fuerte, lo bastante como para asustarlo. ¿Por qué la quería solo para el? No podía ni imaginarse a Victoire con otro hombre, el pensamiento lo enfurecía.

-Teddy -murmuró Katie -Estás ausente hoy -dijo haciendo puchero, aferrándose a su brazo.

-¿Qué quieres Katie?

-Atención -dijo la morena acercándose y dándole un beso en la boca.

En el momento en que Victoire se sentó en la mesa pudo ver como ambos se besaban.

Tuvo que apartar la mirada al sentir una presión extraña en el corazón.

Descubrir que le dolía, que le enojaba verlo con otra le sorprendió.

-¿Estás bien Vic? -preguntó Abby preocupada.

Victoire asintió. Y la pregunta que le había formulado su mejor amiga la noche anterior rondó por su cabeza:

"¿Entonces fue mas que un rollo para ti?"

No podía ser cierto. No quería creerlo. No podía sentir algo mas fuerte por el. No por el. No.

Victoire sacudió la cabeza y comenzó a comer, intentando convencerse de que todo estaba bien, que lo que compartían solo era sexo, que nunca podría sentir algo mas por aquel idiota egocéntrico. Pero el nudo en la garganta que apenas la dejaba tragar y aquella presión en el pecho le decían todo lo contrario, aunque iba a pasar mucho tiempo hasta que la rubia lo aceptara.